Hola :) me da gusto poder saludar de nueva cuenta a todas las que leen mi pequeña fantasía. Me gustaría saber sus opiniones y si les esta gustando la historia o si pudiera mejorar algo, todo sera bien recibido. También debo decirles que me gusta el lemon xD, creo que ahora lo mejore gracias a los consejos de Mel-Gothic de Cáncer "!GRACIAS MIJA!". Espero y sigan disfrutando de la lectura y hasta pronto.
Atte su amiga: Anebula-Chain
Los personajes no me pertenecen, son del maravilloso mundo de Masami Kurumada al cual le debo mi admiración.
"Una agradable noticia"
June observaba fijamente la inmensa luna de aquella noche tan hermosa, emanaba una blanca luz iluminándola. Se encontraba apoyada sobre el barandal de su terraza admirando desde el hermoso satélite natural hasta los bellos pétalos de cerezo que caían debido al otoño a la laguna iluminada por los faroles de la entrada, preguntándose en cómo era posible vivir en tan lindo y admirable lugar pero sin ser por completo feliz. Soltó un largo suspiro, caminó hasta una pequeña mesa de té que había y se sirvió una taza, se inclinó para poder disfrutar mejor de su humeante bebida y siguió con su mirada fija en el asombroso paisaje nocturno.
La vista de esa noche de luna llena y el atuendo que en ese momento tenía, le hizo tener uno de los recuerdos más agradables con su novio; ese vestido blanco que le llegaba hasta los tobillos sujetándose a su cuerpo solo por el lazo en su cuello había sido el elegido para esa noche especial.
...
Shun observaba la gran luna llena de aquella noche junto a su novia. Miraba lleno de admiración el cielo nocturno mientras desviaba su vista hacia la joven que lo tenia cautivado con su belleza, la dueña de su corazón. Tomo la mano con la que ella sostenía el barandal de la terraza, encontrándose con esos profundos ojos azules que tanto lo hipnotizaban, acarició sutilmente su mano y se la llevo a los labios.
June lo miro con benevolencia y acaricio una de sus mejillas sintiendo la suave piel del joven a quien tanto amaba.
-¿Entonces?...- dijo Shun aun acariciando las manos de la joven.
-Creo que a llegado el momento- June comentó no muy convencida desviando su mirada de nuevo a la impresionante noche que caía sobre ellos.
El joven volvió a tomar las manos de su novia llevándolas a sus labios, observándola con un brillo destacado en sus ojos intentado tranquilizarla.
-Tranquila, esto es algo de lo que ambos estamos seguros- miró convincente a June quien ahora comenzaba a temblar pero sin abandonar la decisión que había tomado -Estaremos bien, él no podrá encontrarnos, mi departamento está en un recinto privado y no puede entrar nadie si yo no lo autorizo. Quiero que disfrutemos de este momento, esto... que será nuestra primera vez-
June asintió con timidez, dejándose guiar ahora por la mano de su novio hasta la habitación. Él entro al sanitario diciendo que se pondría algo más cómodo, la rubia se deshizo de sus zapatillas y camino hacía los impresionantes ventanales, dejándose embriagar de nuevo por la hermosa vista.
Se dirigió hacia una de las fuertes columnas de mármol blanco, apreció el bello paisaje que se extendía a su alrededor. Tomó la cortina con fuerza entre sus puños, y suspiró contra la piedra de la columna.
Tragó saliva, y en ese instante escuchó a Shun adentrarse en la habitación, se dio la vuelta y comprobó que su novio estaba vestido solo con una yukata que dejaba ver una parte de su pecho al descubierto, se acercó a ella y la besó en la frente.
-Estoy nerviosa Shun...- mencionó June con un tono de preocupación en su voz mientras cerraba sus ojos.
