Watashi no Kokoro no Yami

1ª Saga: Conociéndonos.

La caza del tigre y la despedida.

Cerré los ojos dispuesta a dormir un poco, seguramente mañana todo se arreglaría, o eso esperaba.

Ino's POV.

xXx

Abrí los ojos molesta ante la luz del nuevo día, me cegaba la vista y además me despertaba. Cosa que yo no quería. Recordé los sucesos de la noche anterior al echar un vistazo al escondite, estaba todo patas arriba y había algunas cosas rotas. Me fijé en especial en el pequeño cajoncillo donde guardaba mis cosas, no estaba en su sitio. Recordando lo que contenía aquel mueble me desesperé, empecé a rebuscar entre las cajas y cosas tiradas y pude ver que todas mis coas estaban esparcidas por el suelo a un lado de donde dormía Ace.

Revisé lo que había allí y cuando encontré lo que quería lloré, lloré de pura tristeza, pues el único recuerdo que conservaba de mi padre estaba destruido. Era una pequeña rosa de cristal, de apariencia frágil. Antes solía mirarla cuando me entraba morriña pero ahora… Le faltaba todo el tronco y algunas de las hojas de cristal estaban destrozadas.

Apreté el regalo contra mi pecho y mis sollozos se hicieron más audibles. Pero eso no me importó, me daba igual que cualquiera de ellos se despertara y me viera llorar, ahora me daba igual. Todavía encogida en el suelo sentí una mano en mi hombro. Ace colocó mis cabellos detrás de mi oreja y me miró a los ojos. Después cogió con suma delicadeza aquel preciado recuerdo y lo envolvió en un paño, hizo un lazo y lo depositó encima de una de las cajas más apartadas. Luego se acercó a mí y me observó con curiosidad disfrazada con seriedad, pero a mis ojos podía ver que no le gustaba verme llorar.

—¿Ya vuelves a llorar?—sus palabras me dolieron en lo más profundo de mi alma, pero aún así, lo miré a los ojos, retándolo con la mirada.—¿Qué era eso? Parece que le tienes mucho apego…

—Era el único recuerdo que tenía de mi padre—le corté yo enfadada.—Era una rosa de cristal que me regaló por mi quinto cumpleaños.

—Tal vez puedas arreglarlo.

—Lo dudo, pero tampoco quiero. Esa malita rosa me mantiene presa al pasado y yo no quiero hacerlo.—apreté mis puños obstinada. Miré curiosa como Ace levantaba una plaquita de oro del suelo y leía en voz alta.

''¿Vale la pena llorar por el pasado?, ¿lamentarse por el presente? ¿No es mejor sonreír al futuro? Aunque lo veas negro siempre habrá una luz que ilumine tu camino.''—leyó Ace en voz alta. Sus palabras le hicieron reflexionar, pero pronto volvió a su semblante de siempre y llevó la plaquita a la bolsita donde estaba todo lo demás. —Aunque tú no quieras arreglarlo, aún podemos venderlo y aumentar nuestros fondos para ser piratas.

—Haz lo que quieras—respondí cortante. Ahora no estaba para ese tipo de cosas.— Me iré a dar un baño así que procura que esos dos no me sigan.—dije apuntando con la cabeza a Luffy y Sabo. Ace respondió con un asentimiento de cabeza y se pudo a observar como el bosque despertaba.

Cogí mis cosas y bajé del árbol con dirección al río. Cuando encontré el sitio que tanto adoraba para ducharme, me lavé bien el pelo y el cuerpo, pues no había tenido la oportunidad de hacerlo en dos días. Mientras me lavaba pensaba en las palabras del recuerdo de mi padre y su sentido. Era verdad que no debía atarse al pasado, ¿pero cuál era mi luz?, ¿Luffy, Ace y Sabo? No lo sé, ni quiero saberlo. Por ahora me limitaré a ser quien soy y las respuestas las conseguiré cuando las necesite. Por ahora todo está en orden y no hay nada que perturbe mis pensamientos… ¿o sí? Ace era otro caso, creo…

Cuando terminé me sequé y me vestí. Hoy opté por una camiseta de manga corta con unas flores en el centro y unos pantalones marineros azul clarito con los bajos remangados. Me calcé unas zapatillas de color negro y unos calcetines subidos hasta las rodillas completaban mi look. Peiné un poco mi pelo y le coloqué la pinza rojo bermellón que me había dado Anne… Todavía la recordaba, ella que la había ayudado tanto… Me gustaría volver a verla.

