Hola! he vuelto! :D y con un capitulazo para ustedes! Espero que lo disfruten!
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¡Bienvenidos a Harvird!
Un pícnic para alimentar el amor
Era un radiante domingo, y habían quedado de ir de pícnic con sus amigos, lo sabía; y sin embargo, Sasuke seguía acostado en la cama de Sakura, haciéndose el dormido; y peor, la tenía amarrada a su cuerpo con brazos y piernas. La de cabello rosa estaba casi inmovilizada, y nada de lo que le decía parecía funcionar.
— Oh vamos, Sasuke-kun, no seas infantil, nos retrasaremos; y sabes que odio llegar t-
— Tarde, lo sé —la interrumpió. Pero igual no quiso moverse en lo más mínimo. A Sakura le rodó una gotita.
— ¡Sasuke-kun, no seas testarudo!, apuesto a que la pasaríamos mejor al aire libre con los demás, que acostados aquí todo el día.
De pronto, los ojos negros aparecieron y la observaron con un brillo travieso en ellos, y una sonrisa ladeada y sugestiva le hizo sentir que había hablado de más. Sasuke tomó la sábana de la cama y los cubrió a ambos, mientras él ahora quedaba sobre el cuerpo femenino, pero sin cargarla del todo.
— ¿Quieres apostar?
— ¿Eh? ¡A-ah, ah, S-Sasu…ke…kun…! B-basta… —pedía con un hilo de voz, mientras el de cabello azulado comenzaba a besar y mordisquear su cuello, hasta subir a su oreja—. N-no es el momento…
— Hm… ¿estás segura? Ellos pueden esperar, sabemos que sólo irán a la laguna.
— P-pero… ¡a-ah, Sasuke! —el de ojos ónix comenzaba a succionar lentamente esa delicada piel virgen, en su cuello. Estuvo varios segundos en eso, ignorando las palabras de Sakura, y dejando que sus gemidos lo impulsaran a seguir.
— Siempre quise hacer esto… —confesó de repente. Logrando que los ojos jade se abrieran a más no poder. Lo miró atónita.
— ¿C-cómo? —Sasuke se auto-regañó por hablar sin pensar.
— Ya me oíste —le contestó, sin mirarla, tenuemente sonrojado. Algo que jamás le había dicho a nadie, es que un par de veces había soñado estar así con Sakura, y cuando despertaba en la mañana sin ella, imaginaba como sería dejarle un bello chupón en su cuello, como prueba de que sólo él podía ser el guardián de su corazón y de su cuerpo.
— E-entonces, ¿yo…te gustaba? —preguntó tímida y muy sonrojada, mientras él la miraba fijamente, acercándose a sus labios.
— Tal vez… —musitó antes de presionarlos con afecto y deseo. El beso comenzó a tornarse apasionado, mientras la lengua del Uchiha exigía conocer cada rincón de la boca de Sakura. Mientras ella lo tomaba por el cuello y pedía más con sus caricias en el pelo y en la espalda de Sasuke.
Con una mano, él sostenía casi todo el peso de su cuerpo; con la otra, comenzó levantar despacio la polera de Sakura, acariciando su vientre en el camino, mientras comenzaba a rozar sus partes íntimas sobre la parte más baja del torso de la Haruno.
Sakura, por su parte, terminó de sacarle la polera a su primer y único amor, quedando maravillada al ver ese perfecto y trabajado torso. Y él aprovechó su distracción para volver a atacar su cuello, mientras su mano seguía avanzando hacia arriba, hasta que las yemas de sus dedos se encontraron con un pequeño bulto suave, el cual comenzó a acariciar al compás de los gemidos más excitantes que había escuchado hasta ahora. Finalmente llegó a su pezón y comenzó a mover sus dedos alrededor, conociendo con el tacto esa íntima zona de su mejor amiga.
Sakura sentía como las descargas eléctricas viajaban de sus pechos hasta su parte más íntima y baja, también como esta se iba humedeciendo, ante el contacto con la erecta intimidad de Sasuke.
