Disclaimer: Todo lo reconocible a la famosa saga de Harry Potter es de la fabulosa J.K. Rowling, yo soy una simple muggle que juega con sus personajes, estos no me pertenecen, la invención de "Magia oculta" sí. (#DiNoAlPlagio)


N/A

¡HOLA! ¿Hay alguien ahí?

Después de lo que sentí, una eternidad, he vuelto. Disculpen las demoras, a pesar de que, apenas llegue de mi viaje me puse a escribir, no conseguía inspirarme. De hecho se me ocurrió otra historia, que comenzaré a escribirla hoy mismo (por cierto, espero que se pasen por allí y la lean. Ojalá no las decepcione). Pero este capítulo me costo mucho, aunque es uno de los que mejor he escrito hasta ahora, a mi parecer. Quiero que sepan que respete mi promesa de hacer los caps más largos ahora, este llega a las ¡3.929 palabras! *se emociona*, ayer lo terminé a las cuatro de la mañana *si pudieran verla, notarían ojeras debajo de sus ojos*. Creo que tengo el síndrome del ficker: tener muchas ideas y no poder terminar la primera que ya estas escribiendo la siguiente. A pesar de todo, adoro escribir y adoro a estos personajes, así que sigo siendo feliz a pesar del rastro oscuro debajo de mis ojos. Ah y a ustedes por supuesto *corazones*.

Con respecto al capítulo:

¿Qué puedo decirles? La idea central es llevarlos a conocer un poco más a los personajes que se verán involucrados en esta historia, que no necesariamente lo estarán entre sí, pero que aparecerán en el contexto del relato. He tratado de ambientarlos en una situación un poco menos seria, que en los capítulos anteriores y haciendo a los personajes más naturales. ¡Espero que les guste!

PD: A bajo dejaré un comentario más amplio con respecto al capítulo.

¡A leer!

Fin N/A


CAPÍTULO 4 - Damas de noche


Dos amigas conversaban entretenidas, en el centro comercial Westfield Stratford City, sin importarles el volumen que iban adquiriendo sus voces conforme se mezclaban con el bullicio del gentío. Estaban haciendo la cola para pagar.

- No puedo creer que me hayan traído a este lugar - dijo una tercera que se unía a las otras chicas con parsimonia - en esta época del año - suspiró - y con lo que odio comprar…

- No puedo creer que sigas enojada después de todos los descuentos que conseguimos - la morocha rodó los ojos y agregó en un tono más agudo de lo
normal - en esta época del año - suspiró - y con lo que me gusta comparar en mi cumpleaños.

- Yo aún no puedo creer que Pansy-cara de bulldog-Parkinson sea nuestra amiga y que le guste un centro comercial muggle - intervino la pelirroja, que hasta el momento las miraba divertida. Las tres rieron.

- Weasley ¿Podrías explicarme de nuevo como es que no quedaste en Slytherin? - dijo la morocha.

- Ya te lo he dicho, porque mi cabello combina con los colores de Gryffindor - dijo rodando los ojos con ironía. Volvieron a reírse y siguieron
conversando.

Se juntaban hacía dos años en cada cumpleaños de la slytherin en el Londres muggle y salían de compras, actividad que realizaban a pedido de su nueva amiga. Se veían muy poco en el año, ya que la morocha pasaba temporadas completas en distintos lugares del mundo, buscando ideas y diseños; por lo que la gente no sabía nada de su relación, era una especie de secreto. Pansy había perdido a su familia después de la guerra y se había mudado a vivir sola, dejando su mansión de lado y despojándose de sus prejuicios, y todo aquello que tuviera que ver con esa etapa traumática de su vida. Había decidido dedicarse a los negocios, se movía rápido y en un instante manejaba las ventas del ochenta por ciento de los locales de indumentaria en el mundo mágico. Su problema era el estrés, no podía manejarlo, por lo que había decidido comenzar algún deporte, y como el mundo mágico ofrecía solo quidditch se acercó un poco al Londres muggle, al principio a regaña
dientes, Blaise la había convencido y gracias a él había descubierto la equinoterapia, aunque no entendía cómo era posible que los muggles montaran un caballo y que eso se considerara un deporte, se había animado a ir por lo menos a una clase. De ese modo había conocido, en profundidad a Ginny, quien siguiendo su pasión por el deporte y su adoración por los equinos se había anotado en las clases. Cuando se vieron el primer día no podían creer su mala suerte.

