— Todo parece bien. — concluye el doc y le ofrece una amable sonrisa esa mañana que lo visita — Pero me temo que tengo un mal presentimiento con respecto a tu cansancio. — repone cambiando su cara a una mueca, inevitablemente ella lo mira asustada.

— ¿Qué? — en un microsegundo la bailarina piensa lo peor.

— Anemia. — le responde torciendo su boca — Pero no está tan mal, quiero decir, si no la cuidamos podría ponerse peor, terriblemente peor, sin embargo por sí sola no es el un pésimo escenario. — Millie suspira aliviada — Sin embargo será mejor averiguarlo para que podamos cambiar tu dieta de una vez. — saca un extraño papel de uno de los cajones de su escritorio y comienza a rellenar algunos datos y la castaña sabe qué sigue para saber si tiene eso o no, ni siquiera debe que preguntarlo — Lleva esto al laboratorio que queda al final del pasillo y una vez que estén me los traen ¿Sí? — sin muchas ganas asiente, toma la hoja que le ofrece y sale siguiendo la dirección que Charlie le ha dado.

Al llegar al laboratorio, nota que está dividido en dos salas, una en la que recogen las muestras y la otra en la que las examinan, para su suerte está prácticamente vacío, solo se encuentran el chico que las analiza y otro que las toma, este último le parece curioso, se ve realmente joven, puede ser dos o tres años mayor que ella, no es tan alto, su cabello es castaño oscuro, casi negro, un poco desordenado y su tez es color olivo, resalta mucho más debido a que usa un uniforme celeste.

Luego de unos segundos este nota su mirada inquisitiva y se pone de pie algo nervioso — Oh, lo siento, no había notado que estabas ahí, lamento ser tan distraído. — pronuncia de inmediato, parece acongojado, pero a Millie no le molesta en lo más mínimo.

— No pasa nada, en serio. — repone ella y nota como él la examina con sus ojos, se queda colgado observándola de hecho, no dice nada, hasta que la castaña carraspea un tanto expectante, entre más rápido salga de ahí mejor, odia las agujas.

El chico se cubre la cara avergonzado y sacude su cabeza — Sí, claro. — dice y extiende la mano para que Millie le de el papel que el doc le ha encargado, lo lee por unos segundos y asiente — Siéntate aquí. — señala una silla al lado de una mesa con todos los implementos — Ya te tomo la muestra. — ella le obedece y lo observa mientras se lava las manos, se pone los guantes y se sienta a su lado. Toma una liga para apretarle el brazo, una vez que su vena se marca pasa un algodón con alcohol sobre esta y saca la jeringa nueva del envoltorio, la bailarina traga de manera sonora — ¿Lista? — pregunta y ella niega con la cara pálida.

— Lo siento, sé que ya estoy uy grande para esto así que intenté parecer tranquila pero en realidad odio las agujas. — suelta de manera atropellada — Es decir, sé que es importante, pero ahora no puedo dejar de pensar en que meterás eso en mi brazo. — con su mano libre señala lo que sostiene el chico — ¿Puedes hablarme para que me distraiga y lo olvide? — le pide juntando sus cejas, por su lado él sonríe comprensivo, casi tierno.

— ¿Qué quieres que hablemos... — mira por un segundo la hoja que la chica ha traído — ...Millie?

— No sé, cuéntame de ti. — suelta respirando profundo y centrando su atención en el rostro del chico.

— Bueno, me llamo Jack, Jack Grazer... — empieza — Tengo 22 años y soy un pasante, bueno creo que el término correcto es interno, estoy haciendo como una especie de práctica, para finalmente convertirme en doctor general.

— Eres muy joven para ser doctor. — no puede evitar decírselo, pero la verdad sale de sus labios de inmediato, sin embargo él parece tranquilo con eso, hasta suelta una pequeña risa.

— Me lo dicen todo el tiempo, es que me gustaba adelantar cursos en la universidad, así que avancé varios años muy rápido, no lo sé. — se encoge de hombros y Millie le observa con atención — Quería salir pronto de la universidad.

— ¿Por qué? ¿No te gusta tu carrera?

