Disclaimer: ninguno de los personajes de Liga de Súper Malvados, ni de Storm Hawks me pertenecen, yo sólo deje volar mi imaginación y la plasme en esta historia.

Ok, aprovechando un momento de inspiración terminé esto. Es curioso, ya concluí varios capítulos mucho más adelantados y aún tengo inconclusos los del principio. Espero terminarlos algún día, aunque siendo sincera como esta mi situación, a lo mejor todo se quedara en mi cabeza. No quisiera dejarlo incluso, pero bueno.

Capitulo 7: Mientras más lejos, mejor

-Pero Frogg, no creo que este bien decirles mentiras. Después de todo, ellos nos están ayudando.

-¡Ni me vengas con eso! Que no es por mí que nos creen defensores de la justicia. Y no te atrevas a negarlo, que la tal Piper me lo dejo bien claro –dijo irritada, a continuación endulzó la voz, como queriendo imitar a la de la Storm Hawks - Me alegra que hayan decidido quedarse, ah y por cierto, adoro la manera en que combinan sus uniformes, aunque seguramente es algo que escuchan todo el tiempo entre sus colegas héroes – y concluyó su parodia parpadeando femeninamente.

-Aww eres tan linda.

-¡¿Qué te dije acerca de esos comentarios? – habló completamente ruborizada.

-Lo siento Frogg, no pude evitarlo, es que eso fue tan adorable. Y en realidad, jamás fue mi intención que creyera eso, pero por cómo se dieron las cosas, Piper entendió que somos héroes en Metrotown.

-Me imagino que con tan sólo verte la cara pensó lo que yo cuando te conocí.

- ¿Y qué fue lo que pensante?

Amenaza la miró con los ojos bien abiertos, en extremo interesado en la respuesta, dejando a la mujer en un pequeño aprieto.

-Ya sabes… que eres…


-Inteligente, valiente, agradable, sincero, un extraordinario narrador y no sólo eso, también es un excelente oyente. Resulta bastante obvio, que en su Tierra, él debe ser uno de los más grandes paladines que existen.

-Piper sólo te pedí una buena razón para confiar en el grandote, no que me dieras toda su biografía- le contestó el rubio, quien ya se había cambiado la ropa rasgada. Estaba de mal humor, como si le enfadara que hablaran maravillas de alguien que no fuera él - Si no mal recuerdo, algo parecido decías de Domiwick y ya ves como resulto.

-Tenías que mencionarlo. Lo acepto, en esa ocasión cometí un error. Pero estoy segura de que Amenaza es distinto a Domiwick. En serio chicos, creo que podríamos aprender tanto de él, si nos diéramos la oportunidad.

-Habla por ti, porque yo no necesito lecciones del grandulón, más bien creo que él debería pedírmelas a mí.

-En particular, resultaría un gran modelo para ti Finn. Sobre todo en lo referente a la humildad.

-¡Ah, ah! Estoy perfecto tal y como estoy – el muchacho se puso sus gafas de sol y las bajó levemente para observar a la morena como todo un conquistador- Aunque… si la chica quisiera enseñarme algo, yo no me opondría

Eso, sólo él se lo creía, pues la especialista rodó los ojos con hastió -Finn, precisamente…


-Lo que acabas de decir lo confirma. Y queda entre nosotros dos ¿quieres?

-Claro Frogg y gracias.

-Sí bueno… - y ella enseguida cambió al tema de su interés, no quería repetirle al pelirrojo lo que pensaba de él – sabes, lo bueno de todo esto, es que ya no tendré que acercarme a ese humanoide.

-Frogg, se que quieres mantener la distancia entre tú y St…

-¡Ni siquiera te atrevas a volver a nombrarlo!

-… y ya sabes quién, pero deberías saber que cuando paso lo de Apoqui, él fue quien…

-En verdad, no me interesa saberlo.

-Es que…

-¡No! ¡No quiero saber que más ha hecho! ¡Lo que hace! ¡O qué demonios estará haciendo en el futuro! ¡Lo único que quiero, es que este lo más lejos de mi como sea posible!

-Entiendo, pero aun así, ¿no crees que estas exagerando con eso de la…


-¿Orden de restricción?

