Hoy es un día alegre, el cielo está despejado, él culminado con mis clases de la universidad hace
unos días y por fin mi graduación se acerca; los días pasan y aunque mi trabajo al principio fue
totalmente ajeno a mi gusto, me ha sentado bien, aunque mi jefe guapetón ponga cara dura cada vez
que me mira
Conduzco con la música a todo volumen y suena una de mis canciones favoritas, tarareo hasta el
estacionamiento del Advertising y me dirijo a la entrada.
Me sorprende más seguridad alrededor del edificio, parece que has cumplido con la orden que el
señor Grandchester dio, mejorar la seguridad y que nadie pase una escena desagradable como la mía.
Al ir por los pasillos una pequeña niña rubia venta corriendo y choca conmigo, se asusta y yo
quejo para mis adentros, la niña me observó asustada, es hermosa, sus moños rosas están perfectos y
sus ojos azules me deslumbran.
- ¿Estás bien, pequeña? - pregunto tocando su pequeño rostro, pero ella no responde en voz alta,
únicamente asiente.
- ¿Como te llamas? - le sonrió y ella sigue sin hablar, niega con la cabeza y me da una pequeña
sonrisa
- ¿Te comieron la lengua los ratones, pequeña chispa? - le digo chispa y recuerdo a mi padre, así
me dijo cuando me miraba correr por toda la casa.
Me pongo de rodillas ante ella, es extraño que la niña no me gusta, parece asustada pero a la vez es
amigable
- ¿Dónde están tus padres, pequeña? - ella niega con la cabeza nuevamente, esto ya no me está
gustando y decido sentarme en el pasillo, me intriga saber porque su personalidad es inusual.
-Yo llamo Candy, ¿Te gustaría ser mi amiga? - la chispa sonríe y asiente, eso de interactuar con
niños casi no se me da, pero ella es un encanto.
-Bien, ahora sabes cómo me llamo, ¿Cuál es tu nombre? - le vuelvo a preguntar y la nena esta
toma mi mano y dibuja algo con su pulgar.
Son letras.
-E ... L ... I. Eli. - Siento un nudo en mi garganta, la pequeña Eli, parece que tiene una
discapacidad para comunicarse. Ahora entiendo. Siento unas terribles ganas de llorar y de abrazarla,
pero yo contengo
-Eli, que lindo nombre. -le susurro, y ella sonríe, es toda una muñeca pero me parte el corazón
que no puede hablar Entonces me ocurre la idea de sacar un lápiz y una pequeña libreta para
Preguntar dónde están sus padres, no quiero que la pequeña ande corriendo y pueda lastimarse.
- ¿Pequeña, sabes escribir? - ella asiente, y toma mi lápiz y escribe en la libreta. - "Estoy con papi" - Listo .- "Me perdí" - sonrió y le digo que no se preocupe, que yo la ayude a buscar a su padre.
La nena toma mi mano y luego pasa por el aparato de golosinas, ella se queda viéndolos,
entonces para arreglar un miedo a estar perdida, el compro una paleta rosa de fresas.
La pequeña sin pensarlo dos veces la toma, y chupetea su paleta mientras vamos en camino en busca
de su padre, el irresponsable de dejar una criatura sola.
Cuando vamos por el pasillo, la nena me toma de la mano y me dirige, parece que ya
se encuentra su padre, me sorprende que es el mismo camino de la oficina del señor Barbieri, pero
me da la impresión que quizás él se encuentra en junta con el padre de la pequeña Ana.
Nos sentamos a esperar un momento y tampoco veo a Julia en su escritorio.
- ¿Está rica la paleta? - la nena asiente y me sonríe.
- ¿Años años tienes Eli? - la pequeña responde extendiendo su mano con sus cinco deditos.
- ¿Cinco? - Me sorprende y quiero gritar una palabrota, pero me contengo por la pequeña, es tan
nena y ya sabe escribir tan bien, a mí me costó varias nalgadas de mi padre y de mi madre, qué
tiempos aquellos.
La pequeña eli termina su paleta y tira del palillo en la basura, es toda una princesa con modales,
vuelve a sentarse conmigo y esta vez se acuesta en mi regazo.
- ¿Estás cansada, pequeña? - la pequeña asiente y yo acaricio su pequeña melena. Minutos después
se queda dormidita.
De pronto escucho que abren la puerta de la oficina del señor cara de póquer y él me observa y se
queda helado.
-Buenos días, señor Grandchester, esta pequeña me dice que está perdida, ¿Sabe quién es el padre?
Él no responde y está detrás de él, Julia y también se queda helada, no entiendo su asombro, veo la
expresión del señor Grandchester que pasa de asombro a enojo.
-Julia, llévala adentro.
