Inesperado

Ya era día jueves, y Hinata al fin estaba totalmente recuperada. Ahora se encontraba en la habitación de Naruto, junto con el mismo rubio, quien se había terminado de duchar y se vestía en el baño.

Los "amigos" habían dormido juntos la noche del domingo y lunes. Pero el día martes, la encargada de vigilar la residencia femenina lo había sorprendido entrando a la pieza de Hinata, bastante tarde. Fue un gran escándalo en donde ambos trataban de explicarle que ella estaba enferma y que él la cuidaba por si tenía otra descompensación. De no ser por los papeles del hospital, Naruto hubiese estado en graves problemas. Así que la noche del martes él tuvo que volver a su habitación; y el miércoles, Anko no dejaba de vigilar afuera de la pieza de Hinata, preparada por si el rubio venía a "horas inadecuadas" otra vez.

Así que habían acordado por celular, que ella iría a buscarlo a la residencia masculina (y ahorrarse problemas con Anko), por lo que ahora, ella esperaba a que el rubio estuviese preparado para irse a clases. Ambos albergaban la esperanza de poder dormir juntos de nuevo, pero tampoco sabían cómo sacar el tema, pues ella ya no estaba enferma.

Comenzaban a entender que era adictivo dormir con la persona que querías y te gustaba.

Cuando el chico estuvo listo, emprendieron rumbo a las clases. Ya estaban cerca de llegar a la facultad, y mientras iban conversando, Hinata no se fijó en un pequeño desnivel del piso y casi perdió el equilibrio, pero los reflejos de Naruto fueron más rápidos y la sostuvo de la mano, para evitar cualquier desgracia.

— G-gracias, Naruto-kun —"Cielos, siento que siempre está ahí para ayudarme", pensaba ella avergonzada.

— Descuida, ¿no te pasó nada? —ella negó y ambos siguieron caminando. Hinata comenzó a sentir que sus mejillas ardían y los nervios salían de sus poros, cuando entendió que sus manos no se volvieron a soltar.

"¡N-Naruto-kun me tomó de la mano! ¡¿Q-qué hago ahora?!", pensaba ella temblando. Lo miró de reojo, él estaba ligeramente sonrojado y con una sincera sonrisa en su rostro, pero no se atrevía a mirarla a pesar de que sentía sus ojos perla encima.

Inconscientemente apretó un poquito más su mano, Hinata luchaba por no desmayarse, mientras una sonrisa de vergüenza y felicidad adornaba su rostro.

Llegaron así al salón y ahí decidieron soltarse, pero no lo suficientemente rápido para que Tenten y Temari no los vieran.

— Buenos días, tórtolos —musitó Temari, logrando que ambos se sonrojaran.

— Vaya, al parecer ustedes sí que han aprovechado estos días en la universidad —lanzó Tenten de forma pícara—. Tú tampoco hables mucho, Temari, que también te he visto en las tuyas.

— ¡¿D-de qué hablas?!

— Al menos Hinata ya eligió al rubio, pero tú estás entre el pelirrojo y el problemático, ¿lo olvidas? Bueno, no te culpo, Sasori es un bombón; pero Shikamaru tiene su toque único, lo prefiero, de hecho.

— ¡¿Cómo que lo prefieres?!

— Vamos, tranquila, no seas celosa, sabes a qué me refiero, jeje.

— Vaya, no sabía que te gustaba Shikamaru, Temari —se conectó Naruto, mientras que a la rubia se le subían los colores al rostro.

— Yo nunca dije eso —se defendió, tratando de ignorar a sus "amigos".

— Ahora que lo pienso, pasa mucho tiempo contigo, ya casi no lo veo —razonó el rubio. Temari tenía cara de "sigue hablando y jugaré a patea al rubio hasta dejarlo morado".

