Me despierta mi madre con el desayuno en cama. ¡Lo mejor !, le doy un beso y un abrazo y devoro mi

desayuno aún en cama. Luego que mi estómago está lleno de comida única, me doy una ducha y

pienso en que no me dejaré vencer por Terrence Grandchester, no estaré triste más por él, por lo que haga

o deje de hacer.

No quiero vivir en su mundo sombrío, todavía no sé si está casado con la madre de la pequeña, es una

nena hermosa y supongo que su madre también lo es, a pesar de que no vi ningún anillo o

fotografía, no puedo subestimarlo y pensar en que es un hombre diferente, cuando solo me ha

ser un controlador millonario.

La tonadilla malévola empieza a sonar, y no lo pienso tanto y doy rechazar a su llamada. ¿Para qué

me llama? Definitivamente no caerá más en sus encantos, seguro hace eso con todas, así como dijo

Andy de su pelirroja tetona.

Recibo un mensaje de él y me dio el corazón al leerlo.

«Señorita White, ¿Por qué no atiende mis llamadas?»

¡Exploto! ¡Exploto!

Ahora vuelvo a ser la señorita Blanco de nuevo, me estoy volviendo loca, a veces me gusta que me

llame así, pero cuando estoy más que enfadada y decepcionada de él, me cae como balde de limón.

«Señor Grandchester, no deseo hablar con usted, ni ahora ni nunca, por favor, no volver a buscarme»

¡En tu cara de póquer!

«¿Qué pasa, pequeña? ¿Por qué estás molesta conmigo? »

Será terco, vuelve con su espalda cuando quiere obtener algo de mí, pero se ha fue el tiro por la

culata, Candy White no vuelve a caer.

«No estoy molesta, no siento ningún tipo de sentimiento hacia usted, por lo que no puedo volver a buscar, ya no trabajo para usted» Seguro se enfada, pero como siempre me valdrá una rebanada de pepino junto con dos rebanadas de

tomate

No contesto, parece que ya captó el mensaje del señor Grandchester.

Al bajar, mi padrastro se encuentra en el trabajo, es gerente en una empresa de seguridad, mi madre

siempre ha tenido miedo a las armas, pero desde que se casó con George, ha tenido que

Hlaslas. En cambio yo amo la naturaleza. Cuando practico el Surf es todo un mundo sin límite,

las olas, el viento y el chapuzón cuando una ola te sacude es adrenalina al cien, aprendí desde muy

pequeña cuando vivíamos en Long Beach, donde vive mi hermano actualmente.

La fotografía, la ópera y el surf, han sido las aventuras más hermosas que he vivido gracias a mi

padre, fue él quien me regaló mi primera cámara, el que me llevó a la ópera y me alentó un intento

bailar con las olas.

Amo a mi madre, pero estando sentada todo el día no es lo mío, decido salir a caminar.

-Hija, no vaya lejos, recuerda que casi no conoces los alrededores.

¿Pero qué diferencia hay? Son calles, y todas me parecen iguales.

Me voy a recorrer un poco las calles de Calabasas y me detengo por mi adicción, un té frío.

Me siento en una de las mesas que dan al aire libre de una pequeña cafetería y alguien me cierra los

ojos con sus manos. ¡Mierda! Odio que lo hagan.

- ¿Quién demonios es, cuento tres y llevo tres? - resoplo con furia.

-Siempre la misma, Candy. -dice la voz de un hombre riendo.

Se pone enfrente de mí, y me llevo una gran sorpresa. El chico que ha estado enamorado de mí desde

pequeño, según me ha jurado, Anthony.

El saludo con un fuerte abrazo, sin pecado antes de un hombro en los hombros, por hacer que orine en

mis pantalones

- ¿Cómo ha estado, Anthony? - emocionada por verlo, ha sido un gran amigo y tenía mucho tiempo

de no saber nada de él, desde que me fui a vivir a Los Ángeles.

