Ella y Finn terminaron 4 veces mientras estuvieron juntos. La primera ella tomó la decisión, sintió que eran muy diferentes y querían cosas distintas, así que decidió darles un fin antes de seguir involucrándose, duraron una semana separados antes de volver, se le hizo ridículo, pero terminó corriendo tras él luego de un partido de la escuela solo para decirle que lo amaba y que había sido una tonta.

Luego, la segunda vez, fue más larga y Wolfhard fue quien le terminó, diciendo que estar con ella era como tener una amiga más que una novia, que él quería alguien que le diera amor y Millie parecía pensar en mil cosas antes que en su novio, así que se dejaron, luego de tres semanas él le pidió que volvieran y la chica dijo que no, pero le prometió que podrían intentar se amigos, fue un tiempo extraño, luego de dos semanas, se pelearon y por alguna extraña razón terminaron volviendo, después de eso todo pareció mágicamente arreglarse...

Millie y Finn están detrás de las gradas del campo de fútbol, las clases se han acabado y no hay nadie, solo las animadoras que tienen práctica, a lo lejos el equipo se dirige a las duchas, todos parecen cansados, listos para ir a casa, la joven por el contrario planea pasarse el resto de la tarde ahí con el pelinegro, en su escondite secreto favorito. Debido que a los padres de Brown no saben que están juntos, así que las opciones para tener citas son bastante limitadas, pero ese lugar en específico empieza a gustarle luego de crear un par de recuerdos ahí.

Los dos están parados apoyando su costado a la maya y se miran con cierto brillo, es uno de los días buenos. Tienen una semana de haber vuelto y se vuelven a ver como si no hubiera nada más que ellos en el mundo.

— ¿Recuerdas cuando intentamos ser amigos? — pregunta el guitarrista rompiendo el silencio — Fue raro. — finaliza y estira su mano derecha para entrelazarla con la de la castaña que ríe por unos segundos.

— Lo sé. — comunica entretenida y luego arruga la nariz ante el recuerdo de un día que se lo topó en el pasillo del colegio — Hubo una mañana en especial. — levanta el dejo índice y Finn parece inmerso en las palabras de ella, se miran a los ojos de manera intensa, Millie cree que no hay par más lindo que los que tiene enfrente — Te vi en tu casillero y me dije: "Voy a ir a saludarlo porque ahora somos amigos." — una carcajada ronca sale de la garganta de su novio mientras cierra sus ojos en un típico gesto de él — Entonces empezamos a hablar y yo... no sé sentía algo tan extraño, no sé como explicarlo.

— ¿Cómo incómoda?

— No. — niega arrugando las cejas — Era como...

— ¿Una tensión? — él le roba las palabras de la boca — También la sentía.

— ¡Sí! — apunta la chica un tanto emocionada porque pasaban por lo mismo, esa debía ser su magia — Entonces cuando hablábamos, recuerdo mirar tus ojos, para mí era algo raro que estuviéramos tan cerca y no poder... — se frustra un poco al no encontrar la palabra y en ese momento Finn se acerca a besarla, por inercia cierra los ojos y lleva su mano a su cuello, queriendo un poco más de él, pero están en medio de una conversación por lo que lo suelta y lo mira perdida.

— ¿Besarme? — dice burlón luego de un rato, la joven asiente — ¿Sabes qué me costaba más a mí? Que te veías malditamente hermosa y yo no podía ponerte ni un dedo encima. — sintió el calor subir por sus mejillas — Luego cuando te despediste me abrazaste y de solo rozar tu cintura con mis manos sentía que me quemaba ¿entiendes? — levanta sus extremidades para enfatizar su punto — Yo lo odiaba, te lo juro, porque eras como una carga eléctrica, mía, pero no lo eras, y yo aún sentía que sí, no sé, tenía la idea de que pertenecías conmigo pero yo no podía tenerte tan cerca como me gusta Mimi. — susurra lo último y lleva sus manos a su cadera, inmediatamente siente la descarga, así es como Finn hace que se le erice la piel, segundos después la está besando de lleno en la boca, ella rodea su cuello con sus manos y se apegan más, sus labios se mueven rápidamente, están en esa época en la que no quieren separarse ni un segundo, pero Millie hace todo el esfuerzo y se aleja para mirarle a los ojos.