— S-sólo me ayuda con matemáticas, es todo. No me gusta —le enfatizó a él—. Y no es mi novio ni nada de eso —le dijo a Tenten—. Ahora, Iruka-sensei ya llegó, así que tengan la amabilidad de dejarme en paz, ¿quieren? —los tres se rieron un poco por el mal genio de la rubia. Pero Tenten sabía que su molestia era porque no había mentiras en la conversación.

Pero también habían cosas que comentar lejos de ahí.

En la facultad de medicina, un chico guapo y de cabello azul marino, se despedía de su "amiga" de pelo rosado. Desde esa noche de tormenta no se habían vuelto a besar ni nada de eso. Pero su relación había mejorado, hablaban más, él se preocupaba de ella y la trataba bien; y viceversa. Estaban en un trato implícito de "empezar de nuevo".

— Te veré después de mi clase de baile, en la tarde —dijo ella, sonriéndole.

— Bien, esperaré a que me llames, entonces. No te demores o no alcanzaremos a ver la película.

— Sí, sí, lo sé. Lo dices como si yo fuera impuntual, no soy Naruto.

— Hm…pero a veces él es contagioso —musitó recordando la conversación que tuvieron hace un tiempo en las gradas, ella se rió.

— Bien, nos vemos entonces —ella iba a entrar, pero notó como el Uchiha se acercaba a ella y depositaba un suave beso en su mejilla, dejándola sorprendida y sonrojada. Sasuke se incorporó, algo sonrojado también y tapando su boca con su puño.

Definitivamente ninguno estaba acostumbrado a contactos como esos. Pero no por eso, les desagradaba, al contrario…

— Adiós —se despidió el Uchiha, caminando hacia su facultad. Sakura lo quedó mirando, sorprendida todavía. Luego sonrió y se tocó la mejilla en cuestión.

A unos metros, unos ojos rojos observaban la escena con frustración y tristeza. Sasuke se había olvidado de la existencia de Karin, incluso siendo compañeros de clases, actuaba como si ella no figurara en el mundo.

— ¿Quieres seguir mirando el espectáculo? —la molestaba Suigetsu, que llevaba a su lado un buen rato y la pelirroja no lo había notado siquiera.

— ¡Cállate! ¡Déjame en paz, piraña!

— Ouh, que ruda, y eso que yo no fui quien te olvidó —seguía picándola, mientras ambos se iban caminando a su propia facultad, peleando como siempre.

Unos ojos negros habían tenido el panorama completo de la situación. Kabuto, había llamado muchas veces a Sakura esa semana, sin que ella le respondiera; y en clases sólo lo trataba como trata a cualquier compañero.

Y eso era un gran problema, pues él no pretendía ser un simple compañero para ella.

La idea de que ese imbécil de Sasuke Uchiha la estuviese alejando de él, y peor, demostrando que ahora eran "más que amigos" en sus narices, lo tenía totalmente enfurecido, aunque no lo demostrara.

"Creí que con esa advertencia que recibió el lunes, sería suficiente, pero al parecer no importa como lo ataque a él, no valdrá la pena". Razonaba. Pues ya había movido sus contactos con un chico de tercero, que se supone que debía darle una paliza a Sasuke y "asustarlo" lo suficiente para que se alejara de la Haruno. Pero las cosas se voltearon y el malherido fue el de tercero, que ni siquiera alcanzó a decirle porqué era esa "advertencia".

"Debo ser más directo, e ir de inmediato con Sakura, antes de que deje su inocencia en manos de ese imbécil".

Tenía planeado desde un principio que ella fuera su presa, hacer las cosas con calma y seducirla lentamente. Pero no contaba con un Sasuke en su camino.

Kabuto poseía un talento extraordinario para saber si una mujer era virgen o no, sólo con conocerla un poco. Y Sakura lo era, claramente para él. Y eso lo tentaba…demasiado.

Pasó su lengua por su labio inferior, como si fuera una víbora.

"Que comience el juego".