— Todo lo contrario, la amo, así que quería salir al campo y ayudar a otros lo más antes posible, sin embargo terminé aquí, recolectando muestras de sangre. — finaliza sin ganas y es ahí cuando introduce la aguja en su brazo, la bailarina siente el piquete al principio pero no es mayor cosa ya que no se lo esperaba, luego de unos minutos saca el implemento y guarda la muestra — ¿Qué tal lo hice? ¿Estuvo bien mi distracción? — pregunta el chico mirándola entretenido.

— Eres bueno, lo admito. — responde la joven presionando la venda que él le ha puesto en la herida, una sonrisa se asoma entre sus labios — Gracias.

— Es mi trabajo. — le guiña un ojo lo cuál le causa una extraña emoción en el cuerpo, puede que sea porque le ha sacado una cantidad de sangre, o el hecho de que en realidad se le hace algo atractivo, no lo logra evitar. Seguidamente le entrega la muestra a su compañero y espera junto a la castaña a que la analice, mientras, conversan un poco más, cosas triviales y bobas, nada que tenga ver con la clínica, así lo prefiere, cuando le devuelve los resultados para que se los lleve al doc se despide de ella con un "Fue lindo conocerte Millie" , asiente para indicarle que se siente igual y vuelve con Heathon.

Al final no tiene anemia, lo que la hace sentirse aliviada, Charlie la deja irse con los resultados en la mano, para que recuerde que está sana y que siga así de bien, la chica se lo agradece; en el camino los ojea un poco y entre los datos nota una fecha que le llama la atención, el día que la internaron, 14 de noviembre, ahí es cuando se da cuenta que está apunto de cumplir un mes ahí adentro, no lo puede creer.

Cuando finalmente cumple el mes de estar en el instituto Joe decide hacer algo especial, para variar la sesión grupal, todos sugieren ir a comer pizza y luego al cine, pero ella cambia los planes por un día en el campo, eso es mejor, al menos es lo que opina, al final, todos parecen de acuerdo con su idea, incluso lo planean muy bien por el resto de la semana para que todo salga perfecto el día que han escogido salir.

El sábado por la mañana, los 5 se paran en la entrada de la clínica con sus cosas y ven a Joe parquearse con un viejo convertible BMW rojo año 1990, lleva unos lentes negros junto con una sonrisa de galán "Súbanse bebés" es lo único que suelta lo que causa que todos se rían como bobos y luego le hacen caso. Los chicos se acomodan atrás algo apretados y la joven se sienta al frente con su instructor.

Durante el camino todos ríen, bromean, cantan y escuchan excelente música, Millie no recuerda cuando fue que la pasó tan bien, es increíble como ese grupo de personas se han vuelto casi su familia, Caleb, Noah, Gaten, Joe e incluso, de vez en cuando Finn, todos se han ganado su aprecio, así como sus mejores carcajadas, no se acuerda de haber tenido amigos así en ningún momento, en la secundaria tal vez se juntaba con un par de chicas y en la universidad no le hablaba a nadie a no ser que tuviera algún proyecto en grupo o fuera demasiado necesario, nunca pensó que al ser internada las cosas iban a cambiar.

Estar tan alejada del mundo real la ha hecho cambiar de perspectiva.

Para la suerte de todos el clima está hermoso, el sol brilla y hay una brisa refrescante que aleja el calor, debido a que el invierno está a semanas de entrar, el paisaje que los acompaña con la carretera solo mejora todo, hay hermosas colinas conforme suben la montaña y el verde destaca ante todo, luego entran a un bosque dónde después de unos minutos Joe aparca el auto indicándoles que han llegado. Justo en frente de ellos hay otro auto del que se bajan la señorita Dyer y el doctor Heathon, no llevan sus típicos uniformes de siempre, ni la bata blanca, si no algo más cómodo, se ven más jóvenes de esa manera, como si al salir de la clínica se quitaran un montón de años.

— ¡Charlie! — exclama Noah saliéndose primero, parece contento de encontrarlo ahí — Qué bueno que han podido venir. — él mayor le rodea los hombros a su consejera de manera cariñosa, Millie no puede evitar mirarlos mientras ladea la cabeza, algo le parece extraño.

— Tuve la misma reacción cuando lo supe. — le murmura Gaten codeándola para que siga caminando, ella lo mira perdida.

— ¿Lo supe?

