Despierto como nueva, adiós deshidratación. Terry está durmiendo todavía a mi lado, aprovecho
para prepararle el desayuno y llevarlo a la cama, nunca puedo hacerlo porque caigo en coma.
Preparo una ensalada de frutas como a él le gusta, unos huevos a la florentina y pan tostado. Café
negro y un té para mí.
Lo veo de espaldas, su fuerte y hermosa espalda, al principio la odie porque el primer contacto fue en
contra de mi voluntad, rio para mis adentros al recordarlo.
Pongo el desayuno en la mesa y me acerco, lamo su oreja, él gruñe. Se da la vuelta y rio a carcajadas,
me saluda su firmeza mañanera también.
—Buenos días, pequeña.
Al momento en que me inclino para darle un beso, me toma de la cintura y me acuesta encima de él.
—Terry Llegaremos tarde al trabajo.
—Es tarde, señorita, usted empezó y ahora hay que remediarlo. —señala su rigidez que está como
hierro contra mi pierna.
¡Calor!
Me rodea con sus brazos y me embiste desprevenida, hace que grite de placer y él sonríe.
— ¿Quiere acabar conmigo, señor Grandchester?
—Usted está acabando conmigo, señorita White—gime y gruñe en mis labios—y me encanta que lo
haga.
Después de dos orgasmos, entramos a la ducha; y su cuerpo se moja junto con el mío.
—Déjame bañarte—dice quitándome el jabón líquido de las manos.
Pone un poco en sus manos, y pasa por todo mi cuerpo suavemente, estoy empapada de agua pero
todavía siento calor por el roce de sus grandes manos.
—Te amo, Terry.
Se sorprende y sonríe, una gran sonrisa que cruza unas pequeñas arrugas en sus ojos. Los ojos azules
de Terry, mi cielo al despertar antes de ver el que está afuera.
Desayunamos el ahora frío desayuno, pero le ha encantado mi intención. Más le vale. Preparo mi
ropa y él me ve que estoy como loca cambiándome rápido.
— ¿Qué hace, señorita?
—Lo mismo que tú, prepararme para ir a trabajar —Usted está enferma— ¿Eh? Ahora estoy enferma. —tienes que descansar, tómate el día libre. —
ordena.
—Pero Terry…
—Ningún pero, pequeña. —me besa la nariz y se va. Así sin más, me deja con la ropa a medio poner.
La mente me empieza a jugar sucio y pienso en Anthony, todavía estoy enfadada por su actitud; pero
Terry me ordenó. ¿Ordenó? Vaya, ahora ya se volvió costumbre y estoy tomando todo como una
orden.
Tengo que hablar con Anthony, y me temo que tendré que ocultárselo a Terry, pero será por el bien
de los dos.
Saco el móvil y llamo a Anthony , como me lo imaginaba, responde al primer tono.
—Candy, que alegría que llamaras. —No te emociones maldito.
—Anthony, tengo que hablar contigo. —mi voz es firme, ni siquiera le pregunto cómo está porque no
me interesa.
—Bueno, qué te parece en el Rufus dentro de media hora.
—Está bien, en media hora.
Cambio mi ropa formal por unos vaqueros, una blusa rosa y mi chaqueta de cuero. Voy en el BMW
de Terry, ya que mi robot está en mi apartamento.
Al llegar al Rufus, Anthony está en la barra del bar, con una cerveza.
¿Tan temprano?
Su trabajo ha de ser duro, y lo digo con ironía.
—Hola, preciosa. —su sonrisa es la de un crío.
—Hola, Anthony — trato de sonreír, pero me es imposible.
—Te he pedido un café, sé que te gusta.
—Bueno, gracias
—Te ves hermosa. —balbucea, su coqueteo me sorprende; definitivamente no ha cambiado.
—Mira Anthony, te dije que quería hablar contigo—me acomodo la chaqueta y tomo un sorbo de té. —
No me gustó nada tu mensaje del otro día.
Ríe como si estuviese orgulloso de ello y yo lo fulmino con la mirada.
