Capítulo 3:

Némesis miraba muy extrañada a Mikan sin que esta última notará la presencia de la morena.

- "Ella se ha... " - Para Némesis esto era un shock total ya que su hermana menor era una niña casta y pura - " ¿¡Cuándo pasó esto!? " -

Una gota tras otra caía al húmedo suelo enmedio de los pies de Mikan.

- Ah - Se escuchó un gemido salir de la castaña cosa que alertó a Némesis quien rápidamente salió de ahí. - Rito, por favor sigue -

Llevando sus dedos a su intimidad, Mikan procedió a darse otro poco de placer pensando en su hermano mayor. Era tanto el amor como su excitación al tocar su clítoris que sus jugos vaginales comenzaban a empapar nuevamente el piso rápidamente.

Mientras eso sucedía en la cocina, Némesis se encontraba en la planta alta de la casa respirando agitadamente mientras en su mente aquella imagen seguía fresca y sin irse.

- E-Ella - Apenas y Némesis podía articular palabra alguna sin pensar en que vio a su hermana de esa forma - Mojada -

Un rubor se apoderó de las mejillas de la morena quien sentía una sensación extraña recorrer su cuerpo.

- ¿Cómo? - Némesis sin salir de su shock se aproximó a la habitación de Rito. - ¿Cuándo ella se volvío así de pervertida? -

Para la chica amante de lo dulce esto era una sorpresa ya que tanto ella como Rito fueron cuidadosos en no hacer ningún ruido cuando tenían sexo.

En ese momento, Rito salió de su habitación ya cambiado junto con la ropa de Némesis para que pudieran ir juntos al colegio. El castaño vio a su novia, pero se encontraba toda pálida y temblante.

- ¿Sucede algo? - Preguntó el castaño asustando a su novia la cual se puso totalmente pálida. - ¿Qué tienes, por qué tan pálida? - Para Rito el verla asustada era muy extraño actualmente. - No me digas qué viste otra de esas series de concursos que pasan en la televisión, ¿Verdad? -

- ¿Eh? - La morena no sabía ni que responder ya que aún pensaba cómo su pequeña Mikan se había vuelto pervertida. - No, nada de eso. -

- ¿Entonces? - Preguntó Rito muy extrañado por la actitud de su novia.

- Ah es que tenemos el chequeó con la doctora Mikado y debo de hacer los ejercicios - Mintió ella para poder así zafarse de Rito quien miro minuciosamente a su amada Némesis. - Además de que debes de tomar las muestras de... ya sabes, ahí abajo. - Némesis nuevamente se sonrojo al recordar que debían tomar muestras de ella, pero de su intimidad.

El rostro de Rito pasó de un claro tono a un rojo muy intenso.

- Lo había olvidado - Contestó muy nervioso el castaño ya que realmente había olvidado aquello. - Me concentré tanto en ayudar a Kotegawa que se me pasó esa parte con Mikado. -

Némesis al oír el nombre de la presidenta del comité disciplinario comenzó a emitir un aura de celos.

- ¿Por qué irías a su auxilio, Yuuki-san? - Preguntó la morena con una sonrisa siniestra.

- Tranquila, e-ella quiere ayuda para repartir volantes. - Respondió él muy asustado al ver a Némesis así.

- Espero que sea eso, Yuuki-san - Los ojos de su novia perdieron el brillo y esta se acercó a él tranquilamente para rodearlo con sus brazos. - No querrás que me enoje contigo otra vez, ya que si es así podrás olvidarte de tener dinero por un mes. - Advirtió ella mirando con una felicidad macabra a su amado novio quien sudaba de frío.

- Comprendo - Respondió él un tanto asustado mientras abrazaba a su novia esperando calmarla. - Además sólo tengo ojos para ti y nada más. -

Aquellas palabras calmaron el aura asesina de Némesis.

- Entonces cómprame un pastel, no menos, como cinco pasteles de chocolate con pan sabor vainilla. - Pidió ella con estrellas en los ojos al ver que Rito sólo reía. - Y así te perdonaré por fijarte en aquella pervertida -

Rito al escuchar eso último se confundió.

- Ah, no me vengas que no te has dado cuenta que Yui es una pervertida de primera categoría - Expresó Némesis un tanto exasperada al ver que su novio era tan denso.

- Kotegawa no es una pervertida, ¿No ves como nos regaña a los dos? - Dijo Rito mientras recordaba los regaños que les daba su compañera al verle a él y a Némesis juntos. - Creo que ella no es una pervertida. -

Némesis miro sin expresión alguna a Rito cosa que el castaño notó.

- Voy a creer que aún eres muy noble y puro como para no darte cuenta. - Dijo la morena mientras tomaba la mano de su novio. - Pero si veo que ella quiere hacer algo contigo, me encargaré de que sepa quién es Yuuki Némesis. -

Rito no pudo evitar reír ante los celos de su amada ya que ella podía comportarse como toda una niña pequeña que no quería ser separada de su juguete favorito.

