Hola chicos! lamento la tardanza :c tuve un fin de semana muy ocupado u.u

Espero que les guste este capítulo! ya va quedando lo último de la historia c: espero que les guste como va. Subiré el siguiente dentro de estos próximos días

Disfrútenlo!

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¡Bienvenidos a Harvird!

Al final del túnel oscuro…

Una hermosa joven de piel nívea se removía inquieta entre las sábanas de su propia cama, sudaba un poco y parecía que quería hablar, tal vez gritar, pero no podía.

Naruto Uzumaki, quien había sido el dueño de su corazón y pensamientos desde que llegó a la universidad y durante todo el primer semestre, que estaba ya cerca de terminar, la miraba desde lejos, serio y sin moverse.

— ¿N-Naruto-kun?

— Adiós, Hinata.

— ¡¿Eh?! ¿A-adónde vas? ¿Naruto-kun? ¡Espera! —pero la imagen de su querido rubio se alejaba más y más de ella, hasta desaparecer finalmente. Mientras ella corría llorando tras él, pero ninguna palabra podía salir de su boca, por más que trataba de gritarle, de llamarlo.

Él se había ido.

Despertó de golpe, dando un pequeño grito y respirando agitadamente. Las lágrimas caían de sus perlas, y quemaban sus mejillas. Las limpió cuidadosamente, prendió la luz de su velador y se sentó para tratar de calmarse.

"Fue sólo una pesadilla, sólo eso…", intentaba calmar su mente y su respiración. Sin embargo sus intentos fueron en vano, seguía asustada y angustiada.

Finalmente se rindió y tomó su celular, eran cerca de las 2 de la mañana, sabía que ya no podía llamar a Naruto. Comenzó a escribirle un mensaje con la esperanza de que él le respondiera. Pero antes de mandarlo, se arrepintió. Y marcó un nuevo número.

— ¿Tenten? Lo lamento, ¿te desperté?

— No, descuida, acabo de terminar un trabajo. ¿Sucede algo?

— S-sí, es que…yo… —comenzó a sollozar de nuevo.

— ¡T-tranquila, voy para allá!, ¿sí? Ábreme la puerta —en dos minutos llegó y la abrazó con fuerza, mientras Hinata comenzaba a sentir alivio al fin— ¿Qué es lo ocurre, mujer? Casi me matas del susto.

— L-lo lamento, tuve una pesadilla horrible.

— Oh, ya veo —suspiró aliviada—. Por un momento pensé que te había pasado algo peor o que habías discutido con ese rusio.

— No, pero…soñé que se iba, lejos de mí.

— ¿Eh? ¿Por eso te asustaste tanto? —la miró extrañada, y ella asintió avergonzada—. Vamos, tranquila, ¿A dónde se iría él a mitad de año? Además, se nota mucho que él te adora, Hinata. Sé que han estado un poco más alejados que antes, pero sigue habiendo cariño en sus ojos para ti, no aguanta cinco minutos sin preguntar dónde estás, sin mencionar que siempre busca excusas para estar a tu lado. ¡¿Crees que si no le importaras, haría todo eso?! ¡Por supuesto que no! Y sé que tú lo quieres también.

— S-sí. Desde ese incidente de la fiesta le pedí que sólo fuéramos amigos y viéramos como avanzaban las cosas, que no forzáramos nada, pero creo que ya no puedo seguir reprimiéndome, ni haciendo que él se reprima.

— Es verdad, a ninguno le hace bien eso. Además, tienes la fortuna de que el chico que te gusta va a la misma universidad que tú, vive a unos pasos de tu residencia, ¡y tú también le gustas! Jé, créeme que te envidio un poco, desearía tener tu suerte en el amor…

— Yo…no lo había visto así.

— ¡Sólo se vive una vez, niña! Tú eres quien llegó acá decidida a vivir tu vida libremente, lejos de tu padre y encontrar tu felicidad, ¿no? Entonces no la dejes ir así como si nada, sólo por miedo. Naruto es un buen chico, y te lo ha demostrado varias veces. De hecho, a todas nos alegras que no te hayas enamorado de un patán.

— Jaja, gracias por venir y aconsejarme, Tenten.

— Descuida, para eso son las amigas. Ahora trata de dormir un poco, ¿sí? Nos vemos mañana.

— De acuerdo, duerme bien.