Era exquisito para ambos. Para Sakura, todo ello era nuevo y maravilloso; mientras que Sasuke, si bien ya sabía bastante del tema, jamás había estado en esa situación con un sentimiento real en su pecho, y eso lo hacía todo más ameno y excitante.
— Sasuke…kun…
— Sakura… —susurró en su oído, estuvo a dos segundos de decirle que ya no quería ir de picnic, y lo habría hecho, de no ser porque el celular de Sakura comenzó a vibrar y sonar tan fuerte, que ambos pararon y se separaron con caras largas y avergonzadas.
Esa interrupción les dolió a ambos.
De mala gana tomó el aparato, pero la llamada ya había terminado, miró los mil mensajes que había recibido esa mañana y que no había notado hasta ahora. Por un momento creyó que eran los chicos, pero no. Era su madre, quien al parecer todavía no aprendía a usar bien WhatsApp, pero por lo que entendió de los extraños mensajes disléxicos, le estaba informando que su adorada gatita negra, Rina, acababa de dar a luz. La imagen la enterneció y la hizo olvidar incluso su propia excitación. Mostró las fotos a Sasuke, quien seguía amurrado; pero al notar la emoción de Sakura con la nueva noticia, no tuvo más opción que olvidar el asunto y felicitarla.
— ¡Es verdad, casi lo olvido, tenemos que arreglarnos o llegaremos tarde! Iré a ducharme primero —se levantó y tomó una toalla. Sasuke la miró travieso y haciendo ademán de seguirla, se levantó. Pero ella notó sus intenciones y lo frenó—. ¡Hey, alto ahí! ¿A dónde crees que vas?
— ¿Qué tiene de malo que quiera darme una ducha también? —aludió fingiendo inocencia.
— Nada, pero será después de que yo salga. Si vas ahora, no sé en cuanto tiempo más saldremos y ya sabes que odio llegar tarde —le guiñó el ojo y cerró la puerta del baño, con pestillo.
Sasuke bufó frustrado, pero luego sonrió algo emocionado. Esto sólo hacía que la deseara más.
"Siempre tan astuta, niña molesta"
…
Finalmente los chicos estaban a orillas de la laguna, disfrutando de unos ricos sándwiches, cervezas, e incluso algunos pitos de marihuana que lograba que las risas fluyeran solas, pues la mayoría parecían estar en el mismo estado tranquilo y risueño, salvo por Lee, quien estaba totalmente pegado viendo las hojas de los árboles.
— Lo perdimos… —susurró Tenten a Sakura. Las chicas fumaron muy poquito, por lo que estaban mejor que los hombres; Chouji, Lee y Naruto eran los más perjudicados con la magia de aquella planta.
Hinata y Temari se mojaban los pies en el agua, mientras se reían divertidas. El rubio notó que esos bellos ojos perlas no estaban a su lado y como pudo, se levantó para ir por ella. Sasuke y Shikamaru se reían por lo bajo al verlo tambalearse, luego se miraron de forma cómplice.
— ¡Oye, dobe! —llamó el Uchiha cuando el rubio ya estaba en el agua, y el simple hecho de voltearse, fue suficiente para que perdiera el equilibrio y cayera estrepitosamente al agua. Las risas no se hicieron esperar, excepto por Hinata, quien fue a socorrerlo, preocupada.
— ¿Estás bien, Naruto-kun?
— ¡No te preocupes, Hinata, su cabeza es más dura de lo que parece! —le gritó Sakura, desde donde estaba el resto. Ella lo ayudó a levantarse, y si bien el rubio tuvo la intención de ir a patear un rato al Teme, desistió al ver esos preocupados ojos perlas sobre él. Se incorporó y la abrazó de inmediato.
— ¡Te encontré, Hinata! —concluyó feliz, cual niño de 2 años que completa el laberinto de la caja de cereal.
