Lo único que hace los siguientes días es comer barritas de cereal, todo el día, apenas una se acaba, se comienza la otra, está segura que así podrá subir algo, así que dónde sea que esté o lo que sea que esté haciendo, Millie tiene un envoltorio vacío en la mano, lista para comerse otra.

No puede evitar sentirse terrible conforme su estómago se siente más lleno, pero hay algo que va más allá de su enfermedad, y eso es sus ansias por volver a bailar después de tanto, ahora que puede hacerlo de nuevo no planea dejar que se le vaya de las manos, por más lucha que conlleve.

La solución a su culpa es boba pero muy lista a la vez, y esta consiste es mantenerse ocupada, así que por siete días Millie se pega a sus nuevos amigos y les pide que le hablen para que su mente esté distraída, al parecer a los muchachos les encanta la tarea cuando ella se las comenta, pronto hacen un horario e inventan nuevas cosas que hacer en la clínica.

Con Gaten hace algunas bromas, tontas en definitiva, como tocar puertas y salir corriendo para ver como alguien las abre y se queda perdido, se siente algo infantil, pero se la pasa como nunca, además se sientan en la sala común del pabellón B y se burlan de otros, el moreno tiene un sentido del humor muy específico que solo ella entiende, sin embargo en algunos momentos su actitud cambia de manera extraña, pero Millie comprende que es parte de su transtorno, aprende mucho sobre como sobrellevarlo esa semana.

Caleb pone las cosas muy diferentes en el tablero, él habla mucho, más de lo que una persona normal puede decir por minuto, a ella le resulta impresionante, entonces él le cuenta mil y un anécdotas por minuto, tratar de seguirle el paso y no perder el hilo de la conversación realmente la mantiene concentrada en el muchacho, le parece increíble, además de eso, así como la castaña el moreno tiene tareas, la mayoría tienen que ver con ordenar cosas y limpiar, él las disfruta arrastrando a Millie consigo, mientras ella le ayuda, se da cuenta que es igual de entretenido que Gaten, solo que su humor es más oscuro, a ella no le molesta, son muy pocas las cosas que la puedan ofender para ese punto.

Entre ambos compiten por ver quien le pone un sobrenombre primero, el que encuentre el me mejor se llevará un premio, eso les ha dicho Joe, ya que todos en la terapia tiene uno. Grandes ideas como: Miles, Mil, Milkie Way, Millypad, Milliesauros y otros salen a relucir los primeros dos días.

Pero Finn termina el juego justo en el momento que le dice: Mimi con disimulo. Y todos comienza a llamarla así, inevitablemente le recuerda a cuando solían estar juntos, así la tenía guardada en su celular, pero ella trata de pensar en sus nuevo amigos antes que en él cada vez que alguien le dice el curioso apodo, se le dificulta, por supuesto.

Noah por el contrario tiende decirle Bowie ¿Por qué? porque es su cantante favorito y él cree que su apellido se le asimila, a ella no le parece, pero se lo permite porque en esa semana la bailarina y el castaño se vuelven más unidos, el tiempo que pasa con Noah se dedican a ver películas y la chica termina contándole todo, hasta los más íntimos detalles de su vida ya que él es un chico de pocas palabras lo que le permite hablar cuanto ella quiera, es como una poción de la verdad humana, esto hace que le tome confianza, no cree haberle contado tanto ni siquiera a su propia hermana, a nadie, excepto tal vez, a Finn, pero prefería no contarlo en su lista. Sin embargo ella sabe que sus secretos están a salvo con el castaño, el doctor Heaton se lo ha dicho, es el mejor para guardarlos, por lo que se siente segura.

Una parte de Millie se siente algo extrañada de que Finn no se haya aparecido por algún lado en todos esos días, en especial después de escuchar hablar a los chicos de él como si fuera el Venkman de su pequeño grupo de Cazafantasmas, y a la otra se lo agradece sin decirlo, porque en ese momento es cuando ella lo desea lejos, incluso estando tan cerca. Durante las terapias grupales Wolfhard casi no habla, la bailarina tampoco en realidad, más que nada lo hace Caleb, pero se ha acostumbrado a esto, a escucharle, de hecho se vuelve agradable saber qué sucede en la vida del chico.

El viernes cuando debe ir de nuevo con el doctor Heathon este le informa que ha subido los dos kilos y la felicita, definitivamente verlo feliz es más genial que cuando está serio y la regaña, procurará con todo lo mejor de sí mantenerlo contento.

Luego de esto le da las llaves del salón de música y una copia de un disco con la palabra "Debussy" escrita con un pilot negro, justo con una enorme sonrisa y un: "Necesitarás música para practicar" y Miliie comienza a creer que de todos, él es quien se ganó su admiración, así que no desea volver a decepcionarlo.

Luego de eso sale corriendo hasta su habitación y busca entre sus cosas, ahí al fondo de su maleta guardadas en una bolsa rosa de plástico, están sus zapatillas favoritas, unas Gaynor Minden, le habían costado a sus padres 200 dólares, pero valían la pena cada centavo, nunca se había sentido tan ligera al bailar como cuando se las puso por primera vez. Estaban algo desgastadas pero aún así las había traído con la esperanza de poder volver a hacer lo que tanto amaba, esa tarde mientras corre para llegar a su destino, sabe que nunca hay que perder la fe, tres semanas ahí dentro y ya le han dado algunas lecciones, nunca creyó que fuera tan bueno haber venido ahí.

