Hola! Me demoré unas horas más de lo que esperaba jaja, me gusta subir los capítulos seguidos porque así, ni ustedes ni yo, perdemos el hilo. Y me quedó un poco más largo de lo que esperaba, y eso que tuve que sacarle unas escenas que, para no dejarlo más largo todavía, las verán después.

Gracias por los reviews 3 y si quieren comentarme qué les parece o algo más, bienvenido sea :)

Que lo disfruten!

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Más complicado de lo que creía

Sakura y Hinata estaban en la habitación de esta última. Eran cerca de las 12 del día, y ambas estaban decidiendo como iría vestida la Hyuuga a su primera cita con Naruto Uzumaki. Finalmente se decidieron por una polera larga de color lila, ajustado y de mangas 3/4; pero que cortaba en diagonal en la parte del cuello, dejando ver una pequeña parte de su hombro derecho, y la totalidad de su hombro izquierdo; le llegaba hasta la mitad del muslo, y en la cintura tenía un grueso cinturón negro. Llevaba una calza negra ajustada y unos botines oscuros también.

Sakura la miraba preocupada mientras ella se vestía.

— Hinata… ¿estás segura de esto?

— ¿Eh? —la de ojos perla la miró extrañada.

— ¿Ya olvidaste como estabas ayer? Te recuerdo que me llamaste a las dos de la mañana porque te sentías muy mal. Tenías bastante fiebre; tuve que darte un medicamento que por suerte te hizo efecto de inmediato. Pero no debes sobre-exigirle a tu cuerpo hoy; si lo haces, puedes sufrir una recaída y esas siempre son peores.

— Lo sé, pero ya me siento mejor, y es gracias a ti, Sakura —le sonrió ella, caminando al baño a peinarse. Sakura la miró no muy convencida.

— De todas formas no te sobre-esfuerces, Hinata. Naruto entenderá si le explicas.

— Es que…él está tan entusiasmado con ir a este concierto, que no quiero arruinárselo —Hinata recibió una llamada del hiperactivo rubio esa mañana, en donde le hablaba de lo genial que era la famosa banda, que tenían asientos bastante cerca del escenario y que casi nunca lograba conseguir entradas para verlos. ¿Cómo le diría ahora que no podía ir con él por un resfriado?

— Pero, Hinata…

— Tranquila, me cuidaré. Si me siento muy mal, volveré enseguida, ¿sí? —claro que eso no dejó tranquila a Sakura, pero ¿qué más podía hacer si ella estaba con la clara idea de ir de todos modos? Suspiró resignada.

— Bien, pero lleva una chaqueta y bebe mucha agua durante el día.

— ¡Lo haré!

El celular de la Hyuuga sonó en esos momentos. Era Naruto, que la esperaba afuera de la residencia femenina. Sakura decidió acompañarla hasta la entrada y se toparon al rubio junto a Shikamaru. Se saludaron entre los cuatro.

— ¿Qué haces aquí, Shikamaru? —preguntó Hinata.

— Es que esa mujer problemática tiene examen de matemáticas esta semana y me pidió que la ayudara a estudiar.

— ¡¿Examen la segunda semana de clases?! —Ninguno de los tres lo podía creer.

— Digamos que su profesor no es exactamente un ángel —respondió tan fastidiado como si el examen fuera suyo; mientras seguía la conversación, Sakura aprovechó de pedirle a Naruto que hablaran un segundo en privado. Se lo llevó unos pasos más allá mientras Hinata y Shikamaru seguían en el tema.

— ¿Qué sucede, Sakura-chan? ¿Estás bien? —preguntó algo preocupado, tal vez Sasuke le había dicho algo o la había tratado mal luego de que ellos hablaran ayer; después de todo, sabía que sus palabras habían hecho enfadar a Sasuke.

— No es nada de lo que crees —lo frenó, adivinando lo que pensaba—. Se trata de Hinata. Anoche tuvo fiebre y sigue algo débil.

— ¿E-en serio? No me lo dijo —musitó algo angustiado.

