Disclaimer: ninguno de los personajes de Liga de Súper Malvados, ni de Storm Hawks me pertenecen, yo sólo deje volar mi imaginación y la plasme en esta historia.
En realidad hoy no tengo que decir…sólo que Amenaza en verdad es muy lindo.
Capitulo 6: Buscando al culpable
A los ojos de Frogg, fue injustamente despertado de un maravilloso y sugestivo sueño con el único hombre que estimulaba una serie de sensaciones capaces de nublar la claridad en su juicio y todo por culpa de…alguien quien no era Voltar, sino un secuestrador de piel verde y además pervertido, pues mientras dormía descaradamente le despojo de su cinturón con la intención de tomarle atrevidas fotografías.
Desde la perspectiva del timonel, él estaba envuelto en un mal entendido. Solamente cuidaba a una mujer que vino de quien sabe dónde, y ahora por culpa de una grieta en el piso de su amado Cóndor, pero sobre todo de la inesperada visita de Finn a su habitación, la chica sobre su cama lo había tomado como un degenerado y para colmo la gritona no le dejaba que aclarar la situación.
Stork se tapó las orejas con los dedos índices, tratando de salvarse de una inminente ruptura en los tímpanos -¡Por favor, no grites me destrozas los oídos! –habló el pobre merbiano en voz alta, con el fin de ganarle al grito de la mujer.
Pero su suplica no fue escuchada, es decir, ¿quién podría prestarle atención a un depravado que lo único que quiere es… bueno eso? Así que en lugar escucharlo, Frogg en su misma desesperación, optó por lanzarle cuanta cosa estuviera al alcance de sus garras. Por lo que, la única opción de Stork era esquivar sus objetos personales.
-¡Oye eso es peligroso!
La joven, ya le había arrojado varios artefactos extraños, que tal vez en una situación por completo diferente le hubiera gustado examinar a detalle. Al fin, divisó un objeto lo bastante grande para dejar sin aliento al merbiano y lo tomó en un rápido movimiento.
-¡No mi AM-3000 nuevo! Eso me protege de las lombrices come mentes. No es por asustar, pero ese cosquilleo en mi medula superior es persistente.
La chica paró en seco. El uso de siglas y números para nombrar el artefacto, le pareció familiar, pero lo otro era algo sin sentido para ella. Frogg observó el casco por un momento y luego al merbiano, como si tratara de descifrar lo que el timonel le acababa de decir.
Stork se rió nervioso, pensó- ¡Vaya al fin terminó!
Nada más alejado de la verdad. Después de unos segundos de reflexión, Frogg aventó el objeto contra el cuerpo del muchacho con toda la fuerza que tenía, tanta que hasta cayó sentada sobre la cama. El merbiano, no quería ser golpeado por su AM-3000, ¿quién querría eso? pero dejó que sucediera, pues era mil veces preferible quedarse sin aliento, a que su pedido por catalogo con entrega casi inmediata, de dos a tres semanas, se rompiera al impactarse contra la pared, porque bueno, si se destruía, ¿cómo es que Stork iba a defenderse de los gusanos devora sesos?
-Eso… dolió… – musitó el merbiano.
Amenaza reconoció el grito de inmediato. El semblante alegre que lo caracterizaba cambió a uno lleno de determinación.
-¡Apocalipsis teletransportanos hacia esa dirección!
El sabueso interdimensional, ladró en aceptación a la orden de pelirrojo.
Ya cerca de la puerta el pelirrojo agravó su dulce voz - Quédate aquí amiguito. Yo entraré a ayudarla.
El demoniaco animal asintió, pero se quedó cerca, sólo por si Amenaza requería de su ayuda. La puerta metal se abrió, para dar paso al pelirrojo, el cual observó con rapidez la habitación.
Al ver a su amigo, la nerviosa joven exclamó -¡Sálvame Amenaza!