-Si no quieres hacerlo, lo entenderé June- murmuró mirándola y rozando las mejillas rosas de su novia con una de sus manos -sé que tienes miedo, sé que estás aterrada- esta abrió sus ojos dejando ver sus bellos zafiros brillar -Te he prometido estar a tu lado sin importar las consecuencias y podemos esperar si asi lo deseas, lo último que quisiera hacerte es daño- la tranquilizó mientras colocaba sus manos en los finos hombros de ella, estremeciéndola con aquel suave toque.
-Entonces…- respiró pesadamente sin perder su mirada -enséñame cómo un hombre ama a una mujer- contesto June dándole una sonrisa tímida a su novio que le sonreía de vuelta.
Shun acerco sus labios hasta que ambos se unieron en un beso que comenzó por ser tierno y que poco a poco se hacía más intenso, con el propósito de hacer de aquella noche una de las más memorables de sus vidas. Entrelazando sus lenguas haciendo del beso aún más profundo, June dejo escapar un leve gemido, suspiró y llevo sus manos a las mejillas del su novio mientras este sostenía con las suyas sus caderas, bajándolas de vez en cuando para acariciar los glúteos de ella. Sus corazones palpitaban con fuerza, estaban nerviosos. June no pudo ni siquiera llegar a imaginar que se sentiría así por alguien, tuvo la creciente necesidad de respirar y se separó de Shun por un momento. Este al notar la distancia de su novia, la miro con preocupación sosteniendo sus manos.
-June ¿qué ocurre? – Preguntó mientras llevaba las manos de la chica a su pecho y la miraba con cierto temor -¿He hecho algo mal?
-No... – negó June casi sin aliento -Es solo que… es solo que…- suspiraba bajando de manera tímida su cabeza -Shun, estás tan tranquilo y yo estoy muerta de miedo- confesó dando un leve sollozo - Sé que ambos somos nuevos en esto aun así yo... yo no sabré complacerte- sollozaba aun con su cabeza gacha, Shun se preocupó y colocó su mano en el mentón de ella para alzar su rostro haciendo que lo mirara de vuelta, este negó con su cabeza y le dedicó a su chica una sonrisa burlona mientras con otra de sus manos secaba las lágrimas que caían sobre el rostro de su novia.
-Yo te enseñaré a hacerlo- murmuró dándole un pequeño beso en los labios, June le devolvió la sonrisa y dudosa por un momento, se armó de valor para volver a besarle, esta vez tomando la iniciativa de introducir su lengua en la boca del joven haciendo que este se estremeciera; estaba dispuesta a aprender aquello que hiciese falta, aprender a amarle de esta manera tan íntima, a complacerle, a dedicarle cada segundo como su novia. Confiaba plenamente en él, en aquel tibio corazón que también estaba amando por primera vez.
En aquel beso, la tímida rubia dejó volar su mente e incluso su alma en la calmada brisa que entraba por los grandes ventanales de la habitación, sus manos inocentes se metieron en la yukata de Shun recorriendo su pecho, sentir su piel con la suya era casi una bendición. Él acarició la parte de la espalda de June que su vestido dejaba al descubierto, sintiendo su piel erizarse con el más mínimo roce y en ese mismo segundo, cuando June clavó su mirada sobre la suya, cuando esas esmeraldas la observaron, sus muros de tenacidad parecieron quebrarse, su coraza se derritió junto con cada trozo de su ser, se dejó arrastrar por instintos que ni ella misma sabía que existían, sobretodo por aquella creciente sensación húmeda entre sus piernas, se sintió poderosa y dejó que ese poder la poseyera, Shun sonrió mientras ella le besó de nuevo con la misma intensidad de antes.
-Asi es June, déjate llevar...- suspiró sin abandonar sus labios.
-Para todo hay una primera vez...- susurró contra los labios de este.
Shun sintió la mullida superficie de su futon con tatami tras sus pies, y cómo las insistentes manos de su novia empujaban contra su pecho, casi obligándole a que se sentara, él obedeció y frente a sí mismo vio a June quitándose todo pudor por primera vez en aquella noche tan especial para ambos.
