Es domingo y hay algo que siempre pasa en el instituto ese día. Algo que Mille odia con todo su corazón: Día de visita, y es muy tonto que ella no tolere eso, pero es el simple hecho de que en las tres semanas que lleva ahí, nadie nunca la ha venido a visitar, ni la llaman, ni le contestan cuando ella lo hace, empieza a preguntarse si es que de verdad tiene una familia porque parece inexistente.

Lo entiende de Paige, ella vive lejos y tiene una familia, una trabajo, está sumamente ocupada, además ella fue quién la vino a dejar, sacó el tiempo para eso, Millie no quiere molestarla aún más, Charlie vive lejos, tiene una novia en Londres y un buen trabajo, se le complica, Ava está en esa difícil etapa de pubertad en la que no entiende nada y la castaña prefiere no involucrarla, pero ¿Sus padres? ¿Qué acaso no les importa ni en lo más mínimo cómo puede estar? al parecer no, ya que ni siquiera para preguntar qué tal es el lugar han tenido tiempo.

Le parece increíble, pero una parte de ella debería empezar a acostumbrarse, después de todo, ya no es la hija perfecta por lo tanto no debería ni siquiera considerarse una Brown — Ni siquiera vale la pena sentirse mal por esto. — se dice levantándose de la la silla junto a la ventana, se ha pasado la última hora viendo como los familiares llegan a ver a los pacientes, en una ilusa espera de que una cara conocida llegue de sorpresa, eso no pasará.

En vez de eso prefiere tomar sus zapatillas, ponerse ropa cómoda e ir a practicar, aprovechando que todos parecen ocupados con sus seres queridos. Sale de su cuarto, toma el ascensor y en menos de un minuto de encuentra en el primer piso lista para ensayar, sin embargo justo antes de que doble en la esquina hacia su destino choca contra un cuerpo al estar tan encimada en sus pensamientos, la acción es tan simple que incluso cae al piso.

— Lo siento Millie. — sus ojos se abren de pronto al escuchar su nombre y esa voz, al mirar hacia arriba se encuentra con un rostro conocido que le ofrece la mano para ayudarla a levantarse, se queda un tanto en blanco, pero aún así la toma y se pone de pie — No te vi. — se disculpa el muchacho rascándose la nuca, en verdad parece algo apenado.

— No hay problema Nick. — responde ella un tanto embobada por la situación, cuando salió de cuarto minutos antes jamás creyó toparse al mayor de los Wolfhard en el pasillo, aún así era algo obvio, Nicholas siempre había sido muy unido a su hermanito, claramente él sí vendría a visitar a Finn — Me conoces, soy una distraída.

— Vaya qué lo eres Brown. — alargó su mano y le desacomodó el cabello en un tierno gesto, su sonrisa entretenida lo delataba, verlo ahí le traía una oleada de recuerdos a su cabeza. Siempre se habían llevado bien, tenían maneras muy parecidas de pensar, en su momento ambos querían que Finn dejara la mala vida que llevaba y se preocupaban mucho por él, hacían un gran equipo, hasta el punto en el que de vez en cuando ella y Finn lo incluían en sus planes. Solían charlar mucho, Nick siempre daba los mejores consejos y cuando el menor y ella peleaban de vez en cuanto, él era quien los obligaba a arreglarse. Después de que terminaran y el chico se fuera, Nick seguía saludándola muy amablemente cada que se topaban, se tomaba el tiempo para preguntar si estaba bien, escucharla, sin embargo no era lo mismo — No cambias.

— Tú tampoco. — niega ella con una melancólica sonrisa — ¿Y? ¿Qué tal todo?

— Muy bien. — arruga la nariz levemente, como si recordara algo malo — Bueno, dentro de lo que cabe, ya sabes... — asiente, porque realmente lo sabe — ¿Y tú?

— Mejor. — responde la chica algo incómoda dada la situación — Dentro de lo que cabe. — agrega para aligerar el ambiente y el pelinegro ríe sin ganas — Supongo que la gente comenta cosas o probablemente Finn ya te haya dicho por qué estoy aquí.

