- ¡Regresa aquí! -

Una nueva mañana se asomaba en la vida diaria de los Yuuki. La familia disfrutaba su tranquila vida como siempre lo hacían, algunas veces diferente a lo usual; unos días Rito y Némesis amanecían abrazados y otros eran una larga lucha en contra del segundo deseo más fuerte de la morena.

- ¡ES MI PASTEL! - Gritó Némesis retando a Rito con la mirada mientras en sus manos estaba un pastel de chocolate.

- ¡Es muy temprano! - Exclamó Rito con intenciones de vencer.

Némesis hizo un gesto de burla y reto al sacar la lengua provocando que Rito se abalanzara sobre ella.

- ¡Aléjate! - Gritó la morena escapando en el último instante con el delicioso bocadillo en sus manos.

- ¡Regresa acá, Yuuki Némesis! - Rito casi nunca llamaba a su novia por su nombre salvó cuando debía hacerlo.

- ¡No! - Y Némesis como era de esperarse corría con la intención de no ser atrapada. - ¡Los sirvientes deben respetar a sus amos! -

Rito al escuchar eso se enfureció más al grado de aumentar su velocidad con el fin de atrapar a esa felina que tenía como novia.

- ¡No me puedes atrapar! - Gritaba ella pasando por la puerta del baño.

- ¡Ya verás que sí! - Le respondió su amado Rito con intenciones no muy buenas.

En ese momento la puerta del baño se abrió y un vapor de agua salió cubriendo la vista del castaño por unos instantes. De repente, chocó con algo que lo hizo caer al suelo, pero ese algo era suave y ligeramente plano.

- Ah -

Escuchó un gemido, creyendo que era Némesis comenzó a acariciar una zona que se levantaba ligeramente de otra. Rito sabía que en sus manos estaban los pezones de su amada novia y comenzó a frotarlos más y más escuchando gemidos de placer.

- ¡Ja! - Exclamó el chico creyendo que era Némesis a la que estaba torturando. - Yo te gané -

En su mente, ya estaba dispuesto a hacer el amor con su amada novia, pero lamentablemente una voz lo sacó de sus pensamientos.

- H-Hermano -

Aquella voz, seguida de muchos gemidos, hizo palidecer al joven Yuuki.

- ¿Mikan? - Con temor el chico pronunció el nombre de su hermana menor.

En ese momento, el vapor se esclareció dejando ver el cuerpo de una castaña de pezones rosados que estaba debajo del chico.

- M-Mis... P-Pezones - Dijo Mikan en medio de jadeos al sentir como Rito los apretaba fuertemente. - ¡Kyaaa! -

Némesis que presenció todo no miraba de forma hermosa a su novio. Era tanta su ira de ver esa escena que el pastel cayó al suelo.

- ¿Qué haces con nuestra hermana? - Preguntó de manera fría Némesis quien camino hacia ambos Yuuki.

- ¡Espera! - Gritaba Rito con temor soltando el pecho de la castaña quien miraba con ojos llorosas al castaño. - ¡F-Fue un accidente! -

Rito pudo ver una sonrisa macabra adornando el rostro de su novia.

- Ya estás muerto. - Dijo ella mientras soltaba una risa que hizo temblar a Rito.

Un fuerte gritó fue escuchado en el vecindario. Los vecinos, quienes ya conocían ese grito, sentían pena por el primogénito de los Yuuki que una vez más era castigado por la futura matriarca de la familia. Sin más que hacer, todos los vecinos regresaron a sus actividades.

De regreso en la casa, Némesis se encontraba sobre un Rito que fue dejado fuera de combate. La morena, con su pie, presionaba la cabeza se su novio. A su lado, estaba Mikan quien veía la tortura de Rito con cierta gracia.

- Neme-chan, creo que fue suficiente castigo. - Dijo Mikan quien examinaba la vida de su castigado hermano.

- Es un pervertido - Murmuró la joven retirando su pie de la cabeza de Rito. - Se supone que soy yo a quien debe de tocar así. -

La protesta de Némesis causó risa en Mikan quien se frotó su intimidad sin que su hermana lo notase.

