Watashi no Kokoro no Yami.

Fin de la primera Saga: Conociéndonos.

Adiós, Sabo.

¿Qué no entiendes, niño insolente? Eres mi nakama, ¡tú morirás con nosotros!— Bluejam apuntó con su pistola a Ace y en ese momento todo sucedió como a cámara lenta. Grité su nombre y lancé una ráfaga de vacío que llegó demasiado tarde.

Ino's POV.

—¡Acee!— Grité, demasiado tarde. Un disparo resonó en la Terminal Gray, cerré los ojos y lancé una ráfaga de vacío, sabiendo que llegaría tarde. Levanté la vista y contemplé totalmente anonadada que en realidad no había fallado. La pistola se había desintegrado y un agujero de bala yacía a unos milímetros de la cabeza de Ace. Los dos estábamos en shock, pero el pudo volver en sí antes de que Bluejam lo lanzara al fuego.

Él no estaba solo, más piratas salieron de la nada y la cosa se complicó. Intenté llegar hasta Luffy pero un pirata se me adelantó. Otro apareció a mis espaldas y me alzó en el aire. Ahora no me preocupaba yo, iban a lanzar a Luffy al fuego. Yo no podía manipularlo porque le daría a Luffy y éste moriría, estaba en un callejón sin salida.

Un pirata de tamaño considerable agarró a Ace, este intentaba forcejear, estaba tan preocupado por Luffy como yo. Pero esa preocupación fue mi tumba, un pirata sacó un cuchillo y lo puso en mi cuello, los otros obligaron a Ace y a Luffy a presenciarlo. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando sentí el cuchillo presionando en mi garganta, oí un grito ahogado de Ace y, después, nada más.

Fin Ino's POV.

—Pero qué demonios… ¿¡qué les has hecho a mis nakama niño del demonio!—Gritó un hombre muy alto y aparentemente preocupado por sus nakama. Por su parte, el niño que había a su lado estaba tan estupefacto como él, no desaprovechó la ocasión y corrió hacia donde yacían sus hermanos.

—¡Ino!, ¡Luffy!

—¡Ahora verás, niño insolente!

—No te atrevas a hacerle daño a Ace…— dijo una voz femenina detrás del pirata Bluejam—. Dogra, chicos, ¡levénse a Ino y a Luffy de aquí!

—¡Sí, Dadán!—respondieron los demás a coro.

—¡Acee!, ¡Acee!, ¡no te quedes, Acee!— un pequeño gemido fue haciéndose más audible a medida que el niño recuperaba el aliento—. ¡Ace, por favor no te quedes!

—Lo siento, Luffy… pero yo nunca me retiraré de una batalla, menos si vuestras vidas están en peligro.

—¡Acee!, ¡noo!, ¡soltadme, Acee!— Ahora la voz de Luffy sonaba cada vez más y más lejana, hasta perderse en el repiqueteo del fuego.

—Dadan.

—Vamos allá—. Dijo la nombrada cogiendo una pala.

xXx

Ino's POV.

Todo era oscuridad, ¿dónde estaba?, ¿qué era aquella opresión que sentía en el pecho? No podía ver nada a mí alrededor pero sentía, podía sentir un dolor horrible en el cuello y en el cuerpo pero, sobre todo, en el cuello.

Alcé mi mano intentando palpar, cualquier cosa me valdría para identificar donde estaba. Pero no podía tocar nada, porque no había nada. Este lugar era como un punto efímero, era como el infinito, era la nada, era el vacío.

Entonces estaba perdida en el vacío, era como si no existiera. ¿Cómo había llegado hasta allí?, ¿podría salir alguna vez? Si estaba en el vacío entonces yo también era la nada… Abrí los ojos desmesuradamente, ante mí había un foco de luz y, en él, mi padre se encontraba en el centro. Corrí hacia él y lo abracé, él me alzó en el aire y también me abrazó.

—¡Papá!

—Hola, mi niña. Has crecido mucho, también has madurado bastante desde la última vez que te vi. Debes de tener muchas preguntas, ¿verdad?