Aquella simple frase de la chica, dejó al timonel totalmente aterrado; si lo que estaba pensando era cierto, le restaban pocos segundos de vida. Aún así, con todo y su miedo, no pudo evitar girarse para confirmar lo que tanto temía. Y sí, ahí estaba él, ese joven de anaranjados cabellos que hacía una hora, le agradecía por haber protegido a su amiga de la furia del demonio amarillo. De seguro, le mataría si la mujer de cabello verde oscuro le decía lo que suponía de su persona.
Entre tanto, el pelirrojo se le acercaba, en pocos segundos, Stork ya había considerado un total de 99 formas diferentes en que el fortachón podría tortúralo, desde el desmembramiento parte por parte, hasta dejarlo atado a alguna roca como Dios lo trajo al mundo a merced de las cruentas criaturas de Wastelands. A punto de llegar a la horripilante muerte numero 100, la cercanía de su inminente fin lo despertó.
Finn y Piper, corrieron hacia el lugar de los hechos, pero la velocidad a la que iban no les permitió frenar a tiempo. Ambos terminaron en el piso debido al impacto entre sus jóvenes cuerpos.
El chico se levantó, sin evitar sobarse la parte baja de la espalda – Eso dejara una marca - con su mano libre tomó la de su compañera para ayudarle a incorporarse - ¿Tú también escuchaste eso?
-Creo que todos en el Atoms lo escucharon… – le contestó, la también adolorida Storm Hawk –….y no sé porque presiento que esto, tiene que ver con el hecho de no encontrarte haciendo lo que te encargué.
-Ah eso…es que yo…-trató de explicarse el rubio, mientras soltaba una risa nerviosa que lo dejaba en total evidencia.
El gruñido a sus espaldas, "salvó" al rubio de contestarle a la morena.
-Lindo perrito- dijo el chico, tratando de calmar a la bestia.
Apocalipsis deslizó la lengua a largo de su hocico, imaginando el sabor que tendría el joven rubio. Al parecer, la mascota de interdimensional de Voltar había encontrado un nuevo modelo de juguete. Pero, ¿sería chillón como el otro?
Stork, tembloroso se protegió la cabeza con las manos, en espera del primer puñetazo del enorme hombre. Grande fue su sorpresa, cuando el integrante de la L.D.S.M. se siguió de largo, sin siquiera prestarle la debida atención.
El pelirrojo se sentó junto a la histérica mujer y con sus masculinos brazos la acercó a él. Frogg no lo pensó y buscó refugio en el cálido pecho de su amigo.
-Cálmate Frogg ¿Qué te ocurrió?
-Ese pervertido trató de hacerme algo mientras dormía – le contestó, sin mirar donde el susodicho.
-¿En dónde está?- el pelirrojo volteó hacia varias direcciones, buscando al culpable de alterar a su compañera, pero los únicos que se estaban en la habitación eran: él, la mujer y Stork.
La pregunta boba de Amenaza hizo que la chica lo mirara raro.
-¿Se te desprendió la retina o qué? Él está ahí enfrente – le dijo, señalando con la garra metálica al merbiano, quien dio paso hacia la izquierda.
La chica, cambió la dirección de su fina garra. Stork volvió a cambiar levemente de lugar tratando de escapar de la inculpadora garra metálica. Los chicos siguieron con esto un par de veces más. Por su parte, Amenaza trataba de entender a qué jugaban esos dos, pero de todas formas le pareció divertido.
-¡Ya deja de moverte! –ordenó la enojada mujer.
-¿Puedo jugar yo también? – le preguntó emocionado el pelirrojo.
-¡No estoy jugando! ¡Esto es serio! ¡Casi me viol… ¡Ni siquiera puedo decirlo! ¡Y tú insistes en ignorar mi desgracia!
El pelirrojo se golpeó la boca con el dedo un par de veces -Sí escuche la parte del pervertido, pero por más que miré en la habitación no lo encontré.