Una vez dentro de su nuevo lugar de ensayo luego de hacer el debido calentamiento, con unos leggins negros, una camisa blanca holgada y sus zapatillas se dispone a ensayar al ritmo de algunas canciones de Debussy, el doc ha escogido las mejores, de pronto, ya no está en la clínica. Está sobre nubes, se siente ligera, como una pluma, la música la envuelve, y ella se mueve, cómo si su vida dependiera de ello y probablemente así sea, el ballet la mantiene viva, cada vuelta, cada paso, es como si reconstruyera una parte de su alma.

Sin embargo no dura mucho, se siente cansada en muy poco tiempo, coloca su pie en una mala posición y debe detenerse de repente, el aire se le ha escapado de sus pulmones, está completamente agotada, con simples pasos que siempre ha hecho muerta de la risa, se ha fatiga como nunca, probablemente sea porque tiene semanas sin practicar, además, después de todo lo que ha pasado su condición física es otra, por lo que termina con las manos apoyadas en las rodillas tratando de recuperarse.

— Eres muy buena. — al voltearse se encuentra con un pelinegro mirándola sentado mientras apoya la espalda contra la pared, ella se pregunta ¿Cuánto tiempo tiene observándola? ¿Y cómo es que no se dio cuenta? estaba tan perdida en el baile — Ya entiendo cómo es que entraste a la Universidad de Chicago.

— ¿Cómo es que...? — dejó la pregunta al aire mientras se volvía a enderezar un poco más recompuesta.

— Mi madre me lo contó. — responde el chico con una sonrisa un tanto cínica — Al parecer todos en nuestro pequeño pueblo de Indiana solo hablaban de eso cuando pasó, la pequeña Millie Brown, es el orgullo de la ciudad. Entró a la mejor universidad a la que uno puede aspirar, a estudiar danza. — usa sus manos en señal de impresión — No sabía que eso era lo que querías estudiar, nunca hablaste de ello.

— Tal vez nunca me dejaste contártelo. — exclama la castaña tajante, no quiere empezar una pelea pero las palabras solo salen de su boca como un atropello — Solo hablábamos de ti. De lo asombroso que eras como guitarrista y de tus grandiosos planes, entre nosotros solo había espacio para tus sueños, los míos eran de mentiras.

— Claro. — el de rizos asiente sin ganas mientras mira el techo — Eso, o tú nunca quisiste hablarme de ellos. — la bailarina no dice más, en vez de eso apoya su talón en una barra que hay cerca y trata de estirar aún más sus oxidados músculos — No sé porqué me sorprende Millie, después de tanto, debería estar acostumbrado a tus silencios.

— Deberías. — su voz suena retadora. Solo espera que entienda el mensaje y se vaya, la deje practicar en paz, porque ha esperado por hacerlo y no quiere que su presencia lo arruine, eso además de la razón por la cual lo ha evitado todos esos día.

Cuando pensaba en volver encontrarse con Finn, esa no era la situación que esperaba, quería topárselo en algún evento, ella luciendo fantástica y él un desorden como músico, así podría alardear con su fabulosa carrera, presentarse como una mujer exitosa, feliz, que estaba muchísimo mejor sin él, solo para que viera lo bien que le habría ido si tan solo no la hubiera dejado, que se arrepintiera.

Ahora estaba ahí frente a él, arruinada, más enferma que nunca, hecha pedazos, y él lograba ver su agonía mientras trataba de salvarse, eso no era exactamente lo que ella había planeado, de hecho era mucho más deprimente.

— No sé cómo le haces para practicar con eso. — señala el estéreo de dónde viene el sonido de la recopilación de Debussy. Millie bufa, solo Finn podría hacer un comentario como ese — Es aburrido, no es música para bailar.

— Tampoco la que tú escuchas. — sentencia bajando su pierna y tomando lugar en el centro del salón, el piso es de madera y hay espejos en las paredes, como un estudio real, solo que hay una pizarra y varios instrumentos.

— Sabía que dirías eso, odias mi rock psicodélico. — sentencia con una mueca un tanto arrogante, la castaña la conoce.

— No lo odio. — exclama con simpleza mientras sonríe entretenida — Me encanta Janis Joplin, su voz era... — deja la oración al aire y se estira para tocar la punta de sus pies, con un brazo, el otro lo deja en el aire, ejecutando la acción con suma gracia —... completamente fascinante y las letras te consumen. — la cara del muchacho no tiene precio, parece impresionado al escucharla hablar así — También me gusta Ten Years After, son algo hippies pero ya sabes, sus canciones son sobre algo más, luego Jimi Hendrix, siempre hablabas de él, pero las palabras no son suficientes para describir su música, Purple Haze es...

— Casi poética. — responde Wolfhard con una enorme sonrisa — Por él quise ser guitarrista.