— Es la novia del doctor Heathon. — le explica entretenido con una enorme sonrisa, como si se burlara de la chica, no puede evitar pensar que debió haberlo deducido, siempre que va a las consulta con Natalia, ella le pregunta mucho sobre el doc, y cuando está con él, siempre la menciona, además, son perfectos, tienen esa misma dulce personalidad, simplemente cuadran, parecen la pareja idea.

— Qué bueno que ya llegaron. — saluda la ahora rubia al resto, hace una semana que cambió su cabello y Millie cree que de esa manera se ve mejor — Aún falta mucho qué caminar para llegar a nuestro lugar. — de pronto Heathon levanta una gran estaca del piso y les hace una señal para que los sigan adentrándose en un sendero al lado de dónde dejaron los autos.

— Andando. — agrega Joe para que empiecen moverse.

Caminan por alrededor de 20 minutos, el sendero es pequeño entonces deben pasarlo en parejas, al frente van el doc y Natalia, quienes son los únicos que parecen conocer el camino, luego le siguen ella y Noah, se la pasan todo el rato cantando canciones que hablen sobre caminar, cuando empiezan con "I'm Gonna Be (500 Miles)" de The Proclaimers, Finn y Caleb que vienen atrás de ellos se unen luego de un rato, y seguidamente lo hacen el resto de la tropa con Gaten y Joe que vienen de últimos, parece que es la favorita del grupo ya que la cantan todos dos veces. Eso hasta que llegan a su destino, una pequeña cascada que caía en una posa con el agua cristalina.

Por un segundo al ver ese hermoso paisaje se sintió libre, como un pájaro en la mañana que sacude el viento, como la primera luz del mes de enero, como un árbol apretado contra el cielo, el más azul de todos, en el momento que el sonido del agua que corre inundó su oídos y el reflejo del sol en el cristal de la posa le dio en los ojos, ella olvidó por completo lo demás, su enfermedad, sus padres, sus problemas, su falta del ballet, todo desapareció, sin embargo esto duró ¿Segundos? lo más un minuto.

De pronto unos delgados y desnudos torsos la espantaron corriendo para tirarse en la poza de la cascada, lo siguiente fue el enorme chapuzón que causaron Noah, Gaten, Caleb, Finn y hasta Joe, parecían divertidos. Pronto todos estaban lanzándole agua para que se uniera, pero Millie negó discretamente y se fue a sentar con el doc y Natalia que extendían un manta sobre el pasto.

— ¿No traes traje de baño? — pregunta su consejera mientras la mira extrañada.

— No tengo. — responde colocándose unas gafas oscuras para que el sol no lastime sus ojos.

— ¿Quieres que te preste uno? — Millie hace una mueca, odia esos enterizos para meterse al agua, se pegan en su cuerpo y mucho de este se ve expuesto al usarlos — Ya veo... — pronuncia la señorita Dyer y le presiona un hombro con confianza, la castaña agradece que entienda y no insista en la situación, lo prefiere de esa manera.

Mientras los chicos siguen jugando en el agua ella se dedica a leer un libro que ha traído de la biblioteca "Matar a un ruiseñor" de Harper Lee, con anterioridad ya lo había terminado un par de años atrás, sin embargo tenía una vieja creencia de que cada vez que leía un libro de nuevo, le encontraba algo diferente, con ese en especial, se llevó muchas sorpresas al comenzarlo otra vez.

— ¿Te gusta? — a su lado se acomoda Gaten cubriéndose con una toalla la parte de arriba, ella asiente varias veces como respuesta — Es bueno, pero no mi favorito.

— ¿Lo has leído? — cuestiona ella sin creerlo, no es por juzgarlo, ni mucho menos, pero jamás creyó que fuera un libro que le pudiera gustar al moreno, es más, de todos sus amigos, no creyó que este leyera mucho.

— Sí. — responde risueño, cómo si adivinara sus pensamientos — Sé que no tengo cara de ser un gran lector, pero me gusta hacerlo, aunque no creas, tal vez las novelas no sean mi gran fuerte, pero me encantan esos libros de los que uno puede recaudar información.

— ¿Libros de texto?

