Watashi no Kokoro no Yami.
1ª Saga: Conociéndonos
Integrados en el grupo.
Mientras perdía la conciencia pude ver una figura zambulléndose en el río y sacándome de las frías aguas de este, pude ver las caras preocupadas de los demás y después… nada.
XXx
Ino's POV.
Abrí mis ojos poco a poco, intentando enfocar un punto en concreto. Pronto tuve que volver a cerrarlos, pues la luz del sol cegaba mi azulina mirada. Cuando adapté mi vista a la claridad de la mañana pude recién levantarme y observar a mi alrededor. Estaba sola sentada en una rama muy amplia del árbol, el mismo donde Ace y Sabo guardaron su tesoro.
Tenía la ropa algo húmeda todavía, provocándome una sensación de incomodidad que pronto se convirtió en preocupación. ¿Dónde estaban los demás?, ¿estaban bien? En realidad solo debía preocuparme por Luffy, pero sin saberlo, mi corazón también lo estaba por el pequeño niño pecoso. Bajé del árbol con cuidado de no caerme y me estiré un poco, cuando oí un ruido.
Me agazapé en unos matorrales pero salí en seguida, sonriendo ante los causantes de éste. Luffy estaba intentando cazar un pez, pero nunca lo conseguía, causando las risas de los dos mayores. Bajé hasta donde estaban ellos, sigilosa.
—Hola—solté detrás de ellos. Pude ver como daban un saltito de la sorpresa y se giraban rápidamente hacia mí.
—¡Ino-chan!—Luffy me dio un abrazo de oso.—¡Al fin despertaste!—cuando se soltó pude percibir un quejido de su parte. Tenía vendas en varias partes de su cuerpo, pero en concreto, la que estaba en su estómago comenzó a sangrar. Me preocupé, y algo despertó dentro de mí. Pude ver las caras asombradas de todos al ver aparecer esas alas de nuevo.
—Luffy… Túmbate.—él estaba también medio en shock así que lo tumbé yo por la fuerza. Dejé que las llamas de las alas se extendieran por todo mi cuerpo, dándole la apariencia de un pájaro de fuego negro y azul. Me acerqué a Luffy y coloqué una de mis manos sobre sus heridas, las llamas nos envolvieron a los dos y sus heridas sanaron al instante.
—¿Qué has hecho?—preguntaron con los ojos como platos Sabo y Ace
—Solo lo he curado, ¿queréis que os cure a vosotros también?—pregunté acercándome a ellos. Parecían curiosos por saber que se sentía así que se dejaron. Terminé con Sabo rápido y al acercarme a Ace y ponerme a curarlo me sonrojé sobre manera. Me incliné hacia delante para que él no notara mi sonrojo, pero para mi mala suerte, Sabo lo notó. Puso morros y miró a Ace con una cara… asesina diría yo. Me separé rápido de Ace por si acaso a Sabo se le ocurría hacer una locura.
—¿Qué te pasa, Sabo?—inquirió Ace, sereno. Yo, preocupada por si me delataba, le tapé la boca al rubio y respondí por él de una manera muy cómica.
—N-no, no le pa-pasa na-nada… Jejeje…—reí nerviosa ante la ceja alzada de Ace, pero no dijo nada.
Y pasó el tiempo…
Había una cosa buena y una cosa mala en todo esto; la buena es que al fin Luffy había logrado hacerse amigo de Ace, aunque me parecía que Ace seguía teniendo un comportamiento pasota respecto a Luffy, y la mala era que los hombres de Bluejam iban a ir tras ellos después de que Ace y Sabo derrotaran a uno de sus compañeros.
Como Sabo dormía cerca de la base de los piratas, éste tuvo que venirse a casa de Dadan con ellos. Al principio la mujer se opuso, pero si termino dándose por vencida y aceptó a Sabo en la familia Dadan si los cuatro cazaban su propia comida.
