Watashi no Kokoro no Yami.

Inicio de la 2ª Saga: Juntos.

El reencuentro.

Podía haber pasado cualquier cosa, podía haberme quedado con cualquiera, podíamos estar en cualquier sitio, pero no, tuve que quedarme con mi tonto e hiperactivo hermano menor. Sí, Monkey D. Luffy era mi hermano. ¿Entonces quien era yo? Tenía muchos apodos y sobre nombres pero todo aquel que me conocía me llamaba…

—¡Ino-chan!, ¡date prisa! Estoy seguro que he visto un pueblo a lo lejos.

—Ya voy…—Respondí cansada, Luffy nos había hecho separarnos del porque ''supuestamente'' había visto algo que no llegué a entender antes de verme arrastrada al desierto. Qué curioso, justo ahora estoy perdida con la única compañía de mi hermano hiperactivo. ¡Genial!—¡Luffy!, ¡ve más despacio!

Tarde, Luffy ya había salido escopetado en dirección a quien sabe dónde. Entrecerré los ojos intentando divisar algo pero hacía demasiado calor y ya no podía fiarme de lo que veía. Subí a una duna lo suficientemente alta para ver un radio de unos dos kilómetros y volví a intentar entrever algo entre las dunas.

Algo alejado de dónde estaba había un pueblo que se erguía imponente sobre la arena. Sus puertas abiertas invitaban a los viajeros cansados a pasar por allí y ahora podía distinguir un tenue olor a comida y gritos lejanos de vendedores de baratijas. No lo dude, envolví mi cuerpo en llamas y me alcé en aire, a continuación comencé a volar hacia el pueblo.

Disfrutaba de los momentos en los que me convertía en fénix y volaba libre por el cielo. Sentir el viento sobre mi rostro, el calor sobre mi lomo y el aire jugando entre mis alas era una sensación inigualable de libertad, por un momento me permití descansar y alejar la mente de Baroque Works y volé libre contemplando mi sombra sobre la arena.

Nunca me había fijado en que mi forma fénix era extremadamente grande, igualmente nunca me había preocupado por ello. Aquellos que tuvieron la oportunidad de ver mi forma completa siempre elogiaban mi belleza y mi pureza, muchos de ellos morían después.

Cerré los ojos y disfruté del recuerdo de la paliza que le había dado a Arlong junto a Luffy, él había sido uno de los rivales más poderosos que habíamos tenido. Debajo de mí observé una figura de pequeño tamaño correr hacia el pueblo; sonreí internamente, Luffy nunca cambiaría.

Me deslicé silenciosa y volé siempre detrás de él, velando por su seguridad. Desde que Ace se había marchado sentía la necesidad de no dejar solo a Luffy, por muy fuerte que sea; nunca lo dejaría.

Antes de llegar al pueblo me posé en el suelo con elegancia y gracia propias de mi persona e hice desaparecer las llamas que cubrían mi cuerpo. Luffy no esperó por mí. Salí escopetada a buscarle antes de que se metiera en un lío, había oído que la marina estaba por allí.

—¡Luffyyy!, ¡espérameee!

—¡Comida, comida, comida, comida!

—¡Idiota!, ¡no vayas tan rápido!

—Gomu, gomu no… ¡Rocketo!

Cerré los ojos con una mueca de molestia en los labios al ver el alboroto que había causado Luffy en aquel restaurante. Pobre tabernero, pobre gente, pobre pueblo que se quedaría sin comida. Entré al restaurante y me senté junto a Luffy, yo también tenía hambre. El tabernero nos sirvió montones de comida con manos temblorosas, estaba asustado por las personas a las que Luffy había mandado volar atravesando la pared.

—Chi-chi-chicos… De-deberías i-i-iros de aquí, n-no sabes a-a quien has gol-golpeado…

—¿Golpeado?, ¿y eso?—Preguntó Luffy ingenuamente señalando un gran boquete en la pared. Escuché un grito y luego abrí los ojos como platos, escupiéndole el sake que estaba bebiendo encima de un hombre vestido de marine. La habíamos cagado.

—¡Mugiwara!, ¡Yamanaka!

—Hombre, ¡Smoker! Mucho tiempo sin vernos, ¿no? ¿Todavía no has cogido un cáncer de tanto fumar? Jeje… ¡Luffy, vámonos!

—¡Pero, Ino-chan!, ¡yo aún tengo hambre!

