El lunes por la mañana, llego al Advertising, y preparo las películas para la nueva sesión de

fotografías, según Archie, el director de imagen, varias marcas han pedido que el sea su rostro de

campaña Por más que quisiera hacerlo, es algo que no puedo aceptar, pero me siento halagada.

Mi telefono empieza a sonar, y es una nueva tonadilla; Parece que Terry se ha tomado la molestia

de cambiar el tono, por uno romántico.

¡Qué crío! Doy rechazar, no quiero hablar con él.

Después de cinco llamadas, y mi ojo está enterrado en la cámara, alguien toca mi pierna, volteo y es

una gran sorpresa

La pequeña Eli

-¡Chispita hermosa! - me la como a besos y ella sonríe. -Lamento mucho por no estar ahi cuando

despertaste

Ella asiente un poco triste pero me da un beso en la mejilla y se despide, en la puerta veo que está

Alicia con Terry. El cara de póquer ha regresado.

Saludo de lejos a Alicia y sigo trabajando, después de unos minutos que estamos en receso, él se

acerca

-Candy, tenemos que hablar.

-Umm. Señor Grandchester, le pido por favor sea profesional y me deje hacer mi trabajo.

Eso no le gustó. Su mandíbula cuadrada está tensa, respira profundo y se va. Su reacción es nueva,

pero mi actitud es lo que merece por ser una cara dura idiota.

Minutos después suena mi teléfono.

De: Terrence Grandchester

Fecha: 27 de febrero de 2014 11.00

Para: Candice White

Asunto: Arrepentido

Lo siento mucho, pequeña, soy un imbécil, lo acepto.

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISING, INC.

¡Sí lo eres! Un maldito imbécil cara de póquer. Ignoro seguro lo enfada más.

De: Terrence Grandchester

Fecha: 27 de febrero de 2014 11.05

Para: Candice White

Asunto: Arrepentido

Responde, pequeña, si no lo haces soy capaz de ir por ti.

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISING, INC.

¡Lo mato! No puedo permitir que lo haga de nuevo, se está haciendo costumbre que me saque en sus

hombros cuando se le antoje, no me queda otra que responder, pero no se saldrá con la suya.

De: Candice White

Fecha: 27 de febrero de 2014 11.08

Para: Terrence Grandchester

Asunto: Arrepentido

¡IMBÉCIL!

Ahí tiene su respuesta, señor Grandchester

Candice R. White

De: Terrence Grandchester

Fecha: 27 de febrero de 2014 11.10

Para: Candice White

Asunto: Enfadado

¡VENGA A MI OFICINA DE INMEDIATO, SEÑORITA WHITE!

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISING, INC.

¡Mira qué miedo te tengo! Pero la verdad es que sí, creo que he cruzado un poco la línea, él es mi jefe

a pesar de todo. Decido ir a su oficina, total, si me enfada puedo volver a llamarlo imbécil en su cara.

Saludo a Julia y su cara es de ópera como siempre, seguro Terry está de mal genio y se la ha

cobrado con ella. Sonrío para mis adentros.

Toco para ser un poco educada y grita adelante. Sí, su tono de voz es de enojo. Respiro profundo y

entro.

—Dígame, señor Grandchester. — me tiemblan las piernas, tiene la mejor versión de cara dura que haya

visto.

—Siéntate—ordena, ya empezamos a dar órdenes. Lo hago y me cruzo de brazos.

Me observa y no dice nada, yo en cambio muerdo mi lengua, pero de nervios, todavía tiene poder

sobre mí. —Archie me ha dicho que están interesados en trabajar contigo.

—Umm.

¿Para eso me ha hecho venir? Para hablar de trabajo.

—Sí, me lo ha informado esta mañana.

— ¿Y qué piensas hacer?

—Usted es el jefe, señor. —mi tono es fuerte, mis nervios han quedado en el aire, todavía no me la

creo que ahora sí esté actuando cómo un jefe.

—Usted da las órdenes.

Impaciente se levanta de su silla, se pone de pie y me arrastra en mi silla hacia él.

—Te ordeno que me beses.

¡Calor! ¡Calor! ¡Calor!

—Bonita orden, pídaselas a otra persona, seguro ella lo cumplirá a la perfección. — ¡En tu cara!

Resopla y niega con la cabeza. —Sólo quiero tus besos—lo dice con un timbre tan sexy, que no sé si

pueda soportar.

Empiezo a recordar la cena de la otra noche, sus palabras y lo que la rubia hacía en su pecho, me

llena de rabia con simplemente recordarlo, pero mis ojos se llenan de lágrimas de inmediato.

¿Pero qué demonios hago llorando?

—Perdóname, nena, por ser un imbécil. —susurra.

