Ya casi era hora del almuerzo y para Rito era un descanso de estar estudiando durante muchas horas. En ese momento sintió una mirada amenazante y sabía que le pertenecía a su novia.

- "Me va a matar por algo que yo no hice." - Pensó el castaño girando levemente su cabeza a la derecha para ver a Némesis con unos ojos fríos. - "¿Por qué me sucede esto a mí?" -

Rito no pudo evitar maldecir su suerte el día de hoy ya que tuvo que confrontar los celos de Némesis. El simple hecho de enterarse que la presidenta del club sueña con él le causaba un temor enorme ya que casi siempre era reprendido por ella.

- Y de esta manera, podemos decir que la tecnología como los son los celulares podrían mejorar con el uso del Grafeno. - Explicó el profesor para después oír la campana que indicaba el fin de la clase. - Bien, se pueden retirar jóvenes. -

De inmediato todos los alumnos comenzaron a levantarse de sus asientos para disfrutar aquel tiempo libre que tenían. Una vez que Rito se levantó, observó cómo Yui se retiraba del salón de clases y su amada Némesis le abrazaba por la cintura.

- Rito - La voz de su novia llamó su atención ya que parecía una voz dolida.

- ¿Qué sucede... ? - Una vez que volteó a ver a Némesis se encontró con una mirada llena de tristeza por parte de la morena. - Neme-chan -

- ¿Te gusta Kotegawa? - Preguntó Némesis con miedo ya que no quería perder a Rito.

El castaño al escuchar eso no pudo evitar sentirse culpable. Él sabía que Némesis también era sensible en el fondo; ella no había tenido una niñez fácil y le fue complicado hacer que ella confiara en él. Némesis era su novia y desde que ambos comenzaron a ser pareja siempre buscaban el cariño del otro prometindose amarse siempre.

Rito con cariño tomó el rostro de la morena para poder unir sus labios con los de ella en un tierno beso que duró unos segundos que fueron más que suficientes para decirse cuanto se aman.

- Sólo te amo a ti y a nadie más, eres mi novia. - Contestó Rito a la pregunta de la morena quien estaba sonriendo.

- Rito - Némesis abrazo con más fuerza a su novio sintiendo su cara arder - Te amo. -

- Yo también - Para Rito, estos momentos eran los que más amaba. - ¿Aún quieres que me ponga ese traje? -

El castaño había notado que su amada novia llevaba el traje de maid en su mochila.

- Sólo en la casa, quiero hacerte pagar un poco más. - Némesis no pudo evitar reír al ver suspirar a Rito. - "Tonta, ¿Cómo se te ocurre pensar que algún día él te dejará de amar?" - pensó ella mientras se regañaba mentalmente por pensar en eso.

Los dos se separaron y decidieron ir a donde Mikado para poder hacer los análisis de Némesis, claro, tomados de la mano como la pareja que son.

En la enfermería, se encontraba una mujer de cabellera castaña con ligero tono rojizo examinando unas hojas. Aquella mujer tenía una figura envidiable con un enrome pecho el cual era la envidia de muchas mujeres.

- Señorita Mikado. - Se escuchó una voz llamando la atención de la mujer que llevaba bata blanca.

- Adelante - Dijo ella viendo como una chica de cabellera oscura ingresaba. - ¿Ahora que sucedió, Rin? -

La chica que se encontraba ahí era Kujou Rin, la tesorera de la escuela y presidente del club de Kendo. La joven mostró su mano para enseñarle a la mujer que tenía una herida en ella.

- ¿Otra vez te lastimaste en la clase de Kendo? - Preguntó Mikado viendo como Rin asentía. - Debes tener más cuidado, si un día pasa algo malo ya no podrás practicar. -

- Lo sé - Respondió Rin viendo a otro lado ya que no quería ser regañada.

