Hola :) lamento la demora, me tardé un día más de lo que esperaba.

Quiero agradecer el apoyo que he recibido en los reviews 3 me inspiran a seguir escribiendo con igual o más ánimo que con el que empecé :) Espero seguir leyendo sus opiniones de la historia!

Y ojalá disfruten este capítulo!

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Nuestra realidad

Los ojos jade comenzaron a abrirse con lentitud, el sol se colaba por su ventana y la invitaba a salir de la cama.

La tormenta había pasado, y ella volvía a estar bien.

Ahí fue cuando recordó.

"¡Ah! ¡Sasuke-kun!", claramente él ya no estaba en su habitación, ni en su baño, pues la puerta del tocador estaba abierta y no se veía nadie.

"Es verdad…vino a cuidarme porque estaba preocupado…". No recordaba cuando fue la última vez que ese chico había tenido un gesto tan amable y considerado con ella. "Mierda, ese tonto inexpresivo…", pensaba ahora con cariño.

"No es justo, yo que me decido a mantenerte a raya, y tú…haces algo tan dulce, por mí. ¿Cómo se supone que siga alejándote luego de esto?". Se levantó, con ánimos y se preparó para ir a clases. Era viernes ya, y ese sería el último esfuerzo de la semana para luego poder disfrutar de la fiesta en la noche y de un descanso el fin de semana.

Cuando salió de su habitación, una sonrisa radiante cruzó su rostro, y esta se ensanchó al sentir el sol bañando su cuerpo.

"Tal vez, después de todo, si me quiere…a su rara manera". Se permitió pensar.

Un rayo de esperanza se incrustó en su corazón. Tal vez no estaba todo perdido.

"Debo darle las gracias cuando lo vea"

Ya eran las 9 de la noche, y las chicas habían terminado de cenar y ya estaban arreglándose para la fiesta.

Era una tradición que los de tercero organizaran la fiesta de "Bienvenida" en el Gran salón de eventos del recinto; con bar semi-abierto, algunas cosas para comer e incluso con DJ, para los de primero, y todos los de la universidad estaban invitados.

Hinata estaba nerviosa y emocionada a la vez, esta iba a ser su primera mega-fiesta con alcohol, chicos y todo.

"Y con Naruto-kun…", una ligera sonrisa cruzó sus labios junto a un tierno sonrojo que se formó en sus mejillas.

— Uy, alguien está emocionada por bailar con cierto rubio —canturreó Tenten, molestándola. Hinata se sonrojó el doble.

— ¡E-eso n-no e-!

— Vamos, no seas tímida —la animó Ino—. Ahora es cuando debes dejar a ese rubio a tus pies —le guiñó el ojo.

— A Naruto le gustan las chicas que bailan —le sugirió Sakura, picarona—. Aunque debo advertirte que es algo torpe a veces para seguir el ritmo. Pero se esfuerza y le sale bien.

— Hoy en día los hombres bailan cada vez mejor y no puedes deslumbrar menos que ellos —aludió Temari, pensando en…algo.

— Hm…tal vez ese chico "problemático" tenga algunos pasos ocultos, Temari —le picó Tenten.

— Ilusas —le restó importancia al asunto—. Ese vago tendría que pedirle permiso a un pie para mover el otro.

Las demás chicas se rieron por el comentario. Habían quedado de verse a las 9:30 con los chicos afuera del gran salón y ya se les estaba haciendo la hora.

— Bien, chicas —llamó Sakura—. Organización por favor. Yo estoy lista, ¿alguien más también? —a ese silencio sólo le faltaba un grillo de fondo. Sakura suspiró resignada—. Bien, ¿qué les falta?

— Yo estoy casi lista —aludió Ino—. Sólo quiero ponerme sombra en los ojos.

— Yo también quiero maquillarme —dijo Temari.

— Entonces ustedes vayan a la pieza de Ino a terminar con eso. ¿Y tú Tenten?

— Pues quiero ponerme algo más escotado, volveré enseguida —dijo la castaña.

— Bien, ¿y tú Hinata? —preguntó Sakura.

