Disclaimer | Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes me pertenecen, son propiedad de su autor, Hajime Isayama, yo sólo realizo esta obra por diversión sin fines de lucro. Derechos reservados de este Fic a Corp. Charly.

Advertencia | BL. Riren. Levi Centauro. Eren Orá .

Notas | La continuación es patrocinada por la Poderosísima Chancla de la Diosa Gea: ¡Elisa…mi amada madre! ¡Que me chancletea cada semana!

The Darkest Seduction

Capitulo

2

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Levi, guardián de los bosques, líder de todos los centauros, caminaba un metro adelante del Oráculo de Sina. Eren. El adolescente de cabellos castaños y ojos heterocromos. El Ojo que todo veía. El pasado y el futuro. La Luz y la Sombra. La vida y la muerte. El cielo y el infierno.

Su pequeña tentación. Su enorme destrucción.

Desde su posición, podía oír sus pasos cansados. Habían caminado por horas, sin parar, sin tomar un poco de agua. Bajo el sol ardiente que traspasaba sus rayos a través de la cúpula que encerraba las ciudades amuralladas…Sina, Rose y María. Las ciudades donde todas las creaciones de los Dioses ya cumplían su condena de vivir enjaulados. Todos los que al menos una vez los habían desafiado.

Aunque los humanos eran un grupo especial, puesto que los que ahí habitaban sólo eran una parte de aquellas especie. Los descendientes de los que habían desafiado las leyes de los Dioses. Y vaya ironía, que el tan preciado Ojo haya nacido entre ellos. Esa arma que ellos siempre codiciaban en cada diez generaciones y que ahora estaba en su contra. Del lado de los humanos desterrados.

Lejos de sus manos. Fuera de sus preciados humanos adoradores, besa suelo que ellos tanto protegían.

Levi quiso reír, burlarse de los putos dioses y gritarles « Mirad, hijos de puta, su reino caerá ante un mocoso que ni siquiera sabe luchar ». Pero se mordió la lengua, aquellos malnacidos también gustaban de observar a las criaturas de las ciudades amuralladas en la bóveda y disfrutar de su sufrimiento. Siempre observaban. Y él no buscaba que esos ojos cayeran en sus figuras y arruinaran el plan — aunque no era suyo —, que comenzaba a agradarle.

Era un buen plan.

"Ir hasta María, antes del eclipse de sol — el momento en el que los Dioses se debilitaban —, entregarlo al Rey Erwin para que este usara sus visiones y atacar el punto débil de los bastardos griegos con su enorme ejército de aliados"

Regresó a la realidad con el sonido del muchacho tropezando y cayendo, su resoplido molesto y el ruido que hizo al levantarse y sacudir su toga.

— Oiga, guardián, ¿no podemos descansar un momento aunque sea? — la voz cansada le hizo detenerse —. Jamás había caminado tanto, me duelen los pies, tengo hambre y sed.

— Eres un mocoso. — Levi se volteó y lo aplastó con la mirada —. Un mocoso quejica.

— Si lo que usted diga. ¿Podemos detenernos? — él podía ser muy adolescente, un pobre diablo que no tenía más valor que por poseer tales ojos, pero no era un cobarde y ese ser de ojos letales no lo amedrentaría. No por nada tenía el apodo de bastardo suicida.

— Más adelante mocoso. — se volteó y siguió andando.

— ¿Por qué no ahora? — le cuestionó.

— Adelante hay un río. — le contesto sin ninguna emoción —. Allá te conseguirás alimento y agua. Yo no lo haré.

— Bien — contesto de mala gana, con el cansancio y el dolor en los pies cada vez más fuerte. Pero también tenía hambre y sed, así que unos cuantos metros más no importarían si después podía conseguir saciar las tres cosas que necesitaba. Aligeró el paso y se puso de igual con el centauro — ¿Es usted siempre tan así?

— ¿Así cómo? — le dijo el azabache sin dirigirle una mirada.

— Tan amargado. — le soltó sin miramientos el castaño. Él siempre era sincero.

