Mi madre lo invita para que se quede a cenar, y él acepta. Cenamos juntos y él es todo un acto cuando
escucha a mi madre contar todas las travesuras que hacía de pequeña.
Me quedo como una lunática y lo observo, no puedo dejar de verlo, es tan guapo, se ve guapo, pero
el traje es demasiado aburrido para un momento como éste.
— ¿Tienes hijos, Terry? — vaya mi madre no pierde el tiempo y hasta ya lo empezó a tutear.
Ha entrado a la zona de peligro, pero me sorprende en cuando responde:
—Sí, una niña de cinco años. Eli.
Sabía que no la negaría, pero me sorprende la forma natural en la que lo dice. Es de esperarse, que
mi madre vuelva a preguntar:
— ¿Entonces está casado? — ¡Trágame tierra!, sé que mi madre lo hace porque le dije que era mi
temor.
—No, sólo somos ella y yo.
¿Por qué no me lo dijo?
Su respuesta es una sorpresa para mí, estoy que brinco en mi silla pero me aguanto, aún no canto
victoria, hay muchas cosas de él que quisiera saber, pero antes de que mi madre continúe con el
interrogatorio tengo que salir a escena.
Le cuento a mamá que pronto conseguiré otro trabajo y que pienso ir a visitar a mi cabezón hermano
a Long Beach, eso no le agrada a Terry, me pude dar cuenta cuando frunció el cejo, ya lo voy
conociendo, aunque sea cuando está molesto.
La cena termina y le pido a Terry que vayamos a tomar un poco de aire afuera.
—No vas a trabajar en ningún lugar, Candy. — y seguimos con las órdenes.
—Primero: Amo trabajar. Segundo: No encajo en tu empresa. Y Tercero: Soy fotógrafa no modelo.
—Yo más que nadie quiero que no lo seas. — resopla y me toma de la cintura.
—Quiero que trabajes como directora fotográfica. — ¡Me muero! Es demasiado. Y por más que
quiera, me da miedo trabajar con él.
Odio cuando es mi jefe.
—Hay un pequeño problema—bromeo soltándome de sus brazos. —Mi último jefe fue una patada en
el culo.
Ríe a carcajadas, el cara dura tiene una sonrisa hermosa, desearía poder escucharla siempre.
—Eso lo podemos arreglar. —y dicho eso, me besa y me abraza.
¿Qué me está pasando?
—Piénselo, señorita White, le prometo que tendrá todos los permisos que quiera.
Y tengo que pensarlo, no creo poder soportar sus malos ratos y su bipolaridad, la paciencia no es un
don que Dios me haya dado y definitivamente él no es un hombre paciente tampoco, su don de mando
lo hace destacar y cuando no se le obedece, se enfurece.
Recuerdo lo que dijo en la cena y éste es el mejor momento para preguntar por la madre de su hija.
—Candy, no empieces—gruñe—no quiero hablar de eso.
—No me gustan los misterios, Terry.
—No es ningún misterio, es complicado pero no tienes de qué preocuparte.
Ahora ya me alarmé. ¿Complicado? ¿Casado? ¿Divorciado? ¿¡En proceso de separación!? No, no
voy a soportar ex esposas celosas.
—Bien, respeto tu vida privada; pero no me gustan los secretos.
Me toma de nuevo de la cintura y susurra en mis labios: —Te prometo que algún día te contaré todo,
no hay ningún secreto del que debas preocuparte.
No creo en los algún día, pero tiene razón, yo tampoco le he contado nada de mi vida y no pienso
hacerlo, pienso omitir todo lo que tenga que ver con mis demonios, es algo que él jamás entendería y
nunca he hablado de ello con nadie.
— ¿Qué es lo que más te gusta de mí? —ha cambiado el tema y me ha pillado con la pregunta que
empieza a hacerme gracia.
Sonrío y me acerco a su oído: —Tus brazos.
Se despide con un tierno beso y yo quedo con mis piernas flojas.