Al salir de las clases de la mañana, el grupo de amigos se había reunido en la cafetería para almorzar. La única que no llegaba aún era Temari, y Shikamaru no dejaba de ver la puerta…por si acaso.

— Tranquilízate, se demora porque tenía ese gordo examen de matemáticas ahora. Ya vendrá —le decía Tenten al de cabello negro.

— Las clases acabaron hace veinte minutos. ¿Y si no le fue bien y ahora está ahorcando al profesor? —al resto le rodó una gotita por la nuca. Era posible —. Iré a buscarla —mencionó y se marchó.

Tras unos minutos de caminar, su estómago se apretó al ver cierta escena, que prefería no haber presenciado.

"Creo que no debí venir". Porque ahí estaban Temari y ese pelirrojo de Sasori, hablando de manera bastante cercana para su gusto, él más que ella.

Estaba por darse la vuelta y volver a la cafetería, cuando notó que el pelirrojo la tomaba por la cintura, de forma posesiva; y lentamente se iba acercando a la rubia, aunque ella le ponía las manos en el pecho en un intento de tener más espacio.

Algo pareció romperse en él en esos momentos, y cuando volvió a ser consciente de sus acciones, le había dado un puñetazo a Sasori y ahora estaba cubriendo a Temari con su cuerpo.

— ¡¿Shikamaru?! —ella no podía creer lo que veía.

No fue necesario decir más, la mirada del Nara le advertía todo a Sasori, quien se reincorporó con algo de dificultad. El golpe lo pilló desprevenido.

Se inmediato, tomó a Temari de la mano y la sacó de ahí. Caminó furioso, hasta que llegaron al cuarto donde se guardaban algunos materiales de gimnasia. Entró ahí con ella a la rastra, y cerró la puerta de la bodega. Se volteó a Temari y se acercó a ella. La rubia retrocedió por inercia, nunca había visto al Nara tan enojado. Por lo general era pasivo y vago.

¿Qué le sucedía ahora?

— ¿Q-qué haces? ¿Por qué me trajiste aquí? —preguntó tratando de mantenerse firme. Pero él seguía avanzando hasta que ella perdió el equilibrio cuando sus piernas tocaron un montón de colchonetas. Quedó sentada en ellas y Shikamaru la acorraló con sus brazos.

— ¡¿Q-qué crees que estás haciendo?! —insistió ella, ya nerviosa.

— Yo podría preguntarte eso. ¿Acaso ibas a dejar que se aprovechara de ti?

— ¿A-aprovecharse? ¡¿Crees que no me sé defender?! ¡No necesitaba tu ayuda, y no me estaba acosando!

— Entonces sólo ibas a dejar que te besara —concluyó él, molesto, sin entender porqué—. Pues lamento haber interrumpido —mintió.

— ¡¿Cuál es tú problema?! ¡¿Por qué estás tan enojado?! ¡¿Y qué más te da si alguien me besa o no? ¡Eso a ti no te importa!

— ¡Pues me importa y mucho, ¿sabes?!

— ¡¿Por qué?!

— ¡Porque…! —"¡Demonios! ¡¿Por qué rayos me importa tanto?!"

Al no encontrar respuesta, la liberó. Suspiró cansado y se dio vuelta, con las manos en los bolsillos, todavía sentía hervir la sangre en su cuerpo.

— Haz lo que quieras, mujer problemática… —y se fue, dejando a la rubia con un montón de preguntas y nervios en su estómago.

Luego de un rato, se reunió con el resto de sus amigos en la cafetería. Pero ahora, Shikamaru ya no la miraba, y seguía teniendo una mueca de enfado. Ahí entendió que no le gustaba verlo en ese estado. Trataba de hablarle, pero él sólo le respondía con monosílabos, sin mirarla. Hasta que finalmente el Nara se retiró de ahí.

Tenten miró de reojo a la rubia, quien se quedó pendiente de un Shikamaru que se retiraba del lugar.

