Al día siguiente, despierto y sólo hay un lugar donde debo ir, y es a Grandchester Advertising, acepto la

nueva oferta del señor Grandchester, necesito el trabajo y es una buena oportunidad, a pesar de que su

oferta fue tosca y ofensiva en ese momento, es algo que no puedo rechazar por mi maldito orgullo.

—Buenos días, mi diva— sorprendo a Andy

— ¡Candy! Qué alegría que estés de nuevo.

—Lo sé, supongo que me arrepentí rápido.

— ¿Te arrepentiste o te han convencido?

— ¿De qué hablas?

—El cara de póquer cuando no te encontró por ningún lado, salió como loco a buscarte, hasta me

pidió que le dijera tu horario.

—Entonces tú fuiste la del cuchicheo.

Se carcajea y dice: —Lo sé, cariño, soy terrible.

Al terminar la sesión fotográfica, Archie me da la noticia que otras marcas están interesados en que

yo sea el rostro de ellas. Algo que me sorprende, en unos días el lanzamiento de la campaña de

Joyería Hayes Sparkle ha sido una conquista del público.

Estoy tan feliz de que mi madre y mi hermano vayan a verme muy pronto como una modelo, ya

puedo escuchar a mi madre chillar y decir que soy toda una princesa, y a mi hermano mascullar en

que no quiere que enseñe demasiado.

He tenido mucha ansiedad hoy, no he dejado de pensar en el señor Grandchester y quiero ir a agradecerle

de nuevo en persona todo lo que ha hecho hasta ahora por mí.

—Señorita White—dice alguien atrás de mí. Es la secretaria del señor Grandchester.

—El señor Grandchester quiere verla.

Música para mis oídos en esos momentos. Me dirijo hacia su oficina y mi corazón está a mil, sólo

quisiera lanzarme y abrazar a mi jefe guapetón.

Al entrar a la oficina, lo veo que está como el hombre de hierro de brazos cruzados y de pie al lado

de su escritorio.

—Julia, déjanos solos.

¡Hay mamá! Estoy nerviosa, pero qué carajos sucede conmigo ahora, ya no me pone los pelos de

punta por estar enojada, sino que ahora estoy estúpidamente nerviosa ante él.

—Señorita White ¿cómo se siente hoy? —Bien, gracias y ¿usted?

Él sonríe un poco pero trata de regresar al perfil de jefe cara de póquer.

—Muy bien, gracias por preguntar.

Después de una larga pausa y unas miradas extrañadas decide romper el hielo.

—Tengo algo para ti. — dice entregándome una bolsa de papel muy hermosa.

—Umm. ¿Para mí? — él asiente y pide que mire en su interior.

Mis ojos ya son grandes, pero estoy segura que en este momento se volvieron dos grandes platos. Es

la nueva Canon EOS 5D 24-70mm. ¡Me muero! Quiero saltar como una niña que le acaban de regalar

su primera muñeca, esto es increíble, más viniendo del hombre de hierro.

—No puedo aceptarlo, señor Grandchester. —digo nerviosa, es demasiado, me encanta pero es demasiado

para mí.

—Claro que sí, es la forma de pedirte disculpas por ser un idiota el otro día en la universidad.

Lo de idiota tiene toda la razón, pero aceptar un regalo como éste por interrumpir la clase es

ridículo, qué pasaría si cometiese un error más grave, ¿Me regalaría un viaje a la luna?

¡Joder!

—No es un idiota, señor Terrence, pero en todo caso, necesitará una cámara más grande. —Lo sé, soy

la chica que conoció en el café, pero en estos momentos su cara es todo un poema que quisiera

fotografiar con la misma cámara.

— ¿Me has llamado por mi nombre? — pregunta, y su mirada es sexy, ¡Dios! odio esa mirada en él.

—Disculpe, fue todo tan rápido. —Sí, siempre Candy White y su cabezota.

—No te preocupes. — dice tratando de no reír.

Pero qué pasa con él, siempre tiene que ser serio todo el tiempo.

—Veo que has venido a trabajar, Archie me ha dicho que tiene más trabajo para ti, quiero que sepas

que la propuesta sigue igual, puedes tomarte el tiempo que quieras para tu universidad.

