Un extraño primer día
— No le veo el chiste, Kiba. ¿Sabes todos los problemas que causará si es la primera vez que consume hierba? ¿O si no ha comido lo suficiente como para que su organismo lo contrarreste?
— Relájate, es sólo un quequito. ¿Qué podría pasar?
— Mm…que delicioso estaba, ¡quiero más!
— Oye, Dobe, espera… —trató de detenerlo Sasuke, pero su amigo ya se encontraba casi abalanzándose sobre la mesa de bocadillos. El Uchiha suspiró resignado, no le quedaba más que vigilar al Uzumaki por ahora.
Naruto pasaba entre los alumnos para tomar otro dulce. Y cuando al fin los tuvo al frente…olvidó lo que iba a hacer.
"Eh…yo…algo quería, o… ¿tenía algo que hacer? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¡Oh, bocadillos! —comenzó a comer uno, dos, tres dulces; luego vio jugo y lo bebió de inmediato.
"Oh Dios, todo sabe maravilloso, quiero más. Mmm…parece que todo se derrite en mi boca y…". Ahí fue cuando notó que habían puesto música de ambiente, bastante animada para el disfrute de los jóvenes: Pink, Raise your glass. No se dio cuenta cuando sus pies y su cabeza rubia comenzaron a moverse al compás de la canción.
Cerró los ojos y se dejó llevar por la movida melodía, mientras en una mano sostenía un bizcocho, y en otra un vaso de jugo. Kiba se reía como si le hicieran cosquillas, mientras Sasori y Pain, ambos de su grupo, lo acompañaban a presenciar el show. Konan miraba a Naruto con lástima y a sus amigos con reproche.
Sasuke, a lo lejos, notó cómo su amigo bailaba algo desarmado y comía a la vez, mientras algunos chicos se reían y otros susurraban cosas a su alrededor. De inmediato llegó hacia él y le tomó el brazo.
— ¡¿Qué mierda haces?! —le llamó la atención, con la voz más baja que pudo—. Estás quedando como un tonto frente a toda la univ-
— ¡Oye, Sasuke, ¿ya probaste estos quequitos?! ¡Son lo mejor que he comido en la vida!
— Sht, baja la voz. Además creí que te gustaban más las cosas saladas, como el ramen.
— Mm…ramen, quiero ramen. ¡Vamos por ramen!
— ¡Sht! ¡No seas idiota, estamos en la universidad!
— Pero podemos ir a comprarlo y calentarlo en una de las cocinas de nuestra residencia.
— ¿No puedes controlar tu estómago como una persona nor-? —"Un momento, esto se parece a cuando…"— ¡Naruto, tú estás…! —"No…no puedo decirle que alguien lo drogó. Como está ahora, no le tomará el peso y tal vez lo ande gritando a los cuatro vientos. Si los profesores se enteran podrían castigarlo, incluso expulsarlo. Debo ser discreto".
— ¡Oh, esta canción me encanta, Teme! ¡Vamos a bailar! —y soltó lo que tenía en las manos para tomar de las muñecas al Uchiha y comenzar a moverse.
— ¡Suéltame, idiota! —"Demonios, tiene mucha fuerza. No creo poder sacarlo solo sin armar escándalo. Necesito ayuda…". Divisó a varios metros esa cabellera rosada tan familiar. Debía llevarlo hacia allá para que Sakura le diera una mano, o al menos un puño, con aturdirlo un poco bastaría—. Oye, ¿no le habías dicho a esa chica de pelo azul que le llevarías un postre?
— ¡Ah, es cierto! —tomó nuevamente un bizcocho y se dirigió hacia las chicas, seguido de Sasuke.
— ¡Oye, espera! —Era como un niño de 10 años con un exceso de azúcar corriendo en sus venas. "Rayos, de verdad espero que sólo sea marihuana, si no esto podría ser nefasto".
— ¡Hinata! —llegó a su lado, tan rápido que la Hyuuga se sobresaltó un poco— ¡Te traje un pastel, tal y como querías! —le dijo acercándose más a su rostro, con una gran sonrisa. Ella se sonrojó intensamente por su cercanía. Mientras las chicas hacían soniditos de "aww", por lo atento que era Naruto con Hinata.
