Una inesperada bienvenida
Naruto Uzumaki, volteó al escuchar un ruido acercándose, pensando que era Sakura, que llegaba antes. Pero sólo vio una bola humana, de color azulado, rodar directo hacia él. Sus reflejos, en un intento de supervivencia, atraparon a la desafortunada chica como pudieron.
Y finalmente, ambos quedaron tendidos en el pasto, a centímetros del agua. El rubio notó como estaba de espaldas en el césped, con un cuerpo encima. Hinata sintió algo más blando que el piso, abrió los ojos y se topó con que su cabeza estaba en el pecho de alguien. Incorporó un poco su cabeza, algo mareada todavía. Y fue ahí cuando el mundo se detuvo unos instantes, sólo para ellos.
Hinata observaba atónita ese hermoso rubio, de rasgos muy varoniles y con algunas marcas en su rostro, junto con sus ojos color cielo, que parecían hacerla flotar en la nube más alta. No sentía nada de dolor, sólo armonía ante ese firmamento.
Mientras que Naruto se hundía profundamente en esos ojos perla, que parecían hipnotizarlo. De la nada, sin entenderlo, tenía encima a una chica hermosa y desconocida, de rasgos finos y suaves, piel clara y cabello azulado y brillante, que le caía por un lado de su rostro. Sin embargo, lo que más desarmado lo dejó, eran esos hermosos ojos de luna, parecía que podía ver a través de su alma, incluso se asustó un poco. Pero…no podía dejar de verlos.
Era simplemente imposible soltar esa mirada obsesivamente hermosa para él.
"¿Quién es ella?", pensaba el rubio algo anonadado. "Es tan…linda…". La Hyuuga, finalmente pareció volver al mundo real.
— ¡Y-yo…l-lo siento mucho! –se disculpó apresuradamente y sonrojada por la vergüenza.
— N-no…descuida. ¿Te encuentras bien?
— ¡S-sí! Gracias a ti, no sé cómo agradecerte, ¿eh…? —sus mejillas ardían como nunca, mientras esos hermosos ojos azulados no la soltaban.
— Ah, Naruto Uzumaki. ¿Y tú eres?
— Hinata Hyuuga. Es un placer conocerte, yo… ¡Oh! —en ese momento cayó en la cuenta de que ¡todavía estaba sobre ese cuerpo masculino! Trató de quitarse son prisa— ¡Discúlpame! Yo no qui- ¡auch! —vociferó adolorida, mientras caía de nuevo al piso.
— ¡¿Estás bien?! —la sostuvo por los hombros para que no se golpeara más. Y pudo notar como tenía algunos rasguños y cortaduras leves en la parte superior de los brazos, mientras que en su rodilla derecha se veía como la sangre comenzaba a manchar su pantalón blanco.
— S-sí…no es nada.
— No digas eso, tú rodilla debe estar muy mal, Hinata —no la quiso soltar por miedo a que esa frágil criatura volviera a dañarse.
— Oh rayos, que torpe —se autoregañó, algo decaída. Ya estaba quedado mal frente a su rubio rescatador. La verdad es que la pierna le dolía como si un elefante hubiese bailado cumbia sobre ella—. N-no me duele —mintió como pudo, y él lo supo de inmediato.
No entendía por qué trataba de minimizar su dolor ni disimularlo. ¿Acaso no entendía que debía ir a la enfermería de inmediato? Se puso serio, sin entender del todo el porqué le enfadaba.
Se acercó al rostro femenino, a esos bellos ojos perla.
— No me mientas, Hinata —le pidió, firme. Ella sintió como se derretía. ¿Por qué alguien a quién sólo le había causado problemas, se preocupaba por ella? —Yo veo que estás mal.
— Y-yo…
— ¿Naruto? —preguntó una segunda voz femenina, algo extrañada de ver a su mejor amigo tan cercano a una chica a la que nunca había visto. ¿Acaso se había perdido de algo?
— ¡S-Sakura-chan! — ¡Claro! Se supone que había acordado con su amiga para decirle lo que sentía y "cerrar el tema". ¡Ya se le estaba olvidando!