—Sí, quiero saber que es este lugar y como he llegado hasta aquí.

—Estamos en el vacío, en la nada. Yo te he llamado a mi encuentro porque necesitaba hablar contigo. El vacío es tu elemento, quizá la habilidad más poderosa de las cuatro. Aquí aprenderás a usarlas todas y a desarrollar la habilidad de la muerte. Pero hoy no te he llamado por eso; hoy estás aquí para saber de mi existencia, de la existencia de este lugar que siempre tendrás a tu disposición. Este será tu campo de entrenamiento, pero no solo físico, sino también mental. Sé que es complicado entenderlo ahora, pero pronto comprenderás el por qué de este lugar.

—Pa-padre…

—Ya es hora de que despiertes, todos están preocupados por ti en el mundo real.

—¿Mundo real?

—Esto es algo como un mundo paralelo, esto es como el todo, como el infinito, pero a la vez es la nada, el vacío. Ahora debes marcharte mi pequeña, te estaré esperando—. Todo comenzó a desaparecer y ahora podía sentir voces, voces preocupadas y un llanto oía también.

Poco a poco abrí los ojos para encontrarme con un panorama bastante desolador. Luffy se encontraba llorando al lado de mi futón y los demás estaban repartidos en la habitación hablando, muy preocupados, sobre que Dadan y Ace todavía no habían llegado… ¿¡Como que Dadan y Ace todavía no habían llegado! Me erguí rápidamente del futón, sorprendiendo a Dogra y a Luffy, quienes se encontraban llorando a un lado de mi futón.

—¡Ino-chan!, ¡estás viva!— Exclamaron los dos al mismo tiempo. Me abrazaron y lloraron un poco, a la par de que yo también dejaba escapar alguna lágrima.

—¿Dó-dónde están Ace y Dadán?—Pregunté intentando aparentar una tranquilidad que se iba desvaneciendo poco a poco y que iba destrozando mi interior poco a poco. Dogra fue el único que pudo articular palabra ante la frialdad de mis palabras.

—Ellos… ellos aún no han vuelto—. Esa única frase hizo que mi alma se tambaleara. Mis ojos perdieron cualquier atisbo de sentimientos y, como si hubiera muerto por dentro, me derrumbé ante los ojos de todos.

—¡Tenemos que ir a buscarlos!, ¡ellos tienen que estar vivos!, ¡ellos deben estar en alguna parte de la Terminal Gray!, ¡tenemos que encontrarlos, Dogra!

—Ino-chan… Ahora no podemos ir por allí, las autoridades del Reino de Goa están removiendo los escombros en busca de cadáveres, no podemos arriesgarnos a aparecer por allí.

—¡Dogra!, e-ellos no nos habrían dejado allí solos, ¡ellos nos habrían buscado debajo de las piedras!, ellos no serían unos cobardes—. Dogra enmudeció y Luffy empezó a llorar y, sin darme cuenta, yo también comencé a llorar. Estampé mi cabeza contra la almohada y comencé a gritar. Dogra y los demás se fueron dejándonos solos a Luffy y a mí; nuestros llantos acompasados era lo único que podía escucharse en aquella fría estancia.

Primero Sabo y ahora Ace, ya solo quedábamos nosotros dos, los dos solos contra el mundo. Pero… tal vez Ace no estuviera muerto, tal vez consiguiera matar a Bluejam y ahora estaría volviendo con Dadan… Sí, eso era lo más probable, debía ser la más probable.

Cerré los ojos y me dispuse a pensar en ello, barajando cada una de las posibilidades que Ace y Dadan tenían de escapar con vida de un incendio de tal magnitud. Y, con estos pensamientos, me dormí nuevamente.

xXx

Caía, caía por un profundo túnel que parecía no tener fin, ¿estaba de nuevo en el vacío? No lo creía, mi padre me habría convocado directamente, entonces… ¿dónde estaba? Abrí los ojos desmesuradamente al sentir como mi cuerpo se golpeaba violentamente contra el suelo de aquella estancia. Extrañamente no sentí ningún dolor. ¿Qué significaba aquello? Me levanté y observé a mi alrededor, pero un dolor tremendo de cabeza me hizo volver a tumbarme; me taladraba el cerebro, me lo comprimía de una manera insoportable. Era como si algo o alguien quisiera abrirse paso hacia mi mente y mostrarme algo, me pedía que la dejara pasar, que no opusiera resistencia.

