Hola! me quedó un poco más largo de lo que esperaba, pero puse mi corazón en este capítulo, así que espero que les guste :)

Nuevamente quiero agradecer el apoyo de sus reviews, me hacen muy feliz 3

Que lo disfruten!

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Mi verdad

Hinata se removió en su cama pesadamente. Quería seguir durmiendo pero su garganta estaba seca y sólo pensaba en beber agua urgentemente.

"Tal vez esto sea la resaca de la que me advirtió Tenten", pensó la Hyuuga. Pero no estaba segura en verdad, nunca había tenido una. Y aunque probó varios tragos, no tomó mucho de ninguno.

Su cuerpo se sentía muy pesado y adolorido; le molestaba la cabeza, parecía que le hubiesen hecho cariño con un martillo; su garganta raspaba.

"O tal vez me he enfermado", pensaba desanimada. Las cosas no salieron como ella esperaba esa noche.

La imagen de Naruto y Sakura abrazándose, nuevamente atravesó su mente y estrujó su corazón.

"Tal vez sólo malinterpreté las cosas. A Naruto-kun le sigue gustando Sakura y tal vez ella…también lo quiera…", unas lágrimas amenazaron salir nuevamente. No podía evitar sentirse torpe por sus ilusiones, y…algo traicionada por Sakura.

"Aunque no es justo que piense así de Sakura, pero…"

Somos amigas, ¿no? Recordó las palabras de la chica de pelo rosado, el día anterior cuando la ayudaba a vestirse.

"Ya no estoy segura de nada…". Se levantó, con la esperanza de borrar toda esa confusión de su mente. Se metió a la ducha, y por suerte eso ayudó a disminuir el malestar general. Se vistió y fue a desayunar. Ahí encontró a Temari y Tenten, hablando de Sasori y Shikamaru, por lo que alcanzó a escuchar.

— Buenos días, Hinata —saludó la rubia.

— Oye, ¿estás bien? te ves algo pálida, incluso para tu color de piel.

— Sólo me duele un poco la cabeza.

— Ahora que lo pienso, Naruto llegó como a las 3 de la mañana preguntando por ti. Pensábamos que estabas con él, pero al parecer no —dijo Temari.

— Nos preocupamos cuando lo vimos llegar solo, nadie te vio salir.

— Lo lamento, chicas. No quise preocuparlas. Es sólo que…el sueño me bajó de pronto, debe ser porque no tengo la costumbre de tomar, es todo —no quiso contarles lo sucedido sin tener nada claro todavía.

— Lo importante es que estás bien —cortó el tema la castaña, las cosas le parecían extrañas y no quería forzar a Hinata a algo.

— ¿Cómo están ustedes, chicas? —la Hyuuga prefería desviar el tema.

— Yo bien —dijo Tenten—. Pero alguien aquí se contagió de "problematitis" —molestó.

— ¡N-no es verdad! Visto de modo general, supongo que Sasori sería mejor opción de todas maneras.

— Aunque digas eso, noté que no dejabas de mirar de reojo a Shikamaru durante la noche. Sasori podría ser un encanto pero creo que ya te gusta alguien más. Y aunque sea un problemático, se nota que es un buen chico. Deberías darle la oportunidad, Temari.

— Lo dices como si todo dependiera de mí, Tenten. ¿Olvidas que fue él que de pronto trataba de ignorarme en la fiesta? ¿O piensas que en algún momento me hubiese sacado a bailar? Já, no me hagas reír. Además, siempre me repite que soy una molestia para él —se explicaba mientras Hinata se preparaba el desayuno y se sentaba a comer con ellas.

— Hm… ¿por qué siento que tratas de convencerte más a ti misma que a mí?

— Ash, contigo no se puede, mujer.

— Jaja, lamento ser tan "problemática" para ti, amiga. ¿Qué opinas tú, Hinata?