— Cállate mocoso. — fue su respuesta. Una respuesta afilada, una muda amenaza que hizo callar a Eren pero que luego soltó un resoplido demasiado audible. Un resoplido de verdadero fastidio.

Después de caminar dos horas más, llegaron al río y en cuanto lo hicieron, Eren se lanzó al agua, para capturar un pez y refrescarse.

Los labios de Levi se volvieron una línea recta y su rostro se endureció mientras sus ojos absorbían la visión del castaño, empapado, con la tela pegada a todo el cuerpo. Saltando de un lado a otro, haciendo que también la toga se le subiera por los muslos, mostrando sus piernas. Unas piernas largas, tonificadas y hermosas.

La piel acaramelada era una tentación. Un delicioso manjar intocable.

Levi inspiró profundamente e hizo lo más correcto.

— Oi, mocoso — le llamó y vio como el castaño detenía sus acciones y se le quedaba viendo —. Iré a asegurar el perímetro. Vuelvo.

Y se marchó entre el follaje de los árboles. Dejando al castaño dentro del agua.

Eren levanto los hombros restándole importancia y siguiendo con sus actividades.

Al final el castaño no capturó ningún pez, y termino empapado hasta el alma. Tiritando de frio, abrazándose así mismo. Era un idiota. Porque cuando se tiró al río, había llevado en sus manos la pequeña maleta de ropa que su madre le había alistado y la había soltado en toda la emoción de refrescarse y conseguir alimento. Era pues que no tenía nada para cambiarse y la tarde ya estaba cayendo, el frío de la futura noche ya se hacía presente.

— Maldita sea mi suerte — soltó molesto consigue mismo. Unos ruidos lo alertaron y se puso de pie de un tirón.

La figura de Levi emergió de entre los árboles.

Imponente y con esa mirada afilada que siempre cargaba. Tenía un aura poderosa y atrayente. La piel blanquecina y el cabello negro creando un armonioso contraste en su figura.

Eren se le quedo viendo durante varios segundos, embobado por el aura de la criatura, luego sacudió la cabeza para despejar su mente. Su loca mente adolescente. Respiro profundo y se volvía a dejar caer sobre el suelo. Dio un respingo cuando un bolso de piel le fue arrojado a los pies. Manzanas salieron de la boca del bolso, rozando sus dedos.

— Comételas — fueron las palabras del centauro. Luego se alejó de él varios metros.

Eren no dudo en agarrar las frutas y devorarlas. En verdad tenía hambre. Después de cinco manzanas se sintió lleno y dejo las otras para el viaje. Le servirían de desayuno.

La noche cayó trayendo consigo el frio. Al castaño le castañeaban los dientes por ese aire helado de la noche, hecho bolita con el bolso de Levi pegado al pecho se moría del frio acostado sobre la hierba verde. Tenía demasiado frío. Abrió los ojos y se masajeo los brazos, tratando de infundirse calor. No lo logró. No soportaba aquel hielo en su piel. Se levantó de su lugar y con pasitos medidos milimétricamente se acercó hasta el centauro que dormitaba echado debajo de un gran roble. Se acercó sigiloso, como un zorro. Silencioso.

Y se dejó caer de un solo golpe. Sin importarle mucho las reacciones que le provocaría al centauro, se acomodó entre sus patas y se aferró a su lomo.

— Gracias por todo. Buenas noches — dijo con la sensación reconfortante del calor del azabache.

— Oi, mocoso — la voz de Levi casi tembló un momento pero seguía siendo grave, ruda — ¿Qué mierdas haces?

— Dormir — dijo en un murmulló el adolescente, dejándose llevar por el calorcito del cuerpo contrario que lo invitaba a dormir muy bien.

— Eso ya lo vi, mocoso pendejo — cada vez se oía molesto o seo quería meterse el mismo —. Me refiero a lo que estás haciendo.

— Ahh…es que cuando no podía dormir y tenía frio, dormía con mis padres — le dijo somnoliento.