— ¿No me dijiste a las 11 aquí? ¿Entonces por qué te sorprendes tanto?
— N-no…es que yo…
Hinata observó el cambio en el rostro del rubio. Sus ojos brillaban un poquito más, se sonrojó y sus nervios se le salían por los poros.
"Ya veo…él la quiere, se nota. Ella debe ser su novia o algo así", asumió la Hyuuga, algo decepcionada. Comenzó a levantarse como pudo, pero Naruto no la soltó.
— Lamento haberlos importunado. Me caí y él me ayudó, así que esto es mi culpa—le explicó a la joven de cabello rosado, para que no pensara mal de Naruto. Lo que menos quería era causarle más problemas.
— No digas eso, yo fui la que llegó después —le animó una amistosa chica más alta que ella, de ojos jade— Me llamo Sakura Har- ¡Oh! ¡Tu pierna está sangrando! —se acercó a la chica herida con rapidez, para ayudar a Naruto a levantarla.
— N-no se preocupen, yo…
— Nada de eso —cortó Sakura—. Debemos llevarte enseguida a la enfermería, la herida podría infectarse.
— Pero… —sentía que estaba interrumpiendo algo, después de todo, parecía que ellos habían acordado verse a solas ahí —N-no quiero estropear su cita… —ambos amigos quedaron sorprendidos por sus palabras. Naruto, por lo fácil que lo había leído; y Sakura, bueno…
— Jajaja —sus risas no se hicieron esperar—. No somos novios, Naruto es mi mejor amigo desde pequeños. Es como un hermano pequeño y molestoso para mí —le guiñó el ojo a Hinata—. Así que despreocúpate.
Naruto sintió como una muralla gigante llamada Frienzone le besaba la cara, a golpes. Luego detectó una ligera opresión en su estómago; pero esas palabras lo ayudaron a entender algo muy importante.
— Si… —continuó él—. Sakura-chan es mi mejor amiga nada más. Ahora debemos llevarte a que te revisen, Hinata, así que…
— ¡Hinata! —saludó un sonriente Kiba, mientras corría hacia la chica…y hacia los otros dos desconocidos… ¡que la tenían sujeta! — ¿Hinata? ¡Ah! ¡¿Estás herida?! ¡¿Quiénes son ustedes?! —preguntó algo a la defensiva. Naruto miró seriamente al castaño que los enfrentaba receloso.
— Yo soy Sakura, y él es Naruto. Pero las presentaciones para después, ¿sí? Debemos llevar a Hinata a la enfermería.
—…Bien —Kiba no parecía muy convencido, sobre todo por la mirada seria que le dedicaba ese extraño rubio, pero no parecía haber otra opción.
Los cuatro se fueron caminando lentamente, sosteniendo siempre a Hinata. Por suerte, Sakura era casi tan fuerte como Naruto, y no tuvo problemas para llevar a la Hyuuga.
— Eres muy fuerte, Sakura-san —se admiró la más baja.
— Oh por favor, nada de formalidades, pienso que tenemos la misma edad. Y bueno, soy fuerte porque…
— ¡Sakura-chan tiene la fuerza de un toro! —anunció un orgulloso e impertinente rubio, al tiempo que era fuertemente golpeado en la cabeza.
— ¡No necesita saber eso! —le regañó—. Ejem… —se recompuso—. Es que desde pequeña iba a una academia de artes marciales, en Konoha. De hecho, ahí fue donde conocí a este torpe y a Sasuke-kun.
— ¿Sasuke-kun? —preguntó la de ojos claros.
— Sí, ya lo conocerás… —se sonrojó la Haruno al recordarlo, a Hinata no se le pasó el detalle. Y Naruto miró hacia otro lado algo disconforme; después de todo, cada chica que conocía a Teme, quedaba enganchada de él, probablemente Hinata no sería la excepc-
"Un momento… ¿y eso a mí qué?", sacudió su cabeza rubia. Tal vez el golpe si le había afectado.
— Oye, Hinata, ¿qué estudiarás? —preguntó Naruto, para distraerse de sus propias ideas.
— Ingeniería medioambiental.