— Lo sé. — como si él nunca se lo hubiera mencionado, piensa ella divertida — Luego Cream es genial.

— Muy comercial. — responde el muchacho con una mueca.

— Claro señor underground. — se burla la castaña volviendo a pararse derecha — Aún así me encantan, junto con Iron Butterfly, In a Gadadda da Vida. — pronuncia con suspicacia.

— Esa canción es un éxito en el rock, sirvió de base para... — Millie no lo deja terminar.

— De base para otras bandas como Deep Purple o Led Zeppelin, lo sé, y también sé que originalmente debió llamarse In Garden Of Eden, pero estaban tan drogados que la llamaron así. — se sentía orgullosa de saber todo eso, incluso Finn parecía impresionado.

— ¿Por qué de repente te gusta ese tipo de música? — pregunta él ladeando la cabeza, ella no responde, no quiere, porque sabe que eso conlleva explicarle algo más profundo, cómo en que por meses se obligó a escuchar esas canciones sin pensar en él, terapia ocupacional, explicarle aquello podría llevar esa charla a algo más emocional, y entre menos superficial sean las conversaciones con Finn, peor se volverá su relación, debe mantenerlo así, en temas triviales, lejos de ellos — ¿Millie? — de pronto el chico se molesta — ¿Por qué rayos no contestas mis preguntas? — ella vuelve a guardar silencio, de nuevo, la respuesta tiene que ver con temas emocionales, como que ahora que no es su novia se siente libre de no complacerle, de no tener que darle una replica, como antes solía obligarse a hacerlo.

No vuelve a cuestionar, en cambio La Niña de Los Cabellos de Lino inundaba la sala, pasan varios minutos antes de que Finn suelte un largo suspiro, se le quede mirando y diga: — Tenía la idea de que cuando te viera de nuevo yo sería un gran músico ¿Sabes? que tendría varios discos, me iría bien, sería famoso, y al verte tú serías la misma chica insegura que no habría hecho gran cosa por siempre irse a la segura, entonces de alguna manera yo ganaba. — Millie no puede creer que él haya dicho eso, por lo que lentamente deja sus pasos torpes y se voltea a mirarlo — En teoría esas cosas pasaron, pero incluso con toda la fama no era feliz, entonces llegué a pensar que sería lo contrario Mimi, que nos veríamos y tú estarías fantástica, siempre pensé que estabas hecha para aspirar a más, nunca lo dije. — los ojos de la bailarina se fijan en él, en su aspecto, en su sonrisa triste — Así que aunque dolía, me hacía feliz pensar que tú estabas bien, no sé qué pasó, pero es desgarrador verte aquí, vernos, en realidad, ¿Cómo es que los dos, después de tomar caminos separados, terminamos aquí? — él le devuelve la mirada y se siente, perdida — Lo esperaba de mí ¿Pero de ti? no es real.

— ¿Eso qué quiere decir?

— Que de los dos, tú eras la fuerte, de los dos, tú eras la consistente, la que tenía una gran voluntad, la chica perfecta, yo por el contrario... — niega lleno de desdén — Era el débil, el inconstante, el desastre. Simplemente no me cabe en la cabeza. ¿Qué fue lo que te pasó Mimi? — lo último lo pregunta con dulzura, compresión, ansioso por saber de ella, reconfortarla, sostenerla incluso, pero para ese punto la Millie que alguna vez conoció y la que tenía en frente, tenían una diferencia, esta era el tímpano de hielo en el que se había convertido para poder seguir sobreviviendo sin tenerlo cerca.

Ella se volteó y puso sus manos y pies en la posición correcta — Eso ya no es de tu incumbencia. — respondió indiferente para inmediatamente empezar a girar sobre su eje, segundos después escuchó la puerta cerrase y él ya no estaba ahí.

No quiso ponerle demasiada atención a lo sucedido e ignorar la cólera que subía por su garganta al sentir que Finn Wolfhard era un descarado por preguntarle la razón para romper su promesa, ya que la misma era... tan simple y dolorosa al mismo tiempo, que le ofendía que él principalmente le cuestionara al respecto, y sin embargo, no quería sentirse así, porque eso solo podía significar dos cosas: La primera, que aún había cierto rencor escondido contra él, y la segunda era que el hecho de que ella siguiera sintiendo eso significaba que había una pequeña parte que guardaba sensaciones secretas hacia el pelinegro y eso era algo que Millie no se daba el lujo de experimentar, ya nunca más.

-OO-

¡Hola! Primero que nada agradecerles 3 son especiales en mi corazón, sépanlo, además gracias por comentar y así.

Creo que más adelante pasaré la novela a contenido adulto, hay un cap en especial que cambia el juego (?) pero falta aún para que lo publique xD

Así que Mimi, solía tener una compañera, se llamaba Mireille (sí, hermoso) y le decían Mimi o Millie, así que me dije: ¿Por qué no? suena tierno, me gustó.

Aún no puedo decir qué tiene Millie, ella es reservada con eso, espero lo entiendan. En fin.

Nos leemos el viernes.

ps ¿Han escuchado alguna de las canciones de los nombres de los capítulos?

Clau*