— Buenas noches —y se fue, dejando a la Hyuuga un poco más tranquila.

"Mañana hablaré con Naruto-kun…", pensó decidida antes de tratar de volver a conciliar el sueño.

El sol iluminaba las habitaciones y las salas de clase, este día prometía ser hermoso y memorable para ella. Se levantó con ánimos y se puso un hermoso vestido rosado claro, y una chaqueta de mezclilla encima; también se peinó con un mechón de cabello atrás, usando un lindo broche de flor de cerezo. Estaba lista para impresionar a su rubio favorito.

Quería sorprenderlo e ir a buscarlo a su habitación para ir juntos a clases, pues por lo general era al revés; pero era temprano todavía y estaba segura que él debía seguir alistándose. Saludó a algunos de sus amigos cuando pasó por ahí y al llegar afuera de la puerta del Uzumaki, que estaba junta, se acercó sin hacer ruido para abrazarlo cariñosamente, a modo de sorpresa. Pero al abrir un poco más la puerta, sin entrar totalmente se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, mirando por la ventana, de espaldas a ella.

— ¡N-no dije que me había rendido, Ero-sennin! ¡Y claro que terminaré bien el semestre! Pero… —guardó silencio— ¡Es por eso que quiero ir allí! No es lo mismo que estar acá, tú me entiendes—nuevamente escuchaba sin hablar—. Gracias, pero es un cambio que quiero afrontar por mi cuenta, es parte de crecer, no puedo contar siempre con que tú y Tsunade no oba-chan me ayuden en todo. Esta es mi decisión, mi vida. Me iré cuando terminen las clases, ¿sí? Está decidido, fue suficiente de Harvird por ahora…

"¡¿C-cómo?! ¿S-se va de la universidad?", sus ojos mostraron su dolor y sorpresa, por un momento creyó que se iba a desmayar ahí mismo. Pero se obligó a ser valiente y volver a sentir las piernas, para salir corriendo del lugar. No podía seguir escuchando eso.

"¡Mi sueño…mi pesadilla…era verdad, todo es verdad, él se irá lejos de mí!", las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, mientras a penas veía hacia donde corría, sólo quería salir desesperadamente de ese edificio de testosterona. Dentro de su desesperación, no notó que pasó junto a Sasuke, que estuvo a punto de saludarla, pero al verla llorar mientras corría, se quedó callado y mirando el camino que había dejado, preocupado.

"¿Qué demonios hizo ese idiota ahora?", asumió molesto, y caminó a la pieza del rubio; tocó la puerta y su amigo le indicó pasar.

— Hola, Teme, ¿qué haces acá?

— Acabo de ver a Hinata corriendo y llorando, ¿acaso pelearon?

— ¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¡¿Por donde la viste?! —estaba por salir corriendo a buscarla, pero Sasuke la detuvo.

— Escucha, Dobe, si algo he aprendido de las mujeres, es que cuando están muy agobiadas debes darles algo de espacio antes de ir con ellas.

— P-pero…

— Habla con ella luego de las clases, deja que se calme, y así también aprovechas de no llegar tarde, como siempre —le aconsejó antes de irse.

El rubio quedó ahí parado, preocupado y pensativo.

"¿Qué le ocurrirá a Hinata? Espero que esté bien…"

Luego de lograr calmarse un poco en los jardines, miró la hora y se dio cuenta de que ya llevaba casi 40 minutos de retraso, no la dejarían entrar a esta hora, así que prefirió volver a su habitación y esperar a la siguiente lección.

Sakura caminaba triste hacia la residencia femenina, tenía motivos para tener ánimos, pero una reciente noticia había logrado despertar dolor y angustia en su pecho, ni siquiera tenía ánimo de ir al resto de sus clases, y como tenía suficiente orgullo para no llorar frente a todos, prefirió ir a descansar a su habitación hasta las clases de la tarde, donde retomaría el día.

Cuando iba entrando a la residencia, vio que Hinata salía de ella, al parecer competían por quien se veía más apagada ese día.

— Hola, Hinata.

— H-hola, Sakura.

— Creí que tenías clases en la mañana, junto con Naruto y Temari.

— S-sí, yo…no me sentía muy bien.

— Oh, ya veo, ¿y estás mejor?

— Algo… ¿Y tú ya no tienes más clases?