—¡Ya comerás en el barco!, ¡vámonos!—Grité y empecé a correr con Luffy pegado a los talones. Smoker estaba medio en shock pero ya había empezado a perseguirnos. Detrás de él divisé a alguien levantarse de entre los escombros pero aparté mi vista de allí rápidamente, ahora debíamos escapar.

—¡Venid aquí, Mugiwara, Yamanaka!—Luffy se subió a un tejado y Smoker fue detrás de él. Corrí como si me quemaran los pies buscando a los demás, ellos ya debían de haber llegado aquí. No podía convertirme en fénix porque corría el riesgo de llamar demasiado la atención y atraer a otros marines a la refriega. Giré unas calles más y me encontré con Luffy corriendo a mi lado. Torcimos a la izquierda y nos topamos con nuestros nakamas. Intenté desviarme pero Luffy me cogió de la muñeca y me obligó a correr hacia ellos, volvíamos a cagarla.

—Pero no los traigas hacia aquí, ¡idiota!— Gritó un muy exasperado Zoro.

—¡Calla y corre, Zoro!—Contesté yo, de una manera muy poco sutil.

—Desplegad las tropas, ¡Tashigi!

—¡Sí, taicho!

La Marina nos pisaba los talones y habría un momento en el que no tendríamos escapatoria y tendríamos que pelear, pero no teníamos tiempo. Solo quedaba una opción, tendría que hacerles frente y distraerlos para que los demás pudiesen escapar, luego los alcanzaría volando. Frené en seco y la Marina también lo hizo, esperando mi ataque. Envolví mi cuerpo en llamas negras y dibujé una sonrisa orgullosa en mi rostro. Entrecerré los ojos y activé el Kuroi Me; muchos marines cayeron ante esto.

—¿No era que querías enfrentarte a mí, Smoker? Pues aquí me tienes, peleemos—. Lancé una llamarada de señuelo pero un muro de fuego se interpuso entre el ataque y Smoker. Volteé estupefacta y lo vi, allí estaba él. Abrí los ojos desmesuradamente al tiempo que sentía como mis rodillas cedían—. ¿A-Ace?

—Hola, mi bella dama. Mucho tiempo sin vernos, ¿verdad? Sigue con tus amigos al barco, yo iré después.

—¡Ace!, ¡estás aquí!—El grito de Luffy me hizo salir de la ensoñación en la que estaba. Sacudí violentamente la cabeza y comencé a correr, haciéndole señas a los demás para que hiciesen lo mismo.

—¡Vamos, chicos!

—Alaa… pero qué fuerte es Ace…

—¡Ahora girad todos a la derecha!—Ordenó Nami, mientras todos la seguíamos menos Luffy, él ya se las arreglaría.

xXx

—¡Rápido, levada el ancla!, ¡izad las velas!—Había mucho movimiento en el barco, Nami daba órdenes y todos las cumplían sin rechistar. Ellos aún no se habían percatado de la ausencia de nuestro capitán.

—Esto…

—Esto está demasiado tranquilo—. Continuó Chopper.

—Es como… si faltara alguien—. Secundó Usopp.

—Sí, como que falta uno—. Sentenció Nami.

—Movamos el barco igual, Luffy podrá encontrarnos—. Corté yo. Me acerqué a la barandilla y contemplé el pueblo, suspirando. El amor de mi infancia estaba allí, en alguna parte de ese pueblo y llegaría en cualquier momento. Mi corazón latía desbocado, pero en mis recuerdos todavía permanecía aquel hombre que me había salvado la vida una vez y había ocupado el lugar de Ace en mi corazón cuando éste se marchó. Sacudí la cabeza ante estos pensamientos y me sobresalté al darme cuenta que Sanji había colocado una mano en mi hombro.

—¿Estás bien, Ino?, se te nota ida. ¿Es… es por ese tipo?—Cerré los ojos con fuerza y me dispuse a contarles nuestra historia; la mía, la de Luffy y la de Ace. En estos momentos no era capaz de contarles nada sobre Sabo.

—Bueno… este… sí. Ace es mi hermano y el de Luffy. No-nosotros nos conocemos desde hace diez años y bueno… Luffy y yo es la primera vez que lo vemos en tres años. No somos hermanos de sangre… pero sí de honor.