— No quiso hacerlo para no preocuparte; tenía muchas ganas de acompañarte a este concierto, sabía que te morías por ir.

— ¿De veras? ¡Hinata es lo máximo! —el rubio estaba feliz de que la Hyuuga lo apoyara así.

— Naruto, escucha. Debes cuidar de Hinata, no debe estar mucho tiempo bajo este fuerte sol, ni cansarse demasiado o se podría descompensar.

— Pero ya está bien, ¿no?

— Pues…ella dice que sí, pero…

— Entonces debemos confiar en lo que ella dice. No te preocupes, yo la cuidaré bien. La traeré de inmediato si se siente mal.

— Bien… —terminó la conversación, nuevamente no muy convencida. Luego miró esos emocionados ojos azules y suspiró más tranquila.

"Naruto es un buen amigo, estará bien con él", asumió.

La pareja se fue caminando a la salida de la universidad. Conversando y riendo de distintas anécdotas. Tomaron un taxi que los llevó al centro de la ciudad, Naruto sabía que habría varios puestos de artesanías, juegos, comida y entretenciones esas fechas. Hinata estaba encantada con tantos colores y sonidos mezclados.

— ¿Qué te gustaría comer, Hinata?

— Mm…no estoy muy segura…

— ¡Tengo una idea! —la tomó de la mano y comenzó a correr con ella— ¡Vamos por acá, te encantará, estoy seguro!

La Hyuuga se sonrojó por el contacto, para luego sonreírle con emoción. La vitalidad y energía de ese rubio la contagiaba inevitablemente. El Uzumaki la llevó a un —algo escondido— puesto de ramen.

— Vengo a Ichiraku-ramen desde que tengo 5 años. Estoy seguro de que te gustará —Pasaron, y quienes cocinaban lo reconocieron de inmediato y le saludaron con cariño y familiaridad.

— Oh, vaya —dijo el hombre que parecía ser el chef— ¡Es la primera vez que traes a una chica! Tu novia es muy hermosa. Mucho gusto, señorita —saludó a la Hyuuga. Ambos se sonrojaron por el comentario.

— E-ella n-no es mi novia —dijo como pudo el rubio. Ambos chef se quedaron mirando entre ellos y se rieron un poco. El hombre se fue a cocinar, mientras la chica que lo ayudaba quedó mirando a Naruto y a Hinata.

— ¿Entonces…no son novios? —Interrogó al rubio, con picardía—. Oh está bien, yo les creo —y les guiñó el ojo, para ir a ayudar al otro chef. Eso sólo logró dejar a ambos tomatitos más cohibidos.

— L-lamento eso… —dijo Naruto.

— N-no, descuida, no es tu culpa —le alivió ella, con una sonrisa.

Esa tarde almorzaron el más exquisito ramen que Hinata hubiese probado alguna vez. Los chefs contaron algunas anécdotas de cuando Naruto venía a comer aquí desde pequeño —avergonzando al rubio, incluso—, y disfrutaron bastante el tiempo con ellos.

Se les hicieron ya casi las cuatro de la tarde, a las 4:30 comenzaba el concierto. Naruto le informó a Hinata y ambos se fueron caminando al lugar en donde se haría el espectáculo.

En la universidad, ya cerca de las cinco de la tarde, Sakura Haruno estaba saliendo del laboratorio con Suigetsu. Se hicieron "amigos" durante la primera semana, en la que ambos iban al laboratorio. Sakura observaba unas bacterias y Suigetsu hacía experimentos con agua. Como siempre eran los últimos en irse, empezaron a hablar y congeniaron, a pesar de lo bromista que podía ser el chico. Si seguían así tal vez podrían llegar a ser amigos, o eso pensaba Sakura.