-Amenaza, ¿cómo es posible que no lo veas, si ya te dije que está enfrente de nosotros?
-Pues es que yo sólo veo a Stork.
-¿Un ave? No hay aves aquí. Además no sé por qué me lo dices en inglés. Sé que te encanta aprender idiomas, pero no es el momento para…
Frogg no terminó la frase, pues el sonido del metal abriéndose llamó su atención, al igual que la de todos los presentes.
-¿Qué pasa? ¿Están todos bien? –preguntó Piper.
-Yo no – contestó el pobre rubio, quien ahora tenía ciertos "arreglos" en su atuendo de diario, pues a su camisa le faltaba un brazo entero y a su pantalón no le fue mejor, ya que estaba desgarrado por la mitad de ambas piernas y por supuesto, cómo olvidar la baba distribuida estratégicamente por toda su blanca piel.
Piper suspiró – Bueno, lo preguntare de otra forma ¿Todos a excepción de Finn están bien?
-Ese nombre…-pensó la mujer en la cama.
-Sí, muy bien – contestó Reginald sonriendo – Frida y Stork estaban jugando ¿Quieren jugar ustedes también?
-¿De qué manera te explico que no estábamos jugando? Espera ¿Stork? Pensé que me hablabas de un pájaro, no de un humanoide verde de dudosa procedencia.
-En realidad... soy un merbiano.
Aquella aclaración, hizo que la villana le dirigiera una mirada homicida, a la que Stork respondió escondiéndose detrás de Piper como un pequeño gleep asustado. La demoniaca risa de Apocalipsis no se hizo esperar, si bien Amenaza le dijo que ya no podía jugar rudo con Frogg, nada le prohibía mofarse de su infortunio. La mujer quería romperle el hocico a la bestia interdimencional, pero como no podía ponerse al tú por tú con el pequeño engendro, al menos no en ese momento, optó por "lo más razonable", dirigir su furia a la raíz del problema, aquel que no le ayudó a tiempo cuando Apocalipsis llegó a la guarida, aquel que se atrevió a dejarlo a solas con un extraño, aquel que no destruyó al degenerado cuando tuvo la oportunidad. En definitiva, ahora su ira le pertenecía al pelirrojo.
-¡Amenaza, tú eres el único culpable de esto! – exclamó enojada. - ¡Los ataques a mi persona por parte de Apocalipsis y el humanoide… - los señaló a ambos con la garra al nombrarlos.
Stork, se abstuvo de corregirle en esta ocasión, o fue muy prudente o ya le había agarrado miedo a la mujer. Y lo más seguro, es que era segundo. Por su parte, el sabueso se sintió intimidado y desapareció en una llamarada azul.
-…todo es por tu desconsideración hacia mi persona! – concluyó la joven de cabello verde oscuro.
Amenaza la miró sorprendido -Yo…
-¿Y porque sigues abrazándome? ¿Quién te dio permiso de hacerlo? ¡Ya suéltame! – dijo la chica alejándolo de su cuerpo con ambas garras, para enseguida cruzar los brazos en señal de disgusto.
-Es que estabas nerviosa y yo sólo…
-¿Tú sólo qué?
El fortachón comenzó a jugar con sus dedos -Es que siempre que te asustas, te abrazas de mi, y bueno por eso esta vez tome la iniciativa. Sólo quería ayudar.
De nuevo, Amenaza con su sinceridad logró que Frogg se sonrojara. Lo que dijo su amigo era verdad, para qué negarlo; cuando hombre siempre saltaba a sus brazos resguardarse del peligro, pero no tenia porque decírselo a todos y menos al tipo verde.
-Iré a preparar algo de té caliente – dijo Piper considerando que era el momento de que esos dos resolvieran sus asuntos. Además ahora, ya ni siquiera formaban parte de la conversación, regaño, declaración o lo que fuera; por lo cual sería una grosería si se quedaban ahí escuchando.