— Esos mismo, me gusta saber cosas. — responde encogiéndose de hombros, por un segundo Millie nota que no puede quedarse quieto, no para de mover sus manos o pies, debe ser parte de lo suyo — El primer año que estuve aquí terminé todos los que había en la biblioteca por lo que mis padres me mandan una caja con varios cuando podían, no seguido. — le gustaría que sus padre hicieran lo mismo — Me mantienen... — se lame los labios nervioso — Cuerdo, ya ves. Joe lo ha sugerido, él me ayuda mucho. — dirige su mirada al instructor y luego vuelve con Gaten, desde ahora lo considera la persona más lista que conoce.

— Creo que deberías volver a ir a la biblioteca, tenemos una nueva colección de astronomía que te podría gustar. — apunta ella feliz de poder conocerlo un poco más.

— ¿En serio? — el rostro del muchacho se ilumina de pronto.

— Sí. — asiente dejando el libro en su regazo — Te la reservaré, trato especial por ser amigo de la asistente. — ella le guiña el ojo y el moreno ríe muy fuerte, la asusta un instante pero la castaña entiende que es así, por lo que termina riendo también.

— Hey, bobos. — los llama Joe interrumpiéndolos — Vengan acá, hora de hacer algo relativo a la psicología. — le devuelven una mirada perdida, pero se levantan para caminar hasta él, a su lado Caleb, Finn y Noah los esperan — ¿Creyeron que todo es fiesta amigos? por supuesto que no. — explica el mayor negando — Estuve pensando en qué podríamos hacer hoy y creo que es hora de liberar presión. — una sonrisa se instala en la cara de este y saca una bolsa de tela oscura — Desháganse de un poco de eso que los hace sentirse pesados. — de la bolsa saca 5 papeles y bolígrafos que reparte entre todos — Quiero que en ese papel, escriban lo que arruina sus días más felices, y no, no me refiero a lo que tienen, si no a lo que eso les hace sentir, eso que tensa sus hombros y los lleva al límite, eso que odian y que presiona su pecho, que no los deja respirar. — levanta su dedo índice — Que nadie más lo vea. — después de segundos de pensarlo, ella garabateó su palabra en el papel, al momento que el resto lo hacía — Bien, ahora échenla aquí. — estiró su mano y tiró su palabra en la bolsa así como los demás — ¿Se sienten más ligeros? — la castaña ladeó su cabeza no muy convencida — Lo sé, tengamos una segunda parte. Saquen todos una palabra.

— ¿Qué? — Caleb suelta abriendo los ojos.

— Sí, sin miedo, es anónimo, no se vale mencionar nombres. — los animó y sin estar muy seguros todos volvieron a sacar uno diferente — Listo, ahora quiero que lo griten, como si... al hacerlo y la persona que lo escribió los escuchara, como si estuvieran cumpliendo con la cuota de ese sentimiento y los libraran de él. — asegura el instructor con una sonrisa entretenida — Así que háganlo muy alto. — luego de oírlo, ella abrió su palabra y lo supo, sabía de quién venía ese papel, aparte de que conocía la letra chueca, ya lo había escuchado decir eso — ¿Quién quiere ser el número uno?

El primer valiente es Noah, que alza la mano apenas, Joe le hace una seña para que continúe — Bueno este ser humano siente mucha... — respira hondo y no puede imaginarse a alguien tan amable como Noah gritando — ¡Ira! — suelta a puro pulmón mientras cierra los ojos, junto con los demás, ella aplaude y el castaño los mira con una sonrisa — Se siente bien, me gusta.

— Esa es la idea. — Joe parece satisfecho — Vas Caeb. — el de tez oscura asiente.

— Bien, esta persona siente mucha... — trata de desdoblar con mucho cuidado el papel — ¡Frustración! — suelta como si de verdad sintiera eso, Millie lo escucha muy atentamente, cierra los ojos con él y lo deja fluir, Caleb saca de la manera perfecta sus sentimientos, realmente su cuerpo está más relajado, pensó que se sentiría más nerviosa en el momento que gritaran su palabra, pero es todo lo contrario, es ese el instante en el que cree más que nunca que Joe es el mejor instructor del mundo. Luego sigue Gaten que suelta la palabra "ansiedad" en una mezcla entre grito de rock y heavy metal, todos ríen, antes de la castaña, Finn saca un ruidoso "Cansancio" y finalmente todos la miran expectante.