El problema fue cuando Sabo les comunico que los hombres de Bluejam habían puesto precio a su cabeza, incluso los vagos de la Terminal Gray habían empezado la búsqueda para cobrar la recompensa. Como era de esperar, eso no le hizo ninguna gracia a Dadan.
—¿No deberías entrenar tú también?—me preguntó Ace.
—La verdad… no tengo muchas ganas, me da pereza.—respondí, mirando despreocupada como Sabo le daba su paliza número 50 a Luffy.
Los cuatro se habían adentrado en el bosque para entrenar, tenían un tablón donde colocaban los resultados de cada combate y se habían organizado de tal forma que cada uno tenía que hacer un total de cien combates.
Ace y Sabo habían derrotado a Luffy cincuenta veces cada uno,por lo que Luffy no había ganado ningún combate, Ace había derrotado a Sabo veintiséis veces y Sabo había derrotado a Ace veinticuatro veces.
—Ella no debe luchar, es una mujer…—intervino Sabo, provocando mi ira.
—¡¿Cómo dices? ¿¡Insinúas que soy débil! Puedo derrotaros a los dos, aquí y ahora—exclamé yo, echando humo por la nariz. Por ser mujer no deberían subestimarme.—Si aún tienes fuerzas para combatir, ¡luchemos!
—Pe-pero…
—¡He dicho que lucharemos! ¿O acaso tienes miedo?—dije señalándolo con un dedo acusador. Ace y Sabo parpadearon incrédulos ante la risa de Luffy.
—A Ino no le gusta que haya desigualdad de géneros, más si piensan del suyo como débil.— Luffy me conocía, y por más inteligente y raro fuera en él lo que hubiera dicho, hacía un destacable uso de la memoria a corto plazo, pues repitió exactamente mis palabras la vez en que un bandido me tachó como débil.
—¡Pero yo no lo decía por eso! Ino…—no dejé que terminara de hablar cuando tuvo que esquivar un puñetazo que hubiera impactado en su cara de no ser por sus rápidos reflejos.
—¡Vamos, en guardia!— me coloqué enfrente de él y esperé que me atacara. Cerré mis ojos ante la sorpresa de los otros.
—Eeemm… ¿Ino?—preguntó confundido Sabo al ver que seguía quieta y con los ojos cerrados.
—Vamos, atácame—respondí en un susurro.
Ace levantó su vista hacia el combate, pensando:
Seguro que está cagada de miedo y espera que Sabo saque su caballerosidad, después de todo ladra mucho pero poco muerde Se sentó bajo un árbol a descansar, sin quitar su vista de encima de mí.
Tenía que volver a conseguir ese poder, si había matado a ese hombre podría controlarlo para vencer a Sabo, pero requería mucha concentración y eso era complicado. Cuando sentí que Sabo había saltado y ya estaba encima de mí abrí los ojos, lo cogí del cuello de la chaqueta, nos volteé a los dos y le miré a los ojos, pude ver como Sabo dejaba de oponer resistencia y que caía dormido al suelo. Lo había conseguido.
Ace abrió los ojos como platos ante esto. Se acercó a Sabo preocupado y como no reaccionaba me encaró.
—¿Qué le has hecho?—dijo zarandeando el cuerpo de su amigo.
—Está dormido, nada más.
—Es el Kuroi Me de Ino—soltó Luffy sin más. Muchas veces podía ser un idiota descerebrado, pero ese nombre era perfecto. Volví a cerrar los ojos y mi vista volvió a su color natural, el azul.—Por cierto Ino… ¿por qué todavía nos sigues si ya no corró peligro?
El viento pareció cobrar vida en ese instante.
—Yo… porque…—comencé volteando hacia Ace—¡Porque me agrada tu compañía y quiero que seas mi novio!—dije, totalmente sonrojada.
—¡¿Qué?—exclamaron Luffy, Ace y Sabo, este último que se acababa de despertar.