- Bien, pero mejor bajemos a desayunar ya que se nos hará tarde. -

Y así Rito junto a Némesis bajaron las escaleras para ir rumbo a la cocina. Claro está que la morena no se había cambiado aún y olvidó, por sus celos, el detalle de Mikan quien se encontraba dándole los últimos arreglos a los almuerzos de sus hermanos.

- Buenos días. - Saludó la castaña mientras terminaba de meter los almuerzos de ambos en bolsas. - ¿Cómo amanecieron los dos? - preguntó ella con una sonrisa particularmente alegre en su rostro.

- Muy bien Mikan, ya sabes, como siempre. - Respondió su hermano mientras se sentaba en la mesa para tomar su desayuno.

- Me alegro Rito, espero que disfrutes el desayuno que hice para ti. - Dijo Mikan meintras le entregaba un omelette a su hermano como una a su hermana. - Tú también disfruta el desayuno, hermanita. -

Ante eso, a la mente de Némesis llegó la imagen de Mikan de esta mañana cosa que le causó un escalofrío enorme a la morena.

- Gracias - Respondió Némesis tratando de actuar normal. - Será un "gran" desayuno -

- Oh sí lo será, es especial para ambos ya que los hice con amor - Respondió la castaña quien se sonrojo ligeramente causando un pánico en Némesis. - Usé un nuevo ingrediente que yo misma preparé -

La morena quedó en blanco al escuchar eso mientras su novio probaba el omelette quedando fascinado por el sabor.

- ¿En serio? - Preguntó maravillado el castaño al sentir un sabor dulce en el huevo. - Te quedó excelente Mikan, como siempre. -

Mikan al oír eso no pudo evitar sentirse feliz por el cumplido y voltear a ver a su hermana quién se puso nerviosa al ser observada.

- ¿Te gustó, Neme-oneechan? - Preguntó Mikan con ilusión en su rostro.

- Ah, déjame probar - Respondió ella mientras tomaba su tenedor y cortaba un poco de su desayuno el cual tenía una sustancia transparente y pegajosa. - "Ella es más pervertida de lo que creí" -

Lentamente Némesis llevó a su boca aquel trozo bañado con algo pegajoso que al momento de saborearlo tenía un sabor dulce que le maravilló.

- ¡Genial! - Gritó la morena mientras veía con estrellas a su hermana. - ¡Eres increíble Mikan! -

- ¡Gracias! - Respondió Mikan al ver que a ambos les fascinó la comida.

- ¿Qué usaste este vez? - Preguntó Rito mientras comía más de su desayuno. - Es pegajoso y a la vez dulce -

- C-Cierto - Dijo la morena mientras seguía comiendo con ligera culpa.

- Use jarabe de maiz - Respondió Mikan.

- ¿¡Jarabe de maíz!? - Preguntó Némesis sintiéndose aliviada por dentro.

- Sí, es que la verdad creí que debía usarlo.

- ¿No usaste nada más?

- No

- ¿Segura?

- Sólo use eso, ¿Pasa algo? - Preguntó Mikan extrañada mientras veía como Némesis se levantaba de su asiento para ir a abrazarla.

- Mi hermanita sigue siento tan linda - Dijo la morena sollozando comicamente.

- Gracias Neme-oneechan - Contestó Mikan con mucha felicidad.

Después de eso, los tres decidieron retomar el desayuno con una Mikan feliz por la palabras de sus hermanos y una Némesis con un aire de alivio.

- "Tal vez fue mi imaginación" - Pensaba Némesis al recordar aquella escena - "Es lo más seguro ya que acababa de tener un encuentro con Rito y él me dió placer, no creo que Mikan sea así, ¿O sí?" - En ese momento Némesis miro de reojo a una sonriente Mikan quien disfrutaba de su desayuno.

- "No, es sólo mi imaginación" - Para Némesis era difícil creer que su pequeña hermana sea así de pervertida.

Después de haber terminado de desayunar, Némesis se cambió rápidamente de ropa usando el uniforme del instituto. Mikan por su lado llevaba puestas sus ropas casuales ya que en la escuela no le pedían uniforme como a sus hermanos.

- ¿Llevan todo? - Preguntaba Mikan a Némesis como a Rito en un tono parecido al de una madre.

- Sí, tranquila, esta vez no sé nos olvidará nada como la vez pasada. - Respondió Rito mientras se rascaba la cabeza.

- Ya no olvidaremos nada, puedes confiar en nosotros. - Secundo la morena dándole una sonrisa a su hermana.

Mikan en ese momento soltó un suspiro por la actitud de ambos.

- Bien, confiaré en ambos. - Fue la simple respuesta de la castaña quien tomó su mochila para ponérsela. - Sólo no quiero que anden haciendo destrozos porque olvidaron un cuaderno. - Advirtió ella mientras veía a sus hermanos seriamente.

- Nuevamente, nos disculpamos. - Respondieron Rito y Némesis al unisono.