— A-aún no sé que ponerme.

— Entonces Hinata y yo iremos a su pieza a dejarla radiante. Véanos ahí cuando terminen.

La Haruno y la Hyuuga se debatían entre qué prendas y cómo combinarlas, pues querían algo que hiciera lucir la figura de Hinata, pero sin dejar ver mucho.

— En primer lugar porque es contraproducente ir y "mostrar" todo de inmediato —le guiñó el ojo—. Y porque la noche está bastante fría y podrías enfermarte.

Hinata sonrió al ver lo maternal que era Sakura con ella. Desde el principio había sido amigable y preocupada de ella, aun sin conocerla.

— Gracias, Sakura —dijo ella de pronto, sorprendiendo a la de ojos jade—. Por…todo.

— Vamos, no hay nada que agradecer. Somos amigas, ¿no?

— ¡Sí! —le dijo animada.

— Y… ¡creo que al fin encontré el atuendo ideal! Simple, pero llamativo a la vez; sexy y cómodo —le mostró.

— ¡Me gusta! Me lo pondré de inmediato.

Era un conjunto de un jeans azul marino ajustado; con una polera blanca que dejaba ver sus hombros y cuello, luego caía algo holgada y terminaba un poquito antes de que comenzara su ombligo, así dejaba ver su plano y pequeño abdomen; también se puso unas botas negras largas, llegaban hasta antes de las rodillas; y un collar largo pero fino, para no abultar. Al final se recogió un mechón de cabello de un lado, con un broche de flor blanco, no muy grande y dejó el resto suelto. Sakura le pintó los ojos ligeramente

Se veía hermosa.

— ¡Te ves divina! —le adulaba Sakura, orgullosa de su consejo. Debía admitir que en el fondo igual tenía algo de envidia del sexy cuerpo de su nueva amiga. Sakura tenía buenas piernas y era delgada. Pero Hinata tenía más cintura y también más delantera que ella.

Suspiró resignada. No había mucho que hacer en ese tema. De todas formas le gustaba haber contribuido con el arreglo de su amiga. Sabía que ella era muy tímida y tenía la corazonada de que su gusto y sentimientos por su mejor amigo rubio eran reales, no como las tontas superficiales que se le habían acercado anteriormente. Así que debía ayudarlos en todo lo que pudiese.

— ¡Bien, ya estamos listas! —anunció Tenten, llegando junto a las otras.

Finalmente se pusieron en marcha, los chicos ya llevaban 15 minutos esperándolas; y Shikamaru ya estaba aburrido, Chouji tenía hambre, Lee sólo quería ir a bailar, Naruto estaba ansioso porque llegaran y poder entrar a la fiesta, y Sasuke…bueno, tenía su tan conocida cara de "todo me importa un rábano".

Finalmente vieron a la masa femenina llegar.

— ¡Ah, al fin llegan! —vociferó un animado Lee.

— ¡Sakura-chan, Hinat-! —al verla, el rubio se sonrojó levemente y sus ojos se abrieron gustoso de ver lo que tenía enfrente. Ese detalle no pasó desapercibido por Sasuke, pero no dijo nada.

— ¡Hola! —saludaron a la vez ellas. Mientras se ponían a conversar Ino y Chouji; Temari y Shikamaru (algo sonrojado); Lee que se encargaba de meterle conversación a Sakura, hasta de la cicatriz que ganó a los 8 años por tratar de jugar Quidditch.

A Sasuke tampoco se le pasó ese detalle, pero nuevamente prefirió ignorarlo y comenzó a caminar para entrar a la fiesta, pues vio como su grupo de compañeros entraba por otro lado al gran salón. Sakura notó como se alejaba y se excusó con Lee para alcanzarlo.

— ¡Sasuke-kun, espera! —le pidió, él se dio vuelta a verla. Cuando estuvo frente a él, se sonrojó ligeramente, al recordar que él la había cuidado esa noche tan difícil para ella—. Yo…sólo quería agradecerte por…cuidarme, la noche anterior. Me ayudaste mucho y…

— No fue nada, no le des mucha importancia —le dijo fríamente y cortante, para luego voltearse con la idea de seguir caminando. Sakura sintió una ligera opresión en el pecho.