— Si algún día se me olvida, recuérdame que no podemos ser amigos. — murmura causando una carcajada en el de rizos.

— Te lo prometo. — murmura sobre sus labios.

En su memoria ese instante se reproduce una y otra vez, cada que ve a Finn a los lejos o se lo topa y los dos pretenden ser muy maduros, se saludan, charlan, tratan de llevarse bien, ser amigos, esto porque lo que pasó, ya se fue y permanece en el olvido, así que se encuentran bien, todo lo está, sin embargo la falsedad los delata, pero ninguno hace algo por cambiar el curso que las cosas han tomado, prefieren jugar a ser adultos, eso es mejor.

Al menos no se siente como esa vez, simplemente es incómodo como tratan de ignorar la tensión y evitar los temas que podrían conducirlos a algo más emocional, así que cuando ella lo ve, trata de hacer a un lado la sensación de que su piel se eriza desde lo bajo de su espalda hasta la nuca, ya que ha vivido dos años sin él y Millie lo ha dejado en el pasado. De verdad.

Es un desastre emocional frente a Wolfhard sin embargo, eso es todo lo que sabe, no se explica cómo es que tantos sentimientos caben en una sola persona, ya que en un minuto ella puede sentir: Odio, miedo, frustración, enojo, ternura, tristeza, felicidad, resentimiento, ansiedad y la peor de todas... esa atracción que le recuerda constantemente que Finn nunca se ha visto más guapo que ahora cuando parece haber madurado.

Así que la bailarina intenta elegir entre el olvido y la memoria, entre la nieve y el sudor, así como se balancea entre la línea divisoria que va del tedio a la pasión, ahora siente que no tiene orgullo, ni moral al pensar así con respecto a alguien que la dejó tal herida al salir bruscamente de su vida ¿Dónde está el bien? ¿Dónde está el mal? ¿Y su lógica? empieza a creer que no le funciona, es como si poco a poco su mente y corazón se pusieran de acuerdo para traer una memoria a su cabeza, pero esta no es una situación de su vida en el pasado, es algo más como una emoción, una sensación, es un recordatorio de como era que se sentía cuando estaba enamorada de Finn.

Canallas. Ambos, mente y alma.

Piensa rodando los ojos al momento en que se sienta en el comedor en una mesa vacía a desayunar, ese día en especial le han servido una tasa con avena y yogurt, frutos rojos, un par de tostadas y un puño de zanahorias bebés, al ver esto último Millie no puede evitar pensar que cada día se ponen más creativos en su manera de inlcuirle todas escaleras de la pirámide alimenticia en una comida, sí, es sarcasmo.

Todo está servido en pequeñas porciones para que ella pueda comérselo y no dejar nada, sin embargo la bailarina puede contar todos los carbohidratos en el plato, es una locura, y justo cuando su mente comienza a jugarle rudo para que bote su bandeja a la basura, Gaten entra a escena con Noah, los dos le miran divertidos y se sientan a su lado.

— Diablos, Mimi. — dice el de chinos — ¿Por qué te dan tan buen desayuno? — ojea su comida algo triste, es cuando ella nota que lo de ellos es un enorme plato cereal, café descafeinado y una toronja, sí, se ve algo sin gracia, aún así la chica solo se encoge de hombros, por su cabeza pasa la idea de decir algo como "Las ventajas de ser yo", pero sin embargo no se siente tan dichosa por esto.

