Respondo reviews por aquí:
AaronVS3: Lol. Es que no puedo hacer un fic normal ni a tiros xD
Love live: ¡Viva Nozomi! :3 Uhhh Yohamaru eh ( ͡° ͜ʖ ͡°) apoyo esa decisión xD Y seh, se ve venir... o no(? La verdad es que estoy escribiendo cosas muy randoms xD
Ritsuki Kurusawi: You es fuerte! Sólo fue una patadita xD, en respuesta a la posdta; ¿segura que You terminará cual gobernada? xD (Nah, seguro que sí, Riko da mucho miedo cuando quiere ᗒ ͟ ᗕ)
Yousoroo: Lo subo justo ahora :3
Karma: ¡PODERES DE KAMISAMA! Ahora sólo falta que en la película haya más YouRiko.
dianaprince24: ¡Siento haber tardado y haberte dejado con las ganas de leer más :C! Lo digo porque fuiste la única que sí apreció ese beso xD Y sí, una lástima que acabase :CC Pero tendremos película! Debemos ser fuertes hasta entonces xD
Notas por aquí:
Pues siento haber tardado tanto :C Gomenasai. Primero no me convencía lo que había escrito luego sí y luego todo fue una locura xD ¡Espero que aún os quede un poco de espíritu navideño para la historia! ^‿^
Pero bueh :3 os dejo con este capítulo que es más largo que el anterior y a la vez es el penúltimo! A leer!
Capítulo 8
¿Por qué nadie sabe lo que planea Mari?
-¡Traigo suéteres navideños!- gritó de repente Mari poniéndose de pie en la silla. -Este de pingüinos para Dia-san, este de mandarinas para la chica mandarina, este con demonios kawaiis para Yoshiko-chan, este con angelitos para Hanamaru, para Ruby este, para You este de aquí con barquitos y anclitas, para Kanan el de delfines y para Riko este.
-Ruby no te pongas eso- Dia capturó el suéter de su hermana y lo destruyó al momento. -Mari, palabrotas en suéter no es bonito-
-Venga ya, no era una palabrota- sacó el mismo suéter de la bolsa y se lo entregó a Ruby mientras Dia no miraba.
Riko cogió el suyo con desconfianza y lo desdobló lentamente, pero Mari se dio cuenta. En un movimiento ninja por parte de la rubia ya lo tenía puesto.
-¿I... Love you?-
-A que mola el juego de palabras- la cara de Mari era semejante a la de un gato. Riko intentó quitárselo pero la rubia la detuvo dándole un abrazo. -¿Acaso no te gusta?-
-¡CÁLLATE!-
-Me refiero al suéter... Riko~chann~
-Mari...- Kanan se tapó la cara, ya sabía que su amiga estaba muy callada, normal, con todo lo que tenía planeado.
You se alejó un poco de la escena al darse cuenta de las intenciones de Mari, le parecía una broma extraña ya que Chika y Riko estaban saliendo. Pero extrañamente la pelinaranja estaba partiéndose de risa y bromeaba con Hanamaru sobre los suéteres.
-Chika... ¿hmm… podemos hablar?- preguntó You sin apenas mirarla.
-¿Qué ocurre?- replicó su amiga con una sonrisa.
-Uhmm...- You no sabía cómo explicarle la situación que había sucedido unos minutos atrás.
"Debo hablar con Chika apropiadamente, Riko no tiene la culpa… no quiero que se enfaden y suceda algo malo por mi culpa… lo mejor es actuar normal hasta que hablemos y lo aclaremos todo, pero ¿cómo le digo que besé a su novia?"
-¡Ah You!- Chika se levantó de un salto. -¿Has traído la tarta para mañana?-
-¡La tarta!- la peligris también se levantó apoyando las manos en la mesa. -¡LA TARTA!- se puso el suéter que le había regalo Mari, luego cogió su chaqueta y volvió corriendo sobre sus pasos. -¿Dónde estaba la pastelería?-
-¡Riko, ve con ella!- Chika golpeó la mesa llamando la atención de la pelirroja que seguía peleándose por quitarse el suéter.
-¡VOY!- cualquier oportunidad de huir de Mari era buena. You la miró, no estaba muy segura de ir con ella sin haber hablado todavía con Chika.