-Te acompaño – dijo el merbiano, encantado de salir de su habitación.
-Yo me quedo. Quiero saber quién gana. Apuesto a que es ella
Piper, ni siquiera lo pensó y regresó a jalonearlo de la oreja.
-¡Ay! ¡Está bien ya voy, ya voy! ¡No tienes que ser tan brusca!
Apenas salieron de la habitación Piper soltó a Finn y los tres chicos se fueron directo a la cocina, sin embargo, la chica caminó lo suficientemente rápido como para dejar rezagados a sus compañeros.
-La nena metálica tiene toda la razón, ese perro es el mismo demonio. Mira como me dejó – habló Finn mostrando sus harapos.
-Pues alguien tenía que darte tu merecido, este desastre es en su mayoría tu culpa. Ella descansaba tranquila en mi cama, hasta que tú llegaste con tu "hay que guardar este maravilloso momento para la posteridad".
-Lo lamento, discúlpame si hice algo que pudo haberte causado algún daño.
La chica le contestó en tono burlesco -¡Oh sí! ¡Por supuesto que te perdono!
Pero Amenaza no le entendió al sarcasmo- ¿En serio?- preguntó ilusionado.
-¡Pero por supuesto… QUE NO! No es la primera vez que sufro por tu culpa. A veces pareciera que disfrutas que esa cosa a la que llamas perro me maltrate. ¡No haces nada! Eres un inútil cuando se trata de ayudarme para que ese maldito animal no me devore.
-Él sólo jugaba contigo.
-¡No es cierto!
-Bueno, pero siempre te saco de su estómago ¿no?
-Sí, pero…
-Por favor, discúlpame, anda ¿Sí? ¿Sí? ¿Sí? Por favooooooor.
-¡Amenaza para ya! ¡Haces que me altere!- la mujer respiró profundo- ¡Oh está bien! Te perdono, pero ya deja de suplicar de esa manera tan odiosa.
El pelirrojo, no pudo contenerse y abrazó a la mujer- ¡Oh este es el día más feliz de mi vida!- pero de pronto recordó lo que ella le había dicho y la soltó – Lo siento, lo siento, se me olvido que ya no quieres que te abrace.
-Olvida lo que dije sobre eso, sólo no lo andes divulgando a cualquiera… ya sabes lo de los abrazos cuando entro en pánico. Y gracias por no dejarme sin aliento, las dos veces que lo hiciste el día de hoy.
-Es que como ahora eres una dama, tengo que ser mucho más delicado contigo.
Ella se irritó un poco -¡Bueno como sea! – calló un momento y prosiguió - Creo que ese animal jamás dejara de molestarme...
Con la misma desesperanza que mostraban sus palabras, su mirada descendió. Amenaza la tomó de la barbilla haciéndola subir gentilmente. La miró a los ojos. Ella pudo haberlo alejado, pero no, se quedó inmóvil, esperando la siguiente acción del Siberiano.
-No te preocupes. Nosotros te vamos a proteger, él me lo prometió y Apoqui siempre cumple nuestras promesas.
-Esto es raro desde este ángulo parece tan…
-¿Estás bien Frogg?
-Sí, sí, yo sólo estaba pensando…en que… espero que sea cierto lo que declaras sobre la bestia.
-Ya verás que sí, Apocalipsis será igual de suave con usted señorita.
-¡Ya deja de decirme estas cosas! O… harás que este enojado de nuevo.
-Enojada.
-¿Ah?
-Estarás enojada conmigo, no enojado.
-Amenaza no empieces…
-Pero es necesario que hables en femenino cuando te refieras a ti misma.
-¡No!
-Vamos, no es tan difícil. Además, ya hablaste así antes ¿no?
-Sí, pero sólo fue para que Voltar tuviera su tonto premio malvado. Y sólo fue como por 10 segundos a lo mucho, termine todo golpeado y… ya son demasiadas humillaciones para un solo día y eso que no sabes lo que me pasó en el autobús de camino a recoger los boletos.
