Hola :) me da gusto poder mandarles un lindo saludo a todas aquellas que leen mi fic, es la primera vez que me decidí a plasmar una de mis ideas de esta linda pareja y mi favorita. Me gustaría saber sus opiniones y si les esta gustando la historia o si podría mejorar algo, todo sera bien recibido. También debo decirles que me gusta el lemon xD, por lo que también trato de mejorarlo conforme pasen los capítulos. Espero y sigan disfrutando de la lectura
Quiero mandar saludos y gracias a las chicas que han estado siguiendo esta historia, a Darkacuario que ha estado dejando reviews en cada capitulo, a Likki Li (amiga sabes que te amo) y por supuesto a Mel-Gothic de Cancer por sus buenos consejos y su nueva y linda amistad :3.
MIS SALUDOS PARA TODO
Atte su amiga: Anebula-Chain
Los personajes no me pertenecen, son del maravilloso mundo de Masami Kurumada al cual le debo mi admiración.
"Te necesito"
Imaginar en como los momentos más románticos se vuelven los más aterradores era poco para ambos jóvenes quienes miraban asustados la puerta de la habitación. Buscaban alguna salida o lugar en donde Shun pudiera esconderse pero el pánico se había vuelto parte de ellos.
-June ¿Porque aún están encendidas tus luces?- pregunto de nuevo Saga en el pasillo.
-Pa.. Padre yo.. No tengo sueño aun- contestó June jalando la mano de su novio, llevándolo al cuarto de baño -Escóndete donde puedas por favor- susurró de manera casi inaudible, Shun solo asintió y cerró la puerta.
June se acercó a la entrada de su pieza y antes que su padre tocara de nuevo, esta abrió.
-¿Papá pero que haces despierto?- decía nerviosa la joven mientras estrujaba la cerradura.
-Lo mismo debería preguntarte, tengo entendido que estabas dormida desde hace una hora. Además me pareció oírte hablar con alguien- se cruzó de brazos observando a su hija intentado descubrir si ocultaba algo.
-Yo.. Yo no hablaba con nadie padre, solo... Hablaba al cielo con mi madre- suspiro June con cierta nostalgia al mencionar a su fallecida progenitora.
-¿Asi?- cuestionó Saga sintiéndose inseguro de lo que acababa de escuchar.
El imponente hombre se metió a la habitación de su hija, inspeccionaba con cautela cada espacio como si tratara de encontrar a alguien.
-Papá ¿insinúas que hay alguien además de mi aquí?- encaró la rubia sintiéndose cada vez mas nerviosa. Sintió que la sangre le dejaba de circular cuando su padre abrió la puerta del cuarto de baño -¡Papá!- expresó con tono asustado.
Saga se limitó a verla y entro al escondite de su odiado yerno. Miro a todas partes. June estuvo pronto a su lado haciendo mil intentos por sacarlo de allí pero era imposible.
-Entre más le insisto, mas debe sospechar que miento- pensó, así que comenzó a actuar de manera neutral -Papá, estas invadiendo mi privacidad, tengo que soportar que me vigiles la mayoría de los lugares a donde voy y ahora ¿también tengo que lidiar con que lo hagas en nuestro propio hogar?- preguntó de manera seria llamando la atención de Saga, de cierta manera tenía razón.
Aun sin hacerle caso, buscó en una última puerta abriéndola de golpe, encontrándose solo con algunas toallas y cosméticos de su hija menor. A un costado un aterrado Shun respiraba agitado, sentía que una taquicardia acabaría con su vida en ese momento; se le hizo una eternidad los minutos en que la puerta de dicho armario estuvo abierta, hasta que esta se cerró y escuchaba los murmullos de Saga junto a los de June.
-Ves padre, te soy sincera- dijo la joven caminando a la entrada de su cuarto con su papá, este salio y miro a su hija -Te quiero- expreso con su voz serena y llena de cariño.
-June- fue lo único que salio de la boca del serio hombre antes de marcharse a su habitación.