Me llevé las manos a la cabeza al tiempo que dejaba vía libre y miles de imágenes recorrían de lado a lado la mente y en todas ellas la protagonista era la misma; era yo. Pero no era exactamente yo, reconocía mis facciones en aquel cuerpo de mujer, ya desarrollado de, seguramente, unos diecinueve años. A su lado había mucha más gente que no conocía de nada, un espadachín de pelo verde, algunas chicas y un esqueleto, un renito y un cybor. También estaba Luffy, estaba con su característica cicatriz bajo el ojo derecho, su amplia sonrisa y su inseparable sombrero de paja. También había enemigos, un hombre de arena, un Dios y una guerra. Sí, ahora estaba en medio de una guerra, y allí estaba Ace. Su cuerpo colgaba ensangrentado de un hombre de lava y después… todo desapareció, ahora escuchaba voces que me llamaban, sentía como si me zarandearan; estaban intentando despertarme.

Hice un esfuerzo sobrehumano para abrir los ojos y enfrentarme a la claridad de un nuevo día. Dogra estaba a mi lado, aparentemente emocionado. Luffy reía y saltaba de felicidad, ¿qué habría pasado?

—¡Ino!, ¡Ino, despierta!

—¿Qué… qué sucede?

—¡Ace y Dadan vienen por el camino!— Gritó Luffy, completamente emocionado. Salté del futón y allí estaba Ace cargando con una Dadan herida a la espalda. Todos nos apresuramos a socorrerle y a ayudarle con Dadan. Cuando Dogra y los demás se la llevaron para curarla los dos nos triamos encima de un Ace visiblemente cansado. Los dos llorábamos como magdalenas, cosa que cabreó a Ace.

—¿Pensabais que estaba muerto?, ¡no matéis a la gente con el pensamiento!— exclamó el dándonos un capó a los dos pero con un deje de cariño en su mirada—. Si yo muriera, nadie podría cuidar de ustedes, ¡temes!

—¡Baka, Ace!— Contestó Luffy echando humo por las orejas enojado por las palabras y el capó de Ace. Yo solo me reí contenta porque Ace estuviera vivo y lo abracé de nuevo, esta vez, sin llorar. Luffy también se unió al abrazo y al final los tres acabamos riéndonos a carcajadas. Levamos a Ace a dentro para curarlo a él también.

xXx

Pasaron unos días donde Ace y Dadan se recuperaban de las heridas y nosotros no teníamos noticias de Sabo. Se nos encontraba visiblemente angustiados. Yo me encontraba cambiándole unas vendas a Ace, con un sonrojo muy notable en ambos, eso sí, cuando escuché a Dogra gritar a lo lejos. Ace, Luffy y yo salimos a ver qué sucedía y observamos a un Dogra con lágrimas en los ojos que venía corriendo por el sendero.

—¡Ace, Ino, Luffy!

—¡Dogra!, ¿qué sucede?—Pregunté yo, preocupada.

—Sa-sabo, arf, arf. El Tenryubitto, arf, arf. Él… arf, arf.

—Dogra, primero que nada tranquilízate, después cuéntanos lo que ha pasado con calma—. No habíamos entendido nada de lo que nos había dicho.

—Ace estaba en un barquito y… el galeón del Gobierno Mundial estaba en su camino y el Tenryubitto… el Tenryubitto disparó el barco de Sabo varias veces, no… No vimos su cuerpo.

—¿¡Qué!— Exclamamos los tres a la vez, con lágrimas en los ojos. Nos miramos entre nosotros todavía en shock, intentando comprender la situación. El tiempo pasaba como a cámara lenta y, cuando mis rodillas fallaron di un grito ahogado al cielo.