—¿Pero tú no estabas dormido?— le recriminó Ace a Sabo.
—Sí, pero ya desperté… ¿¡Cómo que quieres que sea tu novio!—gritó Sabo.
—Es fuerte y guapo, por no decir que me salvó de morir ahogada—mis ojos centelleaban como estrellas.
—No sabía que tuvieras tan mal gusto—suspiró resignado Sabo.
—¡Oye! ¡Tampoco te pases!—protestó indignado Ace.
Fin Ino's POV.
Los tres tenían su peculiaridad: Luffy era impulsivo, Ace se dormía en cualquier momento y Sabo tenía un extraño sentido fraternal hacía ellos. Ino no se quedaba atrás, ella también tenía algunas características que sobresalían de las demás como la de pedir noviazgo a cualquier niño mono que veía.
Y eso lo comprobaron un día que bajaron al pueblo. Un niño le había regalado una flor recién cogida del campo, muy hermosa a la vista de Ino. Ella tenía otra particularidad también; adoraba las flores y sabía todo de ellas, desde su nombre y procedencia, hasta cómo cuidarlas y plantarlas.
—Vamos—dijo Ace cogiéndola del brazo.
—¡Eeehhhh!—protestó ella.
—Cualquiera diría que estás celoso—dijo Luffy sonriendo de oreja a oreja.
—¡Nada de eso!—contestó sacando humo por las orejas—¡Sólo que tenemos prisa, no podemos pararnos por tonterías!
—Men-ti-ro-so, estás celoso—dijeron Luffy y Sabo con retintín.
—¿Estás celoso?—preguntó ella con mirada angelical.
Ace quedó petrificado, dio unos pasos hacia atrás y trago saliva.
—Es indignante que digas que quieres ser mi novia y luego se lo digas al primero que se te cruza—respondió más rojo que un tomate.
Los tres se echaron a reír, provocando que el sonrojo de Ace fuera a peor y éste terminara por golpearlos ''suavemente'' en la cabeza con su tubería.
Aquel día fue un día muy especial para el grupo, no sólo se atiborraron a ramen, sino que también se hicieron hermanos al compartir una botella de sake y descubrieron la verdadera identidad de Sabo.
También se hicieron independientes, construyeron una casita en un árbol, conseguían sus propios víveres y se bañaban juntos, a excepción de Ino claro, pues ella era una chica y como tal tenía una imagen que mantener.
Esto nos lleva al día de hoy, en el momento exacto en que Ino se baña todos los días. Ino encontró unas rocas que tenían la forma correcta para canalizar el agua y además, estaba protegida, según ella, de los pervertidos de sus amigos. Ese día, fue algo especial para los chicos, pues tuvieron los pocos segundos de una buena vista, pero cuando fueron descubiertos la ira de Ino se desató.
—¡Pervertidoos!—gritó ella tirándoles todo lo que encontrara por el camino, llevaba puesta la toalla que cubría su cuerpo y la cabeza enjabonada aún, pues no le había dado tiempo a aclararla. —¡Cuando termine os enteraréis, malditos pervertidos!—dijo enfurruñada ella creando un círculo de fuego alrededor de donde ella se bañaba, así ninguno de los pervertidos de sus amigos se acercarían.
Sus habilidades habían crecido, ahora podía manejar tres de las cuatro habilidades que la Shi Shi no Mi le había otorgado. La que mejor se le daba era la del fuego, pues las otras tres todavía eran muy complicadas para su corta edad y conocimiento. Según la información de Garp que obtenía en sus cortas visitas había averiguado que la fruta del diablo que había ingerido estaba formada por cuatro de ellas. La Mera Mera no Mi, la Tera Tera no Mi versión Ave Fénix, la Yami Yami no Mi y una desconocida y aparentemente extinta, la Sora Sora no Mi, la fruta del vacío. Según Garp, su padre había sido el creador y el único que pudo controlarlas. El abuelo Garp también quería que ella fuera marine, pues ser pirata le traería muchos problemas siendo quien es. Pero Ino a su corta edad no sabía lo que quería ser aún.