— Yo también quisiera un chico que sea tan dulce conmigo —musitó Tenten.
— También yo —apoyó Temari. Mientras Shikamaru la observaba de reojo.
— Que problemática… —le susurró para retirarse de ahí unos momentos.
Mientras conversaban, Sasuke se acercó a Sakura por detrás, le tomó la muñeca y la alejó un poco del resto. Ella se sonrojó al entender que él la arrastraba, pero sabía que si Sasuke tenía un gesto así con ella, era porque algo había pasado. Algo más o menos urgente.
— ¿Qué pasó, Sasuke-kun?
— Es Naruto, alguien lo drogó y ahora está…
— ¡Wuau! ¡Esto es lo más exquisito que he probado en años! —Exclamaba Naruto junto a los otros chicos— ¿Qué es?
— Am…es agua —le informó Lee—. No me gusta el jugo, así que pedí un vaso de…
— ¡Me encanta! Por cierto, tu peinado es algo ridículo, ¿no crees?
— ¡¿Qué?! ¡P-pero si es la última moda en hombres! ¿Cierto, chicos? —a los demás les rodó una gotita y se hicieron los desentendidos. Después de todo, nadie más que Naruto, se atrevió a dispararle a Lee en el orgullo…y en el corazón.
— N-no puede ser —musitó Sakura, quien se preocupó de inmediato— ¿Cómo sabes que lo drogaron?
— Una chica rara vino y nos ofreció pasteles. Sólo a nosotros…
— Sospechoso.
— No alcancé a advertirle, y claro, ni siquiera dudó de sus intenciones, o de la comida.
— Al menos sólo fue a Naruto y no a ambos. Eso habría sido muy problemático —Sakura conocía a Sasuke ebrio y drogado (al menos con marihuana), y disimular a ese dúo dinámico en acción, hubiese sido imposible—. Creo que Naruto nunca había probado hierba antes. Espero que sólo haya sido marihuana. Bien, lo primero que debemos hacer es sacarlo de aquí, sin armar revuelo.
— Ese es el problema. No sabe que está drogado, y no pienso que sea bueno decírselo.
— Tengo una idea. Sígueme la corriente, ¿sí? —el Uchiha afirmó con la cabeza. Después de todo, años con Sakura le habían demostrado lo inteligente que era la chica. Confiaba en ella.
La pareja volvió a unirse al grupo.
— ¡Ahí estaban ustedes! —el rubio comenzaba a arrastrar un poquito las palabras— ¿Qué se traen con tantos secretitos, eh? Oye, Teme, más que vale que trates bien a Sakura-chan, o si no…
— ¡N-Naruto! —lo detuvo Sakura— ¿Sabes? tengo ramen instantáneo en mi habitación. ¿Qué te parece si vamos a comerlo, y vemos Guerra mundial Z? De pronto me dieron ganas de verla, de nuevo…
— ¡Oh, me encanta esa película! ¡¿Qué esperamos entonces?! ¡Vamos! —pero luego se fijó en Hinata, quien tenía la mirada baja; parecía algo apagada, e incluso él, en su condición, lo notó— ¿Hinata, qué sucede? Pareces triste. ¡Oh! ¿Acaso todavía te duele la pierna? —se le acercó, preocupado.
— N-no, ya no me duele, no te preocupes, Naruto-kun —Hinata se deprimió al escuchar que Sakura invitaba a Naruto a comer y ver películas en su pieza. Al parecer esos dos sí eran más que amigos, o a lo menos eran muy cercanos.
"Pero…eso no debería afectarme", pensaba ella.
— ¡Ya sé! ¿Por qué no vienes con nosotros, Hinata? El ramen y una buena película animan a cualquiera, incluso a un amargado como el Teme.
— ¡Oye! —le reclamó Sasuke.
— Es una buena idea —apoyó Sakura— ¿Quieres venir con nosotros, Hinata?
— E-está bien —contestó alegre. La idea de pasar más tiempo con el rubio, le agradaba.
— ¡Entonces vamos! —gritó Naruto.
— ¿A dónde van? —preguntó Tenten, al oírlo. Sakura y Sasuke cruzaron miradas preocupadas, no querían que más gente se enterara del estado de su amigo; al menos hasta que este ya estuviera "normal".