La rubia se sentía decepcionada, por lo menos le hubiera gustado escuchar el "buenas noches" de su padre. Extrañaba tanto las muestras de afecto, aunque a ella cada periodo de tiempo desde su nacimiento le era posible disfrutar un cariño por parte de su imponente progenitor. Hades y Pandora le habían contado el cariño con los que su padre se refería a ellos antes de la muerte de su madre. June trataba de comprender porque él era así con ella ¿Acaso la culpaba se la muerte de su madre? este pensamiento solo logro que se sintiera peor.
Cerró con seguro la puerta y se encontró con los suaves ojos turquesa que la miraban de una manera triste. Ella no pudo contenerse y se abalanzo al dueño de esa mirada, él por inercia la abrazo lo más fuerte que pudo, detestaba ver a June de esa manera, odiaba ver que su novia sufriera por culpa de su propio padre. Acarició con ternura sus largos cabellos dorados mientras ella sollozaba en su pecho mojando su camisa. Agradeció haber estado allí para ella, reconfortarla cuando mas lo necesitaba, en cada movimiento trataba de decirle lo mucho que ella significaba para él, lo mucho que la amaba. Cuando se separaron se miraron como queriendo decirse lo que en ese momento no podían por la posible sospecha de Saga. Shun sonrió sacándole un suave gesto a la joven, abrazándola por última vez.
-Es mejor que me vaya- susurro dándole un beso en la frente a su novia -duerme tranquila, y recuerda lo mucho que te amo- trataba de tranquilizarla descansando con sutileza su mentón en la cabeza de ella mientras la seguía acariciando.
-Shun...- respondió en un suave suspiro, como si mencionando su nombre fuera capaz de decirle cuanto lo amaba.
June aspiro el dulce aroma de su novio, sabía que podía contar con él en todo momento, su sola presencia la hacía sentir mucho mejor y tranquila. Se separaron y caminaron a la terraza. Shun bajo por esta y se perdió entre unos cuantos arbustos que habían en la parte de abajo.
La bella joven caminó hasta su colchón, quito su pequeño kimono y se recostó esperando caer en un profundo sueño.
Los grandes edificios de la universidad eran iluminados por la gran luz de sol y las distintas hojas de los árboles que caían al suelo producto del otoño. En una parte, llamaba la atención los chillidos y gritos de distintas chicas que al parecer acosaban al bello muchacho de cabellos verdes.
-Shun Kido acompáñame a mi casa...- decía una chica de cabellos rosas quien lo miraba descaradamente.
-Lo siento Yuki, pero no entiendo porque quieres mi compañía- respondió inocente el joven mientras caminaba intentando llegar a clases. Hoy era el día de las clases de bioética así que como tal, usaba su uniforme de saco y corbata.
-Ohh mejor a mí, yo sí que sabré complacerte- comentó otra de las acosantes frotando sus pechos en el brazo de Shun. Este se sonrojo y se hizo a un lado provocando que una de sus manos chocara con el trasero de otra chica.
-¡Shun!- gritó emocionada la joven que acababa de ser tocada por él.
-Lo.. Lo siento, yo no quise...-
-¡El es mío, aléjate!- comenzaban a pelear ellas entre si. Shun estaba aterrado e intento de mil maneras zafarse de sus agarres.
En su intento por escapar se topo con los bellos ojos azules que lo observaban de forma divertida del otro lado del lugar. June mantenía cierta distancia mientras hablaba con Sorrento. Le pareció que el tiempo se detenía cuando sus miradas se encontraron y tuvo la creciente necesidad de gritar su nombre sin importar que los demás se enteraran de lo suyo, dejando de un lado las consecuencias que eso podría traerles. Cuando estuvo a punto de mencionar aquel suave nombre oyó el suyo.
-¡Shun!- escuchó mientras veía a Seiya haciéndole señas de negación, como sabiendo lo que estaba por hacer, evitando que ambos se metieran en problemas. Cuando este estuvo cerca, corrió a las chicas que se peleaban por el joven quien ya yacía en el suelo.
-Es suficiente, váyanse, mi amigo no quiere nada con ustedes- refutó mientras las chicas se alejaban entre susurros -El corazón de Shun solo pertenece a una sola mujer- sonrió el castaño tendiendo su mano para ayudar a Shun a levantarse.
-Gracias Seiya- dijo mientras se sacudía la ropa -Por un momento pensé que moriría asfixiado-
-No es nada, ademas sé lo incomodo que estabas, tenías toda la expresión de "ayúdame" en la cara- haciendo una pausa -Y... No podía permitir que la llamarás, mira cuantos profesores hay alrededor- señalo discretamente al lugar.
