Al llegar al Encore hay miles de fotógrafos por todo el lugar, mujeres hermosas, supongo que

modelos de la agencia y hombres de diferentes edades, es demasiado ostentoso para mi gusto, me

siento como la plebeya junto con su príncipe azul y su pequeña princesa.

—Todo estará bien, pequeña, sonríe—se da cuenta que estoy nerviosa, la manita de Eli aprieta fuerte

mi mano, tengo que controlarme para que ella se sienta bien en este lugar.

Nos presenta a muchas personas, a mi cómo su novia y a Elic ómo su hija, no es que no supieran

que tiene una hija y la nena apenas sonríe de lo tímida que es, nadie se ha dado cuenta de que no puede

hablar y trato de que su atención sea lo más positiva posible.

Las miradas de las mujeres estiradas no están de más, rio para mis adentros al ver que se mueren y

babean de la envidia, Terry no ha soltado mi mano en toda la noche y Eli se aferra a mi vestido.

Me siento en la mesa que está reservada exclusivamente para nosotros, mientras Alicia está

deleitándose con los aperitivos. Eli sonríe y le doy la sorpresa que he traído para ella, el nuevo

álbum de princesas para colorear que vimos en la televisión y una paleta rosa de fresas. Sabía que se

aburría, hasta yo empezaré a colorear con ella dentro de poco, esto de estar en fiesta de estirados no

se me da, pero tengo que acostumbrarme ya que soy la novia del señor Grandchester, según me han

llamado más de cien veces en toda la noche.

De pronto siento una extraña sensación de incomodidad de un grupo de mujeres viéndome y me

apuñalan con la mirada, no dejan de verse una con otra y riendo como hienas alunadas.

Alicia lleva al tocador a Eli y yo me quedo sola en la mesa esperando que Terry aparezca de

algún lado y venga a hacerme compañía, pero no puedo ser egoísta, es su noche y tiene que saludar a

toda la realeza de vida social que frecuenta.

—Viste la mocosa, parece muda, no habla—escucho que balbucean cerca de mí y mi sangre empieza

a arder.

—Sí, seguramente anda por su dinero, no es de extrañarse que se haya acostado con él para conseguir

un trabajo.

¡La mierda del mundo!

Me contengo, empiezo a contar del uno al mil para contenerme de no levantarme y cerrarle a

cualquiera sus bocas venenosas.

—Terry es un hombre encantador, no entiendo, trajo a esa muda a su cena.

¡Me harté!

Me levanto y me dirijo hacia el grupo de víboras venenosas.

—Señoras—se quedan viéndome de pies a cabeza sin decir nada y a una le tiembla la mandíbula.

—Hola, tú debes ser la novia de Grandchester.

—Lo soy y también soy la madre de la pequeña, se llama Eli, sabes deletrear E…L…I, no se llama

ni mocosa, ni mucho menos muda. Así que la próxima vez que hablen de ella o tengan alguna duda de

su nombre, quiero que vengan personalmente y me lo digan a la cara.

— ¿De qué hablas? Eres una vaga disfrazada, y lo que dije de esa mocosa es verdad, es una muda y

siento lástima por ella, Terry no puede ser padre de una niña como ella.

—Mira estúpida desteñida de pacotilla, puedes insultarme todo lo que quieras, pero no te permito que

hables de Eli, parece que la anestesia que te pusieron para que te operaras la cara te ha dejado

estúpida, se llama ELI, y no es ninguna muda, así que me haces el favor y te vas de este lugar o soy

capaz de sacarte a rastras de tus largos tentáculos de víbora.

—Acompáñenme, señoritas—dice Leo, me había olvidado que él anda siguiéndome a todos lados

cuando estoy con Terry

—Pero ella empezó…

—He dicho que me acompañen señoritas, o tendré que usar la fuerza.

Rio para mis adentros, pero estoy que ardo de la cólera.

—Terry haz algo—chilla una de ellas cuando ven a Terry detrás de mí.

—Ya han oído, retírense. — Dice con voz ronca. Me sorprendo que también estaba detrás de mí y no

me di cuenta.

Arrugan la cara y salen tropezándose con sus colas de animal, no puedo creer que hayan personas tan

ignorantes en el mundo, es una niña por Dios santo, cómo pueden ser tan crueles con comentarios

así.

Respiro profundo y Brandon toma mi cintura. —Tranquila—musita.

— ¿Has escuchado?

—Lo suficiente para darme cuenta que estoy enamorado de la mujer más guerrillera que defiende a

capa y espada lo que ama.

Sonrío y me giro hacia él, sujeto su cuello y le doy un beso casto en los labios.

—No lo olvides, todo lo que amo.

—Discúlpame por hacerte pasar un mal momento, pequeña.

—No te preocupes.

Después de tres horas, presentaciones y una comida deliciosa, la cena por fin ha culminado, mis

zapatos me matan y Eli se ha quedado dormida sobre mi regazo, acaricio su cabello y sonrío al

verla dormir, es como la primera vez que la conocí y su padre casi le da un infarto.

—Amo cuando haces eso—me sorprende Terry, no sabía que me estaba viendo.

— ¿El qué?

—Cuidar de ella, mi vida sólo la ocupaba una persona, y ahora estás tú en ella, ustedes dos son mi

vida.

Quiero llorar, sus palabras son sinceras y me llenan de paz, cuando habla de su hija sin estar a la

defensiva es el hombre más vulnerable del mundo, ahora sé que la protegía tanto, yo también hago lo

mismo, los protejo como a mi vida, mi padre estaría orgulloso de mí, me dijo que amara y lo estoy

haciendo, pero no quiero que haya un perdedor, no quiero que pierda nadie; miro a mi alrededor y

todo parece perfecto, veo a los ojos al hombre que amo, es mío y yo soy suya y nunca me cansaré de

repetirlo; pero que pasa si el día de mañana el castillo que él ha construido para mí de desmorona,

¿Podré soportarlo? O si fuese yo la culpable al final, ¿me perdonaría o se marcharía para siempre?