El rubio se rasco la cabeza - ¿Y eso qué es?

-De donde ellos vienen, significa que la autoridad expide un documento oficial en que se especifica que Stork no puede acercársele a Frida a más de 30 metros.

El merbiano arqueó la ceja y le contestó en tono sombrío -Sabes que eso es imposible en esta nave ¿verdad?

-Descuida, ella dijo que solamente lo haría valido si vuelves a intentar algo.

-¡Lo ves! Es por situaciones como esta, que no me presto a nada que tenga que ver con socializar con extraños, y mucho menos si – señaló a Finn – este mar de hormonas ambulante se encuentra cerca. Porque sé que terminaré en algún lió, del cual, ¡Ni siquiera soy culpable! – se expresó, alzando la voz en la última parte, más para el tirador que para su amiga.

-Sé que no lo eres Stork, no obstante, Frida está convencida de que sí y…

-Y ya sabes cómo se ponen ellas cuando creen que tienen la razón.

-¡Finn! Ese comentario ni siquiera viene al caso.

-Tú sabes que sí.

-¡No viene!

-¡Sí viene!

-¡No viene!

-¡Sí viene!

-¡No viene!

-¡Sí viene!

-¡No viene!

-¡Sí viene!

-¡No viene!

-¿Podrían dejar eso, antes de que me regrese la migraña?

-¡Sí viene! ¡Finn gana de nuevo! – exclamó el rubio triunfalmente, mostrando algunos de los pasos de su repertorio - ¡Oh sí! ¡Oh yeah! ¡Aja! ¡Aja! ¡Eso es! ¡Soy el ganador!

El tirador, continuó y continuó con ese latoso baile, que parecía no tener final; gracias al cual se ganó una expresión de fastidio por parte de sus compañeros.

Y aunque a Piper ganas no le faltaban de callarlo, simplemente decidió ignorarlo -Como te decía STORK, será mejor que no acerques a ella por el tiempo que permanezcan con nosotros, a menos que sea una emergencia.

-Está bien – contestó simplemente.

-¿Si? –preguntó la morena un tanto extrañada de que el timonel, no le respondiera con alguno de sus comentarios fatalistas.

-Amigo, no entiendo cómo es que aceptas tan fácil – intervino el rubio, quien por fin había terminado de danzar.

-Um…Pongámoslo así Finn ¿Querrías acercarte a alguien con la capacidad de causarle un daño permanente a los mecanismos auditivos de tu oído interno?

-¿Un qué?

Stork se pasó la mano de arriba abajo, haciendo que un mechón de su cabello saltara un poco. Esa era una de las tácticas que tenía para no perder la calma frente al humano–Me refiero a alguien que puede lastimarte el oído e incluso dejarte sordo.

-¡Ah, eso! Pues si ese alguien es una nena ardiente como Frida, la es respuesta es sin duda un sí.

-¿Para qué me molesto? - pensó el timonel, dirigiéndose hacia la pared más cercana.

Lo siguiente que oyeron sus compañeros, fue el sonido de la frente del merbiano dándose golpecitos una y otra vez contra el frio metal.

-Stork… ¿Qué estás haciendo?

Y fue Piper quien le contestó -Y todavía lo preguntas Finn ¿qué acaso…


-¿No es obvio?

-Am… no…

-Te recuerdo que no es la primera vez que nos confunden con héroes, bueno a ti más que a mí, como sea, a lo que me refiero es que si jugamos bien nuestras cartas obtendremos toda la información que necesitamos – le dijo diabólicamente.

-Frogg, insisto, no deberíamos. Creo que si les explicamos…

-¡No Amenaza! Sabes que es difícil que nos brinden la información que necesitamos si saben nuestro oficio. Además, tú me dijiste que… – ella no pudo contener una mueca de asco ante lo que estaba a punto de declarar- me dijiste que… es que tú… bueno tú dijiste que… - y francamente no quería finalizar la oración, era demasiado humillante.

Amenaza tenía tantas ganas de decirle lo linda que se veía, pero por el bien de los dos, decidió no darle otro disgusto a la chica.

–…harías lo que fuera por una damisela en peligro – concluyó avergonzada de a lo que había tenido que llegar para que su amigo fuera cómplice de aquel engaño que, sin quererlo, se había comenzado a formar.

