Hola! Debo decir que estoy desde ayer tratando de subir esta cap y la pág no me dejaba, no sé porqué :c también he tenido otras dificultades relacionadas con mi cuenta, cosa que me desmotiva ene. Espero no seguir teniendo problemas y ojalá todo este esfuerzo valga la pena y les guste es cap! c:
Noche de pesadillas
Lentamente comenzó a abrir los ojos perlados, una mirada azulada junto a una cálida sonrisa le dieron la bienvenida al mundo real otra vez.
— Buenos días, Hinata-chan —susurró con calma y cariño. La de ojos perlas se sonrojó tiernamente y le sonrió de igual forma.
— Bu-buenos días, Naruto-kun —las mejillas de la chica volvieron a arder. Naruto lo notó y llevó de inmediato su frente a la de Hinata.
— Estás muy roja, ¿te sientes mal? Creo que ya no tienes fiebre —ella se alejó un poco, buscando espacio para no desmayarse de nuevo.
— D-descuida, estoy bien. Un momento ¡Naruto-kun, no fuiste a clases! —recordó ella, preocupada. Miró la hora, ya eran cerca de las 12 del día.
Vaya que durmieron.
— ¿Eso? Ah, descuida, recién es la segunda semana, no habrán pasado nada importante. Le pediré a Tenten sus apuntes.
— Pero… —se sentía culpable y Naruto lo notó, se acercó a ella y le puso una mano sobre la cabeza, con suavidad.
— Yo no quise ir, no me hubiese concentrado sabiendo que estabas enferma acá; además también me sentía cansado. No te preocupes, no es nada grave.
— E-está bien, gracias por quedarte y c-cuidarme.
— No hay nada que agradecer. Dime, ¿cómo dormiste?
— Muy bien, ¿y t-tú?
— De maravilla —tener el calor de Hinata pegado a su cuerpo toda la noche había sido arrullador, al punto que la idea de dormir esta noche sin ella no le agradaba ni un ápice. Luego recordó cuando eran niños y tuvo que dormir un día junto a Sasuke, quien se quejó todo el día siguiente porque no le había permitido conciliar el sueño— ¡H-Hinata ¿No ronqué?! ¡¿O me moví mucho?! ¿No te molestó que…?
— Nada de eso, fue m-muy agradable… —se adelantó, aún sonrojada. El Uzumaki sonrió complacido y radiante. Al menos ya sabía algo más de ella, que le gustaba, tanto como a él, dormir juntos.
Eso era un buen comienzo, ¿no?
El celular de Hinata comenzó a vibrar, era Tenten que la llamaba preocupada por no verla en clases. Mientras ella hablaba por celular, Naruto le pidió permiso para ducharse. Luego se vistió y salió en busca de algo para que ambos almorzaran. Todo eso no demoró ni diez minutos, y Tenten —con Temari a su lado— seguían hablando con Hinata. Le recordaron que hoy verían un documental de difícil acceso, que Iruka-sensei les traía y que también le entraría en el examen. Sin embargo, ella no podría ir. Cosa que le preocupaba y le entristecía, ya que tenía muchas ganas de verlo.
— ¡Hinata! —Luego de otros diez minutos volvió el rubio con dos platos de ramen instantáneo. De inmediato notó su rostro apesumbrado— ¿Qué sucede?
— Naruto-kun, hoy en la tarde la clase verá un documental muy importante, y entrará para el examen. Debes ir.
— ¡Oh, claro, lo olvidé! —miró a Hinata preocupado, no quería dejarla sola—. Pero…
— No te preocupes por mí, estaré bien.
— ¿Estás segura?
— Por supuesto… —pero sus ojos seguían tristes, él no notaba. Se acercó y se sentó en la cama a su lado.
— No tienes que fingir conmigo, linda —le susurró con cariño. Ella se sorprendió y luego sus ojos se llenaron de tenues lágrimas.
— Es que en verdad quería ver ese documental… —el rubio la miró con cariño y se acercó a ella. Al principió pensó en abrazarla, pero luego tuvo una mejor idea.