— Yo no soy ninguno de ellos — le dijo en un siseo. Aquello lo había cabreado. El muchacho era atrevido, mira que venir y abrazarse así a su cuerpo. Que no sabía de lo que era capaz un centauro ante tal insinuación. Pero le molestaba que lo estuviera tratando como si fuera uno de sus padres. Él jamás sería ninguno de ellos, y nunca lo vería con tales ojos.

— Ya sé, pero papá dijo que usted me protegería. — fueron sus últimas palabras, luego el sonido que producían sus pulmones al dormirse se hizo presente.

Levi quiso alejárselo del cuerpo, pero no lo hizo. Lo dejo que se quedará ahí. Torturando con el calor de su cuerpo, con el olor de su piel.

Control.

Control.

Control.

Se repitió casi diez mil veces hasta que su mente se cansó y también se durmió.

Aquellas acciones de aquel día marcaron una rutina que se repitió durante dos días más.

En todo aquel viaje, no es que hubiera creado algún vínculo o alguna amistad, no en realidad nada parecido a eso, simplemente se habían acostumbrado a la presencia del otro.

Bueno eso era un racionamiento más de Eren. Para Levi, el asuntó era aparte, no aguantaba las horas de que llegaran a María para entregar al muchacho y poder regresarse hasta su aldea y follarse a cualquiera de las hembras para bajarse toda la tensión que estaba acumulando, desgraciadamente estaban a medio camino.

A la tercera noche de ir recorriendo un evento ocurrió, un evento que los marcaría.

Levi había tenido que tolerar que todas esas noches el muchacho durmiera acurrucado tranquilamente contra su cuerpo, mientras que él tenía que usar todo su control para no hacer una estupidez que pusiera en duda el valúo de su palabra como guardián y como líder.

Aquella noche cerca de medianoche, Eren lo despertó con sus violentos temblores y sus gimoteos ahogados.

Estaba teniendo una visión.

Una visión dolorosa. Las reacciones de su cuerpo eran una prueba de ello.

Y Levi jamás había tratado con tal asunto. Así que cuando despertó, lo que hizo fue sacudir al muchacho para que este también despertará, pero cuando lo logró el alarido que brotó de la garganta del muchacho fue monstruoso, oscuro y se esparció por todo el bosque. Era un alarido que demostraba un dolor descomunal, casi como si le estuvieron arrancando el alma del cuerpo.

En el pecho de Levi nació el terror y dejando acostado al castaño sobre la hierba, se perdió entre el bosque. Buscaría una hierba que crecía debajo de los sauces, una hierba tranquilizadora, esa hierba que sabía estabilizaría con su olor al castaño.

Retorciéndose del dolor mental y las horrendas imágenes en la cabeza, Eren se quedó ahí. Temblando, sin poder hablar y con los ojos empañados por las lágrimas.

Unos pasos. Una mano grande tapándole la boca. Oscuridad. Nada.

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Eren, el Ojo que todo lo ve, despertó dentro de una cueva, atado de manos a un tronco y con una docena de hombres observándole. Hombres altísimos y musculosos, de bello aspecto. La luz de la luna llena que se colaba por las ranuras de la cueva le permitía verlos. Cada uno de ellos portaba una espada, una espada tremenda, de aspecto aterrador. Eren tembló. La sonrisa de quien parecía ser el líder lo aterró más.

Los guerreros llevaban el torso desnudo, exhibiendo sus abdominales. Eran hermosos, sí, pero no más que el centauro que le protegía y el que no le causo semejante emoción de miedo, terror.

Aquellos seres eran Ninfas. Machos ninfas. Guerreros. Pero machos ninfas al fin.

Eren no sabía de todas las criaturas, pero podía identificarlas. Era parte de sus dones.

Y sintió más temor. Sabía lo que podían hacerle.

Había un olor dulzón el aire.

El cuerpo de Eren, sintió un leve calor empezar a brotar. Tembló más.

Feromonas.

Eran feromonas sexuales. Eren contuvo la respiración.

No sería sometido.

— No hagas eso niño. Te ahogaras — dijo el rubio líder —. No te haremos daño. Bueno no tanto. — rio el hombre —. Tan sólo unos toquecitos. Es que realmente eres hermoso.

— No — susurró Eren.