—¡Sabooo!— Los pájaros escaparon de mis árboles y pronto Luffy y Ace salieron del shock, llorando ellos también. Ace se fue corriendo y yo tan solo lo dejé ir. Luffy se abalanzó sobre mí en un intento desesperado de tristeza, yo solo lo dejé agarrarse a mí y llorar en mi hombro… Muchas cosas habían perdido el sentido para mí. Cerré los y me desmayé.

xXx

Me desperté en mitad de la noche, cubierta por una fina capa de sudor frío. Había tenido una pesadilla, en ella Sabo era el protagonista. Había llamas y una sonrisa malvada que le disparaba una y otra vez; yo estaba allí como pintada, no podía hacer nada, me sentía impotente.

Cerré los ojos y sacudí mi cabeza intentando sacar esos pensamientos de mi mente. Me levanté observando a mi alrededor y comprobando que solo Luffy estaba en aquella habitación. Salí de la casa y me adentré en el bosque, rumbo a nuestro anterior escondite, sabía que él estaría allí.

Subí por el árbol con dificultad y lo encontré allí mirando el horizonte en una de las semi ventanas que allí habíamos construido. Él ni se inmutó al verme, tan solo siguió mirando la noche sin sentimiento alguno en sus ojos. Me senté a su lado y esperé, le di tiempo a que se acostumbrara a mi presencia. Cuando creí que había pasado el tiempo correcto decidí hablar.

—Ace…

—Prometimos que saldríamos a los diecisiete, que buscaríamos la libertad en el mar, que seríamos los piratas más poderosos…

—Ace, él se marchó en busca de la libertad, estoy segura de que ahora vuela libre a la par del viento y nos sonríe. Ace… yo también lo echo de menos pero quizá deberíamos superarlo—. Él no dijo nada, tan solo me arrojó una carta a la cara y esperó a que la leyese. Los ojos se me llenaron de lágrimas al terminar de leer la carta.

—Estoy seguro de que Sabo nos está esperando en algún lugar del mundo, debemos hacernos fuertes y encontrarlo.

—Cuando seamos unos grandes piratas, estoy segura de que lo encontraremos, Ace— contesté yo con la mirada perdida en las estrellas mientras me apoyaba en su hombro. Estuvimos así durante horas hasta que amaneció, salimos rápido pues no queríamos que los demás se preocupasen por nosotros y, ya de paso, tener un pequeño momento a solas.

No sé en qué momento Ace me cogió de la mano, pero sucedió. El camino transcurrió en silencio y, cuando llegamos, besé a Ace en la mejilla y corrí dentro de la casa riéndome por la estupefacta cara de Ace.

Fin Ino's POV.

Y así pasaron los años…

Siete años han pasado y han hecho mella en nuestros chicos, pero no solo físicamente, sino mentalmente. Ahora son más maduros, y más fuertes. Ace se había convertido en un musculoso chico de diecisiete años y Luffy en un lindo adolescente de catorce. Ellos tenían muchas admiradoras en el pueblo, pero Ino no se quedaba atrás.

Ino tenía ahora quince años y estaba más hermosa que nunca, sus cabellos habían crecido y crecido y ahora ella acostumbraba a recogerlo con una coleta alta que le llegaba hasta un poco más abajo de las caderas. Sus vivaces ojos azules seguían tan eléctricos como siempre, pero se podía observar cierto aire de orgullo en ellos. Su cuerpo se había desarrollado bastante más de lo normal, llegando a ser la envidia de las mujeres del pueblo. Tenía una cintura de avispa y unas piernas largas y torneadas remataban su figura de reloj de arena.

Hoy es el día en el que Ace, después de tanto tiempo, parte buscando la libertad en el mar; deseando convertirse en el rey de los piratas. Las despedidas son dolorosas y están cargadas de promesas pero, finalmente, Ace parte.

