— Nací una noche ventosa del 23 de Diciembre, y justo cuando salía del útero de mi madre lo supe, yo quería tocar la guitarra... — empieza el pelinegro, inmediatamente los otros cuatro chicos bufan y lo abuchean — ¿Qué? — pregunta mirándolos inocentemente.

— No queremos tu autobiografía Wolfhard de como te convertiste en la encarnación de Jimi Hendrix, ve al grano. — lo regaña Joe y de pecas se dirige a la silla vacía, Millie cree que debe ser una broma, saldrá de ahí corriendo a la oficina de su consejera, solo para pedirle que la cambie de grupo — Anda, hazlo como se debe.

— Bien. — responde el joven algo aburrido y se acomoda en su asiento de cuclillas — Yo soy Finn Wolfard. — pronto el típico "Hola Finn" se oye departe de los demás excepto de ella, no quiere decir nada, conoce el principio de la historia de el guitarrista, sin embargo no está segura de que quiera escuchar el desenlace de ese final tan trágico — Mi padre murió cuando yo tenía 11 años, la verdad estaba tan metido en mi mundo que apenas me di cuenta de eso, fue raro, luego de eso entré al colegio y, no tuve las mejores amistades, estoy consciente de que uno toma sus propias decisiones por lo que no los culpo a ellos, pero sé que cuando empecé a beber y a fumar, ellos fueron los que me alentaron, de alguna manera pensé que al volarme de este mundo no sentiría nada, pero eso es muy pasajero, cuando el efecto se va, vuelves a vivir la misma mierda de siempre. — se encoge de hombros y posa su mirada en Millie, esa parte ella ya se la sabía, así lo había conocido, ella era un ratoncillo de biblioteca a quien le designaron un chico de grado mayor para que le ayudara con cálculo, ya que la castaña llevaba el avanzado, resultó que ese muchacho era parte de esos a los que los demás solían llamar "populares" y además dueño de los peores errores que luego cometería ella — Luego el año antes de graduarme...

"No" piensa la bailarina haciendo una mueca, no menciones esa triste historia.

— Conocí a alguien diferente, a lo que todo el mundo era conmigo, ella era sincera, tenía sus cosas, pero todos la tenemos, dejé todo eso que estaba mal, por un tiempo y todo estaba bien, ella me alentó a seguir mis sueños, luego la cagué, así soy yo. — al menos lo acepta — Cuando me gradué me fui con mi banda a California porque deseaba triunfar en la música, ella no nos acompañó y entonces, retomé mi vida de antes, fiestas todas la noches, bebidas, drogas, todo eso que yo no podía hacer porque estaba "atado" con ella, así le decían mis compañeros de banda. — se encoge de hombros y Millie siente que se le va el alma del cuerpo porque Finn contando esa novela de ambos es lo más triste en el mundo, incluso viniendo de él — Así que le terminé. Y volví a la vida en la que lo más importante es pasársela bien a cualquier costo, hice muchas estupideces, pero no me importaba en lo absoluto ya que mi banda iba haciéndose cada vez más famosa, de pronto teníamos muchos fans y creí haber llegado a la cima de mi carrera. — parece que habla de algo lejano, como si no fuera su propia vida, parece consternado — De pronto me doy la vuelta, regreso a mi apartamento y me doy cuenta que... no tengo nada, que todas las noches estoy solo y que nadie me quiere de verdad, fue ahí dónde empezó todo. — una mano la lleva a su sien y la acaricia — Se llama Depresión, es un transtorno distímico y he ido a tantas charlas que podría recitar todos sus síntomas en este momento, pero se aburrirían aún más. — una leve y triste sonrisa se asomó entre los labios del muchacho.

— Mi caso es genético, mi padre lo tenía pero el nunca se trató, cuando empecé a sufrir de esto nunca noté las señales, de pronto un día estás bien y el otro la vida pierde sentido. Recuerdo que llegué de un concierto una noche, buscaba unas pastillas, y no las encontré, eso desencadenó una serie de sentimientos extraños en mí, y de pronto me encontraba solo, no le importaba a nadie, mi padre estaba muerto, yo era una persona que no quería ser... no sé, parece dramático ahora, pero cuando me di cuenta ya lo había hecho. — su mirada perdida se fija en sus muñecas, sobre estas hay vendas blancas — Con la navajilla del baño, lo siguiente que me pasó fue algo negro, solo recuerdo ese color, desperté en el hospital y los productores de la banda me obligaron a venir aquí, no hay grupo si no estoy bien. — finalizó algo agotado, Millie luchaba en contra de sus lágrimas que imploraban por salir.