FLASHBACK

- ¿Qué esperan? Formen parejas - dijo la profesora - ustedes dos - señaló a las chicas que habían quedado solas - júntense y esperen su turno - ordenó la mujer a quién Ginny había empezado a odiar. Su primer día y se encontraba con la
Slytherin-más serpiente de todos-Parkinson.

- No me interesa que haces aquí, así que no te molestes en darme explicaciones, voy a pretender que no te conozco. En este mundo no se tu apellido, ni que tienes al insufrible del trío dorado como hermano y tampoco estoy enterada de que tu familia sobre pobló el mundo de pelirrojos. ¿trato? - le extendió la mano Pansy.

- Ni pienses que voy a tocarte la mano cara de bulldog - dijo
apretando los dientes, luego relajo el semblante y con una mirada digna de una
asesina en potencia agrego - pero... sí voy a intentar no pensar en cuánto más
podría deformarse tu cara cuando caigas de ese caballo, porque eso me haría
reír mucho y podría caer yo también. - y fue a subirse, elegantemente a su
caballo, dejando a una rabiosa Pansy.

FIN FLASHBACK

Después de eso, todas las clases se peleaban y dejaban en
ridículo entre ellas, frente a sus compañeros, así que la profesora las echó de
su clase. Salieron llenas de tierra y raspones por todo el cuerpo, despeinadas
y enojadas, se miraron y no pudieron contener la risa. Así fue como ambas se
hicieron amigas. A decir verdad, sus personalidades chocaban porque eran muy similares, solo que no se habían dado la oportunidad de ser amigas, simplemente porque pertenecían a casas distintas en Hogwarts.

- ¡Adoro que por fin tengamos nuestra noche de chicas! - dijo una muy entusiasmada Ginny saliendo del mall. Caminaron hasta un callejón oscuro y se desaparecieron juntas.

Llegaron al penthouse de Pansy y dejaron las bolsas en el recibidor. Pansy no era modesta, su departamento era espacioso y de grandes ventanales y a pesar de quedar en el Londres mágico, estaba lleno de objetos muggles. Las chicas se acomodaron en el living y pidieron comida, se prepararon unos tragos y brindaron por el cumpleaños número veintitrés.


Era la última vez que le hacía caso a Blaise. La salida anterior había terminado muy mal y no estaba dispuesto a volver a hacer el ridículo. Pero le había prometido a su amigo que esta vez iría, era su despedida. Lo intentaría, saldría de ese agujero y terminaría con el asqueroso apodo con el que lo había bautizado, ya había declinado su propuesta incontables veces.

- ¡Parece que la bella durmiente ha despertado por fin! – gritó Blaise a todo volumen cuando vio acercarse a Draco – Y…vaya ¿Es colonia lo que huelo? – se burló mientras el rubio hacía una mueca de disgusto.

- Hola amigo – lo saludó Theo.

- Genial ¿Ya te convenció a ti también? – Theo esbozó una sonrisa de niño de tres años, después de cometer una travesura. Draco bufó.

- Bueno - Blaise sonrió de medio lado - creo que esta es muestra noche – anunció, mientras se colocaba entre sus dos amigos y los rodeaba a ambos con cada brazo. Acto seguido se adentraron en un bar muggle llamado "Fancy". Sí, ridículo nombre y sí, muggle. Blaise había sido el primero en "romper el cascaron" (así le decía Draco, en honor al funcionamiento de su cerebro como puberto de trece años lleno de hormonas) y salir a cazar al otro mundo como un polluelo feliz de ver la luz del día, abriendo los ojos frente a tanto camino por recorrer.

La música estaba a todo volumen y ráfagas de conversaciones con voces estridentes, que no se molestaban en quién las escuchara, los inundó apenas pisaron la entrada. Por supuesto no pasaron desapercibidos, ya que sus imponentes figuras y sus portes elegantes destilaban sensualidad. Se desplazaron como serpientes hacia la barra y pidieron sus respectivos clásicos. Después de que todos tuvieran sus bebidas se acercaron a una mesa redonda con detalles plateados, rodeada de sillones individuales de terciopelo color petroleo, que estaba apartada de la pista de baile. El lugar carecía de iluminación, las luces que permitían una "mejor visión" eran rojas y azules. Draco lo detestaba, así que se acomodó en el sillón que había escogido, que apuntaba a la salida del lugar, y tomo un largo trago de su whisky.

- ¿No es tan malo o sí? – susurró Theo cerca de Draco.