— Pues…no estoy segura, no conozco mucho a ninguno. Pero pienso que debes ser sincera contigo misma, Temari; y también con ellos, para que alguno no piense que tiene alguna oportunidad de estar contigo, mientras tú en verdad quieres al otro —su mirada se oscureció un poco tras oír sus propias palabras, pero sólo Tenten pareció notarlo.

— Creo que tienes razón, pero no es tan fácil —contestó Temari—. No saco nada con pensar todo tan apresuradamente, necesito darme el tiempo de debatirlo bien.

— Es…verdad —Hinata le encontraba razón a eso, era una buena idea.

— ¿Y qué harán hoy, chicas? ¿Tienen planes?—preguntó Temari.

— Pues, ahora que lo mencionas, Ino, Shikamaru y Chouji se juntarán en la pieza de nuestro amigo chef para ver una película; dijeron que si queríamos ir, éramos bienvenidas. Creo que Sakura, Sai, Lee y Naruto también irán.

— Mm…no sé si es buena idea estar con Shikamaru ahora.

— Puede ayudarte a aclararte, Temari —le animó Tenten— ¿Qué dices tú, Hinata?

— L-lo siento, tengo…otros planes —no era verdad, pero prefería no estar con Sakura, y menos con Naruto, en esos momentos. Y tampoco era una persona que supiera fingir bien.

— Ya veo.

— Buenos días —saludó una Sakura, no muy enérgica.

— Hola —saludaron las tres con distintos ánimos.

— ¿A alguien le queda café? Necesito una dosis a la vena.

— En esa jarra hay —le informó Tenten— ¿Qué te sucedió anoche? De pronto de desapareciste —"Igual que Hinata…", razonaba Tenten.

— Es verdad —apoyó Temari.

— N-nada… —contestó nerviosa. No quería contarles lo de Sasuke y su ataque de llanto, se sentía patética—. Tomé demasiado y decidí que era mejor venir a dormir.

— Vaya, una ebria sabia… —le respondió Tenten, mirándola sin tragárselo. Sakura se dio cuenta, pero lo dejó pasar.

— Disculpen, yo me retiro. Nos vemos después —dijo la Hyuuga. Sakura la notó más seria de lo normal, pero no quiso hostigarla con preguntas, pensó que era mejor hablarle después.

Hinata volvió a su habitación, pero pronto esos pensamientos volvieron a atacarla. Así que optó por tomar un bolso pequeño, echar lo importante junto con una chaqueta, y salir.

Había salido de la residencia de mujeres y caminaba, sin rumbo fijo.

— ¡Hinata! —escuchó de pronto esa voz que precisamente ahora no quería oír. Se volteó un poco, venía él tan sonriente como siempre; pero ella ya no sentía que podía sonreírle con sinceridad. Su rostro níveo estaba serio.

— Hola.

— H-hola —le extrañó un poco la "frialdad" de la chica— ¿Cómo estás?

— Bien —volvió a contestar, sin mirarlo a los ojos.

— Y-ya veo. Es que ayer, de pronto ya no pude encontrarte, tampoco lo demás. Lamento…no haberte esperado en la mesa, yo…

— No es necesario que me expliques —lo frenó ella, dejando al rubio algo sorprendido. La verdad es que no se sentía lista para oír ese rechazo implícito. No quería—. Debo irme.

— ¡E-espera, Hinata! —la detuvo él—. Yo… —no estaba seguro de qué decirle, pero no quería que ella se fuera así, la sentía extraña con él, y no le gustaba eso— ¡Los chicos se juntaran donde Chouji a comer y ver películas! ¿Quieres venir también? ¡Será divertido!

— No, gracias, tengo otros planes. Adiós —sentenció, y no volvió a detener su caminar. Naruto quedó mirando por donde se había ido la de cabello azulado, angustiado. Algo andaba mal, pero no sabía qué era.

Sakura había salido también de la residencia, pues Naruto le había mandado un mensaje para que se vieran en la entrada de esta. La de ojos jade sabía que estaba preocupado, y quería calmarlo. Pero al salir se encontró con ambos hablando, y lo que alcanzó a oír, la dejó intranquila.