Suigetsu, por su lado, estaba especialmente interesado en la Haruno, no sólo por su forma de ser, sino porque se había dado cuenta de la extraña relación que mantenía con su compañero y casi amigo, Sasuke amargado Uchiha. Por lo general no le interesaba mucho la gente, pero tanto el Uchiha como un par de personas más, le llamaban la atención, casi como un científico que observa ratones de laboratorio. Y se había dado cuenta de un pequeño detalle: Disimuladamente, Sasuke siempre observaba a Sakura de lejos, aún cuando estaba junto a otras chicas.

Tenía una pequeña teoría y esta era la oportunidad perfecta para probarla, ya que él y Sakura iban camino a la cafetería, y pronto notaron que Sasuke venía hacia ellos. Iba con el bolso de raquetas, un short y camisa negra deportiva, probablemente iba camino a jugar tenis.

Miró de reojo a Sakura, que se removió con incomodidad. "Al parecer las cosas no están muy bien por aquí…", pensaba Suigetsu con una sonrisa traviesa.

— ¡Hola, Sasuke, que bueno verte! —habló tan risueño como siempre.

— Hola —saludó Sakura, sin mirarlo.

— Hola —devolvió él, buscando sus ojos jade, sin éxito.

— ¿Sabes, Sasuke? Karin te ha estado buscando desde la fiesta de bienvenida —habló como si nada, logrando que ambos "amigos" se tensaran al oír esas palabras.

— Eso no es asunto tuyo, Suigetsu.

— ¿Oh? ¿Por qué te lo tomas tan mal? Creí que ya era tu novia. Bueno, pensaba que podrías conseguirte algo mejor, pero si te gustan así… —Sasuke lo miró de forma amenazante, ese albino era demasiado observador y hablador para su gusto—. Ahora que lo pienso, ¿Sakura-chan, tú tienes novio también?

— ¿Eh? N-no, no tengo.

— ¡Pues esa es una buena noticia para quienes no nos hemos rendido con encontrar buenas chicas! —musitó feliz y con una sonrisa sincera que confundió a Sakura y la hizo sonrojar— ¿Sabes? Al principio tenía algo de miedo de decirte esto porque no sabía si tú y Sasuke eran…ya sabes, sólo amigos o algo más. Pero ahora que sé que él quiere a la chillona, puedo ser sincero contigo —el albino le tomó delicadamente las manos a Sakura y la miró con intensidad.

— ¿D-de qué hablas?

— Sakura-chan, eres la chica más genial que he conocido alguna vez. Sé que una mujer como tú no está a mi alcance, ¿pero al menos me dejarías intentar enamorarte? Tal y como yo lo estoy de ti.

— ¡¿C-cómo?! —esas palabras hicieron que Sakura se sonrojara al máximo y que Sasuke hiciera sonar sus dientes de la rabia por presenciar todo ese espectáculo.

— Creo que mereces un novio excepcional, y…si no te molesta, me gustaría ser yo quien luche por ese puesto.

— ¡¿Eh?! —el albino nunca había demostrado un interés como este desde que lo conoció, así que no podía sentirse menos que descolocada.

— Así es —le soltó las manos, pero tomó su rostro y se agachó para que sus ojos quedaran a la misma altura—. Un novio que sea tan extraordinario como tú, que te merezca en verdad —Sasuke frunció el ceño y apretó los puños al ver hacia donde iba la cosa. El albino, en cambio, continuaba motivado—. Eres una chica extraordinariamente bella e inteligente, tienes un gran corazón que se preocupa por cuidar a sus amigos (pues ella le había contado un par de cosas de ellos) y por ayudar a quien puedas; creo que tu bondad y tu carácter firme y admirable te hacen ser la novia perfecta para cualquier chico con cerebro.

— ¿Y-yo…? —la Haruno se sonrojaba más y más con sus palabras, y comenzó a ponerse nerviosa.

— Por supuesto que sí —se inclinó para besarla en la mejilla—. De hecho…yo…

Pero no pudo seguir hablando, pues una implacable mano lo tomó del hombro y lo lanzó bruscamente hacia atrás. De no ser porque Suigetsu esperaba una reacción así, habría terminado en el suelo.