— Si — dijo el hombre y se agachó a la altura del castaño —. No te preocupes los Dioses no se darán cuenta. No te desvirgaremos. Sólo unos toques. Para saciarnos — alargo la última letra para enfocarle énfasis, un énfasis lujurioso.

Las manos del ninfa le tomaron del rostro y le apretaron las mejillas, dándole una caricia doloroso. El rostro descendiendo. El temblor en Eren aumentó. El aire lo estaba intoxicando, no sentía deseos ni nada por aquel hombre, pero estaba influenciado por las feromonas. Los labios del ninfa cada vez más cerca. Las lágrimas bajaron y su rostro estaba sonrojado por el efecto de aquel olor.

No quería. Pero su cuerpo estaba sucumbiendo. Cerró los ojos.

Miedo.

La sensación de un líquido caliente mojándole el rostro. Las manos que le sujetaban la cara perdiendo fuerza del agarre ejercido. Un cuerpo cayendo sobre él. Abrió los ojos sobresaltado.

Una flecha atravesándole el pecho a la ninfa que ahora yacía muerto sobre él.

A pesar de eso, sus ojos se iluminaron esperanzados.

En la entrada estaba Levi, con el arco tensado nuevamente para atacar.

Los hombres soltaron gruñidos rabiosos yendo contra el centauro.

Las flechas se clavaron en tres pechos.

Luego el sonido de espadas chocando inundó el lugar.

Gruñidos y maldiciones.

Podían ser más, pero Levi destacaba en fuerza, habilidad y velocidad.

Al final la docena de guerreros ninfas creo un cuadro de muchas partes desmembradas y un gran charco de sangre.

Las pisadas de Levi retumbaron presurosas dentro de la cueva.

Usando su espada rompió las cuerdas que aprisionaban las manos del castaño.

Tomó el cuerpo tembloroso entre sus brazos y lo sacó de ahí. Perdiéndose entre el bosque lo alejo de aquel lugar que olía a muerte y deseos sexuales inconclusos.

Eren se aferró a su cuello, escondiendo su rostro.

Algo le estaba pasando….y no podría controlarlo.

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Cuando llegaron a la profundidad del bosque, Levi bajo a Eren que aun tembloroso se quedó de pie, con la mirada gacha, aferrando sus dedos a la tela azul de sus toga. El centauro vio como el muchacho daba dos pasos hasta quedar a un palmo de él. Alzó los ojos y sus brillantes ojos le cautivaron. El azabache dio dos pasos atrás.

Entendió lo que estaba pasando.

El aroma había afectado al castaño.

A él también pero menos, su control aún estaba ahí. Pero….

La visión del muchacho tembloroso, con el rostro sonrojado, los ojos brillantes por las lágrimas y por el deseo, le estaban calentado la sangre. Y eso era malo. Malo para el muchacho. Malo para la batalla que se avecinaba.

El muchacho le veía penetrante, levantó su mano y sus dedos alcanzaron los abdominales del hombre. Los acarició. Para él, con la luz de la luna bañando a Levi, era la imagen más bella y erótica que nunca había contemplado, su piel se le hizo apetecible al ver los rayos lunares acariciarla con reverencia, recortando sus contornos con un halo dorado.

Se lanzó a sus brazos, colgándose del cuello al hombre. El azabache como respuesta rápida lo abrazo para que no cayera. Los pies del muchacho quedaron colgando.

— Levi t-te necesito. — Eren jadeó entre los brazos del azabache. Temblaba. Intoxicado por las feromonas. Su olfato afinado diez veces más de lo normal. El olor de Levi en su nariz —. S-sólo un poco…boca —. Ese hombre…Dioses, sí que olía bien. A pasión. Pura pasión ardiente.

No hubo tiempo para protestar. En menos de lo que se tarda en pestañear, Eren se encontró aplastado contra el robusto tronco de un árbol, con sus piernas enrolladas en las caderas de Levi, pecho sólido contra sus sensibles tetillas — ahora desprotegidas a causa de la soltura de su toga por haberse estado rozado tanto con el centauro —, las blancas manos lo sujetaban por las nalgas, su boca asaltaba la de él. Sin advertencia, la lengua de Levi penetró profundamente forzando su paso entre los dientes de Eren.