— A Hinata le duele todavía la pierna, así que la llevaremos a mi habitación, para darle un ungüento desinflamatorio. Ustedes sigan disfrutando de la fiesta, nosotros la cuidaremos —mintió Sakura.
— ¡¿Cómo?! ¡Entonces a Hinata sí le dolía la pierna! —Entendió Naruto—. Hinata, ¿por qué no me lo dijiste? No debes sobre-esforzarte —y antes de que ella pudiese decirle algo, el Uzumaki la tomó, como si de una princesa se tratara y comenzó a caminar con ella en brazos hacia la salida. Ante la mirada atónita de las chicas y de un tomatito llamado Hinata.
— ¿Segura que no prefieren que vayamos también? —preguntó Temari, preocupada por Hinata; quien no tenía idea de porqué Sakura la usaba para darle una excusa al resto.
— No se preocupen, yo sé bastante de heridas, así que la cuidaré bien —contestó Sakura, mirando disimuladamente a Ino, como pidiéndole ayuda.
— S-sí, Sakura es muy buena con estas cosas —apoyó la rubia—. Mejor dejemos que ella se encargue. Nosotros los esperaremos por aquí, chicos —los despidió Ino. Y así, Sakura y Sasuke pudieron ir tras Naruto y Hinata.
Ahí llegó de nuevo Shikamaru, que le entregó un bizcocho a Temari, sin mirarla.
— Toma.
— ¿Eh?
— Dijiste que querías uno, ¿no? Pues ahí lo tienes.
— G-gracias —lo tomó algo sonrojada. No se esperaba ese gesto del chico "problemático". Pero le sonrió dulcemente de igual forma.
…
Salieron del gran salón, pero Naruto ya iba bastante más adelantado.
— Cielos, ¿cómo pudo avanzar tanto en unos segundos? —se preguntaba Sakura, corriendo junto con Sasuke, hacia ellos.
— ¿Quién es esa chica que lleva? —le preguntó el Uchiha.
— Su nombre es Hinata, la conocimos hoy, pero al parecer ya se lleva muy bien con Naruto —susurró con un toque pícaro.
— Hm… ¿le tienes confianza?
— Me da un buen presentimiento, y también me cae muy bien.
— Ya veo, entonces supongo que está bien que la llevemos con nosotros.
— Oh… ¿eso quiere decir que confías en mi intuición, Sasuke-kun? —le preguntó divertida.
— Hm… —no le gustaba reconocerlo, pero… —. Hasta ahora, nunca nos ha fallado —y Sakura quedó con la boca abierta, nunca esperó que él reconociera algo así, no es de esos tipos que deja ver lo que piensa o siente tan fácilmente. Llevaban años siendo amigos y de todas formas le contaba muy poco de él mismo. Sakura lo miró con los ojos entrecerrados, algo desconfiada— ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
— ¿Estás seguro de que tú tampoco comiste un quequito especial?
— No molestes —le pidió, ligeramente sonrojado y desviando su mirada. Mientras la de ojos jade se reía un poco.
Finalmente alcanzaron a la pareja; sin embargo, Naruto no la había llevado a la residencia de mujeres, como Sakura quería; sino que se iban directo a la piscina de la universidad, ya que Naruto estaba convencido de mostrarle a Hinata —en ese mismo instante—, lo bien que nadaba, a pesar de las advertencias de la Hyuuga.
— ¡Naruto-kun, espera por favor! ¡N-no necesitas demostrarme que nadas bien, yo confío en ti! —en esos momentos, el rubio se detuvo y la quedó mirando fijamente.
— ¿En serio…confías en mí, Hinata? —le preguntó acercándose más a ella.
— Y-yo… —sentía que perdía el control de su cuerpo, que su corazón se saldría de su pecho. Ese chico era tan hermoso ante su mirada perlada. Mientras que dicho rubio sentía que era lentamente hipnotizado por esos ojos de luna.
— ¡Naruto, ¿qué haces?! —le gritó Sakura, cuando al fin los alcanzaron. La Haruno no podía creer lo fácil que se distraía—. Se supone que iríamos a mi habitación a comer ramen y ver Guerra mundial Z.