Se acercó a su oído y comenzó a hacer sonidos de respiración agitada, como un cachorrito, mientras le hacía cariño con la nariz mientras la "olfateaba" suavemente; Hinata comenzó a reírse por las cosquillas y su actuación. Y Naruto supo que había encontrado la fórmula perfecta para alegrar a Hinata cuando estuviera triste.
Ella le había comentado una vez que adoraba a los perros, de hecho, gracias al perro de Kiba: Akamaru, fue que terminó haciéndose amiga del castaño. Así que ahora el Uzumaki podía usar esa información a su favor.
La nariz y boca del cachorro Naruto rodeaba el cuello y rostro de la Hyuuga, que sólo se reía divertida y hasta olvidaba porque estaba triste. Con tan sólo la puntita de la lengua, comenzó a darle cortos lengüetazos para aparentar mejor. Y Hinata parecía que pronto explotaría de risa. Cuando el rubio entendió que ya no había tristeza en esos ojos perla, se detuvo, pero quedó cerca de ella.
Hinata lo miró con cariño y aún sonriendo. ¿Cómo es que ese rubio podía borrar su tristeza sólo aparentando ser un cachorro? Ni siquiera entendía como se le había ocurrido eso. Pero le encantaba. Él le encantaba.
— ¡Muy bien, ahora que la sonrisa de Hinata ha vuelto, vamos a comer! —fue por los platos de ramen y ambos comenzaron a almorzar.
La tarde pasó rápidamente, y luego de las clases, Naruto volvió a la habitación de Hinata, esta vez con un pequeño bolsito. La de ojos perla se alegró al ver que el rubio tenía la intención de quedarse nuevamente con ella.
Para suerte de la Hyuuga, el Uzumaki había grabado el documental con su celular, para que lo viera después. Cosa que la hizo muy feliz.
Repasaron materias un rato, ella en su cama y él sentado a su lado. Y luego comieron viendo Gravity falls. Ya eran más de las 10 de la noche, cuando un potente rayo cayó de pronto y la luz se cortó.
— ¿Eh? ¿Una tormenta? —a Hinata no parecía influirle mucho. La lluvia comenzó, potente.
— Vaya, no sabía que llovería, no traje chaqueta.
— P-puedes quedarte conmigo, si quieres…
— ¡Gracias, me encantaría! —puso la linterna de su celular y Hinata pudo encontrar los fósforos y unas velas— ¿Tienes sueño?
— Un poco, creo que los medicamentos me aturden.
— Los doctores dijeron que debías descansar mucho, tal vez deberíamos acostarnos —la Hyuuga se sonrojó bastante por esa última palabra, pero el rubio no lo notó por la oscuridad—. Iré a lavarme los dientes, ¿sí?
— D-de acuerdo…
"Esta será mi segunda noche durmiendo con Naruto-kun", reconocía nerviosa.
…
En otra habitación de la residencia femenina, unos gritos se hacían presente tras los rayos y truenos, que parecían estar de fiesta en el cielo. Ya eran las una y algo de la madrugada, pero Sakura Haruno no podía dormir. Sólo se limitaba a temblar y ahogar gritos. Sollozaba en silencio.
Una parte de ella no podía evitar pensar que tal vez, sólo tal vez, Sasuke volvería a aparecer para evitar que sufriera un colapso nervioso en esos momentos.
Las lágrimas cayeron otra vez. Hace varias horas habían empezado los truenos, y ya era tarde. Comenzaba a perder las esperanzas de que él viniera. Al parecer ahora sí que debería enfrentar sus traumas, sola. No tenía opción.
Las lágrimas volvieron a caer. Lo peor era que el miedo la paralizaba a tal punto que ni siquiera era capaz de levantarse e ir ella misma a la pieza de Hinata o Tenten, en busca de ayuda o compañía. ¡¿Qué clase de doctora sería si no podía ni moverse cuando hubiese truenos?! ¡¿Acaso pasaría el invierno pidiendo días libres en el hospital?!
Un trueno especialmente fuerte la hizo pegar un grito aterrador. ¡Cuando odiaba las tormentas y el invierno! Se colocó en posición fetal en la cama, dándole la espalda a la puerta y sollozando lo más suave que sus nervios le permitían. Cinco segundos después, sintió como unos fuertes brazos desnudos la envolvían. Se sobresaltó al principio.