— ¿Bromeas? — pregunta él de manera hipotética, Millie no comprende como le hace para convertir algo tan desagradable en divertido — Casi ni te ha mencionado, no me llamó 5 minutos después de que te vio la primera vez ¡Para nada! — bufa lo que hace que Millie se carcajee un poco; a lo lejos ambos encuentran al aludido quien parece buscar a su hermano, este se inclina un poco para susurrarle algo — Aquí entre nos, aún lo tienes como un bobo.

— Nick... — lo regaña ella negando — Por favor no me digas eso que me ilusionas. — el mayor suelta una carcajada y ella lo codea un poco. Es obvio que están bromeando.

— ¿Te digo lo que creo?

— Por favor. — pide ella, se siente curiosa al respecto.

— Creo que los dos están aquí juntos, por una razón. — asegura cruzándose de brazos, hasta parece serio — Quiero decir... no creo que sea coincidencia. — Millie rueda los ojos — Magia.

— No empieces que ya no tengo 16, no creo en esas cosas. — una boba creencia que Finn y ella tenían cuando eran novios, consistía en que había algo sobrenatural, una fuerza, una magia que siempre hacía que se volviesen a juntar. Ella no podría contar la veces que rompieron, se pelearon y terminaron volviendo de la manera más ridícula, resultaba que por esos cortos periodos de tiempo en los que estaban "separados" (por así decirlo, por que ambos sabían que iban a terminar volviendo), a los dos les pasaban cosas que les hacía recordar al otro, o se topaban en los lugares menos inesperados, como una fuerza de gravedad, era raro, pero al tener una edad tan emocional y estar tan "enamorados" empezaron a creer que era una cuestión mágica, terminaron cometiendo el error de contárselo a Nick y claro, este se burló de ellos por más de dos semanas. Sin embargo, luego de que Finn se fuera y todo se acabara (la real) Millie se dio cuenta que aquello era la basura más estúpida que ambos pudieron inventar.

— Qué triste, porque hoy en día en cuando yo me doy cuenta que tal vez sí eran ciertas... — ni loca volvería a caer en esa tontería.

— Por favor díganme que no están confabulando contra mí. — finalmente Finn aparece frente a ellos y los saca de su nostálgica conversación.

— Y esa es la razón por la que Finn mojaba la cama a los 7 años. — pronunció Nick con un tono más elevado para que el menor lo escuchara, la castaña tuvo que contener su risa, esa era una vieja broma que tenían, golpe bajo Wolfhard, pensó entretenida, no podía creer que la recordara.

— Dios, qué patético. — responde ella con una cara de asco, a lo que Finn solo pasa una mano por su cara, parece desesperado — Seguro que sigue haciéndolo.

— Claramente.

— Han pasado tres años ¿y aún siguen con eso? — pregunta el chico rodando los ojos — ¿No pueden inventar una nueva? por favor.

— Es clásica campeón, no falla. — responde el mayor y luego jala a Finn para abrazarlo con mucha fuerza, seguro llevan tiempo sin verse, Millie no lo puede evitar, se siente mal por estar viendo tan íntima escena, y además hay cierta añoranza, ahora más que nada desea que su familia la venga visitar, realmente los extraña — De acuerdo, no empecemos a llorar en frente de Mimi, ya haz hecho demasiado ridículo, en frente de ella. — apunta separándose de él, ambos parecen algo afectados.

— Nunca se hace el suficiente. — responde el menor con una sonrisa entretenida.

— Tranquilos. — se apresura a decir ella — Será mejor que los deje solos, además iba a ir a practicar. — señala las zapatillas que trae en sus manos — Fue un gusto verte Nicholas.

— No Mimi... — responde el aludido, en los últimos días la han llamado más por ese nombre de lo que lo han hecho en los últimos años — Vamos a ir almorzar ¿No quieres venir? como en los viejos tiempos. — ella niega de inmediato, primero porque odia salir a comer, y segundo porque eso significaría remover demasiados sentimientos que ella tiene bajo llave.

— No gracias, de verdad, vayan ustedes. — Nick codea a Finn para que este le insista pero el menor niega sin ganas, probablemente tampoco quiera que Millie vaya. Nada más escucha que el mayor pronuncia algo como: "Idiota", pero empieza a sentir que sobra por lo que comienza a caminar hacia atrás — Está bien, en serio, pásenla bien, nos vemos luego Nick, en serio fue bueno encontrarte. — sus palabras salen demasiado rápido de su boca y pronto se encuentra demasiado lejos de ellos, ni siquiera deja que se despidan, quiere alejarse.

