Disclaimer: Todo lo reconocible a la famosa saga de Harry Potter es de la fabulosa J.K. Rowling, yo soy una simple muggle que juega con sus personajes, estos no me pertenecen, la invención de "Magia oculta" sí. (#DiNoAlPlagio)


N/A

Hola, hola! ¿Cómo han estado? Como se darán cuenta, aquellos que me tengan en sus favs, he vuelto a actualizar. Sé que es pronto, pero como dije en mis notas anteriores, viajo pasado mañana y no vuelvo en dos semanas, por lo que he decidido adelantar este capítulo. Saben, a pesar de que sean dos o tres personas las que lean esto, yo voy a seguir actualizando. Nunca podría dejar las cosas sin terminar, y he sido lectora mucho tiempo como para saber que se siente empernarte con una historia que no ha sido completada en mucho tiempo, y que te morís de ganas porque "Muerdagos y Mortífagos" sea actualizada *ríe*.

Con respecto al capi, les cuento que aquí aparecen nuevos personajes y seguimos con mucho misterio. Ayer leí un review de un guest que me dió mucha risa, me dijo que esta historia era "más rara que perro verde" y no me había puesto a pensarlo, pero sí, en efecto es "rara". Así que ya no hay chance de sorpresas, ¡están advertidos!

¡Gracias a todos por los reviews y favs! Bienvenida prima Angelina Priorincantatem y te agradezco la ayuda y dedicación que le has brindado a esta historia, para que sea posible.

Sin más preámbulos los dejo leer
¡Que lo disfruten!

Fin N/A


CAPÍTULO 3 - La Serpiente y el León


Dejó que su cuerpo se llenara de ese silencio y escuchó un leve susurro. Se acercó a su procedencia. Sus pasos eran toscos, sin embargo, no sentía los pies. Mientras más se adentraba al claro más se desvanecía, cuando llegó al árbol que había en el centro de este, su figura corpórea desapareció completamente. Hermione se sobresaltó, pero dejó que una sensación familiar la embargara. Se miró sin verse y se tocó la cara. La sensación era extraña, sus sentidos eran expansivos, y no funcionaban con la mente. Pronto se dio cuenta que alguien había llegado, la miro a los ojos y desapareció también.

- No quiero que te asustes - le dijo una voz un tanto ronca cerca de su oído - pero era absolutamente necesario mostrarte esto.

- Hermione se tensó, por la cercanía del individuo, pero no dejó que ese miedo se apoderara de ella y preguntó:

- ¿Quién eres?

- En este momento, eso no importa - dijo lentamente, su voz le hacía acordar a la de su antiguo director del colegio, era sabia y perspicaz, generando curiosidad a aquel que la oyera - lo sabrás pronto, descuida - amablemente predicó.

- Entonces, ¿Qué va a mostrarme? - preguntó educadamente.

- Ya lo verás, la espera es lenta hasta que llega el sol, pero en el ocaso la luz nos deja su estela. Nos tiñe de fuego y nos abraza morfeo. - Hermione dejó de lado sus incógnitas y no trato de entender, sino de percibir aquellas palabras, como si alguna vez las hubiera escuchado antes.

- Puedes entrar - permitió ella, llevada por un impulso. El interpelado sonrió y se inmiscuyo en la mente de la chica.

"Gracias" Dijo él, una vez dentro de su cabeza. "La mente es el lugar más íntimo de un ser humano, debes saber que a pesar de nuestra forma nosotros somos más que eso. Puedes dejarme entrar, pero nunca llegaré hasta tus sentimientos, esos no me corresponden" Hermione quería preguntar ¿Porque? y quería saber ¿Quiénes eran ellos? ¿A qué se refería con nosotros somos más que eso? en ese momento, sus cavilaciones se vieron interrumpidas. "Puedes llamarme Oknur, pero debes saber que ese no es mi único nombre" Dijo. Después de una leve pausa ordenó "sigue a la serpiente, que el león está cansado de esperar" Sin percatarse, Hermione estaba siguiendo otra vez el susurro del principio, pero cada vez se parecía más a un silbido. Vió que a sus pies se deslizaba una serpiente de piel plateada. La siguió.

Después de lo que parecieron unos minutos, llegaron a la boca de una cueva de piedra negra. La serpiente se detuvo. Una voz grave y gutural salió de la oscuridad.