¿Desde cuándo Hinata era tan fría y cortante con Naruto?

Hinata salió de la universidad, abatida y sin destino aparente. El haber sido tan pesada con Naruto le dolía y la hacía sentir muy mal, pero pensaba que era lo que debía hacer.

"Es mejor así; si no, no podré sacármelo nunca de la cabeza". Sin embargo, para sacarlo de su corazón necesitaría más esfuerzo. Lo sabía.

Decidió tomar un taxi e ir a recorrer la ciudad, después de todo, aún no conocía casi nada del lugar. Shino le había recomendado algunos sitios, así que por ahí partiría. Tal vez recorriendo y pensando con calma las cosas, podría saber qué hacer ahora.

Naruto se quedó hablando con Sakura un buen rato, lo suficiente como para quedarse tranquilo de que su amiga ya se encontraba más calmada, aunque esa tristeza estaba ahora grabada en sus ojos. También ella aprovechó de preguntarle de Hinata, él le habló de que sentía que ella estaba comportándose de forma extraña con él. Sakura pareció tener una idea del asunto, y le preguntó qué había hecho antes de ir a consolarla al árbol. Cuando Naruto le contó que bailaban y luego él se fue con ella, pareció hilar ideas.

Después tendría que hablar con su amiga.

Naruto se fue, pues también había quedado de verse con alguien, en las gradas del estadio de la universidad.

— Llegas tarde —le dijo la voz de su mejor amigo— ¿Para qué me citas a una hora en particular si siempre llegas tarde, Dobe?

— ¿Entonces para qué sigues llegando tan puntual si sabes cómo soy, Teme? —le dijo en el mismo tono, pero bromista. Sin embargo, se puso serio de pronto, cosa rara en él—. Sasuke, tenemos que hablar —el Uchiha notó que se trataba de un asunto serio, como para que el rubio se pusiera así.

— ¿Qué pasa? —por un segundo pensó que le hablaría de un tema relacionado con el hecho de que alguien lo drogó el primer día. Tal vez habían tratado de atacarlo de nuevo.

— Es sobre Sakura-chan —Sasuke se sorprendió, luego frunció el ceño—. Creo que estás cometiendo un grave error al preferir estar con Karin, u otra de esas chicas falsas, antes que darte la oportunidad de ser amado por ella —el Uchiha quedó levemente sorprendido. Nunca había escuchado a su mejor amigo decirle algo así. Antes le habría tirado comentarios y consejos sobre el tema, con un tono de duda o de no querer presionarlo tampoco. Pero ahora era distinto, tenía plena seguridad y poder en lo que decía.

— No es tu problema.

— Lo sé. Aunque ambos sean mis amigos, sé que no debo meterme ahí, pero es por eso que también te digo esto. No puedo dejar que ambos sufran si puedo tratar de hacer algo al respecto.

— Naruto, escucha, ella no me gusta ni me…

— Sasuke —lo frenó con firmeza, ya había oído ese discurso—. A mí no me engañas, Teme. Y es momento de que entiendas la verdad de las cosas. Yo quiero a Sakura, pero…no quiero tener nada con ella, ¿entiendes? Ya no me gusta de esa manera. De hecho… —se rascó la cabeza, algo avergonzado—. Creo que me estoy enamorando de…otra chica.

Sasuke quedó sorprendido, ni siquiera cuando tuvo su única novia le había escuchado esas palabras.

— Vaya, parece que la chica Hyuuga te golpeó fuerte.

— ¡N-no es el punto, Teme! —le reclamó avergonzado—. Lo que en verdad me importa es que seas sincero contigo mismo, o perderás a Sakura. Ella no te esperará para siempre, y con menor razón si le andas dando espectáculos como los de ayer, con esa pelirroja —Sasuke manifestó su enojo en esos momentos.

