Despierto en la madrugada y Terry, que bonito es llamarle asi, no está a mi lado, me

preocupo y lo busco por toda la habitación, voy a la sala y no está, el lugar es inmenso, tardaré horas

en encontrarlo, de pronto entro a una de las habitaciones y lo veo durmiendo ahí.

¿Por qué me dejó durmiendo sola? Me siento triste, él dijo que se quedaría conmigo. No lo pienso

mucho y me tumbo en la cama con él, sin que se dé cuenta. Total, más cara de póquer no puede hacer

cuando me vea que amanecí a su lado.

Esa mañana, me despierto y no reconozco el lugar, recuerdo todo lo que pasó la noche anterior, mi

borrachera y el besucón que me he dado con el señor Grandchester, o mejor con Terry, es un nombre

muy hermoso; igual a él. Hay un vaso con agua y dos pastillas sobre la mesa. Qué vergüenza.

Me levanto y voy al baño, no quiero que Terry me vea así, se podría asustar.

—Buenos días, señorita Candy—me sonrojo por el saludo de la Sra. Ponny

—Buenos días, Sra. Ponny. ¿Dónde está el señor Grandchester?

Me señala al balcón y sonrío con gratitud.

La mañana es hermosa y mis ojos lo estudian de pies a cabeza.

—Buenos días. — lo veo y ¡Dios! Es tan bello por las mañanas, sin su traje estirado.

—Buenos días—me sonríe y mis piernas tiemblan, con esa sonrisa tan hermosa que tiene, debería de

sonreír más a menudo.

Me da un beso casto. —Tanto me extrañabas que te has metido en mi cama.

¡Penaaaaaa! Acabo de alimentar al narcisista, pero que humildad la de él, y como yo también puedo

ser zalamera:

—Cuando me prometen algo, busco que se cumpla.

— Candy, ¿Puedo preguntarte algo? —Se ve serio. Asiento con la cabeza.

— ¿Qué es lo que más te gusta de mí? — rio con picardía no tiene ni idea.

—Tu cabello.

Me besa en la frente y musita: —Se nos hace tarde para el trabajo, señorita White.

Rio para mis adentros. —Vaya usted, señor Grandchester, yo renuncio.

— ¿De qué hablas? —parece que no le cayó bien la noticia. —Mi graduación es en dos días, he terminado el contrato.

—Es verdad, no sabes el alivio que me da saberlo, ya no tendré que cargarte fuera del set. — al

escuchar eso, suelto una gran carcajada y al mismo tiempo recuerdo que ya van dos veces que me va

haciendo lo mismo.

—Las pagará por eso, señor Grandchester — dicho eso, quiero proponer algo, y que días atrás ni en el

mejor de mis sueños se me hubiese ocurrido.

— ¿Señor Grandchester?

—Sí, señorita White.

— ¿Quisiera ir usted a mi graduación?

Lo piensa, me ve, lo vuelve a pensar, sonríe y por fin contesta:

—En primera fila, pequeña.

¡Flores y violines, que bello momento del señor cara dura! He logrado sacar la estaca que tenía

dentro, y me ha regalado una sonrisa y un besucón de nuevo.

Después de nuestro pequeño momento en el balcón y rico desayuno cortesía de la Sra. Ponny, ya veo

porqué Terry la adora, es una mujer encantadora.

Vamos en camino a mi apartamento y me pica la lengua por preguntar:

— ¿Dónde está Ell?

Eso no le gusta y de inmediato frunce el cejo, aquí vamos otra vez.

—Está con su abuela.

¿Abuela? Entonces tiene que ser la madre de él o la de ella, me pica más mi lengua por preguntar:

— ¿La madre de Eli o la tuya?

—No hagas tantas preguntas—suelta de un golpe. Cara dura entra en acción de nuevo.

— ¿Quién es la madre de Eli? —vuelvo a preguntar y sé que se enfadará por mi interrogatorio.

—He dicho que no sigas preguntando, Candy.

Perfecto. Vuelve a ganar, me rindo y no sigo preguntando. Me deja en el apartamento y cuando

quiero despedirme, me da un beso en la mejilla.

Hasta aquí le perduró lo romántico.

