Disclaimer: ninguno de los personajes de Liga de Súper Malvados, ni de Storm Hawks me pertenecen, yo sólo deje volar mi imaginación y la plasme en esta historia.
Los que habrán visto Storm Hawks saben que todos los miembros del escuadrón del mismo nombre tienen 14 años a excepción de Stork, quien está a principio de sus veinte. Por su parte, en cuanto la Liga de Súper Malvados no estoy muy segura, pero Amenaza debe tener alrededor de unos 25 años, Frogg debe estar a finales de sus veinte o a principio de sus treinta, mientras que Voltar debe tener más o menos la misma edad del científico loco.
Capitulo 3: La rana y la cigüeña
Apocalipsis dejaba escapar su maliciosa risa, acercándose poco a poco a la mujer; ésta última seguía retrocediendo para salir de la cocina. Así, pasaron escasos segundos cuando por fin, el sabueso interdimensional dio su movida saltando para atacarla, sin embargo, Frogg logró esquivarlo, al parecer todo fue gracias a que su cuerpo actual era un poco más ágil en comparación con el anterior. Acto seguido, empezó a correr hacia su laboratorio para encontrar algo con lo que pudiera defenderse.
-¡DÉJAME EN PAZ! – gritó la chica, huyendo de su agresor.
Amenaza, se paralizó por un momento. Él siempre aceptaba que Apocalipsis "jugara" con Frogg, ya que según él, era la forma en que el sabueso interdimensional le demostraba su afecto al científico loco, sin embargo, Frogg ahora era una mujer, y por lo tanto, no estaba bien que Apocalipsis siguiera interactuando con su amigo, cuando menos no tan rudamente. Después de unos instantes, Amenaza reaccionó y les siguió los pasos.
Al llegar al laboratorio, Frogg tomó un martillo y se lo arrojó a la bestia, sin embargo, su puntería seguía siendo tan mala como siempre, por lo que la herramienta solamente rozó al sabueso y cayó al piso. En un segundo intento, para atinarle al sabueso tomó un desatornillador y volvió a repetir la acción, sólo que esta vez, la herramienta, en lugar caer al piso inmediatamente, chocó contra la pared y le pegó justamente al botón que activaba el portal, razón por la cual, empezó a funcionar casi al instante. Apocalipsis, se abalanzó nuevamente hacia la chica, por lo que Frogg atravesó el portal, con el único fin de escapar del animal. La bestia corrió con la intención de darle alcance y también cruzó el campo de energía.
Cuando Amenaza llegó al lugar de los hechos, vio como la chica y el sabueso interdimensional entraban por el portal. La voz de la computadora se escuchó para dar el siguiente mensaje "el portal se cerrará en 15 segundos" y enseguida apareció un contador automático. El pelirrojo escribió una pequeña nota en una hoja de papel y la pegó en la pantalla de la computadora, para luego coger el equipaje que había preparado con Frogg para una expedición corta.
-Hay algo que se me está olvidando...
El pelirrojo, chasqueó los dedos al recordar lo que era. Se acercó a la mesa de trabajo del Doktor Frogg y tomó una especie de reloj que el científico loco había preparado para que funcione como un control remoto para el portal, sin que se tuviera la necesidad de tener a alguien del otro lado para encenderlo.
-¡Cielos! sin esto no hubiéramos podido regresar – habló aliviado por haber recordado ese aparato tan importante.
En Tierra Amazonia.
Todo era silencio en el Cóndor, Stork se encontraba sentado frente al timón del Cóndor, leyendo un libro titulado "Las siete enfermedades más mortales en Tierra Amazonia"; por su parte Piper revisaba algunos planos con puntos vulnerables de las naves Cyclonianas y Finn..., bueno él estaba aburrido y algo hambriento.
Finn se acercó a donde se encontraba trabajando Piper -Tengo hambre y si cierta especialista en cristales compartiera conmigo algunas de sus galletas especiales, mi estomago estaría muy feliz – dijo el chico, poniéndole la mejor de sus sonrisas a la morena, con quien momentos atrás se encontraba discutiendo.
-Está bien, toma las que quieras del tarro, estoy horneando más de todas formas – le contestó la chica.
-¡Gracias Piper! – exclamó el rubio alegremente.