— ¡Oh, también yo! Será genial tenerte de compañera —soltó de la nada, logrando un sonrojo en Hinata.
Sakura se quedó mirando a esos futuros ingenieros, con una tenue sonrisa pícara. Mientras Kiba los observaba amurrado. Ese par de desconocidos había arruinado su cita con Hinata; de hecho, iba dispuesto a proponerle ser su novia. Y ahora sólo era un espectador de las miraditas entre esos dos.
Cuando al fin llegaron, Sakura entró con Hinata para ayudarla a desvestirse. Mientras ambos machos quedaban en la sala de espera, lejos uno del otro, sin mirarse ni hablarse.
— ¿Y quién eres tú? —le peguntó Kiba de pronto, rompiendo el silencio de forma pesada.
— Naruto Uzumaki —contestó firme y serio — ¿Y tú?
— Soy Kiba Inuzuka, su amigo de la infancia —informó, retándolo con la mirada. Naruto se mantuvo neutral, sin dejar de verlo serio.
— No sabía que debíamos presentarnos con títulos —se burló con una media sonrisa. Kiba lo miró con enojo.
Sakura salió en esos momentos e interrumpió la guerra de miradas.
— Hinata estará bien, son sólo unos rasguños y moretones feos. Aunque estará adolorida un par de días.
— Que alivio —dijo el Uzumaki. Al momento en que ella salía de la sala, caminando con algo de dificultad— Hinata, ¿cómo te sientes?
— M-mejor. Gracias por tu ayuda, Naruto-kun, también tú, Sakura-san.
— Vamos, ya te dije que nada de formalidades —le repetía amable.
El celular de Hinata comenzó a sonar. Era Tenten, recordándole que se juntarían para ir a la orientación.
— ¡Rayos, ya lo estaba olvidando! —vociferó ella—. Iré a cambiarme, nos vemos en la residencia de mujeres —le dijo a la castaña por celular.
— Yo te acompañaré, Hinata —le dijo Sakura—. Debe dolerte caminar aún.
— También yo —soltó Naruto, apresurado. Ganándose las miradas sorprendidas de todos—. D-digo, no a la residencia, no quiero que las chicas piensen mal. Pero…también iré a la orientación de la carrera, así que podemos ir juntos y…así puedo ayudarte si tienes algún problema al caminar, o si…bueno, ya sabes, sólo si quieres…
— S-sí. M-muchas gracias —se sonrojó la aludida, sonriéndole.
Kiba se sentía completamente ignorado, cosa que no le gustaba en lo más mínimo; pero se encontraba atado de manos, pues él se iba a su charla en otra facultad. Hinata notó la cara de molestia del castaño. Ahí recordó que él quería hablarle de algo "urgente".
— Kiba, lamento que no hayamos podido hablar.
— No, descuida —le dijo aún medio amurrado. Se acercó a la de pelo azul y le puso una mano en la cabeza, con suavidad—. Bien, entonces te veré después de las charlas. Si necesitas algo, dímelo.
— Okey —y se fue, no sin mirar de reojo a Naruto, por última vez. Quien no lo miraba muy feliz, luego de ese gesto.
Los tres chicos se fueron caminando lentamente, y hablando. Si bien Hinata era tímida, no se le dificultaba mucho hablar con esos dos; aunque le costaba un par de sonrojos. Ya en la residencia —y mientras Naruto las esperaba afuera— Tenten y Temari conocieron a Sakura, mientras Hinata se cambiaba. Lograron congeniar fácilmente, por lo que Hinata se alegró.
— ¡Frentuda, hasta que te dignas en aparecer!
— Ino-cerda, sé que me extrañas, pero al menos podrías tener más orgullo y disimularlo frente a las demás, o te creerán lesbi.
— Oh por favor, como si alguien pudiese tratar de ser lesbi en esta universidad con tantos bombones sueltos. Hablando de bombones, ¿y Sasuke-kun?
— Debe estar en su facultad —espetó desinteresada y desviando la mirada.