- Un león aguarda, pero nunca espera - Dijo este, saliendo de la cueva y dejando ver su asombroso pelaje dorado. Sus ojos eran de un miel intenso que derretía cualquier amenaza.

- Seguramente un león astuto nunca haría amistad con una serpiente - dijo deslizando cada palabra el reptil.

- Mi falta de genio anuló los prejuicios que hace un tiempo pudiera tener. Valoro que vinieras aquí hoy.

- Siempre es un placer mi querido némesis - silbó.

Poco a poco el león volvió a la cueva y la serpiente lo siguió. para ese entonces, Oknur habló: "Las leyes naturales en las que hemos nacido, son los límites de nuestra mente. Hoy entenderás que muchas de las cosas que aprendiste no tienen sentido alguno, que con cada andar aparece otro signo, uno nuevo que no debemos clasificar, ni nombrar, simplemente hacerlo parte de nosotros" hizo una pausa y prosiguió "lo difícil de creer es aún más complejo si buscamos explicarlo. Pronto sabrás por qué estás aquí".

Y con esa última frase, Hermione despertó acalorada y buscando aire. Tenía la sensación, de haber permanecido encerrada en una burbuja.


Las puertas se abrieron dejando ver a una elegante mujer, de porte aristocrático, que con cada paso que daba parecía danzar.

- Madre - Dijo Draco acercándose para besarle la mano. Ella lo miró a los ojos y pellizcó su mejilla con dulzura. Rápidamente ésta tomó un color rosa, resaltando la palidez mortecina que caracterizaba la piel del platino. Hizo una mueca.

- Ya casi no te veo - reclamó Narcissa.

- Madre, almorzamos hace dos días - ésta rodó los ojos.

- Que puedo decirte, te extraño - Su muestra de afecto no lo sorprendió, era a la única persona que se lo demostraba. Él se acercó más a ella y la rodeo con los brazos. Luego de unos segundos se separaron.

- Ahora nos veremos más seguido - dijo mirándola a los ojos, era increíble cómo a pesar de los años su madre seguía siendo tan hermosa - Madre, te necesito. Theo y yo, te necesitamos.

Narcissa lo miró anonadada y llena de curiosidad, aun así, se contuvo y después de una breve pausa dijo finalmente:

- Que bueno es oírte decir eso Draco, por supuesto que me necesitan. - con un tono petulante.

Apenas hubo terminado la frase una sonrisa torcida, esa que Draco había heredado, se apoderó del rostro de la mujer y agregó con anhelo:

- Te escucho.

Lo cierto es que no tenían un plan estrictamente armado con Theo. Pero de eso se trataba, de amoldarlo a cada situación. Draco le contó lo que habían pensado con su amigo y colega, pero para eso, necesitó contarle primero, su postura real en el Wizengamot. Narcissa no se sorprendió, parecía saberlo desde antes.

- ¿Crees que se nota demasiado? - Preguntó preocupado su hijo.

- No, están a salvo. Pasan desapercibidos muy bien debajo de esa máscara de hielo tan particular que solemos poseer, naturalmente, los Slytherins. Pero, tengan cuidado están arriesgandose mucho - como lo que caracterizaba a esa casa, Narcissa pensaba primero en el bienestar personal – A pesar de eso, estoy dispuesta a ayudarlos. Hace mucho que mis ideales cambiaron, es tiempo de poner en práctica los nuevos. - su hijo asintió, sintiendo un gran alivio y orgullo por el apoyo de su madre. - A ver si entiendo correctamente, lo que ustedes pretenden de mí es que abra lazos, gane confianza y prestigio, que obtenga la confianza de la mayor cantidad de grupos sociales, que consiga que la gente vuelva a valorar mi criterio ¿Verdad?

- Así es.

- ¿Pero con qué propósito Draco? ¿Quieres que abra puertas hacia habitaciones vacías y que la gente no sospeche nada?

- No serán simples habitaciones vacías madre. Serán habitaciones donde tú, muy caritativamente, invitaras a cualquier ser de la comunidad a depositar sus ideas, sus planes, y todo aquello que les entusiasme. De esa manera, cuando el momento llegue, será muy simple que juegues tus cartas.


- Herm, ¿Me estás escuchando? - la voz Ginny la trajo de vuelta del mar de pensamientos.