-De nuevo... gracias amigo- suspiró tomando de una botella con agua.
-Debo ir a clases, hasta luego Shun- se despidió Seiya con su mano y se dirigió a donde sería su clase.
Shun camino más tranquilo a su destino donde ya estaban la mayoría de sus compañeros, entro saludando a sus conocidos y dedicándole una sonrisa a la bella rubia. Tomo asiento y comenzó a leer sus anteriores apuntes para tener en claro cual seria su siguiente tema. En eso, el salón quedo en completo silencio al entrar el profesor de largos cabellos rubios y ojos azules.
-Buenos días estudiantes de medicina- saludo el apuesto maestro -Mi nombre es Shaka, soy el nuevo consejero de esta facultad pero también seré su profesor de bioética-
Shaka miro a todos sus alumnos, sabia de cada uno de ellos. Tomando asiento se dedicó a revisar sus apuntes y luego dirigió su mirada de nuevo a la clase.
-Antes de comenzar, me gustaría saber su opinión acerca de esta materia. ¿Que es la bioética?- preguntó juntando sus manos sobre el escritorio. Varios alumnos alzaron sus brazos pero solo eligió a uno. Shun.
-Tienes la palabra joven Kido- asintió sutilmente.
-Bien. esto es la rama de la ética dedicada a proveer los principios para la conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida humana como de la animal y vegetal- respondió seguro el de cabellos verdes obteniendo un punto a favor.
-Excelente- dijo Shaka -Y... ¿Solo ustedes estudiantes de medicina, tienen que aprender los principios que esto establece?-
June levanto su mano para responder.
-Claro que no profesor, la bioética se aplica para todas aquellas disciplinas que estudian desde los seres vivos hasta la más mínima investigación sobre la tierra. En pocas palabras, estudios biológicos-
-Muy bien señorita Hannibal- sonrió el maestro levantándose de su asiento -Como ya dijeron, la bioética es un conjunto de normas que se aplican a los campos tratantes de la vida sobre el planeta, ustedes como estudiantes médicos, se basaran especialmente en los principios de la vida humana ¿Quedo entendido?- todos asintieron -Bien, viéndolo asi, trabajaran en su primer proyecto. Los formare en parejas y tendrán como máximo dos horas para explicarme en mínimo diez hojas por que las leyes biológicas y sus principios son importantes en sus estudios- explicó.
El apuesto profesor comenzó a formar los grupos de dos, algunos en desacuerdo por quien era su compañero y otros limitándose solo a trabajar.
-Sorrento, trabajaras con Hideaki- El joven de grandes ojos rosas solo se limitó a asentir, su pareja no era muy de su agrado -Y... Shun Kido, veamos, si, tu pareja es June Hannibal-
Era su imaginación o le estaban jugando una broma muy pesada pensó parándose instantáneamente de su asiento el antes mencionado.
-Pe.. Pero- decía June sin poder creer lo que había escuchado.
-Pensé que, ya que los dos son los mejores alumnos de esta clase, les vendría bien trabajar en equipo- comentó con neutralidad el rubio hombre.
-Nosotros no... Bien, bien, está bien- decía nervioso Shun quien ya estaba a lado de June, mientras ella lo miraba con cierta confusión.
-Pueden salir a trabajar fuera del salón de clases, solo basta que terminen el proyecto y lo entreguen aqui- anunció Shaka.
Los alumnos salieron a progresar en su trabajo; Shun y June se dirigieron a un pequeño rincón donde pudieran estar cómodos, ambos tomaron asiento, el joven saco su laptop para hacer mas abundante su tema.
-Tiene... Mucho tiempo que no hacemos una tarea juntos- la voz de June salió casi en un susurro, ella tambien sacaba sus cosas para anotar y aportar a su proyecto.
-Si, desde la preparatoria- sonrió el de cabellos verdes sonrojándose, se sentía en las nubes por tener un momento con su novia en la escuela, aunque aun asi tenia que guardar la distancia, ya que eran vigilados.
-Te parece si nos dividimos el trabajo, yo hago cinco hojas y tu haces las otras cinco- comentó mientras escribía en su laptop.