-¿Qué vas a hacer? – preguntó con aire curioso mientras observaba cada movimiento de su novia, June comenzó a desatar el nudo tras su cuello que sujetaba su prenda, mientras su novio la miraba embelesado, aunque Shun tenía otros planes en mente.
-No- Él la detuvo tomando sus muñecas y colocándolas a sus costados al mismo tiempo que observaba con ojos brillantes, una mirada que June nunca había visto en él, aquella que expresaba todo el deseo que tenía por ella.
-¿Acaso no tengo yo el derecho de desnudarte? vamos despacio, no hay prisas ademas, recuerda quién es aquí el experto- Shun se levantó y comenzó a acariciar los senos de June a través de la tela haciendo que sus pezones se pusieran erectos ante el suave contacto de sus hábiles manos, le dedicó una sonrisa antes de darle vuelta colocándola de espaldas a él. Ella cerró los ojos y se concentró en cómo las yemas de los dedos de Shun terminaban por desatar el nudo de su vestido, la prenda cayó lentamente hasta los tobillos de June, descubriendo cada trozo de su piel, excepto aquella zona virginal que seguía cubierta por una minúscula prenda. Ella sintió la pesada respiración de su novio sobre su cuello al tiempo que dejaba un rastro de cálidos besos sobre su espalda y su nuca, tomo aquellos dos generosos y grandes senos haciendo estremecer aún más a la rubia.
-Ah...- gimió June ante el contacto de esas habilidosas manos que masajeaban sus pechos de una manera abrupta sin pudor.
Shun en su interior, pudo sentir que la joven estaba avergonzada y que un ligero rubor se extendió por su garganta y sus pechos. Ante esa situación se detuvo teniendo paciencia a su novia, queriendo que todo saliera perfecto; dándole algo de libertad en esto.
-Ahora es tu turno- murmuró cerca del oído de June dándole un suave mordiscó.
De nuevo quedando frente a frente, June tomo las cintas que sostenían la yukata de Shun y con manos temblorosas quito el nudo abriendo la prenda del chico hasta quitarla por completo, se dio cuenta que su novio ahora estaba completamente desnudo frente a ella y en un arranque de deseo sintió que su diminuta prenda salía sobrando, así que tomo las manos de Shun y las dirigió al borde de esta, su novio comprendió lo que ella quería y no dudo en bajarle de manera lenta la única ropa que lo separaba de su unión, al caer esta prenda, June sintió quedarse vulnerable ante aquel imponente joven.
June le rodeó con sus brazos, abrazándole y colocó un beso en su pecho, cerca de su cuello, sus dedos recorrieron aquellos impecables músculos abdominales, ella suspiró admirando el esculpido cuerpo de su novio, deteniéndose en la parte baja donde observo la masculinidad de Shun levantarse más hacia ella, ante esa vista, June no pudo evitar sonrojarse, era grande y algo gruesa, tanto que sintió tragar saliva sin querer, el de cabellos verdes se dio cuenta de la reacción de su novia y la pego bruscamente a él, haciéndola jadear al sentir aquella cosa dura en su vientre, mirándose a los ojos por un momento ella parecía asustada pero al perderse en la mirada turquesa perdió todo miedo y unió de nuevo sus labios. Él la retuvo entre sus brazos, levantándola y recorriendo cada lugar de su figura, sabiendo que él era el primero en hacerlo, June enrollo sus piernas alrededor de Shun. Este la tumbó sobre el futon, y se colocó sobre ella, aún notaba su respiración entrecortada y sus mejillas escarlata bajo aquellos orbes azules. Él se llamó a sí mismo necio por hacer lo que estaba haciendo, sentía que ella aún estaba algo incomoda por la desnudez de ambos, por eso mismo, Shun cubrió sus cuerpos con la suave sábana, y bajo aquel trozo de tela, él le confesó sus más íntimas intenciones.