Las cosas entre Finn y ella van de mal en peor, así que se ahorrará los momentos incómodos, no solo a ella, a todos, por segunda vez en el día, trata de encaminarse a la sala de música, sin embargo algo la detiene, de nuevo. Pero esta vez la sorpresa es aún más grata, justo al final del pasillo, con un peluche entre sus manos de BB8 y algo perdido, alguien la busca.

— ¡Charlie! — grita ella al reconocerlo por completo, corre hasta su hermano, salta y le da el abrazo más grande que podría haberle dado, de inmediato él la corresponde y la apega a su pecho.

— Mills. — susurra al momento que ella empieza a sentir sus mejillas humedecerse, no puede creerlo, él realmente está ahí, es lo mejor que le ha podido pasar ese día — Ya, tranquila, he venido para que pasemos un buen rato, no para que te pongas a llorar. — ella se separa lentamente y mira al mayor con una sonrisa muy triste, quiere controlarse pero no puede evitarlo.

— Lo siento. — se disculpa limpiándose la cara con ambas manos para así mirar con claridad al muchacho — Se sale de mí, estar en este lugar me pone emocional. — y era verdad, se sentía más vulnerable ahí dentro. Pronto él le entrega el peluche, le ha atinado, a ella le encanta Star Wars, probablemente lo abrace al dormir por las noches.

— ¿Ya no más Millie De Vil? — pregunta arrancándole una carcajada, cuando estaba pequeña todos en su casa solían llamarla así, haciendo referencia a la villana de 101 Dálmatas, por alguna extraña razón, se sentía identificada — Bueno, me alegra verte más emocional, te sienta bien, es decir hablar de tus sentimientos...

— No empieces. — pide la chica arrugando la nariz — No quiero hablar del porqué estoy aquí ni nada de eso, realmente solo quisiera sentarme a que me cuentes cómo es la vida más allá de los portones de la entrada, ya no la recuerdo. — está cansada de hablar sobre cómo se siente, harta más bien, de que las 24 horas del día las personas en esa clínica lo único que quieren escuchar es sobre sus sentimientos, así que tiene suficiente con ello.

— No iba a hacerlo, solo quiero recalcar que estás más relajada, como si te hubieran dado un excelente masaje hermanita. — apunta él de buen humor, su parte favorita de su hermano, siempre la anima de una forma u otra — ¿Es tan malo aquí como para que quieras aburrirte con mi vida y lo que sucede en ella? — pregunta pasando una mano por los hombros de la chica para empezar a caminar hacia la puerta que da al jardín.

— Te lo imploro.

— Creeme, es muy aburrida, solo trabajo, trabajo y más trabajo, estoy cansado, casi tanto cómo tú de este lugar, imagínate para hablar de ello. — murmura haciendo una mueca, parece que las cosas no van tan geniales para ninguno de los dos — Aunque créeme mi departamento no es tan amplio como el tuyo. — señala las instalaciones de la clínica y Millie rueda los ojos entretenida.

— Oh por favor ¿Sí notas que estoy en una institución mental? — cuestiona ella alzando una ceja con suspicacia — En la competencia por quién tiene una vida más miserable, yo gano, por lo menos tú tienes libertad, y se supone que trabajas en algo que te gusta, yo estoy aquí encerrara sin una mejor opción.

— Bien, bien Brown, tú ganas. — levanta sus brazos en señal de rendición, y Millie ríe, cómo si estuviera contenta por ganar en esa carrera, es tonto en verdad. Pronto ambos se sientan en una banca de afuera a conversar y así se pasan la tarde, entre risas y anécdotas, recuerdos, una que otra lágrima sale a relucir por parte de ella, pero por esas horas olvida por completo dónde está, es como si Charlie estuviera de visita en casa y se encontraran en un parque descansando sus cabezas del ajetreo diario, siempre fue muy unida a su hermano, le hacía mucha falta, de todas, era su persona favorita, la pasan bien, siempre.