-¿Qué pasó?
-No quiero hablar de eso ahora.
-Entonces no entiendo por qué lo mencionaste…, pero está bien, cuando te sientas cómoda puedes decirme. Entiende Frogg es necesario, que hables en femenino si no podrías tener problemas…Ya se mira cuando te refieras a ti misma, hazlo como persona.
-¿Cómo persona?
-Sí como "Soy una persona buena para la construcción de maquinas de destrucción masiva". Cuando quieras comunicarte, mentalmente dices "una persona" y ya en voz alta expresas todo lo demás.
-Sabes me sorprende tu creatividad.
-Vamos Frogg, sólo no te desesperes.
-¿Qué no me desespere? Ya te quisiera ver a ti soportando todo lo que tengo que sufrir. No sabes lo que es sentir que te sobra y falta algo y luego… corroborar que todo cierto. Amenaza sólo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes.
-Lo sé, pero tú y yo sabemos que eso no es posible, al menos, no por el momento.
-Y si no regreso a la normalidad y si me quedo así para siempre, exponiéndome a que me pasen cosas malas por el resto de mi existencia.
-Tú siempre dices que te pasan cosas malas.
- Me refiero a situaciones como la de hoy con el humanoide.
-Se llama Stork y bueno la verdad yo lo veo de confianza, creo que estabas nerviosa y por eso viste más de lo que era en realidad.
-Tal vez sí, pero yo…
De nuevo la mirada de su compañero mostraba una firme determinación- Pero si descubro que él o cualquier hombre intentan lastimarte, no seré amable.
-Pues no me hubiera tropezado, en primer lugar, si jamás hubieras entrado a mi habitación. Ahora gracias a ti, hoy descubrí que las chicas de tu especie tienen muy buenos pulmones y para colmo me quede con cosa en la mano.
Finn esta vez fue más rápido y logro quitarle el objeto al merbiano -¡Tienes su cinturón! ¡Te adoro, eres lo máximo Stork! Ya sabes cómo quedamos, tú le dices que puede recuperarlo conmigo.
Stork le gruñó al rubio.
-Bueno ya, entonces lo haré todo yo solo. Me pregunto qué frase de conquista usar con ella primero.
-Nada de eso– dijo la morena arrebatándole el objeto al rubio, mientras sostenía en perfecto equilibro la bandeja con el té.
-Piper, de verdad yo no fui, todo fue culpa de Finn.
-Lo sé, escuche todo, la puerta de la cocina no es aprueba de ruido ¿sabían? La verdad ya me lo imaginaba, esto tenía el nombre de Finn por todos lados. Intentaré arreglar las cosas. Y Finn termina de limpiar el camarote y luego el cuarto de Stork.
-¿Por qué el de Stork?
-Tú sabes por qué, pero si así lo prefieres puedes lavar el baño – le sugirió la morena.
El chico torció la boca, pero no habiendo otra alternativa aceptó -Bien lo haré, limpiaré el cuarto de Stork.
-Está bien te creo. Sé que nunca dejarías que hieran a alguien y mucho menos a una mujer. De hecho eres demasiado bueno con las chicas, no te lo tomes a mal, pero, ¿por qué no tienes una chica en tu vida?
El pelirrojo le sonrió -Bueno es que primero están mis amigos y nuestra causa– respondió y tomando las garras metálicas de la mujer en sus manos continuo – Pero sabes, ya que ahora eres una chica y formas parte importante de mi vida, se podría decir que tú eres la chica de mi vida ¿no?
La mujer se ruborizó, entre avergonzada y enojada– La lógica aplastante ataca de nuevo… ¿Siquiera entendiste mi pregunta?
-Por tu reacción creo que no…
La morena entró a la habitación y lo primero que vio, fue al hombre de sus sueños sosteniendo con dulzura las finas garras metálicas de su compañera dimensional.