Eren pudo haberlo mordido. De hecho quería morderlo, y no con afecto. Quería sacar sangre, dolor. Era una especie de bucle deliciosamente doloroso. Él quería esa experiencia. Su cuerpo se convirtió en esclavo de Levi. Y le dio la bienvenida dentro de su boca. Enredó los brazos a su alrededor y se arqueó restregando su sexo contra el ombligo del centauro. Oh Dioses, su mente proyecto la excitación del azabache…su mente imagino su erección. ¿Erección? Oh, sí. Se imaginó su dureza. Su verga dura, larga y gruesa.

El sabor de aquel hombre era pecaminoso, salvaje y ardiente, como a especias oscuras. Sus músculos estaban tensos bajo sus manos. Las movió hacia arriba, hasta enredar los dedos en sus cabellos. Las puntas cortas de su nuca pinchaban deliciosamente, haciéndole estremecer.

« Tócame » Quería gritar. Y no le importó verse extremadamente necesitado, él quería saciarse. Aunque no supiera de tales experiencia. Él era un oráculo. Los oráculos son vírgenes. Él era virgen.

Jadeando, Eren lo alejó su boca.

─ T-te deseo ─ le vio con los ojos empañados de lujuria ─. A-ahora ─ refregó más su cuerpo contra el azabache.

Un gruñido bajo estalló en la garganta de Levi.

— Yo también te deseo. — su vara vibró ante la necesidad de enterrarse en el interior del castaño —. Y no te soltaré hasta que termine, aun así me grites que pare.

Las manos de Levi se deslizaron por sus nalgas, metiéndose debajo de la tela, rozando su entrada, acariciando su pene.

Temblores le recorrieron la columna. Cielos santos. Él había acertado en su centro de placer y las sensaciones se dispararon a través de él. Entonces el centauro usando su fuerza lo elevó, lastimando su espalda por el roce de la madera contra su carne y su boca atrapó una de las suaves tetillas.

El cuerpo de Eren se llenó de espasmos placenteros. El placer crecía, fluyendo por sus venas, quemándolo, convirtiéndolo en un ser diferente. Uno que vivía sólo por esa satisfacción. Un ser al que no le importaba que el responsable de sus acciones — su deseo — fuera un enemigo, un enemigo invisible pero poderoso.

Y que más tarde le cobraría las consecuencias de sus actos.

Notas finales:

Aclaraciones:

Las ninfas también son criaturas mitológicas, dadas más al sexo que a otra cosa, pero eso no desquita que los machos sean bravos guerreros, ellos exudan feromonas para intoxicar a sus amantes y tenerlas bajo su dominio sexual, ya que el sexo los alimenta, les brinda fuerzas.

Creo que ya lo había dicho pero los centauros también son seres distinguidos por su lujuria, su rebeldía y su ferocidad. Así que por más que Levi tenga tantoooo control, siempre iba caer en la tentación.

¿Entendieron?

Ellos no se aman…..así como decir…waooo amor eterno…eso vendrá después…aún falta tramita para eso….pero por el momento se tienen sólo estima y deseo…como ven esto apunta a lo Hard…así que eso depende de mí, si lo hago tan así, no quiero pasar de degenerada y que ustedes se me espantes...aunque son unas niñas depravadas… No sé depende cómo sienta que va el asunto…si les gusta o no….ustedes dicen esa parte.

Realmente agradezco todo su apoyo, esos bellos review que hacen que la inspiración brote…realmente los amo….gracias por tomarse el tiempo de dejarlos.

¿Así que díganme quieren el Hard en el próximo capítulo o los detenemos y le damos más trama? De que se enamoraran lo harán pero como dije falta.

Así que ustedes mandan, decídmelo en un review.

PD: Si, las ninfas fueron enviadas por los Dioses para capturar a eren.

PD2: A las chicas de Dictadura Riren: Muchísimas gracias por todo su apoyo. Realmente las amo.

Con amor

Charly*