— Hm…ya debe tener a medio campus tras él. ¿No harás fila este año? —la molestó, medio en broma, medio en serio. Sakura soltó una mirada de dolor. E Ino supo que había metido la pata. Algo había pasado, algo que ella no sabía todavía—. V-vamos, no te lo tomes en serio, sabes que estoy bromeando. Ese idiota hecho a mano, tendría suerte de ir tomado de tú mano.
Sakura le sonrió agradecida. Ahí recordaron que…bueno ¡no estaban solas! Las otras tres chicas quedaron marcando ocupado con toda esa teleserie.
— ¿Quién es Sasuke? —preguntó Temari.
— ¿Es amigo de ustedes? —preguntó Hinata.
— ¡¿En serio está hecho a mano?! —terminó Tenten. Una gotita rodó por varias nucas.
— Es uno de mis más cercanos amigos; no es muy amigo de Ino; y sí…tallado y pulido por Zeus —confesó Sakura, sonrojada. Causando algunos grititos de emoción.
— Hm…no lo creeré hasta que lo vea —aludió Temari.
— ¿Y si hacemos esto interesante? —Propuso Tenten— ¿Qué les parece una pequeña apuesta?
— ¿A qué te refieres, Tenten?
— Es simple, Hinata. Apostaremos qué tan sexy nos parece el famoso Sasuke. Veremos quién gana al final del día. Pongamos tres categorías. La primera será "Es lindo"; la segunda será "No puedo creer lo sexy que es"; y la tercera será: "Oh Dios, me mojo".
Las risas de las chicas no se hicieron esperar.
— Bien, yo le entro —informó Ino, confiada—. Y voto que a todas les da un mini-orgasmo cuando lo vean, así que me voy por la tercera opción.
— Yo también voto por la tercera —dijo Sakura—. Si sólo evaluamos el físico, no creo que alguna le ponga menos nota.
— Mm…yo apuesto que todas se derretirán, menos yo —dijo Temari, desconfiada—. Así que me voy por la categoría dos.
— Yo pienso que Sakura e Ino se mojarán, mientras nosotras tres nos quedamos en la segunda categoría —aludió Tenten— ¿Y tú, Hinata?
— Mm…no lo sé…
— Oh vamos, Hinata, arriésgate; de aquí no saldrá —le animó Tenten— ¿Cierto, chicas?
— ¡Por supuesto! —le animaron las demás.
— Bien, pues entonces…voto porque Sakura, Ino y Tenten caen en la tercera categoría; Temari en la segunda; y yo en la primera.
Ino comenzó a reírse.
— Espero que no te arrepientas, Hinata.
— Pero para que esto funcione, todas debemos ser totalmente honestas al verlo. Si nos mentimos entre nosotras, no sirve de nada —advirtió Sakura.
— ¡Hecho! —le apoyaron las demás.
— ¿Y qué ganaré cuando todas se mojen? —preguntó Ino.
— Mm… ¡Ya sé! ¡La ganadora tendrá derecho a apretar el "botón de pánico" y nosotras iremos a su rescate!
— ¿Botón de pánico? ¿De qué se trata eso, Tenten?
— ¿No lo conoces, Temari? ¿Alguna lo conoce? —al ver que todas negaban con la cabeza, les contó—. Con mis amigas apostábamos el botón de pánico, para situaciones extremas o difíciles. Quien tenía el botón, tenía derecho a pedirle a sus amigas ayuda absoluta para lo que necesite, y las demás hacían todo lo que estaba a su alcance para que se lograra el objetivo; incluso si ella pedía que no le hicieran preguntas al respecto.
— Oh… ¡suena interesante! ¡Acepto! —dijo Ino— ¿Chicas?
— Suena muy útil, me gusta —habló Temari. El resto de las chicas también estuvo de acuerdo, y así se cerró la apuesta.
— ¡Oh no! ¡Ya son casi las 12, debemos irnos! —habló Hinata alterada.
— ¡Es verdad! ¡Naruto nos está esperando afuera hace rato!
— ¿Naruto? —Preguntó Temari— ¿Ese era el otro amigo guapo de Sakura? ¿Y por qué no apostamos por él también?
— Tendrá que ser para la próxima —dijo Tenten—. Vamos, o nos dejarán afuera. Hinata, ¿es idea mía o estás cojeando un poco?
