Hola!

Perdonen la demora pero estos días tuve mucho trabajo y me quito tiempo para terminar este 2° cap. ¡Ya nos adentramos en lo interesante!

No quiero adelantar nada, así que solo me queda decirles que espero que lo disfruten!

Recomendación para acompañar el fic: "Almost Unreal" de Roxette (atención al estribillo jaja). Siéntanse libres de escucharla donde plazcan no les indicaré esta vez.

Besos!!!

PD: Gracias por los reviews!!! Amo leerlos!

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Cap. 2 - ESTO SI QUE NO ME LO ESPERABA

El ascensor subió hasta el tercer piso de aquel edificio, al frenarse, las puertas se abrieron dándole paso al comienzo del recibidor de un moderno piso tipo loft.

Era un lugar muy agradable y con decoración moderna, el techo estaba alto, los pisos cubiertos con cerámicas en tono arena y tenía unos ventanales anchos y altos que abarcaban todo el alto de la pared. Por el tamaño de los mismos se podría suponer que en pleno día el lugar sería sumamente luminoso, pero como era el momento del crepúsculo solo brotaban algunos rayos en tonos ocres por los cristales. A través de ellos podía verse todo el paisaje de esa zona de la ciudad, que al joven le pareció fascinante.

Draco apoyo en el suelo su maleta y miro hacia los lados, cuando de repente vio una figura femenina apoyada en una chimenea.

Una maravillosa mujer estaba de espaldas, tenía un par de botas negras de cuero (piel) sin taco llegándole a sus rodillas por debajo de éstas vestía un pantalón negro ajustado junto a una camiseta de algodón blanca y en sus caderas se apoyaba un cinturón ancho de cuero negro con tachas plateadas. Por su espalda caía una cortina de rizos perfectamente defendidos color caramelo oscuro llegándole casi a su cintura.

Esta joven tenia un perfecto cuerpo, medianamente alta, con una cintura tan pequeña que formaba una perfecta silueta de guitarra al curvarse en sus caderas. Y su cola merecía todo un capitulo aparte.

De repente como despertando a la realidad se escucho la voz proveniente del motivo de su estado hipnótico.

- Llegaste puntual, te estaba esperando. Soy la jefa de esta operación.

Tardó unos momentos en darse cuenta que estaba petrificado viendo semejante visión, sentía pesada su mandíbula, como si la gravedad se empeñara con mayor fuerza en mantener su boca abierta. Estaba realmente hechizado.

La muchacha se dio vuelta y lo miró directo a sus ojos grises.

Draco sintió que se fundía en esos ojos marrones y que no conocía algo tan dulce.

Cuando su visión se hizo más periférica y miro completo el rostro de la aquella muchacha no pudo controlar el alarido que salio de su garganta.

- ¡Granger! ¡¿Pero cómo, cuando, porque, quien?! ¿Qué demonios haces aquí?

- Cálmate Malfoy, aunque no esperaba una reacción menor de tu parte. Si, soy la encargada de dirigir esta misión.

Si el Slytherin ya estaba sorprendido, esta afirmación lo hizo salir de sus casillas.

- ¡¿Cómo?! ¡Esto no puede ser! ¡Aquí se terminó mi pacto, regreso a Inglaterra a cantarle unas cuantas verdades a ese ridículo ministro!

- Bien, hazlo, me harías un favor. Además será muy grato para Ron tenerte cerca y continuar su investigación. A ver que esqueletos aun guardas en tu armario.

Al escuchar el nombre de Ron, el rubio sintió como si le echaran sal a una herida.

- No le temo a esa comadreja pobretona, y no tiene derecho a investigarme.- Expresaba con sus dientes apretados.

- Oh, si lo tiene, es Auror como yo, o te olvidas.

Hermione tenía tanta rabia en su dura mirada casi como la del rubio que permanecía frente a ella. Cambio el peso de su cuerpo hacia el otro pie, y cruzada de brazos le transmitió su desagrado.

