— ¿Una princesa?
Mikado había informado a Némesis de lo que harían y está última estaba impresionada ante la existencia de una princesa en su ciudad.
— Run es la heredera del reino de Memorze, pero algo no cuadra en todo esto. — Decía un tanto extrañada Mikado por unos datos que investigó.
— ¿Qué es lo que sucede? — Preguntó Rito con cierta preocupación.
— Según ésto, Ren se encuentra en el planeta junto a la familia, pero sí la chica que viste es Run... —
La cabeza de Mikado daba vueltas ante la idea de que dos individuos de esa especie se hubieran separado antes de tiempo.
— ¿Sucede algo? — Preguntó Némesis quien se encontraba comiendo la pizza.
— Lo mejor será buscarla. — Dijo Mikado a Rito quien asintió.
Némesis apenas y entendía lo que estaba sucediendo notando que no la habían esperado para hablar del tema.
— Ustedes de verdad son malos. — Comentó Némesis con una expresión estoica.
— Lo lamentamos Neme-chan. — Decía Mikado quien se levantó de la silla. — Rito, Némesis, necesito que busquen a la princesa. — Dijo seriamente Mikado.
— Descuida, la encontraremos. — Contestó Némesis mientras tomaba otra rebanada de pizza.
Mientras eso sucedía, en otro lugar se encontraba una joven encadenada.
— ¿Cuándo llegará? — Se preguntaba la joven de mirada carmesí que hace tiempo estaba libre. — El amo Lacospo prometió traerme comida y agua, pero no me ha dado nada. —
Run Elsa Jewelria había estado en esas condiciones desde hace un par de días desde que fue adquirida por un hombre llamado Lacospo. Ella no quería pasar tiempo con aquel ser, pero no tenía lugar a dónde ir o alguien que le pudiera ayudar. Run estaba sola en ese mundo a merced de un ser que sólo la veía como objeto sexual.
— Ya llegué. — Una voz conocida captó la atención de la joven.
— Amo Lacospo. — Dijo Run esperanzada de que su amor le trajera algo de comer.
Frente a ella se encontraba un ser verde pequeño de trajes morados. Lacospo, un ser de la nobleza tenía como esclava a una princesa.
— ¿Te has divertido? — Preguntó el ser mientras se acercaba a una esperanzada Run.
— ¿Trajo comida? — Preguntó Run.
Lacospo al recibir tal respuesta le propició una cachetada a la joven quien cayó al suelo.
— Ingrata, sólo piensas en comida. — Lacospo miró lascivamente a Run quien al caer dejo ver su vagina. — Pero eres lo más cercano que tendré a la princesa de Deviluke. —
Al escuchar tales palabras de Lacospo, Run sintió rabia y se levantó de golpe.
— ¡No me compares con ella! — Gritó la chica de mirada carmesí sólo para recibir un golpe.
— Estúpida, ¿crees que dejaré que me pongas una mano encima? — El ser verde golpeó la entrepierna de Run quien soltó un fuerte grito de dolor. — Tú sólo eres mi esclava, no eres ni la sombra de la princesa Lala como para decir tales palabras. — Declaró el ser mientras veía como la joven caía de rodillas. — Sólo eres una perra. —
Después de decir eso, el pequeño ser se fue de ahí dejando atrás a la joven quien lloraba por tal maltrato.
— ¿Por qué me abandonaron? — Decía Run entre llantos.
En otro lado del centro comercia, se encontraban Rito y Némesis buscando a la chica mientras Mikado buscaba por otro lado.
— ¿Tenías que traer la pizza? — Preguntó Rito a su novia.
— Puede que ella tenga hambre. — Respondió la morena quien seguía a su novio. — ¿Sabes a dónde vamos?
— No lo sé, pero creo que podremos encontrarla. — Dijo Rito confundiendo a su novia.
— ¿Cómo? — Preguntó Némesis sin entender nada.
— Según un videojuego, los centros comerciales tienen corredores pequeños que dan a zonas de mantenimiento donde se encuentran centros de vigilancia. — Explicó el castaño notando como su novia le regalaba una mirada seria. — ¿Qué sucede?
— Nada. — Respondió ella pasando frente a él.
— ¿Pasa algo?
— No
— ¿No te gustó la idea?
— No
Rito suspiró ante eso. Puede que llamar inmadura a Némesis un par de veces en el pasado fuera algo que no debió hacer con lo que había mencionado momentos atrás.
— Te compraré helado como disculpa. — Dijo Rito mientras se acercaba a su novia para plantarle un rápido beso disfrutando del momento. — ¿Mejor?