- Te lo tengo que decir o debe ser Rito el que te lo diga. - La seriedad en la voz hizo que la presidenta del club de Kendo temblara ligeramente. - Ven, te la voy a vender, pero espero que si haya sido en el club de Kendo y no en una de tus peleas callejeras. -

La joven ni se atrevió en mirar a Mikado, simplemente le dió la mano para que se la curase.

- Sabes, en estos momentos Rito y Némesis vienen para acá. - Informó Mikado buscando hacer una conversación con la chica mientras le limpiaba la herida. - Némesis ha sido un caso complicado y lo sabes perfectamente. -

- Lo sé, yo estaba ahí - Dijo Rin con tristeza mientras observaba como la mujer desinfectaba su mano.- Pero, no fue culpa de ella sino de ellos. -

- No importa de quien fue la culpa, sino que se evitó que pasara a mayores. - Mikado, con pesar, recordaba cierto evento que involucraba a ella, a Rin, a Rito como a Némesis. - Ya está, sólo déjame vendarte la herida -

Rin agradeció que no fuera nada grave.

- ¡Rápido Rito! -

Aquel grito llamó la atención de ambas ya que era la voz de Némesis. Rin sabía a la perfección que si la veían ahí, Némesis se iba a preocupar demasiado por la herida.

- Ya voy, no tienes porque ser tan apresurada. -

Al escuchar la voz de Rito, Rin sintió también un ligero temor ya que de la misma forma él se preocupaba mucho por ella al grado de meterse en sus peleas.

- "¿Ahora qué hago?" - Pensaba ella mientras veía como Mikado sacaba los papeles de Némesis.

Antes de poder siquiera irse la puerta del consultorio se abrió.

- ¡Mikado-sensei! - Gritó Némesis con alegría viendo a la doctora y a Rin. - ¿Rin? ¿Qué haces aquí? -

- ¿Rin? - la voz de Rito fue escuchada para ver como el castaño se paraba detrás de Némesis. - Hola Rin - Saludó con alegría el castaño.

- Hola - Respondió el gesto Rin con cierto nerviosismo.

En ese momento la morena caminó frente a su compañera quien suspiro resignada. Los ojos de Némesis inspeccionaron a la chica notando que está tenía una herida en la mano.

- ¿Cómo te hiciste esa herida? - Preguntó la morena seriamente a su amiga.

- Fue en una práctica de Kendo. - Respondió Rin para mirar a Rito unos instantes y después ver a Némesis a los ojos. - No fue en ninguna pelea, lo juro. -

Némesis optó por creerle, aunque después iría al club a preguntar si lo que Rin había dicho es verdad.

- Por cierto - Interrumpió Mikado la conversación entre los jóvenes. - Rito, ¿Trajiste lo que te pedí? -

En ese momento el castaño soltó una risa nerviosa provocando que la enfermera negara con la cabeza.

- Tendré que tomarlas en estos momentos - Respondió Rito caminando, pero por asares del destino se resbaló. - ¿Eh?

Todo fue muy rápido, pero para Némesis lo que vio la dejó helada.

- Ahh -

Rito había caído, pero cayó directamente hacia Rin. Mikado como Némesis procesaban lo que vieron; Rito se encontraba debajo de Rin, pero este se hallaba con su boca tocando la intimidad de esta que era cubierta por la tela de unas bragas rosas. La practicante de Kendo sentía la respiración y los movimientos de la boca del castaño rosar su intimidad provocando que se exitara en esos momentos. Rito, al ver lo que sucedía, se alejó de inmediato de la entrepierna de la chica quien tenía su cara roja.

- Yuuki Rito -

El castaño en ese momento giro su cabeza para encontrarse a con una Némesis que poseía un aura oscura junto a una sonrisa macabra.

- ¿Cómo te atreves a desobedecer a tu ama? - La morena avanzó ligeramente para tomar a su novio del cuello y alzarlo hasta su rostro. - Ahora serás mi esclavo, quieras o no.-

Mikado no puedo evitar sentir miedo al ver a Némesis de esa manera. Ella jamás había sentido miedo de la naturaleza de la chica, pero sí de sus celos por Rito.