- No creerás que me cayó agradable al enterarme que tú venías a "ayudarnos" en la misión, por un momento creí que el ministro me estaba jugando una broma pesada, pero al repetírmelo y explicarme tus motivos para hacer ese trato caí en cuenta que era una espantosa verdad.

- ¿Así que espantosa? Por favor, deberías sentirte orgullosa que un sangre pura forma parte de tus filas, y en especial alguien con mis habilidades e inteligencia.

- ¡Hay si! ¡Espera que me tengo que sentar, estoy tan emocionada de tenerte aquí que me mareo, hay demasiada sangre pura en el aire y no aguanto tanto prestigio aquí parado en mi sala!

Hermione decía con tono melodramático y llevándose una mano a su pecho para acentuar su actuación frente al muchacho, pero al ver como él la miraba con superioridad como afirmando cada cosa que le apuntaba, estalló.

- ¡Si, muy orgullosa! ¡Orgullosa de que un ex motifago, ex presidiario y tantas otras cosas nefastas que has sido y eres, esté co-la-bo-ran-do a cumplir MI misión!

- ¡Pues ni muerto te aceptaría como jefa en nada de lo que me toque! ¡Ahora mismo me marcho de regreso! Quédate con tus ineptos.

- ¡Perfecto, le diré entonces al ministro que es tu decisión y que te largas con el rabo entre las piernas!

Si una vez había sido el príncipe de Slytherin, y pretendía limpiar su nombre frente a toda la comunidad mágica, no podía soportar que una persona como esa sangre sucia lo haga quedar como un pelele. Porque después de que se fuera iba a regodearse y sembrar el chisme que Draco Malfoy no puede con ella. Comenzó a dudar de su partida, por la rabia que le daba dejarle ganar a "esta".

- ¿Y que si me quedo? ¿Que trampas me tenderás?

- Mira déjate de dar rodeos. Simple, es tu elección, o te quedas y acatas las normas que te impongo o regresas y le das de comer a los medios y dejas el campo libre a Ron con las ganas que tiene de volver a poner mano en tus archivos.

- ¡Malditos sean todos!

El príncipe de ojos gélidos no podía creer en la situación que se encontraba. O se quedaba soportando a Granger, o volvía quedando en manos de Weasley… ninguna de las dos opciones eran de su agrado. Así que optó por la menos odiosa y más segura.

- Bien Granger, acepto quedarme pero no creas que seré dócil y me dejare dirigir a tu antojo.

- Ya me imaginaba que diría eso. Pero no olvides nunca que de mis informes depende tu destino en este trabajo y tu futuro con la justicia. Así que de tu conducta para conmigo dependerá que y como le cuente al ministerio de tu proceder.

- Bueno je-fa, ¿que sigue ahora? ¿Me vas a dar más lata o que?

- Comenzaré a instruirte en la misión.

La joven decidió proseguir, sin hacer caso al ultimo comentario molesto de Malfoy, viendo que así seguirían todo el bendito día.

- Primero, este edificio con sus tres pisos pertenece al ministerio. Tienen varios en diferentes ciudades muggles para las misiones en el exterior y así poder equiparlos con lo necesario para hacer una más cómoda y eficiente tarea. Por ejemplo, tenemos una red flu activada, y podemos aparecernos y desaparecernos, pero solo dentro del edificio.

Al decir esto Hermione recordó lo más importante que debía advertirle a Draco.

- Lo indispensable Malfoy, es que recuerdes que jamás deberás usar magia en las calles con muggles a tu alrededor. Solo bajo circunstancias estrictamente indispensables y tratando en lo posible de que nadie lo vea.

- ¡Eso ya me lo imaginaba! Ya sé que estaré rodeado de muggles, ¿que piensas que me pasearé por el Central Park montado en mi escoba? Aunque debe ser agradable…

Por más que lo odiase, a la muchacha casi se le dibuja una mueca cómica al imaginarse la cara de los paseantes al verlo sobrevolar con una escoba encima de un parque atiborrado de muggles en pleno pic nic o trotando.