-Bien, cariño, trabajando duro. -resoplo, ¿Anthony trabajando? Siempre ha sido un rebelde igual a mí.

-No sé que hacer carreras era trabajar duro- murmullo.

Anthony, participaba en carreras desde muy joven, junto con su hermano, pero cuando su madre murió,

fuimos perdiendo comunicación.

-No, ahora pongo bajo custodia todo lo que practica lo ilegal. -mi boca se abre en una gran "O".

-Soy detective.

- ¡Eres Policía! ¡No lo puedo creer! Oye perdón por haberte amenazado hace unos minutos. - Anthony

ríe a carcajadas y yo hace un guiño.

Yo trabajé de modelo, y ahora soy fotógrafa profesional, puede esperar que él haya madurado y

ahora sea alguien importante.

-Me alegro mucho por ti. - digo con orgullo, ahora que lo veo me doy cuenta de su traje, ve

guapo con sus ojos azules y su cabello corto.

- ¿Qué hay de ti? Escuché por ahí que ya eres fotógrafa. - felicita con un beso en mi mano. -Te lo

mereces.

-Así parece. - me sonrojo, ojala supiera que ahora mi cara es reconocida.

- ¿Caramelo? -pregunta y no entiendo su interrogante. -Te ha visto en la televisión, dame un poco de

crédito.

¡Me muero! Si alguien me conoció antes, es Scott, sabe que la pintura y los vestidos no se me dan.

Carcajeo a gritos y tapo mi cara con mis manos.

-Tranquila. -ríe quitando mis manos de mi rostro. -Eres hermosa, siempre lo he sabido, estoy

orgulloso de ti, modelo y fotógrafa, ¿quién lo iba a decir?

Silencio mutuo y miradas profundas. ¡Alto! Nada de cambio de luces en estos momentos, Scott es

mi amigo, siempre ha sido mi amigo y así será siempre.

-Entonces, detective, -prosigo rompiendo el incómodo momento-Ahora eres detective, supongo

que no me sorprenderá que también estés casado

Él me mira y levanta la comunidad de su boca. -No, Candy, solo ha habido una, y ahora que soy

alguien en la vida, quién sabe. -murmura con coqueteo y continúa: -quizás ahora pueda

conquistarla.

¿Anthony se está refiriendo a mí?

Quito la mirada, y el acto que no entendió, es mejor así, la demasiada confusión que tengo en mi vida en estos

momentos, para que también venga a otro adorno en mi vida que ya es un chasco.

Suena su teléfono y se rompe el silencio.

-Ha sido un placer, Candy, te veo luego. -Besa mi mejilla y siento nervios-Me hace feliz volver a

verte

Se despide y entra a su coche que estaba a unos metros del lugar. ¡Vaya momento! Incómodo fue

todo eso. Anthony es más guapo que nunca. Aún así no puedo verlo como algo más.

Termino mi café y mi teléfono vibra, lo he dejado así para no escuchar la canción malévola de mi ex

jefe que se ha empeñado en llamar con tanta urgencia la noche anterior.

Es un mensaje de Annie.

«Hermosa, espero que te quede la posibilidad de pasar bien, te extraño»

Sonrío y tecleo enseguida:

«También te extraño, y te sientes mal que las clases.»

Carcajeo de solamente pensarlo, la vida de estudiante más rápido y necesito más empleo lo más pronto

posible Se me ocurre pensar en un plan B y seguro Linda estará feliz.

«¿Todavía está libre la vacante en el Luxar?»

«Sí, no me digas que hora te interesa, vaya cómo ha cambiado en pocos días. »

«Necesito trabajar, antes de encontrar un buen trabajo de fotómetro en compañía. »

«Hablaré con el gerente, te escribo para confirmarte. »

«De acuerdo, gracias un beso. Te quiero. »

Ahora solo tendré que ocuparme de los borrachos del Luxar, pero por los momentos, el sacrificio

espero que valga la pena, no puedo quedarme como máximo por el resto de mi vida.