El pelirrojo le sonrió –Sí, tienes razón, yo dije eso, seguiremos tu plan, pero debes prometerme algo primero.

Frogg se sorprendió, no pensó que su amigo le fuera a pedir algo -¿Y qué sería eso?

-Que no planearás nada malvado en contra de estos chicos, incluso cuando obtengas la información que necesitas.

-¡No puedes estar hablando en serio! ¡Eso va en contra de todo lo que representa nuestra liga!

De todas las opciones posibles, tenía que pedirle precisamente eso. Lo que más odiaba en el mundo: mostrar benevolencia hacia otro ser pensante.

Después de mucho reflexionar, Frogg le dio su respuesta - Lo que sea, con tal de que me ayudes.

-Y…

-¿Qué? ¿Aún hay más? – preguntó sin mucho entusiasmo.

-… que tampoco usaras a ya sabes quién en alguno de tus experimentos.

-¿Ni siquiera una pequeña venganza que incluya el uso de energía solar?

-No Frogg. Eso no estaría bien.

-Sería ecológico ¿sabes? ¿qué no quieres cuidar el medio ambiente?

-No, si eso implica causarle quemaduras de tercer grado.

-¡Eres tan injusto!

-Lo siento Frogg, pero ese el trato.

-¡Esta bien! Dalo por hecho, pero que te quede bien claro, nuestro acuerdo sólo es aplicable para estos Storm Hawks o como sea que se hagan llamar.


Una hora más tarde, Piper les daba a los villanos un pequeño tour por la nave.

-Y como podrán ver, toda la tecnología del Cóndor necesita cristales de energía para funcionar. De hecho, los cristales son la base de nuestra civilización. Se sorprenderían con las clases y usos diferentes que tienen cada uno de ellos. E incluso existen algunos tan raros que sólo se encuentra información sobre ellos en libros de mitología antigua.

-¡Esto muy interesante! ¿no te parece Frida?

-Bastante. Le has dedicado mucho tiempo a esto de los cristales ¿no es así?

-Sí, son mi vida. Me atrevo a decir que puedo identificar prácticamente cualquier cristal. Y si no, no descanso hasta obtener información sobre él.

-Entonces tú eres la más indicada para ayudarme - Frogg se dispuso a sacarse del bolsillo aquel cuarzo que lo había maldecido.

-Disculpa la intromisión, pero sabes que no vendría si no fuera importante.

Esa voz, esa odiosa e insoportable voz llegó a interrumpir su plan. Frogg, volvió a ocultar el cristal y mientras lo hacía ansió que de pronto, la tierra se abriera y un enorme monstruo mutante radiactivo de dos cabezas se devorara al sujeto que tanto aborrecía.

-¿Qué sucede Stork?

-Bien, será mejor que él te lo explique– dijo tomando de los hombros a Finn.

El muchacho no tuvo más opción que mirar a su compañera.

-Finn, ¿qué hiciste esta vez?

-Es una interesante historia de hecho.

-Ok, y yo quisiera escucharla.

El merbiano se hartó de esperar al humano – El depósito de agua está vacío, porque alguien no lo lleno como debía.

-¡Finn! ¡Se supone que esta mañana usaste los cristales escarcha para traer el agua hasta aquí!

-En realidad yo…

-No me digas, hiciste una pista de hielo, te pusiste a jugar y olvidaste por completo tus obligaciones.

-Vaya eres buena adivinando, aunque, yo no diría que use los cristales para crear una simple pista de hielo.

-¿Ah, No?

-No, porque la verdad es que: ¡fue la más asombrosa pista de hielo que haya existido jamás! ¡Ah y también hice muñecos de nieve de todos nosotros incluso de ti Piper! Es una lástima que Junko no haya estado ahí para verlo todo. Lo bueno es que tome fotos (1), se las enseñaré luego.

-¡¿Finn, cómo pudiste?

-Oye no me puedes culpar por ser increíble. Está en mis venas y además, no sé porque se gastó el agua tan rápido, Radarr es testigo de que cuando revise el depósito aún quedaba suficiente agua para dos semanas.