-Sólo no quiero migajas por toda la nave, ¿me oíste? – añadió Piper.
-Aja sí, como digas – le contestó Finn, llenándose la boca con galletas.
-Hombres…
Fue en ese momento, que por segunda vez y sin previo aviso, se abrió en el Cóndor el portal que conectaba a Metrotown con Tierra Amazonia. Los dos humanos y el merbiano, se giraron para ver lo que estaba ocurriendo. No paso mucho tiempo cuando del portal abierto salió una mujer de cabello verde oscuro, ella estaba mirando hacia atrás; por lo que no veía hacia donde se dirigía; al parecer intentaba escapar de algo o tal vez alguien.
-¡Oh no! – alcanzó a decir el merbiano, antes de que la joven se impactara contra él, tirándolo de la silla.
La mujer quedó encima de él y aún algo atontada debido al golpe que se dio, puso sus finas garras sobre el piso y levantó su cuerpo hasta donde pudo. Al mismo tiempo, Stork debajo de ella ponía una mano sobre el suelo y otra en su frente. La chica, abrió los ojos encontrándose con los del merbiano, este último, inmediatamente bajo la otra mano al piso y aunque no lograba entender nada de lo que estaba pasando, sin darse cuenta se perdió en las pupilas de la mujer que hasta ese momento le resultaba todo un misterio.
Desde dentro del portal se escuchó un feroz aullido y todos en la habitación fijaron su atención hacia ese punto en particular, con excepción de Frogg, quien se rehusaba a voltear, pues sabía del cruel destino que le esperaba en las garras del sabueso interdimensional. No pasó mucho tiempo para que Apocalipsis hiciera su aparición, ante la mirada de asombro de todos los presentes.
-Si me disculpas voy a desmayarme ahora – fue lo único que dijo, antes de caer inconsciente sobre el cuerpo del merbiano.
Apocalipsis, se acercaba cual depredador a su presa donde se encontraba Frogg. Para él siempre era un placer atormentar al científico loco, mujer o hombre no importaba, acosarlo era genial. Del lado derecho del puente de mando, Finn trató de dispárale con su ballesta una de sus flechas al demonio amarillo, sin embargo, la bestia la calcinó con su aliento de fuego.
-¿Qué rayos? - alcanzó a decir el rubio.
-¡Estamos condenados! – exclamó el merbiano, abrazando con fuerza a la mujer encima de él, chasqueando los dientes, como siempre lo hacía cuando se encontraba aterrado.
Inesperadamente una gruesa voz intervino en la escena
-¡Apocalipsis! ¡Deja a estos chicos en paz!
-Grrrrrr
-Antes podías jugar así con Frogg, pero ahora ya no ¿Entendido amiguito? - prosiguió el pelirrojo con su voz rabia, moviendo el dedo índice de arriba hacia abajo.
Apocalipsis, bajó la cabeza avergonzado, pues Amenaza tendría que estar realmente molesto para reprenderlo de esa manera, por lo que sé teletransportó a un rincón de la nave a la vista de todos.
-Lamento mucho los inconvenientes causados, por favor, les ruego disculpen a Apocalipsis.
-¡¿Apocalipsis? Sí que le va bien el nombrecito – contestó el rubio
-Que hombre tan apuesto – pensó Piper poniendo su clásica cara de chica enamorada, con un dedo bajo el labio inferior a la vez que pestañeaba.
Amenaza se acercó donde Stork y Frogg, la chica aún yacía inconsciente por el susto de unos instantes atrás. Por su parte, Stork había logrado sentarse en el piso, pero por alguna razón, aún continuaba sujetando con fuerza a la mujer.
-Te agradezco que la cuidaras, pero si sigues abrazándola así, vas a lograr que se asfixié.
-Lo siento, es sólo que al ver como ese monstruo de la perdición se acercaba, pensé que sería nuestro inevitable fin- dijo y le entregó la mujer al fortachón.
El pelirrojo le sonrió amablemente -Hablas igual que ella.