-¡Confío en ti, You-chan!- gritó Hanamaru también golpeando la mesa.
-¿Sigues borracha, Zuramaru?-
-¡YOUSOROOO!- gritó la chica ilusionada, no podía fallar ahora. Cogió las llaves y se fue directa a la puerta. Riko salió corriendo tras ella.
-¡No te detengas, Mari me sigue!- y atropelladamente salieron al pasillo. Una vez fuera You comenzó a reírse mientras Riko trataba de respirar. -¡No tiene gracia!-
Iba a quitarse el suéter cuando se dio cuenta de un detallito estúpido.
"¿Cuándo me ha quitado Mari la camiseta?" levantó la mirada hacia la ojiazul, ella estaba un poco sonrojada y ya no se reía. Era una escena rara, Riko con el suéter a mitad de quitar y You mirándola fijamente pensando en cómo narices podría actuar normal.
-Te das cuenta de que no llevas nada debajo del suéter, ¿verdad?-
-T... Tal vez...- suspiró mirando el suelo y pensando si entrar otra vez a la casa a por su abrigo.
-Toma- You se quitó la chaqueta y Riko sintió como se la ponía sobre los hombros. -Yo llevo dos suéteres y ya tengo calor... Mira, incluso he cogido gorro y bufanda, ¿cuál quieres?-
-Bu... Bufanda- You se la puso alrededor del cuello con mucho cuidado y luego ella se puso el gorro.
-Bien, debemos ir a por esa tarta- dijo sonriendo y empezando a bajar las escaleras. Riko se quedó paralizada en el pasillo, esa chica no se daba cuenta de lo que le hacía...
Kanan volvía al sofá tras haberse cambiado los pantalones por unos que le dejó Chika antes de encerrarse en su habitación. La peliazul quería haber hablado con Dia sobre el pequeño incidente de vomitarle en los pantalones, pero ella había desaparecido también en la habitación de Chika. Sospechosamente tras haber recibido el regalo de Mari todas volvieron a irse a dormir.
Cuando movió los pies de Hanamaru con cuidado e iba a sentarse oyó ruido en la cocina, todavía no era muy tarde porque You y Riko no habían vuelto, pero todas las demás ya habían caído rendidas.
-¿Qué haces despierta?- dijo Kanan sorprendida al ver a Mari en la cocina mientras amasaba algo en un bol.
-Shhhh- le dijo la rubia señalándole la puerta y levantó una mano, pero estaba totalmente pegajosa. -Ayúdame si quieres-
Kanan se acercó en silencio tras cerrar la puerta y miró dentro del bol. Había una especie de masa, pero le faltaba harina.
-¿Por qué la remueves con las manos?- preguntó sonriendo.
-Es divertido y así puedo hacer... Esto- le puso el dedo a Kanan en la nariz y así la manchó.
-Oye...- Kanan se miró la nariz mientras hacía una mueca -No me manches-
-Oh... Sorry- Mari añadió un poco más de harina y removió la masa con empeño.
-¿Vas a hacer galletas? ¿No tienes sueño?-
-Jet lag-
Kanan asintió, a veces se le olvidaba que Mari viajaba mucho. La miró de reojo, era la primera vez que estaban solas desde que se habían vuelto a reunir. Mari seguía como siempre, igual de feliz...
-Hace tiempo que no hablamos- susurró Mari haciendo un gesto hacia la silla que estaba delante de ella.
-Creo que tres años y medio- dijo Kanan sentándose lentamente, no iba a mentir, seguía nerviosa.
-Ha sido raro…- murmuró la rubia haciendo más fuerza con sus manos.
-¿Por qué?-
-Por ti-
Ambas alzaron la mirada encontrándose, un conjunto de sentimientos no expresados. Mari seguía con ese brillo especial que indicaba que ocultaba algo. Kanan se veía nerviosa.
-Por mi…- Kanan se rió mientras hacía dibujos con la harina que cubría la mesa, le recordaba a una pequeña capa de nieve. -¿Y qué tal tu vida? ¿Algo nuevo?-
"¿Alguien nuevo?"