- Muere -

- Bien, ya tenemos todas tus muestras nuevamente. -

Una feliz Mikado se encontraba con unos frascos en la mano dónde estaba cada fluido de Némesis.

- Fueron difíciles algunos. - Expresó la morena con ligero sonrojo.

La doctora sonrió al momento que su paciente dijo eso.

- ¿Acaso fue porque te molestaste con tu amado Rito? - Ante ese comentario Némesis se giró para ver a otro lado provocando que Mikado riera. - Ustedes dos nunca van a dejar de ser esos dos tortolitos que conocí hace mucho. -

- Rito es mi esclavo, ya no somos tortolitos. - Respondió Némesis con molestia. - Él ama estar con otras. -

- ¿Tienes miedo de perderlo? - Preguntó Mikado levantándose de su asiento para ver a Némesis.

En esos momentos la morena no llevaba nada puesto, estaba desnuda para sus exámenes médicos regulares. Mikado notó lo mucho que aquella niña que conoció había crecido. Si bien, el cuerpo de Némesis no parecía ser como el de Kotegawa o Rin, era notorio que ya no era una niña. Némesis al sentir la mirada de Mikado volteó a verla con molestia.

- ¿Qué sucede? - Preguntó Némesis a una sonriente Mikado.

- Ya no eres la niña a la que conocí hace tiempo. - Respondió Mikado con un tono nostálgico al recordar a la pequeña que estaba asustada la primera vez que llegó a su enfermería. - Han pasado años y aún así, sigues siendo la misma niña que amo. -

Al escuchar aquello, Némesis se sonrojo ligeramente. Era un sonrojo de vergüenza, pero además, por aquel calor que Mikado le daba.

- Sabes, espero que un día de estos me dejes ver a mis nietos. - Bromeó Mikado sin notar que Némesis se había sonrojado aún más. - Bueno, ahora acuéstate en la cama que debo examinar ahí abajo. -

La morena asintió mientras se acostaba en una de las camas que había en la enfermería para abrir sus piernas.

Mientras eso sucedía, afuera se encontraba Rin junto a un golpeado Rito que sostenía una bolsa de hielo que presionaba en una de sus mejillas.

- Lo lamento. - Dijo Rin mirando de reojo a su amigo.

- No pasa nada. - Respondió Rito con una sonrisa. - Fue mi culpa, yo no quería

- No es necesario entrar en detalles - Interrumpió Rin con un rubor en sus mejillas. - Sólo, sólo hay que disculparnos con Neme-chan -

En ese momento Rin sintió un aura depresiva en Rito quien tenía una mirada de muerto. Él conocía a la perfección a Némesis y sabía que él no viviría lo suficiente cómo para ver a sus hijas nacer.

- Sí, sólo hay que disculparnos - Expresó Rito sintiendo que su alma se salía de su cuerpo.

- En verdad le tienes temor a Neme-chan - Dijo Rin con una gota de sudor frío.

En ese momento la joven notó como Rito seguía con una sonrisa pese a la paliza que recibió.

- Es gracioso, jamás en mi vida me imaginé el tener a Némesis a mi lado. - Las palabras del castaño llamaron la atención de Rin quien sonrió ante eso.

- De niño, querrás decir - Corrigió la chica a su amigo. -Pero, aún recuerdo esa niña que se preocupó por mí ese día. -

- El día que sus poderes se presentaron - Interrumpió Rito recordando a Némesis llorar cuando aquellas personas lastimaban a Rin.

- Dime Rito - El castaño giro para ver a Rin quien tenía una mirada llena de nostalgia. - ¿Amarás a Némesis siempre sin importar su origen? -

La pregunta llamó la atención de Rito, pero no le sorprendió. Rin como Kotegawa amaban mucho a Némesis y la forma en que ella llegó a sus vidas. Él también amaba mucho a su novia, si bien se adelantaron en algunos aspectos, no podía negar que tenía sentimientos por ella.