Con estos pensamientos comencé a caminar de vuelta a la guarida, pero por el camino paré en el río y estuve un rato allí esperando que un pez picara en el anzuelo que había colocado al llegar y mirando las nubes. De pequeña siempre hacía esto con mi único amigo, Shikamaru Nara. Él era un niño vago, pero tremendamente inteligente. Le gustaba dormir y mirar las nubes. Yo siempre le recriminaba por ser así, pero ahora echaba de menos esos ratos. Con mis actuales amigos era complicado tener un momento de paz y tranquilidad y si los había, eran muy cortos.

Llevé mi atención hacia la caña de pescar, que ahora se movía frenética de un lado a otro. La sostuve en mis manos y tiré con fuerza. Había aprendido a pescar y, con la práctica, ahora podía sacar peces grandes en el mínimo tiempo de apenas cinco minutos. Pasado ese tiempo conseguí sacar el pez, era uno muy grande, parecía un salmón de los que venían del mar remontando el río. Genial, con esto tendríamos hasta la comida.

Con unas lianas y unas ramas hice una cómoda plataforma donde puse el pez y lo até con más lianas. Tiraba de la plataforma por una liana dura e inflexible, perfecta porque no se rompería. Seguí caminando por el bosque hasta llegar a nuestro escondite donde un poco apartada de la maleza lancé una pequeña bengala de fuego. Al instante las cabezas de Sabo, Luffy y Ace asomaban por la barandilla. Les hice señas para que bajaran una cuerda y poder atar el pez y así poder llevarlo hasta el escondite. Subí por el árbol y cuando llegué arriba los demás ya se encontraban admirando el pescado. Luffy lo miraba hambriento y con babas cayéndole de la boca. Cocinamos la pieza y nos dispusimos a comer, esta vez en completo silencio. Todos recordábamos lo que había pasado ayer, pero nadie hizo nada para remediarlo.

Cuando terminamos, salimos de nuestro escondite para dirigirnos a la Terminal Grey, según el viejo Naguri podríamos encontrarlo por allí pululando. Nadie habló en el camino, el aire que había a nuestro alrededor se podía cortar con un cuchillo y el que Ace fuera adelantado no ayudaba mucho a remediar la situación.

Cuando llegamos a la Terminal Gray encontramos a Naguri recogiendo materiales y martilleando. Nos saludamos y fuimos al lugar en el que cenamos ayer. Luffy no paraba de decir que quería que le entrenase, lo decía tanto que me estaba comiendo el coco hasta a mí. Me vendría bien hacerme más fuerte… Sí, yo me iría también con Naguri. Allí sucedió algo que no me esperaba. Ace sin previo aviso atacó a Naguri, éste detuvo el ataque moviendo a una velocidad sorprendente el gran martillo. Después hubo un segundo intento de un golpe por parte de Ace pero Naguri lo detuvo y colocó su martillo a milímetros de la cabeza de Ace.

—En tiempo de piratas, perder un combate es perder la vida. No es necesario que descargues tu frustración de esta manera, Ace. Si peleas, hazlo con una verdadera razón. ¿Para qué peleas tú?

—Yo peleo para…

—No hace falta que respondas ahora. Piénsatelo.—interrumpió Naguri.— Es una pregunta complicada.

—Yo peleo para sobrevivir.—soltó de repente Ace. Estaba enfadado, se le notaba.

—¿Sólo para eso?, ¿no peleas por nada o por nadie más?—inquirió de nuevo Naguri. Ace se quedó pensativo. Decidí que ya era demasiado, era obvio que Ace no solo peleaba por su supervivencia, por lo que interrumpí su conversación.

—Yo también quiero que me entrenes— interrumpí. Los demás se sorprendieron ante tal afirmación. Yo sabía que ellos pensaban de mí como a una niñita llorona y frágil que no puede cuidar de sí misma y que sólo piensa en estupideces, ahora les demostraría quién era yo.

—Comprendo. Está bien, entonces. Al atardecer os llevaré a un lugar para entrenar.

—¡No!—gritó Ace. Todos nos quedamos sorprendidos por lo que dijo, ¿por qué no quería que me fuera?—No te dejare que vayas con él, Ino…

—¿También le robarás la libertad a ella?—los ojos de Ace se abrieron como platos ante tal pregunta. Ninguno de nosotros entendió la pregunta, pero era obvio que Ace sí. Arremetió de nuevo contra Naguri, sin alcanzarle.— ¡¿Por qué luchas, Ace?,¡¿cuál es el motivo por el que luchas?