Sasuke ahora tenía su brazo derecho entre el cuello y el pecho de Sakura, mientras la cubría con su cuerpo y le daba la espalda al albino, poniéndose como barrera entre ambos.

La mirada ónix lo decía todo: Un movimiento hacia ella y este encuentro terminaría en tragedia, Suigetsu lo entendía.

— ¿Q-qué pasó, Sasuke? ¿Por qué me interrump-?

— ¡Cállate! —le ordenó. Tomando a Sakura de la mano y comenzando a correr con ella a la rastras.

Para la Haruno todo sucedió muy rápido, ya había perdido de vista la sonrisa de Suigetsu y habían girado en una esquina del edificio, cuando se dio cuenta de lo que pasaba y se soltó del agarre de Sasuke. Este se detuvo y ella lo quedó mirando sin entender absolutamente nada.

Sasuke se volteó, estaban a un paso de distancia. Los ojos negros del Uchiha todavía tenían ese brillo de furia por lo que había pasado.

— ¿Por qué me sacaste de ahí? Suigetsu…trataba de decirme algo…importante —fue lo más cuerdo que su mente pudo manifestar en esos momentos.

— Ese idiota es un mentiroso, no creas todo lo que te dice, Sakura. Sólo le gusta jugar con las personas —ese comentario molestó a la Haruno. Tal vez él podría estar en lo correcto, pero ella no tenía como comprobarlo. Pero más le molestaba creer que, para Sasuke, todo el que se le acercara a coquetearle, básicamente era un loco sociópata.

— ¡¿Acaso no puede alguien simplemente fijarse en mí porque le gusto?! ¡Primero Kabuto y ahora Suigetsu! ¡¿Para ti todo el que se me acerque porque quiere estar conmigo, está loco?!

— ¡No, n-no quise decir eso!

— ¡¿Y qué quieres decir entonces?! ¡Para tu información, no porque tú no me encuentres atractiva o interesante, los demás tampoco!

— ¡¿Alguna vez te he dicho esas cosas?! —se acercó peligrosamente a ella. La conversación comenzaba a subir de tono— ¡Dime, porque yo no recuerdo haberlo hecho! —debía admitir que siempre le dijo que era "molesta", y cuando eran niños ella no le interesaba en lo más mínimo, pero tampoco era tan desgraciado de decírselo, y ya no pensaba así.

— ¡No te vengas a hacer el santo conmigo! ¡Primero eres un idiota que le importa un rábano qué me pase; luego vas a mi habitación cuando sabes que estoy mal y duermes conmigo para cuidarme; y después decides que eres demasiado bueno para mí, como para siquiera aceptar un agradecimiento de mi parte! ¡¿Qué demonios quieres que piense de ti?!

El Uchiha perdió su control y paciencia, y la acorraló con sus brazos contra la pared del edificio. Su rostro buscó la cercanía del de Sakura, y esta trataba de mantenerse firme en su postura y no bajarle la mirada. No le sonreiría sonrojada esta vez.

— Tú no entiendes nada.

— ¡Entonces explícamelo, Uchiha! ¡¿O acaso piensas alejarme de cada chico que se me acerque mientras yo te sigo sin decir nada?! —su propia frase la hizo enojar más, pues ahí entendió que había permitido que Sasuke la alejara de Suigetsu, sin que ella le hubiese reclamado siquiera— ¡Preferiría estar con cualquier lunático antes que contigo!

Esas últimas palabras hicieron que una barrera desapareciera en los ojos negros de Sasuke, dejando ver todo el remolino de emociones colisionando en su interior.

— Sakura…

— ¡"Sakura", nada! ¡Lo único que quiero es que te alejes y me dejes en paz! ¡Tú eres el loco bipolar, sociópata y…! —sin embargo, no pudo seguir hablando, pues el Uchiha se acercaba peligrosamente a ella, sin permiso, sin aviso, con la vista fija en sus labios. Y cuando estuvo a punto de rozarlos. Ella corrió su rostro y esquivó el contacto. Sasuke quedó visiblemente sorprendido. La chica que le había declarado y jurado amor eterno desde los 13 años, ahora ya no le permitía siquiera darle un beso.