¿No darle importancia? ¿Cómo? Era un trauma de la infancia, una de las situaciones más difíciles que ha tenido que pasar y que no puede evitar revivir cada tormenta, donde a veces hasta se desmayaba por los colapsos nerviosos. ¿Y para él…después de haber atravesado medio campus para llegar a ella, esconderse de quienes podían detenerlo o castigarlo, y calmarla hasta que ella estuviera dormida, simplemente no era nada?

— ¿Nada? —lo detuvo con sus palabras, su cabello tapaba sus ojos— ¿No significó nada para ti? ¿En verdad quieres que lo tome como si no signific-?

— Sakura —la interrumpió, sin mirarla. No era buena idea para él seguir a ese ritmo—. Ya pasó —sentenció, y se fue.

Dejando a la Haruno ahí, inmóvil y con algunas lágrimas amenazando con salir.

Sus amigos llegaron tras ella, listos para entrar también a la fiesta.

— ¡Vamos, Sakura-chan! —le tomó el hombro el rubio— ¡Es momento de comenzar la fiesta! —le sonrió con ánimo. Ella respiró profundo e ignoró sus lágrimas, para seguir a sus amigos.

Naruto no era idiota, sabía que algo había pasado entre ellos. Los vio hablar, y cómo él buscaba como alejarse rápidamente de ella; de hecho, hace un tiempo que notaba como Sasuke le hacía el quite a Sakura, apropósito. Antes no le importaba mucho que ella estuviera o no, ahora se alejaba de ella deliberadamente. Y notaba la tristeza en el rostro de su mejor amiga.

Hinata quedó mirando a Naruto y luego a Sakura, tenía en sentimiento de que ellos tenían una conexión especial, un lazo de confianza que hacía que se pudieran comunicar sin hablar. Pero eso no era nada malo en verdad…

La música y las luces de colores motivaban el ambiente, incluso a los que no bailaban le entraban ganas de tratar. Tenten, Ino y Chouji trajeron varias cervezas y algunos shots de tequila. La fiesta comenzó de inmediato para ellos, quienes hablaban, se reían, tomaban y bailaban entre ellos de repente.

— Hinata, te ves muy bonita hoy —le confesó algo tímido, pero sonriente. Ella se sonrojó.

— T-también tú, Naruto-kun —y es que él traía un jeans negro, una polera blanca apretada que dejaba ver su bien trabajado torso, y encima una chaqueta de cuero negra.

— Dime, quieres…

— ¡Chicos, tomen sus jaleas de vodka! —les invitó Ino y se las pasó, para luego ir a entregar más. Un chico de tercero le había pasado una bandeja entera para ella y sus amigos.

Estaban muy ricas, el sabor a frambuesa disfrazaba muy bien el fuerte alcohol.

— Vaya, están deliciosas —exclamó Hinata. Ahora agradecía haber cenado bien, o ya estaría ebria, con todo lo que había estado tomando.

— Te gustan los tragos dulces, ¿eh?

— En mi casa no tenía permitido tomar, así que conocía muy poco de tragos. Las chicas me han enseñado un poco más.

— Jaja, Sakura-chan e Ino saben mucho de esto, a ambas les gusta el alcohol…bastante—Hinata se rió un poco por el tono de Naruto, aunque la idea de que sacara a Sakura a la conversación quedó resonando en su inconsciente.

— ¿Y a ti te gustan los tragos dulces?

— Prefiero la cerveza en verdad, también el vino. Los tragos amargos en general.

— Nunca he probado el vino, ¿es rico?

— Tal vez te cueste tomarle el gusto al principio pero luego no lo puedes dejar. Me extraña que nunca lo hayas bebido.

— De donde yo vengo no se toma mucho vino.

— ¡Entonces está decidido, cuando quieras iremos a comer y degustar vinos! ¿Te parece?

"¿E-eso era un cita acaso?", pensaba ella sonrojada.