-Y la pregunta que aqueja mi alma tortuosa es: ¿Hace cuanto que hiciste esa revisión? –inquirió el merbiano.

-Fue hace dos… ¡Oops!…jeje.

La morena evidentemente se había alterado ante la irresponsabilidad de Finn - Y ahora ¡¿qué haremos? ¡Esos eran los últimos que quedaban! ¡¿Cómo se supone que traeremos hielo hasta la nave?

Alguien ajeno al problema, fue quien dio con la solución -Frida tiene un rayo de hielo y yo creo que se los prestara con mucho gusto.

-¡¿Quieres que yo haga qué?

La morena se acercó a Frogg, con una gran sonrisa -Te agradecería mucho que lo hicieras.

-Frida… - nombró Amenaza.

-Ay está bien – contestó sin muchas ganas.

-Muchas gracias. Eres mi heroína.

Lo que me faltaba! ¡El tipo de halagos que "adoro" recibir!- pensó Frogg, sin olvidar el sarcasmo en su voz interna, sin embargo, en voz alta le contestó - Lo que sea por quienes nos brindan su hospitalidad, es lo menos que podemos hacer.

La extrajera, fue donde su equipaje y a su regreso, trajo una pequeña pistola entre sus garras, versión miniatura del rayo de hielo creado por aquel niño genio, de cuyo nombre ya nadie se acuerda.

-¡Wow esto es sorprendente! – exclamó el rubio

-¿Qué clase de cristal es el que utiliza? – inquirió la morena, de igual manera asombrada.

No es que nunca en su vida hayan visto una pistola lanza rayos, pero el diseño de esta era algo peculiar.

Frogg sonrió con una completa satisfacción, sentía tan bien que alguien se interesara en lo que hacía, además de Amenaza, claro está - Nosotros no utilizamos cristales para darle energía a nuestras armas, bueno no usualmente.

- ¿Por qué no le explicas cómo funciona, mientras les ayudamos a transportar el agua?

-¡Oh no, no, no! Ustedes son nuestros invitados no tienen porque hacer eso. Con su apoyo en el proceso de congelamiento es más que suficiente.

-Nosotros lo haremos con gusto.

-Eh sí…con gusto… ¡Genial! ¡Más contratiempos para el plan!

-Bueno ya que insisten.


Piper, Frogg, Amenaza y Apocalipsis fueron por el agua, mientras que Finn y Stork se quedaron en el Cóndor. El rubio, todavía tenía varias cosas por asear y en lo que se refiere al merbiano, está demás la explicación del por qué no les acompañó. Ninguno de los que permanecieron en la nave estaba muy contento con lo que se acordó: el tirador porque Piper no le dejo escoltar a la bella Frida, por no decir acosarla sin que ella se diera cuenta; y el timonel porque como el mismo lo había mencionado, quedarse a solas con el rubio implicaba una serie de problemas fuera de control, cosa que no terminaba de caerle en gracia.

Ya en las cercanías de la fuente agua más cercana. Frogg disparó su pistola y una pequeña porción del agua se volvió hielo al instante. Por su parte, Piper cercenó el agua congelada a manera de cubo utilizando una cortadora de hielo, bastante rudimentaria en la opinión de Frogg, pero que al fin y cabo cumplía con su objetivo. Amenaza sacó el primer bloque de hielo y Apocalipsis lo teletransportó a un montacargas improvisado. Mediante este procedimiento, juntaron una buena cantidad de hielo y mientras lo hacían Piper aprovechaba para preguntarles, sobre los súper héroes en Metrotown; parecía que esa muchacha no se aburría del tema.

-Bien, sólo nos falta la mitad. Tomemos un pequeño descanso – expresó la morena.

Frogg se sentó en una roca, pero estaba algo resbalosa y cayó al piso.

El pelirrojo le ayudó a ponerse de pie, notando como ella se sujetaba el estómago.

-¿Te lastimaste? – preguntó su amigo preocupado.

-No, es sólo que… tengo hambre.

Era cierto, ya tenían rato trabajando y no había comido nada, Frogg se reclamaba, el no haber aceptado los pasteles que Piper le ofreció después del té.

-Oh bueno, yo traje comida. Me imagine que nos daría hambre por el trabajo – comentó la especialista.