— S-sí. Me caí y aún no puedo moverme bien. Pero descuiden, estoy bien; les contaré lo que pasó a la vuelta —les informó al ver las caras de preocupación de las chicas. La idea de haber encontrado amigas tan rápidamente y que ya se esté formando un lazo de amistad y cariño, la sorprendía. Después de todo, en tres días acá había logrado lo que no pudo en años, en su ciudad natal.
De todas formas las chicas se fueron interrogándola de su salud hasta que salieron de la residencia y se toparon con un sonriente rubio de hermosos ojos azulados.
— Oh… categoría número uno —dijo Temari.
— No, no, está para la categoría dos —le siguió Tenten.
— ¡C-chicas! —les llamó la atención Hinata, temía que Naruto se enterara de todo lo que habían hablado y pensara mal de ella.
"Un momento… ¿y…por qué me importa lo que piense de mí? Lo acabo de conocer", todavía no terminaba de entender las cosas.
— ¿Cómo que número dos? —Naruto no entendía nada.
— Olvídalo —le aconsejó Sakura—. Él es Naruto, mi mejor amigo —lo presentó—. Ellas son Temari y Tenten, estudiarán lo mismo que tú y Hinata.
— ¡Qué bueno, cada vez conozco a más de los nuestros!
— Chicas, yo me voy a mi charla en la facultad de Medicina. Nos vemos después.
— También yo —dijo Ino, y se retiró con la de pelo rosado. Cuando ya estuvieron solas, le habló—. Oye frentuda, hay algo que tienes que contarme, ¿verdad?
— Sí… —reconoció ella, no muy feliz.
— Bien, mejor vamos o no llegaremos —animó Tenten a los que quedaban.
Naruto llegó al lado de Hinata, atento por si esta necesitaba ayuda.
— ¿Cómo te sientes de la pierna, Hinata?
— M-mucho mejor, gracias por preocuparte.
— Es lo mínimo que puedo hacer. Y dime, ¿eres de por aquí?
— De hecho, llegué por primera vez a España hace unos días.
— ¡¿En serio?! ¡Pues hablas muy bien el idioma!
— ¿T-tú crees?
Temari y Tenten observan de reojo como esos dos caminaban un poquito más atrás y lento, posiblemente por lo de la pierna de Hinata. Pero eso no evitó que se miraran de forma cómplice.
— ¿Es idea mía, o aquí huele a química? —preguntó Temari.
— Pues…estamos siendo espectacularmente ignoradas, así que yo creo que sí.
— Oh…bueno, al menos es lindo. Aunque no me gustan mucho los rubios.
— ¡Pero si tú eres rubia!
— Si… ¿o no lo soy? —la miró dudando. Tenten comenzó a cuestionarse la existencia, mientras Temari se reía.
…
La charla duró unos 30 minutos, hablaron algunos profesores de los más destacados de cada área, con el fin de alimentar las ganas de esforzarse de cada alumno; y de los valores y propósitos que buscaban formar en ellos como futuros profesionales. Sin embargo, y de vez en cuando, Naruto y Hinata cruzaban algunas palabras de forma disimulada y en voz baja. Era cómodo hablar con el otro e ir conociéndose de a poco, incluso para alguien tan tímida como Hinata, que sentía que el rubio brillaba con intensidad cuando le sonreía.
Luego, el último profesor que les habló les pidió que se dirigieran al Gran salón de eventos, donde cabían todos los alumnos de la universidad, y donde los esperaba el rector y la directora de la universidad, para darles la bienvenida; junto con unos bocadillos para que disfrutaran junto a alumnos de las otras carreras.
Allá se toparon con las chicas y también con Shikamaru, Chouji y Lee, que congeniaron fácilmente con Naruto y comenzaron a hablar de lo que se les venía a la mente.
— Hey, chicas, miren hacia allá —les dijo Ino al grupo femenino. Que advirtieron como un alto y guapísimo chico de cabello azabache y mirada seria se acercaba hacia donde estaban los chicos, al lado de ellas.
— Oh dios mío…—se le salió a Temari.
— Lo admito, me mojé —confesó Tenten.