— ¡¿Ramen y Guerra mundial Z?! ¡¿Qué estamos esperando?! —nuevamente tomó a Hinata, pero esta vez de la muñeca, olvidando la herida de su pierna, y caminando rápidamente. Ambos mejores amigos volvieron a suspirar cansados, retomando el camino, tras ellos.
— ¿Cómo es que drogado tiene tanta energía? —se preguntaba la de pelo rosa.
— Probablemente le echaron de una raza sativa. Esas te activan bastante, al principio.
— Sabes mucho de esto, Sasuke-kun. Y sólo te he visto una vez en este estado.
— ¿Nunca lo has probado?
— No. ¿Cómo es?
— Mm…a mí me gusta. Pero no para hacerlo todos los días, y menos para hacerlo en la universidad en plena clase o cerca de los profesores.
— Entiendo. Espero que nadie más se haya dado cuenta.
…
Mientras tanto, entre los demás chicos.
— ¿Se dieron cuenta de que Naruto estaba volado? —dijo Tenten de pronto. La mayoría asintió de inmediato, menos Lee, quien no tenía idea de lo que hablaban.
— Cuando nos presentamos estaba bien —recordó Temari.
— Pienso que es algo exagerado estar así de drogado el primer día, ni siquiera han comenzado las clases —dijo Chouji.
— ¡P-pero ¿c-cómo notaron eso?! —Lee no terminaba de captarlo.
— ¿No te fijaste que se quedó pegado mirando el techo, luego sus manos y luego a Hinata, como por cinco minutos? —le decía Tenten, divertida.
— S-sólo creí que le gustaba Hinata.
— Hm…eso es problemático —dijo Shikamaru—. Pero no es excluyente.
…
Los cuatro chicos lograron llegar a la habitación de Sakura, que estaba muy bien decorada con tonos rosados, blancos y detalles negros. A todos pareció gustarle, incluso a Sasuke, que lo demostró con su siempre tan expresivo: "Hm…". Cada una de estas piezas tenía varios estantes y un refrigerador pequeño, de uso personal.
La de cabello rosa aprovechó que Naruto estaba entretenido molestando a Sasuke, para llevarse a Hinata al pasillo y contarle la condición de su mejor amigo, el porqué la había usado de excusa para escapar y que nadie debía enterarse, para protegerlo. Hinata pareció no haberse dado cuenta de que Naruto estaba bajo efectos de la marihuana; sin embargo, entendió todo rápidamente y le dijo que los apoyaría en lo que necesitaran.
— Yo ayudaré a cuidarlo también.
— Gracias por entender, Hinata, nos salvaste allá.
— Es lo mínimo que puedo hacer luego de lo amables que fueron conmigo en la mañana.
Cuando las chicas entraron de nuevo en la pieza, Sakura sacó cuatro porciones de ramen instantáneo y se fue a la cocina para calentarlos. El Uchiha fue con ella, para ayudarla. Después de todo, Naruto ya estaba "encerrado" en un lugar más seguro.
El de ojos azulados miraba sus manos, como si estuviera hipnotizado. Cada línea que de sus palmas y dedos, el color de su piel; luego volteaba a ver sus uñas…
Todo era hermoso y desconocido.
— Increíble…
— ¿C-cómo te sientes, Naruto-kun? —Hinata no era de las que salía mucho, de hecho nunca había probado la hierba, ni tampoco había visto a alguien drogado antes; así que ella no había notado que el Uzumaki estaba en otra dimensión, disfrutando cada color, sabor y olor que le ofrecía la vida.
— ¡Mejor que nunca! —exclamó feliz, se acercó peligrosamente a ella— ¿Y tú, linda? ¿Todavía te duele la pierna? —recordó de milagro.
Pero Hinata ya no parecía haber prestado atención a lo último. Ese "linda" quedó revoloteando en su mente, con eco. ¿Había escuchado bien? ¡¿Acaso Naruto la encontraba linda?!
Sus mejillas ardieron con fuerza y sus manos comenzaron a temblar. Sus nervios se estaban saliendo de control una vez más. Esa sensación era totalmente distinta a cuando Kiba se lo decía.