La chica buscó detrás del asiento del montacargas la bolsa con las provisiones, pero estaba completamente vacía y para colmo con un enorme hoyo en la parte de abajo, así que ya no se le podía llamar "un saco".

-Yo no entiendo. Estaba llena.

Frogg la sacó de su duda apuntando hacia a donde Apocalipsis, quien estaba con la barriga repleta. Al perro interdimensional le bastaron milésimas de segundos para acabar con todo el alimento.

-Qué pena Piper, disculpa. ¡Apocalipsis eso no se hace!

-No hay problema, en la nave hay más de todas formas.

-Supongo que puedo esperar, no sería la primera vez.

-Mejor vamos todos y llevamos lo que ya tenemos – sugirió la morena.

-No, sólo nos retrasaría, perdiendo valiosos rayos de luz solar. Mejor yo iré sola y regreso con algo para ustedes.

La verdad es que a parte del hambre que traía, Frogg intentaba escaparse de la plática entre el siberiano y la especialista sobre lo maravillosos que son los héroes de la ciudad donde habitaba. Por supuesto, que también se había aburrido de los suspiros que daba la Storm Hawk, cada vez que Amenaza abría la boca, incluso cuando lo que tenía que decir era insignificante.

-Bueno, está bien, pero ten cuidado – dijo el chico fuerte de la Liga.

-Cuando llegues, puedes pedirle ayuda a Finn o a St… - se detuvo al ver el mal humor de Frogg ante esa proposición- … mejor sólo a Finn.


En el Cóndor, había pasado largo tiempo desde que el timonel escucho al rubio fanfarrón quejarse de sus obligaciones, así que hizo una veloz revisión en la nave e incluso utilizó el megáfono, pero no había señales de actividad del muchacho, el tirador había desaparecido. Stork regreso al puente de mando. Si el adolescente no estaba adentro seguramente, estaría afuera feliz de haber escapado del trabajo duro. Camino hacia la barandilla exterior y algo que se movió entre la vegetación a unos metros adelante llamó su atención, tomó sus binoculares y visualizó a la extrajera, quien caminaba cuidadosamente para evadir las partes del suelo que la temporada de lluvia convirtió en lodosas. Siguió observando a los alrededores, cuando algo más agitó los arbustos y fue entonces que lo vio, un hombre explorando los alrededores, pero ese no era un hombre cualquiera, era ¡Un soldado de Cyclonia! ¿Desde cuándo estaba ese cycloniano ahí? ¿Había visto la ubicación del Cóndor acaso? Si no era así, estaba a punto de hacerlo, pues se acercaba más y más a donde la humana, por suerte parecía que ni el ella, ni el soldado, se habían enterado de la presencia del otro. Sabía que no debía acercársele demasiado, pero esto se consideraba una emergencia, así que con asombrosa agilidad el timonel, bajo de la nave, dirigiéndose sigilosamente hacia la mujer que lo detestaba y la embistió; La humana y el merbiano cayeron en el lodo que Frogg había estado evitando. Ella, al ver quien, era su atacante abrió la boca, pero su grito fue detenido por la palma del timonel, más una advertencia.

–Si haces algún ruido me temo que podría ser lo último que hagas.

Pese a su nerviosismo, Frogg observó con claridad las orejas de Stork moviéndose ligeramente, como recibiendo los sonidos que se encontraban alrededor.

-Bien parece que ya se fue. Ahora voy a quitar la mano y te suplico que no grites o podría volver.

Tan pronto como la soltó, ella aún en el suelo se alejo de merbiano - ¿Volver? ¿Quién? No hay nadie aquí más que tú y yo. A mí no me engañas, sé lo que intentas hacer, estas usando una especie de juego mental conmigo. Quieres aprovecharte de mi apenas baje la guardia- dijo histérica, hasta que su espalda topo contra un árbol; ella misma se había acorralado.

-No, yo no…

-¡No te me acerques! Amenaza es demasiado bueno para verlo, pero se reconocer a alguien perturbado cuando lo veo y créeme, yo sé de eso.

-Stork… no sabía que... eras fan… de las peleas… en el lodo.

El merbiano miró al Storm Hawks de cabellos rubios, el muchacho estaba inclinado, sosteniéndose de sus rodillas, tratando de recuperar el aliento, como si hubiera corrido en un maratón, tres veces en el mismo día.