-Bien… la misma rutina de siempre…- Mari suspiró dejando a un lado la masa y miró a la peliazul, aunque ella seguía entretenida dibujando delfines. -¿Y mi joven buceadora?-
-Igual…- terminó de hacer la cola de uno y justo oyó la risa de la rubia.
-Dios… esto es ridículo- interrumpió Mari acercándose a la peliazul. –A ver, ¿por qué estás tan nerviosa?-
-¿Qué? ¿Yo?-
-No, la otra Kanan- dijo ella alzando una ceja. –Habla-
-Eh… N… No-
-¿No?- Mari estaba prácticamente pegada a ella y eso no ayudaba en nada.
"Dia dijo que no la fastidiaras, se fuerte" pensó ella cerrando los ojos "Mari no está delante de ti… y sobre todo no estás oliendo su perfume"
-Kanan~ pronunció ella de forma divertida. -¿Estás enfadada?-
-No- respondió ella automáticamente.
-¿Entonces estás triste?-
-No-
-¿Nerviosa?-
-No-
-¿Celosa?-
Kanan abrió un ojo cuando dijo eso para encontrarse a Mari más alejada.
-¿Debería?- preguntó alzando una ceja.
-Me gustaría- se volvieron a quedar en silencio. Kanan estaba en completo shock e iba a evitar el tema con alguna excusa justo cuando Mari se rió. –It´s Joke-
-Ahh- observó que al lado de los delfines habían dibujados corazoncitos. -¿No continuas con la masa?-
-Me faltan ingredientes…- dijo Mari mirando por la ventana. Como había dibujado en la harina tenía los dedos manchados de esta y dejó una poca por las cortinas, en cuanto se dio cuenta la limpió sin hacer apenas ruido.
Kanan seguía sumergida en sus pensamientos, no dejaba de escuchar la voz de Dia diciéndole que no la liase, que fuera educada con Mari y la dejase marchar sin hacer ningún reproche, pero a la vez escuchaba la de Chika diciéndole que debía esforzarse y disfrutar de las Navidades.
-No dejo de escuchar voces- murmuró molesta, lo dijo en alto casi como desahogo y a la vez sin esperar que la rubia la escuchase, pero con todo el silencio fue algo imposible.
-¿Y qué dicen?- preguntó ella curiosa. –Y no me digas que nada, acepto que no me devolvieses el abrazo en el aeropuerto, pero deja de darme largas- Mari seguía mirando por la ventana.
-Sí que te he abrazado- replicó Kanan poniéndose de pie.
-No, he sido yo y tú ni me lo has devuelto-
Ninguna de las dos se dio cuenta de que cierta chica pelinegra había salido de la habitación para espiarlas.
-Sois tan sensibles que peleáis por quién ha dado un abrazo- murmuró.
-¿Ya estás mejor, Dia?- preguntó una voz. La pelinegra ocultó bastante bien su sorpresa y evitó ser descubierta por sus dos amigas.
Se giró para ver a la última persona que quería ver; Chika. La maldita mandarina parlante que había organizado todo este maldito lío.
-Estoy bien, gracias- respondió sin expresión alguna.
-Me alegro- sonrió ella. A Dia le molestó un poco su expresión, ¿cómo una persona podía ser tan jodidamente feliz? –Apenas hemos hablado porque estabas medio muerta-
-Si- miró otra vez hacia la cocina, Kanan y Mari hablaban sobre el día de hoy.
-No querías venir a celebrar la Navidad, ¿me equivoco?- se puso a su lado para observar también por la puerta.
-No, no te equivocas… ¿no tienes sueño o algo así?-
-No, tengo una cosa que debo hacer- suspiró Chika.
"Pues ya me puedes decir que trabajo importante debes hacer a estas horas" pensó Dia fulminándola con la mirada.
-Entonces, ¿me acompañas a comprar lo que falta?- la voz de Mari llamó la atención de ambas.
"No… no, no… Kanan, no vayas"
-Claro-
"Idiota"
Dia se volvió a meter en la habitación y buscó rápidamente entre sus cosas la chaqueta que llevaba puesta antes y que Riko le había quitado para que durmiese más cómoda.
-Corre, que se van- le dijo Chika metiéndole prisa observando por la puerta.