Me encanta, la forma en cómo habla y se dirige a mí, con tanto respeto, tan profesional, y yo tan

morbosa por pensar en él de esa forma de guapo y sexy, si supiera que en mi mente se llama cara de

póquer, me mata y me lanza la cámara nueva en mi cabeza.

Al regresar al estudio, veo muchos hombres en ropa interior, esto no es buena señal.

—Candy, tu vestuario te espera, continuaremos con la promoción de ropa interior.

Que me maten ahora mismo, no quiero estar desnuda o con poca ropa enfrente de todos estos

hombres, musculosos y llenos de tatuajes por todo el cuerpo. ¿Pero a quién se le ocurre tanta estupidez para una campaña?

Al vestirme, mi ropa interior no es tan provocativa, no muestro demasiado, principalmente mi

abdomen, una parte de mi cuerpo que no quiero que nadie vea.

— ¡Estás hermosa! —chilla Andy.—Mataría por tener esas curvas, cariño.

—Y yo mataría por no tenerlas.

Al entrar a escena, hay dos sujetos tomándome de la cintura y otro toca mi pierna ¡Demasiado!

Me pongo tensa, y Ryan, el chico de la cámara, me pide que me relaje, que actué sexy. ¡Mierda! Soy

todo menos sexy.

En ese momento, veo al señor Grandchester entrar, y su mandíbula está tensa, está con el entrecejo

fruncido y de brazos cruzados.

Intento mantenerme lo más profesional que puedo, pero es imposible, me siento incómoda, no me

gusta que nadie me toque, trabajo o no, no me gusta, siento que me muero, estoy nerviosa y quiero

salir corriendo

—¡Alto! —grita alguien.

Abro los ojos al darme cuenta que fue el señor Grandchester el que dijo que se detuvieran.

— ¿Qué pasa? — pregunta Archie

Los demás están casi temblando, parece que está saliendo humo de la nariz del jefe en estos

momentos, y mi respiración se está normalizando porque aquellos modelos casi desnudos, ya no

están tocando mi cuerpo.

—No quiero que ella haga este comercial. — pide Grandchester

¡Gracias a Dios!

Puedo apostar a que mi cara tiene la escena de una novela mexicana en su momento más dramático.

— ¡Estás loco! Es nuestra mejor modelo —se queja Archie, me puedo dar cuenta que no lo trata de

usted, son amigos, entonces está a salvo de que el señor Grandchester no rompa su nariz por haberlo

llamado LOCO.

—Usa a otra, ella no hará ese tipo de comercial. — ordena.

Da media vuelta y se marcha.

Todos quedamos con nuestras mandíbulas por el suelo, Andy es el que tiene cara de ópera en estos

momentos.

—Maldición Candy, lo siento pero usaré a otra modelo, espero no te importe, ya escuchaste a Terrence

—No te preocupes, Archie, ¿Puedo retirarme?

Asiente con la cabeza, y yo me voy saltando como quinceañera, estoy feliz de no hacer ese tipo de cosas. Pero lo que más deseo en este momento es ir y darle las gracias a Grandchester, otra vez me ha

salvado de una grande.

Voy a su oficina y le pido a Julia hablar con él, pero que no me anuncie, quiero sorprenderlo. Ella me

ve con recelo.

¿Está celosa?

Toco su puerta y él llama que pase adelante.

—Disculpe señor, ¿puedo hablar con usted? — pido, y sé que tengo cara de cachorro en este

momento.

— ¿Qué pasa, Candy?

—Quiero agradecerle por lo que hizo, no me gusta estar rodeada de hombres y mucho menos en

ropa interior.

Él sólo me observa y sonríe, por primera vez sonríe sin fingir. —Me di cuenta, te dije que haría lo

posible para que te sintieras bien aquí. —concluye.

Entonces pienso que tengo que aprovechar su buen humor. — ¿Hay otra cosa que quiero pedirle?

—Claro, dime.

—Mañana tengo una presentación fotográfica y no sé si pueda llegar a tiempo al trabajo. — Lo sé,

mentí.

—No te preocupes, tómate el tiempo que necesites.

Se va tan hermoso hoy con su traje negro y camisa azul, puedo ver sus ojos cómo resaltan el día de

hoy. Me dirijo a la puerta y Julia me fulmina con la mirada.

¿Cuál es su problema?