Naruto observó los cambios en la cara de Hinata y se acercó todavía más a sus ojos.
— ¿Estás bien? ¿Tienes fiebre? —Puso una mano sobre su frente—. Estás muy roja, Hinata…
— N-no…yo s-sólo…
— ¡Naruto, deja de acosar a Hinata, ¿quieres?! —le regañó una peli-rosa, que venía junto a Sasuke y cuatro platos de ramen.
— ¿Acosar? ¿Yo? ¿Cuándo fue que…? ¡Oh, ramen! —Y se lanzó sobre el platillo a comer— ¡Está delicioso!
— Aquí tienes, Hinata —le pasó otro plato.
— Gracias, Sakura.
Sasuke le pasó uno de los platos que tenía en las manos, a la Haruno. Y fue cuando esta recordó…
— ¡Rayos, olvidé que había dejado los refrescos en la cocina esta mañana! Les traeré un vaso del que más les guste. Tengo soda de uva, frambuesa y limón, ¿de qué sabor quieren?
— ¡Uva! —dijo el rubio con la boca llena.
— También yo —apoyó Hinata.
— Bien, vuelvo enseguida —pero Sasuke la detuvo con la mirada, él también tenía sed.
— Yo quiero…
— Limón, lo sé —atajó ella, sonriéndole. Y salió de ahí en busca de las bebidas. El Uchiha la miró algo sorprendido, aunque a estas alturas ya debería esperárselo, después de todo, sabía que ella lo conocía más de lo que él creía, y de alguna forma siempre lo sorprendía con eso.
— Uy…que suerte tienes, Teme, a mí todavía me lo pregunta… —le decía en tono pícaro y le levantaba las cejas de forma sugestiva.
— C-cállate, idiota, es porque siempre le dices un sabor distinto.
— Excusas, excusas… —repetía él cantarinamente— ¿Por qué no aceptas de una vez q-?
— Continúa hablando y una voladera será tu menor problema, ¿oíste? —le advirtió enojado—. Mejor iré a ayudarla.
— ¡Buena idea! Porque la mejor manera de destruir mi teoría es que te vayas con ella ahora… —Sasuke se detuvo en la puerta, y un aura negra comenzó a envolverlo. Hinata se asustó un poco.
— Uno…dos…tres…cuatro…cinco… —comenzó a contar, mientras se alejaba del lugar.
— ¿Q-qué hace, Naruto-kun?
— Sólo está contando para calmarse, y no matarme…
— A-ah… —la calma con la que el rubio le explicaba, hacía que una gotita rodara por su nuca. Era una amistad extraña para ella.
Sasuke había aprendido un par de cosas ese día: Naruto drogado era más exasperante de lo normal, tenía menos filtro que la mínima cuota que siempre usaba, y peor, podía seguir usando su cerebro para molestarlo. No recordaba tenerlo cuando bailaba frente a toda la universidad, pero para picarlo, siempre estaba presente en primera fila.
…
Luego de comer y terminar la película, el rubio comenzó a caer dormido de a poco. Era la fase final del proceso: el bajón.
Sin embargo, Sakura tenía una visita a los laboratorios e instalaciones de su facultad para conocerlas, a la cual quería asistir, con el resto de sus compañeros. Así que le pidió a Sasuke y Hinata que se hicieran cargo de él. Los dos lúcidos y el volado se trasladaron a la pieza de Hinata, pues las piernas de Naruto estaban tan firmes como una jalea, y Sasuke no quería pasearse con él encima por todo el campus, levantaría muchas sospechas.
Cuando llegaron a la pieza de la Hyuuga, el rubio se recostó sobre su cama sin pensarlo dos veces. Hinata se sonrojó al ver eso, ¿pero qué más podía hacer?
— Hinata, yo también debo reunirme con mis compañeros para ir a ver nuestros laboratorios, ¿te importaría si…?
— Descuida, yo lo cuidaré. Después de todo, siento que se lo debo —le aseguró con confianza. Además, su carrera tampoco tenía planeada ninguna visita anticipada.
Sasuke le sonrió agradecido, parecía una chica honesta y leal.