— Somos dos —continuó la rubia de ojos esmeralda— ¿Acaso es legal tener ese cuerpo?
— Y ese rostro.
— Y ese cabello sedoso y oscuro —continuó Ino.
— Es lindo… —dijo Hinata como si nada. Mientras todas se voltearon a mirarla como si estuviera loca o ciega— ¿Qué? —las miró sin entender.
— ¡Oye, Hinata! ¡Voy por unos brownies al mesón, ¿te traigo algunos?! —le peguntó un alegre rubio.
— ¡E-está bien, g-gracias, Naruto-kun! —dijo muy sonrojada y como pudo por sus nervios.
— Ah… —exclamaron el resto de las chicas, entendiendo lo que sucedía. Mientras Hinata quedaba con varios signos de pregunta en la cabeza.
— Bien, al parecer nadie ganó esta vez —dijo Ino, decepcionada.
— Aunque Hinata estuvo bien cerca —dijo Sakura. De alguna forma, le gustaba que la Hyuuga no cayera bajo los efectos del famoso Sasuke Uchiha.
A unos metros de ahí, se encontraba Kiba con su grupo de amigos. Sus recelosos ojos no se despegaban de la chica ojos de perla, que a su vez no le quitaba la mirada al rubio entrometido de esa mañana.
"Mierda…". No le gustaba para nada la presencia de ese zorro oxigenado. Debía demostrarle a Hinata que no era más que un idiota. Y tenía la idea perfecta para ella.
— Oye, Sasori —le habló aun pelirrojo, parte de su nuevo grupo— ¿Aún te quedan de esos quequitos de marihuana?
— Claro, tengo un par en la mochila. ¿Quieres uno?
— Bueno, quería dárselo a un amigo que quería probar la experiencia.
— Está bien —le pasó uno, parecía un brownie cualquiera—. Deberías advertirle que si es la primera vez que prueba la hierba, coma sólo la mitad, y que también coma otras cosas entremedio. Así no perderá en control de sí mismo.
— Okey, yo le diré —fue hacia la mesa, y tomó un bizcocho normal.
Luego se fue con Konan, una chica que también era parte del grupo; su apariencia pálida y de cabello azul claro y corto, la hacía pasaban inadvertida.
— Oye, Konan, ¿me harías un favor?
— ¿Qué necesitas?
— ¿Puedes pasarle este brownie a ese rubio de allá? ¿Y este otro al de pelo azul que está a su lado? —Konan tomó los dulces y lo miró extrañada.
— ¿Qué estás tramando?
— Confía en mí. Una vez que se los entregues, te contaré. Te reirás después, créeme.
— Está bien —y fue hacia allá, aún no muy convencida. Estaban algunos chicos y chicas ofreciendo bebidas. Tomó unas servilletas y fue detrás de ellos. Aprovechó que un chico les ofreció jugo a ambos, y luego apareció ella.
— Hola, chicos. Un brownie para ti —le pasó el "especial a Naruto"—. Y otro para ti —le pasó el otro a Sasuke. Y desapareció entre la multitud. No quiso darles la oportunidad de réplica.
— ¡Cielos, gracias! —escuchó como el rubio le agradecía a lo lejos. En cambio Sasuke, quedó mirando a la chica extrañado. Algo de ella no le encajó bien.
Sin embargo, el rubio se devoró el dulce en dos segundos, antes de que el Uchiha pudiese siquiera decirle algo.
Konan llegó junto a Kiba y al resto del grupo.
— Kiba, ¿acaso lo que le di a ese chico rubio era uno de los queques especiales de Sasori?
— Tal vez…—le dijo, con una sonrisa traviesa.
— No le veo el chiste, Kiba. ¿Sabes todos los problemas que causará si es la primera vez que consume hierba? ¿O si no ha comido lo suficiente como para que su organismo lo contrarreste?
— Relájate, es sólo un quequito. ¿Qué podría pasar?
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Hasta aquí este capítulo :3 ¿Qué locuras hará un Naruto volao? Descúbranlo en el próx episodio :P
Quiero agradecer el apoyo y la buena onda que he recibido para hacer esta historia c:
Nos veremos después!