─ ¡S-Sasuke!
─ Oye, tranquila —intentó musitar para calmarla— ¿Por qué las lágrimas? Todo estará bien ─le susurró en el oído, pero ella no dejaba de temblar y sollozar.
─ N-no…no puedo… —estas situaciones de verdad la superaban.
─ Respira, Sakura. No estás sola, y no llegaré tarde la próxima vez, así que ya no llores, por favor ─parecía casi una súplica. Le dolía ver a esa criatura sufriendo así, más de lo que le gustaba admitir.
─ P-pensé que ya no vendrías. ¿E-en serio vendrás también la próxima vez? —en el fondo quería confiar en él, pero ya no podía de forma tan fácil.
─ Siempre que lo necesites, durante las tormentas, vendré —le prometió. Sabía que las cosas entre ellos no estaban especialmente bien, pero entendía que lo primero que quería hacer era calmarla.
De pronto el chico sintió como una gota mojaba su antebrazo, y ella sintió como una gota pequeña mojaba su frente y caía por el costado de su cara.
Sasuke presentía que era una lágrima de ella, pero Sakura no creía que él estuviera llorando, eso no lo había visto nunca hasta la fecha. Pensó que estaba mojado por la lluvia y se preocupó porque podía resfriarse. Se volteó a verlo en la cama y el horror invadió su rostro.
Estaba a punto de exclamar algo, pero él se le adelantó.
─ Estoy bien, tranquila. No me pasó nada, sólo es un moretón…
─ ¡¿Cómo mierda me dices que estás bien?! ¡Estás sangrando, grandísimo ciego!
El de pelo azabache se sorprendió un poco, sangraba de la ceja izquierda pero no se había dado cuenta hasta que la chica se lo dijo/gritó.
Se notaba realmente enojada; era "molestia" que escondía preocupación real. En esas ocasiones era muy prepotente y gritona, y regañaba bastante. Pero era su forma de decir: "estoy muy preocupada por ti". Sasuke lo sabía, lo aprendió con los años junto a ella.
Rápidamente la chica fue por su botequín mientras le gritaba cosas como: "tonto, blablá, irresponsable, blablá, te golpearé apenas termine de curarte, blablá".
"Al menos olvidó que estaba aterrada con la tormenta", pensaba el Uchiha con una gotita en su nuca.
─ ¡¿Y cómo rayos te hiciste esto?! —le preguntó al poner un algodón con desinfectante en la herida.
─ Eh…estaba entrenando. ¡Auch, auch!
─ A mí no me mientas ─le dijo presionando su herida apropósito.
─ Bien, bien ─suspiró exasperado, ella no dejaría de regañarlo y exigirle las causas de las heridas─. Un idiota me atacó de la nada y sólo le devolví la mano ─la chica parecía impresionada─ ¿Qué? ¡Sabes que no me dejaré golpear como si nada!
─ ¿Pero quién fue?
─ No lo sé. Creo que un imbécil de tercero. Me atacó por detrás, me pilló desprevenido.
─ ¿Habrá sido el novio de alguna chica que te ligaste en la fiesta o algo así? ─Sakura lo miró serio. No era la primera vez que pasaba.
— Hm…yo siempre pregunto si están en algo, si me mienten, no es mi responsabilidad —espetó, esquivando la mirada jade. Ella estaba a punto de reclamarle, cuando notó un pequeño detalle, ¡Sasuke estaba sin nada en la parte superior del cuerpo!
─ O-oye no me digas que tu agresor también se llevó tu polera ─el chico se rió de lado y señaló al piso, ahí estaba tirada y mojada la camisa de la academia─. Un momento, eso significa que…
─ ¿Qué qué? ─preguntó, esperando una respuesta de quien pudo haber sido el culpable.
─ ¡Eso significa que tus pantalones también deben estar empapados, debes quitártelos ahora mismo!
La cara de Sasuke mostró su impresión de inmediato y una gotita rodó tras su nuca. Bueno, ella era así, la salud de los demás primero que todo. Sakura se prendió como un foco tras las palabras recién pronunciadas y él soltó una risa.