- Sí, sólo tú. - Dijo en voz apenas audible Mikan quien sintió en su mano algunas gotas caer.

Némesis se levantó de Rito quien estaba recuperando las conciencia después de haber sido noqueado por su novia.

- Vaya, hasta que despiertas. - Dijo Némesis con cierta molestia en su voz.

- ¡Tú me noqueaste! - Protestó el castaño en defensa ante las palabras de su novia.

- Nadie te manda a andar de calenturiento con Mikan. - Dijo ella mientras se quitaba sus bragas dejando ver su vagina. - Sólo eres mío. -

Rito como Mikan se sonrojaron al ver la intimidad de Némesis al descubierto.

- Yo, bueno, es linda. - Y una vez más la sinceridad de Rito salió a flote actuando como su escudo.

- ¿Ah? - Némesis se había ruborizado por el comentario y de inmediato se cubrió su vagina. - Gracias -

La morena se sintió apenada por alguna razón y esto no era nada del otro mundo. Mikan desde niña sabía que algunas cosas que Rito le decía a Neme-oneechan eran capaces de apaciguar su ira como eran los inconscientes elogios que su hermano le daba a la morena.

- Lo lamento - Dijo Némesis con voz baja.

Y ahí venía el resto; siempre que Némesis hacía algo que desatará sus celos podía llegar a ser un demonio, pero cuando se calmaba era como ver a una dulce niña.

Rito al ver a Némesis así, se levantó y fue directo a darle un cálido abrazo.

- Yo lo lamento, no debí haberte perseguido en primer lugar. - Dijo Rito mientras ponía su barbilla en la cabeza de su amada sintiendo el sedoso cabello de ella. - Además, siempre me divierto junto a ti. -

Némesis al oír eso se sintió feliz. Ella miró con unos ojos brillosos a su amado novio.

- Rito. - Dijo ella con una voz llena de ternura.

- Némesis. - Respondió él con un tono semejante.

En una magia sin precedentes, ambos jóvenes iban acercando sus labios más cerca hasta que de pronto un sonido los devolvió a la realidad.

Mikan, quien presenció todo se sentía fuera de lugar ante la melosidad de Rito y Némesis. Ella se aclaró la garganta para poder devolverlos a la realidad notando lo apenados que estaban.

- Debería de darse vergüenza andar mostrando su amor así. - Regañó Mikan a su hermano como a su hermana.

- Lo sentimos. - Se disculparon ambos con Mikan sintiéndose extraños por eso.

Mikan al ver que se disculparon se cruzó de brazos de manera triunfante.

- Por cierto Mikan. - La voz de Rito llamó la atención de la menor. - ¿Por qué no usas una toalla? -

La castaña notó el ligero rubor en Rito, entendiendo que estaba apenada por verla desnuda.

- Me siento cómoda así - Contestó ella.

En verdad, el estar desnuda frente a Rito y Némesis no era problema alguno para Mikan. Ella podía estar desnuda en toda la casa y sería normal para ella, pero era incapaz de estar vestida y no llevar su ropa interior.

- ¿No ibas a salir con tus amigas hoy? - Preguntó Némesis mientras miraba hacia otro lado.

- No podré porque mi ropa interior se arruinó. - Contestó Mikan dando un fuerte suspiro llamando la atención de la pareja.

- ¿Se arruinó? - Preguntó Némesis con evidente confusión como preocupación.

- Sí, con la lluvia de antier, mi ropa interior como algunas playeras quedaron inservibles. - Explicó ella su situación.

- ¿Por qué no te presta Némesis algunas? - Dijo el castaño confundido ya que el recordaba que Némesis como Mikan tenían casi las mismas medidas.

- Es imposible. - Respondió Némesis mientras veía a su novio con una mirada seria. - Anteriormente a Mikan mi ropa interior le daba una reacción alérgica y Mikado le recomendó no usar nada que no sea de algodón. -

Rito era incapaz de creer hasta que vio que Mikan asentía en señal de que era verdad.