—¡Yo lucho porque odio a mi padre! Lucho para proteger a mis hermanos… No dejaré que te lleves a Ino.—reveló él, decidido a no dejarme marchar.

—Igualmente me iré con él, Ace. Tú no puedes impedírmelo. No puedes impedirme ser fuerte…

—Dime Naguri…—me interrumpió Ace.— ¿Qué pasaría si el rey de los piratas tuviera un hijo?, ¿¡qué pasaría!

—Probablemente su vida fuera un infierno. Sería perseguido por el Gobierno Mundial y por la Marina si fuera pirata. El hijo del rey de los piratas sólo tendría dos opciones a las que aspirar, solo podría ser o no ser pirata. Y si lo fuera al final sería alcanzado por la sombra de su padre y su vida no tendría sentido.—respondió Naguri. Los ojos de Ace se inyectaron en sangre. Intentó por tercera vez atacarlo, sin éxito. —Dime Ace… ¿por qué luchas?

Y por fin Ace se tranquilizó. Se sentó alejado de nosotros, bajo un árbol. Y no habló más. El día continuó con normalidad hasta el atardecer, cuándo Naguri avisó que debíamos ir a entrenar. Luffy y yo nos despedimos de Sabo, pero ninguno nos atrevimos a acercarnos a Ace. Tan solo le dije un seco adiós.

Fin Ino's POV.

xXx

Una semana después…

—Nee, Ace. ¿No crees que llevamos mucho tiempo sin ver a Luffy y a Ino? Ya ha pasado una semana…—inquirió un niño rubio con un gran sombrero en su cabeza. No recibió contestación alguna por parte del otro chico, quien caminaba adelantado y a su bola.— Ace… ¿No estás preocupado por Ino? Nosotros siempre la protegíamos y ahora se enfrenta a un entrenamiento ella sola…

—No, ella sabe lo que hace—cortó Ace.— Como bien dijo, debemos dejarla hacerse fuerte para que nosotros seamos los protegidos.— explicó Ace, cerrando los ojos y suspirando. Estaba preocupado por su amiga, pero aceptaba su decisión.

—Demo, Ace…—las palabras de Sabo fueron interrumpidas por el sonido de un árbol cayendo justo encima de ellos.— ¡Corre! ¡Uaaaa!

Los dos niños escaparon justo a tiempo antes de que el árbol los aplastara. Pudieron ver como Luffy había sido el causante del desastre, por un descuido. Tenía un hacha en la mano y su típico sombrero de paja en la cabeza, solo que esta vez también había vendas en su brazo derecho.

Los ojos de Ace se posaron inyectados en sangre en ese brazo, sus pensamientos no eran para nada positivos y barajaba las posibilidades de que a Ino también le hubiera pasado algo.

—¡Chicos! ¡Wooa! ¡Por fin nos encontramos!—gritó Luffy, muy emocionado. Soltó el hacha y corrió hacia sus hermanos.— ¡Tienen que ver lo fuerte que me he hecho!

—¡Luffy! ¡Hola!—exclamó Sabo, abrazando a su hermano.

—Luffy… ¿Qué te pasó en el brazo?—inquirió Ace, con mirada sombría.

—¡Ah! ¿Esto?—preguntó señalando sus vendajes.— Pues verás es una larga historia… Jejeje…—Luffy estaba nervioso ante la mirada de su hermano.— Ino y yo entrenábamos y bueno… se le descontrolaron los poderes y… me quemó.

—¿Ella está bien?—siguió preguntando Ace.

—Sí, ahora debe de estar preparando la cena. ¡Seguidme!

Los chicos siguieron a Luffy por el bosque hasta la Terminal Grey, allí encontraron la casucha de Naguri y a Ino preparando la cena. Ella tenía vendas en los brazos y en el cuerpo, también varias tiritas en la rodilla y cara.

—¡Ino-chan! ¡Hola!—gritó Sabo dándole un abrazo, pero separándose al instante al notar un quejido de ésta.— Que… ¿qué sucede?

—Eh… Pues yo…

—¿Qué te pasó en el brazo, Ino?—inquirió Ace, con los ojos clavados en las vendas.

—¡Ah! Nada, nada. Solo es una quemadura…—intentó fingir ella. Pero, para su mala suerte Luffy era un despistado y siempre metía lapata.