— Gracias por tu paciencia. Cuando este Dobe despierte, dile que vaya a mi habitación, necesito hablar con él.
— De acuerdo —y se fue.
Al principio, Hinata no sabía qué hacer, se sentía petrificada en su propio territorio, pero a le vez…era excitante tener a un chico tan guapo y sexy para ella, durmiendo encima de su cama. Lo tapó con una manta y se alejó rápidamente de él. No quería que despertara y pensara que ella lo estaba pervirtiendo o algo así.
Sus nervios no la dejaban en paz, y él seguía plácidamente durmiendo —tal y como le advirtió Sakura—, así que decidió ponerse a estudiar el manual de Introducción a la ingeniería medioambiental, para no llegar tan desenchufada el día siguiente, a su primera clase.
Cerca de una hora después, Naruto comenzó a moverse, hasta que pudo reincorporarse en la cama.
— Ya despertaste. ¿Cómo te sientes?
— Yo… ¿Hinata? ¡¿Eh?! ¡¿Dónde estoy?!
— En mi habitación —le aclaró ella, parándose del escritorio y caminando hacia su refrigerador pequeño, para sacar dos té helados y pasarle uno—. Ten, debes tener sed.
— S-sí, siento como si vinera llegando del desierto. Pero… ¿cómo lo sabes?
— Pues…verás, durante la ceremonia de bienvenida, alguien te drogó.
— ¡¿Cómo?! —Al principio se puso nervioso, pero tras pensarlo y tratar de recordar, era verdad, se sentía muy extraño durante esa tarde—. Ahora que lo pienso, todo parecía nuevo y…me sentía como dentro de un cuento de hadas o de un video juego.
— Sakura y Sasuke se dieron cuenta rápidamente y te trajimos aquí, para no llamar la atención.
— Ya veo, me salvaron de verdad —la miró, algo avergonzado— ¿Hice mucha estupideces?
— Mm…no en realidad, tratamos de que nadie se diera cuenta así que descuida. Pero aún no sabemos quién lo hizo.
— Ya veo. Muchas gracias, Hinata. No sé qué decirte. A penas te conozco y tú ya me has cuidado en un momento tan complicado como este.
— Al contrario, tú fuiste quien me ayudó esta mañana, aunque no tenías ninguna obligación. Sólo quería tratar de devolverte el favor. Después de todo, te portaste muy bien conmigo, aunque ni siquiera nos conocíamos.
— Gracias. Y gracias…por esto. No lo olvidaré —se bebió el resto de la soda.
— ¿Tienes hambre? Es casi hora de cenar.
— N-no, no quiero causarte más problemas.
— No es problema —le aseguró con una sonrisa—. Tengo un poco de estofado y arroz, que me sobró de esta mañana, ¿quieres?
— ¡¿De veras?! ¡Suena delicioso!
Se pusieron a comer en el piso, usando de respaldo la cama, y viendo una película que le gustaba a Hinata, en su notebook: Buscando a Nemo. Así se les pasó el tiempo, mientras comían y conversaban.
— N-Naruto-kun, ¿puedo preguntarte algo?
— ¡Claro! —le contestó alegre como siempre.
— Sé…que no tengo ningún derecho a preguntarlo, y si no quieres decirme, está bien. P-pero…
— No te preocupes. Luego de todo lo de hoy, de alguna forma siento que te tengo mucha confianza, Hinata —admitió algo sonrojado. Ella sonrió al oír esas palabras, y le dio valor para seguir.
— ¿Tú…? Bueno, tú y Sakura dijeron que sólo eran amigos, pero… ¿es tan así, como lo dicen? —el rubio se sorprendió al oír esa pregunta. No pensó que era tan obvio. Se puso algo serio y miró al frente, pensando su respuesta. Hinata temió haberlo molestado—. Yo…no quise incomodarte.
— Descuida, no me siento incómodo. Es que…ella me gustaba mucho, desde pequeños. De hecho, creo que me sigue gustando —confesó mirando al piso con una triste sonrisa. Hinata sintió una ligera opresión en el pecho al oír esas palabras.
— Ya veo.
— Pero… —continuó él—. Yo no quiero estar con Sakura-chan.
— ¿Eh?