— C-claro —de los nervios, se tomó el resto de alcohol en su vaso; era un trago de cerveza espumosa, por lo cual quedó un rastro de esta en la orilla de su boca, y ella no se dio cuenta.

Naruto quedó mirando ese pequeño rastro, se le acercó lentamente.

— No te muevas —le pidió suave. El corazón de Hinata se aceleró a más no poder, no entendía por qué se le acercaba tanto y mirando fijamente sus labios.

Con lentitud llevó su pulgar a la comisura de los labios de Hinata y removió el rastro de cerveza, todo esto mientras miraba sus labios, y luego subía hasta sus ojos. Ella se veía tan linda con las mejillas sonrojadas y esos ojos tímidos pero resplandecientes. Sin ser muy consciente de lo que hacía, se llevó el mismo pulgar que usó, a su propia boca.

Hinata abrió los ojos sorprendida ante ese acto, se veía tan sensual con ese simple gesto, que sintió un cosquilleo descender de su pecho hasta la parte baja de su vientre.

Sus ojos estaban uniéndose despacio, y la distancia entre ambos iba desapareciendo. Naruto se acercaba de a poco, sin control alguno, y Hinata lo esperaba sin querer moverse. Cuando su rostro estuvo más cerca, ella entrecerró un poco sus ojos, y Naruto interpretó eso como un gesto de que estaba de acuerdo con su cercanía, y que quería que continuara.

Ella, la suavidad de su voz, de su piel, de su esencia, le encantaba. Era hermosa para él. Quedó casi rozando su nariz.

— ¡Hola, Hinata! —interrumpió un castaño, animado. Logrando que los chicos se alejaran inmediatamente, como si hubiesen vuelto a la realidad de un solo golpe.

— H-hola, Kiba —respondió algo aturdida y avergonzada ella. El castaño sólo le dedico una seria mirada al rubio y viceversa. Naruto entendió que él era perfectamente consciente de lo que acababa de interrumpir.

— Vine a invitarte a bailar, linda —Kiba le ofreció su mano. Y Hinata sintió como se le formaba un nudo en la garganta. ¿Qué debía hacer ahora? Si le decía que sí, Naruto creería que le gusta Kiba y no volvería a…tratar de… Pero si le decía que no a Kiba, él se enfadaría mucho con ella; era muy orgulloso y terco desde pequeños, tampoco quería herirlo.

— Y-yo…

— ¡Hinata, al fin te encontramos! —Anunció una emocionada Tenten junto a Ino, que la tomaron de ambos brazos—. Lo siento, chicos, pero en la barra hay tragos gratis para las chicas. ¡Volvemos en un rato! —y se la llevaron de ahí. Ellas habían presenciado todo desde una distancia prudente y decidieron salvarla.

— Gracias, chicas. No sabía qué hacer.

— Descuida —le dijo Ino—. Pero creo que deberías ser clara con esos chicos.

— Es verdad —apoyó Tenten—. Si te gusta Naruto, deberías decirle a Kiba qué sientes y que sólo lo vez como un amigo; y a Naruto también, u otra chica podría llevárselo.

— P-pero…no quiero herir a Kiba… ¡¿C-cómo que alguien más puede llevarse a Naruto-kun?!

— Pues es que es atractivo, no eres la única que ve eso —le dijo Ino.

— No queremos presionarte, Hinata. Sólo queremos lo mejor para ti; piénsalo, ¿sí?

— Está bien.

— ¡Y ahora, a festejar! —Ino trajo más tragos para pasar el rato, hasta que Hinata se calmara un poco más.

Kiba y Naruto, por otro lado, habían perdido de vista a Hinata, y ahora volvían a su guerra de miradas.

— Al fin mostraste tus verdaderas intenciones con Hinata —le dijo Kiba.

— No recuerdo haberlas ocultado en algún momento. Es lista, bonita y encantadora.

— Entonces ya deberías entender que no está a tu alcance, idiota.

— Oh disculpa, no sabía que tenía que pedirle permiso a su perrito guardián.