- Si tú dices – y con otro sorbo se tomó lo que quedaba del trago, la sensación de fuego que recorrió su garganta le hizo relajar un poco los hombros y la mandíbula. – Voy por más, ahora vuelvo. – y se levantó con un grácil movimiento dándole la espalda a su amigo.

- Ya déjalo Theo, él se lo pierde – dijo Blaise y bebió un poco de su "Red Hot Summer" *.

- Pero antes era distinto…

- Antes tenía un padre que le dirigía su vida – lo interrumpió y Theo lo miró serio – Sabes que es verdad Theo, no me mires así.

- Bueno, no creo que sea lo único que le impida divertirse.


Dos horas - y mucho alcohol encima - más tarde.

- Bueno, ya me aburrí de jugar a esta cosa - Dijo Ginny. Estaban sentadas en la alfombra jugando con un mazo de cartas mágico. - ¿Alguna sugerencia de la cumpleañera? - Pansy la miró provocadoramente.

- Estaba pensando… - y miró de refilón a Hermione, antes de seguir - que podríamos ir a un bar nuevo, que abrió hace poco. - la castaña puso los ojos en blanco y comenzó a negar con la cabeza.

- De ninguna manera.

- ¡Oh vamos! Nunca salimos todas juntas - dijo la pelirroja haciendo pucheros.

- Y ya estamos grandes para pasar la noche en pijama - añadió Pans.

- Pero…

- Además, estaremos en el mundo muggle, pasaremos desapercibidas - eso tenía que convencerla pensó Ginny, Hermione odiaba llamar la atención.

- Es que…

- Es mi cumpleaños y vamos. Tema resuelto. - y con eso la slytherin se levantó del sillón y le tendió una mano a Hermione que estaba sentada en la alfombra todavía asimilando lo ocurrido. Sacudió la cabeza.

- Está bien, pero si alguna se siente incómoda más de lo "normal"- las otras dos rodaron los ojos - nos vamos. ¿De acuerdo?

- Hecho. - dijo Ginny – pero vamos a maquillarte. – añadió con una sonrisa maliciosa. Y Pansy tironeo del brazo a Hermione para que la siguiera a la habitación.

Cuando llegaron al mega cuarto de Pansy, Ginny abrió su magnífico ropero, que a pesar de haberlo visto muchas veces, siempre las dos gryffindors terminaban con la boca abierta ante tanta belleza obscena.

- ¿Cuándo usas todo esto? – dijo la castaña impresionada.

- ¿Cuándo dejaras de hacer esa pregunta? – sonrió la morocha – Ahora, te dejaré mirar tranquila y que escojas algo que te guste, no voy a imponerte un estilo distinto.

- ¿Y qué es exactamente lo que están haciendo conmigo ahora?

- Bueno, no tan distinto. ¿Prefieres que no te de la libertad de elegirlo? Sabes que soy capaz de amordazarte. – rieron todas al unísono.

- Está bien – Hermione paso los dedos por las distintas telas del guarda ropas y se dejó llevar por su textura, aunque le era difícil concentrarse en el tacto, cuando el perfume dulce de Pansy que emanaba de las distintas prendas, prácticamente la ahogaba, hizo su mayor esfuerzo. Finalmente abrió los ojos, no se había dado cuenta en qué momento los había cerrado, y miró la prenda de ceda negra que había escogido. – esto me gusta – anunció.

- ¡Genial! Déjame ver… - dijo Pansy acercándose – Hermione, esto es una bata.

- Bueno, tú me dijiste que escogiera – dijo reprimiendo una sonrisa y encogiéndose de hombros.

- Muy graciosa, ahora llevarás lo que yo te elija. – La castaña se reprendió mentalmente y se obligó a no contratacar. Bueno ¿Cuán malo podía ser?


Una rubia de ojos café y su grupo de amigas se habían sentado en la mesa contigua a la de los slytherins y cada tanto los miraban y se reían. Blaise hacía rato trataba de convencer a Draco de que se acercaran a invitarles un trago.

- Parecen de preescolar – Dijo Theo cansado – el que quiera acercarse va y lo hace.

- Bueno, a mí no me interesa. – Dijo Draco hastiado – díselo a él.

- Yo ya sé que tengo que hacer, nadie tiene que decirme nada – Dijo el moreno – y ya te dije lo que pienso. – Theo rodó los ojos. Se sentía el único adulto del grupo.

- Hola chicos – dijo una voz divertida, que provenía de una de las muchachas de la otra mesa, que se había acercado, vaya a saber cuándo.