Sakura lo empujó un poco para tener espacio nuevamente.

— ¡No te atrevas a besarme! ¡Si quieres un beso mío, no volverás a embriagarte y acorralarme de nuevo! ¡Lo tendrás cuando te comportes como un hombre de verdad y te lo merezcas; no como un niño caprichoso y consentido que sólo toma lo que quiere!

Esas palabras se grabaron en la mente y en el corazón del Uchiha, no recordaba que alguna vez, una mujer le hablara así antes. Menos ella.

Definitivamente Sakura había cambiado, había madurado últimamente. Y el único que no quería darse cuenta, era él.

"Naruto tenía razón…", pensó apesumbrado, recordando la conversación que tuvieron en las gradas.

Cuando la Haruno estaba por irse de ahí, antes de que dejara de sentir las piernas, su celular sonó.

— ¿Naruto? —contestó. Le extrañaba que la llamara, pues estaba en su cita con… — ¡¿Cómo que están en el hospital?! ¡¿Qué rayos pasó?! —guardó silencio mientras el miedo y la frustración comenzaban a apoderarse de su cuerpo. Sasuke lo notaba; a diferencia de otras personas, él podía leer a Sakura como un libro.

"O al menos antes podía".

— ¡Voy de inmediato para allá! —guardó el celular.

— ¿Qué sucede? ¿Naruto está bien?

— Eso creo, pero Hinata no. Me voy —pero antes de que pudiese correr a la salida de la universidad. Él la detuvo.

— ¡Espera! Yo iré contigo —a Sakura le impresionaron esas palabras, pues le acababa de confirmar que "Naruto estaba bien", y él no se preocupa demás por la gente.

— ¿Por qué? Te dije que…

— Iré —volvió a interrumpirla.

— Como quieras —musitó ella, llamando un taxi desde su teléfono, por suerte tenía el número de uno, y corriendo con el Uchiha hacia la salida.

Cuando Sakura y Sasuke llegaron al hospital que Naruto le mencionó a ella, corrieron al pabellón de urgencias. Ahí, en uno de los pasillos, estaba el rubio, inmóvil, frente a una puerta blanca con una pequeña ventanilla empañada.

— ¡Naruto! —los tres amigos se divisaron.

— ¡Sakura-chan, Sasuke! —él estaba nervioso, parecía como el shock; pero al menos no había signos de heridas en él.

— ¿Qué pasó? —preguntó la Haruno.

— N-no lo sé. Fuimos a comer ramen, estaba todo muy bien, y luego nos fuimos caminando al concierto —Sakura, frunció el ceño en esos momentos—. Buscamos unos buenos lugares y comenzó el show, todo estaba excelente; ambos saltábamos y bailábamos. Hinata…sólo se desmayó de pronto. Los médicos dijeron que se había descompensando y… —una fuerte cachetada se escuchó en esos momentos. El rubio dejó de hablar debido al golpe que recibió, ahora sólo sentía el ardor en su cara. Volvió a mirar a Sakura, confundido.

Los ojos jades tenían lágrimas a punto de caer y ella se veía realmente molesta y decepcionada.

— ¡Te dije que Hinata estaba enferma, que se sentía débil y que sólo te acompañaba porque no quería decepcionarte! ¡Te pedí que la cuidaras y que te preocuparas de su salud, porque ella no diría nada para no arruinarte el concierto! —cada palabra parecía un cuchillo clavándose en el pecho del rubio. Sasuke miraba a Sakura, preocupado más por ella que por la Hyuuga.

— Y-yo…lo lamento.

— ¡No te disculpes conmigo, idiota! ¡A penas te dejen entrar vas y le pides perdón a Hinata por ser tan egoísta con ella! —Naruto parecía un niño, siendo regañado por su madre. Sakura se acercó más a él y la miró con algo tristeza—. Creí…que habías visto lo especial que era Hinata, que valorabas lo que estabas creando con ella.