Mi madre me observa desde el interior y sé que está feliz al verme a mí feliz, pero detrás de toda mi
felicidad hay mucho miedo, enamorarme de Terry no está en mis planes, y no quiero que pase,
enamorarse de alguien como él solamente significa una cosa, sufrir.
Sí, ya estás enamorada.
Por la mañana recibo una llamada inesperada, Anthony.
— ¿Cómo has conseguido mi teléfono?
—Vamos, Candy, aún no me das el crédito.
Cierto, es un detective. Sonrío y lo dejo pasar, aunque no me gusta en la forma en cómo lo averiguó,
es policía, pero hubiese sido mejor que él lo haya pedido.
—Me gustaría invitarte a almorzar hoy. —suena muy entusiasmado, pero la verdad es que espero que
sus intenciones no sean otras, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo rechacé.
Lo pienso, lo pienso, y acepto, total, es un almuerzo no una cita, además es un viejo amigo, seguro
que Terry ni se entera y si se entera, no tiene que molestarse.
A la hora del almuerzo él pasa por mí en su auto de detective, muy bonito; pero da escalofríos.
Entramos a un restaurante de comida tailandesa y sus ojos babean por todo mi rostro.
—Estás hermosa, Candy. — Alto ahí. No me gusta la zalamería, al menos no las de él y de ningún otro
que no sea Terry… obviamente.
— ¿Estás saliendo con alguien? —pregunta sin tapujos. Vaya que si es rápido y va al grano.
—Sí y no.
— ¿Sí y no? — pregunta el pobre, no captó el mensaje.
—Sí para ti, y no para mí.
Ríe y yo también, él sabe que esa línea no la tiene que cruzar, no lo veo de esa forma y se lo aclaro.
—Entiendo, pero sabes que yo te quiero…—Detente—interrumpo antes de que arruine el almuerzo.
—Sabes que te quiero, pero te quiero como amigo. No lo arruines, Anthony.
Él asiente y seguimos con el almuerzo, mi teléfono suena y suelto una carcajada al escuchar la
tonadilla malévola y contesto
—Hola, señor Grandchester.
—Señorita White, ¿Ha pensado en mi propuesta?
Rio para mis adentros y Anthony clava sus ojos en mí, no tiene ni idea.
—Lo he estado pensando, pero todavía no he tomado ninguna decisión, Señor Grandchester.
—Me encanta cuando me llamas señor—resopla entre risas—me gusta que me respeten.
Esta vez carcajeo y Anthony pone para de acto, escucho que suena su móvil y contesta.
— ¿Con quién estás, pequeña? — ¡Mierda! Y ahora cómo le explico. Ha escuchado la voz de Anthony.
—Almorzando con un amigo. —contesto fría.
— ¿Amigo? —pregunta con voz ronca, sé que está celoso.
—Sí, un viejo amigo.
— ¿Qué tan viejo amigo es? —Ahora es celoso. Me sigue sorprendiendo.
Incomodidad, no puedo darle detalles si tengo a Anthony en mis narices. —Hablamos después. —le bisbiseo y sé que no le gustará mi respuesta tan tajante.
— ¿Qué pasa? A tu amigo no le gusta que hables con tu jefe. — ha logrado su objetivo, me ha
enfadado. Le hago seña a Anthony que me dé un momento y salgo hacia el tocador de mujeres para
hablar mejor con Terry.
—Mira Terry, no sé si te has dado cuenta pero no me gustan los celos, estoy almorzando con un
viejo amigo, ¿Cuál es el problema?
—Ninguno pequeña, pero me dio gusto que lo hayas dejado solo por un momento.
¡Maldito arrogante! De un momento a otro ya tiene el poder de hacerme enfadar y al siguiente estoy
como loca babeando por él. Me saca una sonrisa estúpida, quisiera poder ver su cara de ópera en
estos momentos.
— ¿Flirteando, señor Grandchester? —pregunto con la misma arrogancia al cara dura.