—Lo siento, Candy, no esperé que lo tomaras tan en serio.
¿Me está queriendo joder?
— A la mierda, Anthony, tu mensaje lo ha leído Terry fue de muy mala educación.
— ¿¡Terry!? ¿¡TERRENCE GRANDCHESTER!? — grita histérico, parece que no se lo ha tomado bien.
—Sí, Terry, es mi novio.
— ¡Candy, estás loca!—dice tomándome de los brazos— Ese hombre es peligroso.
— ¡Suéltame, Anthony Me lastimas! —grito tratando de zafarme de su fuerte agarre.
—Candy, es peligroso.
—Aquí el único peligroso parece ser tú, te estás comportando como un verdadero hijo de puta, Anthony.
¡Suéltame!
Hombres se acercan a tratar de ayudarme, pero Anthony los fulmina con la mirada y ven el arma en su
cintura y retroceden.
¡Estoy Jodida!
Mi teléfono empieza a sonar con la tonadilla de Terry. Si no contesto va a sospechar. El sonido
hace que Anthony me suelte de su agarre y tiro de él y tomo el teléfono enseguida.
¡Diez llamadas perdidas y tres mensajes! ¿Cuándo demonios llamó que no escuché el teléfono?
Leo rápido los mensajes.
«Pequeña ¿Qué haces? ¿Por qué no coges el teléfono?»
«Estoy preocupado, Candy, ¡Coge el teléfono!»
« ¿Te has llevado el BMW?, No es muy astuto de tu parte.»
¿A qué se refiere con eso?
Maldigo en voz alta. El auto de Terry seguro tiene GPS; si se da cuenta que estoy con Anthony,
estaré más que jodida.
Anthony me sigue fulminando con la mirada y termina su cerveza, hago un movimiento para irme y me
detiene.
—No vas a ir a ningún lado, Candy, tengo que decirte algo. —se queja con respiración agitada.
¡Estoy rodeada de imbéciles!
—Mira, Anthony, he tenido la poca paciencia del mundo, te he dejado claro que no quiero nada contigo y
mi relación con Terry es problema mío ¿Bueno?
—Sólo intento protegerte, Candy. Me mojo. — ¿Protegerme? ¿Haciéndome daño?
Se vuelve acercar a mí con más furia en sus ojos, pero no le tengo miedo, ya he tenido miedo de
tipos como él toda mi vida, uno más no será diferente.
— ¡No la toques! —grita alguien detrás de mí.
Cierro mis ojos y giro, Terry.
Su mirada azul es sombría, ¡Estoy perdida!
—Vaya, vaya el señor Terrence Grandchester—resopla Anthony
Me acerco a Terry y tomo de su mano, pero no logro sacarlo de su estado lleno de furia.
—Si te vuelvo a ver que la tocas o siquiera respiras cerca de ella…—advierte Terry apretando mi
mano.
— ¿Harás qué? —Reta Anthony—Me vas a golpear como a tus mujeres.
Mis ojos se abren como un plato al ver que Leo, el escolta personal de Terry; se acerca y lo
golpea en el estómago.
—No es necesario que él lo haga—dice Leo con orgullo y vuelve a su estado de gorila.
Anthony se levanta, pero no está furioso; parece que eso era lo que realmente quería, demostrar que
Terry es una persona peligrosa.
— ¡Te lo dije, Candy! te lo advertí hace mucho tiempo.
Toma su chaqueta, y la sacude, me lanza una última mirada y se va sin decir más.
Yo estoy inerte tomada de la mano de Terry, no quiero ver su mirada; sé que mil cosas estarán
pensando de mí en este momento y lo que acaba de soltar Anthony sólo hará que desconfíe de mí.
Le he ocultado lo que Anthony me dijo y también le oculté que vendría a verlo. Suelta mi mano y me
toma de la barbilla para que lo vea a los ojos.
— ¿Estás bien?
¡NO!
Asiento con un nudo en mi garganta, quiero llorar y salir corriendo, no estoy preparada para otra
pelea con él.