-Me parece bien- contestó June escribiendo en unas hojas.
Ambos estaban en completo silencio pero para ellos era mas que suficiente tener su mutua compañía. Pasado unos minutos ya llevaban su proyecto muy avanzado, en espontáneos momentos intercambiaban miradas y discretos roces con sus manos, haciéndose sonrojar mutuamente.
No se percataron de la presencia del hombre de suaves facciones y largos cabellos lilas que se dirigía a ellos.
-Se puede saber ¿Porque ustedes están aqui?- preguntó sobresaltando a los chicos.
-No.. nosotros estamos... haciendo el proyecto que el profesor Shaka nos dejó- explicó nervioso Shun mirando a otro de sus profesores.
-Si, el maestro nos puso en pareja a hacer este proyecto que casi termínanos- replicó la rubia mostrándole las hojas ya hechas.
-Entiendo pero, ustedes saben de su propia regla, tienen suerte que haya sido yo el que los vio y no otro. Shaka es nuevo y aún no sabe acerca de ustedes pero lo pondré al tanto de lo que pasa, solo terminen y luego procuren seguir sus órdenes- asintió con suavidad el maestro poniendo las manos en su espalda.
-Si profesor Mu- ambos jóvenes bajaron su cabeza en señal de aprobación y observaron al hombre retirarse.
Mientras seguían juntos trataron de no dirigirse la palabra. El apuesto joven de cabellos verdes opto hablar por notas, que le entregaba a su novia en una manera tímida.
"Me muero de ganas por estar contigo"
Mandó en la primera nota haciendo que June se pusiera de color tomate. Ella escribió algo al reverso, regresándole el escrito a su autor.
"Te necesito tanto Shun, después de la noche de ayer me muero porque tengamos otro momento a solas"
El joven leyó la nota y percatándose que nadie los observaba tomo una de las delicadas manos de su novia, rosándola en un gesto tierno con su pulgar.
-¿Te parece si nos vemos en nuestro lugar?- preguntó Shun sin detener su gesto.
-Nada me gustaría mas- respondió June sonriendo.
-¿Después del almuerzo?- trataba de arreglar los últimos detalles de su encuentro.
-Claro, no tenemos una clase hasta las 13hrs, tendremos tiempo suficiente- comentaba emocionada la rubia, sintiendo el rubor en sus mejillas viendo la mismo reacción en su novio.
Pasadas las dos horas fueron al salón de clases donde entregaron sus proyectos, al salir, ambos se retiraron por distintos caminos.
June se encontró con Sorrento, quien estaba sentado limpiando su adorada flauta en uno de los comedores del jardín.
-¿Y bien?- pregunto la joven sobresaltando al de mirada rosa, haciendo que tirara su instrumento.
-¡June! No llegues asi, me asustaste- balbuceó Sorrento mientras recogía su flauta.
-Lo siento, no pensé que reaccionaras asi-
-Hmm déjalo, estoy más que feliz de haber terminado esa tarea ¿Sabes lo molesto que puede resultar Hideaki cuando se estresa? es insoportable, termine escribiendo el trabajo yo solo- dijo exasperado -Como sea, a ti ¿Cómo te fue con Shun?-
-No voy a decírtelo ahora porque tengo un compromiso- la rubia se sonrojo al decir esto dándole a entender a su amigo de que se trataba.
-Ohh entiendo, diviértete entonces, comeré el almuerzo solo- dijo volviéndose a sentar para limpiar de nuevo su flauta.
-Vamos Sorrento, estoy contigo casi todo el tiempo, ademas, deberías aprovechar que no estoy a tu lado para ir a hablar a Tetis- la joven se cruzó de brazos haciendo que su amigo soltara de nueva cuenta su instrumento.
-No... Ella ¿Sabes que le gusta mi primo Julian verdad?- suspiro con aire triste.
-Y ¿Sabes que él no se la toma enserio verdad?- replicó June dándole una mirada cautivadora.
-Soy un imbécil, ni siquiera me atrevo a hablarle, cada vez que estoy cerca de ella, me quedo como piedra sin decir nada!- Sorrento comenzó a exasperarse -Una vez me pregunto si estaba enfermo del habla o algo parecido, me sentí patético y mi primo Julian no hizo mas que reírse de mi-
-Sorrento...- la joven comenzó a acariciar la cabeza de su amigo y lo abrazo.