Saco mi orgullo y me bajo del auto molesta, no entiendo el motivo para no responder una simple

pregunta, ¿Cuál es el misterio? En su casa pude ver una habitación a lo lejos y decía el nombre de la pequeña; pero me parece extraño que él no quiera hablar de eso. Pero no iba a insistir, es su vida y

todavía no sé a dónde va a llegar a parar todo esto y qué significó para él el beso.

Quisiera evitar no tener miedo, ha sido el primer hombre al que beso; pero sus ojos del color del

cielo, son profundos y llenos de misterios, misterios de los cuales no sé si estoy preparada para

saber.

Mi teléfono suena y es Annie

— ¿Dónde has pasado la noche? —Chilla—He ido a tu apartamento y no estabas.

—Tranquila, he pasado la noche en casa de tu cómplice.

— ¿Con el señor Grandchester?

—Sí.

Escucho como resopla, y ya estoy esperando el drama.

— ¿¡Estás loca!?¿¡Es tu jefe!?

—Primero: ya no trabajo para él. Segundo: no he hecho nada y tercero: no eras tú la que lo defendía.

—Lo sé, pero me preocupas.

—No te preocupes por eso.

Omito lo del beso, porque prefiero decírselo de frente y reír con su cara de ópera que seguro hará.

Hablamos acerca de la graduación e ir de compras juntas por el afamado vestido de gala.

Pasan las horas y no tengo ninguna llamada de Terry. Soy orgullosa, yo tampoco lo hago y ya me

voy mentalizando que ese beso no significó nada para él. Me entran las ganas de llorar pero me

aguanto, no quiero hacer un drama sólo porque mi primer beso fue con un hombre al que tanto he

detestado todos estos días y que ahora me confunde.

Me voy en el robot de compras con Annie y nos vamos al centro comercial. Después de visitar las

cien tiendas y probarnos más de mil vestidos, por fin encontré algo a mi gusto, ni tan sexy ni tan

aburrido, mi estilo.

En ese momento siento vibrar mi celular. ¡Terry!

De: Terrence Grandchester

Fecha: 5 de febrero de 2014 02.19

Para: Candice White

Asunto: Ex Jefe

Se ve usted preciosa hoy, señorita White.

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISING, INC.

¡Cómooooooo! ¿Dónde está? Veo alrededor pero no veo a nadie, de pronto siento nervios al leer el

mensaje y le contesto:

De: Candice White

Fecha: 5 de febrero de 2014 02.21

Para: Terrence Grandchester

Asunto: Amigo

Señor Grandchester:

¿Me está siguiendo o controla las cámaras?

Candice R White.

De: Terrence Grandchester

Fecha: 5 de febrero de 2014 02.23

Para: Candice White

Asunto: Amigo

Señorita White

Ninguna de las dos, pero estoy seguro que hoy está más bella que el día anterior.

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISINGINC.

¡Me muero! Que romántico mi ex jefecito, me aguanto de saltar como niña de cinco años y guardo

mi teléfono, Annie me mira y está esperando a que le cuente con lujo de detalles todo lo que pasó con

Terry

—Está bien, te diré la verdad. Nosotros nos besamos

— ¿¡Quééééééé!? — lo sabía, la reina del drama en acción.

— ¿Por qué no me lo habías dicho?

—Quería ver precisamente esa cara de ópera que estás haciendo, y bueno ya lo sabes, pero por favor,

no te emociones; seguro fue algo del momento.

—Si hubiese sido algo del momento no estuvieras como boba, seguro él te mandó el mensaje y por

eso estás así. Rio para mis adentros y asiento. —Le he invitado a la graduación.

— ¿¡Quééééééé!? —grita emocionada—Tu madre y tu hermano estarán más emocionados que yo al

ver que invitaste a tu jefe.

Pienso y pienso, tiene razón; mi madre se emocionará y mi hermano se pondrá furioso.

—Que no es mi jefe, lora. — rio y prosigo: —Seguro pondrán ojos de drama igual a los tuyos.

Terminamos las compras y me voy para mi apartamento, me siento triste de no haber visto hoy a mi

ex jefe cara dura; pero al mismo tiempo intento no emocionarme ni esperar nada de él. Sería lo

mejor, está lleno de misterios y ya me estoy arrepintiendo un poco por haberlo invitado a mi

graduación.