— Me ha tocado alguien que siente ¡NECESIDAD! — de todos su voz es la que suena más aguda, pero es obvio porque es una chica, al hacerlo mira el cielo y extiende sus manos, realmente quiere sacar eso de él, de Finn, sí, no necesita nada más para saber que le ha tocado la palabra de él. Una vez que se desgalilla con ello, un buen humor la invade, inevitablemente y puede sentir la mirada del pelinegro encima suyo, más no quiere crear un alboroto por eso.

— Excelente chicos. — dice Joe luego de un rato — Como tarea se llevarán la palabra y se desharán del papel de alguna forma, recuerden, están eliminando ese sentimiento de esa persona, así que sean creativos ¿Sí? lo han hecho asombroso hoy, ya pueden seguir divirtiéndose, pero antes, abrazo grupal. — Millie observó la sonrisa en los rostros de sus compañeros y luego los cinco junto con Joe, que parecían una madre orgullosa, se abrazaron, la tarde había sido muy productiva, no hubieran podido hacer algo así en la clínica con todos los demás pacientes, así que se prestaba la oportunidad.

Luego de separarse se sentaron a comer, cada uno traída algo que les habían empacado las señoras del comedor muy amablemente y entre las anécdotas de Caleb, los consejos de Noah, las observaciones de Finn y las bobadas de Gaten, sin pensarlo demasiado, Millie se terminó el almuerzo, era un día muy especial. Después de una hora, volvieron a recoger las cosas con el cuidado de no dejar ninguna basura y se encaminaron a dónde estaba el transporte. Noah y Caleb se devolvieron con Natalia y Charlie, mientras que Finn, Gaten y ella partieron con Joe, esta vez el de chinos se sentó adelante y se quedó dormido minutos después de que ingresaron la carretera.

Pronto hermosos tonos de rosa, azul, anaranjado y lilac los cubrían junto al cielo, Millie no dejaba de mirar el atardecer, era precioso, simplemente le encantaba los ojos.

— ¿Sabes? — murmura Finn observándola de reojo — Me sorprende que hoy no peleáramos. — la bailarina alza una ceja inquisitiva ante su frase.

— Podemos empezar ahora. — exclama ella con un leve deje de diversión, casi indescifrable, pero él lo entiende, tanto que bufa con una pequeña sonrisa entre los labios.

— Así estamos bien, en serio. — repone arrugando la nariz, luego de un tiempo en silencio, la castaña decide que tendrá una conversación medianamente normal con el chico.

— Creo que es hora de actuar de manera madura. — le explica volviéndose hacia el camino de nuevo — Ya tengo 19 y tú 20, hay que empezar a comportarse como tal, el pasado, que se quede ahí, me siento cansada de argumentar. — pasa las manos por sus descubiertos brazos tratando de calentarlos, ya que tiene pereza de sacar el abrigo que trae en su bolso.

— También yo. — Finn suelta esto relajado, incluso el aire se le escapa por los pulmones, aire contenido, luego la observa y se quita su jacket de mezclilla para colocarla en los hombros de la bailarina algo despreocupado, sin embargo Millie no puede evitar aspirar el delicioso aroma que desprende esta.

— Pero esto, no significa nada, solo que no nos comportaremos como niños otra vez. — aclara ella rindiéndose finalmente y encajando sus brazos en el abrigo — Eso es todo.

— ¿Millie? — la llama y la castaña lo mira — Nunca quise que significara otra cosa. — concluye y vuelve su vista al camino, ahora se siente como una tonta.

-OO-

Chan, chan, chan (?) ah xD nada que ver.

Gracias, gracias por sus comentario además pasarse a leer mis babosadas, les aprecio, en serio.

No sé ¿Qué opinan de este capítulo? meh, no es el mejor, pero estamos yendo hacia un punto, dice mucho de qué se viene.

SO JACK 3 aww es una cosita, la verdad, luego de pensarlo bastante, noté que en muchos fics traen al Romeo Beckham, y yo me dije: ¿Para qué si tenemos a Grazer? ¡no diré más!

**spoiler alert para el siguiente capítulo: Es pelirroja, ojos celestes... ya verán.

Rossari98: De hecho tengo uno y es este: user/22yjgyqw55zg7vqynga6qyqcq/playlist/1SLuPOXWmqMkuIcKHvxT3f
Solo que tiene los nombres de los próximos caps y canciones que uso para escribir la novela, no sé si quieras el spoiler y así :S

Nos leemos el miércoles 3

Clau*