— Te cambio mis tostadas y el jugo de naranja por tu café. — le ofrece ella y el chico asiente, ambos cambian para luego disfrutar de su trueque, tiene tiempo de no tomarse una tasa de esa deliciosa bebida caliente, es su favorita, sin embargo el doc cree que no es lo mejor, pero por un poco, un día, no se morirá — ¿Tienen crema? — pregunta gustosa pero el par niega y ese es el momento en el que Caleb llega con ellos colocando su bandeja perfectamente ordenada sobre la mesa, junto con él viene Finn que se sienta a su lado.

Millie trata de guardar la calma mientras los otros tres los miran con los ojos muy abiertos como si Batman y el Joker se sentaran juntos a desayunar en la misma mesa — Yo traje un par de bolsas extras ¿Quieres una Mimi? — pregunta el guitarrista con una sonrisa cortés, la chica siente y el de rizos se las pasa, sin inmutarse las pone en su café y bebe el primer sorbo ignorando la impresión de sus amigos, no quiere hacer las cosas más incómodas.

— Gracias.

— De nada. — el pelinegro parece calmado y sin ganas de hacer un hincapié en lo que está pasando, por lo que los otros chicos deciden seguir con la conversación de siempre.

— Hay una chica nueva. — apunta Caleb para seguir con la charla — Llegó ayer, Gates y yo mirábamos la televisión y la señorita Ryder, ya saben, la otra consejera, le estaba mostrando el lugar.

— Es muy guapa. — suelta el mencionado con una cara de bobo, Millie pierde interés en el tema, por lo que come su avena sin ganas mientras trata de no pensar demasiado en el hecho de que su pierna roza apenas la de Finn, le parece estúpido — Es pelirroja y de ojos claros.

— Me ofreceré a ayudarle a acomodarse. — Noah observa la conversación de los dos mayores en silencio y algo expectante.

— ¿Y qué te hace pensar que dirá que sí? — Gaten fulmina a su amigo con la mirada, parece furioso.

— ¿Por qué no? — suelta McLaughlin encogiéndose de hombros como si fuera obvio, pronto ambos empiezan una extraña pelea por quién será el que le hable y la conquiste primero, la bailarina cree que es algo bobo que se peleen por una pelirroja, pero no intervendrá, prefiere ver el show así como Noah quien le sonríe divertido.

— Diez dólares a que Caleb se la gana. — susurra de pronto Finn a su oído y la saca de sus pensamientos, ella lo mira arrugando las cejas, Wolfhard está risueño.

— Jamás, se la llevará Gaten. — afirma segura — Solo míralo. — señala su amigo — Tienes lindos ojos celestes ¿Qué chica se resiste a eso? — el pelinegro cierra los ojos y ríe pos unos segundo echando la cabeza hacia atrás. Ahí está, piensa Millie, ese gesto tan típico de él, tenía tiempo sin verlo, no al menos por algo que ella dijera.

— Ya veo. — dice confiado y se acerca un poco más para hablar — Eso es lo que te tiene loquita por él. — la joven le codea las costillas y el chico hace un gesto de dolor, lo que la hace soltar una carcajada boba, es como si los demás desapreciaran un segundo y solo estuvieran charlando ellos dos.

— Sí, Finn exacto, adivinaste. — susurra la castaña tratando de ser más discreta — ¡Es más! funcionó tan bien esa táctica conmigo, que aceptaré tu apuesta, estoy segura de que Gaten ganará. — finaliza cruzándose de brazos, se toman de la mano para cerrar el juego y siguen tomando el desayuno mientras Millie se convence así misma de que lo que ha sentido no es una descarga eléctrica ya que al final de cuentas, esa magia no existe.