— Y te falta poco campeón. — Joe presionó su hombro y le sonrió orgulloso — Gracias por compartirnos tu historia, sabes que siempre te escucharemos. — Finn le miró satisfecho — Has crecido mucho. — aseguró para luego posar sus ojos en ella quien trataba de recuperarse luego de haber escuchado la historia — Millie, tu turno. — se quedó en blanco unos minutos y luego se recompuso.

— Yo soy Millie Brown. — inició mordiéndose una de sus uñas, seguidamente todos la saludaron con un "Hola Millie" — Yo soy bailarina, estudio en la universidad de Chicago, el ballet es lo que más me gusta, pero, la danza en general me parece preciosa. — admitió con cierto brillo al hablar — Tengo problemas, bueno, tenía, creo, no lo sé, un día mi cuerpo no lo soportó más y tuve un colapso, así fue como mis padres se dieron cuenta de lo que estaba mal conmigo, aunque yo ya lo sabía, lo he tenido desde los 14 años, en fin, me enviaron aquí. — concluyó sin más, no estaban dispuesta a decir otra cosa, no estaba preparada, todos la miraron curiosos, seguro esperaban algo más.

— Bueno, si eso es lo que nos quieres compartir hoy, está bien por ahora. — exclama Joe con tranquilidad — Ya hablarás luego. — una nota de confianza destaca en su voz por lo que Millie cree que debe estar acostumbrado, el resto de la terapia se la pasa en silencio, Caleb habla mucho y ella lo escucha, parece un buen chico por lo que ella lamenta lo que pasó, al igual que con Noah o Gaten, le agradan. Cuando salen de la sesión los tres la invitan a sentarse con ellos en el comedor. Millie acepta solo porque Finn dice que no irá ya que quiere ir a dormir.

Seguro no desea incomodarla en la cena.

Silenciosamente, Millie se lo agradece.

Los día siguientes las cosas en el instituto mejoran, porque luego de eso se hace amiga de Gaten, Noah y Caleb, poco a poco logra conocerlos más, hasta el punto que siempre comen juntos y hacen que la castaña olvide lo que está haciendo, sin embargo no puede evitar sentirse mal a veces y termina volviendo a lo mismo.

Es una vocecita en su cabeza la que le dice que las cosas no están bien. Al parecer, mejorar no es nada fácil, dejar sus viejas prácticas parece más complicado de lo que pensó.

El viernes, como siempre, le toca cita con el doctor Heathon y Millie sabe que esa semana no lo va a lograr por lo que mientras camina hasta su oficina se siente apenada, solo lleva una bata ya que es el protocolo. En el ala médica todo huele a químicos y hay enfermeras por todos lados, está muy cerca del pabellón C, por lo que también es silencioso, pero es diferente la manera en la que Millie se siente con respecto a ese lugar, es como ir al matadero.

Una vez que está en frente del consultorio toca la puerta, segundos después el doctor le abre con una pequeña sonrisa y Millie piensa que debe amar mucho su trabajo para que la reciba así siempre, dadas las circunstancias de su caso.

— Brown. — la saludo haciéndose a aun lado para que pase, una vez dentro la chica se sienta en una silla frente a su escritorio — Bien, veamos qué tal esta semana. — empieza ojeando su expediente, ese mismo hace un recorrido toda la semana, de la señorita Dyer a Joe y finaliza con el doc — Nat me ha contado que empezaste a ir a terapia grupal con Joey ¿Qué tal?

Es raro que él le haga tema de conversación y trate se sacarle algo de información, se supone que ese es el trabajo de su consejera y el instructor, sin embargo todo el mundo en esa clínica parece listo para escucharle en cualquier instante, es aburrido, porque antes cuando vivía con sus padres nadie nunca quería decir nada y ella se moría por hacerlo, ahora que tiene a todo el mundo para ponerle atención, no tiene ganas.

— Es divertido. — contesta con simpleza — Conocí a otros chicos.

— ¿A Noah? — pregunta curioso y Millie no tiene idea de cómo se ha enterado de eso — Me lo ha contado, ayer vino para su chequeo y habló mucho de ti.