—Sólo contigo, nena.
¡Me sonrojo! —Hablamos después, Terry.
—De acuerdo, nena.
Vuelvo a la mesa con Anthony y sé que está echando humo por la nariz por haberle dejado.
— ¿Tu jefe? —interroga con malicia, lo conozco y sé que quiere saber más.
—Sí, mi jefe. —contesto sin decir más, no le interesa mi vida privada.
— ¿Dónde trabajas, Amy? —aquí vamos otra vez.
—Me han ofrecido un trabajo en Grandchester Advertising.
— ¿Trabajarás de modelo? —su cara es como la leche cortada cuando lo pronuncia.
—No, soy fotógrafa.
—Ten cuidado, Candy—indica con en cejo fruncido.
¿Qué tenga cuidado?
— ¿De qué hablas?
—Conozco tu jefe, todos sabemos quién es Terrence Grandchester—lo maldigo para mis adentros, ¿Pero
quién se cree? Los hombres sólo saben dar órdenes. No me sorprende, todos los hombres deben
sentirse intimidados por Terrence Grandchester
—No sé de qué hablas, pero él ha sido un buen jefe.
— ¿Buen jefe? —esa pregunta retórica me dice algo, que Anthony Brown sigue siendo el mismo
imbécil celoso.
—Se le conoce por mezclar el placer con los negocios, Candy. —concluye—Solamente ten cuidado
con él. ¿Tendrá razón?
Andy lo dijo, Terry y la pelirroja tetona tuvieron algo, y por lo que concluyo, algo muy fuerte;
todavía no entiendo qué hacia el otro día saliendo de la oficina de él. Además su secretaria parece que
no le agrado
— ¿Qué sabes de él? —pregunto con ansiedad, no sé si estaré preparada para escucharlo, pero debo
hacerlo.
—Selecciona mujeres a su gusto—masculla con orgullo, sabe que no quiero escucharlo.
—Hay un fuerte rumor de que Grandchester no es un hombre paciente y es muy agresivo, hace algunos
años hubo una demanda contra él, pero ya lo sabes, el dinero, hace ocultar cualquier secreto.
¡Me muero aquí mismo! ¿Agresivo? No, jamás podría imaginarme a Terry como un hombre
agresivo, cuando él ha salido a mi defensa sus ojos son de otro tono, pero me niego a creer que es
agresivo con una mujer.
— ¿Candy, estás bien? —pregunta al verme que estoy haciendo mis propias conclusiones.
—Sí, no te preocupes—Digo con voz quebrada—me mantendré alejada de él.
Si Terrence Grandchester en realidad es una persona agresiva, de entrada me equivoqué con él, nunca
podría estar con una persona así, acabaría conmigo en un abrir y cerrar de ojos, los golpes físicos no
se comparan con los emocionales, alguien como yo está quebrada y jamás soportaría algo así.
¡No! Mi Terry no es capaz de lastimarme.
Terminamos de almorzar y hay un gran nudo en mi garganta por lo que Anthony acaba de decirme, al
llegar a casa mi cara es un acto, me rehúso a creer en esos rumores, él jamás sería capaz de hacer
algo así.
— ¿Estás bien, hija? —pregunta mi madre al verme pensativa desde mi almuerzo con Scott.
—Sí, madre—miento para no preocuparla. —Estoy preocupada por el trabajo nada más.
—Hija, recuerda que soy tu madre. —Lo sé y lo sabe, no puedo ocultar mi rostro de ansiedad. —me
gusta Terry, es un buen hombre y la forma en que te miraba, me di cuenta que él está loco por ti.
Me duele escuchar eso después de lo que Anthony me soltó, ya no sé quién de los dos es el verdadero
Terry, mi corazón me dice que es el hombre que me cuida, el que me hace enfadar y hasta la
misma cara de póquer hace que mi corazón palpite rápido.