Luego del comer todos toman su camino y ella se dirige a la biblioteca, ya que tiene una enorme pila de libros por ordenar esa mañana, sin embargo al entrar se da cuenta de que algún paciente ha desacomodado el sistema de tarjetas con las que llevan el registro de los libros por lo que la muchacha y la señorita Bouno se dedican a ordenarlo, les toma toda la mañana, así que ambas deciden detenerse para almorzar y luego seguir trabajando. Millie espera terminar eso pronto por lo que se traga la mitad del almuerzo rápidamente para volver a la biblioteca, sin siquiera saludar a nadie. Una hora después de que vuelve concluyen su labor, satisfechas, todo parece en orden excepto la pila gigantesca de libros, que parece se ha duplicado.

Ella suspira y toma unos 5 para poder acomodarlos, se dirige a uno de los estantes cansada y es cuando se topa a alguien de manera inesperada, justo en la sección de libros de ficción.

— Nunca en mi vida te vi entrar a una biblioteca si no era para estudiar y obligado. — murmura comenzando a colocar los libros que trae en la mano.

— Millie, eso fue cruel, sabes que me gustan las cosas del cosmos. — responde Finn con una sonrisa ladina, ella se empeña en no ponerle atención a esta.

— Lo sé. — asiente rodando los ojos — Una vez me mandaste un vídeo de 43 minutos sobre la glándula pineal, no se me olvida. — el muchacho saca una copia de Un mundo feliz, por Aldous Huxley mientras niega entretenido, lo abre y comienza a leer las páginas.

— ¿Lo viste todo? — pregunta luego de unos segundos de silencio en los que Millie da pequeños saltitos para alcanzar el estante más alto, se detiene un segundo y lo mira sobre su hombros, ambos se están dando la espalda.

— No, me quedé dormida. — ya no tiene porqué mentirle para quedarle bien — En el momento que se pusieron a hablar de religión me aburrí, sabes que odio cuando empiezan a cuestionar sobre si existe Dios o no. — cierta molestia aparece en su pecho en ese instante, pero Finn ni se inmuta.

— Sí, pero ese era el propósito del vídeo, hacerte cuestionarte, no sé, contradecirte un poco, pensé que de esa manera tendríamos de qué hablar. — el chico cierra el libro y se vuelve, la castaña no lo hace sin embargo — Pero tú, tú tienes la fe muy arraigada, no aceptas otras opiniones, otras teorías. — Millie se vuelve un poco.

— Por algo se llama Fe ¿No lo crees? — ella alza una ceja de manera inquisitiva — Es la creencia que tengo, mi convicción, si dejo que flaquee solo sería una idea. — Finn alza las cejas un tanto impresionado con sus palabras, seguidamente se coloca tras la chica, le quita el libro, estira el brazo y lo pone en el estante al que pertenece, la bailarina se da la vuelta de golpe y se lo encuentra de frente, cerca, más de lo que le gustaría, el pelinegro se inclina un poco más hacia su rostro, como si quisiera contarle un secreto mientras la mira a los ojos.

— Eso era justamente lo que quería que me dijeras Mimi. — susurra con una sonrisa picara que hace que se le corte la respiración por unos segundos — Que me argumentaras, pero está bien, me agrada oírlo 2 años después, sigo pensando que eres muy lista. — debe estar jugando con ella. Se aleja de pronto dejándola ahí en un estado patidifuso, no encuentra las palabras para responderle, es com en los viejos tiempos, cuando apenas estaban conociéndose y Finn hacia cosas que le ponían el mundo de cabeza, interiormente se maldice, no puede creer que él siga haciendo eso, se siente como una tonta — ¿Te ayudo con estos? — pregunta sacándola del trance, la chica asiente sin más.

No quiere verse débil frente al muchacho, por lo que el resto de la tarde trata de contener la compostura mientras Finn le ayuda con unos libros, no es fría ni nada por el estilo, pero se comporta algo seria, intenta dejarle en claro que no puede venir y dejar todo al revés así de sencillo, ya no es una chica adolescente boba de 16 años, pasó por mucho y la ingenuidad ha dejado su lista de cualidades.