— Es mi mejor amiga, la quiero mucho, y si bien es una chica increíble, siento que…lo que más me gusta de ella es su forma tan leal y sincera de querer a Sasuke, a pesar de todo —la Hyuuga quedó sorprendida ante la honestidad de sus sentimientos—. Hace un tiempo me di cuenta de eso. Que yo en verdad quería tener lo que Sakura-chan le da al Teme. Por eso…no puedo estar con ella, porque ella es la Sakura-chan que quiero y conozco, gracias al amor que le da a Sasuke. No puedo pedirle que se engañe conmigo, tratando de verme como algo más que su amigo.
— Naruto-kun… —en ese instante, Hinata logró ver un tenue rastro de dolor en los ojos azulados. Quiso abrazarlo y eliminar esa oscuridad ajena a su alma alegre, pero no sabía si era buena idea hacerlo.
— De hecho…hoy, cuando nos conocimos esta mañana, le había pedido a Sakura-chan que nos viéramos, porque quería decirle todo esto, y así "cerrar el capítulo", ¿entiendes?
— Lo lamento, Naruto-kun. No sabía que había interrumpido algo tan importante.
— Es al revés, Hinata… —la miró fijamente a esos ojos perla—. Yo agradezco haberte conocido en ese momento… —ella lo observó, sin entender—. Me ayudaste a comprender algo muy importante hoy. No necesito decirle todo esto a Sakura-chan, probablemente ella ya lo sabe, me conoce muy bien, a veces mejor que yo mismo. Yo sólo lo hubiese tomado como una última oportunidad para que ella pensara en estar conmigo; y al tener que rechazarme, sólo la hubiese incomodado y la haría sentir muy mal después. No me gustaría estropear la amistad que tenemos por esto. Después de todo, yo soy quien más quiere que ella y el Teme, terminen juntos.
— Naruto-kun…eres increíble —reconoció ella sin pensarlo. El rubio la miró sorprendido—. Tu decisión tan madura y generosa con Sakura, a pesar de tus sentimientos, me hacen entender que eres una persona maravillosa. Estoy segura de que algún día alguien verá lo especial que eres y te dará lo que buscas, lo que Sakura le entrega a Sasuke, pero esta vez, será sólo tuyo, hecho especialmente para ti —la Hyuuga no sabía de dónde había sacado el valor para decir todo eso, pero no pudo callarse una vez que empezó.
Había tomado una decisión, sin darse mucha cuenta, quería estar cerca de este chico, aunque eso significaba ser sólo su amiga, porque su corazón seguía ocupado.
El de ojos azules la miró sorprendido, sus bellos cielos brillaban enternecidos y con esperanza, mientras una dulce sonrisa se dibujaba en sus labios.
— Muchas gracias, Hinata. En verdad eres genial —y logró sonrojarla de nuevo, parecía que tenía un talento natural para ello—. Oye…y ya que estamos hablando de esto, pues…ese chico Kiba, ¿es algo más que tu amigo? —preguntó cómo que no quiere la cosa.
— No, es sólo mi amigo de la infancia. Aunque últimamente se ha portado algo extraño conmigo.
— Ya veo. Entonces… ¿tú tampoco tienes novio?
— N-no…sólo he tenido una relación. Y fue muy mala y corta.
— Que mal… —aunque una sonrisa disimulada se dibujó en su rostro al obtener la información que tenía.
— ¿Y tú…has tenido novia antes?
— Pues…tuve una, pero no servíamos para estar juntos. Duramos sólo un mes, aunque somos buenos amigos de todas formas. Fui un tonto, creí que si estaba con cualquier otra chica, olvidaría rápidamente lo que sentía por Sakura-chan, pero fue todo para peor. Aunque me sirvió para aprender un par de cosas.
Hinata le sonrió comprensiva, y el rubio le devolvió el gesto. El sonido de la puerta, los hizo despertar. Alguien golpeaba. Hinata miró la hora, eran cerca de las 11 de la noche ya. Se paró a abrir, algo sorprendida y un poco molesta por la interrupción.
— ¡Hinata, ¿estás despierta todavía?! —preguntó una voz masculina desde afuera. Era Kiba. Naruto se puso serio inmediatamente, y ella quedó frente al picaporte, sin tocarlo.