— ¿Tú crees, madre? —quiero olvidarme del pasado de Terry, pasado que todavía no he logrado
conocer a fondo.
—No lo creo, hija, lo sé. Recuerdo que tu padre tenía esa mirada cuando vino la primera vez a casa
de mis padres.
Mi padre, qué falta me hace y rompo en llanto, cada paso que doy con Terry me confunde y no
quiero volverme loca pensando en cuchicheos. Ya me he equivocado la primera vez pensando en que
la rubia tetona era su novia y él mismo dijo que no lo era. Aunque no me dijo qué hacia ella ahí o si hay otras.
Por supuesto que deben de haber muchas, es un hombre atractivo, millonario y cotizado.
—No llores. hija, verás que todo saldrá bien, confía en tu corazón.
—Pero madre, cómo puedo confiar en mi corazón, si ni yo sabía que tenía uno. —sollozo en sus
brazos.
—Siempre has tenido uno, y él ha venido a despertarlo ¿No crees que eso es buena señal? — rio para
mis adentros, mi madre es una santa, la amo tanto que no sé qué haría sin ella.
Después de mi momento trivial, le ayudo a mi madre a preparar la cena, y aunque mi mente sigue en
el limbo, trato de poner mi mejor cara para ella, quiere verme feliz, y trataré de estarlo cuando esté
con ella.
Luego de la cena, regreso a mi cuarto, miro algunas fotografías, eso me relaja, mi teléfono suena y
es Annie.
—Hermosa, te tengo buenas noticias, hablé con el gerente y estás contratada, puedes empezar cuando
quieras.
Vaya noticia, y ahora cómo hago, si acepto el trabajo, seguro eso enfadará a Terry, pero si trabajo
con él enseguida, no dejaré de pensar en todo lo que Anthony me dijo.
—Lo pensaré ¿Bueno?, gracias por hablar con él.
— ¿Qué pasa, Candy? Pensé que era lo que querías.
—Lo sé, pero Terry me ha propuesto un nuevo trabajo de fotógrafa en su compañía.
— ¡Excelente! Qué esperas para aceptar.
—No es fácil, Annie, él es un cofre de secretos.
— ¿Y es un problema? Todos los hombres son así, y hasta nosotros tenemos nuestros secretos.
—Me he encontrado con Anthony y…. — ¿Qué carajos haces hablando con ese imbécil? —me
interrumpe, sé que nunca le agradó Anthony
—Es detective ahora y me ha invitado a almorzar esta tarde…
— ¿Almorzar? Estás loca, siempre me tengo que dar cuenta cuando ya han pasado las cosas. —
interrumpe de nuevo, imagino su cara de acto. Y ansía por los detalles.
—Me ha dicho cosas de Terry y de su pasado, dijo que es un hombre agresivo y que estoy en
peligro estando con él.
—Candyy, es Anthony, ¿Qué esperabas? El imbécil está que le duele el culo de los celos.
—No lo sé, pero será mejor que no acepte el trabajo de Terry, no hasta saber un poco de el.
—Me parece bien, pero entonces ¿trabajarás en el Luxar?
—Sí, creo que necesito estar con mi mejor amiga.
Ríe a carcajadas, sabe que lo cursi no me va ni a ella, me despido y aunque me alegró mucho su
llamada, tiene razón, las palabras de un hombre celoso no es de fiar.
CHICAS FELIZ DOMINGO, DESDE QUE APARECE ANTHONY EN LA HISTORIA ME PROVOCA AHORCAR A CANDY PORQUE? EN EL TRANSCURSO DE LA HISTORIA VERAN PORQUE. CREO QUE VOY A SUBIR HASTA EL CAPITULO 20 YA QUE NO TENGO NADA QUE HACER JAJAJA YA LES ESTOY COGIENDO DEMASIADO CARIÑO A TODAS Y AMO SUS COMENTARIOS, ESPERL DISFRUTEN ESTA LLAMEMOSLA MARATON TAMBIEN Y MUCJOS BESOS