- No está de más que te lo aclare. Bueno, prosigo, en este edificio no estamos solos, están…

- ¡Hay! ¡Me acabas de romper el corazón, con las ganas que tenia de convivir a solas contigo!

- Pues no te he roto nada porque si vas a convivir a solas conmigo.

El muchacho quedo mudo, y no sabia que decir, hasta que llego a vociferar.

- ¿Convivir a solas contigo, pero que el mundo se confabula en mi contra?

- ¿Pero que te has creído? ¿O acaso no escuchaste nada? Porque me veas tranquila no quiere decir que me encante la idea de tenerte bajo mi mismo techo, solo que tuve tiempo para asimilarlo y es una orden del ministerio no me queda otra que tolerarlo. Y te aconsejo que tomes la misma postura.

Pero Hermione no estaba nada serena bajo esa aparente media tranquilidad, ella lo conocía bastante y sabía como era el Príncipe de Slytherin.

Recordaba el momento en que el ministro le envió una carta informándole de los motivos por la próxima incorporación de Draco Malfoy a sus filas. En sus ojos solo tenia rabia y de tanto estrujar el papel casi lo destroza.

Después de tantos años no lo había olvidado.

Sabía lo cruel y despiadado que podía llegar a ser; las cosas que había hecho en su pasado; su vanidad; su soberbia; lo insoportable que le resultaba; que la había salvado de la muerte en dos veces y la odiosa bella sonrisa que tenia de costado cuando…

- ¡Qué! ¡Por Merlín!, ¿Qué estoy diciendo? Debió haber sido un lapsus raro, ¿no?

- ¡Tierra a Granger! Continuarás con tu especie de curso introductorio ¿o vas a seguir en tu mundo privado?

- Eh, si si, ¡Y no estoy distraída! Solo pienso como le haremos porque esto no será nada fácil.

Draco emitió un suspiro más para darle la razón a ella con ese comentario que para mostrar fastidio. Y la joven prosiguió con su parte.

- Como te estaba indicando, en este piso viviremos tú y yo. En parte porque es la única habitación del edificio libre y por otra así puedo tenerte controlado de cerca que cumplas con tus deberes.

- Suerte, controlarme te será tarea dura - ¿Y en los otros pisos que hay?

- Bueno en el segundo viven momentáneamente Luna Lovegood, y Neville Longbottom, digo momentáneamente porque solo están colaborando por unas semanas.

- ¡Bingo! Esto ya parece la caravana de un circo yendo en contramano por el carril de una autopista - Ah, bueno imagino que no estarán perdiendo el tiempo como en Hogwarts.

Dijo Draco emitiendo una risa burlona y con doble intención en su mirada de acero.

- Pero no seas ridículo Malfoy, Neville está casado con Hanna Abbott, la tabernera de El caldero chorreante, y Luna está comprometida.

- ¿Y eso es obstáculo para pasarla bien?

- Veo que para alguien que fidelidad es solo una palabra más en el diccionario no.

- Continúa, ¿Y en el primer piso que hay? ¿Más lunáticos escondidos? ¿O Arpías y un Colacuerno Húngaro?

- No me tientes de ponerlos en tu habitación por las noches.

El rubio mostró sus palmas llevándolas a la altura del pecho en señal de inocencia.

- No, en el primer piso hay un salón de usos múltiples, con una gran variedad de herramientas y objetos para realizar actividades que hagan al plan de la misión. Ya lo conocerás, allí deberás practicar varias tareas para lo que nos han encomendado.

Hermione comenzó a caminar con altivez haciendo ademán al rubio para que la siguiera. Draco tomo su maleta y la acompaño mientras transitaban por el enorme salón del departamento.

Mientras la joven caminaba por la sala él iba detrás de ella, de esa forma estaba tranquilo de poder observarla sin culpa. No entendía como es que de esa chiquilla horrible que conoció cuando tenía 11 años, se había convertido en semejante mujer.