—Adiós, Ace. Cuídate mucho y no te mueras, ¿sí? Aún tenemos que volver a reunirnos. Cuando Luffy tenga diecisiete y yo dieciocho, cuenta con que seremos tus futuros rivales—. Comentó Ino, con una sonrisa orgullosa y una mirada triste. Le dio un beso en la mejilla a Ace, con un sonrojo bastante notorio por parte de ambos, cabe decir, y dejó que los demás se despidieran de él.

Ino estaba confundida, no sabía si realmente amaba a Ace o tan solo era amor de hermanos. Se llevaban muy bien y de vez en cuando sus manos se entrelazaban y sus labios se juntaban bajo la puesta de sol, pero nunca habían llegado a más de eso. Ino siempre se ponía celosa cuando alguna chica le pedía a Ace salir, manteniendo su orgullo y comiéndose sus palabras cuando éste aceptaba. Lo que no sabía Ino era que solo lo hacía para comprobar su reacción y su cara, para él era gracioso verla a punto de matar a su ocasional acompañante femenino.

Los demás se despidieron de Ace hechos un paño de lágrimas y lo dejaron marchar por fin. El barco escogido por Ace no era muy grande, pero era suficiente para las necesidades que él tenía. Ace izó las velas y se echó a la mar con una sonrisa dibujada en el rostro, su sueño acababa de comenzar.

Ino's POV.

Me había ido corriendo cuando perdimos de vista a Ace y, esperando que nadie me encontrara, me adentré en el bosque. Las lágrimas caían incontrolables por mis mejillas como hacía tiempo que no lo hacían. Estaba triste, realmente triste por la partida de Ace, aunque supiera que solo debía esperar tres años más.

Salí del bosque con las lágrimas empañando mi mirada, tropezando cada dos por tres y llegando, después de mucho esfuerzo, a una cala oculta entre los acantilados.

Estuve allí por horas, no sabría deciros cuantas, abrazada a mis rodillas y derramando lágrimas en vano. Al final, no tenía qué llorar, así que estuve observando por largo rato las estrellas y el firmamento. Cerré mis ojos dispuesta a descansar un poco cuando un ruido me alerté, allí había alguien más.

Me erguí rápidamente y me volteé con una llama preparada en la mano, pero aquella presencia me hizo apagarla. No literalmente, no, su sola presencia tenía un efecto extraño en mí, como si ya lo conociera. Me sentía segura a su lado.

Nos miramos largo rato, como intentando descifrar lo que pensábamos hasta que él caminó hacia mí y se sentó a mi lado, indicándome que yo también lo hiciera. Él se dispuso a observar el oscuro cielo mientras yo todavía intentaba descifrar quien era. Al girarse él hacia mí y ver sus ojos somnolientos algo hizo clank, una ráfaga recuerdos de aquella noche me golpeó de lleno, mis ojos se empañaron de lágrimas y abracé a aquel hombre que, hace tantos años, me había salvado la vida.

—Gracias, gracias. No sabes cuánto agradezco que me ayudaras ese día, que me ayudaras a escapar—. Dije con la cabeza hundida en su pecho. El solo me abrazó y siguió mirando el cielo, hasta que por fin habló.

—Todavía eras muy joven en ese momento, no serviría de nada que Padre te llevara con él. Ahora, sin embargo, ya has entrenado por tu cuenta y eres más fuerte, pero aún así no te llevaré conmigo—. Su voz era grave y firme, pero dormida y algo aburrida a la vez. Abrí los ojos desmesuradamente cuando sentenció que no me llevaría con él. Sencillamente no me lo esperaba, la grandeza de ese hombre me sorprendía y, a la vez me fascinaba. Me estruje un poco más contra él y luego me solté para dedicarle una sonrisa de agradecimiento.

Miramos durante un rato la noche hasta que caí dormida a sus pies, no supe cómo ni cuándo pero desperté en mi cama con su varonil aroma impregnado en mi ropa. Salí a la noche y observé su figura desapareciendo en el camino de vuelta a la aldea y, sin darme cuenta, una sonrisa soñadora apareció en mi rostro. Cerré los ojos y volví adentro, me acosté y soñé con aquel pirata de mirada perdida.

Fin de la 1ª Saga: Conociéndonos.