- Si… No, lo siento. - se disculpó la castaña. - ¿Decías?

- ¿Estás bien? No pareces estar en esta tierra.

Y la verdad es que su amiga no tenía idea de cuán en lo cierto estaba. Hermione no dejaba de sentirse como si viviera en otro plano. Y no encontraba respuestas, ni en su mente ni en la biblioteca. Porque claro que ya había dedicado largas horas de sus días en investigar en la biblioteca principal del Ministerio.

- Si Gin, estoy bien, por favor continua. - Pidió Hermione.

- Bueno… entonces como te decía, planeo ponerme algo muy sexy… - ¿Debería contarle a su amiga? Le daba miedo, lo que podría llegar a pensar de ella si le decía que en este mismo instante veía, oía, olía, como la magia recorría el cuerpo de la colorada, y del grupo de señoras sentadas tras ellas, y de todos los comensales de Florean Fortescue a su alrededor. - … Algo así como insinuarle que si quiere mi interés deberá… - No era normal, no había registros de este tipo de comportamientos en ningún lado. Harry la miraba con preocupación, pero como había crecido en el mundo muggle no le daba tanta seriedad, en cambio Ginny era una bruja desde la cuna, y no tardaría en juzgarla. Aunque si era su amiga ¿Por qué habría de juzgarla? - … ¿Puedes creerlo? Toda la madriguera olía a lavandas. Mamá dice que este hombre está obsesionado con… - Quizás contarle sobre sus sueños podría ser un comienzo, no era algo tan alucinante como los otros hechos, la voz en su cabeza, o sus sentidos distorsionados. - ...y claramente le contesté que no podía comprarme con gestos tan ostentosos ni predecibles… - ¿Pero y si le contaba sobre los sueños, y luego ella y Harry empezaban a hacer conexiones entre los hechos? Sin dudas eran lo suficientemente inteligentes para notarlo. entonces ahí sí que debería explicarles todo, y terminaría en San Mungo junto a los padres de Neville, o peor, en los laboratorios del Departamento de Misterios - … Estaba escondido bajo mi escritorio, y un minuto después de sentarme a trabajar sentí una lengua cálida entre los dedos de mi pié. - ¿Qué? ¿De qué le hablaba Ginny ahora? - … miré debajo y era él. Me sacó la sandalia tan suavemente que ese solo acto me produjo placer. Por eso lo deje seguir…

- Lo... ¿Dejaste seguir? - Preguntó confundida Hermione, quien hizo un gran esfuerzo por conectar todos los retazos del relato de su amiga, tarea difícil ya que había vuelto a perderse en sus propios pensamientos.

- Claro que sí, le pedí que hiciera algo único para sorprenderme si quería una cita conmigo y esconderse en mi oficina durante horas esperando a que yo llegue para halagarme con su lengua… eso sí que es original. - ¿De quién estaría hablando? Claramente no podía preguntarle. – así que simplemente lo dejé lamerme las piernas tranquilo, mientras yo intentaba concentrarme en mis archivos. - en ese momento Ginny se sonrojó y comenzó a susurrar. - Pero el muy maldito aprovechó el momento en que mi jefe entró para sermonearme durante media hora, para arrimar su boca a mi…

- ¡Gin! ¡Suficiente información!

- ¡¿Qué?! ¿Acaso no quieres saber del mejor sexo oral de mi vida? - preguntó maliciosamente.

- No, no. Definitivamente no.


- ¿Ron contrataste a alguien para que trabaje aquí en la oficina con los expedientes de cada caso? ¿Sabes que necesitamos alguien con conocimientos en la materia, algún… asesor legal por ejemplo?

- Humm - se aclaró la garganta, la verdad era que ni había revisado las solicitudes que recibieron, después del anuncio que habían colocado en El Profeta. Abrió la boca cuando unos golpecitos en la puerta lo interrumpieron.

Suena la puerta.

- Adelante. - dijo Harry muy serio. - Ah hola Jude, ¿Algún inconveniente? - Jude era la asistente de Harry, siempre lo miraba con añoranza, muchas mujeres se quedaban embelesadas con la figura del niño que vivió.

- Ehm - titubeó - Si...digo no, lo buscan. - El interpelado la miró sorprendido.

- No esperaba a nadie, ¿Quién es?