— Te lo repetiré por última vez —lo miró amenazante—. No te metas en mi vida.

Naruto suspiró resignado, llegar a su amigo en este tema siempre era muy difícil. Sasuke dio la discusión por terminada, pero al darle la espalda para irse, Naruto volvió a detenerlo con sus palabras.

— Yo…siempre quise tener ese amor…que Sakura te entregaba —esas palabras calaron profundamente en el Uchiha, que detuvo su andar, pero no se volteó—. Yo quería sentir que alguien podía quererme tal y como era, con mis defectos y virtudes, de forma tan honesta y leal…aunque cometiera errores, aunque a veces me portara como idiota; su amor me perdonaría y…me haría ser mejor.

— ¡Cállate! —lo detuvo, su voz era ahogada y angustiada. Después de tanto trabajo, no podía irse todo al carajo para Sasuke.

— Mi orgullo me impedía reconocer esto, pero…ya no. Y si ahora tu orgullo te impide entenderlo, entonces no puedo hacer más —se levantó de la grada y comenzó a caminar hacia la salida—. Sólo quiero que ambos estén bien. Ahora las cosas quedan en tus manos, Sasuke, y en las de Sakura-chan. Pero si ella ya no puede seguir queriéndote… —comenzó alejarse—. No la culparía.

Ese último comentario lo hizo con malicia y aún sabiendo que eso no pasaría. Pero si Sasuke podía creerlo, podría asustar un poco al orgulloso Uchiha.

Sasuke quedó ahí sentado, enojado, frustrado…y pensativo.

Hinata caminaba despacio por las tranquilas calles de la ciudad, había sectores con un aire y mística antigua; y lugares nuevos e impecables. Pero primaba más el primer grupo.

Caminaba sin rumbo hacia una de las plazas del mapa, luego a los callejones más recorridos, y alcanzó a visitar un par de museos. Había meditado el tema durante todo el día, incluso derramó un par de lágrimas. Pero había llegado a dos conclusiones.

En primer lugar debía conversar con Sakura y pedirle que le hablara claro del tema para decidir el rumbo de su amistad. Y en segundo lugar debía mantenerse alejada de Naruto, al menos hasta que él tuviera una idea más clara de lo que sienta, porque si no, ella seguiría ilusionándose y gustando más de él.

Volvió a la universidad, estaba comenzando a atardecer. Para su gran sorpresa, parecía que la de pelo rosado le había leído el pensamiento, porque estaba en las cortas escaleras de la residencia de chicas, como esperándola.

— Sakura…

— Al fin llegas, Hinata —caminó hasta quedar frente a ella—. Necesito que hablemos —la de ojos perla la observó sin ninguna expresión facial— ¿Me acompañas a caminar?

Y así fueron a los grandes jardines de la universidad, hasta llegar cerca de las canchas de tenis.

— Antes de hablarte de lo que quiero, debo preguntarte: ¿te sientes bien? te ves más pálida de lo normal.

— Sí, sólo me duele un poco la cabeza…y el cuerpo, pero no debe ser nada.

— Tal vez te enfermaste. Debes descansar y beber mucho líquido, eso te ayudará —A Hinata casi le dieron ganas de reír, estaba enfadada con Sakura y aún así ella la trataba como una madre preocupada—. Hinata, ¿hay algo que te molesta? Te siento extraña. Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad? —Sakura tenía el miedo de que ella le dijera que está confundida con Kiba, pues ahí Naruto podría tener más dificultades para llegar a ella. Pero también tenía otra teoría de su cambio de actitud…

La mirada jade se sentía sincera y afable, Hinata comenzaba a dudar y a sentirse algo mal por pensar mal de Sakura.

— Bien…en estos momentos estoy muy confundida… —eso se temía Sakura—. Por ti… —"¡¿C-cómo?! ¡¿Hinata me está diciendo que se está confundiendo conmigo?! ¡Pero creí que le gustaba Naruto! ¡Creí que era hétero! —. Y Naruto… —eso la calmó ligeramente. ¿Acaso se refería a ambos…juntos?