-Eres preciosa, amor mío... quiero hacerte mía querida June- susurraba Shun en el oído de la joven mientras este lamia y mordisqueaba con ternura sus mejillas -Eres un ángel caído del cielo, eres eso a lo que llaman perfección- la miro a los ojos profesándole cada palabra llena de deseo. June abrió sus ojos ante la sorpresa de aquellas palabras pero tampoco quiso quedarse atrás; Shun seguía con las caricias y masajes en sus senos haciéndola gemir y estremecer ante la sensación.
-Creo que en este instante la perfección está sobre mí- murmuró la rubia casi en susurros mientras pasaba sus manos en la espalda del joven -Hazme el amor Shun... Hazme sentir como nadie nunca me ha hecho sentir, estoy por completa entregada a ti, amor mio, ámame... ámame como nunca lo has hecho- suspiraba llena de placer y perdiendo cada vez más la cordura.
-Cuánta perfección...- murmuró en tono bromista, sacándole a June una risita -Aún no tienes ni idea de lo que es perfecto, y esto… será tan hermoso y lleno de perfección- suspiraba Shun con sus labios recorriendo los suaves senos y acariciando los rosáceos pezones de su novia, trazando el plano de esa perfección que le había prometido sobre cada centímetro de su piel, dibujando una línea sobre el camino alba de su abdomen con su su lengua, aún escondido bajo aquella sábana, descubrió el lugar más secreto lampiño de su novia, besó el interior de sus muslos, y conforme su boca se acercaba al misterio, veía que el abdomen de June temblaba, Shun prolongó su deseo hasta que no pudo evitar caer en la tentación de hacer lo que tantas veces había querido, con lo que tantas veces fantaseaba.
-¡Shun!- grito June con desesperación -Por favor...- insistió de manera sensual alzando sus caderas de manera tímida. Y sin más preámbulos Shun hundió su boca sobre ella, haciéndola soltar un sonoro gemido, la rubia enterró sus manos sobre el cabello de su novio, tirando de él, diciéndole de alguna forma que su tarea no podía ser más perfecta, puesto que ni ella misma tenía capacidad para hablar o siquiera capacidad de coordinar sus pensamientos.
Una sensación tan diferente a todo aquello que había sentido, tan nueva, que no sabría ni cómo explicarla. Un torbellino de electricidad que dejó su mente en blanco, que recorrió su pecho y su abdomen poniéndole los cabellos de punta, gemía con más fuerza y sintió que esta extraña sensación no podía ser cierta, el responsable de estas sensaciones apoyó sus manos en sus caderas y las aferró aún más a sus labios estimulando esa zona tan íntima de ella con su salvaje lengua, quería ser el autor de cada una de esas nuevas sensaciones; June sintió perder el control sobre ella misma y no tardó en que aquellas sensaciones estallaran sobre ella, haciéndola llegar a un clímax bastante fuerte. Su pecho subía y bajaba intentando calmarse pero le era imposible en aquel momento.
Shun se relamió los labios y volvió a mirar a June a los ojos, compartiendo un juego de miradas imposible de descifrar para ambos.
-¿Entiendes ahora una parte de aquello de lo que tu padre nos hubiese hecho perder si le hacíamos caso?- le confesó, entre dientes acercándose como si de un león hambriento se tratara -Espero que cuando vayas de regreso a casa, tu querido padre no se dé cuenta de lo que te estoy haciendo, si lo hace... Nos colgara de un rascacielos- rio por lo bajo Shun sin perder de vista las caricias en el cuello de su novia.
-Haz que nos cuelgue del rascacielos más alto del mundo - bisbiseó la joven sin pudor alguno.
Shun se río e hizo un mohín de aprobación, tomó la mano de June con la suya, anteponiéndose a lo que ahora haría, puede que lo siguiente no fuera muy agradable para ella. Lo último que quería hacer era herirla, pero tenía que hacerlo.
-Confía en mí- murmuró el chico acariciando con ternura su frente, ella asintió, sintiendo además las caderas de Shun entre sus piernas. June sabiendo lo que seguía, respiro hondo, haciendo que sus temores regresaran.