— No, bueno sí, pero…creo que necesito descansar un poco, tuve una mala noticia hoy y yo… bueno, no importa, hablando de noticias, ¿ya te enteraste de lo de Naruto? Creo que se lo ha hecho saber a todo el mundo.

— ¿Ah sí? —una punzada de dolor atravesó su pecho, y antes de que las lágrimas volvieran, prefirió irse corriendo—. Lo siento, debo irme o no llegaré —musitó sin mirarla y sin voltear.

— C-claro, adiós —no supo si ella la escuchó— ¿En verdad estará bien? —quedó preocupada la de ojos jade.

Hinata entró un poco después que el profesor y se sentó muy cerca de la puerta, y lejos del rubio y de Temari, no se creía capaz de enfrentar la situación todavía. Naruto notó la extraña actitud de la Hyuuga, siempre se sentaban juntos. Tuvo intención de enviarle un mensaje, pero el profesor lo descubrió y lo regañó, obligándolo a guardar el móvil.

Al final, la conversación con Sakura sólo había confirmado sus teorías, Naruto Uzumaki se iría de Harvird, ya no podría estar con él.

"N-no es cierto, no es fuerza que tengamos que estar en la misma universidad, no es necesario, ¿verdad? Podemos estar juntos…lejos…". Las lágrimas volvieron a llenar sus ojos, al final, tuvo que retirarse un poco antes de que la clase acabara, ya no podía retener más el llanto, y estallar frente a toda la clase no estaba en sus planes.

Nuevamente se fue lo más rápido que pudo a su pieza, ahí se encerró, apagó el celular y cerró las cortinas. Necesitaba estar sola, pensar y tratar de calmarse.

"¿Qué voy a hacer ahora?"

La noche llegó pronto, y ella seguía sin prender su celular y sin salir de su habitación. Ya eran casi las nueve, y finalmente decidió ir a dar un paseo por los jardines, necesitaba aire, despejarse de todo un momento. Sin embargo, no alcanzó a dar muchos pasos más allá de la residencia, pues divisó que el Uzumaki venía directo hacia ella, y ya la había visto; no tenía escapatoria. Se quedó ahí, estática, no estaba lista para afrontar esa conversación, pero al parecer no tenía de otra. De igual forma, lo había pensado durante toda la tarde, no quería hacerle más difícil este proceso de cambio, así que trataría de apoyarlo, pero también le aclararía que ya no podrían ser…algo, que de una o de otra forma, sería su despedida. Porque si no, ella no podría seguir adelante con su vida, quedaría atascada en este punto.

— ¡Hinata, me alegra tanto verte! Te estuve buscando y llamando todo el día, pero no respondías —llegó y la abrazó rápidamente, pero al ver que ella no le correspondía el gesto, la soltó con miedo de haberla incomodado— ¿Todo en orden?

— S-sí… —mintió, sin mirarlo.

— Oh… —no le creyó en lo absoluto pero no quería presionarla a hablar si no quería hacerlo—. Tengo algo que decirte, es…algo grande e importante para mí.

— Ya sé que es —le cortó ella, todavía sin enfrentar sus ojos azules, y con miedo de oír de su boca esas palabras que podían ser verdaderas balas.

— ¿A-ah sí? Y… ¿qué opinas?

— Yo… yo no…—suspiró y respiró con fuerza para ganar valor—. Lo lamento, Naruto-kun, siendo así las cosas, no creo que podamos ser…más que amigos, no creo poder soportarlo mucho tiempo… —sus ojos perla se llenaron de lágrimas, mientras los zafiros la miraban como si hablara otro idioma, lentamente fueron perdiendo ese brillo característico, ese resplandor que Hinata adoraba. La Hyuuga no lo resistió más y se acercó a él, poniéndose de puntitas para besar suavemente los labios de Naruto, de manera fugaz—. Adiós, Naruto-kun —mencionó finalmente para luego irse corriendo nuevamente del lugar, dejando al Uzumaki con los labios cálidos y el pecho entumecido.

No entendía nada de lo había pasado, ni sus palabras, ni el beso, ni el rechazo…

No, eso sí lo había entendido, Hinata lo había rechazado.

"Pero… ¿por qué?"

En la habitación de la Haruno, ella salía de la ducha, envuelta en una toalla y con otra más pequeña en el pelo, algo distraída. Cuando sus ojos divisaron una figura en su pieza, sintió como el corazón se le estrujaba al punto de dolerle y caer al piso.