Claro que no era tan ciego como para no haberse dado cuenta que en los últimos tiempos de Hogwarts Granger estaba bastante mejorada que años antes. Pero aun así Draco veía ahora en ella algo diferente, y no solo en su aspecto físico, si no también en su forma de ser. Su rostro era más severo, la mirada más segura, un poco más altiva.

- Interesante Granger la que tenemos aquí… bah! Que digo… sigue siendo una sangre sucia que jamás estará a mi altura. Claro que esa frase ya no se la puedo decir, después de las persecuciones que hubo para con los que la proclamábamos. Si le comenta al ministro voy por hielo delgado. ¡Qué lástima, me divertía tanto diciéndosela en el colegio desde el día que me la crucé!

La muchacha se frenó al llegar a una puerta y dijo,

- Esta es tu habitación, acomoda tus cosas que en una hora estará la cena.

- ¿Cómo no hay elfos para que acondicionen mis cosas?

- Uff! Malfoy, empieza a desprenderte de algunas mañas que aquí te resultará muy difícil la vida sino. No, no hay elfos, nosotros nos atendemos solos, pero si podemos usar magia al menos.

El rubio puso expresión de fastidio, y abrió la puerta para ingresar. Mientras que se retiraba a la cocina Hermione le ordeno.

- Y vamos se hace tarde, que luego de la cena aun debo instruirte en los detalle de la misión.

Draco ingresó a la habitación y a diferencia de sus prejuicios era un lugar muy confortable y elegante. Tal como él lo hubiera deseado. Hasta tenía cuarto de baño individual.

En el centro se encontraba una cama grande y mullida, con un cobertor color gris oscuro con almohadones haciendo juego, al costado un vestidor listo para ser llenado. Al verlo Draco pensó.

- Lástima que prácticamente me traslade con lo puesto, en esta maleta de viaje no me entraba nada, solo artículos personales y alguna que otra muda de ropa. Voy a tener que salir de compras, no andaré caminando como mendigo por ahí, ¡Antes muerto!

Colocó las "pocas pertenencias" que trajo en algunas gavetas, se dio una reconfortable ducha y se cambio de ropa. Como aun faltaba bastante para la hora señalada de la comida, se sentó en un cómodo sillón de cuero negro que estaba junto a la ventana para leer un libro.

Pero volvió a cerrarlo al ver que su mente estaba en otros pensamientos.

Mirando hacia la noche estrellada recordaba todo lo que había pasado en su vida en los últimos tiempos, todas las imágenes desfilaban como en una película de terror.

Luego cavilaba en cómo podía estar trabajando con Granger en una misión para el ministerio de magia, era algo irreal vivir esto. Claro, ahora entendía, el ministro no le adelanto de quien se trataba porque sabia que ni con un Imperius podría haber aceptado estar bajo las ordenes de una mujer y que ésta encima fuera la ex Prefecta de Gryffindor. Si alguien se lo hubiera dicho hace solo una semana atrás, de la risa se hubiera ahogado.

Y su próximo pensamiento se lo dedico a Hermione. Aunque odiara admitirlo se la notaba diferente, misteriosa, un poco mundana, interesante por así decirlo. Y de allí su mente le conmemoró el momento que la vio en la mansión de su familia, nunca se lo dijo a nadie, ni él mismo se permitía recordarlo a menudo, pero jamás olvidaría los ojos de esa adolescente esa noche y que ni él supo que nombre ponerle a lo que paso por su corazón en ese momento. Pero se sacudió el recuerdo e intentó retomar la lectura.

En otra parte del departamento, con su varita de madera de vid en sus manos, la joven de cabellos castaños preparaba una comida simple. Aunque ella adoraba cocinar sin magia, tal como lo hacia su madre, pero con los años y el ajetreo del trabajo perdió la costumbre y prefirió darse ayuda con la magia para ahorrar tiempo y cansancio.

Con la mirada perdida, en la tarea Hermione también meditaba.

- Tener a Draco Malfoy bajo el mismo techo que yo duermo en las noche y comienzo mis días por las mañana… quien lo hubiera dicho, parece cosa de brujería.

Y con su pequeña humorada interna formó una sonrisa en sus labios.