— ¡¿Qué dijiste, imbécil?! —se le acercó amenazante—. Que no se te olvide que yo soy su amigo de la infancia, la conozco mucho mejor que tú.

— Tal vez, pero yo soy su nuevo amigo —se acercó, sonriéndole desafiante—. Y lo nuevo, es mejor que lo viejo.

Kiba tembló de la rabia y tomó del cuello de la chaqueta al rubio, a punto de golpearlo. Naruto sabía artes marciales, así que ni siquiera se inmutó por el gesto del castaño, con una llave lo dejaría en el piso. Sin embargo, sin que el rubio supiera, Sasuke llegó tras él, mirando a Kiba, como si le entregara una advertencia.

Kiba no era tonto, captó el mensaje y soltó al rubio, de forma brusca. Si se tiraba a golpear a Naruto, iba a perder en ese dos contra uno. Le dedicó una fea mirada y se fue de ahí.

— No necesitas prestarme tus puños, sabes que incluso puedo contigo —le dijo Naruto, que se había dado cuenta del movimiento de ojos de Kiba.

— Já, si tú dices… —le habló sarcástico. El rubio se volteó y le sonrió.

— De todas formas en bueno saber que estás ahí para cubrirme la espalda.

— Tengo que hacerlo, o si no quizás con qué te droguen la próxima vez.

Mientras las chicas seguían conversando en la barra, llegó Shikamaru al lado de Ino; ellos dos eran buenos amigos, junto con Chouji. Suspiró resignado.

— ¿Qué te pasó? —le preguntó la rubia.

— Nada, esta fiesta es problemática —dijo desviando la mirada.

— Hm…yo creo que alguien está molesto porque Temari está bailando con ese bombón pelirrojo —insinuó Tenten.

Hace ya un buen rato, un pelirrojo llamado Sasori, le había invitado un trago y luego a bailar. Y la rubia parecía que la estaba pasando bastante bien. Sasori venía de la misma cuidad que Temari, y él había sido compañero de escuela de su hermano mayor, así que ya se habían visto antes. Ahora, él iba en tercero, y Temari aquí no tenía a su hermanito mayor, Kankuro, para vigilarla como un águila y atacar a quien se le acercara. Sasori lo sabía.

— E-eso no tiene nada que ver. Esta fiesta es aburrida —las chicas se reían disimuladamente ante el sonrojo y el "desinterés" de Shikamaru.

— ¿Qué les pasa a todos ustedes? —Decía Ino, divertida— ¡Si alguien les gusta deben ir y decir lo que sientes, luchar por lo que quieren! —lanzando la indirecta a Hinata y Shikamaru—. Si yo est-

— Hola, preciosa —escuchó de pronto, esa voz que la interrumpió, la podía reconocer fácilmente ahora.

— ¿S-Sai? ¡H-hola, ¿cómo estás?! —se pronto era casi tan tímida como Hinata y tal vez alguna prima lejana de un tomate.

— Muy bien. ¿Te estás divirtiendo?

"Ahora sí", pensó ella.

— Claro, la fiesta está más animada de lo que esperaba. ¿Y tú?

Nadie más conocía a ese extraño chico pálido, pero entendieron de inmediato que era mejor dejar a la pareja sola. Así que disimuladamente se movieron a una mesa más lejana.

— Y así es como Ino se traga sus palabras… —decía Tenten, mientras los otros se reían.

Al poco rato llegó Naruto con Sasuke, pero antes de que ambos se sentaran, el rubio le pidió a Hinata que bailara con él; y ella —sonrojada— aceptó, así que se fueron a la pista, que en ese momento estaba bastante movida por la música.

Ino y Sai aparecieron nuevamente, ahora junto con Chouji, y la rubia presentó a Sai, a quienes estaban en la mesa.

Antes de que Sasuke se sentara también, una pelirroja llegó y lo abrazó por detrás, para luego llevárselo de un brazo hacia la pista.

— ¡Ven, Sasuke-bonito, vamos a enseñarles cómo se baila! —ni tiempo le dio de reclamar. Ino quedó mirando mal a la pelirroja, esa chica no le gustaba para nada. Aunque esto no era nuevo para ella. Sasuke siempre estaba a ratos con mujeres que en verdad no le agradaban, pero tenían un buen cuerpo con el que entretenerse.