—Pero Ino-chan… ¿No es ahí donde te mordió el cocodrilo?—la cara de todos era un libro abierto. Sabo tenía una gotita en la nuca y pensaba ''Nunca cambiará'', Ino tenía un aura de depresión y se había ido a una esquina a hacer circulitos con los dedos, Luffy tenía su cara de yo no sé nada de siempre y Ace… Si las miradas matasen Naguri habría muerto muchas veces.

Ace se levantó y fue a dónde estaba Ino y, sin previo aviso, le quitó la venda del brazo, sorprendiéndolos a todos. En el brazo de Ino se podía apreciar una serie de marcas, en fila, de apariencia profunda y de mordedura de cocodrilo. Cuando hubo terminado de comprobar la herida, la vendó nuevamente y se tumbó de espaladas a los demás. Hubo un silencio general hasta que Luffy recordó algo.

—¡Sabo! ¡Mira esto! ¡Mira lo fuerte que me he hecho!—exclamó Luffy colocándose algo alejado de una supuesta diana. En realidad era un tabón de madera que colgaba de unas cuerdas y no tenía ni una rotura, Luffy nunca le acertaba. Una vez colocado Luffy estiró su brazo y gritó su característico ''Gomu Gomu no Pistol'' y, como era de suponerse, no le dio. A quien si le dio fue a Naguri, le metió un puñetazo en la cara que lo hizo caerse de la roca en la que estaba sentado.

—Luffy… ¿nunca vas a acertarle al tablón?—Ino suspiró. — Mira, es más sencillo si apuntas bien… ¡Así!— se colocó en posición y mandó un golpe de fuego al tablón que lo dejó ardiendo.— ¡Mierda!— ella corrió a apagarlo. Con un movimiento de mano, el fuego regresó a su palma, donde desapareció al cerrar el puño.

—¿No vas a enseñarles lo otro?—preguntó Naguri, mirando el fuego.

—¿El otro?, ¿qué otro? Ah, claro… — Ino se volvió a colocar en posición y mandó un golpe de vacío que, aparte de borrar la tabla del mapa, apagó el fuego .

—¡Increíble! ¡Como molas, Ino-chan!—dijeron a coro, con estrellitas en los ojos Sabo y Luffy. Ace solo se limitó a mirar por encima de su hombro, sin prestar atención aparentemente.

—¿No queréis entrenar vosotros también? Así terminamos con la dichosa caza del tigre ese de una vez.—puntualizó ella.— Además, antes Luffy no podía darle ni a una piedra que no se mueve, ¡miradlo ahora! ¡Puede darle a alguien en la cara! Es mucho progreso en tan solo una semana.

—En realidad, lo he tenido talando árboles una semana, pero ha aumentado su fuerza física.— aclaró Naguri.

—Entonces… —comenzó Sabo, dirigiéndose hacia el viejo.— ¿Podemos entrenar con usted, viejo?

—Claro… Pero si queréis vencer a ese tigre, deberéis entrenar duramente.

—¡Lo haremos!—respondieron a la vez Ino, Sabo y Luffy.

—Entonces seguidme, iremos a ese lugar a entrenar.—finalizó Naguri y comenzando a caminar.

—¡Venga, chicos! ¡Tenéis que ver esto!—gritaba Luffy, evidentemente emocionado. Ino se retrasó un poco, se quedó allí esperando a Ace.

—Oye Ace… ¿To-todavía estás enfadado?

—Nunca…—murmuró él, en bajito.

—¿Cómo?

—Nunca podría enojarme contigo.— dicho esto comenzó a caminar, seguida de una confundida Ino.

xXx

—¡Wooa!—gritó Sabo emocionado ante la presencia de ese barco. Estaban en una cala de la isla, aparentemente escondida del mundo.

—Llevo muchos años reparando este barco… Con él saldré a buscar a mis nakama, los piratas de Naguri.

—Por eso ha tenido a Luffy talando árboles, ¿verdad?—inquirió Sabo.— Y por eso siempre se la pasa buscando materiales y martilleando. ¿Pero no cree que es demasiado… para salir a la mar?

—No hay edad para buscar la libertad, no la hay tampoco para coger las oportunidades de obtenerla que te ofrece el mar.

—Naguri-san es muy sabio y él verdaderamente quiere encontrar a sus nakamas.— comentó Ino.

