Death Note no me pertenece.
"El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido"
- Ramón Llull.
De olvidos no hablemos
No somos nada.- pensó, mientras giraba la llave en la puerta de su departamento.- Él no significa nada.
Entonces, ¿Por qué le estaba costando tanto dejarlo ir?
Sabía, supo, desde el primer momento en que lo vio; desde la vez que apareció sin ser llamado, desde que irrumpió, desde que la dejó sintiéndose indefensa (lo cual sucedía cada muerte de Obispo) y encarcelada entre dos bandos… supo, que ese adolescente, ese chico que procuraba ser alguien mayor, y fuerte, era alguien muy peligroso.
Demasiado impredecible. Demasiado inaccesible.
Problemas.
Lo supo, aun cuando comenzaron con aquel sutil juego, aquellas charlas triviales; aquellas amenazas involuntarias e inconclusas. Lo supo, aun cuando lo veía apuntándole con aquella arma, con la excusa de tener su nombre verdadero para escribirlo en la libreta.
Porque sabía, muy en el fondo sabía, que el chico vestido de cuero no sería capaz de hacerlo.
Lo supo, luego de compartir aquel placer indebido, prohibido. Aquello que había logrado dejarla sintiéndose sucia; hasta patética. Teniendo el doble de edad, se había dado el lujo de estar con él: un niño, un asesino; el enemigo.
Pero… ¿Qué acaso él y Near no habían tenido el mismo objetivo, después de todo?
Ella le había dicho una vez, que no estaba del lado de ninguno de los dos. Lo único que había querido, era atrapar a Kira.
Y así lo hizo.
Un leve recuerdo de sus manos sobre su piel, su boca; aquel sabor a chocolate y a muerte, a tragedia, le volvió a llenar la cabeza al mirar dentro de su habitación. Las noches que había pasado allí; los daños que ella había ayudado a reparar. A unir las piezas una vez más.
Porque Mello, después de todo, había sido eso para ella: un acertijo, un enigma.
Había intentado, de verdad lo había hecho. Pero aun así…
No. No significa nada.- se dijo, una vez que tomó la pastilla y se metió en la cama.
Aquellos zafiros celestes; amenazantes, fríos, y a su vez encantadores, se le hicieron presente en el medio de su mente.
Lo lamento.
Y, en verdad, lo hacía.
Lamentaba no haber podido salvarlo.
Lamentaba... no haber tenido un poco más.
Un pequeño drabble que pensé luego de leer un poco de MelloxHalle, hace mucho que no escribía de esta pareja.
Espero les haya gustado, no se olviden de comentar.
-Vigigraz