-Hasta que por fin te apareces.

La mujer, vio una oportunidad en el rubio, así que se apresuró hacia él, enganchándosele del brazo. Finn se irguió inmediatamente y hasta olvido lo cansado que se encontraba.

-Que bien que llegaste, tú eres testigo de que tu amigo el degenerado trataba de aprovecharse de mí. Quiero que se lo digas a Amenaza cuando regrese.

-Todo lo que tú quieras – dijo completamente embobado por la chica.

-¡Finn! ¿De qué lado estas?

-¡Del que no es un degenerado, por supuesto! – contestó la chica.

- ¿Por qué te empeñas en decir en acusarme de eso? Finn, de seguro tú lo viste, mientras andabas por aquí.

-¿Ver a quién?

-Al explorador cycloniano.

-¿Un cycloniano? Hoy no he visto a ninguno.

-¿No estabas huyendo de él? Entonces ¿por qué estabas tan agitado?

-Veras, gracias a mis extraordinarias habilidades terminé con todo el trabajo en poco tiempo; tengo un nuevo record, por cierto. Al tener tanto tiempo libre, me dije: ¿por qué no brindarles mi valiosa ayuda a los demás, así que eso hice, sólo que tomé un camino diferente para darles una sorpresa, pero cuando llegue, supe que Frida se había venido hacia aquí y como yo no podía permitir que se viniera sola, regresé lo más rápido que pude.

-Tú plan no funciono humanoide. – dijo y miró al rubio en su mejor actuación de mujer indefensa - ¿Verdad que me harás compañía hasta que me reencuentre con Amenaza?

-Por ti, lo que sea. – respondió más encandilado que antes.

El tirador se dirigió a la nave junto a la chica. Stork, otra vez quedó como alguien falto de decencia y no tuvo más remedio que tragarse su frustración. Les siguió los pasos a una distancia prudente, desconfiando de su propia salud, pues él en un principio estaba seguro de ver al enemigo acechando en las cercanías y sin embargo, tanto la extrajera como su compañero Storm Hawk, le hicieron dudar de lo que estaba ante sus propios ojos. Acaso ¿se había infectado con algún tipo de esporas alucinógenas? De lo único que podía estar seguro es ya no debía tener ningún tipo de contacto con la mujer, ni siquiera en una emergencia, pues cada vez que lo hacía la suerte le daba una bofetada sin que él pudiese meter las manos para defenderse.

Revisando entre las alacenas, el rubio y la mujer de cabello verde oscuro encontraron todo lo necesario.

-Creo que ya es hora de regresar. Pero antes, quisiera limpiarme todo este lodo ¿Seguro que no les queda nada de agua?

-Bueno Piper dijo que podíamos utilizar el depósito de emergencia. Lo abriré para ti enseguida – dijo el chico, dispuesto a complacer la mujer aún en la más absurda de sus peticiones.


Cuando se disponía a volver al trabajo, algo entre la hierba llamó la atención de Amenaza

-Se le debió caer a Frida.

El muchacho levantó el cristal del piso y la especialista se quedó pasmada. No podía ser posible, el cristal perdido había llegado a manos de los extranjeros.

-¿Dónde lo consiguieron?

-Llegó a nuestra guarida de pronto. De hecho, ésta es la razón que nos trajo hasta aquí.

-¡Tú, el hombre! ¡Las manos donde pueda verlas!- ordenó una voz femenina, pero potente.

El Siberiano, hizo lo que se le ordenó intimidado por la seguridad de la mujer.

La hermosa líder de las Screaming Queens, acortó la distancia, junto con sus dos compañeras, sin dejar de sostener su lanza de caza firmemente -Así que tú eres el ladrón que entró a nuestro templo anoche ¿eh? En cuanto a ti Piper de los Storm Hawks te agradezco por capturarlo y se te invita a presenciar el juicio contra el ladrón.


Nota

(1) Y si Finn tuviera Facebook, seguro que las sube xD

Soy mala con Stork ¿verdad? pero insisto, no la tendrá nada fácil jeje

¡Saludos y en verdad les agradezco por leer mis fics!