Naruto abrió los ojos impresionado. Era verdad, lo habían conversado esa vez que ella lloraba bajo ese árbol, la noche de la fiesta y al día siguiente. Unas —no vistas muchas veces— lágrimas aparecieron en los ojos color cielo, mientras el rubio sentía que se desmoronaba de a poco.

Sakura le sonrió maternalmente, había tocado el cable que quería. Sólo quería zamarrearlo un poco para que tomara las cosas con mayor madurez que un niño. Ella colocó sus manos en los hombros del rubio, en señal de apoyo.

— Ella estará bien, los médicos la estabilizarán —le calmó.

— ¿Hace cuánto que está adentro? —preguntó el Uchiha, uniéndose a ellos. Sakura soltó a Naruto y así comenzaron a conversar y a intentar calmar al rubio. Hasta que el doctor salió con buenas noticias. En un par de horas, dejaría ir a Hinata, pero con dos días de licencia.

Sakura y Sasuke fueron a ver el papeleo correspondiente del ingreso de Hinata al hospital, mientras Naruto entró a verla a la habitación en donde la tenían. Ella estaba despierta, pero se notaba débil y pálida. Cuando vio al rubio, sonrió como pudo, mientras el Uzumaki sólo se sentía peor.

— Hinata… ¿c-cómo te sientes?

— Ya estoy mejor —aunque seguía sintiéndose débil y adolorida.

— No tienes por qué hacerte la fuerte, no estás bien —reconoció él, frustrado. Pero ella malinterpretó sus intenciones.

— Naruto-kun, lamento mucho haberte arruinado el concierto —confesó apesumbrada. Logrando que las lágrimas volvieran a aparecer en los ojos azulados; y en un intento de que no lo viera llorar y calmar el revoltijo de emociones, la abrazó posesivamente. Hundió su cara en el cuello femenino, mientras una de sus manos se posaba en la cabeza de Hinata. Sentía que la quería aún más cerca de lo que estaba

— ¡Perdóname, Hinata! ¡Por mi culpa tuviste que llegar al hospital! ¡Si hubiese sido más considerado contigo, con tu salud, esto no habría pasado! —ella sonrió enternecida al oír esas palabras, y lo abrazó de vuelta.

— No fue tu culpa, yo me sobre-exigí, sin decirte nada —Naruto la soltó, y tomó ambas manos de la Hyuuga, mirándola fijamente a esos ojos perla.

— Hinata, desde ahora en adelante, si algo te molesta o te duele, por favor dímelo —la miró de forma intensa y ella se sonrojó.

— N-Naruto-kun…

— Prometo protegerte y cuidarte siempre, Hinata —ahora eran los ojos perla que se llenaban de lágrimas de alegría. Nunca nadie había demostrado tanto interés sincero en ella. Naruto secó esas lágrimas, con una calmada sonrisa. Ya estaba captando lo tímida y sensible que era su nueva amiga. Se acercó y depositó un beso en su frente, cosa que la hizo sonreír de forma angelical.

"Hinata, hoy me enseñaste que querer a alguien es más difícil de lo que creía. No se trata sólo de apoyar y ser apoyado, sino que también de no pensar sólo en ti mismo, o en lo que quieres o buscas; incluso…a posponerlo, algunas veces, por otra persona…que lo vale".

Mientras tanto, en la sala de espera estaban Sakura y Sasuke, esperando a que Naruto saliera y que el doctor viniera a dar de alta a Hinata.

Ambos estaban sentados, en silencio; cada uno absorto en sus pensamientos.

— ¿Por qué viniste conmigo? —preguntó Sakura de pronto, Sasuke se esperaba una pregunta así pero no quería responderla, no se sentía "listo"—. Lo diré de otra forma, viniste conmigo, no por Hinata ni Naruto, sino por que estabas preocupado…por mí, ¿verdad, Sasuke? —el Uchiha se sorprendió un poco y bajó la mirada. Odiaba cuando ella lo leía tan fácilmente, nadie más lograba eso. Los ojos jade lo miraban esperando, podía sentirlo. Luego de un buen rato, y cuando ella estaba por dar por terminada la "conversación", él volvió a usar la boca.