- Entonces, ¿Sólo algodón? - Preguntó el castaño con el fin de salir de dudas.

- Sólo algodón y nada más. - Mikan en ese momento se frotó la sien. - ¿No tienes algunas bragas que no sean de otra tela? - Preguntó la castaña a su Neme-oneechan quien negó.

- Debo de estar lista en cinco minutos para ir a ver a las chicas. - Mikan en ese momento odiaba ser ella.

Némesis odiaba ver así a su hermana. Su mente trabajaba para buscar un solución a su problema y así poder terminar. Recordando a su novio y el hecho que dormían juntos desde niños, le trajo a su mente el dato que le había dado su madre desde niña.

- Rito sólo debe usar algodón. - Dijo toda feliz la morena mientras le daba un abrazo a su novio quien miraba todo confundido. - ¡Ahí está la respuesta! -

Tanto Mikan como Rito miraban confundidos a la morena quien sonrió pícaramente.

- ¿A esto te referías, Némesis? -

Los tres se encontraban en la habitación de Rito mirando como Mikan portaba un bóxer de Rito como sustituto de su ropa interior.

- ¿Y bien? - Preguntó Némesis quien estaba a un lado de su hermana para ayudarla en lo que necesitara.

- Bueno, yo... - Mikan no sabía que decir al respecto, pero sabía perfectamente que su hermana buscaba siempre lo mejor para ella. - Me gustó la idea de usar por mientras la ropa de Rito, pero me siento algo incómoda con esto. - Dijo ella señalando la abertura de la prenda.

Rito al escuchar aquello se sonrojo fuertemente ya que esto no era algo que se hiciera todos los días.

- ¿Cómo me veo? - Preguntó Mikan quien se giró frente a Rito.

- No sé ni que responder en esta situación, pero sí sé te ve bien, creo. - Fue la respuesta del castaño quien notó como Mikan daba un suspiro. - ¿A qué hora te irás? - Preguntó el castaño intentando cambiar de tema.

- En 15 minutos, pero no sé si será correcto ir con tú ropa. - Respondió Mikan mientras pasaba sus dedos por la prenda sintiendo lo suave que era.

- No pasa nada, Némesis y yo iremos a comprarte ropa en lo que sales con tus amigas. - Dijo el castaño notando el rostro confundido de Némesis. - Lo acabo de decidir, será como una cita entre tú y yo, Neme-chan. -

La morena al escuchar eso se alegró por tener una cita con Rito después de tanto tiempo. Rito, al verla, se sintió feliz ya que era su deber hacer feliz a Némesis siempre.

- Bueno, ya me iré a mi habitación a ponerme la ropa. - Interrumpió Mikan, mientras se retiraba de ahí a su habitación. - Nos vemos, tortolitos. -

Y con eso ella salió. Al estar fuera de la habitación, en la puerta, Mikan no dudo en llevar sus dedos a su vagina e ingresarlos en ella con suma rapidez.

- "La ropa de Onii-chan es tan suave que me hace sentir feliz. " - Con ayuda de su otra mano, Mikan comenzó a pellizcar su pezón derecho para hacer su camino a la habitación y masturbarse a como dé lugar. - "Ah... Te amo. " -

- Bueno será mejor que vaya a la cocina, tengo sed - Rito estuvo a punto de salir de su habitación pero los cabellos largos de su novia se enredaron en su brazo - ¿Némesis?

El castaño volteó para ver a su novia, para encontrarse una imagen que hizo quedar sus pantalones cortos.

Frente a sus ojos, se encontraba su novia, con las piernas abiertas sobre la cama, su chorreante vagina abierta con sus dedos dejando ver su interior deseoso de él. Rito estaba embobado, cerró la puerta lentamente y colocó el cerrojo para que nadie los molestará.

- Quiero un rapidito~~~ - la seductora voz de su novia lo volvía loco.

- Y lo tendrás - dijo el castaño listo para demostrar todo el amor que le tenía a la morena.

Sin darse cuenta que tenían una espectadora en la puerta con ma piernas abiertas jugando con ella misma