—Pues por la manera que ese tipo te miraba me pareció que vosotros erais… ya sabes… pareja—. Yo enmudecí ante el comentario de Vivi, yo no me había percatado de esa supuesta mirada, no. Mi primer beso fue con él, Ace era el único que podía hacerme llorar y reír después, él me había protegido durante tantos años, innumerables eran las veces en las que me había salvado… Pero ese pirata de mirada somnolienta todavía estaba presente en mis recuerdos. No tenía nada, absolutamente nada claro. Lo peor es que Ace llevaba el mismo Jolly Roger que él y eso era de lo más confuso.

—En realidad yo…

—Gomu Gomu no… ¡Rocketo!

—¡Sanji, cuidado!—Grité yo intentando advertir al cocinero, tarde. Luffy ya le había caído encima.

—¡So bruto!, ¡haberte esperado a que fuéramos a por ti!, ¡imbécil!

—¡Au!, ¡au!…

—Mira que perderte cuando doy indicaciones claras… ¡eres peor que Zoro!

—¡Oye!

—¿Dónde está Ace, Luffy?—Pregunté yo, intrigada.

—Pues el debe de estar aún allí, con esos tíos raros que intentaron matarnos antes. ¡Jajaja!

—Tiene pinta de ser muy fuerte, combatió a Smoker sin ninguna dificultad.

—Tiene que serlo, él se hizo a la mar antes que yo. Pero incluso antes de tener la Mera Mera no Mi Ace me ganaba en todas las peleas. Pero estoy seguro de que ahora le daría una paliza, ¡jajajajaja!

—Luffy… ¿¡en qué te basas para saber eso, idiota!

—¿A quién… le darás tú una paliza?

—Jajaja… ¡Ace!—exclamó Luffy desde el suelo. Ace recorrió el barco con la mirada y, de pronto, nuestras miradas se conectaron. Hubo un intenso silencio en el barco en el que todos intentaban adivinar que estábamos pensando. Una sonrisa apareció en su rostro seguidas de la de Luffy y la mía. Después nos echamos todos a reír. Pasados esos momentos de comprensión entre hermanos me puse seria al recordar el Jolly Roger que llevaba Ace en la espalda. Alcé una ceja ante la expresión divertida de Ace y luego intenté sosegarme, luego de tantos años Ace, en vez de madurar, se había vuelto aún más alocado que cuando era niño.

—Tenemos muchas cosas de las que hablar, Ace—. Dije posando fría mis ojos sobre los suyos, su expresión divertida había desaparecido dejando paso a una mueca de desagrado.

—¿Quieres pasar adentro a tomar un té mientras hablamos?

—Bueno… no querría…

—Será lo mejor—. Corté yo. Ace debería darme un motivo lo suficientemente creíble por no contestar ninguna carta y no llamar por el Den Den no Mushi. Ni siquiera había avisado cuando le ofrecieron el puesto de Shichibukai y él lo rechazó. La palabra Shichibukai me traía muchos recuerdos, la mayoría nada agradables. El horror de ver esposada como Taka no Me hería a Zoro era… simplemente horrible. Luego ese idiota me ofreció irme con él, pues veía mucho potencial en mi interior. Obviamente rechacé la oferta, pero muchas veces me pregunto si estuvo bien, con Mihawk habría sido mucho más fuerte, ahora que lo pienso hubiera sido una buena elección… ¡Espera! Deja de divagar y concéntrate.

—Ino… Ino… ¡Ino despierta!

—¿Eh?—Sacudí la cabeza intentando eliminar esos pensamientos y me concentré en los allí presentes. Todos me miraban con una cara medio asustada, sobre todo el pobre Chopper que ahora temblaba. ¿Qué le había hecho?—Esto… ¿qué ha pasado?

—Ino, estabas como en trance y murmurabas insultos contra Ace y un tal Taka no Me… Y bueno, hiciste un boquete en la pared de tanto mirarla con tu Kuroi Me activado. Casi le sacas a Chopper un cuerno—. Explicó Vivi, intentando calmar al renito.

—Yo este… perdona Chopper. Estaba… pensando. Bueno, a lo que iba. ¿Vas a contarme ahora porque demonios no contestabas ninguna de mis cartas ni respondías al Den Den no Mushi?

—Pues… este… es complicado…

—Contesta.

—Yo me uní a la banda de Shirohige y bueno… era peligroso comunicarme con vosotros, yo ya tenía una recompensa y si algún cazarrecompensas o la Marina llegaba a interceptar alguna comunicación con vosotros… estaríais en problemas.