-¿Que haría sin ti?- suspiro el joven aspirando el olor de los cabellos de su amiga.
-Seguir siendo Sorrento?- contestó la rubia haciéndolo reír -Te veo más tarde- se despidió de un beso en la mejilla y se marchó.
June caminaba cautelosa por los alrededores de la facultad, percatándose que nadie la siguiera o viera, llegó a una puerta que se encontraba frente a unos hermosos jardines en un lugar poco concurrido de la universidad, viendo de un lado a otro por ultima vez entro y cerro.
Shun caminaba a paso presuroso, intentado pasar desapercibido por los demás. Llegó hasta un espacio casi vacio de la facultad; le era difícil procesar porque uno de los pocos lugares hermosos que tiene la escuela era tan poco concurrido, sin mas, eso no importo contando que ya estaba cerca de su objetivo. Suspiro al tocar la manija de aquella puerta de madera que al mismo tiempo abrió. Entro, cerro con seguro y miro como su bella novia miraba con curiosidad el lugar, habían unos cuantos estantes con algunas cajas, escobas, artículos de jardinería y diferentes tipos de toallas que suponían eran para los sanitarios, por una pequeña ventana se dejaba ver la luz del día. Él se acercó rozando una de sus manos sobresaltándola.
-Shun...- dijo June con una amplia sonrisa al tiempo que lo abrazó y le era correspondido su gesto.
-June...- contestó aspirando su dulce aroma a flores de primavera.
-Te extraño tanto, te necesito- murmuró la joven que miro con ojos brillantes a su novio quien acariciaba sus suaves mejillas.
-Y yo más a ti, ágamos que nuestro tiempo juntos valga la pena- balbuceó Shun cerca de los labios de la rubia acortando mas su distancia hasta sucumbir al tan ansiado roce de sus labios.
El beso no tardo en tomar intensidad, uniendo sus lenguas. June entrelazó sus manos en el cuello de Shun mientras este la tomaba de las caderas apretándola contra él, sintiendo como su masculinidad comenzaba a despertar. Bajó sus labios a su cuello mordiéndolo y succionando sutilmente la piel de la joven cuidando de no dejar marcas.
June descendió una de sus manos a la virilidad de su novio acariciándola a través de la tela.
-Oh June- suspiró este sin abandonar el roce de su cuello.
Sin más preámbulos, Shun deshizo la corbata y desabotonó la blusa de su novia deslizándolas por su cuerpo hasta quedar esta con el torso desnudo. Masajeaba con parsimonia los suaves senos de June haciendo que sus rosáceos pezones se pusieran erectos al mínimo contacto.
-Ah...- gimió June sintiendo las manos de su novio.
Este la acórralo contra una pared, alzo su falda y deslizó las pantaletas húmedas de la joven, bajando una de sus manos; gimió al sentir la caliente vulva de su novia mientras comenzaba a acariciarla haciendo movimientos circulares con su pulgar sobre su clítoris hasta meterle sus dedos índice y medio a su apretada vagina. Por inercia, June subió una de sus piernas para sentir mejor la caricia.
-Shun... Esto es, ah se siente tan bien- jadeaba la joven llena de éxtasis oyendo al culpable de su excitación gemir y jadear.
Mientras ella se aferraba a los fuertes brazos de su novio, este no paraba de besar desde sus mejillas hasta sus pechos que eran mimados aun por una de sus manos. June no podía aguantar más su clímax y se derramo sobre la mano de Shun intentando ser cautelosa con sus gemidos que le eran casi imposible detener.
-Mmm si sigues gimiendo asi de rico te haré gritar para que todos se enteren de una buena vez que eres mía- dijo Shun llevándose uno de sus dedos a la boca, saboreando el sabor de su June, esta no pudo evitar sonrojarse.
-¿Te he dicho lo bien que sabes?- preguntó inocente llevándole uno de sus dedos a la boca de la joven quien lo acepto dándole suaves chupetes.
-Nada se compara con el tuyo- respondió la rubia con aire travieso -Te amo- dijo con su mirada llena de ternura.