De inmediato Julia, con mucho cuidado para la pequeña en sus brazos y hace lo que la cara de
póquer le pide.
- ¿Qué pasa? - pregunto asombrada, no entiendo lo que está pasando, entonces el señor todo
poderoso se acerca y me toma del brazo furioso.
- ¡Que sea la última vez que te veo con ella!
¿¡Pero qué carajos !?
- ¡Oiga qué le pasa! Yo no he hecho nada malo, la nena ha tropezado conmigo y yo ha dicho que
está perdida, yo solo estaba buscando a su padre, no podía dejarla ahí -continúo y él se relaja- heno
mucho peligro afuera y corría hacia la salida, el repito, no podía dejarla ahí, me disculpo si el cometido fue un error al traerla aquí pero no me fuiste a buscar por haberla encontrado.
Él no dice nada y se toca la cabeza con las manos, entonces entiendo.
Él es el padre de Eli.
- ¿Usted es el padre de Eli?
No responde, solo pregunta:
- ¿Te ha dicho su nombre? - pregunta asombrado como si fuera de otro mundo que una nena diga
cómo se llama, y en la manera en que Eli lo hizo conmigo fue inusual.
-Sí, la niña ha dibujado su nombre en mi mano. - él no dice nada y su cara de asombro descuella
en ese momento.
-Yo ... lo siento Candy, no fue ...
-No señor, no se preocupe, ya está acostumbrado a su trato especial, pero tenga más cuidado con
la nena, estaba tan asustada que su cara era todo un acto.
Mi tono de voz hace que retroceda y solo baja su mirada.
-Regresa a trabajar- manda, pero ni un gracias, listo; eso me pasa por buena gente.
Me alejo sin decir una sola palabra, no quiero que Ana despierte y escuche mis gritos. Al llegar al
vestuario, Andy me ve alterada y pregunta:
-Cariño, parece que tiene levantado con el pie izquierdo.
-El cara de póquer se empeñó en hacer la vida de los cuadritos -la cuento todo lo sucedido: -he
encontrado a la pequeña Eli y la llevó a buscar a su padre y yo entero de él es el padre.
No termino de contarte todo cuando veo que la cara de Andy es todo un poema igual que la de
Julia.
- ¿Ahora tú también? -pregunto.
-Candy, no sabes lo que acabas de hacer. -dice la lora de Andy y como toda una diva, tiene las
manos en la boca.
- ¿Eli es intocable o qué? -Andy asiente y dice:
-No solo es intocable, es la hija del rostro de póquer, nadie habla con ella, no deja que nadie se
acerque a ella excepto él. -Sisea-la protege demasiado, ni se hace te tiene cruzado con ella, nunca
se separa de él.
-Pues soy la hija del jefe de la Reina de Inglaterra, la niña fue dulce conmigo, me agradó.
-Estuviste un punto de ir al infierno, querida.
-Sí, mira que miedo.
Omito lo ocurrido a Andy de todo lo que ha pasado con nuestro jefe, estoy seguro que se descabeza si el cuento, su boca ya no más. Es todo un Rey del drama.
-Hagamos nuestro trabajo, disfrázame lora.
Carcajea y empieza a hacer su trabajo, me pica la lengua por preguntar si el jefe está casado, ya
que tiene una hermosa nena, es probable que también tenga una madre.
-Tú que lo sabes todo y que no te lo inventas, ¿Sabes si el póquer está casado?
-Querida, no juegues con fuego o te vas a quemar.
-No seas ilusa, solo es un curiosidad. -le señalo muy seria.
-No estoy casado que yo sepa, y pues la madre de la niña es un misterio-continúa murmurando- lo
que te puedo decir es que el póquer se enfrenta a un empedernido con las mujeres, así como colecciona
autos de lujo, lo mismo hace con ellas.
-No me digas. - murmullo, de repente siento una incomodidad por todo lo que estoy
escuchando
-Sí, querida, pero la desteñida de su secretaría muere por él, tal y como lo hacen todas. Hay una
modelo en particular, ella trabajó un tiempo aquí, y mi vida, yo soy diva, pero ella es una perra en
celo
Carcajeamos juntas, y digo en familia porque una Jackie a pesar de que es un chico, no le gusta que se
refieran a él en forma masculina.
-Siempre se da una vuelta por aquí en busca de sexo ardiente ¡Hay Dios! Es tan sexy pensar en el
cara póquer rompiendo tu ropa interior.
¡Asco! -Cállate Andy, es demasiada información.
Después de unos minutos de fútbol, enfrento mi realidad, trabajar y posar.
Cada día me gusta más mi trabajo porque me siento cómodo que el señor cara dura haya captado mis
fobias.
BUENO CHICAS AQUÍ DAMOS INICIO AL MARATÓN ESPERO LO DISFRUTEN