Realmente es triste cuando les avisan que debe irse, ella no quiere llorar frente a él, pero sabe que inmediatamente que lo vea salir, empezará a hacerlo, esperará hasta que no esté cerca. Ambos se paran de la banca y caminan hasta el recibidor de la clínica juntos, ahí, varios familiares se despiden de los pacientes.

— Lo siento mucho Millie. — dice su hermano de repente, lo que capta su atención por completo.

— ¿Por qué? — pregunta perdida.

— Por irme, por dejarte sola con eso, todos los días pienso en que si no lo hubiera hecho, si tan solo te hubiera puesto un poco más de atención, a esos detalles que te delataban, yo lo habría notado, podría haber hecho algo, ayudarte. — por millonésima vez en e día, los ojos de ella se humedecen.

— No. — niega en respuesta — No podrías haber hecho nada, tenía que pasarme, ya sabes, colapsar, solo así, yo pude darme cuenta del daño que me hacía, sin eso no habría tomado la decisión de hacer algo al respecto, era personal, no podrías haberlo hecho por mí. — explica abrazando de nuevo a su hermano — No te culpes, en serio, no tuviste nada que ver. — insiste ella, a lo que el castaño solo asiente, realmente parece que no tiene nada que decir.

— ¡Eh! Brown. — de repente Nick y Finn aparecen en la escena — ¿Quieres un aventón? me queda de camino a la casa de mi madre.

— Eso quedaría excelente, he dejado mi auto ahí, vine en autobús. — responde su hermano animado.

— Bien, te espero afuera. — ambos Wolfhard caminan lejos para darles un poco de espacio.

— Qué bueno, me va a llevar el concuñado. — se ríe Charlie y ella lo golpea en su hombro con la boca muy abierta.

— Me partirá un rayo el día que yo vuelva con Finn, así que ni te hagas ilusiones. — exclama ella con seriedad.

— Ya, ya, es broma. — el mayor ruedas sus ojos y la vuelve a abrazar, él era el único en su familia que sabía de lo suyo con Finn, siempre la cubría incluso.

— ¿Cuándo volverás? — pregunta ella cambiando el tema, él suspira y se aleja.

— Cuando pueda ¿Sí? — Millie asiente, eso es mejor que nada — Pero trataré de llamarte seguido.

— ¿Y mamá y papá? — el rostro del muchacho decae, y ella poco a poco pierde las esperanzas de verlos algún día.

— Dales tiempo para que lo digieran, ya vendrán, mientras tanto... cuídate mucho. — una sonrisa perezosa y falsa es lo que obtiene de parte de la menor, no quiere ese tipo de respuestas, está cansada de darles espacio, ella es su hija aún, no se ha convertido en una especie de monstruo ni nada por el estilo — Adiós Mills. — es lo último que dice antes de salir y alcanzar a Nick en el estacionamiento, este hace una seña en modo de despedida que ella le devuelve pero de manera más sencilla, observa como ambos se suben al auto y se van, a su lado, Finn también los mira.

— ¿Te llegas a acostumbrar a verlos partir mientras tú te quedas? — pregunta ella con los ojos cristalinos, Finn la mira y niega sin decir más, eso no ayuda, pronto Millie se encuentra sollozando con una mano que cubre su boca, extraña mucho a su familia, el pelinegro alarga su brazo y la atrae a sí mismo mientras pasea una mano por su espalda.

— Pero no te preocupes, no es para siempre. — murmura en su oído, ella lo permite, el abrazo, el consuelo, la tensión eléctrica que los recorre, todo, pero solo porque no quiere pensar en ello, en ese momento lo que más necesita es que alguien la sostenga, no importa quién.

Sin embargo, todo eso resulta más íntimo y aliviador, solo porque es Finn y sus brazos fueron una vez su hogar, volver a ellos es algo conocido.

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Holis personitas de Fanfiction, me hace feliz tenerles por acá, espero les vaya gustando este fic, que es muy especial para mí que lo lean, porque me gusta mucho escribirlo. Este cap en especial me gusta mucho 3 espero que a ustedes también.

Gracias por los reviews, en serio.

Nos leemos el domingo.

Clau*