-Ya… ¿espera, tú que haces?-
-Pues obviamente vamos a seguirlas, ¿no?-
-Chika, esto no es un juego… no somos espías, ¿vale?- se puso a su altura y de verdad que intentó usar su voz de "chica seria y responsable" pero no le salía. Estaba enfadada con Chika y en cada palabra se notaba. –Ahora quédate aquí y yo voy a solucionar el desastre que has montado-
-No- pasó de largo, pero al escuchar esa palabra volteó su cabeza hacia la joven.
-¿No?-
-No-
-¿Por?- Chika iba a responder, pero le hizo un gesto apresurado hacia la puerta. -Está bien, ven conmigo… pero debes estar calladita y no interrumpir-
"La bufanda de You huele a ella... A ver, es normal ¿no? Debería dejar de olerla... Una... Dos... ¡No puedo! Es que... ¿Cómo puede oler tan bien? ¿Y si le robo la bufanda? Será mi secreto y luego se la puedo devolver cómo quien no quiere la cosa... Ahhhh You, ¿por qué eres tan amable cuando quieres? Maldita seas tú y tus yousoros... Aunque hacía tiempo que no escuchaba uno... Pone un voz tan..."
-¿Riko?-
-DIME- gritó sorprendida la pelirroja, estaba tan metida en sus pensamientos que ni se daba cuenta de lo que hacía.
-¿Por dónde era la pastelería?- You miraba hacia todas las calles, pero sólo distinguía luces navideñas formando árboles, trineos y cualquier cosa navideña.
-Sígueme- Riko tomó el camino largo, pero sólo se diferenciaba del corto por una calle de más.
-Que fallo lo de la tarta- dijo You mirando las tiendas por donde pasaban, todas seguían abiertas. –Chika dijo mil veces que fuera a por ella porque mañana no abrían y yo olvidándome…-
-Sí... Una cosa, You...- Riko hizo el paso más lento, la pastelería no estaba muy lejos y no quería ser interrumpida. A diferencia de lo que todo el mundo pensaba, había organizado un plan para hacer confesar a You -¿Podemos hablar de lo que ha sucedido?-
-Ah… sobre eso- ella iba un par de pasos por delante y no podía verle la cara. –Lo siento, hablaré con Chik…-
-No- la interrumpió Riko. -No, antes de eso, te recuerdo que eras tú la que me ha abandonado en la pista de patinaje-
-No te he abandonado... Sólo te he dejado con Chika-
-Pero Chika estaba ocupada con sus cosas, y a ella la veo a diario-
-Uhum... Es lo que tiene- You se metió las manos en los bolsillos delanteros y comenzó a andar un poco más deprisa. Este gesto no pasó desapercibido por Riko que se adelantó a sus pasos.
-¿La veo a diario? ¿Es eso lo que te ha molestado?- Riko estaba nerviosa.
-¡N... No! Es tu vida y puedes hacer lo que quieras- respondió You para tranquilizarla.
-La verdad es que me sorprendió cuando se presentó en mi piso y llegó con todas sus alocadas ideas y...-
-Riko, lo siento- You la detuvo, sentía como le dolía el pecho. -No quiero hablar de esto y ya mañana solucionaré las cosas con Chika-
-Lo sabía, estás celosa-
En vez de ponerse nerviosa o negarlo You no respondió. Riko se mordió el labio tratando de no reírse.
-¿Por qué pones esa cara?- cuestionó You. –Deberías estar echa una furia, te he besado y n… ¿intentas no reírte?-
-Ella y yo no estamos saliendo- a You le costó un poco entender las palabras, pero cuando lo hizo se sonrojó bruscamente. -¿Habías creído eso, no?- esta vez Riko comenzó a reírse.
-Yo... Creía que... Hmmm...- You se sentía avergonzada, no sólo por las risas se la pelirroja, si no por sus enfados repentinos llamados celos, ahora irónicamente se sentía tan bien.
-¡Eres adorable!- dijo Riko gritando y luego se tapó la boca de golpe. -Quiero decir, que seas tan inocente cuando quieres es adorable-
-¡Vamos, que nos van a cerrar!- You estaba completamente sonrojada y comenzó a andar a grandes zancadas hasta la pastelería, pero esta vez sí tomó la mano de Riko, y aunque ella fuera unos pasos por detrás y estuviera en pleno ataque de risa también se dio cuenta de ese gesto.