Con el tiempo había aprendido a casi odiarlo por eso, sobre todo porque cada vez que lo hacía hería a Sakura. Y si bien nunca iba a presumirle una de las "muñecas desechables" que tenía, de alguna forma la noticia llegaba a los oídos de la Haruno igual.

— Vaya… —dijo Tenten—. Ese chico no anda bien —mencionó, Ino la miró con complicidad. Feliz de que alguien más se diera cuenta.

Naruto y Hinata se divertían bailando. El rubio no podía dejar de sentirse embobado por los sensuales movimientos de Hinata al bailar, nunca pensó que ella tenía esa facilidad y elasticidad para bailar tan bien. Lo que nadie sabía, era que cuando Hinata estaba sola en su casa, se encerraba en su pieza a bailar. Así que la práctica le estaba beneficiando ahora.

En las canciones lentas se rozaban sin querer y se acercaban más; y luego volvían las rápidas y sólo se dedicaban a disfrutarlo.

Luego de un buen rato bailando, Hinata se excusó un momento para ir al baño. Naruto decidió esperarla con el resto de los chicos, en la mesa. Sin embargo, una imagen le llamó la atención y paró.

Sakura estaba a unos metros de él. No la había visto en toda la noche, porque estuvo con sus compañeros de medicina. Ahora que la veía sola, parada de espaldas a él, decidió ir con ella y decirle que fueran a la mesa, pero…

Sakura había quedado petrificada al ver como Sasuke bailaba, o mejor dicho, besaba a Karin. Y parecía como si la vida se les fuera en ello.

La esperanza que Sakura había albergado en su corazón, luego de que Sasuke la fue a cuidar la noche anterior, desapareció, y de la forma más dolorosa que pudo pasar.

Unas lágrimas cayeron inevitablemente por sus mejillas. Había caído nuevamente, y ahora el golpe parecía que había derretido sus fuerzas. Sentía como si se hubiese tragado una gran roca, y esta había quedado justo en su estómago, dejando el mal sabor en la garganta.

Sin aguantarlo más, salió corriendo afuera del gran salón, lo más lejos que pudiese de ese mundo oscuro en el que se sentía amarrada.

— ¡Sakura-chan! —Naruto había observado todo. Pero Sasuke parecía muy absorto…en otras cosas. Salió en busca de Sakura, y tras buscarla un buen rato, la encontró de rodillas llorando bajo un árbol medio escondido en los jardines de la universidad.

Se acercó con cuidado y se sentó a su lado, poniendo una mano en su hombro. Ella se sobresaltó, pero al ver el calmado rostro de su mejor amigo, bajó sus defensas y su llanto pudo más que su control.

Esta era la segunda vez que veía a Sakura llorando tan desconsoladamente, la primera vez fue cuando tenían 13 años, y justamente fue cuando Sasuke la rechazó tras confesarle lo que sentía.

Le lastimaba ver a su amiga tan herida, y no poder hacer algo al respecto. La abrazó de forma aprensiva, y ella se dejó consolar y se aferró al cuello de Naruto. Su llanto no parecía tener un final.

— Sakura-chan…lo lamento mucho —le dijo con sinceridad. No era necesario decir más. Él sabía que era doloroso que te rechazara quien te gusta y quieres. Pero sabía mejor que nadie que Sakura había aprendido a amar a Sasuke de alguna forma; era un grado distinto a lo que él había logrado sentir por ella.

Y por ahora, sólo podía consolarla y abrazarla.

A varios metros, Hinata observaba la escena, sin moverse. Cuando volvió no encontró a Naruto, y unos chicos le dijeron que lo vieron salir tras una chica de pelo rosado. Fue a buscarlo, pero no esperó encontrarse con esa escena.

Ambos se abrazaban como si su vida dependiera de ello. Unas lágrimas inundaron los ojos perla.

"Me equivoqué…él aún quiere a Sakura…"