— No sé qué pasó —le dijo la castaña a la rubia, en un susurró—. Pero mejor arréglalo, rubia. O perderás más que un tutor de matemáticas…

— Creo…que tienes razón. Pero… ¡un momento, yo no hice nada! —levantó la voz, y los demás la quedaron mirando sin entender.

— ¿De qué hablas, Temari? —preguntó Hinata.

— N-nada, olvídenlo.

Hinata y Naruto estaban acostados sobre la cama del chico, viendo una película llamada "Una buena mentira", ambos quedaron pensativos con la trama, y al final sentían un remolino de sensaciones en el pecho.

— ¿Te gustó la película? —preguntó el rubio.

— S-sí, aunque es algo intensa, ¿no crees? —habló ella, mientras se secaba las lágrimas. Naruto la miró con cariño, le encantaba la sensibilidad de esa chica.

— Estoy de acuerdo. Casi lloro —reconoció, mientras disimuladamente se limpiaba los rastros de lágrimas en sus ojos, pero ella alcanzó a notarlo y le sonrió con ternura.

Ahí fue cuando la Hyuuga recordó la pesadilla que Naruto tuvo hace unos días.

— Naruto-kun, hay algo que he querido preguntarte, pero no sabía cómo… —el rubio la miró sorprendido.

— Puedes preguntarme lo que quieras, Hinata. ¡Sólo lanza! —animó con su típica sonrisa.

— Es que…esa noche de tormenta, parecías tener una pesadilla horrible, incluso te sangraba la nariz. Me preocupé mucho —el rubio se puso más serio y sus ojos adquirieron un tono triste.

— Sí…eso…verás, es complicado. Yo… —se pasó la mano por sus cabellos rubios, no le gustaba hablar de eso, pero la pesadilla lo había estado molestando desde ese día que la tuvo—. Verás…mis padres murieron en un accidente, cuando yo tenía cuatro años; yo también iba en el auto, pero fui el único que sobreviví. Mi mente suprimió esos recuerdos dolorosos del accidente, y la verdad es que tampoco me esfuerzo mucho por recordarlos. Pero…un par de veces me ha pasado que, dormido, mi cerebro vuelve a traer esos malos recuerdos de sus últimos momentos en este mundo. Esa era la pesadilla que me veías tener —confesó con tono melancólico—. Un doctor me dijo una vez que lo más probable era que mi cerebro se sobre-exigiera al recordar todo eso, por eso siempre que sueño con eso, me sangra la nariz. Pero no es algo comprobado. También puede ser porque me sube la presión con esos recuerdos.

— Ya veo… lo lamento, no debí preguntar esto tan a la ligera —se veía la culpa en sus ojos perlas. Él la miró con una tenue sonrisa.

— No es tu culpa, no tenías como saber. No me gusta hablar mucho del tema, siento que cuando lo cuento, la gente me mira con lástima, y odio eso —reconoció.

— ¡Yo jamás te tendría lástima, Naruto-kun! Es más, admiro como puedes sonreír y estar siempre tan alegre, a pesar de tu pasado. De hecho, yo… yo también perdí a mi madre, cuando era pequeña. Le dio una enfermedad incurable y…no pudo aguantar mucho.

— Lamento tu pérdida —la miró con cariño, y le tomó la mano. Era la primera vez que sentía que alguien lo comprendía un poco, pues ninguno de sus amigos había pasado por algo así—. Hinata, debo decir que hablar esto contigo me ha hecho sentir…ya sabes…más aliviado, cosa que no me había pasado antes —la miró, agradecido. Ella le devolvió el gesto.

— También yo.

De alguna forma, con esa corta conversación, se sentían más unidos que antes.

Hinata se incorporó, ya era hora de irse, estaba oscureciendo. Naruto captó sus intenciones y se sentó en su cama también.

— ¿Q-quieres irte, Hinata? —preguntó con miedo de su respuesta. Ella negó con suavidad.

