—Estará bien, madre, tranquilízate—escucho voces, debe ser Albert

¿Qué pasó?

Abro mis ojos. Primero uno. Odio la luz.

— ¿Candyy?

Me duele la garganta, intento aclarar mi garganta pero parece que atravesara cuchillos.

— ¿Pequeña?

¿Terry?

Abro mis dos ojos, la luz ya no me molesta tanto, mi madre está a la orilla de la cama y toma de mi

mano, Albert intenta consolarla. Veo a mi izquierda y ahí está él. El amor de mi vida está conmigo,

ruego a Dios que no esté soñando.

— ¿Qué pasó? —intento hablar.

—Nena, estás bien ahora. —besa mi frente.

— ¿Mamá por qué lloras?

—Nada, mi amor— intenta sonreír.

Veo sus rostros parece que les ha pasado un camión de malas noticias por encima. Una película

empieza a rodar sobre mi cabeza entonces empiezo a recordar todo.

Empiezo a llorar de nuevo. —Ahora recuerdo. — asiento.

—Mírame, pequeña—obedezco y veo esos ojos azules, están apagados.

—Estás a salvo.

— ¿Tuve otro ataque de pánico? —pregunto asustada, pero ya sé la respuesta.

—No sólo tuviste un ataque de pánico—confirma Albert—Estabas en shock.

No entiendo, tuve un ataque de pánico, todo estaba bien; de repente pensamientos invadieron mi

mente. No quiero pensar que me estoy volviendo loca.

—Te hemos traído al médico, dice que el calor y la deshidratación causaron una ansiedad en ti que

provocó el ataque de pánico, el cansancio y depresión no han ayudado tampoco. Tu mente se disfrazó

de recuerdos para alimentarlo y fue ahí que sufriste el colapso nervioso.

—Díganme que Samantha no vio nada de eso—ruego.

—No, ella estaba en el auto—aclara mi madre—esperábamos por ti y Terry fue a buscarte, te

trajimos a casa en el auto de él. Permanezco unos minutos sin decir nada, y Albert se lleva a mi madre para dejarme sola con Terry.

Por una razón me siento nerviosa ante él. No esperaba verlo, de hecho ni siquiera me imaginé que era

él el corría hacia mí.

Las lágrimas corren por mi rostro una vez más.

—Por favor—susurra —No llores más, estoy aquí contigo, nena.

—Perdóname, Terry.

—No tengo nada que perdonarte, perdóname tú a mí por haber tardado tanto.

Me abraza fuerte y entierro mi cara en su pecho, añoraba volver a sentir su aroma y el calor de su

cuerpo junto al mío.

—Te amo con locura, pequeña. No sé qué haría sin ti.

—Yo sé—sonrío. Frunce el entrecejo confundido. —Serías él mismo cara de póquer, un cara dura y

mi jefe, del que estoy locamente enamorada.

— ¿Cara de póquer? —levanta las cejas.

Me toma con sus manos y me besa, me estremezco al sentir de nuevo el contacto de sus labios contra

los míos.

Me acuesta sobre su pecho y escucho los latidos de su corazón.

— ¿Cómo sabías que estaba aquí? —pregunto.

—Te busqué por todas partes, y llamé a tu madre. —no me sorprendo.

— ¿Cómo sabías que estaba en la playa?

—Llamé a tu hermano.

— ¿Llamaste a Albert? ¿Cómo conseguiste el número?

—Nena, si pude cambiar la tonadilla de tu teléfono también puedo robarte algunos números.

— ¿Algunos? —resoplo.

—Sí, algunos; sabía que los necesitaría cuando intentaras huir de mí.

—Yo no hui, tú te fuiste. —respingo.

—Perdóname por eso. —suspira.

No importa cómo haya llegado a mí, lo importante es que estoy entre sus brazos en estos momentos y

eso me llena de felicidad.

—Te vi. — Dice con orgullo—Es increíble lo que hiciste por tu sobrina, pero acepto que estaba

aterrado, esa última ola fue enorme.

Rio a carcajadas. —Es usted un miedoso, señor Grandchester. —Solo cuando se trata de ti pequeña

CHICAS BUENA NOCHE NO LAS QUERÍA DEJAR CON ESA ANGUSTIA DE SABER QUE PASARÍA ASI QUE SUBI ESTE, NO TENGO MUCHO SUEÑO ASI QUE CREO QUE SUBIRE OTROS 3 (LES QUERIA PEDIR UN CONSEJO: ANDO EN MIS DIAS Y LOS COLICOS ME ESTAN MATANDO QUE ME RECOMIENDAN PARA QUE SE VAYA O APACIGUARLO) JAJAJAJA SI LO SE ES ALGO TOTALMENTE SALIDO DE LA HISTORIA PERO COMO NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO EN GRANDES AMIGAS NO LE VEO NADA DE MALO BUENO EN FIN SIGAMOS CON LA HISTORIA BESOS