-¿Cómo has llegado a esa conclusión?- preguntó Riko tratando de detener la risa, pero era imposible.
-Vivíais juntas y…- se calló al darse cuenta de que no tenía ningún argumento sólido, sólo un montón de teorías que ella había iniciado y que se las había creído.
-Dos personas pueden vivir juntas sin necesidad de estar saliendo- dijo Riko, no se le quitaba la sonrisa de la cara.
-Y… ya-
-You, espera- la detuvo del brazo e hizo que se girase a mirarla, seguía completamente sonrojada, es más parecía abochornada.
-¿Has hecho que me detenga para poder verme la cara?- dudó ella mirando al suelo.
-No… sí- negó con la cabeza. -¿Te has ido de la pista de patinaje porque te has puesto celosa por mí?-
-Sabes las respuestas…- murmuró You. –Nos van a cerrar la pastelería-
-Me quiero arriesgar por oír la respuesta-
-Te has vuelto muy valiente, Sakurauchi- dijo You alzando una ceja. –Pero me sé tus debilidades- se acercó a ella haciendo que toda la valentía de Riko se esfumase de golpe. –Cierra los ojos- le dijo susurrando cerca de su oído.
Riko obedeció casi al instante, y esperó, y esperó y esperó. Abrió los ojos al ver que no había ocurrido nada y distinguió a You unos pasos por delante de ella con una sonrisa de victoria en la cara.
-¡Te vas a enterar!- le gritó echando a correr para alcanzarla.
"Maldita seas, recibiré ese beso cueste lo que cueste"
-¡No me atraparás!- gritó la otra echando a correr también.
Caminar en modo espías con Dia no había sido tan divertido como planeó. Se imaginó que ella le contaría un poco lo que había sucedido entre Kanan y Mari, pero sólo le respondía enfadada y con unos "no entiendes nada" que le habían hecho llegar a la conclusión de que Dia la culpaba por algo.
Se llevó las manos a la cabeza y se fijó en que había nevado un poquito y se estaba agarrando, si esta noche seguía así tal vez mañana la gente podría jugar en la nieve.
Dia seguía andando a paso seguro, pero todavía no era lo suficiente valiente como para interrumpir a sus amigas, las llevaban siguiendo un buen rato.
-Cuidado- le dijo señalándole que venía un coche.
-Gracias…- sonrió mirándola, pero Dia no se daba cuenta. Además su tono de voz era parecido a que debía cuidar de Chika y no le hacía gracia.
Cuando iba a proponer volver a la casa de Riko, Mari y Kanan se detuvieron. Estaban en mitad de un parque y al parecer Kanan había dicho algo. Dia la cogió rápidamente del hombro y le hizo un gesto para que mantuviera silencio, ambas se escondieron tras una estatua.
-¿Por qué?- preguntó Mari alzando la voz, parecía enfadada. -¿Me lo estás preguntando en serio?-
-Sí- respondió Kanan firmemente.
-Vale- Mari se arremangó como si fuera a iniciar una pelea, pero sólo alzó una mano. -Razón número uno- dijo alzando un dedo. -¿Qué haces que no te has ido del pueblo? No me puedes esperar eternamente-
-¡Por supuesto que puedo!- gritó Kanan indignada.
-¿Y qué? ¿Y si no vuelvo? ¿Qué vas a hacer?- Mari se veía totalmente enfadada, le daba igual estar en mitad de un parque, ligeramente borracha y peleando con su Kanan. -¿No... vivir tu vida?-
La voz de Mari se cortó, pero ambas se veían con una actitud fuertes, casi como si estuviesen enfadadas la una con la otra.
-¿Acaso hay una ley que prohíbe vivir mi vida mientras te espero?- gritó Kanan alzando las manos.
Dia se llevó una mano a la frente, la estupidez rozaba límites insospechados, Chika a su lado se rió un poco, pero estaba tan centrada en la conversación que apenas podía hacer un comentario, por ahora todo lo que supuso se estaba cumpliendo.
-¡Claro que la hay!- Mari gritó más.
-Por favor que nadie llame a la policía- murmuró Dia.