Ante el comentario de ese hombre tan amable como musculoso, Stork sólo arqueó la ceja. Realizando una comparación se podía decir que era idéntico a Junko, sólo que claro, el pelirrojo era humano y su amigo un Wallop. Por su parte, Reginald no parecía sorprendido ante la apariencia de aquel ser de piel verde, tal vez porque ya estaba acostumbrado a convivir con súper villanos, extraterrestres y mutantes en Metrotown.
-Disculpen ¿hay algún lugar donde pueda recostarla?
-Sí, claro - le contestó Piper sin pensarlo dos veces.
-¿Desde cuándo, somos tan amables con extraños que aparecen de agujeros de energía? – preguntó el rubio, cruzando los brazos.
-¡Cállate Finn!– exclamó Piper, empujando a Finn con tanta fuerza que cayó al suelo.
-¡Ouch!- fue lo único que alcanzó a decir el pobre chico.
-Es cierto, les ruego me disculpen de nuevo, ni siquiera me he presentado. A mí me llaman Amenaza y esta señorita (1) es Frida.
-Hace unos momentos me pareció oír que la llamabas Frogg - atinó a decir la joven.
-Es correcto, es Frida Frogg.
Amenaza le había prometido a Frogg no contar nada sobre lo que le había pasado, y si bien algo le decía que podía estar seguro que estos jóvenes eran buenos chicos, prefirió no confiarles nada sobre el efecto del cristal sobre su compañero de la Liga, al menos no sin antes consultarlo con el científico primero.
-¿Frogg? suena como a rana- comentó el timonel
-Mira quién habla cigüeña – le contestó la joven dejando escapar un leve risa, mientras ponía una mano en la boca.
-Um… – fue el único sonido que salió de los labios de Stork, quien simplemente se dirigió hacia donde se encontraba aquel libro, que momentos atrás había terminado en el suelo por causa de la villana.
-Tampoco nos hemos presentado, así que, si me permite lo haré con mucho gusto: el timonel es Stork, es excelente en su trabajo, aunque como pudo notar es algo paranoico; yo soy Piper especialista en cristales, navegación y tácticas. Aún faltan tres miembros más del equipo Aerrow, el líder y caballero del cielo; Junko, ingeniero de vuelo y armamento pesado; y Radarr, el copiloto de Aerrow y leal amigo. Ellos tuvieron un contratiempo, pero regresaran en cuanto sea posible. Juntos somos conocidos como los Storm Hawks.
El rubio hizo ruidos como si estuviera tosiendo, para luego decir - ¿Te olvidas de alguien?
-Ah sí… el rubio irritante es Finn, es el tirador – habló Piper de mala gana.
-Chica-cha – dijo el rubio, moviendo ambos dedos índices como si de pistolas se tratara.
-Es un honor conocerlos. Entonces, ¿ustedes son como un grupo de héroes?
-Yo no diría que lo somos del todo, todavía nos falta mucho por aprender, pero hacemos lo que podemos - le contestó humildemente la joven. - Usted si es un héroe, ¿verdad? ¿es por eso que nos preguntó si nosotros también lo éramos? ¿verdad que si?
Amenaza quiso decirles sobre el oficio que desempeñaba en la Liga de Súper Malvados - Pues bueno verán yo…
-Pero es obvio que sí, porque usted nos salvó, sin importarle el peligro– dijo segura y sin dejar que él se explique, para luego fijar su mirada hacia la chica en los brazos de aquel guapo hombre – ya que nos presentamos, acomodemos a su amiga.
-Si quieres puedes dejarla en mi habitación - soltó el rubio con su típica pose de gran conquistador, colocando la mano en una de las paredes del Cóndor.
El rubio sintió como la mano de Piper le daba un golpe en la nuca.
-¡Eres un grosero!- exclamó la joven, con las dos manos en la cintura.
Inmediatamente la chica junto ambas manos y se volteó con una gran sonrisa a ver a Amenaza, el cual se estaba conteniendo de la risa, al observar la escena protagonizada por los dos chicos.
-Discúlpelo, hoy no tomó su medicamento.
-Pues si está enfermo no deberías pegarle - dijo de una manera muy inocente Amenaza.
Piper se sonrojó al instante – es tan lindo… - pensó, mirándolo; hasta que se dio cuenta de lo hacía y sacudió la cabeza para reaccionar – eh…sí…sígame por aquí, ella puede dormir en mi habitación, mientras le acondicionamos algo mejor.