- Está bien, ¡Hay que irnos! - Ordenó la menor a los mayores quienes obedecieron. - "Sólo espero que no hagan molestar nuevamente a Kotegawa-senpai" -

Una vez que ya tenían todo, los tres se dispusieron a irse. Rito junto a Némesis acompañaron a su hermana hasta una calle donde las amigas de ella se encontraron con Mikan despidiéndose de la pareja.

- Nos vemos Rito, Némesis. - Se despidió Mikan de sus hermanos.

- Nos vemos Mikan, cuídate mucho. - Habló Némesis despidiéndose de su hermanita. - Saca buenas calificaciones -

Ante eso la castaña rio un poco ante eso.

- Tú también hermana, debes mejorar tus calificaciones si quieres que siga cocinando. - Respondió la castaña mientras las amigas de ella reían de la misma forma ante una avergonzada Némesis. - Nos vemos Rito -

El castaño sonrió ante eso de manera dulce.

- Nos vemos Mikan, cuídate - Se despidió él notando que las amigas de Mikan le veían con miradas pícaras. - ¿Eh? -

Entonces una de las amigas de Mikan tomó a la castaña de la mano para decirle algo que puso roja a la hermana de Rito.

- ¡No es eso! - Grito la castaña toda roja mientras veía de reojo a su hermano. - Y-Ya vámonos -

La castaña junto a sus amigas le dieron un último adiós al castaño quien estaba feliz de que su hermana tuviera tan buenas amigas.

- Estoy feliz por ella, ¿Tu no? - Preguntó Rito para voltear a ver a su novia quien estaba con un aura depresiva. - ¿Neme-chan? -

- Ya no hay respeto por su oneechan- Dijo la morena con aura de total depresión por las palabras de Mikan. - Ya no respeta a su amada Neme-oneechan -

Rito no pudo evitar reír nerviosamente para intentar levantar los ánimos de su amada quien caminaba ahora sin vida a la escuela.

Y así inició la mañana de los Yuuki, otro día, otros recuerdos que los tres han generado.

Rito y Némesis caminaban por la calle con dirección a la escuela, siendo sumamente tranquilo para ambos. Al estar los dos solos sin nadie conocido viéndolos, la pareja podía hablar de las cosas que disfrutaban de manera tranquila.

- Podríamos intentarlo mientras vemos una película - Dijo Némesis mirando sonriente a Rito quien reía ante eso. - No te rías - Se quejó mientras inflaba sus mejillas.

- Vamos, si ver una película para ti es sinónimo de golosinas, no de hacer el amor Neme-chan - Contesto el castaño viendo la graciosa cara que puso su novia. - Vamos, no es para tanto, sí quieres podemos hacerlo, pero es probable que te quedes dormida después de comer todas las golosinas. -

Némesis no pudo evitar sentir como aquellas palabras le daban en todo su ser.

- Me odias - Respondió Némesis con un aura depresiva.

- De hecho te amo mucho - Corrigió Rito mientras le daba un beso en la cabeza a Némesis quien se sintió alegre por la acción.

- Y ahora buscas contentarme, eres el peor de todos. - La voz de la morena estaba llena de felicidad y alegría pese a que buscaba sonar molesta. - Pero te lo paso mi querido sirviente -

- Soy tu novio, no tu sirviente - Informo Rito mientras veía esa mirada llena de perversión digna de su amada. - Además, te recuerdo que yo soy el presidente estudiantil y tú la vicepresidenta, por lo que no puedo ser tu sirviente. -

- ¿Eso crees? - Preguntó la morena alzando una ceja. - Llegando me darás un masaje en los pies, Rito -

- ¿Crees que lo haré? - Preguntó el castaño con una mirada retadora cosa que la morena notó.

- Ah, y te pondrás tacones y un bello vestido de Maid, señor presidente - Agregó Némesis mirando de la misma forma que Rito le miraba. - Y deberás de comprarme golosinas -

- ¿De verdad crees que lograrás hacerlo?

- Haré que me llames ama

- Eso no pasará Neme-chan

- Llegando a la escuela ya verás.

La pareja se miró seriamente unos segundos más hasta que ambos soltaron una carcajada. Muchas personas dirían que esto era extraño, pero para los dos era algo sumamente normal en sus vidas. Adoraban retarse, pero nunca harían algo que lastimara al otro y eso era claro.

- Bien, te esperaré - Dijo el castaño viendo a su sonriente novia.

- Yo esperaré a Riko-chan - Contestó Némesis ya que adoraba hacer sufrir así a su novio.

- Luego dices que yo te odio -

Rito y Némesis habían llegado a la escuela y para el gusto de ambos la presidenta del comité disciplinario los estaba esperando en la entrada.

- Hola Kotegawa-chan - Saludó Némesis con desgano al ver a la chica que amaba a querido Rito.

- Neme-chan - Respondió la chica de ojos caramelo con una mirada retadora.

De repente, la tensión entre las dos creció al grado de que Rito juraba ver que se lanzaban rayos con la mirada.

-"Tengo miedo"