Rito y Némesis se encontraban caminando por el centro comercial en busca de una tienda de ropa donde vendiera ropa interior de algodón para Mikan. El castaño había visitado unas tiendas, pero lamentablemente no había de algodón y eso lo frustraba.
— ¿Cómo no puede haber ropa interior de chica que esté hecha de algodón? — Exclamó Rito mientras caminaba junto a Némesis por uno de los corredores del lugar.
— Puede que se hayan terminado, pero no tienes porque estresarte. — Le respondió Némesis dándole un beso en la mejilla a su novio. — Yo sé perfectamente que vamos a encontrar la ropa de Mikan en alguna de estas tiendas.—
El castaño tenía que darle un punto a favor a Némesis; el centro comercial contenía alrededor de 10 tiendas donde la ropa de chica era abundante.
— Lo bueno es que no te gusta ir a las tiendas. — Comentó Rito notando la sonrisa traviesa en Némesis.
— Usualmente comrpo todo cuando papá nos envía dinero, ¿por qué crees que nunca estoy? — Dijo ella viendo la expresión de sorpresa en el rostro de su compañero.
— ¿Vienes sola? — Se limitó a preguntar el castaño ya que hasta ese momento desconocía lo que le dijo Némesis.
La morena negó con la cabeza logrando calmar a Rito.
— Vengo con Rin y Kotegawa — Informó ella mientras veía todos los puestos que hay de comida. — A veces ellas me traen aquí para poder alejarnos de los deberes por un momento. —
Némesis en ese momento vio otra tienda que era de lencería y pensó que tal vez ahí encontrarían lo que buscaban.
— Entremos ahí, puede que vendan de algodón. — Informó Némesis quien llevó a un Rito que apenas y logró ver la fachada del local.
Una vez adentro, Rito fue bombardeado con imágenes eróticas del lugar provocando un fuerte sonrojo en él. Aquello no pasó desapercibido por Némesis quien aprovecharía esta salida para molestar a su novio un poco.
— Veamos si hay alguien aquí. — Dijo la morena quien soltó su agarre para ir en busca de algún empleado para preguntar por la ropa especial.
— ¡No hagas travesuras! — Gritó Rito mientras veía como su pequeña novia se perdía en medio de tanta lencería. — Bueno, creo que buscaré por mi cuentas. —
Sin perder tiempo, Rito caminó por el lugar inspeccionado las etiquetas de cada prenda con el fin de hallar una adecuada para su hermana.
— «¿Por qué tengo que hacer esto en primer lugar?» — Se preguntó Rito hasta que la imagen de su hermanita llorando le recordó su deber como hermano mayor y el hombre de la casa. — Lo mejor será comprar la necesaria para ella y Némesis. — Murmuró él mientras llegaba a un lugar donde se encontraban diversas prendas.
Rito con cuidado tomó cada una, leyendo que dijeran algodón y buscando un diseño no tan erótico. Tomando una y otra prenda, el chico vio un conjunto blanco que era, ante sus ojos, hermoso y perfecto para Mikan y Némesis.
— «Te tengo» — Y llevando su mano a la prenda, otra mano también se cruzó con la de él. — ¿Eh? —
El joven alzó su mirada, decidiendo ver quién tomaba aquella prenda. En ese instante, una hermosa chica de cabello verde agua y de ojos carmesí le observaba con unas mejillas sonrojadas. Rito notó lo linda que era, pero incapaz de vencer a su amada Némesis. El silencio reinó unos segundos, pero parecía más tiempo hasta que el joven Yuuki decidió tomar la palabra de una buena vez.
— Hola, lamento esto.— Comenzó él, disculpándose obviamente. — Esa prenda, bueno, yo... — Y ahora el pobre caía ante la vergüenza de decir para quien era esa ropa.
La joven miró hacia abajo con mucha timidez.
— Lo lamento. — Habló ella llamando la atención de Rito con aquella dulce voz. — Ten —.
La chica extendió la prenda hacia Rito quien veía este gesto con sentimientos encontrados por estar en un lugar como ese.