Al caminar a casa mi teléfono vibra y es una llamada del señor Grandchester, pero el hombre es más terco

que una mula.

¡RECHAZAR!

Siento que vuelve a vibrar y me rindo, no me voy a dejar en paz en mis días de descanso así que decido

contestar simple y cortante como el encanto que soy.

-Hola-resoplo.

-Hola, Candy, pensé que nunca contestarías. -Eso era lo que quería.

- ¿Qué quiere? -pregunto tosca y sin importarme.

-Escuchar tu voz y saber que estás bien. -sus palabras me molestan, su naturalidad de estupidez le

fluyen por las venas.

-Pues ahí tiene, estoy bien. -y antes de colgarme interrumpe: -No se atreva a colgarme, señorita

Blanco.

¡Maldito mandón!

- ¿Por qué lo hace? -pregunta como un crío.

- ¿Hacer qué?

Sé a lo que se refiere, pero no quiero hacer que su ego se hinche más de lo que está.

-Evitar lo que queremos queremos.

¡Calor! Maldito tono de voz ronca, hace que me estremezca. Creo que necesitaré otro té.

Mientras voy caminado el respondo:

-No sé qué quiere, pero estoy seguro de lo que quiero yo, y no creo que le guste.

- ¿El que quiere, señorita White?

- ¡Patearle el culo! ¡Maldición! - dicho eso, corto la llamada y camino más deprisa.

Vuelve a vibrar y cuando veo, es un mensaje:

«¡No maldigas! Y no corras, puedes puedes lastimar, señorita White. »

¡Mi madre y la de él! ¿Me está siguiendo?

Me detengo y veo a mi alrededor pero no veo nadie, este hombre me va a volver loca. Sigo mi paso

y siento que un auto me está siguiendo, ¿Será él?

Sigo caminando más deprisa y no me doy cuenta que me he enviado del camino a casa.

¡Joder me perdí!

No conozco mucho Calabasas y el camino que nunca antes, por una razón absurda se me ha

olvidado, solo a mí se me ocurre venir caminando.

Doy la vuelta y trato de llegar a la cafetería en la que antes estaba, pero cuando hablaba con el cara

dura no me ha dado cuenta de que él caminado sin fijarme en los señalamientos.

¡Me muero!

Cojo mi celular y decido llamar a mi madre, pero no contestar, amo mi maldita suerte. El auto se

detiene y cuando intento avanzar, se mueve.

Debe de ser el maldito italiano, pero sí lo me subiré con él.

Sigo sin moverte y estoy por tener un ataque de ansiedad, está oscureciendo y no sé dónde estoy,

tampoco hay taxis, solo hay un restaurante enfrente de mi y otros locales abarrotados de personas,

pero ninguna conocida.

Tomo aire y veo que alguien se baja del auto que me ha seguido la calle arriba, al ver al hombre, yo

quedo helada No es quién lo pensó, era alguien totalmente diferente, desconocido.

- ¿Estás perdida? -pregunta con malicia.

-No, espero a alguien. Y el trato de no demostrar miedo

-Sé que mientes, estás perdida.

¡Dios! Estoy asustada, quiero salir corriendo pero mis malditas piernas están atoradas y no encuentro

la forma de hacerlas funcionar.

-Se equivoca, señor, y por favor, me está poniendo incómoda.

- ¿Incómoda? Eso me gusta

¡Peligro! ¡Peligro!

-Eres más hermosa en persona. -musita y me señala lo que hay detrás de mí y veo mi cara ¡Mi

cara! El comercial de Joyería Hayes Sparkle.

-No soy yo -trato de caminar pero él corta mi paso.

-Sí, definitivamente eres tú, y asustada te ves más hermosa.

Dios mio.

Mi instinto me dice que debo correr, que mi mano en el bolsillo del pantalón trasero y tecleo el

botón de las últimas llamadas, por el rabillo del ojo veo el hombre girar a ver los alrededores,

entonces llamo a Terry

Sé que no puedo verme, porque cuando empecé a acelerar mi paso, eran calles más abajo, estoy

segura. Pero debo intentarlo.