— ¿De qué hablas? —quería reafirmar que se trataba entonces de su segunda teoría.

— Te vi afuera de la fiesta, abrazando a Naruto, algo escondidos.

— ¡Ah! Eso… —ahí Sakura cayó en la cuenta, tenía razón después de todo, pero no pensó que alguien los había visto, sino que, como ella y Naruto desaparecieron a la vez, pudo malinterpretarse—. Dime, ¿acaso piensas que entre Naruto y yo hay algo? ¡Pues te digo de inmediato que no es así! Nosotros… —suspiró resignada—. Lo que te diré, no se lo digas a nadie por favor, no quiero que todos sepan o…confirmen sus teorías —Hinata esperó lo peor, un nudo se formó en su garganta—. Estoy enamorada de Sasuke desde que tengo 10 años, cuando lo conocí.

— ¿Eh? —no esperaba al Uchiha en esa conversación, aunque ese dato ya lo presentía.

— Ayer en la fiesta…lo vi besándose con una estúpida de su carrera, tal vez hasta con intenciones más allá de los besos, me dio la impresión —Hinata sintió la tristeza de su amiga en esos momentos—. Y justo yo… —las lágrimas aparecieron nuevamente—…Yo, torpemente creí que él ahora estaba más interesado en mí… —reconoció con dolor.

— Sakura… —la Hyuuga se sintió mal por ella. Se sentaron en una banca cercana a las canchas de tenis.

— Pero me equivoqué. Y creo que…ya llegué a mi límite. No importa cuánto lo quiera, ya no tengo fuerzas para seguir queriéndolo así—las lágrimas bañaban su rostro. Respiró y trató de recomponerse—. Salí de ahí, no quería seguir mirando, y Naruto me vio, se preocupó y me siguió. Le conté y me desahogué con él. Hinata… —la miró y le tomó las manos—. Te juro que nada pasó entre nosotros, ni pasará. Yo quiero a Naruto sólo como un amigo, y él también.

— Pero…antes, él me había hablado de lo que sentía por ti.

— ¡No le hagas caso! —la sorprendió—. Escucha, a veces Naruto es un niño caprichoso que no se da cuenta de lo que en verdad quiere y lo que no. Pero estoy segura…de que tras conocerte, al fin lo está entendiendo. Por favor, no creas que los sentimientos que te ha mostrado no son reales. Yo…jamás vi a Naruto así antes —habló mirando hacia el frente.

— Entonces… ¿ustedes dos no…?

— No —continuó Sakura—. Yo te conté todo esto, porque al igual que él, confío en ti. Así que ahora puedes decidir tú. Al menos esa es mi verdad.

— Sakura…lo siento, yo no debí haberme hecho ideas erróneas sin preguntarte primero. Lo lamento mucho.

— Tranquila, a veces los hombres nos hacen pensar cosas locas y…actuar raro. Pero Naruto estaba preocupado y algo dolido por como lo trataste en la mañana. Creo que lo más sano es que hables con él y le preguntes lo que necesites saber.

—…Creo que tienes razón. Gracias, Sakura.

— Una cosa más, amiga —le habló seria—. Hinata, si en verdad crees que Naruto vale la pena, lucha y no te rindas tan rápido. Y si crees que no, está bien también, hay otros; pero luego no te arrepientas de haber huido del amor, por miedo —esas palabras llegaron a lo más profundo del alma de Hinata.

Toda su vida había huido de lo que quería y buscaba, por miedo a su padre, a desobedecerlo, a su decepción y enojo. Ahora había decidido cambiar, tomar las riendas de su vida y no dejar que el miedo volvería a vencerla.

Parte de la libertad, implica arriesgarse hacia lo desconocido, algo que incluso podría herirte.

Esa había sido su decisión desde que dejó su casa.