— B-Bueno, ¿no la quieres? — Preguntó Rito sintiéndose algo mal por ver como una chica le ofrecía lencería así nada más.
— No, sólo la iba a ver, pero me doy cuenta que no es de mi estilo. — Dijo ella quien seguía con la ropa en mano esperando que el joven la tomase.
Rito accedió a tomar la prenda notando también la ropa que la joven llevaba.
— ¿Te encuentras bien? — Preguntó él ya que la joven llevaba ropa como de chico.
— Oh sí, sólo pasaba a comprar un poco de ropa. — Contestó ella para girarse y despedirse. — Nos vemos. —
Así la joven se fue sin más dejando a Rito ahí sosteniendo el juego de lencería.
— Fue algo... ¿extraño? —
Después de aquel extraño encuentro, Rito tomó todos los juegos de ropa que encontró y decidió buscar la caja para ya irse. En sus manos llevaba ropa poco erótica para Mikan, pero también llevaba unas subidas de tono para Némesis.
— ¿Él está aquí? —
Cuando llegó a una sección de baby dolls, una voz se escuchó siendo familiar para él.
— Si, Rito me acompañó a comprar ropa para Mikan —
La segunda voz, la que nombró a Mikan, reconoció que era la de Némesis además del contexto.
— Me parece bien que le compren ropa a su hermana con el fin de que sienta que la apoyan en su crecimiento. —
Rito en ese momento vio a alguien de espalda hablando con su novia. Gracias a su buena vista inmediatamente la reconoció.
— ¿Mikado-sensei? — Preguntó él ya que veía a su amiga y maestra ahí, de pie junto a Némesis.
La mujer efectivamente era Mikado, quien se giró y vio al chico sosteniendo las cosas que vino a buscar junto a Némesis.
— Vaya Yuuki, tienes un buen gusto para esto. — Dijo la mujer al ver el tipo de prendas que el chico escogió.
Un fuerte sonrojo se apoderó de las mejillas del castaño por las palabras de su sensei.
— Muchas gracias — Respondió avergonzado el chico para después darse cuenta que su profesora también llevaba ropa. — ¿También vino a comprar? — Preguntó Rito siendo poco discreto.
— Rito, se más discreto. — Dijo su novia, regalandole. — Eso no se dice. —
El castaño sólo se limitó a reír y pedir disculpas por tal imprudencia.
— Lo lamento
— No te preocupes.
Mikado en ese momento dejó lo que llevaba a un lado para ponerse detrás de Némesis y abrazarla de forma fraternal.
— De todos modos, ¿cómo están mis pequeñines? — Preguntó ella mientras le daba besos a Némesis.
— Me haces cosquillas. — Contestó ente risas la morena.
— Amas que lo haga — Dijo Mikado mientras seguía haciéndole cosquillas a la joven.
— Que no
— Que sí
— No
— Sí
Rito no podía estar más agradecido al ver como aquellas dos se llevaban.
— Bueno, ya te dejo. — Dijo Mikado en medio de un puchero para así soltar a su pequeña Némesis. — Pedo me debes una comida junto a Rito cuando tengan tiempo. —
— Siempre — Contestó entre jadeos la morena.
La profesora sonrió para ambos ya que amaba verlos juntos y felices.
— Por cierto, Mikado-sensei. — En ese momento Rito decidió hablar con la profesora.
— ¿Qué sucede, Rito? —
— ¿Vio a una chica de cabello verde turquesa?
— ¿Turquesa?
— Sí
Mikado comenzó a hacer memoria ya que estaba un buen tiempo en la tienda buscando ropa para ella. La imagen de una chica con tal descripción no venía a ella, salvó una, pero esa opción era demasiado baja para un lugar como ese.
— No, no recuerdo ver a alguien así. — Respondió Mikado viendo el rostro serio de su alumno. — ¿Por qué preguntas? —
— Sí, ¿por qué preguntas? — Repitió una celosa Némesis ante lo dicho por su novio.