— Sí… —confesó, con el cabello tapándole los ojos. Claro que ella no esperaba eso, pero un escondido rincón de su alma, se alivió.

— Tú también me preocupas, Sasuke —confesó ella de vuelta, sorprendiéndolo—. Estás muy raro conmigo últimamente. Me dices cosas y luego actúas de forma totalmente distinta a lo que dices. Creí que te aliviaría saber que ya no…que ya no querría estar cerca de ti.

— No digas tonterías, ¿cómo me aliviaría eso? —soltó sin pensar.

— Soy una molestia para ti, ¿lo olvidas?

— También Naruto y no le ando poniendo órdenes de restricción.

— Pues no soy Naruto… —ella se iba a parar, se estaba empezando a cabrear. Pero él le tomó la mano, sin mirarla.

— Sakura…discúlpame.

— ¿Eh? —esas dos palabras, que nunca había oído antes de su parte, quedaron sonando para todas aquellas veces que la había hecho llorar— ¿Por…qué?

— Por todo.

En esos momentos, Naruto salió de la sala en donde estaba Hinata, que se vestiría para poder irse pronto. Ambos se soltaron y disimularon el encuentro.

Sakura entró a ayudar a Hinata, mientras Naruto se sentaba donde la de pelo rosa estaba antes.

— ¿Todo bien? —preguntó Sasuke.

— Sí. ¿Y tú? Te vi hablando con Sakura-chan y…

— Todo bien —cortó él—. O…al menos eso espero.

— No creo que te sea tan fácil ahora, Teme. Yo que tú, le pongo empeño, jeje.

— Mira quién habla, en tu primera cita y ya la mandaste al hospital, Dobe.

— ¡E-eso fue un accidente! ¡No volverá a pasar!

— Pues más te vale, a menos que quieras una segunda cita en el cementerio.

— ¡Cállate, Teme de pacotilla! ¡Mejor aprende a usar bien la laca para no quedar con pelos de erizo en la nunca!

— ¡Mira quién habla cabeza de girasol!

Eran cerca de las 11 de la noche, cuando Hinata y Naruto entraban a la habitación de la chica. Ambos estaban cansados —sobre todo Hinata—, y hambrientos —especialmente Naruto—

Ella se colocó su pijama, mientras él iba a la cocina a calentar lasaña a la cocina del piso de Hinata. El rubio volvió con la comida para ambos y la dejó en el escritorio de la Hyuuga, tomó el computador para buscar la que sabía, era la película favorita de Hinata: Soul surfer.

Hinata salió del baño, caminando lento. De pronto, todo pareció dar una brusca vuelta y de lo siguiente que fue consciente, es que estaba en los brazos de un preocupado Naruto.

— ¡Hinata! ¡¿Estás bien?! ¡¿Te duele algo?!

— E-estoy bien, descuida. Sólo fue un mareo —pero eso no pareció convencer al rubio, quien la miró con el ceño algo fruncido, la tomó como si de una princesa se tratara y la llevó a su cama— ¿Na-Naruto-kun?

— No sé si sólo fue un mareo, pero no volveré a tomármelo a la ligera. Debes estar muy cansada. Así que quédate aquí y come —le pasó su plato y le dejó el computador a un lado de la cama—. Tienes licencia, así que debes dormir y descansar para recuperar tus fuerzas.

El rubio expresó un pequeño gesto de tristeza, no quería irse, quería estar cerca de ella por si necesitaba algo o no se sentía bien…o simplemente quería estar con ella. Pero no quería incomodarla.

La arropó y le sonrió como pudo.

— C-creo que mejor me voy y te dejo dormir tranquila. Mañana vendré a verte y… —pero una mano nívea tomó la suya, y lo detuvo. Las mejillas de Hinata estaban rojas y no se atrevía a mirarlo— ¿Hinata?