- No me importa de dónde viene, sólo me importa estar junto a ella. - Fue la respuesta sincera de Rito ante la pregunta de Rin.

- Entonces la amas. - Aquella respuesta era la que Rin quería escuchar. - Sólo espero que ustedes dos no se olviden de mí nunca -

Rito soltó una risa ante ese comentario.

- Dudo que Némesis te olvide, es más, es probable que te obligue a mudarte con nosotros. - Dijo Rito mientras veía a una sonriente Rin.

- Ya veo - Para Rin esas palabras alegraban su corazón.

La puerta del consultorio se abrió revelando a una Némesis con una bolsa de chocolates y a Mikado detrás de ella.

- Bien, los exámenes ya están hechos. - Habló la mayor llamando la atención de los dos jóvenes que esperaban. - Felicidades Rito, tú novia está más que sana. -

Aquellos alegró mucho a Rito como Rin; Némesis por su lado se mostraba con una sonrisa orgullosa.

- Pero deberían de hacer el amor con estos. - En ese momento la doctora Mikado sacó unos preservativos de su bolsillo. - No está de más cuidarse. -

Rito al escuchar aquello se sonrojo a más no poder. Rin, al igual que Rito se sonrojo, pero también le dirigió una mirada asesina al castaño.

- Rito siempre es cuidadoso, él dice que no hay que tener hijos antes de tiempo. - Comentaba una Némesis enamorada de sus dulces provocando un aumento en el instinto asesino de Rin hacia Rito.

El castaño en verdad sentía que su novia lo odiaba.

- Son tan adorables. - Expresó Mikado sonriente al ver a los niños que ha criado con consentimiento de la madre de Rito.

- Pensé que no eras un pervertido - Dijo Rin dándole un golpe crítico a Rito.

- ¡No lo soy! -

En otro lugar, para ser exactos en la escuela donde iba Mikan, se encontraba la castaña junto a sus amigas hablando sobre ciertos temas.

- ¿Y se los hiciste a tú hermano cómo decía en el manga? - Preguntó una de las amigas de Mikan a la castaña.

- Sí, me sentí extraña al hacerlo. - Respondió Mikan con un rubor en sus mejillas al recordar lo de la mañana.

- Vamos, sí es para tu hermano mayor, entonces valió la pena. - Agregó otra chica provocando el aumento de coloración en la castaña. - Tú no necesitas de un novio cuando tienes a Rito para ti sola. -

Las dos amigas de Mikan se imaginaban a Rito tomando por detrás a su hermana mientras esté desabrochaba el sostén de ella y jugaba con los pezones de la chica.

- ¡No se imaginen eso! - Cortó Mikan a sus compañeras. - Rito no haría eso. -

Las dos amigas se voltearon a ver para después empezar a reír.

- ¿Ahora qué les sucede? - Preguntó algo irritada Mikando por la actitud de las otras chicas.

- Mikan, tú misma has dicho que tú sueño es que Rito te dé un beso en los labios y te diga que te ama. - Respondió una.

- Además, lo que hiciste con esos panqueques es señal de que deseas sexualmente a Rito de igual manera. - Y finalizó la otra.

En ese momento Mikan se vio atrapada por ambas.

- ¡Tú quieres ser la mujer de Rito! - Gritaron las dos provocando que Mikan expulsará humo de sus oídos.

- ¡No! -

El fuerte grito de negación resonó por toda la escuela e incluso llegó más allá. Rito, quien caminaba junto a Rin y Némesis sintieron como si algo los hubiera golpeado.

- ¿Alguien más tiene la sensación de que mi vida pasará por un vórtice de dolor y agonía? - Preguntó Rito mientras veía a sus amigas.

- Sí, también lo sentimos. - Respondieron ambas chicas mirando con pena a Rito.