— ¿N-Naruto-kun? —la Hyuuga estaba de piedra y muy avergonzada porque sabía que todos los estaban mirando, pues el "aww", que escuchó a lo lejos no parecía ser una ilusión.
— Esos dos se ven muy lindos juntos, ¿no creen? —comentó Tenten.
— Sí, es verdad —apoyó Sakura, sonriéndole a su amigo, por encontrar al fin una buena chica que lo hiciera sentir feliz y completo.
— ¡Mou, yo también quiero tener novio! —confesaba una romántica Tenten, mirando al cielo con ojos enamorados.
— Sí, también yo… —la seguía Ino, igual de volá e ilusionada que ella.
— Ya veo… —habló Sai— ¿Entonces, te gustaría ser mi novia, hermosa? —le preguntó a la rubia, mientras el resto —incluida ella— los miraron con ojos de plato.
— Y-yo…yo… yo… —ahora Ino se parecía más Hinata que Hinata.
— ¡Creo que es un buen momento para ir a nadar! —gritó de repente Tenten, levantándose y jalando a varios consigo, para que la siguieran y darles espacio a esos dos para que hablaran.
Ino miró a Sakura con el letrero de "ayuda" en la cara, y la de ojos jade le hizo señales de para darle ánimo, mientras Sasuke la arrastraba fuera de ahí.
Los chicos comenzaron a jugar, se lanzaban agua, mientras trataban de no resbalar y caer, tal y como le había pasado a Lee y a Shikamaru.
Hinata también hubiese caído, de no ser por unos fuertes brazos que la tomaron de la cintura en el momento preciso. Cuando Naruto la ayudó a incorporarse, la abrazó por la espalda con alivio.
— Gracias, Naruto-kun.
— No es nada, linda. Me quedaré así cuidando que no te caigas.
— E-está bien —ella sonreía sonrojada por el contacto, mientras que sus manos acariciaban los brazos de Naruto, con ternura.
…
Temari aprovechó de ir unos momentos a la orilla, en busca de su mochila, y obviamente se mantuvo lo más alejada y sigilosa que pudo para no interrumpir la cercana conversación que mantenían Ino y Sai.
Shikamaru aprovechó la oportunidad y llegó hasta ella, juntando valor. Sus mejillas ardían y ni siquiera sabía cómo abordar el tema, pero se sentía un cobarde por no hacerlo, luego de todo lo sucedido entre ellos.
— T-Temari —llamó.
— ¿Oh? —ella se volteó y se puso algo nerviosa al verlo parado frente a ella— ¿Qué sucede?
— Yo…sólo quería preguntarte algo.
— Pues habla de una vez, no quiero quedarme aquí todo el día, vago.
— No tienes por qué ser tan fría, mujer problemática. Sólo quería saber si estabas libre un día de esta semana.
— ¿Eh? —eso la tomó por sorpresa, logrando sonrojarla.
— Y-ya sabes, podríamos ir al cine o a algún otro lado —esquivaba su mirada y trataba de parecer desinteresado, pero fallaba. Temari le sonrió con gracia y ternura.
— ¿Me estás invitando a salir, vago?
— ¿Eso es un "sí", en tu idioma de mujer problemática? —ella se rió, y se acercó a él.
— Bien, me acomoda el sábado. ¿Te parece bien o es demasiado problemático par ti? Como todo lo demás…
— Me parece perfecto —le sonrió coquetamente, mientras le daba un suave beso en la mejilla y se iba de nuevo al agua con el resto, sorprendiendo a la rubia, quien quedó roja como un tomate y feliz como el gato sonriente de Alicia en el país de la maravillas.
…
Naruto y Hinata se alejaron un poco de esa guerra de agua, pues ambos estaban bien mojados y querían quedarse un rato al sol para secarse. Se fueron a la orilla y el rubio fue por unas cervezas, al volver, la abrazó nuevamente por cintura, pero esta vez se sentó junto a ella.
— ¿Quieres jugar algo? —propuso él con una sonrisa divertida, y aún bajo los efectos de la weed.