-No me puedes esperar, te lo ordeno, y deja de... ¡ahg, deja de hacer las cosas por tu cuenta!-
-No...
-Cállate- la interrumpió Mari. -Si yo te digo que dejes de esperarme lo dejas, porque tal vez no vuelva-
-¡Y tú deja de decirme lo que tengo que hacer!- gritó Kanan. -Si te espero es porque me da la gana, y si no vuelves iré a buscarte-
-No lo entiendo...- dijo Chika murmurando. -¿Por qué no pueden estar juntas?-
-La vida- respondió Dia sin más -Mari va a tener muchas ofertas cuando termine la carrera y Kanan tal vez se vaya a otro sitio, mientras tenga playa le sobra-
-¿América no tiene playa?-
Dia miró de reojo a Chika y entrecerró los ojos.
-¿Dónde te crees que está América?- alzó una mano interrumpiendo a la pelinaranja para rectificar su pregunta. -¿Qué crees que es América?-
-Mari- la voz de Kanan llamó la atención a las otras dos, a diferencia de antes ahora era más tranquila. -Vamos a comprar...-
-¿Eh?- Chika se iba a poner de pie, esto había sido peor que los anuncios justo cuando la película llega a su mejor momento, pero Dia estiró de ella y le tapó la boca.
-Shhh- miró por encima de la estatua y al ver que las dos se alejaban le quitó la mano a Chika de la boca. -No pueden hacer nada más, ya han hablado-
-¿Qué?- la pelinaranja parecía furiosa, es más, estaba furiosa. -¿Y ya?-
-¿Qué esperas?- preguntó Dia molesta. -No todo es tan fácil cómo pintas en tu pequeña mente, ¿sabes?-
-No es pequeña- se quejó.
-¿Qué esperas?- repitió Dia -¿Que Mari se vaya con Kanan al pueblo y Kanan se pregunte si ella es infeliz porque no pudo hacer lo que quería? O mejor aún, ¿que Kanan se vaya con Mari alejándose de todo lo que le gusta?-
-Dia, no es así- se quejó Chika.
-Chika, sí es así- Dia se puso de pie quedando más alta que la otra. -Esto no es cómo tus películas de fantasía donde todo va a acabar bien-
-No, no es una película- afirmó la líder aceptando las manos que Dia le ofreció para ponerse de pie. -Pero sí va a salir bien porque hay una cosa que ambas quieren-
Dia rodó los ojos, ¿qué podía hacer ella para que a la pelinaranja le entrase en la cabeza que no todo era tan fácil?
-Lo que ambas quieren… ¡es que ambas quieren estar juntas!- se separó bruscamente de Dia empujándola hacia atrás haciendo que la mayor cayese al suelo. Antes de poder siquiera replicar Chika había echado a correr. -¡Lo siento Dia-san, debo hablar con ellas!-
-¡Maldita idiota, déjalas, sólo les harás más daño!- se puso de pie torpemente y comenzó a correr.
Desde que no entrenaba había perdido facultades... Estaba segura de que su yo de dieciocho años le hubiera metido una paliza en esa carrera. Y al parecer Chika seguía entrenándose, eso o se había tomado cuatro cafés a su espalda.
Justo cuando iba a doblar la esquina se lanzó encima de Chika haciendo que cayese al suelo.
-¡Escúchame bien!- le gritó a pleno pulmón en toda la cara. -¡No pueden!-
Chika trató de quitarse a Dia de encima, pero ella le había agarrado de los brazos y todo, y la maldita hacía una fuerza tremenda.
-¡Sí pueden!- e iba a decir algo más, pero apenas podía con el dolor de los brazos. -Me haces daño... ¡Suéltame!-
-Lo siento...- soltó rápidamente a Chika de las muñecas y se apartó un poco de ella. -Lo siento- repitió al ver como ella se las frotaba.
-No te preocupes, yo también siento haberte empujado antes- susurró ella. -Dia, ellas quieren estar juntas ¿no lo ves? Es imposible que sean infelices-
-El amor no lo es todo, es lo que intento explicarte- dijo Dia con voz monótona. -No les sirve con querer y mucho menos les ayuda tenerte ahí diciéndoles que pueden y...- soltó un suspiro largo y se llevó las manos a la cara. -Y ya qué sé yo, llevo años con esta tontería-
Chika se incorporó quedando sentada, Dia seguía sobre ella y era gracioso porque casi le saltaba una cabeza.