—Vamos. —ordena llevándome de la mano. Su agarre es fuerte, sé que está furioso.
En el camino no dice ni una sola palabra y yo voy llorando como una magdalena. Tiemblo y respiro
con dificultad, me siento como la peor mierda del mundo, la culpable de todo esta vez, soy yo.
Llegamos a mi apartamento, es mala señal. Al subir las escaleras no me mira, llego a la puerta del
apartamento y mis manos tiemblan, no puedo abrir, me quita las llaves de las manos de un tirón y
abre la puerta; me siento en el mueble y espero su reacción, cierra la puerta despacio y se queda de brazos cruzados contra ella.
—Habla—ordena, frunciendo el ceño.
— ¿Qué quieres que te diga? —me tiembla la voz.
¿Qué te mentí dos veces? Paso.
— ¿Hace cuánto te ves con él?
—No es lo que estás pensando, Terry. ¡Puedo explicártelo!
— ¡Explica! —grita y me hace saltar.
—Lo siento, quería dejarle las cosas claras. —mi voz tiembla, pero no es por sus gritos o su enfado,
es porque en realidad soy yo la que lo lastimó esta vez.
— ¿A mis espaldas? Eso te salió jodidamente bien, Candy. —Escucho dolor y rabia en sus palabras. —
Sé lo que te dijo, ya lo sabías ¿verdad?
No respondo, estoy llorando no sé qué decir; tiemblo y no tengo el valor de verlo a la cara.
— ¡¿Verdad?! —grita y salto asustada por su reacción.
Asiento y maldice en voz alta. Da vueltas por toda la sala, toca su cabello de forma desesperada y
sólo estoy esperando que diga que se acabó, que todo es mi culpa y que soy una mierda.
¡Habla!
—Terry, sé que cometí un error; te lo oculté, es cierto.
—No quiero escucharte—me calla.
— ¡Me vas a oír! —Grito con tono de mando y tengo su atención—Te mentí, era algo que tenía que
hacer yo sola Terry, no puedes intervenir todo el tiempo en mis cosas; me siento como una
maldita inútil. Sí, Anthony me dijo algo de tu pasado, pero jamás lo creí y cuando tú me contaste lo que
pasó, no te miento, me sorprendí. —me quito mi chaqueta porque siento que me ahogo con todo lo
que estoy diciendo. — pero no me importa.
Sus ojos se clavan en mis brazos.
— ¿Qué mierda es eso? —veo mis brazos tiene unas grandes magulladuras, y recuerdo que Anthony me
sujetó con todas sus fuerzas. Es increíble como en unos minutos se me pusieron los brazos de esta
manera.
—Me caí. —intento tranquilizarlo, decirle que Anthony me hizo esto; es capaz de ir a matarlo junto con
Leo.
—Todavía no sabes mentir, Candy.
—Escúchame Terry, eso no importa ahora. —protesto y tomo su rostro.
— ¡No, Candy! No quiero escucharte, ya he escuchado suficiente y a tu amigo también, te pedí precisamente por esta mierda—señala mis brazos—Que quería acompañarte y poder protegerte.
—No grites, Terry. —ruego gimoteando.
—Te veo y no sé si pueda confiar en ti. —Mira de nuevo mi brazo, puedo ver la rabia en su mirada—
Pero eso no se quedará así, Candy
Cierro mis ojos, esa fue una gran apuñalada directo a mi corazón. No quiero que haga nada estúpido
contra Anthony, no vale la pena y no quisiera que Anthony se tomara de ello para perjudicar a Terry.
— ¡Terry! —grito antes de que salga por la puerta.
No responde, cierro mis ojos llenos de lágrimas y escucho que cierra la puerta.
HOLA MIS CHICAS FELIZ INICIO DE SEMANA AQUI EL CAPITULO DE HOY, SI LO SE ANTHONY ES UN PESADO Y VEN PORQUE DIJE ANTES QUE ME PROVOCABA AHORCAR A CANDY VEREMOS QUE PASA, QUE LO DISFRUTEN BESOS ?