-Shun, ahora es cuando no podré complacerte- cerro sus ojos temiendo encontrase con los suyos -Yo...-
-No- interrumpió de manera sutil el joven -¿Ves el efecto que causas en mí June?- preguntó y ella pudo comprobar del efecto que se trataba, sintiendo de nuevo aquella dura erección pero esta vez cerca de su entrada.
-Ss..si- respondió ella con timidez mientras abría de nuevo sus bellos zafiros.
-Ahora… acabemos con lo que hemos empezado- murmuró Shun en un tono dominante mirándola a los ojos, ahora había llegado el momento de unir sus almas y sus cuerpos en uno solo.
June frunció el ceño, cuando llegó ese inminente dolor. Shun se introdujo en ella despacio, alimentando el fuego que consumía sus almas, y pudo sentir su miedo, sus paredes internas recubriéndole y cómo el placer se había transformado en dolor en cuestión de segundos. Se culpó a sí mismo por ser tan terco y ser el culpable de este dolor para ella, aun asi, siguió empujando para romper con aquella barrera que los separaba.
-¡Ah! Shun esto duele- chillo June apretando la mandíbula, aferrándose a los brazos de su novio, su respiración era entrecortada, su frente comenzó a perlarse de sudor. Shun retuvo las sábanas entre sus puños, no quería hacerle aún más daño, y quería continuar con su delicadeza.
-Shun… lo siento- sollozó June sintiéndose culpable por no poder complacer a quien tanto amaba.
Shun sintió que su corazón se rompía en pedazos, ella le amaba tanto, que incluso le pedía perdón por no poder complacerle.
-No, June- susurró intentado consolarla sin detenerse -Pronto parará este dolor, te lo prometo-
Cuando unas embestidas más, Shun sintió que pudo penetrarla a fondo, indicándole que el himen de su novia ya estaba roto; conforme el tiempo avanzaba, June se acostumbraba a esa nueva sensación, confiaba plenamente en Shun, sabía que no quería hacerle daño, pero el dolor era inevitable, incluso notó que un poco de sangre había cubierto las inmaculadas sábanas del futon donde lo hacían. Él no se detuvo, y aunque June intentó olvidar la incómoda sensación que aun la invadía, no pudo hacerlo. Pronto, Shun no pudo controlar sus instintos, su respiración se volvía cada vez más pesada mientras jadeaba y gemía con más fuerza, el pensamiento de que que su novio estaba disfrutando de ella, hizo que el dolor y la incomodidad desaparecieran.
-Para- exigió la rubia y Shun sintiéndose culpable obedeció.
-Lo siento, soy un estúpido- dijo apartándose de ella, colocándose boca arriba observando la obra de arte de venus que tenía en el techo de su habitación.
-No he dicho que pares para eso- June se sintió más segura esta vez, así que decidió tomar por un momento las riendas de esto para experimentar algo que había leído anteriormente en una revista sobre sexo.
Shun se quedó de piedra cuando vio a su novia colocarse sobre sus caderas, con un solo movimiento que le arrancó un ahogado gemido, el dolor desapareció. El de cabellos verdes respiró hondo, recorriendo lentamente los muslos de su novia con sus dedos.
La abrazó y ella se aferró a sus fuertes hombros, durante los siguientes momentos, aquel lecho fue testigo de su amor. Él sobre ella, ella sobre él, casi rozando la perfección entre aquellas sábanas, encontrando sus lugares más secretos, sus deseos más profundos, hasta sentir el latir de sus propios corazones. Sentir que estaban tan unidos, que podían tocar sus almas.
Y justo antes de que esa unión finalizase, compartieron una mirada. Esa mirada en la que creyeron ver reflejado cada recuerdo, y cada segundo que habían vivido hasta ahora. June vio el momento en el que se conocieron reflejado en sus ojos esmeralda, mientras Shun recordó cada momento que habían pasado juntos desde entonces. Recordó el momento de su juramento, él lucharía por ella hasta el final y la recompensa al terminar todo, sería el amor que se jugarían profesar para toda su vida; ambos vieron cómo el amor había ocupado cada minúsculo trozo de ellos hasta consumirles por completo haciéndoles llegar a su primer e intenso orgasmo sintiendo los fluidos calientes de ambos unirse.