-Déjamelo a mí- sonrió mirando a su amiga. -Estás cansada y es algo normal, déjame intentarlo, aunque sea una vez-
-Chika...-
-Es tu regalo de Navidad, el que tenía planeado para ti- Chika rebuscó en su bolso la libreta y la sacó con cuidado. -Mira-
Abrió una hoja y Dia leyó en voz alta:
-Ayudar a Dia- y alzó una ceja.
-¿Lo ves? No me he olvidado de ti-
-¿Mi regalo es que ayudes a Kanan y Mari?-
-No- Chika sonrió sin poder evitarlo. -Es algo así como ayudarte a ti con ellas-
-¿Algo así?-
-Sí, no se puede decir que sea exactamente eso-
-¿Y qué es exactamente?-
-Hm...- Chika escondió la libreta en su espalda y miró a Dia. -Me has pillado, es ayudarte con Kanan y Mari-
-Lo sabía-
Dia se apartó de encima de ella y sonrió victoriosa, pero si sólo se hubiera fijado en la parte de abajo de la libreta hubiera visto algo escrito con una letra muy pequeña donde se podía leer claramente: hacer que Dia vuelva a creer en el amor.
-Hanamaruuu... Hanamaruuuuuu-
La castaña se movió un poco, esto le recordaba a ese día antes de las vacaciones de Navidad donde Yoshiko había ido a molestarla en la biblioteca. Abrió un ojo para encontrar a la susodicha y volvió a cerrarlo.
-Déjame, zura-
-No... Tenemos que hablar-
-Ahora no, duérmete o despertarás a Kanan-
-No está- Hanamaru se incorporó un poco en el sofá, le dolía la cabeza y los ojos porque estaba cansada y necesitaba dormir.
-¿Dónde...?-
-No hay nadie- escucharon la voz de Ruby.
-¿Estamos solas?- preguntó de repente Yoshiko muy animada.
-No te emociones, zura- Hanamaru se volvió a tumbar, ¿aquí nadie tenía sueño?
-¡Ayúdame a mover la mesita, Ruby!-
-V... Vale-
-Zuramaru, tráeme un cuchillo-
-No-
-Vamos-
-No, zura-
-Da igual, te ofreceremos de sacrificio-
-¿Vas a recortar la moqueta? Riko-chan se enfadará...- dijo Ruby al ver por dónde iban los tiros.
-Ella también es mi Little Demon, lo entenderá ¡será el regalo de Navidad perfecto! Y sólo voy a darle forma, no le quitaré ningún trozo-
-Pero es Ruby la que le tiene que regalar algo a Riko-chan- susurró ella viendo como Yoshiko volvía de la cocina con unas tijeras y un cuchillo.
-Pero este es un regalo para mis Little Demons, excepto Zuramaru-
La castaña movió un brazo en señal de aceptación, pero entonces sumó dos más dos. ¿Riko-chan podría hacerle algo malo a Yoshiko si esta le rompía la moqueta?
"Malditos pactos de protección"
-¡Espera, zura!- gritó girándose, pero era tarde. Yoshiko le devolvió la mirada con un trozo largo de moqueta en la mano y Ruby soltando un grito por el susto.
-Hmm... Se ha roto- susurró Yoshiko.
-¿Qué hacemos ahora? ¿Actuamos normal?-
Se quedaron en silencio para pensar ideas y escucharon unos pasos dirigiéndose hacia la puerta acompañados de una risa.
-¡Corred!- gritó Yoshiko dejando caer todo al suelo y desapareciendo en las sombras del pasillo, Ruby la siguió y Hanamaru se quedó mirando el desastre que se había montado en el suelo, si Yoshiko lograba salir de esa con vida, sería un gran logro.
RUN! D:
¿Todo muy random? Yeap, tal vez.
EHM... tengo previsto subir el siguiente capítulo en un par de horas (a la noche) Pero debo editarlo porque hay muchas cosas que cambié xD
De todas formas, para lo que queda de fic no creo que tarde una semana ni un mes xD ¡Nos leemos! Sa~you~naraa~