— Pero…no quiero que tengas problemas porque me quede, ni tampoco que me castiguen.

— ¡Rayos!, esto de los vigilantes es una molestia.

— Vamos, no digas eso, seguramente los tienen para prevenir algún problema o agresión.

— ¿Agresión? ¡Pero si estamos en la universidad! ¿Qué podría pasar? —en esos momentos, al rubio le llegó un mensaje de Sasuke. Lo leyó y su cara se desfiguró— ¡¿Pero qué demonios…?!

Una hora antes de que ese mensaje llegara a manos de Naruto. Sakura Haruno se encontraba en el gimnasio de la universidad, en su clase optativa o taller de Baile. Desde pequeña le gustaba bailar y no iba a desperdiciar ese taller de danza gratis en la universidad. Incluso si esa odiosa pelirroja de lentes era su compañera en la pista.

Cuando se acabó la lección y ya atardeciendo, todas (pues aunque era un taller mixto, hasta ahora iban sólo chicas) comenzaron a retirarse a los camarines. Pero Tayuya, una chica que estudiaba música, pero que también iba a la clase de danza, detuvo a la Haruno y le pidió ayuda para perfeccionar un movimiento que no había logrado captar bien.

La de ojos jade aceptó de inmediato y volvieron a la pista, Sakura ayudaba a quien podía ayudar, siempre.

Estuvieron practicando los movimientos casi una hora más. Finalmente Tayuya pareció dominarlo y la de pelo rosa se fue tranquila a los camarines a asearse, tras los agradecimientos de su compañera; quien se excusó diciendo que se bañaría en su pieza.

Cuando entró a los vestidores ya no quedaba ninguna chica ahí. Después de todo se le había hecho más tarde de lo que había imaginado.

"Tal vez debería irme a bañar a mi habitación, pero ¿qué más da?, ¡ya estoy media desvestida!", así que prosiguió.

Una ducha caliente ayudó a sus músculos a encontrar la relajación que necesitaban, fue una sensación exquisita pero corta, tenía hambre y además había quedado de ir con Sasuke al cine, si se retrasaba, él se lo refregaría en la cara todo el semestre. Salió de la ducha, se envolvió en la toalla y se dispuso a ir de vuelta a su camarín. Pero una figura en la puerta llamó su atención.

─ Hola, hermosa ─saludó una ronca voz masculina, mientras unos ojos negros la miraban descaradamente de pies a cabeza.

─ ¡¿K-Kabuto?! ¡¿Qué demonios haces aquí?! ─gritó asustada y avergonzada, estaba en toalla pero se sentía descubierta ante sus lujuriosos ojos. Sus brazos cubrieron su torso sobre la toalla ─ ¡Es el camarín de niñas! ¡Vete de aquí!

El albino entró y cerró la puerta con pestillo. En ese momento, el pánico invadió a Sakura.

─ Oh vamos. Acabo de llegar y yo también quiero una ducha. ¿Te pareces si te bañas conmigo, linda?

El miedo se reflejó en sus ojos jades, mientras el mayor avanzaba hasta ella; comenzó a temblar ligeramente.

¿Qué haría ahora?

Sasuke había ido a buscar a la Haruno a su pieza, pues se había desocupado antes de su práctica de tenis, pero ella no estaba ahí. Así que fue a buscarla/apurarla al gimnasio. Vio que muchas chicas iban ya saliendo, incluso Karin; pero no a quien él buscaba.

La pelirroja lo interceptó.

— ¡Sasuke-bonito! ¡Lo sabía, vienes porque querías verme bailar, ¿no?! ¿Acaso ese tonto de Suigetsu te mencionó que estaría aquí? Ash, le dije que no te dijera nada —mentía de forma dramática la pelirroja, feliz de verlo.

— Espero a Sakura —le cortó él.

— ¿Eh? ¡¿A esa fea cabeza de chicle?! —Sasuke la calló con una sola mirada, ella se asustó— ¿Acaso…yo no te…gusto más? —parecía que estaba por quebrarse.