— ¿Qué cosa?
— Mm…verdad o reto, si no quieres contestarme algo, sólo debes tomar.
— Jaja, está bien, sólo no me emborraches, que mañana hay clases.
— Eso dependerá de ti —le sonrió coqueto—. Yo empiezo, mm… ¿cuál es la razón por la que viniste a estudiar aquí? Desde tan lejos… Espera, ¿te había preguntado esto antes? —Hinata se rió divertida, ver a Naruto con marihuana y cerveza encima era divertido, ahora sabía que no recordaba cosas en ese estado.
— Descuida, te lo contaré de nuevo. Verás…mi madre estudió aquí a mi edad, fueron sus mejores años según ella, y quería que yo tuviese mi oportunidad también; además quería alejarme de mi padre, es muy controlador y sobreprotector. Aquí tengo mi libertad, al fin. ¡Mi turno!
— Adelante, dispara.
— Mm… ¿cuál es tu ideal de un sábado estupendo?
— Pues…eso depende.
— ¿De qué?
— De con quién esté, no haría las mismas cosas estando contigo que estando con el Teme, por ejemplo.
— Jaja, entiendo. Seré más específica en la siguiente.
— ¡Me toca otra vez! —Anunció, pero esta vez, la apegó más a su cuerpo, casi dejándola en su pecho y se acercó a su oído— ¿Te gusta que te abrace así? —ella se sonrojó de inmediato y su corazón de disparó.
— A decir verdad, m-me encanta que lo hagas, me hace sentir segura y…querida —confesó con un hilito de voz y una dulce sonrisa, el de ojos cielo quedó sonrojado y enternecido al oír eso, no sentía su cuerpo; mientras que ella aprovechó la oportunidad y se armó de valor para llegar a la mejilla del rubio y besarla con cuidado. Naruto sintió como su corazón saltaba y le sonrió como nunca, se acercó a su rostro, besando su frente. Pero luego, fijó la vista en esos tentadores labios nívea, los cuales parecían llamarlo—. N-Naruto-kun…
— ¡Naruto, cuidado! —le advirtió una voz femenina lejana, pero fue muy tarde, la pelota de voleibol ya había impactado con el costado de la cara del rubio, dejándolo medio aturdido en el piso.
— ¡L-lo siento, Naruto-kun, creo que me emocioné un poco con la llama de la juvent-! —pero no pude terminar la frase, el Uzumaki le había devuelto el pase y la guerra se había desatado. Hinata lo miraba desde el mismo lugar con una gotita cayendo por su nuca.
"A-al menos eso significa que no está herido…"
— Naruto siempre será Naruto, aunque esté enamorado —concluyó Sakura en voz alta, mirándolo con cara de póker.
— Dobe una vez, dobe para siempre —la apoyó el Uchiha.
…
Ya estaba atardeciendo y la mayoría comenzaba a retirarse. Los últimos en quedarse fueron Naruto, Hinata, Sasuke y Sakura, quienes seguían conversando de varias cosas. Al final, el rubio se retiró con la de ojos perla, dejando solos a la pareja.
Las primeras estrellas inundaban el cielo y la luz del sol comenzaba a desaparecer, aunque la luna llena anunciaba su llegada en todo su esplendor.
— Sasuke-kun… —llamó ella, sin mirarlo, pensativa.
— ¿Hm?
— Lo que me dijiste hoy en la mañana… —el Uchiha sabía perfectamente a qué se refería, haber deseado que ella no le diera mucha importancia al asunto fue iluso de su parte. Él suspiró pesadamente.
— ¿Es muy difícil de creer que me gustabas desde hace un tiempo atrás?
— Ah decir verdad, sí. Muchas veces creí que me detestabas, que era una molestia para ti.
— También lo creía yo a veces, o al menos, eso prefería.
— ¿Eh? —ella no ocultó sus sorpresa, y él se recostó en el pasto con las manos haciendo de almohada a su cabeza.