El hombre se da cuenta y tira de mi, haciendo caer mi teléfono al suelo. Intento zafarme pero

I can't.

No puedo creer que esté montado de hombres tan abusivos. Estoy cansado de eso, así que le pego con

la rodilla; pero la esquiva, intento pegarle en el rostro y agarrar ahora mis dos manos.

Cierro mis ojos, y siento que alguien tira de mí, no quiero abrirlos; escucho que otro auto se detiene,

escucho voces, pero no quiero abrir mis ojos hasta que todo termine.

- ¡Caramelo! ¿Me escuchas? Grita alguien.

- ¡Candy, Mírame! -toca mi rostro pero yo no quiero abrir mis ojos.

-Nena, mírame.

¿Nena?

Abro mis ojos, y ahí está él, sosteniendo mi rostro y mis lágrimas, una estoy saliendo por primera vez, no me asusté; sabía que él vendría.

- ¿Estás bien? -pregunta y no puedo hablar, y no es por un ataque de ansiedad, es porque solo

quiero hacer algo

Me acerco y lo beso, lo beso con locura, y él me toma entre sus brazos y también me besa.

Permanecemos abrazados y besándonos en medio de la acera, en una calle desierta.

Sólo existe él y yo.

-Gracias. -Murmuro.

Él toma mi mano y me dirige a su auto, los gorilas que lo acompañan han golpeado al hombre que

quiso lastimarme.

Al entrar al auto, Terry me observa y toma mi mano.

-Me he asustado, cuando te llamé estaba en un pequeño restaurante por donde ibas caminando-

continúa explicándome y mis ojos están como ópera-te vi que corrías cuando hablabas conmigo, él

salido a buscarte en el auto hasta que te encontré y al mismo tiempo llamaste.

- No sé por qué lo hice, pero sabía que tenía que hacerlo: confieso y él besa mis nudillos que han

empezado a temblar

-Joder, Candy. No me gusta encontrarte en peligro, nena.

-El hombre ha salido de la nada, ha visto mi cara en el comercial y se ha vuelto loco ... -No le gusta

en ello-me interrumpe.

-Estás una salva. - Susurra

Besa mis labios de una manera tierna y me acuesta en su pecho. Entierro mi cabeza en su pecho y lo

huelo, amo su aroma, el aroma del cielo, así como el resto de mi vida.

Al llegar a casa, la primera en salir como un rayo es mi madre.

- ¡Por Dios! ¿Estás bien, hija?

Asiento y ella ve a Terry. Él se acerca y le da la mano a la salud, mi madre hijo, sé que piensa

lo que hablamos la otra noche.

-Me perdí, pero por suerte encontré al señor Terrence

-Gracias a Dios, te dije que no fue tan lejos, aún no conoces los alrededores.

Una vez dentro de casa, Terry empieza a ver las fotografías que hay en toda la casa como si se

tratara de una galería. Sonríe al ver las fotografías de cuando era niña.

Al ver una donde salgo sosteniendo la tabla de surf, frunce el entrecejo. Me acerco y me burlo de él.

- ¿Qué pasa? Nunca ha visto una chica valiente, señor Grandchester.

Un dado regañadientes: - No me gusta que hagas cosas tan peligrosas. Río en voz alta y él no parpadea, está enfadado.

-Tranquilo, el dejó de hacerlo.

Eso lo suaviza y sonríe. Aunque en uno de estos días, volveré a montar mi tabla y acariciaré las olas

como mi padre me enseñó. Y quién sabe, quizás compita de nuevo.

CHICAS DEJARE TODO HASTA AQUI MAÑANA SUBIRE TAL VEZ Y EN LA SEMANA COMO YA LES DIJE SUBIRE UNO POR DIA QUE TENGAN UNA BUENA NOCHE BESOS