— Tienes razón. Debo irme, Sakura —se levantó y dio un par de pasos corriendo— ¿Todo bien entre nosotras? —se volteó a preguntar, algo tímida.

— Todo bien.

— Cuando vuelva, si quieres podemos ir por un café y…conversar del tema de Sasuke, si te sirve de algo que yo te escuche. Tu secreto está a salvo conmigo.

— Gracias, Hinata —la Hyuuga se fue. Sakura sonrió, su corazonada fue correcta de nuevo, Hinata era una buena amiga.

Se quedó un minuto más en esa banca, ordenando sus ideas; luego suspiró con cansancio y miró el cielo. El atardecer comenzaba a darle cabida al azul de la noche. Se levantó con la esperanza de irse a su pieza, aún debía estudiar unos apuntes que no había revisado.

— Sakura… —la interrumpió una voz demasiado familiar para su gusto. Parecía que alguien le había apretado el pecho con su palma. "¡Mierda, olvidé que le encanta el tenis! ¡Qué torpe!". Lo miró seria, con una frialdad en sus ojos que Sasuke jamás había visto.

— Hola, Sasuke.

"¿Sasuke? ¿Sólo así me llamará ahora?", pensaba extrañando el "kun", sin querer admitirlo.

— ¿Qué haces acá?

Sakura se moría de ganas de decirle: "¡¿Y a ti que rayos te importa?!" Pero sabía que si le decía eso, Sasuke asumiría que estaba cerca de las canchas para verlo, al igual que cuando era niña. Después de todo, conocía bien el ego inflado del Uchicha.

— Sólo estaba esperando a Kabuto, me pidió que nos viéramos aquí —dijo de pronto, y sin saber bien por qué.

No…si sabía por qué lo hacía, era su lado defensivo hablando por ella. Si en verdad a Sasuke no le importaba ella, al menos le demostraría que a ella tampoco le importaría más él. Y sacar a su coqueto amigo al baile, podía ayudarla con eso.

— Tsk…ya veo —a Sasuke no le agradaba para nada ese idiota, le daba mala espina. Cosa que la Haruno no sabía—. Qué lindo que te haga esperar —escupió venenosamente.

— No pienso escuchar críticas de tu parte —le advirtió ella con enojo en sus jades—. De todos nosotros, eres el que peor escoge pareja. No tienes cara de criticar a mis pretendientes —y se levantó, con la esperanza de que con eso dejara de molestarla y poder irse de ahí rápido.

— ¿Pretendientes? ¿Acaso estás bromeando? ¡¿Cómo puedes siquiera estar cerca de ese sínico?! Te creía más astuta, Sakura.

— ¿Ah sí? —se detuvo ella, molesta. Se dio vuelta a enfrentarlo—. Pues ¿sabes qué? Yo te creía más decente para hacer tus cosas, pero luego del show que le mostraste ayer a la universidad en la fiesta, en donde al parecer llegar a una habitación privada era demasiado difícil para tu autocontrol. Pero al parecer ambos nos decepcionamos del otro, ¿no? —le habló sarcástica. A Sasuke le dolió eso, no sabía que ella había visto lo que pasó en la fiesta.

— ¡Espera! —le pidió—. Hay algo que…quiero de-

— Sasuke…ya no puedo seguir así —lo interrumpió. Sentía que cualquier cosa que pudiese venir de Sasuke ahora podía herirla más y no necesitaba otro golpe—. Desde hoy, no quiero que estés cerca de mí, no quiero que me hables, ni que me busques. Olvídate de que existo, y yo lo haré también.

— ¿C-cómo? Pero…

— No —lo frenó de nuevo—. Ya lo decidí. Te dije lo que sentía, dos veces. Y ya me dejaste claro no estás para nada interesado en mí. Pues está bien, ya no quiero seguir en lo mismo. Yo dejaré de molestarte y esperarte; es más, hasta deseo que te vaya bien en la vida. Pero no necesito quedarme a escuchar más.