Ino's POV.
Seguían pasando las estaciones y con el tiempo, llegó el invierno. Luffy aún no dominaba su Akuma no Mi y yo tampoco, lo único que sabía era dormir a la gente y quemarla un poco. No había conseguido volver a sacar la Tera Tera no Mi. Eso era un inconveniente, sobre todo en la situación en la que estábamos. Aún no me creo como acepté entrar en el juego de los chicos. ¡Era una tontería! No todo se demostraba con la fuerza, peor por lo visto, ellos no lo veían así y ahora estábamos en graves problemas.
Todo empezó con la pelea de quién sería el capitán cuando zarpásemos y a Luffy se le ocurrió la genial idea de que quien batiera al Tigre Gigante que dominaba el bosque sería el capitán. Allí solo se medía la fuerza, por no hablar de que era un acto casi suicida. Y Ace… Ace seguía con sus soberbia de siempre y eso nos causó muchos problemas.
Ahora escapamos de un oso gigante por su culpa, parece aún más fuerte y ese idiota lo quería usar para entrenar, hay veces que dudo de la inteligencia de Ace y esta era una de ellas.
El gran oso nos perseguía por todo el bosque y nosotros por poco podíamos escapar. Llevábamos peces al hombro como carnada para el tigre y eso ralentizaba nuestro paso. De golpe, tropecé. Y de nuevo sentí que de esa no me libraría. Los chicos no se dieron cuenta hasta fatales metros después donde la zarpa del oso estaba a milímetros de mi cabeza. Un martillo de madera de un tamaño considerable se estampó en su pecho, pero no antes de que me diera un zarpazo que me mandara volar. Me estampé contra varios árboles rompiéndolos a mi paso mientras me hacía múltiple cortes y golpes en el cuerpo. Pude esquivar una roca cuando caí de cabeza al suelo, evitando así quedar inconsciente.
Escuché un estruendo y un silencio estremecedor, seguido de unos pasos pesados, que se dirigían al bosque. Los distinguí como los del oso, así que supuse que el peligro habría pasado. Intenté levantarme, sin conseguirlo. Me quedé arrodillada intentando recuperar el aliento y escuchando los pasos apresurados de los demás en mi dirección. También estaban las voces que gritaban mi nombre, pero `pude distinguir una presencia más, un par de pasos más. Comprobé mi teoría al ver un anciano corriendo junto con mis amigos, llevaba el martillo ese, seguro que los había salvado del oso.
Los chicos llegaron hasta mí y Luffy se puso histérico, ni que me hubiera pasado nada grave. Pero en realidad si lo era. Sentí una punzada en mi hombro derecho y lo vi. Tenía una rama de tamaño considerable insertada en la articulación, atravesaba mi hombro de lado a lado, creándome un sumo dolor. Aguanté, no volvería a desmallarme.
El viejo me cargó en brazos y me llevó fuera del bosque, mientras, Luffy me explicaba emocionado lo que el viejales ese había hecho, como si controlara a los animales hizo que el oso se diera vuelta y se largara. Me parecía haber oído algo sobre esa habilidad, pero en ese momento no lo recordaba.
Cuando llegamos a un claro el viejo me dio una especie de ungüento que preparó el mismo con ingredientes naturales y cosas que él tenía. Cuando lo terminé empecé a sentirme rara y para mí todo era una espiral frenética de sucesos, hasta que todo terminó por volverse negro.
xXx
Desperté con mucho dolor en el hombro, podía escuchar voces a mi alrededor. Luffy hablaba emocionado y Ace vigilaba el pescado. Sabo e dedicaba a escuchar las tonterías de Luffy, pero no podía entrever desde mi posición al viejo allí.