—Bien, ¡comencemos a entrenar! Mañana cazaréis al tigre, si no me equivoco. ¡Pues veamos como mejoráis vuestras fuerzas!

Los niños entrenaron duro todo el día guiados por Naguri y a la vez también le ayudaron a reparar su barco hasta que, al anochecer, el barco estuvo completamente reparado. Los niños y el viejo Naguri cenaron y se dispusieron a dormir, pues era tarde y necesitarían todas us fuerzas para batir al tigre.

xXx

Ino's POV.

Estábamos frente a frente con el tigre, Naguri nos observaba desde un peñasco y nosotros cuatro estábamos solos para enfrentarnos contra el tigre. Era grande y muy hermoso, sus rayas negras estampadas en su pelaje y la hermosura de su silueta, la grandeza y de su ser y su imponente figura le daban un aire de poder infinito, parecía un ser intocable.

Ace fue el primero en atacar, saltó en el aire y le dio un golpe al tigre en los morros, cosa que no le hizo mucha gracia y de un zarpazo mandó a volar a Ace. Sabo fue el siguiente, preocupado por su hermano, pero tuve exactamente el mismo destino que éste. Ahora sólo quedábamos Luffy y yo, la cosa no era para nada alentadora. Me adelanté con afán de proteger a mi hermano. Di un salto y me alcé en el aire, seguidamente mandé una ráfaga de fuego a los ojos del tigre, cegándolo por unos instantes. Eso no le gustó para nada, por lo que intentó atacarme con un zarpazo. Pero yo tenía activado el Kuroi Me y pude observar su movimiento antes de que lo ejecutara. Con Naguri estuvimos practicando ese tipo de cosas, él me dijo que ese poder era muy parecido al color del Haki de Presencia, y que podía usarlo como tal. Esquivé el zarpazo y me lancé a su cara. Me agarré a una de las grandes orejas del tigre, pero éste se molestó sobremanera. El tigre comenzó a bufar y a removerse intentando sacarme de encima. Al final dio un cabezazo y yo salí volando, estampándome violentamente contra el suelo.

Sabo se levantó y vino corriendo hacia mí, corriendo para socorrerme. Pero se paró en seco al ver que el tigre iba a aplastar a Luffy con su pata delantera. Ace y Sabo corrieron todo lo que pudieron para salvar a Luffy, quien estaba paralizado por el miedo. Al final llegaron a tiempo para sostener la pata del tigre y decidieron trabajar en equipo.

Me levanté y corrí hacia el bosque mientras Ace y Luffy iban tras de mí. Sabo era el encargado de distraer al tigre y llevarlo hacia nosotros. Cuando el tigre estuvo lo suficientemente cerca alcé mis brazos y los volví a bajar, tocando con mis palmas el suelo nevado. El tigre quedó inmovilizado, pues unas cadenas de oscuridad lo mantenían preso.

Luffy se agarró a dos árboles con los brazos y se estiró hacia tras, cuando hubo estado a suficiente tensión que le diera a Ace la potencia para volar Luffy se soltó. El tigre tenía mucha fuerza y ejercía mucha presión sobre las cadenas que tenía en las patas, cada vez me era más complicado sujetarlo y, cuando las cadenas cedieron, Ace apareció delante del tigre y, aún en el aire, le dio un golpe al tigre en la cabeza. Ace y el tigre cayeron al suelo, el primero sin vida.

Todos nos quedamos quietos un instante, pero después, corrimos hacia Ace para abrazarlo. Corrijo, corrí hacia Ace para abrazarlo. No me di cuenta de este detalle hasta que noté que era la única que abrazaba a Ace. Me sonrojé sobre manera y me separé bruscamente de Ace, felicitándolo por haber batido al tigre. Sabo y Luffy se acercaron cabizbajos.

—Felicidades, Ace. Ahora serás nuestro capitán. —comentó Sabo entristecido por no haber sido él el ganador del juego.

—No, derrotamos al tigre todos juntos. Así que yo no seré vuestro capitán.— sus palabras iluminaron la cara de Luffy y de Sabo. A la vez provocaron las risas de Naguri, quien se despidió alzando su bandera. Estaba atada a su martillo y tenía un símbolo de una mano agarrando dos martillos pequeños. Nos giramos y le dijimos adiós, sabiendo que ahora que partía quizás no lo volveríamos a ver.

Lo seguimos hasta la cala y lo despedimos con salidos y risas, también con agradecimientos por todo lo que nos había enseñado. Sin duda lo echaríamos de menos.