— Prefería creer que no me gustabas, porque…no podía, no era correcto. Naruto… hm, ese dobe estaba tan encaprichado contigo, ¿cómo podía llamarme su amigo si aceptaba que me gustaba la chica que él adoraba?
— Ya veo…
— Cuando supe lo que sentías por mí, entendí que debía alejarme más de ti, o no podría seguir conteniendo…las cosas. Lamento… el daño que te hice, Sakura. Pero Naruto es como un hermano para mí.
— Lo sé, no te culpo, ni a él —comentó triste, y a su vez algo aliviada de esas palabras—. Muchas veces me sentía mal por no poder corresponder sus sentimientos. Pero no podía mentirme a mí misma.
El silencio reinó entre ellos unos momentos, una brisa tibia los envolvió.
— La verdad es…que no sé qué hubiese hecho si ustedes dos hubiesen comenzado una relación de pareja —confesó, dejando a una atónita peli-rosa con mariposas en el estómago—. Probablemente sólo me habría alejado definitivamente de ambos.
Sakura se sonrojó, mostrando una suave sonrisa de felicidad, de confort. "Entonces…sí le importaba, siempre le importé, tanto que si hubiese estado con Naruto, él no lo hubiese aguantado". La Haruno llegó hasta el pecho del Uchiha, acostándose a su lado y abrazándolo.
— Eso no habría pasado, Sasuke-kun, ni aunque te hubieses ido por años de la ciudad, no podía olvidarte. Naruto es como un hermano menor para mí, son sentimientos totalmente distintos —tras esas palabras, él la abrazó de vuelta, pero con la intención de cambiar de posiciones. Quedando él sobre ella, quien terminó acostada y acorralada en el pasto.
— ¿Y qué sientes por mí, Sakura?
— Y-yo… —eso la tomó por sorpresa, su corazón latía rápido y sus mejillas ardían. Sasuke sonrió de lado al verla así, no quería perder esa oportunidad. De inmediato se acercó a su cuello y comenzó a besarlo, succionarlo y lamerlo suavemente. Los gemidos de Sakura no se hicieron esperar. La Haruno se aferró al cuello de Sasuke, y comenzó a imitarlo. Después de todo, llevaba años anhelando besarlo así, sin ataduras ni límites. El de pelo azabache irrumpió los delicados labios de Sakura, dejando que la pasión comandara las órdenes en su cuerpo—. Sasuke…kun…
Los besos subían de intensidad, mientras la noche caía. Las manos de Sasuke se fueron directamente a la base del corto vestido blanco que Sakura lucía ese día. Lentamente, acariciando sus muslos, lo subía hasta que pudo ver su calzón rosa con líneas blancas. Bajó el cierre de su espalda, con suavidad y sin dejar de besarlo. Pronto la prenda desaparecería.
Sakura, por su parte, no quería quedarse atrás, y a pesar de su inexperiencia, no iba a perderse la oportunidad de explorar el majestuoso cuerpo masculino que la traía soñando desde el comienzo de su adolescencia. Con ayuda del Uchiha, la polera de blanca de Sasuke desapareció, y sólo quedó con unos jeans negros puestos. Ambos estaban sentados ahora, frente al otro.
Se veía tan sexy a los ojos de Sakura, quien aún no se acostumbraba a verlo semidesnudo, que quedó unos segundos inmóvil, admirándolo. Sasuke se sonrojó un poco pero sonrió complacido, y aprovechó la oportunidad para hacer que el pequeño vestido blanco desapareciera totalmente, dejando a la Haruno en ropa interior.
Ella se tapó sus pechos, de manera innata. Él la miró comprensivo y enternecido. Se acercó a ella y la besó con suavidad en los labios, hasta lograr que ella se calmara y le correspondiera el contacto.
— No tengas miedo, no haré nada que tú no quieras, te lo prometo.
— L-lo sé, confío en ti, Sasuke-kun.