- ¡Hola! – saludó felizmente Theo. Y los otros dos asintieron todavía sin mirarse el uno al otro.

- Estábamos pensando en invitarlos a nuestra mesa, tenemos tragos extra - dijo la rubia mientras esbozaba una dulce sonrisa - y ganas de compartirlos… - añadió con un poco de picardía.

- Nos encantaría acompañarlas…- dejo sin terminar la frase para que ella la completara con su nombre.

- Melanie – dijo ella colorando un poco sus mejillas al ver que el muchacho la miraba directo a los ojos. Los tres jóvenes se levantaron de su mesa y siguieron a Melanie hasta la suya.

Resultó ser que las chicas eran amables y divertidas, por lo que se lo estaban pasando muy bien. El problema era cuando Blaise molestaba a Draco. Lo último que había dicho lo había enfurecido tanto que había estado a punto de levantarse de la mesa e irse, pero cuando la chica más tímida del grupo, que no había acotado mucho a las conversaciones, se acercó un poco más a él salvando la distancia y le sonrió cálidamente, éste se quedó quieto.

- No pareces muy cómodo – aventuró la muchacha, en un volumen poco audible para los demás.

- Sí, lo siento. No suelo salir mucho. – dijo un poco sorprendido por el acercamiento de la chica. Era linda, tenía el pelo lacio y en corte carre, era de un castaño oscuro, sus ojos eran claros y su rostro tenía facciones muy delicadas.

- Me preguntaba si… ¿Te gustaría ir a tomar aire conmigo? – al ver la cara interrogante del muchacho, se reprendió por su falta de destreza en la seducción – Sólo unos minutos, no soporto la música y los ambientes cerrados por mucho tiempo – añadió tratando de reparar la situación.

- Bueno, supongo que un poco de silencio no me haría mal. ¿Cómo era tu nombre? – si su padre lo viera hablando con una muggle.

- Lizzie – dijo y desplegó una inmensa sonrisa.

Ambos se levantaron de la mesa y se fueron sin decir nada. Aunque a Draco no se le pasó desapercibido el intercambio de miradas entre sus dos amigos. Ilusos pensó él.


Hermione se dio un vistazo más en el espejo para creerse lo que estaba llevando esa noche. Siempre había sido modesta, no compraba ropa de etiqueta, ni zapatos de diseñador, no le gustaba llamar la atención, ni desperdiciar dinero en dos pares iguales de sandalias, tampoco compraba en lugares donde las personas se volvieran locas por los descuentos y en general odiaba ir de compras. Pero siempre había adorado hacer pequeños cambios que marcaran la diferencia, hoy se había arreglado más de lo que estaba acostumbrada a hacerlo, se había puesto un lindo vestido que realzaba su figura sin perder la esencia de su propio gusto, se había maquillado lo más natural posible añadiendo un poco de color a sus labios. Se había puesto unos zapatos que hacían juego con el vestido, muy clásicos y de color negro, con apenas un poco de taco. Hoy había hecho un pequeño cambio en su apariencia, pero seguía viéndose como siempre, como ella misma. Eso era lo que más le importaba, hoy se gustaba un ápice más que ayer, pero nunca había dejado de ser feliz con su cuerpo. No dudaba de su belleza, su seguridad ahora, más firme que nunca, era lo que marcaba esa diferencia.

- ¡Hermione, llegaremos tarde! – la aludida se colocó un poco de su perfume preferido y salió al encuentro de sus amigas. Las tres se tomaron de las manos y se desaparecieron.

Después de que el guardia las dejara pasar se adentraron en el enorme local, buscaron una mesa y Hermione se sentó allí a cuidar el lugar.

- ¡¿Qué vas a tomar?! – tuvo que medio gritar la pelirroja para que se escuchara su voz sobre la música.

- Lo que sea – después de pensarlo unos segundos agregó – que lo preparen 50/50. – Necesitaba que el trago estuviera fuerte para distraerse un poco. Ginny asintió y se fue con Pansy a pedir las bebidas.


- No puede ser…

- ¿Qué sucede? – preguntó su amigo mientras bailaba con Rachel, una de las tres chicas que acababan de conocer. - ¿Blaise? – el moreno se había quedado petrificado mirando hacia la barra. Theo lo siguió con la mirada y se encontró con la visión de Pansy Parkinson (con la cual habían perdido contacto directo después de la guerra) y Ginny Weasley juntas. Parpadeo varias veces.

- ¿Pasa algo malo? – les preguntó Melanie a ambos, ya que se habían parado en seco y habían dejado de bailar.