— Espero que hayan dicho cosas buenas. — menciona la chica un tanto acongojada.

— ¿Qué acaso no lo conoces? — suelta con cierta risa rozándole los labios — Es como una tarjeta de felicitación y bueno deseos, nunca dirá nada malo de nadie. — ella no podría encontrar mejor descripción para el castaño.

— Es un buen muchacho.

— Lo es. — asegura con cierta tristeza delatora — Es mi hermanastro. — y eso es algo que Noah nunca había mencionado, la toma por sorpresa — Mi papá es el director general del área de medicina y cuando lo trasladaron aquí estuvo muy pendiente del caso, conoció a su madre y bueno... — se encoge de hombros para restarle importancia — Solo que a Noah no le agrada mucho la idea.

— Imagino que fue difícil para él enterarse que su padre había muerto y que además su madre estaba con alguien más. — ni siquiera ella podría sobrellevar algo así.

—Totalmente. — asiente mientras sigue revisando la carpeta con su nombre — Por alguna razón yo le agrado, le aprecio mucho, casi es un hermano de sangre para mí. — Millie no tiene ni idea de porqué le ha contado algo tan personal, tal vez espera cierta retribución al respecto, sin embargo es aún más reservada desde que llegó a la clínica, no le gusta la idea de que todos sepan todo de ella.

— Eso es bueno. — la única respuesta que obtiene de la bailarina.

— En fin. — cierra el tema y la mira de nuevo — Empecemos. — dice antes de comenzar con el chequeo, es muy aburrido, como ir a una consulta normal, le mide la presión, escucha su corazón, le revisan los oídos, y otras cosas, también el estómago, es incómodo, en un momento Millie comienza a notar que su cuerpo se ve diferente, sus pómulos están más marcados y sus manos algo huesudas, sus costillas se resaltan, eventualmente iba a pasar, aún así no le gusta mirarse al espejo y verse tan espantosa, y sin embargo la vocecita le dice lo contrario. Es muy difícil — Bueno, creo que es hora de pesarte. — ella asiente y se dirige a la máquina sin pensar mucho en ello, se quita las medias, se para sobre la báscula y cierra los ojos, no quiere mirar.

Luego de unos minutos el doctor suspira, parece algo decepcionado y ella siente que le ha fallado ¿Qué tan perdedora?

—Bajaste dos kilos Millie. — le comunica y su sonrisa ha desaparecido por completo, en cambio la mira serio — ¿Qué pasó, si ibas tan bien? — pregunta, pero no tiene voz para contestarle, ni ella misma lo entiende, resulta bastante triste, porque sabe que si no se esfuerza no podrá volver a casa rápido, por suerte no insiste con el tema, en cambio deja que el incómodo silencio los rodee mientras escribe unas cuantas cosas en su expediente. La castaña baja de la pesa y se vuelve a sentar en frente del escritorio, puede ver como en su modificador de conducta no hay estrella ese día, e incluso cuando piensa que ese sistema es ridículo el no cumplir las expectativa de alguien que espera algo de ella la hacen sentirse como basura, típico.

— Me temo que si nos los recuperas para la otra semana tendré que decirle a Nat que no podrás bailar. — Millie lo mira aterrada, no, eso no, piensa.

— Los recuperaré. — exclama de inmediato — No haga eso, por favor, es lo único que me mantiene lúcida aquí. — su voz es como un ruego. Finalmente él acepta y la deja irse con la promesa de que se portará bien el fin de semana, aunque sabe que no es nada fácil .

-OO-

El capítulo se llama Hungry Like The WOLF, bc Finn cuenta su historia, y él es WOLFhard 7u7 okay solo a mí me parece cool xD(?) Trato de hablar de estos temas bien light la verdad, sé que es algo pesado pero no me parece así como para pasarla a contenido adulto, idk ¿Qué opinan?

Probablemente ya vayan oliéndose qué tiene Millie, igual quiero reservarme eso por unos capítulos más, a ella no le gusta hablar de ello... no la presionemos (?)

En fin, gracias demasiadas por leer 3 3 sus comentarios me inspiran siempre, tipo me digo: Tengo que escribir más y subir otro, y así 3 ¿Ya dije gracias? bueno gracias, de nuevo.

Nos leemos el miércoles...

Clau*