—Parece que ya has despertado, ¿cómo te sientes?—un escalofrío recorrió mi espalda, un deja vû, Garp le había preguntado exactamente lo mismo cuando desperté por primera vez en su casa. Intenté erguirme, pero aquel señor me obligó a recostarme de nuevo.— Tranquila, no desesperes. Tu herida sanará pronto. Con lo que te he dado y tu don natural para curarte mañana deberías estar bien.
Observé detenidamente mi hombro derecho, tenía una venda que lo sujetaba. Aparte de esa herida solo tenía algunos rasguños, todo lo demás había desaparecido.
—Gracias. Muchas gracias por curarme. La verdad que ahora me siento mejor pero me duele el hombro.—dije con una cara de angustia. De verdad me dolía, pero supongo que podría soportarlo. Cuando sentí que todo se estabilizaba me erguí poco a poco pero un ruido sobresaltó mi ascenso. Era el ruido de mi estómago que pedía comida. Ahora que lo recordaba no comía desde la mañana y según podía ver ahora era de noche.
Luffy y Sabo no se enteraron de que me había despertado, pero Ace tenía su mirada fija en mí. Me ruboricé un poco, pero pude ocultarlo cuando se acercó a mí y me ofreció un trozo del pescado. Lo raro es que se sentó a mi lado y me preguntó si realmente estaba bien, pues según él estaba algo pálida.
—Tranquilo, estoy bien.—dije algo sonrojada por su cercanía, aún me ponía algo incómoda en su presencia, pero de algún modo, me gustaba. Me giré hacia Sabo y Luffy mientras hablaba—Nee, Sabo, Luffy, seguirán despotricando o…
No tuve tiempo de acabar mi frase cuando tenía a Luffy encima. Estaba abrazado a mí como una lapa y lloraba de felicidad. Correspondí alegremente el abrazo, al que también se sumó Sabo y los tres nos estuvimos riendo un rato. En un momento pude distinguir como Ace se ponía algo celoso por lo que decidí entablar conversación con él también, pero de nuevo, Luffy volvió a interrumpirme.
—Nee, viejo. Usted es muy fuerte, ¿cómo derrotó al oso?
—Pues… Yo antes era pirata. Tenía un barco y una buena tripulación, me hice fuerte en el mar.
—Pero sus habilidades no son normales, usted posee el Haki del Rey, ¿verdad?
—¿Có-cómo?, ¿cómo sabes tú eso, pequeña?
—Antes que nada, soy Ino, no pequeña. El abuelo Garp y yo tenemos muchas charlas acerca de eso. Con el Haki de Rey puedes dominar animales salvajes y dejar K.O a personas a tu alrededor que sean débiles, ¿me equivoco? Tiene más usos, pero a mi opinión son los más importantes.—expliqué desglosando la información que el abuelo Garp me había dado. Todos estaban callados y atentos, ninguno sabía de lo que estábamos hablando.
—Pues sí, diste en el clavo. Yo puedo usar el Haki del Rey. Pero aunque lo tuviera, nunca fui rival para Gold D. Roger.—reveló el viejo. Noté un cambio en la actitud de Ace. Ahora estaba en una pose muy agresiva y defensiva, como si fuera a morder en cualquier momento.
—¿Gold D. Roger?, ¿peleaste contra el rey de los piratas? Uooo—exclamó Luffy con estrellitas con los ojos.
—Sí, pero no fui rival para él. Roger y su tripulación eran mejores en todos los aspectos, nosotros nunca tuvimos una oportunidad. Pero aún así Roger es un gran hombre, en el mundo de los piratas perder una batalla significa la muerte. Pero como veis yo sigo aquí. Roger es una gran persona, pues nos dejó escapar a mí y a mi tripulación. Ningún pirata haría eso. Por eso lo admiro.—explicó el viejo, que por cierto, todavía no nos había dicho ni su nombre. Mientras hablaba noté como Ace se marchaba enfadado. La mención del nombre Gold D. Roger parecía afectarle sobremanera.