A Shun le pareció angelical verla de esa manera, sonrojada, jadeante y diciéndole las palabras más hermosas del universo.
-Yo te amo mucho más June, te amaré hasta el final de mis días... Yo, quiero estar contigo siempre y no dejare que nadie nos separe porque te quiero solo para mí- expreso rosando sus manos en la mejilla de ella, sonrojándose y mirándola con adoración. Jamas logró imaginarse sentirse asi por alguien; amar y profesar ese puro sentimiento a su hermosa y bella June era lo más importante ahora. No importaban las consecuencias que su fuerte amor les trajera.
-¿Eso es una propuesta?- preguntó la rubia sorprendida.
-¿Tu que crees?- replicó Shun besándola en los labios.
-Qué... Quiero estar contigo siempre, pase lo que pase- respondió con ojos brillantes la joven.
-Entonces, eso es un si-
Ambos comenzaron a reír, Shun alzo a June contra la pared mientras esta enrollaba sus piernas alrededor de su cintura. Se deshizo de sus pantalones, sintiendo el duro pene de su novio rozarse en su entrada y sin más él se unió a ella dando suaves embistes.
-Pero que tibia y apretada estas... Asi no dan ganas de salirse nunca- gimió él contra el cuello de la rubia.
-Shun... estas tan duro, es tan grande y grueso ah... no pares- jadeaba June mientras sentía los embistes cada vez más profundos.
La intensa y húmeda unión de su novio contra ella hicieron que sus sentidos explotaran, con cada caricia parecía incendiar su cuerpo, los besos eran tan intensos que no importaba la falta de respiración que esto pudiera causar, cada momento en este acto al parecer clandestino pero lleno de amor se volvía más y más adictivo para ambos, tanto June como Shun, no deseaban terminar jamas de hacerse el amor. Los gemidos iban en creciente indicando que pronto terminarían sucumbiendo a su intenso enlace, los embistes de él se tornaron tan placenteros haciendo que un poderoso y maravilloso orgasmo la invadiera sintiendo la salvaje lengua de Shun recorriendo su cavidad para acallar los gemidos evitando ser descubiertos; él, sintiendo los espasmos apretar su masculinidad no tardo en unirse a esa espectacular sensación, haciendo que ambos se resbalaran al suelo.
-June... Te amo, jamás me cansaré de decirlo- la respiración de Shun estaba muy agitada.
-Y yo a ti- respondió June con voz entrecortada intentando tranquilizar su respiración.
Se quedaron así, semivestidos y abrazados un rato sobre el piso, intentando calmar sus agitados pechos, disfrutando de su mutua cercanía y rozando su piel, cuando oyeron unos toques en la puerta sobresaltándolos.
-Joven Kido ¿Está usted allí adentro?- pregunto la ya conocida voz de Shaka.
June abrió sus ojos en señal que estaba asustada y como pudo intentaba buscar sus prendas esparcidas por el lugar mientras Shun se subía rápidamente sus pantalones y acomodaba su camisa, saco y corbata.
-Dijiste que nadie te había seguido- murmuró la joven poniéndose su sostén.
-Eso pensé, pero no entiendo porque me siguió- contesto Shun con voz casi inaudible.
-Y si sabe que estamos aqui...- balbuceó la joven asustada.
-Roguemos a que no- habló el de cabellos verdes acercándose a su novia y depositando un beso en su frente -Todo está bien June, espérame aquí- la observo con ojos brillantes dándole la seguridad y valentía que ella necesitaba.
Se separó y camino abriendo la puerta cerrándola detrás de él encontrándose con el alto hombre de cabellos rubios.
-¿Profesor Shaka, qué está haciendo aquí? ¿Cómo supo dónde estaba?- cuestionó nervioso a su maestro.
-Lo mismo debería preguntarle a usted, no es muy común que los alumnos frecuenten esta zona- habló con seguridad el profesor.
-Es.. el único lugar donde puedo descansar antes de la siguiente clase- pareció pensar mucho su respuesta.