No digo nada, las lágrimas empiezan a humedecer mis mejillas, empiezo a sentir rabia.

— ¿A cuántas tengo que soportar Terry? — mi pregunta lo ha pillado desprevenido.

Arruga la frente, el enfado se ha apoderado de él nuevamente.

—Ninguna, no debí permitir que la conocieras.

¡Su madre!

— ¿¡Qué!? ¿La estás defendiendo? —Estoy más que furiosa, aprueba la actitud de perra de ella.

—No, Candy, pero jamás entenderías la relación que tuve con Katherine.

¿Eliza? ¿Katherine? ¿Cuántas más hay?

—Lo sé, seguro te la follabas en cualquier lugar cuando la contrataste que ni te dio tiempo de

presentarle a tu hija.

— ¡No hables así, Candy! — me grita.

— ¡Hablo cómo yo quiero, maldición! Sabes que me importa una mierda lo que hayas tenido con ella, lo que me duele y me enfada más es que no aceptes tu error.

— ¡No maldigas! Entre las mujeres y yo nunca hubo un compromiso, Candy, por eso no vi

conveniente presentarle a Eli. Es por eso que te digo que jamás entenderías la relación que tuve con

ellas.

¿Ellas?

—Sí, la sé, Terry, eres el que usa y deshecha.

Antes de romper en llanto, salgo corriendo de su oficina, y escucho que grita mi nombre atrás pero

no volteo. Regreso a trabajar y Andy está más enfadado que yo después de que le conté lo que

sucedió.

—Cariño, seguro todo se soluciona.

—No, Andy, jamás podré aceptar sus cambios de actitud, es un sube y baja.

Al terminar mi trabajo, sólo quiero ir a casa, y sé que el señor cara dura está esperándome, así que

salgo por la parte de atrás sin que él se entere; me escondo de sus gorilas y me subo al robot y

acelero.

Entre chillidos le cuento todo a Annie, en su apartamento, escucha y maldice por todo lo que ha

pasado y era de esperarse, parece que la culpable soy yo. ¿Qué hice mal?

—Tienes que confiar, Candy. —Indica—Confía en ti y en él.

—Bueno, confío, pero me enfada su actitud de mando.

—Es normal, es sobreprotector y no sólo contigo también lo es con su hija—niego con la cabeza y

continúa: —No es fácil para alguien como él tener una hija especial como Eli, ¿Cómo iba a saber él

que Eli quería que tu fueses su madre?

Me encojo de hombros, tiene razón, no lo sé; pero igual estoy enfadada por su actitud con la zorra de

Katherine.

El timbre suena y Annie contesta.

—Habla con él.

— ¿Le has llamado?

— Luego me lo agradecerás. —dice sin culpa.

Minutos después Annie abre la puerta y Terry entra como perro arrepentido. Después de 20 llamadas perdidas seguro perdió la razón.

—Los dejo solos. —balbuce Annie y yo la fulmino con la mirada.

Me tapo la cara con mis dos manos de manera que no puedo verlo, sé que en estos momentos Eli

actuaria más madura que yo, pero lo cierto es que quiero llorar y no quiero hacerlo delante de él.

Entierro mi cara en el sofá, y escucho como él se sienta en el suelo enfrente de mí.

—Eli hace lo mismo. —afirma y medio sonríe, su mirada es triste; me parte el corazón ver esa

mirada en él.

—Seguro lo hace por la misma razón que lo hago yo.

—Te amo, Candy Rose White —Eso es nuevo, nunca me había dicho mi nombre completo. —Amo tu

nombre. Amo cuando te enfadas. Amo todo de ti menos una cosa. — se acerca y se sienta de nuevo en

el suelo, pero esta vez a pocos centímetros de mi cara

— ¿Qué odias? —pregunto entre gimoteos.

—Odio hacerte llorar— limpia mis lágrimas con sus manos, no me había dado cuenta que ya estaba

llorando. Maldigo para mis adentros.

—He hablado con Eli, ahora entiendo tu enojo—toma mi rostro y hace que vea esos ojos azules que

tanto me enamoran—Leí lo que te escribió, me ha sorprendido y sentí mucho miedo.

— ¿Miedo?

—Ni Eli ni yo queremos perderte.

—No lo harán—lo arrastro hacia mí y lo beso, extrañaba sus besos. Lo amo, amo todo de él y hasta

amo lo que antes odiaba.

—Jamás me perderán—afirmo besando sus labios.

—Bueno, bueno. Ya te la puedes llevar, una cita me espera—refunfuña Annie entrando por la puerta,

me pregunto si seguro escuchó toda la conversación.

Ambos reímos y no lo pensamos mucho, me voy con él.

Mierda. Qué débil soy ante él.