—Uooo, ¿me darás consejos para ser pirata? Yo seré el capitán de Ace, Sabo e Ino-chan. ¡Jejé!
—¿Quieres ser pirata? Pocos consejos puedo darte yo, pero puedo entrenarte.
—¿De verdad? Uoooooo.
—Nee, Sabo, ¿qué le sucede a Ace?—pregunté, extrañada. No era normal de Ace irse así por las buenas sin decir nada.
—Bueno… La verdad es que Ace odia a Gold D. Roger. La sola mención de su padre en su presencia trae consecuencias horribles. No sé cuáles son sus motivos para odiarlo, pero según lo poco que me contó Roger le entregó a Garp cuando apenas tenía 2 meses. Y éste lo trajo aquí y lo dejó al cuidado de Dadan.
—¿El padre de Ace es el rey de los piratas? ¡Uooo!
—Vaya, eso sí que no me lo esperaba.—dije yo, extrañada nuevamente. Algo activó mis instintos, nos estaban vigilando.— Sabo, Luffy, es mejor que nos vayamos ya, se está haciendo muy tarde. Gracias por curarme, viejo Naguri.
—Pe-pero…
—Recuerden no mencionar esto delante de Ace, tan solo actúen con normalidad.—explicaba Sabo por el camino. Hubo un silencio bastante incómodo hasta que llegamos hasta nuestro escondite. Allí Sabo volvió a hablar— No mencionen a Roger delante de Ace, y actuad con normalidad, ¿entendido, Luffy?
—¡Por supuesto!—exclamó el mientras subíamos por el árbol. Una vez que llegamos arriba, sus palabras quedaron en el olvido. Pude ver la cara sombría de Ace al entrar en el escondite por lo que decidí mantenerme al margen, o eso intenté.—¡Hola Ace! Así que tu padre es el rey de los piratas, ¡que guay!
Un escalofrío recorrió mi espalda, pude ver como Ace se ponía tenso y hablaba con una tranquilidad inusitada que daba miedo.
—Luffy… ¿quién te ha dicho eso?
—¡Fue Sabo!—exclamó Luffy, aquí se avecinaba una tormenta…
—¡Luffy! ¡Te dije que actuaras con normalidad!—gritó él preocupado, más bien atemorizado. Y antes de que se dieran cuenta, Ace les metió un capón a los dos que los dejó muy adoloridos.
—¡Oye! ¿Por qué me pegas?—preguntó Luffy con lagrimillas en los ojos.
—¡Sí! ¡No pegues a los demás antes de oír su explicación!—le secundó Sabo, defendiéndolo. Cerré los ojos ante la vista de un segundo golpe por parte del mayor.
—No quiero volver a oír hablar de Gold D. Roger en mi presencia, ¿entendido?
—Grrr… ¡Roger, Roger, Roger! ¡El padre de Ace es Gold D. Roger!—gritó Luffy, para picar al mayo, sin saber que las consecuencias serían fatales. Luego de eso comenzó una sarta de golpes e insultos que no me atreví a mirar, tan solo cogí una manta y dejé que solucionaran ellos su refriega. Luffy había tenido la culpa y Sabo por contárnoslo, así que atendieran a las consecuencias.
xXx
Luego de un tiempo de golpes, griterío e insultos volvía a reinar la paz en nuestro escondite, o al menos me parecía a mí. Ace estaba realmente enfadado, Luffy y Sabo estaban todos golpeados y nuestro escondite estaba patas arriba.
—¡Vosotros ya no sois mis hermanos!—dijo Ace, rencoroso.
—Pero…—mi voz fue cortada por la de Sabo y Luffy.
—¡Totalmente de acuerdo!—exclamaron los dos a la vez, girándose para no verse a la cara.
Cerré los ojos dispuesta a dormir un poco, seguramente mañana todo se arreglaría, o eso esperaba.
Fin Ino's POV.