Cuando finalmente terminan ya es de noche, así que se dirigen a la cafetería para cenar con sus amigos, luego de 20 minutos, Millie se disculpa con un gran bostezo en medio de sus palabras y se va a su cuarto, está muy cansada, solo desea acostarse a dormir, sin embargo su plan se ve truncado cuando al llegar a su habitación se encuentra con varias maletas, arruga las cejas confundida, todo parece hecho un desorden, uno terrible.

— Tú debes ser Millie. — una voz un tanto relajada capta su atención, al concentrarse la bailarina lo nota, es una pelirroja que la mira con una enorme sonrisa — Soy Sadie, Sadie Sink.

— ¿Y eso me importa por que...? — dejó la frase al aire un tanto perdida y esperó a que la chica, que por cierto la miraba algo confundida, la terminara.

— Soy tu nueva compañera. — se sintió muy tentada a tirarse al piso dramáticamente y gritar un gigantesco No, mientras alargaba y sostenía la vocal por un par de minutos, entre sus planes no estaba tener una compañera, sin embargo se contuvo, era muy probable que tuvieran que convivir seguido, por lo que no quería empezar a llevarse mal con la muchacha, así que respiró lo más profundo que pudo y le sonrió de manera falsa.

— Ya veo. — pronunció estirando su mano — Mucho gusto. — dijo cortés, de inmediato la chica sacudió su mano varias veces y luego se le quedó mirando.

— Igual. — dijo antes de soltarla. Millie se dirigió a su armario y sacó su pijama, empezaba atar cabos con respecto a la pelirroja pero estaba demasiado agotada como para hacerle preguntas bobas para ayudar a Gaten con su apuesta — ¿Quién es tu consejera? — cuestionó la chica, justo con lo que no deseaba empezar.

La castaña suspiró y la miró con suma paciencia antes de entrar al baño a cambiarse, este también estaba hecho un desorden pero, se encargaría de arreglarlo con la ojiazul luego, por ahora su único propósito era poner su cabeza sobre la almohada, había sido un día largo.

— Natalia Dyer. — respondió cerrando la puerta tras ella, sin embargo Sadie andaba curiosa ese día, por lo que se pegó a su puerta.

— A mí me tocó Winona Ryder, dicen que es la mejor, la verdad yo también lo creo, es muy energética y buena, me dio unos cuantos dulces, además de la clave del Wi-Fi. — Millie no podía creer cuántas palabras decía esa chica por segundo.

— Eso he oído también, pero, me gusta mucho Natalia, es calmada y reservada, como yo. — dijo abriendo la puerta una vez cambiada y con los dientes lavados, esperada que la chica comprendiera la indirecta, al parecer no.

— Ya veo ¿Y qué tienes? — pregunta examinándola con la mirada — Yo tuve un episodio psicótico y luego otro, y luego otro, no creo que sea tan grave, pero ya vez, creyeron que era mejor venir aquí. — la pelirroja la miró expectante al tiempo que la castaña se metía en la cama.

— Prefiero no hablar de eso Sadie. Buenas Noches. — finalizó algo cansada del parloteo. Estiró su brazo, apagó la lampara de su lado y se cubrió la cara con sus cobijas. Ese era un tema que no se tocaba, tendría que acostumbrar a la nueva a eso, así como lo había hecho con las personas que la rodeaban en esa clínica.

-OO-

So Sadie 3 Ahí dónde la ven ella es más compleja de lo que parece, se ha vuelto una de mis personas favoritas en esta historia, pero ya la verán 3

Siento cualquier horror ortográfico, siempre lo reviso mil veces pero tengo un porquito de dislexia y no, qué va, a veces escribo burradas sin darme cuenta, es como inconsciente.

GRACIAS por los comentarios personitas que leen.

¿QUIEREN SPOILER? idk, el próximo capítulo va pasar algo que dkdjkdl... mejor no digo nada.

Según mi calendario, nos leemos el jueves 3

Clau*

ps. Men esa canción del principio del capítulo... xD