─ Jaja Sakura, si quieres verme desnudo sólo tienes de pedírmelo ─le habló seductoramente. La chica se enfadó, recordando el día anterior, cuando él trató de besarla a la fuerza.
─ ¡S-sólo trato de evitarte una gripe, idiota! ─la chica se levantó bufando, para dejar el botequín en su lugar─. Haz lo que quieras… ─estipuló aún nerviosa, sin mirarlo. Sin sospechar que cuando se volteara se sentiría aún más sonrojada y avergonzada de lo que ya estaba. Su impresión fue notoria y pensaba que en cualquier momento comenzaría a sangrarle la nariz.
Sasuke estaba sobre su cama estirado, solamente con un bóxer azul marino en su cuerpo. Miraba un libro que ella siempre dejaba sobre la mesa, tratando de parecer indiferente, pero lo que en verdad trataba de hacer era esconder ese tono carmesí que lentamente cubría sus mejillas. Sentía la mirada jade sobre él, y eso no ayudaba.
─ ¿Ahí te vas a quedar, Haruno? ─preguntó burlón y tratando de que el rubor desapareciera pronto de su cara. La chica volvió a la tierra, sin dejar de sentirse tremendamente nerviosa. Era la primera vez que lo veía semi-desnudo, antes lo había visto en traje de baño pero era distinto entender que era su ropa interior —pegada a su cuerpo— lo que estaba mirando. ¡Y a él parecía importarle un bledo!
Se acercó lentamente y apagó la vela que había encendido, la pieza seguía iluminándose por los relámpagos, en cualquier momentos volverían los truenos. Al menos la lluvia ya no era tan potente.
Debía reconocer que el cuerpo de su amor de la infancia lucía excelente con esos tenues destellos de fondo. Se mordió el labio al darse cuenta de lo pensaba, trató de ignorarlo y se metió a la cama, cubriéndose con las mantas y dándole la espalda. El hizo lo mismo. No se tocaban, tampoco habían dicho nada, era un poco incómodo y…nuevo.
En ese momento un estrepitoso trueno la hizo gritar y aferrarse al ambarino sin pensarlo dos veces. Inmediatamente se arrepintió. ¡Estaba abrazando a un Uchiha semi-desnudo en su cama! Y tanto su corazón, como su estómago reaccionaron de inmediato. Unas pequeñas descargas eléctricas viajaron por su cuerpo y una desconocida tibieza invadió desde sus mejillas hasta su parte baja íntima.
El Uchiha también se tensó al sentir el cuerpo de la chica pegado al suyo. Se sentía al descubierto, y su nerviosismo comenzaba a superarle.
─ No estamos en igualdad de condiciones —soltó de pronto.
─ ¿Eh? ─preguntó sin entender a qué se refería. Sasuke la miró directo a los ojos para presionar, sabía que esta era la única opción que tenía ahora, porque su pijama se había quedado olvidado en su pieza, y no quería arriesgarse a salir para encontrarse a la encargada de vigilar la residencia femenina o a un profesor.
─ Me refiero a que lo justo es que tú también te quites el pijama y duermas en ropa interior, como yo. No hace frío, así que no hay excusa ─le argumentó antes de esperar respuesta. Pero la de cabello rosa quedó con la boca abierta, sin habla.
¡¿Acaso estaba loco?!
─ ¡Po-por supuesto que no! ¡¿Por qué rayos debería…?!
─ Bien ─la interrumpió─. Entonces me pondré de inmediato mi ropa, aunque esté mojada.
─ ¡¿Qué?! ─el chico no esperó más y se soltó del agarre para levantarse, tomó su pantalón y comenzó a ponérselo─ ¡Oye, Sasuke, no hagas tonter-!
─ No iré a buscar mi pijama, a menos de que quieras que me arriesgue a no volver ─no tuvo que sonar algún trueno para que ella sintiera un pinchazo en el pecho tras esas palabras─. Ya lo dije, me pondré mi ropa.
Comenzó a colocarse la camisa, que de hecho aún goteaba en las puntas. Cuando quería ser terco, lo lograba con medalla.
─ ¡Espera! ─lo interrumpió ella ─. E-está bien…do-dormiremos en ropa interior los dos.