— Lo que sucede es que hace un momento me topé con una chica de cabello turquesa y ojos rojos, pero llevaba ropa de chico. — Respondió el castaño notando el rostro confundido de Némesis y uno pensativo de Mikado.
— ¿Era natural? — Fue lo único que se preguntó Némesis en esos momentos.
— Creo que sí. — Para Rito era muy complicado eso con el hecho de que en Japón hay variedad de colores en el cabello.
— ¿Dónde la viste? — Preguntó Mikado un tanto seria.
Rito le explicó donde la encontró notando la manera en que pensaba Mikado que igualmente llamó la atención de Némesis.
— Hay una posibilidad, pero no creo que sea. — Murmuró la mujer para observar a la dirección que le dijo Rito.
— ¿Qué sucede con esa chica? — Preguntó Némesis un tanto curiosa como molesta.
— Puede que esa chica no sea humana. — Dijo la doctora notándo los rostros de la pareja. — Necesito hablar con ustedes en otro lugar sobre ésto. —
Una vez pagaron todo lo que fueron a comprar, Mikado llevó a los chicos al ala de comida que había en el centro comercial para poder hablar con ellos sobre aquella misteriosa joven.
— Neme-chan, ¿puedes ir a comprar una pizza grande? — Preguntó Mikado quien extendió un billete de alta denominación.
— Bueno — Respondió ella mientras tomó aquel billete. — Pero no vaya a hablar sin mí sobre esa mujer. — Advirtió ella para ir a comprar la comida.
— Sigue siento muy celosa de ti. — Comentó Mikado con una sonrisa al ver reír a su discípulo.
— Así es ella, siempre. — Respondió Rito sin apartar la mirada de su novia quien se encontraba haciendo fila para comprar la pizza. — Ahora que está allá, sabes quién es la joven con la que me topé, ¿verdad? —
Mikado en esos momentos dejó salir un suspiro que inmediatamente le dió la respuesta que Yuuki buscaba.
— Ella al igual que Neme-chan no son provenientes de este planeta. — Comenzó a hablar Mikado mientras Rito ponía atención a sus palabras. — Ellas, como yo, venimos de una parte de la galaxia donde la guerra era algo tan común para nosotras. —
Los recuerdos que Mikado tenía sobre su pasado eran dolorosos.
— Némesis fue creada por una organización que buscaba tomar control de la galaxia.— Dijo Mikado, volviendo a contar algo que ya sabían ambos desde el inicio. — Pero también, aquella organización había declarado la guerra a cada reino y dando paso a una guerra civil. —
Rito se impresionó por eso ya que desconocía ese último dato.
— Yo era una esclava, pero logré ser testigo del poder de un arma trans como lo es Neme-chan. — Una mirada llena de tristeza apareció en rostro de Mikado quien se sentía mal al recordar todo.
Sin pensarlo dos veces, Rito tomó las manos de Mikado para calmarla cosa que logró e impresionó a la mujer.
— Tranquila, eso quedó en el pasado.— Dijo el castaño dedicándole una sonrisa a la doctora.
— Yuuki-kun — Mikado miró en esos ojos una pasión inquebrantable en Rito, una que era muy difícil de ver en alguien. — Gracias, tú y Némesis son mi única familia. — Confesó la castaña sonriendo.
— Eres de nuestra familia, y la familia nunca se abandona. — Dijo Rito, recordándole que eran una familia.
Una ves que la doctora se calmó, continuó con la historia.
— Desde el incidente de hace unos años, recibí información de que la organización fue aniquilada por alguien llamado "Kuro" y que al menos dos armas fueron creadas.— Dijo Mikado-sensei para cruzarse de brazos.