-Ohh... June.. Te amo, te amo tanto- gimió Shun con fuerza cuando sintió las paredes de ella apretando su virilidad en un orgasmo intenso, sosteniéndola con fuerza por sus caderas que aún seguían moviéndose.
-Ah... Si.. Si.. Ah Shun... – le respondió ella entre gemidos mientras hundía sus uñas en su espalda disfrutando de esa sensación mientras sentía a su novio eyacular en ella -Te amo, lo juro... Quédate a mi lado, no me dejes nunca amor-
Unas horas más tarde en los que ambos sucumbieron a ese cansancio que ya se apoderaba de ellos, June colocó su cabeza sobre el pecho de Shun y cerró sus ojos, mientras él acariciaba su cabello. Ambos se sintieron cansados y exhaustos después de horas haciendo el amor, también acostumbrándose a esta nueva sensación, en donde se permitieron tocar y explorar todo lo que ellos quisieran, siendo testigos de que el amor les había llevado a alcanzar la perfección.
...
Cubrió su rostro con sus manos pasándolas luego por sus largos cabellos dorados, dándole un último sorbo a su té, se levantó y entro a su habitación. Se sentía sola, pero aun así no quería la compañía de nadie en ese momento, solo estaban ella y sus recuerdos. Abrió un poco las blancas cortinas de su dosel para sentarse sobre su colchón, realmente no sabía qué hacer, quería salir con Shun, pero tan solo con mencionar su nombre era capaz de hacer mucho más tenso el ambiente dentro de su hogar. Se puso de pie y caminó hacia un piano, tomo asiento y se dispuso a tocar.
Comenzó con sonidos suaves, para luego convertirse en una triste y nostálgica melodía en la que se podían reflejar sus más profundos sentimientos. Su destreza era capaz de sorprender a cualquiera, miraba y tocaba con dedicación aquella pieza que tanto le gustaba, deseando que él estuviera allí para verla.
Sintió que alguien la observaba y paro bruscamente el bello sonido, volteándose para ver de quien se trataba.
-Lo.. Lo siento señorita- dijo cabizbaja la joven sirvienta de cortos cabellos rojos.
-No te preocupes Megumi, no has interrumpido nada- contesto June con su normal serenidad esbozando una sonrisa -¿Que sucede?-
- Venía a avisarle que la cena está servida, su padre y hermana la esperan- respondió la joven haciendo una reverencia.
-Yo... No apetezco cenar esta noche Megumi, dígale a mi padre que me disculpe pero no estoy de ánimos- June bajo su cabeza señal de su tristeza, tocó dos teclas de su piano y se puso de pie caminando a su terraza.
-Niña June, el señor Saga la necesita, dice que tiene algo importante que decirles a usted y a su hermana, él la espera- intentó persuadir Megumi acercándose a la rubia.
-He dicho que no apetezco- decía June con la mirada perdida en el paisaje.
-Vamos... Señorita- hablo de una manera suave -Preparamos Okinawa Soba, también Okonomiyaki y para terminar, como postre los Wagashis que tanto le gustan, coma, por lo menos para acompañar a su hermana que tanto le quiere-
June pareció pensarlo por un momento hasta que giro su rostro para ver a la joven, dando un suave suspiro.
-Está bien... Bajare en seguida- dijo finalmente para después dejar salir a la sirvienta. Después de todo ella adoraba a sus hermanos, sobre todo a Pandora, la hermana del medio con quien convive demasiado y siempre le muestra su apoyo, más que hermanas son también las mejores amigas, por lo que June le muestra su gran hermandad, más ahora que está a punto de casarse con alguien que no ama solo por cumplir el propósito de su padre, el hombre que era el responsable de su infelicidad.