—Puf, ¿no crees que con una sola carta explicándonos el motivo hubiera bastado? Aunque ahora eso no importa. Vivi, ¿cuál es nuestra situación?

—Tenemos que llegar a Yuba y detener al ejército rebelde.

—Comprendo… ¿Zoro, puedes venir un momento?—Le pregunté levantándome y caminando hacia la puerta. Zoro hizo lo mismo y me siguió hasta el pasillo—. Necesito que me hagas un favor. Entrégale esto a Luffy y dile que lo volveré a ver pronto. Prepararé mis cosas y me marcharé, volveré en tres o cuatro meses, tal vez un poco más—. Dije, entregándole un papel doblado.

—¿Te marchas?, ¿puedo preguntar el por qué?

—Cuando vi a Ace de nuevo supe de sus intenciones de inmediato, quiere que me una a los piratas de Shirohige, por eso ha venido. Gracias por todo Zoro, ¡espero volver a verte pronto!—Exclamé dándole un abrazo y sonriendo divertida ante la reacción de este.

—¿Interrumpo algo?

—¡Ace! Este… no, nada. Solo me estaba despidiendo de Zoro—. Dije soltándome inmediatamente del mencionado. Le sonreí por última vez y me dirigí al camarote—. No te olvides de lo que te he dicho, Zoro.

—No lo haré. Que tengas un buen viaje, Ino.

En realidad yo nunca pertenecí totalmente a los Mugiwara, solo era mi banda de paso. Yo los ayudaba, ellos me ayudaban a mí. Eran mis amigos y nakama pero todos sabían que mi verdadero objetivo era unirme a una tripulación mayor para encontrarlo a él.

Flashback

Oye Ino, ¿tú tienes pareja?

¿Um? No, no tengo aún. Pero espero encontrar pronto a la persona indicada.

Y… ¿no hay nadie que te interese? Me da la sensación de que le gustas a Zoro.

¿A Zoro? No lo creo, no soy capaz de verlo de otra mañanera que a un gran amigo y a un compañero de lucha.

¿Pero no te gusta nadie?

Pues no estoy muy segura, Nami. Hace muchos años conocí a una persona de la que me enamoré locamente, pero después de marcharse apareció otro hombre… Y no estoy segura de mis sentimientos hacia ninguno de los dos.

Vaya, un triángulo amoroso. ¿Eran guapos?

¿Qué si lo eran?, no había chica en el pueblo que se resistiera a los encantos de Ac… digo, de ese chico tan mono.

Con que Ace, ¿eh? ¿Y el otro?

Sí, desde luego que era guapo. Además su carácter tan maduro era… Él ya era un pirata con experiencia, seguro que no lo volveré a ver nunca más.

Ino… no digas esas cosas, cuando dos almas gemelas se encuentran ni el mismísimo destino puede romper el hilo que los une. El Grand Line es grande, seguro que podrás encontrarlo.

Es por ello que me eché a la mar junto con Luffy, me convertí en pirata para encontrar respuestas.

Espero que las encuentres, Ino-chan.

Fin Flashback.

Ya había terminado de empacar mis cosas y me dirigía volando al pueblo, necesitaba hacer un trato con alguno de los aldeanos para conseguir un barco medianamente presentable. No cabíamos los dos en la pequeña lancha de Ace propulsada por fuego, de modo que necesitaba un barco a vela. Después de muchas peleas, discusiones, insultos y amenazas conseguí un barco mediano por el módico precio de tres mil quinientos beris, yo ya tenía mis ahorros de pequeña para emergencias. Me dirigí al puerto para hacerle unos arreglos al barco y luego iría a buscar a Ace a la playa.

El barco no era muy grande pero tenía una cama, un armario y una pequeña cocina; todo en la misma habitación. Por ahora me conformaría con eso. Icé las velas y me encaminé a la playa, dónde Ace me estaba esperando. Una vez llegado a la playa y partido en busca del Moby Dick no habría marcha atrás, pero algo me decía que él estaría allí, esperándome. Antes de perderme en el horizonte les dediqué un adiós a mis nakama, prometiendo verlos nuevamente. Cerré los ojos y me dispuse a navegar en busca de respuestas, en busca de aquel pirata que no veía desde hacía mucho tiempo atrás.