- No, es solo que… ¿me esperarías un momento?

- ¿Nos, esperarían un momento? – añadió Blaise – ya volvemos. – las chicas se encogieron de hombros y siguieron bailando.

Los dos amigos se apartaron de la pista y caminaron hacia las mesas.

- ¿Qué hacen aquí? – le pregunto Theo a Blaise.

- Amigo ¿Me has mirado la cara? ¿Tengo pinta de saberlo? – siguieron abriéndose paso entre la gente, cuando estaban llegando vieron que la mesa donde anteriormente habían estado, estaba ocupada por una tercera persona inesperada. Que ahora recibía a las otras dos que llegaban a su encuentro.

- Granger – dijeron los dos al unísono.

- ¡Por Merlín! ¿Cómo? ¿En qué momento? ¿Cuándo?

- ¿Por qué? – lo interrumpió con desesperación Theo.

- Es extraño, pero no es una mala idea – dijo Blaise curvando la comisura de sus labios hacia arriba en una sonrisa y mirando a su amigo mientras levantaba las cejas sugestivamente.

- Tu mente perversa no puede parar un segundo ¿no?

- No sé a qué te refieres – se encogió de hombros y se dirigió con paso decidido a donde se encontraban las chicas.


- Conseguimos dos por uno – dijo Ginny sonriente, mientras le tendía a Hermione un mojito. – este es con Malibú.

- Genial, gracias.

- ¿Qué les parece el lugar? – preguntó Pans antes de sorber un poco de su margarita. Ginny iba a contestar, pero alguien la interrumpió.

- ¡Pero miren que sorpresa! Leones y serpientes en el mismo lugar y sin gritarse, ¿Quién lo diría?

- ¡Blaise! – exclamó Pansy mientras se levantaba de la mesa e iba a abrazarlo. Hermione y Ginny estaban en shock.

- Hola – dijo Theo, amablemente y un poco avergonzado, a las otras dos. Hermione parpadeo y luego le tendió la mano a su rival político. Luego codeo a su amiga para que se acercara.

- Hola - dijo Ginny levantando la mano y sacudiéndola. Blaise se zafó del abrazo de su amiga y le sonrió.

- ¿Dónde has estado todo este tiempo? Nos hacía falta el cuarto integrante del grupo, y pos cierto ¡Feliz cumpleaños! – le dijo mientras le sacudía un poco el cabello, como como a una niña pequeña. - ¿Te llegó mi regalo?

- Trabajando y es "La" cuarta integrante del grupo – le recrimino mientras le golpeaba juguetonamente el hombro. Él teatralizó el dolor con una mueca. – y sí, ¡Gracias, sabes que no me lo perdería nunca! – y lo abrazó otra vez.

- Bueno, demasiado cariño por hoy. – le dijo separándose de su amiga y riendo un poco. - ¿Tienes con quién ir?

- De hecho, estaba por invitarte ¿Qué dices?

- Oh, sabes que me encantaría ir, pero la próxima semana me voy a Tailandia – suspiró – tengo una reunión. Esta es mi despedida.

- ¡No me digas! En este preciso momento te sientas con nosotras y nos cuentas. – lo tironeó de la camisa y arrastró hasta la mesa con las chicas, que estaban tratando de tener una conversación sin silencios incomodos con Theo.

- ¡Hola gryffindors! – exclamó el moreno llamando la atención de las muchachas – si hubiera prestado atención en cuarto año las hubiera invitado al baile ¿Por qué no vi su belleza antes? – dijo en voz alta mirando a Ginny, quien le sostuvo la mirada. Hermione se ruborizó. Comenzó a sentirse acalorada y un poco mareada, pensó en la bebida y en que, probablemente, ya le estuviera haciendo efecto, debido a que no estaba acostumbrada a tanto alcohol y ya habían tomado en lo de su amiga.

- Estabas ocupado siendo un idiota – dijo la slytherin - por eso. - él la miro serio y luego se rieron. Pansy se aclaró la garganta y miró a todos – Propongo un brindis – todos levantaron sus tragos - ¡Por mí, porque soy genial, obviamente, y por los amigos! – todos rieron, chocaron sus vasos y luego tomaron un trago.

- Después de charlar por un rato y contarse anécdotas entre todos, incluyendo el día en que se hicieron amigas Ginny y Pansy, momento que Blaise no dejo pasar para adjudicarse la responsabilidad por unirlas, ya que había recomendado a Parkinson ese deporte en primer lugar; recordaron que habían dejado a dos chicas solas en la pista, Theo se levantó de la mesa y fue a buscarlas para pedirles disculpas, aunque probablemente ya se hubieran ido. Hermione aprovechó ese momento para ir al baño y Pansy se le unió.