— Nunca dije que me gustaras, Karin, o que buscaba algo serio contigo; de hecho, te advertí eso último. Tú malinterpretaste las co… —en esos momentos, algo llamó su atención, ese cuatro ojos compañero de Sakura, se escabullía al gimnasio, mientras otra chica salía del recinto y le decía algo.

Un mal presentimiento cruzó su pecho.

— ¡¿Cómo puedes decirme eso?! ¡Eres un…!

— Debo irme —volvió a cortarla, dispuesto a seguir a ese escurridizo idiota.

Algo no andaba bien.

"Espero que Sakura no siga ahí"

Él salió corriendo, sin siquiera mirar a la pelirroja que hizo un ademán de detenerlo y querer hablarle. Entró al recinto pero no veía ni a Sakura ni a Kabuto.

De pronto escuchó un grito que venía desde los camarines a unos metros de él. Se asustó, reconocía esa voz chillona donde fuera. Corrió a toda velocidad y sin pensarlo destrozó la puerta cerrada, con toda su fuerza.

Lo que vio provocó que algo se rompiera dentro de él: su autocontrol.

Su mejor amiga estaba arrinconada en una pared, desnuda y agachada, tratando de tapar sus partes íntimas con sus brazos y piernas. El miedo y las lágrimas hacían fiesta en sus ojos. A medio metro de ella estaba Kabuto, con una toalla blanca en una mano, su torso descubierto y el pantalón desabrochado.

Todo pasó muy rápido. En dos segundos, Sasuke había lanzado al albino lejos de la chica, lo tenía en el piso y lo golpeaba brutalmente con sus puños.

Sakura comenzó a reaccionar lentamente, cuando volvió a sentir las piernas, corrió al camarín a envolverse con una toalla y ponerse un polerón encima. Seguía escuchando los golpes que Sasuke le daba sin piedad a su compañero depravado. Cuando ya se sintió algo más segura, salió del camarín hacia donde estaban ambos hombres, aún golpeándose.

Vio como el Uchiha lanzó al albino contra la pared y este quedó casi que incrustado en la muralla. Sakura se aterró, si seguían así, Sasuke lo mataría.

La Haruno se acercó un poco más a él.

─ ¡Sasuke, detente! ¡Detente, por favor! ─cortó la distancia, al ver que no la escuchaba, y se aferró a su espalda. Conocía la fuerza y la técnica de pelea del Uchiha, podía matar si quería— ¡Míralo, ya está inconsciente! —ahí fue que Sasuke reaccionó al fin y se detuvo. No se había dado cuenta de que Kabuto había perdido la consciencia, unos dientes y bastante sangre. Y ni hablar de sus lentes.

La encargada de la clase de baile llegó al escuchar tanto ruido.

─ ¿Qué sucede aquí? ¡Oh Dios mío! —se aterró al ver a Kabuto en ese estado y a Sasuke con sangre en sus puños— ¡Necesito ayuda médica aquí! ─gritó a unas estudiantes que estaban por ahí cerca, para que advirtieran a otros adultos— ¡Explíquenme inmediatamente qué sucedió! ¡¿Qué haces tú en el vestidor de chicas?! —increpó a Sasuke, quien seguía tratando de calmarse. Sakura salió en su defensa.

— P-profesora, Sasuke me salvó de ser violada por este chico —le explicó, comenzando a llorar.

— N-no puede ser…

Luego de que Sakura se calmara y se vistiera, y Sasuke explicara —junto con ella— todo lo que pasó, los profesores lo comprobaron con una cámara de seguridad que tenían en la entrada del gimnasio y otra cerca de un cuarto de utensilios, que alcanzaba a ver quienes se dirigían precisamente al vestidor de damas.