— ¡Sakura! —sólo por la voz reconoció finalmente quien era y pudo volver a respirar de nuevo.

— ¿Sa…suke-kun?

— ¿Qué te ocurre? ¿Te encuentras bien? —la ayudó a incorporarse.

— S-sí… sólo eras tú…

— ¿Cómo qué "sólo soy yo"? ¿Acaso debería haber alguien más aquí? —comenzaba a enojarse.

— ¡No me voltees las cosas, Uchiha, casi me da un paro cardíaco por tu culpa!

— Hm… —"buen punto"—. L-lo siento —musitó a regañadientes. Él había llegado hace varios minutos, y Sakura no le habría—. Si no entraba a tu pieza, corría el riesgo de que Anko me encontrara y me echara.

— Está bien, entiendo. Ya pasó —comenzó a quitarse la toalla del pelo y secárselo un poco con esta misma.

— ¿Por qué te asustaste tanto, quién sería si no era yo o una de las chicas?

— Es que… —los ojos jade comenzaron a llenarse de lágrimas y su labio empezó a temblar. Sasuke la llevó hasta su pecho, conteniéndola, mientras ella comenzaba a llorar casi silenciosamente—. Hoy me enteré de que Kabuto salió libre…

— ¡¿Qué?!

— Kakashi me dijo que Orochimaru había interferido con sus influencias en los tribunales, y al final de todo, no le hicieron nada… —sus gruesas lágrimas caían con fuerza y el dolor quemaba en su pecho.

— Ese bastardo… —Sasuke tuvo que usar toda su concentración para no explotar de ira en esos momentos, no podía desquitarse con su novia y con la víctima de ese sin vergüenza.

— De todas formas lo expulsaron de la universidad y no volverá, pero… ¡me siento tan frustrada!

— Sakura, mírame —le pidió, con una mano en su mentón—. Nunca más volverás a pasar por algo así, ni de parte de él ni de nadie, yo no lo permitiré, ni tú tampoco. Lo prometo, Haruno.

— Sasuke-kun…gracias —volvió a abrazarlo, más aliviada.

"Es verdad, ya no puedo seguir teniendo miedo, ni él ni yo permitiremos que esto vuelva a pasar. Tengo que aprender a superar esto".

El silencio reinó entre ellos unos minutos, cada uno hundido en sus pensamientos.

— ¿Te gustaría ver una película? —ofreció él, sonriéndole, aunque estaba seguro de que lo que sea que ella pusiera no le gustaría.

— ¡Quiero ver "Coco"!

— Yupi… —musitó sarcástico, mientras ella le daba un suave codazo.

— Iré a secarme el cabello y vestirme, vuelvo enseguida. ¿Puedes buscar tú la película por favor?

— Está bien.

Cuando ella entró nuevamente al baño, Sasuke apretó los puños con furia. Hubiese deseado tener una bolsa de boxeo frente a él para hacerla añicos ahí mismo.

"Esto no se va a quedar así, ese malnacido pagará caro lo que hizo".

Al día siguiente, los ojos azulados se abrieron con decisión y fuerza esos días. Había dormido poco y mal con todo el revoltijo de ideas que tenía en su mente. Se levantó, se alistó, tomó su mochila y se fue de ahí. Eran las 6 am, y Naruto estaba sentado frente a la puerta de la habitación de Hinata. No se movería de ahí hasta que hablara claramente las cosas con su nueva amiga.

Tuvo que esperar más de una hora, incluso vio pasar a Tenten y a Temari, quienes lo saludaron extrañadas. Pero finalmente esa puerta se abrió, dejando ver a la hermosa princesa de la luna, que aún tenía los ojos tristes y apagados, igual que ayer.

— ¿Na-Naruto-kun? ¿Q-qué haces aquí?

— ¡Hinata, buenos días! Yo…te estaba esperándote. Necesito hablar contigo —se levantó y se acercó a ella.

— Y-yo…no lo sé…

— Por favor —le tomó la mano y la miró casi suplicante, ella no pudo resistirse a esa mirada.

— De acuerdo, pasa.

Ambos se sentaron en la cama de la Hyuuga, la joven no se atrevía a mirarlo, y él estaba nervioso, tampoco encontró las palabras para empezar, así que decidió que sólo fluyera la conversación.