- Lo siento señor, me pidió que lo buscara lo antes posible y dijo que la reconocería en cuanto la viera. - El elegido se quedó pensando unos segundos.

- Bueno, la próxima vez pídele los datos, puede ser cualquier persona haciéndose pasar por alguien más, pertenecemos al Departamento de Seguridad Jude. Ten cuidado y dile que pase.

- Sí señor, disculpe. No volverá a pasar.

- Gracias. – ésta se sonrojó ante esa simple palabra. A decir verdad, vivía sonrojada, por lo que el color rojo en sus mejillas debía arder en estos momentos - Ron - que hasta entonces no había dicho nada, feliz de no tener que seguir la conversación que estaban llevando, asintió y se retiró del despacho.

Al cabo de unos segundos tocaron la puerta otra vez.

- Pase - pidió, amablemente, Harry.

La puerta dejó ver a la figura femenina sin nombre que habló lentamente:

- Buenos días, Potter - con un tono respetuoso y formal, pero con un deje sibilante y seductor. Harry abrió los ojos como platos no podía creerlo, pero definitivamente era ella. Una cascada dorada caía por debajo de sus hombros, su rostro marcaba delicadas líneas finas en cada rasgo y sus ojos brillaban de un color ambarino intenso. Todo su porte era elegante, desde su postura corporal hasta la ropa que llevaba puesta.

- Buenos – dijo Harry anonadado, tomó aire y añadió – días ¿A qué debo tu…- hizo una pausa para buscar la palabra indicada - ...sorpresiva visita? - luego hizo un gesto con la mano para que tomara asiento en uno de los sillones borravino, individuales, que adornaban la sala, él se colocó en otro frente a ella. En Hogwarts nunca había establecido mucho contacto con los miembros de Slytherin, pero con esta, en particular, menos que nadie. Para él esa rubia era todo un misterio, sobre todo porque su familia no había participado en la guerra.

- Bueno - dijo ella con una media sonrisa - leí El Profeta y me dio curiosidad hacer la prueba para trabajar aquí - Harry no daba crédito a sus oídos. ¿Un Slytherin pidiéndole trabajo? mejor dicho ¿Alguien extremadamente rico le pedía trabajo?

- No lo comprendo... – y rápidamente rectifico - No intento ofenderte, pero ¿Por qué?

- ¿Tan difícil es creer que esté aquí? ¿Pensé que tenías una mente más abierta que los demás? - dijo ella suspicaz, pero sin ser grosera. Luego suspiro y prosiguió - Nunca me interesó la pureza de sangre, aunque a mi familia sí. Siempre quise valerme por mi misma, no por mi herencia o mi futuro esposo.

Luego de una extensa charla, Harry la acompañó hasta la puerta y se despidió. Antes de que pudiera sentarse a sopesar lo que había ocurrido, entró Ron.

- Esa, esa era…- dijo casi sin aliento. Harry asintió.

- Daphne Greengrass.


N/A

¿Qué tal? ¡Apareció Ginny! y que manera de aparecer ¿No?

Debo decirles que me encantó escribir esa parte, recibí colaboración de Angelina y nos divertimos mucho cuando pensábamos esa escena. Espero que lo hayan disfrutado tanto como nosotras *corazones*

¿Y qué me dicen de Narcissa? La he hecho distinta a como estamos habituados a verla.. pero mi intención es cambiarla un poco. ¿Y con Daphne? bueno.. también he jugado un poco :)

Aclaración: Los sueños son un elemento muy utilizado en mi escritura, seguro se debe a que mi mamá es psiquiatra con especialización en psicoanálisis, y me debe haber deformado el cerebro (con buenas intenciones siempre, por supuesto) *ríe*, así que si no entienden algo me lo dicen. Hay elementos semiológicos también, aquellos fanáticos del lenguaje sabrán a qué me refiero, que aparecen porque son parte de mi ideología personal. No quiero marearlos mucho, pero si tienen dudas, críticas o halagos *pestañea coquetamente*, les pido que me lo hagan saber en un review. Y si les ha encantado la historia, tanto como si fuera un pie relleno de Blaise Zabinni, les pido que la recomienden.

Con las nuevas fichas en el tablero, me despido de ustedes *puchero*.

PD: prometo que los capítulos que quedan serán más extensos.

¡Hasta la próxima!
Cygnus.

Fin N/A