-Bien joven Kido, yo solo lo buscaba porque quería hablarle acerca de su proyecto con la señorita Hannibal, debo decirle que me gustaron sus opiniones y las propuestas que pusieron al final de la hoja, la busqué a ella también pero tampoco aparece por ninguna parte de la facultad- seguía el maestro -En fin, me gustaría que fuera a mi salón de clases después de la salida para ver si hacemos de este proyecto una nueva actividad en grupo y si ve a la señorita June, me gustaría que le diera mi recado-
-Por supuesto maestro, allí estaremos, en cuanto la vea tambien le diré-
-Eso era todo, los espero más tarde- Shaka se dio la vuelta para irse pero se volvió -Y... joven Shun-
-¿Si?-
-¿Se siente usted bien? Debería ir a enfermería, tiene síntomas físicos de fiebre-
-Yo... No podría estar mejor profesor- la voz de Shun salio casi por automático haciendo que el hombre frunciera el ceño -Digo.. que estoy bien- sonrió esta vez inocente.
-Bueno, allí los estaré esperando- dicho esto, el maestro se retiro.
Shun soltó un largo suspiro de alivio y regresó a su pequeño nido de amor donde encontró a June vestida y sentada en una pequeña mesa que había en el lugar.
-¿Que te dijo?- preguntó cuando vio a Shun entrar.
-No te preocupes, le dije que descansaba en este lugar- tomando sus manos -Solo quiere que tu y yo vayamos a su salón después de clases para hablar de nuestro proyecto, le gustó mucho y ahora quiere convertir nuestras opiniones y sugerencias en una actividad recreativa de grupo-
June suspiro sintiéndose más tranquila y posando su mirada de nuevo en esos orbes turquesa que la miraban tan cautivada. Unió sus labios en un largo beso; después de despedirse, salieron en tiempos distintos para evitar alguna sospecha o que alguien pudiera verlos.
Pasando el almuerzo, se encontraron en el salón donde Shaka los había citado, dando sus referencias e instrucciones de las actividades que se llevarían a cabo, escuchando y charlando más opiniones sobre la clase. Al salir, volvieron a encontrarse para dar una breve caminata por la ciudad y ser una pareja normal de novios por unos momentos.
-¡Mira Shun! Es muy lindo- expresó con emoción la joven jalando a su novio al ver un gatito lamiéndose una de sus manitas en una tienda de mascotas.
-¿Te gusta ese?- preguntó él con suavidad.
-Si...- lo miró haciendo pucheros.
Este gesto le pareció tan tierno que no pudo evitar entrar a la tienda y momentos después una feliz June le hacia cariños a un pequeño minino de grandes ojos verdes, pelaje blanco y pequeñas y discretas franjas marrones.
-¿Cómo le pondrás?- preguntó el de cabellos verdes.
-Hmm... Aun no lo sé, espero me ayudes a pensar en uno- le sonrió la joven.
Ambos caminaban de lo más felices tomados de la mano, mirándose llenos de adoración el uno al otro, imaginando este como uno de los momentos más perfectos para los dos. Bajaron una cuantas escaleras hasta llegar a la orilla de un lago, que era adornado con las hojas caídas de los árboles y distintas plantas marinas con flores en ellas, al pasar a la vista de los demás, eran la pareja de enamorados más perfecta que hayan visto.
Estaban tan absortos el uno al otro que no se percataron de los tipos con traje negro que los iban siguiendo. Entre más caminaban, más de ellos se incorporaban hasta que un auto negro con los cristales polarizados les cerró el camino, June por inercia se refugió en los brazos de Shun cuidando de no soltar la caja del gatito. Ahora los hombres sujetaban a la joven forzándola para deshacer su agarre mientras su novio procuraba no soltarla.
-¡No! Déjenme, no quiero ir con ustedes- sollozaba June cuando lograron tomarla de los brazos.
-¡Déjenla! No le hagan daño- grito Shun quien era detenido por otros hombres.
-Cállate niño, nosotros solo cumplimos ordenes- dijo uno de ellos estampándole un golpe en la mejilla.
-¡Por favor! No le hagan daño- lloraba ella forzándose a no entrar al auto.
-Métase señorita Hannibal, su padre la espera para una charla muy seria- habló uno de los guardaespaldas empujando a la rubia dentro del coche cerrándolo con seguro para evitar que escapara, ella trataba inútilmente de abrir la puerta haciendo que su llanto incrementara.