El rubio la observaba en silencio, atento a sus movimientos. Pero ella parecía haberse congelado. Hinata miraba seriamente la puerta, no quería abrirle; no estaba segura, pero algo en su corazón le pedía a gritos que ignorara las buenas costumbres y que por una buena vez hiciera lo que ella quisiera.
— ¡¿Hinata?! —volvió a insistir él. Ninguno dentro de la habitación se movía o hablaba. Por suerte para ella, la puerta de su pieza estaba con seguro, costumbre que había adquirido de cuando vivía con su padre y su hermana se metía a revolver y copuchar sus cosas.
Luego, escucharon como otra puerta se abría.
— ¡¿Qué demonios haces a esta hora en los dormitorios de las chichas?! —le gritó una enfurecida Temari, que había logrado dormirse hace poco, y peor…— ¡Estaba soñando con Brad Pitt! ¡¿Acaso eres Brad Pitt, idiota?!
— ¿Q-qué? N-no…
— ¡Entonces lárgate de aquí! —le rugió y lo salió persiguiendo con su siempre fiel, bate de beisbol.
— ¡L-lo siento! —salió gritando y corriendo mientras una rubia resentida lo perseguía. Cuando al fin se dejaron de escuchar ruidos, ambos chicos dentro de la pieza se miraron, y estallaron de risa.
Naruto se sentó en la cama ahora, y Hinata llegó a sentarse a su lado.
— Vaya…tu amiga es de temer.
— Jaja al parecer sí. Bueno, tal vez yo estaría igual de molesta si me hubiesen despertado cuando sueño con Brad Pitt.
— ¿Eso significa que te gustan los rubios? —preguntó él forma coqueta y acercándosele un poquito. Mientras ella perdía el habla y se ponía roja—. Jaja, sólo estoy bromeando —aunque debía admitir que el hecho de que Hinata no le abriera a ese chico perro, le había gustado bastante.
— ¿Y…por qué no quisiste abrirle?
— Bueno, no estoy muy segura. Era una corazonada —sonrió triste—. Debes pensar que soy una terrible amiga.
— Si alguien tan linda y gentil como tú no le quiere abrir, él debe ser el terrible —le aseguró con una sonrisa. Ella le devolvió el gesto—. Bueno, creo que ya debería irme también.
— T-te aconsejo esperar a que Temari vuelva, así no correrás la misma suerte.
— Es verdad, y saldré calladito —le guiñó el ojo.
— Por cierto, Sasuke me pidió que te dijera que fueras a su habitación después.
— Debe querer que hablemos de lo que pasó hoy. Tal vez hasta sepa quien fue. Yo me encargaré, gracias por avisarme.
Se quedaron un rato más conversando, y cuando sintieron que se cerraba la puerta de Temari, una de las vecinas de Hinata. Ambos se miraron algo tristes. Era hora de dormir.
— Buenas noches, Hinata. Nos veremos mañana en clases.
— Sí, que duermas bien, Naruto-kun —y con una intensa mirada y una sonrisa se despidieron.
Hinata se alistó para dormir y se tiró finalmente a su cama, no podía negar que estaba cansada.
"Después de todo, fue un primer día muy extraño; pero… ¡me divertí mucho! Naruto-kun es…", apagó la luz y se acurrucó entre las sábanas.
"Realmente, una persona muy especial".
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Hasta aquí el cap 4 :) me quedó un poco más largo de lo que pensaba, porque le puse más diálogo.
Quiero agradecer el apoyo que he recibido para continuar el fic. También invitarlos a dejar un review contándome que les parece la historia hasta ahora, si les gusta o no xD, pues por lo general no publico mis historias, exceptuando las de Hunter X. Pero esta vez quise arriesgarme con este fic de Naruto, porque tenía ganas de ver a estos geniales personajes en un contexto universitario del siglo XXI, para disfrutar un rato jeje :3
Así que espero su opinión, si no lloraré (?) jaja, también pueden decirme si quieren ver a alguna pareja o situación en específico en la historia, pues aún estoy armándola y puedo ver dónde y cómo lo ponemos.
Aún queda mucha historia por delante!
Nos vemos!