— No sabes lo que te diré.

— No me importa —lo miró cortando el tema, ya no había ningún rastro de calidez y comprensión en sus ojos. ¿En verdad Sakura estaba cambiando con él? —No necesito oír que no sientes lo mismo que yo, tonto egocéntrico —y volvió a retomar camino para irse. Pero sólo alcanzó a dar dos pasos antes de oír…

—Yo jamás…dije eso —esa frase heló a Sakura, que sin poder ocultar su sorpresa, miró hacia atrás. Sasuke nunca había insinuado, siquiera una vez, sentir algo más que amistad que ella.

— ¿Qué dijiste? —la cara de Sakura era todo un poema, mientras Sasuke la miraba serio, algo frustración se distinguía en sus ojos.

— Ya me oíste —musitó desviando su mirada hacia el piso, ¿acaso Sasuke Uchiha se sentía avergonzado? Se armó de valor para volver a enfrentar esos ojos jades—. No confíes tanto en ese zorro albino. No me da buena espina —confesó, antes de darse vuelta e irse del lugar. Dejando a su amiga más cercana, con la mente hecha un perfecto caos.

Hinata fue a la residencia de los chicos, pero cuando golpeó la puerta de la pieza de Naruto, nadie abrió. Shikamaru, que vivía en pieza de al lado, salió al oír tanto ruido. Y le dijo que el chico se había ido hace un rato atrás, que dijo algo sobre práctica de fútbol.

A Hinata la deprimió eso, tenía ganas de verlo y hablar con él. Pero tampoco quería ir a interrumpir su práctica y causarle más problemas. Y si esperaba ahí afuera corría el riesgo de que Touya, el encargado de vigilar la residencia de hombres, sospechara de algo malo y la corriera de ahí.

"Eso sería vergonzoso", reconoció. Así que se devolvió a su pieza, algo bajoneada. Su plan había fallado. Decidió estudiar para distraerse, y así estuvo unas horas hasta que se aburrió y optó por ir a la tina y darse un relajante baño de agua caliente.

Sin embargo, en la intimidad de su baño, seguía sin poder dejar de pensar en su nuevo rubio favorito.

"Lo traté mal esta mañana, él no merecía eso. Yo malinterpreté todo, Naruto-kun sólo estaba siendo un buen amigo con Sakura. Rayos…"

Finalmente decidió salir de la tina, vestirse e ir de nuevo a intentar hablar con él. Mientras caminaba hacia allá, sentía como los nervios le robaban valor y le revolvían el estómago. Además ya eran las 10, y las visitas sólo estaban permitidas hasta esa hora. Si Touya la sorprendía, tendría problemas; aunque era sábado, "tal vez es más flexible los fines de semana", pensaba con esperanza.

Cuando al fin llegó a la puerta del rubio, luego de respirar muchas veces y contar hasta cinco, tocó. Los nervios le estrujaban el corazón, ni siquiera estaba muy segura de lo que iba a decirle. Pero la puerta se abrió sin que ella lograra terminar de pensarlo.

— ¡Hinata, que sorpresa! ¿Eh? ¿Estás bien? Te ves algo roja —el rubio colocó una de sus manos en la frente de ella y se acercó—. Estás algo caliente, tal vez tengas fiebre.

— ¡N-no, no es nada, descuida! —le dijo, huyendo de su contacto. Ahí fue cuando el Uzumaki recordó que ella estaba distante esa mañana, al parecer aún no quería que él se le acercara mucho. Una punzada de dolor atravesó su pecho. ¿Acaso había herido a Hinata de alguna manera?

Ahí recordó que Sakura le había dicho que tal vez que le molestó o la lastimó cuando la dejó ahí esperando, y no volvió en una hora.

"Es verdad, Hinata no sabe lo que de Sakura-chan. Debió creer que le mentía al decirle que volvería en seguida".