— ¿Dos armas trans? — Preguntó el castaño recibiendo un sí como respuesta de parte de su mentora. — Eso quiere decir que Némesis tiene dos hermanas como ella. —
— Efectivamente Rito-kun, pero aquellas dos armas son mucho más poderosas que Némesis al no depender mucho de la energía oscura con la que Neme-chan nació. — Las palabras de Mikado le recordaron a Rito lo frágil que podía llegar a ser su novia cuando usaba su poder y el recuerdo de aquella vez que Némesis se salió de control volvía a mostrar la escena que jamás querría volver a vivir. — Ninguno de los dos queremos perderla, pero si aquella chica pertenece a uno de esos reinos a la misma organización, hay que tener cuidado. —
La imagen de la joven regresó a la mente y ante lo último dicho por Mikado, y todo lo dicho, le llegó una idea.
— Mikado-sensei, ¿cree que esa chica pertenezca a algún reino? — Preguntó el castaño viendo cómo su maestra pestañaba.
— La verdad, no se me ocurre alguien así salvó a la reina del planeta Memorze, pero dudo que sea ella. — Contestó Mikado mientras sacaba su teléfono y mostraba una foto de la reina notando el rostro impresionado de Rito. — Rito, no me digas qué viste a esa mujer. —
Viéndose incapaz de responder, el chico se limitó a asentir.
— Es imposible a menos que... — Para Mikado la última posibilidad que se le vino a la mente fue el hijo de la familia real. — Rito, esa chica es el hijo de la familia real. —
El rostro de Rito cambio a uno lleno de shock al oír tales palabras.
— ¿Es un chico? — Fue lo único que se atrevió a preguntar al castaño ya que vio hermosa a la joven y el saber que era un chico le dió un golpe certero.
— Tranquilo Yuuki-kun — Mikado sólo reía por la reacción del joven. — Es una chica, bueno, era ambos sexos anteriormente. —
— Explícate antes de que me quiera morir. — Exigió el castaño quien seguía traumado.
— Bueno, tú conociste a la princesa del planeta, pero algo curioso de sus habitantes es que son hombres y mujeres desde que nacen hasta que alcanzan su edad sexual. — Explicó la sensei a su querido Rito que seguía sin entender todo en su mayoría. — Esa chica, cuando estornuda es un chico, el primogénito de la casa real. —
Una explicación como esa más o menos era entendible para Rito quien sólo sabía que ese tipo de personas eran extraños en la Tierra.
— Ren, es la contraparte masculina de esa chica y por lo que se sabe, la princesa Run se debe parecer a su madre que es la mujer de la foto. — Terminó de explicar la mujer.
— Déjame ver si entendí — Rito, con lo poco que entendió, buscaría que Mikado resolviera sus dudas. — La chica que vi al estornudar se transforma en chico, su contraparte, pero al alcanzar la madurez sexual estos dos se separan y es esa misma chica, la hija de ese reino, ¿verdad? — Terminó Rito viendo cómo Mikado le sonreía.
— Vaya, sí entendiste. — Se burló ligeramente la profesora molestando a Rito un poco.
— Si sigues así no te cocinare postres — Dijo el castaño viendo cómo su sensei le regalaba una mirada de cachorro regalado. — Bueno, ya, continuemos — Él no podía decir "no" a esa mirada.
La felicidad de Mikado regreso al escuchar esas palabras del castaño.
— Bueno, eso es todo, pero ahora lo mejor será ir a buscarla. — Rito al escuchar eso asintió y en ese momento llegó Némesis con las pizzas. — ¿Cómo te fue? —
Tanto Rito como Mikado notaron lo desarreglada que estaba Némesis. Ambos veían como la joven respiraba agitada, pero con una sonrisa en su rostro.
— Sólo les diré, que he ganado por un año pizzas al 21 — Dijo Némesis para mostrar una promoción dejando impresionados a los dos castaños.
En otro lado, en una zona poco concurrida del centro comercial se encontraba la chica que Rito conoció.
— No tengo ropa y ese señor no me ha traído la comida. — Comentó la chica mientras se quitaba las ropas e ingresa a una puerta que daba a una zona de mantenimiento que aparentemente estaba abandonada. — Lo mejor será no hacerlo enojar o si no me golpeará más. — Se dijo a si misma para ir un lugar donde había una cadena y un collar.
La joven tomó aquel collar y se lo puso para dejarse caer al suelo.
— Después de todo, soy una perra. —