Se sentía chantajeada, pero estaba en su naturaleza: la salud de los demás por sobre todo, incluso, a veces, sobre su dignidad.
Lentamente y algo insegura, comenzó a desprenderse de su ropa. Luego se levantó a dejarla en una silla cerca de la cama. Cuando volteó para regresar a las sábanas, Sasuke la observaba con los ojos muy abiertos y sonrojado, lo cual la puso nerviosa e instintivamente llevó una de sus manos a sus pechos y la otra a su vientre.
─ ¡N-no me mires así! ¡Esta locura fue idea tuya! ─pareció que el de ojos negros volvió a la tierra y desvió la mirada, tal vez no había sido tan buena idea después de todo.
─ Sólo quería cerciorarme de que en verdad estaríamos en igualdad de condiciones ─se excusó con una vil mentira─. Al parecer así es ─aludió tratando de parecer indiferente y volvió a taparse con las sábanas.
De hecho estaba en lo cierto, y ahora ella usaba un conjunto de ropa interior blanca con líneas horizontales rosadas, un conjunto bastante sensual y lindo.
─ ¡Sabes que cumplo lo que digo que haré, tonto!
─ Hm…
Unas nuevas ganas de golpearlo brotaron en ella, tal vez tendría que volver a curarlo más tarde.
"¡Esto es ridículo! ¡Me pondré mi pijama de nuevo!"
Pero antes de poder volver a la silla, retumbó en la habitación otro rayo poderoso y para cuando se había dado cuenta, ya estaba bajo las sábanas de la cama abrazando a su semi-desnudo amor de la infancia; quien por reflejo, le había correspondido, enredando sus brazos en su delgada cintura y espalda.
Cuando cayó en la cuenta de lo que había hecho, levantó su cara del pecho de Sasuke y buscó sus ojos. Ambos estaban sonrojados y nerviosos, se notaba. Pero ella además estaba asustada. El Uchiha la apretó un poco más a su cuerpo al notarlo, e instintivamente, besó su frente.
─ ¿Tienes frío? ─le preguntó él.
─ No…si me abrazas ─contestó sincera. El sonrió y la acomodó más sobre su cuerpo, para que pudiera apoyarse mejor en su pecho.
El corazón de ambos seguía latiendo fuerte, pero era agradable después de todo, sentir la calidez del cuerpo del otro, su respiración sin ningún filtro.
La castaña recordó la sensación de estar en la cama llorando desconsoladamente por sentirse sola y asustada, y lo diferente que era ahora. Se fue al otro extremo, totalmente plena y tranquila.
Sakura, sin poder evitarlo, levantó la cabeza y subió un poquito el cuerpo para llegar hasta la zona entre la comisura de los labios y la mejilla, y así depositar un suave y largo beso en esta. Sasuke quedó sorprendido, no se lo esperaba para nada.
─ G-gracias…por venir ─le miró con cariño grabado en sus jades y un cálido sentir en su pecho. Este le devolvió la misma mirada. Puso una mano en su mejilla y se acercó más a ella.
En esos momentos se dispuso a besar su mejilla, como pocas veces lo había hecho, pero antes de tocarla, a sólo un par de centímetros se detuvo y miró sus labios, mínimamente entreabiertos, no pudo evitar hipnotizarse con la suavidad que recordaba que tenían y sin ser del todo consciente, se desvió hacia ellos y los presionó con suavidad.
Sakura recibió el contacto cerrando los ojos y apreciando la agradable sensación de besar una vez más los exquisitos labios de Sasuke, mientras enredaba una mano en su nuca, sin ninguna fuerza. Era una sensación increíble, que no había terminado de entender cuanto la quería vivir otra vez hasta que estaba pasando. Era un contacto tenue y calmado, ella no era experta, sólo el instinto la guiaba. Los labios de Sasuke se movieron lentamente sobre los de ella, tentándola a embriagarse por su calidez, hasta que finalmente ella le concedió el permiso para que él adentrara de a poco su lengua a la boca femenina, lo cual causó que la chica se estremeciera al sentirse invadida por esa curiosa sensación húmeda y cálida del portador de cabellos azulados.