Y con esas palabras, el de cabello azabache volvió a tomar su rostro y besarla con afecto, mientras ella enrollaba sus manos en el cuello del Uchiha. Luego de unos segundos así, el Uchiha llevó una mano a la cintura de la de ojos jade, la cual iba subiendo lentamente, al compás de sus besos, hasta que llegó a uno de sus senos y comenzó a acariciarlo sobre la prenda.
— ¡Sa-Sasuke! —era excitante, al punto de querer sacarse ella misma el sostén para sentir la piel del Uchiha, pero no se atrevía. De lo que sí fue capaz, fue de llevar su mano al pecho de Sasuke, y lentamente fue bajando, con timidez, hasta que llegó finalmente a la intimidad del chico, sobre su pantalón. Comenzó a acariciarlo lentamente, logrando que el de ojos ónix comenzara a gemir despacio, de forma casi inaudible, Sakura se sintió derretir al oírlo.
Sasuke tomó esa intrusa mano de Sakura y se desabrochó el pantalón, para luego dejar la mano femenina sobre su bóxer. Sakura se sobresaltó un poco, se sentía tan grande y duro, nunca había tocado así a un hombre antes, no estaba muy segura de lo que hacía; por lo que comenzó a acariciarlo con suavidad, de arriba hacia abajo; parecía estar haciéndolo bien por los gemidos y suaves movimientos del cuerpo de Sasuke.
Dentro de su excitación, el Uchiha llevó una de sus manos al broche del sostén de Sakura, soltándolo finalmente. Ahí fue cuando ella pareció despertar de un trance, lo soltó y volvió a proteger sus pechos de la vista ónix.
— ¡Espera, Sasuke-kun!, por favor. Y-yo…no estoy lista… —reconoció cabizbaja, avergonzada. Él respiró profundo, para calmar su excitación y le levantó el mentón para que lo mirara.
— Tranquila, no tiene porqué ser ahora.
— L-lo lamento, yo… —no sabía cómo continuar, ella sabía que Sasuke estaba excitado, incluso ella había ayudado con eso.
— No te disculpes por esto, Sakura. No me debes nada. Además… —se acercó a ella y depositó un suave beso en sus labios—. Me has esperado mucho, siempre fiel y sonriéndome a pesar de todo. Ahora, yo te esperaré a ti, todo el tiempo que necesites.
— Sasuke-kun… —ella lo abrazó con cariño y se acercó a su oído—. Te quiero tanto… —el Uchiha sintió como el alma se ensanchaba en su pecho. A veces se preguntaba qué hizo para merecerla.
Recordó la primera vez que ella se le declaró, cuando confesó que lo amaba a sus cortos 13 años, y él sólo pudo decirle "gracias". Aunque en ese tiempo la quería, no sentía nada más que amistad por ella.
Ahora las cosas eran distintas.
— Sakura… —se separó un poco de ella y chocó su frente con la femenina, mirándola a los ojos—. Te amo…
…
Al día siguiente, eran las 7:15 am, y Hinata ya estaba en el salón ese día, era la única. No había podido dormir bien y optó por dejar de intentar y levantarse temprano. La noche anterior, Anko los descubrió —a ella y a Naruto— entrando a la pieza de la Hyuuga; no pudieron hacer mucho más y finalmente él tuvo que irse a la residencia masculina.
Lo había extrañado esa noche. Y en medio de su soledad, por todo lo que había sucedido hasta ahora, había tomado la decisión de decirle lo que sentía, de superar su miedo al rechazo. Para ella, Naruto Uzumaki valía ese riesgo.
De pronto, la puerta se abrió, y ella levantó la cabeza del libro de clases que hojeaba.
— ¿N-Naruto-kun?
— ¡Hinata, me alegra verte aquí tan temprano! Quería ir a buscarte a tu pieza, pero Anko estaba en la entrada y preferí esperarte acá. ¡Qué suerte!
Se acercó a ella radiante, mientras a ella le volvía ese brillo en sus hermosas perlas. Se paró para saludarlo, y este llegó animadamente a abrazarla, incluso le dio una vuelta en el aire.