Fue una suerte para Sasuke, así como también una prueba que inculpaba a Kabuto. De inmediato se trasladó a Kabuto a la enfermería, mientras profesores y el director hablaban con Sakura y Sasuke en su oficina. Afortunadamente para ellos, les creyeron, y Kabuto enfrentaría la responsabilidad de sus acciones, apenas estuviera en condiciones médicas para ello.

Lo primero que le aseguraron a Sakura sería la expulsión de Kabuto, y su apoyo si es que ella quería tomar acciones legales contra el albino.

Pero en esos momentos, ella no estaba en condiciones de asumir todo, sólo quería irse a su habitación a descansar. La entendieron y prefirieron seguir al día siguiente con la charla. Sasuke no la dejó sola en ningún momento y se fue con ella a su pieza.

La Haruno trataba de hacerse la fuerte, Sasuke lo sabía, pero notaba como ella lloraba en silencio y seguía estando perturbada.

Él, por su parte, estaba tan frustrado, no era su fuerte ayudarla a olvidar y reírse de otras cosas. Necesitaba ayuda.

Cuando entraron a la residencia, ya de noche, Anko los detuvo.

— ¡¿Qué crees que haces tú aquí, jovencito?! ¡Esta residencia es sólo pa-!

— ¡Escuche, señora, ella es mi novia, y no la perderé de vista otra vez para que otro lunático venga a aprovecharse de ella!, ¡¿oíste?! ¡Mejor debería ir a vigilar los camarines femeninos cuando haya actividades sólo para mujeres! —le habló golpeado y amenazante, dejando a la mujer asustada y callada.

Sakura lo quedó mirando mientras seguían avanzando.

— ¿N-no crees que tendrás problemas por esto?

— ¿Tengo cara de que me importa? —él seguía medio enojado, se le notaba. Y ella sonrió tenuemente, se sentía protegida de igual forma; aunque él siguiera siendo brusco, como siempre.

"Un momento… ¿a-acaso dijo que era su n-novia? Hm…no dejaré pasar esto, Uchiha, lo hablaremos después"

— Por ahora…tengo un poco de hambre —dijo ella en voz alta, dejando al chico con algunas dudas por cómo formuló esa frase.

— Prepararé algo de comer, déjamelo a mí.

Al poco de llegar a su pieza, apareció un hiperactivo rubio junto a Hinata, luego Ino y Tenten. Todos con la esperanza de calmar a la Haruno y hacerla olvidar el mal trago, mientras Sasuke cocinaba.

La castaña notó que Temari no estaba ahí, aunque ella la había mensajeado. Tal vez no lo había visto. ¿Debería ir por ella también?

"Mm… ¿qué estará haciendo esa rubia?"

— ¡Shikamaru, espera! —le pidió antes de que él abandonara su habitación, luego de otra de sus lecciones de matemáticas, esta vez más tensa de lo normal.

El Nara se volteó un poco, mirándola serio. Todo el día había sido así con ella, y eso le dolía. Sus ojos esmeraldas se humedecieron.

— ¿P-por qué te portas así conmigo? —luchaba porque su voz no se quebrara, pero no parecía tener buen resultado. ¿Quién diría que le afectaría tanto una actitud así por parte de ese vago?, ni ella lo comprendía—. Y-yo…no entiendo porqué… —finalmente las lágrimas aparecieron en sus mejillas. Y Shikamaru reaccionó a eso.

Sus brazos cubrieron a Temari, que seguía sentada en el piso de su habitación rodeada de cuadernos. Pero ahora, sus mejillas ardían y su corazón latía más rápido de lo normal.

— Lo lamento… —susurró Shikamaru, de forma suave. Pero no pudo decir más en esos momentos. Su mente era un remolino.

— ¿E-estás celoso? —se atrevió a preguntar ella, avergonzada. Él se mordió el labio, no quería responder eso.

Pero… ¿qué otra respuesta había, fuera de esa? Él la apretó más contra su cuerpo.

— ¿Y…qué pasaría si así fuera?