Antes de que Hinata pudiese continuar, sintió como un tibio cuerpo la abrazaba, como el rubio la envolvía en sus brazos y ella quedaba hundida en su pecho. Naruto la aprisionó firmemente y luego hundió su cara en el cuello y cabello azulado.

— Hinata…lo lamento. No estoy seguro de qué te molestó —reconoció—, pero no me gusta estar alejado de ti —esas palabras la conmovieron.

— No, Naruto-kun. Yo lo lamento, me porté mal contigo esta mañana, me hice ideas que nunca existieron en verdad.

— ¿De qué hablas? —él la soltó y se quedaron mirando de frente.

— Te vi ayer abrazando a Sakura, y…pensé que era mejor alejarme de ti.

— ¿Eh? Pero ¿por q-? —finalmente pareció entender lo que sucedía. ¡Hinata creyó que algo había pasado entre Sakura y él! Pero…ahora parecía ya no pensarlo más.

— Sakura me contó lo sucedido. Malinterpreté todo. Discúlpame por tratarte así, sin razón –Hinata miraba el piso, avergonzada. Pero Naruto le sonrió con ternura. No podía creer que esa hermosa niña ojos de luna estuviera celosa…por él.

Naruto le tomó el rostro con ambas manos, con suavidad, y le levantó la vista para que sus miradas se encontraran.

— Hinata, nunca más te vuelvas a sentir celosa, ni de Sakura, ni de otra chica —le soltó el rostro y atrapó sus dos manos para luego llevárselas a su pecho—. Porque lo siento contigo, no lo siento con ninguna otra persona —confesó, mirándola con cariño. Hinata sintió como su corazón se aceleraba bruscamente y un cosquilleo invadía su vientre.

— Naruto-kun… —ella no podía terminar de asumir lo que había oído.

— ¡Oigas ustedes dos! —se escuchó desde el pasillo—. Ya son las 10:15 de la noche. Lo siento, señorita, pero debes irte —le dijo Hinata.

— Oh vamos —habló Naruto—. Es sábado, ¿no puedes hacer una excepción?

— Inaceptable, si dejo pasar esto, los demás me cobrarán otras cosas también. Ella debe irse ahora.

— Está bien —aceptó ella, no muy feliz. Después de todo, no quería que la castigaran.

— Espera —le pidió y entró por una chaqueta—. Iré a dejarte a su habitación. ¿Eso no va contra las reglas, verdad? —habló para molestar a Touya, quien se fue de ahí, nada feliz—. Descuida, dicen que son así sólo el primer semestre con los novatos, luego se vuelven más relajados.

— Que bueno saberlo.

Ambos se fueron conversando de algunas cosas, y aunque trataron de caminar lento, finalmente llegaron y en la entrada estaba la encargada de la residencia femenina. Al parecer Touya la había contactado e informado de la situación.

— No entiendo para que tanta seguridad aquí —decía Naruto, confundido.

— Bueno, debo entrar…

— Está bien, nos vemos después, ¿sí?

— Claro —le sonrió ella. Para luego perderse dentro del edificio. Como Anko ya lo estaba mirando muy mal, decidió irse también.

Llegó a su habitación y se lanzó a la cama. Volver a estar en buenos términos con Hinata lo relajó aún más que la ducha que se había dado luego del entrenamiento.

Su celular sonó en esos momentos. Era un mensaje de su abuelo.

— ¡Oh, genial! ¡Ero-senin, eres el mejor! —vociferó, mientras lo escribía. Su abuelo había logrado conseguir entradas para un concierto de una banda que a él le encantaba —cosa nada fácil—, y sería mañana domingo, en la ciudad. Eran dos. Y de inmediato una imagen femenina apareció en su mente.

Volvió a escribir otro mensaje.

El celular de Hinata vibró. Ella notó que era un mensaje del rubio, y sonrió de inmediato.

Tengo entradas para un concierto estupendo que es mañana, ¿quieres venir conmigo?

"¡¿E-esto es una cita…con Naruto-kun?!"