Sasuke la estrechó un poco más y continuó con el beso, sin ningún deseo de parar. Lo disfrutaba mucho, en exceso, jamás creyó que llegara a necesitar ese contacto tan íntimo con la que era su amiga más cercana, que al parecer ya no era sólo eso en su vida.
Después de unos momentos besándose, lentamente comenzaron a despegar sus labios del otro. Abrieron sus ojos para estudiar el estado de quien tenían enfrente, si había una buena reacción o no. Ambos estaban nerviosos, sonrojados y con la respiración entrecortada.
─ S-Sasuke-kun… ─comenzó ella, no entendía bien que es lo que sentía. Estaba realmente confundida, se suponía que estaba tratando de alejar a Sasuke de su vida, y ahora… de repente, estaba besándolo.
Y le gustaba, no podía negarlo.
"Pero… ¿qué significa esto? ¿O…en verdad no significa nada y…sólo son mis ilusiones?"
— Sasuke… ¿por qué…me besaste?
— Yo… —se pasó la mano por el cabello, como frustrado por no saber cómo decir lo que quería—. Hay…un par de cosas que…no te he dicho.
— ¿C-cómo cuáles…? —ella estaba nerviosa y sonrojada, pero él se veía como si estuviera entre la espada y la pared.
— Es que…yo no podía… —ni siquiera sabía cómo seguir—. Es que…Naruto…
La puerta de la habitación se abrió de golpe en ese instante, con una Hinata muy exaltada y con la respiración entrecortada.
─ ¡Sakura, te necesitamos, Naruto-kun se…! ¿Eh?
Pero cortó la importante frase al ver que en la cama de su amiga estaban ella y Sasuke, semi-desnudos, acostados y abrazándose como novios.
A Hinata se le subieron los colores al rostro y se tapó los ojos, comenzando a disculparse atropelladamente.
— ¡L-l-lo la-lamento tanto! ¡Di-discúlpenme…p-por la…la i-interrupción!
─ ¡N-no! ¡Hinata-chan, no es lo crees! ─le trató de explicar la de pelo rosado, como un nervioso tomate.
Todo era un remolino de palabras sin sentido y vergüenza en el aire.
"Esta será una larga noche", pensó el Uchiha.
— ¿Qué le pasó al Dobe? —preguntó Sasuke, interrumpiendo el mar de nervios femeninos. Al menos esperaba una buena razón para su interrupción. Hinata pareció volver a estar "normal".
— ¡Es que parecía que tenía pesadilla, traté de despertarlo pero no podía, y luego comenzó a sangrarle la nariz!
— ¡¿Cómo?! —Sakura se asustó y se levantó de inmediato, se puso pantalones y tomó la polera, que se la iba poniendo mientras salía de su pieza. Sasuke tomó una toalla de una silla que tenía Sakura en su pieza, la cual se enrollo en la cintura, y se fue con ellas.
Al menos ya había vuelto la luz.
Al llegar, Naruto seguía sangrando y removiéndose intranquilo, llorando incluso. Sakura comenzó a gritarle, sin resultado. Iba a golpearlo para despertarlo a la fuerza. Pero Hinata la detuvo, se le había ocurrido otra cosa. Se acercó a él, lo levantó un poco con toda su fuerza y lo abrazó de con firmeza, y comenzó a hablarle al oído.
— Naruto-kun…despierta por favor —y el chico dejó de moverse de esa manera tan aterradora, pero no despertaba todavía—. Naruto-kun, vuelve…te estoy esperando —volvió a intentar. Y finalmente sus ojos azulados volvieron a abrirse.
— ¿Hinata…?
— ¡Naruto-kun, finalmente despertaste! —lo abrazó ella, aliviada. El chico se dio cuenta de donde estaba y que sus mejores amigos también estaban ahí.
— ¿Q-qué sucedió?
— Tenías una horrible pesadilla y no despertabas —explicó la de ojos perla, asustada.
— También te ha sangrado mucho la nariz —habló Sakura—. Te revisaré, por si acaso —Hinata le dio espacio. No tenía fiebre, signo de contusiones, tal vez le había subido la presión—. Naruto, sabes que tienes la presión alta, y debes cuidar lo que comes y no estar mucho tiempo expuesto al sol. No debes comer ramen instantáneo todos los días, tiene demasiado sodio.