— Sólo si llegando haremos el amor. — Dijo ella de manera alegre.
Rito se sonrojo pero aceptó la idea ya que también quería pasar un tiempo junto a Némesis.
— Está bien, pero nada de comer mientras lo hacemos. — Dijo Rito notando como su amada lanzaba insultos. — Lenguaje. —
Rito sólo rodó los ojos al ver así a su novia. Ambos jóvenes caminaron hasta toparse con una puerta de mantenimiento que tanto buscaban.
— No sé si sea legal. — Dijo Rito quien ahora se sentía inseguro de hacerlo.
— Vamos, sé que puedes. — Habló Némesis para empujar a Rito y que cruzará la puerta.
— ¡Hey! — Grito el castaño ya que cayó al suelo del otro lado. — No debiste empujarme. — Se quejaba él mientras Némesis reía.
— Sólo te di mi apoyo incondicional como novia. — Se excusó ella mientras pasaba a lado del chico. — Caminemos, no perdamos el tiempo. —
Rito al ver a Némesis un tanto seria le hizo pensar que algo andaba mal. Ambos caminaron cautelosamente por el lugar evitando todo contacto con alguna cámara o personal del lugar el cual se encontraba ausente.
— ¿No es extraño? — Habló Némesis llamando la atención de su pareja quien pensaba lo mismo.
— No hay nadie. — Dijo Rito quien caminaba silenciosamente. — Puede que por aquí se encuentre la princesa, ¿no lo cree? —
Una sonrisa maliciosa se dibujo en el rostro de Némesis.
— ¿Ahora que planeas? — Preguntó él a su novia.
— Sólo te diré que podremos cobrar una recompensa por una princesa desapercida. — Contestó ella ganándose una mirada seria de Rito. — ¡Vamos! Es una buena oferta. —
Rito en verdad debía reprender esos malos hábitos de Némesis.
— Espera ¿Escuchas eso? — Dijo Rito quien escuchó algo.
— Parece que alguien llora. — Comentó Némesis quien se dio una idea de lo que podría suceder. — ¡Vamos! — Gritó ella para salir corriendo en dirección a dónde provenían tales sollozos.
— ¡Espera! — Rito salió corriendo tras su novia todo preocupado, pero manteniendo la calma.
Una vez los llegaron a una puerta, Némesis como Rito empujaron para abrirla presenciando como la princesa de Memorze sangraba de sus muñecas alarmando a la pareja. Sin vacilar, Rito corrió al rescate de la joven quien lloraba y se veía cada vez más pálida.
— ¡Hey! — Gritaba Rito quien se arrodilló para estar a la altura de la chica. — Tranquila, todo va a estar bien. —
Quitándose su camisa, Rito rasgó su prenda para realizar un improvisado torniquete para detener la hemorragia.
— Todo va a estar bien. — Decía Rito tratando de consolar a la joven.
— ¿Quién te hizo esto? — En ese momento Rito notó el cambio en la voz de Némesis. — ¿Quién te hizo tanto daño? —
Antes de poder decir algo, Rito y Némesis escucharon unos pasos como quejas. La morena inmediatamente se giró para encarar al intruso que resultó ser un pequeño ser verde.
— ¿Quienes son ustedes? — Mascullo el ser al ver la presencia de dos intrusos con su "princesa". — ¿Qué le hicieron a Run? — Exigía él.
— ¿Tú le has hecho esto a ella? — Preguntó Némesis sonriendo con malicia.
— ¿Por qué me miras así, engendro? — Insultó Lacospo escupiendole a Némesis en su rostro.
Rito sintió el cambio en el ambiente.
— «No puedes ser» — Su mirada se posó en su novia quien cambió sus atuendos a un Kimono que ella usaba cuando entraba en su modo de combate. — ¡No lo hagas! —
Némesis sonrió, ya no quedaba rastro de Yuuki Némesis, ahora sólo quedaba en ella una sed de sangre.
— Al fin, un poco de acción después de mucho tiempo. — Comentó ella mientras su cabello comenzó a moverse formando múltiples navajas en las puntas. — ¿Por qué una basura como tú sigue ante mi presencia? —
Lacospo en ese momento sudaba de miedo ante la presencia de un ser que era igual a una vieja asesina que había contratado en el pasado que tenía la calidad de vector hiperletal. Ante sus ojos estaba otra arma comparable con Oscuridad Dorada.
— Dime, ¿por qué has lastimado a alguien como ella?