— Hinata, ¿qué sucede? Necesito saberlo…

— Naruto-kun, yo…no puedo seguir…así…contigo. Si tú te vas, prefiero que…

— ¿Irme? ¿A dónde?

— P-pues…escuché que hablabas con alguien acerca de irte de Harvird, y luego Sakura me dio a entender lo mismo.

— ¡¿Qué?! ¡Claro que no me iré! ¡Yo…! Un momento, creo que hubo un error aquí, el único viaje que tengo planeado hacer es para estas vacaciones, a final de semestre.

— ¿Eh?

— ¡Sí! ¡Hinata, quiero que vengas conmigo y nuestros amigos a la casa de playa de mi abuelo! ¡Te prometo que la pasaremos genial!

—…Entonces… ¿no te vas?

— No me iré, terminaré de estudiar aquí en Harvird —tomó su mano con suavidad—. No me alejaré de tu lado, Hinata.

Ella le sonrió con unas tenues lágrimas en los ojos y sonrojada, su pecho volvía a ser tan liviano como antes.

— No puedo creerlo, malinterpreté todo, discúlpame.

— Ya pasó. Y ahora que sabes lo del viaje, dime…con respecto a ese beso que me diste ayer… —con esas simples palabras, la cara de Hinata volvió a ser roja cual tomate—. Ahora que sabes que me quedo, ¿me das otro?

— Na-Na-Naruto-kun…y-yo… —ya no sabía qué decirle, había dejado a exposición sus sentimientos y se notaba visiblemente cohibida, ni siquiera se atrevía a mirar. Él entendió que la estaba presionando y paró, se acercó y le dio un tierno beso en la mejilla, casi en la comisura de los labios.

— Hinata, tú me gustas mucho —confesó algo sonrojado, sin dejar su sonrisa ligera—. Sólo quiero que lo sepas y que lo tengas presente.

Ella lo miró gratamente sorprendida y avergonzada, pero radiante, con sus perlas brillantes cual lunas otoñales. Quiso responderle, decirle que sentía lo mismo, pero las palabras no le salían, sus nervios nuevamente habían tomado el control de su cuerpo.

El Uzumaki se levantó, sin soltarle la mano.

— ¿Lista para ir a clases?

— S-sí, déjame tomar mi mochila y vamos.

Y así salieron del recinto femenino, hablando y riendo como siempre, con los dedos entrecruzados y sin importarles el resto del mundo.

— Entonces… ¿vendrás conmigo a la playa?

— No lo perdería por nada del mundo…

Flash Back

— ¡¿Cómo es eso de que "no me preocupe"?! —le repetía Jiraiya al rubio por teléfono, como si le hablara el hebreo— ¡Claro que me preocupa que te estés rindiendo con esa chica especial y que además estés descuidando tus estudios por un corazón roto!

— ¡N-no dije que me había rendido, Ero-sennin! ¡Y claro que terminaré bien el semestre! Pero…

— Está bien, está bien, confiaré en ti. Pero todavía creo que deberías traerla a casa para que me la presentes, además sabes que yo y Tsunade podemos decirle todo lo bueno de ti que tal vez aún no sepa, ganarías puntos. ¡O podemos ir todos juntos a la casa en la playa, y ahí hablaremos con un mágico ambiente romántico! Sabes que ese lugar es un muy especial…

— ¡Es por eso que quiero ir allí! No es lo mismo que estar acá, tú me entiendes.

— Pues claro, en la universidad tienen menos espacio y tiempo para ustedes. Y no tienen ese cálido paraíso embriagante. Bien, puedes ir a la casa de playa y usarla cuando quieras. Pero sigo creyendo que Tsunade y yo podríamos ayudarte en algo.

— Gracias, pero es un cambio que quiero afrontar por mi cuenta, es parte de crecer, no puedo contar siempre con que tú y Tsunade no oba-chan me ayuden en todo. Esta es mi decisión, mi vida. Me iré cuando terminen las clases, ¿sí? Está decidido, fue suficiente de Harvird por ahora…

— ¡Por supuesto!, el primer semestre de universidad siempre es agotador ¡Pasa pronto tus exámenes, toma tu traje de baño, a tu novia y a tus amigos y váyanse a la playa!

— Gracias, Ero-sennin. ¡Nos vemos!