"N-no sabía que Naruto-kun tenía problemas de presión alta…", pensaba una chica de cabello azul, triste.
— ¡Pero adoro el ramen, Sakura-chan, lo sabes!
— Entonces aprende a cocinarlo tú mismo y así controlas la cantidad de sal —regañó ella, mientras el rubio le hacía un puchero. Cocinar no era lo suyo—. Todo está bien. Mejor ve a lavarte al baño.
— De acuerdo. ¡Un momento, ¿y tú qué haces aquí, Teme?! ¡Y en toalla!
— No es problema tuyo, idiota —un relámpago iluminó la pieza y paralizó a Sakura, en cualquier momento podía volver a caer un rayo o trueno y sus ataques de llanto volverían. El Uchiha lo entendió, y sin esperar más, la tomó en sus brazos y comenzó a retirarse. Dejando a Naruto y Hinata sonrojados y sorprendidos.
— ¡S-Sasuke-kun, bájame!
— ¡Sht!, si haces ruido vendrá esa horrorosa vigilante de residencia que tienen —se fueron discutiendo mientras se retiraban a la otra pieza.
Luego de que los otros dos salieran de su sorpresa, Naruto se fue a lavar y finalmente pudieron volver a acostarse. Al menos ya no había rastro de lágrimas en esos ojos azulados, pero él seguía pensativo, y Hinata seguía preocupada.
— Naruto-kun… ¿estás bien?
— S-sí, descuida —pero ella sabía que no estaba siendo sincero con ella. Parecía ser un tema delicado para él. Hinata se acercó a él y puso una de sus manos en la mejilla de Naruto, para mirarlo con cariño.
— Cuando quieras hablar de eso, yo te escucharé, Naruto-kun —el rubio le sonrió agradecido. Se volteó hacia ella, la abrazó y apoyó su mentón sobre la cabeza de ella.
— Gracias, Hinata.
…
En esos momentos, en otra habitación de esa residencia. Shikamaru Nara se encontraba despierto, mirando a la hermosa rubia que dormía plácidamente a su lado.
Había pasado toda la tarde ayudando a Temari con sus matemáticas para su prueba de mañana. Se le había hecho de noche estudiando y la tormenta se había desatado con furia. Cuando él había decidido irse, Anko, la encargada de la residencia femenina, patrullaba cerca de esa pieza, como un perro guardián.
No le quedó otra que quedarse. Al principio fue incómodo para ambos, pero debía admitir que ahora, viéndola dormir plácidamente, se sentía tranquilo y alegre, de alguna forma. Ella era genial, a su manera.
"Tal vez Ino tenga razón y ella me gusta. ¡Agh, que problemático es esto!".
Ya eran cerca de las 2 am y no podía volver a conciliar el sueño, luego de una rara pesadilla que tuvo y lo despertó.
— Shikamaru… —llamó ella suavemente, pero en tono sensual. El de cabello negro se puso alerta, pero luego entendió que ella no estaba despierta; de hecho, estaba soñando.
¿Acaso estaba soñando con él?
— Shika…maru…mmm…
Claramente estaba soñando con él, pero… ¿qué?
— M-me gusta…quiero más…Shikamaru, me gusta. Uy sí, me gusta mucho… —el sonrojo del chico no se hizo esperar. ¿Qué es lo que estaba soñando Temari como para hablar así? Su boca se secó y sus mejillas ardieron. Una agradable sensación recorrió su entrepierna.
Se acercó más a ella, para ver si así le entendía mejor. Estaba nervioso, bastante nervioso.
— Shikamaru…me…gusta… ¡me gusta mucho este pastel de cereza! —gritó de repente, mientras el Nara se caía de la cama al estilo animé, sorprendido y algo desilusionado.
Cuando se reincorporó, se quedó mirando a la rubia, quien parecía babear en sueños. Una sensación de angustia lo invadió.
"Parece que ella simplemente…no siente lo mismo por mí".
Le dedicó una última mirada de soslayo y desilusión.
"¿Qué se supone que haga ahora entonces?", volvió a mirarla para ver si encontraba alguna respuesta. Sin buenos resultados.
"Agh…mujer problemática…"