— Q-quédate… —le pidió muy despacio y suave, tanto que Naruto creyó haberlo imaginado. Pero no quiso preguntar de nuevo, la verdad era que estar con ella le agradaba demasiado y seguía preocupado por su condición.

Hinata recordó la sensación de que él la cargara y reposar su cabeza en el pecho masculino, se sintió tan a gusto con esa cercanía del rubio, que sólo quería volver a sentirse así.

— De acuerdo —dijo igual de suave él, con una sonrisa dulce. El rubio trajo su plato y se acomodó a su lado, para comer con ella viendo la película.

Cuando esta terminó, Hinata estaba muy cansada pero no dormiría en paz si no se lavaba los dientes. Naruto la ayudó a llegar hasta el baño, la esperó afuera y luego a la cama de nuevo. Luego fue turno del rubio.

En el tiempo en que él estaba en el baño, Hinata comenzó a sentir los nervios de dormir con su nuevo amigo.

"¡¿Q-qué haré?! N-nunca he dormido con un chico antes".

El Uzumaki reapareció, apagó las luces y se sacó los zapatos y la chaqueta. Hinata no lo veía bien, pero ese simple acto en la oscuridad la hizo sentir un extraño cosquilleo en la parte baja de su vientre. Naruto se acostó junto a ella, ambos quedaron de frente, levemente sonrojados.

Hinata se acercó más a él, pero sin mirarlo a los ojos, se sentía muy nerviosa. El rubio le sonrió con cariño.

— D-discúlpame, Naruto-kun, sólo te ocasioné molestias hoy.

— No digas eso, Hinata. Yo fui el egoísta y ahora sólo quiero ayudar en tu recuperación. ¿Ya te sientes mejor?

— S-sí…descuida. No te preocupes.

— ¿Cómo podría no hacerlo? No quiero verte sufrir, Hinata. Eres importante para mí.

La de ojos perla lo miró sorprendido, pero el rubio estaba con una sonrisa tranquila y sincera en su rostro. No había burla ni mentiras en sus facciones.

— N-Naruto-kun… —sin pensarlo mucho, se dejó hipnotizar por esos hermosos ojos color cielo profundo, se acercó más para apreciarlo más de cerca, una tenue luz se colaba por los lados de la ventana y lograba que ella pudiese divisarlo.

Una de sus manos níveas llegó hasta la cara del rubio y comenzó a explorar ese rostro que tanto le llamaba la atención desde que lo conoció. El Uzumaki estaba un poco sorprendido y nervioso, pero le agradaba el contacto y la dedicación que ella le otorgaba. Y aprovechaba de ver de cerca las finas facciones de Hinata también.

Lentamente, Hinata trasladó su mano al contorno de los labios de Naruto. Suaves, carnosos… así los sentía. Las mejillas del rubio comenzaron a arder más, e inevitablemente, él se fijó en los de Hinata. No se dio cuenta, cuando había acortado distancia con ellos, pero ya podía sentir la respiración de la Hyuuga, rozando en su rostro.

Naruto volvió a acortar la distancia, Hinata se sorprendió por la cercanía y desvió la mirada de sus ojos azules. El rubio entendió que estaba presionándola. Y que, considerando todo lo vivido hoy, no era un bueno momento para continuar con su exploración. Se alejó un poco y depositó un largo beso en su frente.

— Buenas noches, Hinata.

— B-buenas noches, Naruto-kun.

No pasó mucho para que el rubio comenzara a roncar, a pesar de que la cansada era ella. Hinata se corría lentamente más y más cerca del rubio. Cuando ya estaba casi pegada a él, este se removió y notó la cercanía de Hinata. Sin pensarlo más, estiró su brazo y la cubrió de la cintura, acercándola más a su cuerpo. Quedaron de frente, pero la cabeza de Hinata estaba a la altura del pecho de Naruto.

Sonrió complacido de tener ese cuerpo tan suave pegado al suyo, y volvió a dormir. Ella se quedó mirando el sonriente rostro durmiente de Naruto, hasta que finalmente el sueño la venció.