- Parece que quedamos tú y yo pelirroja…

- Parece – dijo Ginny mientras sorbía lo que quedaba de su trago.

- Así que… ¿Gin tonic eh? – levantó una ceja – irónico ¿no crees?

- Bueno, no tanto. Si te pones a pensar, es lógico que me gusten las cosas que llevan mi nombre – él se quedó mirándola sin entender del todo – Soy una gryffindor Zabini – se acercó un poco más a él - nos gustan los desafíos y llegar a la gloria dejando nuestra firma en el trofeo – dijo en un susurro y a escasos centímetros del moreno - ¿Qué clase de héroes seríamos sino? – y con eso se alejó un poco, dejando a Blaise sin aliento y demasiado concentrado en la boca de la chica. Como si hubiera levantado el pie para llegar al final de la escalera y se encontrara con que había más escalones en el medio, dándose de bruces contra el suelo. Ginny sonrió de medio lado y le guiñó un ojo.


Cuando Hermione y Pansy salían del baño, esta última se topó con una colega a la entrada del pasillo que comunicaba la pista con las mesas y la barra, por lo que comenzaron a parlotear. Hermione recibió una fuerte brisa que venía de las puertas corredizas que daban al patio interno, y cerró los ojos dejando que eso la tranquilizara. Tenía los sentidos alterados por tanto encierro y música.

- Pans, voy afuera un rato, búscame cuando quieras volver a la mesa – su amiga asintió y ella caminó un poco hasta la puerta de vidrio que estaba abierta, tenía unas cortinas blancas del lado de adentro, que se arremolinaban con el viento de afuera tapándole la visión. Corrió la tela y bajo el pequeño escalón poniendo un pie afuera. Era hermoso, habían arboles muy altos y otros con frutos. Las paredes estaban pobladas por enredaderas con flores blancas.

Se acercó lentamente, dejando que el rocío de la noche, que había caído en el pasto, le helara los pies. Deslizó su dedo índice por uno de los pétalos de la extraña flor, que parecía abrirse más con su tacto. Se le erizó la piel.

- Dama de noche* – Dijo una voz detrás de ella, casi en un susurro. Hermione pego un salto y se llevó la mano al pecho, se había concentrado tanto en eso que se había olvidado donde estaba. Se dio la vuelta y se acordó de respirar.

- Malfoy – dijo ella suspirando – me asustaste.

- Lo siento - dijo él, acercándose un poco más. Estaban a un metro de distancia. Se miraron a los ojos e inmediatamente, Hermione sintió una punzada en el estómago muy fuerte, se llevó la mano al vientre. Simultáneamente escuchó a alguien gritar su nombre muy a lo lejos. Se le nubló la vista y en un segundo calló al suelo desmayada.


* Red Hot Summer – Es el nombre de un trago que es preparado con vino tinto, jugo de limón y hielo.

* Dama de noche – Es llamada así a la flor blanca que da un tipo de enredadera. Ésta es considerada "mágica", ya que solo abre sus pétalos durante la noche, de día se cierra en un capullo.

N/A

¿Qué tal esa? Espero haber generado un buen perfil en cada personaje, de hecho elegí tragos lo más acorde posible a sus personalidades; espero que le hayan prestado atención a eso. El bar es inventado, por supuesto; el nombre lo elegí porque iba con los slytherins. Aun así me parecía muy malo, pero no se me ocurría otra cosa por lo que lo deje como estaba :D.

Con respecto a la ropa que llevaban los personajes: No me gusta mucho describir lo que llevan puesto, porque prefiero que utilicen su imaginación para ello. Me ha pasado con algunos fics, que visten a Hermione de una forma que no me la imagino y me arruina la visión que estaba teniendo de la situación hasta ese momento. Por lo que solo dí algunos detalles de su apariencia, pero muy al pasar y de los demás no. Trate de hacer a una Hermione segura y a gusto consigo misma, porque lo creo así, espero lo hayan entendido y que eso no les moleste.

Por último, espero haber creado un ambiente nocturno y juvenil, la verdad es que salgo muy poco a bailar. Prefiero otros planes. *nerd*

¡Gracias por leerme y darle una oportunidad a esta extraña historia!

Hasta la próxima!
Cygnus.

Fin N/A