Cuando bajaba por las escaleras escuchaba los murmullos de su padre y hermana provenientes del comedor, tomo asiento al lado de Pandora y miro a su padre.
-Lamento la tardanza, no tengo mucho apetito esta noche- comento la joven sobándose un brazo dando atención a su cena.
-Justo hoy que pedí que prepararan algunos de tus platos preferidos- respondió Saga dándole una mirada serena a su hija, ella lo vio de vuelta.
-Gracias por el gusto padre- asintió la rubia tomando sus hashi.
-Cenemos que esto se enfría- agrego Pandora en tono divertido.
La familia cenaba en silencio disfrutando de aquellos deliciosos sabores que degustaban. Cuando hubieron terminado, Saga llamo a su servidumbre para servir el postre. June miro con encanto los wagashis caseros, eran una de sus debilidades.
-Padre ¿A qué se debe tanto delicioso manjar esta noche?- pregunto Pandora a quien todo esto le parecía más una celebración.
-Bien, como les dijeron antes de bajar a cenar, tengo algo importante que decirles y que sin duda las alegrara de cierto modo- las miro a ambas con una sonrisa muy difícil de ver en un hombre tan serio -mañana regresa Hades- dijo finalmente.
June y Pandora sonrieron ampliamente, habían extrañado mucho a su hermano mayor, ya hacía dos años que se había ido a un internado en Kyoto.
-Esa es una noticia magnífica- respondió la rubia -Oíste Pandora, nuestro hermano regresara con nosotras- tomo de las manos a su hermana que estaba tan feliz como ella.
-Creo que algo que podría alegrarte más June, es el hecho de que terminara sus estudios en la misma universidad que tú- Saga seguía con sus buenas noticias.
-Oh... Que grandioso!- contesto de manera alegre y temerosa. Ya tenía suficiente con ser vigilada por los profesores y no quería tener a su hermano encima de ella todo el tiempo.
-¿A qué hora llegara?- cuestiono la de cabellos negros.
-Lo iré a buscar por la mañana, después de mi junta con los socios- Saga había recuperado su seriedad y poniéndose de pie se disponía a retirarse. Salió de la sala de comedor dejando a sus dos hijas muy emocionadas.
-¡Pandora esas son buenas noticias!- agrego June.
-Sí, lo he extrañado mucho- contesto con sus ojos violetas brillantes.
Ya de nuevo en su habitación, June se puso su ropa para dormir, un pequeño blusón transparente parecido a una blusa escolar, encima un pequeño kimono de color azul con discretas flores de cerezo. Estaba cepillando su largo cabello cuando escucho un ruido en su terraza, miro hacia las ventanas pero no vio a nadie, camino y salió observando al bello jardín, de pronto sintió unas manos abrazándola por detrás y sonrió automáticamente al reconocer al culpable de ese abrazo, se giro para quedar frente a Shun quien la miraba sonrojado y lleno de ternura. Juntaron sus labios en un suave beso, posando sus manos en sus mejillas.
-Te he extrañado mucho- dijo June cautelosa cuando se separaron.
-No tienes idea de lo mucho que yo te he echado de menos a ti, no has logrado salir de mi cabeza, nunca lo harás - sonrió Shun acariciando la cabeza de su novia teniéndola en un abrazo.
-¿Cómo le hiciste para entrar?- preguntó dudosa la joven -Papá podría descubrirte-
-Me las ingenie para hacerlo, necesitaba verte y tenerte cerca, después de todo... Eres mi novia- respondió el joven atrapando de nuevo esos rosados labios. June poso sus manos en el cuello de este atrayéndolo más, mientras Shun tenía sus manos sobre las caderas de ella.
Todo iba bien hasta que oyeron unos toques en la puerta de la habitación. Ambos se miraron asustados, sobre todo al oír de quien se trataba.
-June ¿Porque aun están encendidas tus luces?- pregunto la rasposa voz de Saga a través de la puerta.
Continuará...