— ¡No sabes cuánto te extrañé anoche! —esas palabras la hicieron sonrojar, pero le gustaron— ¿me extrañaste tú?
— P-por supuesto —confesó avergonzad y luego respiró profundo, para mirarlo con nerviosismo y algo de seriedad, dejando al rubio extrañado—. Ne-necesito decirte algo…m-muy importante, Naruto-kun.
— Claro, ¿qué sucede, linda? —se acercó más a ella, dispuesto a otorgarle toda su atención. Pero esa cercanía puso más nerviosa a Hinata, y él lo captó; ella parecía estar más tímida y sonrojada de lo normal. Razonó que tal vez quería decirle algo que le avergonzaba, por lo cual decidió acortar más la distancia entre ellos, con la esperanza de que ella sintiera más confianza y serenidad. Le tomó el rostro con ambas manos para que lo mirara.
— Sabes que puedes decirme lo que sea, Hinata —le habló suavemente, pero en el fondo intuía que ella sólo se sonrojaría más y se pondría todavía más nerviosa, y acertó. Él sonrió conmovido, le encantaba verla así.
— ¿P-por qué te acercas tanto? —preguntó con sana curiosidad, él no estaba seguro de la respuesta, no quería reconocer que le gustaba verla así.
— Si te molesta, me alejaré.
— ¡N-no! —se apresuró a contestar—. Nunca me ha molestado tu cercanía, Naruto-kun, me gusta, de hecho… —avergonzada, bajó la mirada—. Me gusta mucho… "tú me gustas mucho…" —pensó todavía sin el valor de confesarlo; la Hyuuga apoyó sus manos en el pecho del rubio.
— Entonces, me acercaré un poco más, ¿sí? —preguntó sonriente, ella asintió— ¿Continúo?
— S-sí…
— ¿Un poco más? —el rubio rozó su nariz con cautela.
— Na-naruto-kun… —ella cerró sus ojos finalmente, y él se acercó al punto de rozar sus labios.
— ¿Así? —habló sobre esos suaves labios níveas.
— U-un poco…más… —fue lo último que ese salón escuchó antes de que Naruto presionara sus labios contra los de Hinata, formando un dulce y calmado beso, bastante esperado por ambos.
"¡Na-naruto-kun me está…me está…!"
Esa tenue danza entre sus inexpertos labios, se vio interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose.
— ¡Buenos días! —saludó un neutro Kakashi, logrando que ambos se separaran como si quemaran.
— ¡Kakashi-sensei! —reclamó Naruto, rojo como adorno navideño, aunque no más que Hinata.
— Oh, qué bueno que tengo alumnos responsables que llegan temprano. Ya que hay tanto espíritu por aprender aquí, les pediré que me ayuden a traer algunos materiales del laboratorio.
— ¡¿Eh?!
— P-pero… —Hinata no sabía que decirle.
— Gracias por ofrecerse, síganme por favor.
Ambos se miraron rendidos y luego apartaron sus ojos, avergonzados.
Esta sería una larga mañana…
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Debo ser sincera, estoy algo molesta con esta página porque siempre me pone trabas para subir caps de ESTA historia, a pesar de que estoy escribiendo dos más y nunca me ha hecho show con ninguna de ellas. Eso me desanima bastante en verdad :/ porque una se esfuerza por tratar de tener lo antes posible un capítulo, y la página te permite subirlo recién horas o días después, si alguien puede dejarme un comentario con consejos al respecto, se lo agradecería.
Fuera de eso, ¿les gustó? Jiji dejen sus reviews comentando qué les pareció! Me encantaría saberlo porque me esforcé harto para este capítulo c:
Y también quiero dar agradecimientos públicos a quienes leen esta historia desde que la empecé hace meses, y siguen apoyándome hasta ahora c: (L) y para quienes recién la están conociendo, espero de todo corazón que les esté gustando!
Nos vemos!