A través del cristal, June podía ver como su novio era agredido por los guardaespaldas de su padre, lo golpeaban en todas partes mientras dos de ellos lo sujetaban por los brazos, lanzándole golpes es su cara y estómago, cuando este yació en el piso sangrando, se limitaban a patearlo.
-Que te quede bien claro que no tienes permitido acercarte a la señorita, otra más y estarás muerto- amenazó uno de ellos.
-June...- fue lo único que pudo decir antes de quedar inconsciente, siendo auxiliado por personas que recorrían el lugar.
El auto donde la rubia iba, arranco camino a casa, ella no podía parar de llorar, no alcanzaba a creer lo cruel que podía ser su padre. Cuando hubo llegado, salió azotando la puerta del vehículo sin esperar que se la abrieran, entró a su hogar y la mirada fulminante de Saga fue lo primero que vio.
-Papá..- intento hablar pero fue bruscamente interrumpida por este.
-A tu habitación en este momento- replicó serio.
Ella subió las escaleras hasta llegar a su cuarto, donde segundos después entro Saga azotando la puerta, asustando a su hija.
-Te he dicho de mil y un maneras que no quiero verte cerca de ese bueno para nada de Kido- espetaba acercándose amenazadoramente a June.
-Papá por favor yo.. Te he dicho que lo amo- las lágrimas se comenzaban a hacer presentes en la rubia, sin dar tiempo a reaccionar ante el golpe en su mejilla proporcionado por su padre, ella se sostuvo el área golpeada mirando atemorizada a su progenitor.
-Más vale que te calles y vale mucho más que sigas mis órdenes si no quieres asistir lo más pronto al funeral de Shun ¿Quedo entendido?-
-Pero padre tu no pue...- se vio interrumpida nuevamente.
-Dije ¿Quedo entendido?- la fulminaba dándole a entender lo molesto que estaba.
-Si papá- June bajo su cabeza para dejar que las lágrimas cesaran.
-¿Pero qué es lo que sucede aquí?- escuchó la tan familiar voz.
Un joven de piel blanca con un largo y estilizado cabello negro y ojos intensos de color azul, miraba la escena completamente aterrado.
-¡Hades!- grito la rubia corriendo a darle un efusivo abrazo a su hermano mientras seguía sollozando sobre su pecho.
Saga salió dejando a los hermanos allí, no había sido el encuentro que él esperaba tener con su adorada hermana menor.
-June, hermana ¿Que te sucede?- preguntó preocupado.
-Nada... Solo abrásame, me da tanta alegría que estés aquí de nuevo...-
Mientras los problemas en la mansión Hannibal tenían lugar, en el salón de clases, Shaka revisaba algunas cartas que como consejero había recibido, de inmediato se dio cuenta de la presencia de su compañero y colega en la universidad.
-Mu, que alegría saludarte- dijo refiriéndose a este.
-Shaka, lo mismo digo, me alegro que te estes acomodando bien aquí- saludo cortésmente el antes mencionado.
-Son grupos muy buenos... sobretodo el alfa de medicina, hay dos estudiantes que tienen un buen potencial- dialogaba el de cabellos dorados -Son, el joven Kido y la señorita Hannibal.
-Si, bueno, sobre ellos dos venía a hablarte- Mu miro serio a Shaka -Supe que hoy los hiciste trabajar en equipo pero... Shaka, ellos no pueden hacer nada juntos, sabes a lo que me refiero, no trabajos en equipos, no sentarse juntos, no cruzar ni la mas mínima palabra, cosas así entiendes?-
-Sí, pero no entiendo porque ¿Sucede algo?-
-Es una orden, todos los profesores aqui los vigilamos, cuidando que todo lo que te dije se cumpla- el hombre de largos cabellos lilas se dirigió a la puerta.
-Mu espera- Shaka se levantó de su asiento -¿Hay alguna razón para hacer esto?- El mencionado se detuvo y miro al rubio.
-Tu solo limítate a cumplir las órdenes si no quieres problemas- dicho esto Mu se retiro del lugar dejando a Shaka con muchas preguntas.
Fuere lo que fuere él trataría de llegar a que va esta situación.
¿Tendrá que ver Saga Hannibal en todo esto?.
Continuará...
Espero y les haya gustado el capitulo!
Hasta la próxima. :)