-Yo… lo siento si interrumpí, perdón regresaré más tarde.
Frogg se sonrojó más de lo que estaba y con rapidez alejó las garras de las manos de su amigo. Era muy vergonzoso para él, el hecho de que todos lo vieran como una fémina delicada y para colmo que pensaran que Amenaza era su pareja o algo parecido. Reginald se levantó de la cama, pues eso era lo más correcto cada vez que una mujer entraba a una habitación; la vez pasada no lo hizo por cuidar a su amiga.
-No te preocupes, acércate con confianza.
Piper, en verdad, se sentía apenada por el hecho de que le gustara un hombre que podría estar comprometido, ya que hasta donde ella notó, el apuesto chico, tenía un especial cariño por la joven mujer que lo acompañaba.
-Vine a devolverle esto- le enseñó el accesorio que formaba parte fundamental de su uniforme.
Frogg se limito a tomarlo y ponerlo donde pertenecía.
-Por favor, señorita acepte un poco té, le hará sentir mejor – dijo Piper, a la vez que le entregaba a Frogg la taza con el liquido caliente.
La villana, miró brevemente a la morena. Ya no quería saber nada de esa gente, por lo que fijó su atención al contenido de la taza entre sus garras.
-Gracias Piper – contestó Reginald, al ver que de los labios Frogg no salió palabra alguna.
La morena esbozó una leve sonrisa por el agradecimiento del guapo pelirrojo. De inmediato, en su rostro se dibujó una genuina preocupación por el estado de la mujer de mayor edad -Lo lamento mucho, en serio, estoy segura de que fue un malentendido. Yo le dije a Stork que la cuidara, precisamente porque confío en él. Por favor, dígame si hay algo, lo que sea que pueda hacer para que se sienta mejor.
Frogg por fin se digno a verla a los ojos. ¿Acaso esa joven en serio estaba interesada en cómo se sentía? Eso le pareció algo muy extraño, pues el único que le regalaba ese tipo de miradas llenas de entendimiento era Reginald, trato de confiar en ella, pero la experiencia con otras personas decía lo contrario -Olvídalo, de todas formas nosotros ya no tenemos nada que hacer aquí, gracias por tus métodos alternativos para calmar los nervios, y tu intento por componer las cosas…
-Esperaba que se quedaran como nuestros invitados.
-Lo lamento, pero no permaneceremos en este lugar ni un minuto más.
-Pero Frogg, ella iba a enseñarme…
-Ya te dije, ¡vámonos!
-Pero es que ya había quedado en algo…
A la morena por mucho que le hubiera gustado continuar en presencia de Amenaza, se puso del lado de la chica – No importa de verdad, tal vez en otra ocasión.
-Fue un placer conocerte. Te prometo que la próxima vez veré toda tu colección de cristales.
-¿Cristales?
-Sí, ella es una especialista en cristales. En fin vámonos.
-¡No!
-Pero me acabas de decir que te querías ir.
-Olvídalo, me precipite. Además, ya sabes que siempre quise conocer a una especialista en cristales.
-Pues no recuerdo que lo hayas mencionado.
Frogg le dio un codazo a Reginald- ¡Que distraídos son los hombres! ¿Verdad?
-Y que lo digas. ¿Entonces se quedan? Les avisaré a los chicos.
-A los chicos…sí, sobre eso, tengo una petición antes de quedarnos, es algo referente a lo que paso hace unos momentos…
Piper estaba tan feliz de que el pelirrojo se quedara, que prácticamente le diría que sí a cualquier cosa que quisiera Frida. Sin dejar de lado el hecho de que Frogg estaba en todo su derecho, después de todo el problema que se armó por culpa del chico a su cargo temporalmente.
-Lo que gustes.
-Que tu amigo el humanoide no se me acerque y estaremos en paz.
Saludos a todos, que estén muy bien, gracias por leer y dejar reviews.