-Te lo agradezco Piper.
-Mi nombre nunca se había escuchado mejor.
Ambos se encaminaron hacia el cuarto de Piper. Al llegar y abrir la puerta, ella se dio cuenta de su error, pues olvidó que el día anterior, había trabajado hasta altas horas de la noche y dejó dispersas sus herramientas de trabajo, lo cual hizo que su cara quedara, complemente roja como un tomate. Amenaza se dio cuenta de esto.
-No te preocupes, ella también trabaja mucho y deja sus cosas algo desordenadas en donde vivimos.
-… ¿Ustedes viven juntos? – preguntó con algo de desilusión en su voz al mismo tiempo que el color rojo se despintaba de su rostro moreno.
-Sí – contestó simplemente Amenaza.
-¿Son pareja? – inquirió con aún más desilusión, y enseguida se tapó la boca al darse cuenta de lo que había preguntado - Oh discúlpeme, no fue mi intensión ser tan indiscreta.
-No te preocupes, es bueno preguntar, se aprenden muchas cosas interesantes de esa manera. Y respondiendo a tu pregunta…mmmm… pareja no, más bien yo diría que somos un cuarteto.
-¿Qué? ¿Un cuarteto? y con lo inocente que se veía.
-Sí, es que somos un equipo Voltar, Frogg, Apocalipsis y yo, que como siempre trabajamos juntos, no tiene caso que vivamos en lugares separados… ¿Es muy extraño?
No... no…no…para nada… nada extraño jajaja, que mal pensada soy, me está afectando pasar tanto tiempo con Finn, y al parecer sólo son amigos. Ahora regreso.
Un minuto después la joven había vuelto empujando a Stork, quien sujetaba su libro sobre su pecho con ambas manos.
-Mejor que duerma en el cuarto de Stork, el tiene más arreglado su cuarto que el mío je je.
-¿Qué? ¿Cómo?- preguntó el merbiano, totalmente confundido.
-Vamos Stork se más sociable – susurró la morena al oído del timonel.
-Bien… –contestó el merbiano, dando un suspiro.
Stork abrió la puerta de su habitación y Amenaza colocó a Frogg en la cama suavemente.
–Sera mejor que yo le quite el cinturón, es lo más conveniente en estos casos de desmayo, así estará más cómoda – dijo Piper, despojando a Frogg del cinturón con el símbolo de L.O.S.E., ubicándolo en la mesa de noche del merbiano– y con esto pondremos sus pies en alto para que la sangre llegue más rápido a su cerebro – añadió, al mismo tiempo que le ponía una almohada en los pies a la chica de cabello verde oscuro.
-Vaya si que sabes mucho de estas cosas – le dijo Amenaza.
-Bueno… es que ya tengo experiencia en estos temas – se sonrojó nuevamente - ¿Verdad Stork? - añadió sonriéndole al merbiano.
Stork sólo esbozo una leve sonrisa algo apenado por las palabras de amiga, después de todo ella tenía razón en lo que dio a entender. Inmediatamente Piper le ofreció a Amenaza unas de sus galletas especiales y algo de tomar, pero éste no quería dejar sola a la chica desmayada, porque sabía de su nerviosismo al despertar en lugares desconocidos. Por lo que, Piper sugirió que el merbiano la cuidara; Reginald terminó accediendo ante la insistencia de la morena y fue así como los dos abandonaron la habitación, dejando a Frogg al cuidado de Stork, el cual no tuvo más remedio que aceptar.
El merbiano cerró la puerta automática, para no perturbar el descanso de la mujer y unos momentos después la volteaba a ver con cara de "no entiendo cómo es que llegue a esta situación, pero bueno ya que estoy aquí no tengo más remedio que hacerlo".
- Bueno… supongo que nadie me prohibió leer, mientras espero a que se despierte- dijo, sentándose en el piso, dispuesto a retomar por segunda vez su lectura.
Nota
(1) Pues Frogg, sí es señorita cuando menos en ese nuevo cuerpo sí jajaja, en lo que se refiere a su cuerpo masculino, pues quien sabe, a veces el más serio nos sorprende, pero bueno, tal vez escriba sobre ese tema más adelante en el fic.
