— ¿Eli? — dice Terry asustado. —Nena, has hablado.
— ¡Mami, no te vayas, por favor! —ruega, abrazándome fuerte.
—Eli, mi amor has hablado—digo entre sollozos.
—No quiero que te vayas, Papi dile que no se vaya. —voltea su mirada a Terry y él
está en llanto igual a mí.
Nos abraza fuerte y besa la frente de Eli y luego la mía, me estremezco con sentir el
calor de su boca, está feliz, y yo también estoy feliz, Eli ha recuperado el habla.
—No te vayas, pequeña—susurra Terry
No puede hacerme esto ahora, no puedo negarme después de lo que acaba de ocurrir,
ver a Terry tan emocionado por recuperar a su hija. Ella lo ha hecho por mí, para
que no me marche y no me iré, me quedaré por ella.
Alicia llega emocionada al escuchar gritar a Eli y empieza llorar de felicidad, todos
abrazan y besan a Eli, parece que la desteñida de Eliza se ha ido del lugar, todavía
me da rabia recordarla y siento pena por la escena delante del socio de Terry.
Después de varias horas de celebración, Eli está jugando con niños de su edad mientras la observo desde la piscina, sonrío al verla jugar y sonreír, no ha parado de
hablar y decir lo bella que soy y de llamarme Mamá , cuando lo dice en voz alta me
siento nerviosa, nunca me habían llamado así antes.
— ¿Podemos hablar? —dice una voz detrás de mí, ni siquiera me molesto en
responder.
Se sienta enfrente de mí y me observa, es tan atractivo en estos momentos que al verlo
tan conmovido estuve a punto de perder mi orgullo y besarlo por toda la cara.
—Habla—ordeno tajante.
Suspira con dificultad. —Mírame a los ojos—ordena con recelo.
No obedezco, suficiente es que lo esté escuchando, no necesito verlo, y si tengo que
comportarme como una cría lo haré pero no voy a ceder a sus órdenes.
—Por favor, nena, Mírame.
—Habla, Terrence, no necesito verte; no puedo hacerlo.
— Quieres besarme, ¿verdad? —El maldito arrogante entra en escena de nuevo.
—Deja la zalamería, no estás en condiciones de hacerlo. —amenazo.
—Estás hermosa, gracias por venir y por quedarte.
—No lo hice por ti.
—Lo sé. —dice derrotado y un poco decepcionado, pero es la verdad, no lo hice por
él, lo hice por Eli
Quizás un poco.
Me observa y no dice nada, está jugando conmigo, está intento ponerme nerviosa y lo
está consiguiendo, no va ahablar hasta que lo vea a los ojos.¡Estoy jodida!
—Habla, Terrence—esta vez lo veo y su mirada azul se penetra con la mía.
Oh, ahí está mi cielo.
—Ahí estás—sonríe. —Te extraño.
Mis ojos se humedecen al escuchar sus palabras, me duelen todavía, ni siquiera me
siento feliz de que me lo diga, solamente siento dolor y resentimiento hacia él.
—Lo que viste no es lo que tú crees—empieza a explicar y respiro hondo para quitar
esas imágenes de mi cabeza. —No quiero que pienses que yo hice eso por algún
fetiche enfermo. — Resoplo—yo no soy el hombre del video.
— ¿De qué hablas?— siento nauseas con recordarlo.
—Déjame terminar, por favor. —Suplica—Yo no golpeo a las mujeres, Candy, el hombre que sale ahí no soy yo, es mi hermano gemelo. Él murió en el mismo accidente que murió Susana, la madre de Eli, Ellos tenían una aventura y puedou jurar que él la golpeó y por eso colisionaron.
No puedo ni aclarar mi vista, estoy perpleja.
¿Terry tenía un hermano gemelo?
—Entonces él es…
—Sí, él es el padre de Eli, éramos idénticos, Eli nunca supo diferenciarnos, estaba tan pequeña que nunca supo que éramos dos personas totalmente diferentes. Yo no golpeo a nadie, soy sobreprotector lo acepto, pero sólo a una persona he lastimado y ya sabes esa parte de la historia.
—No entiendo nada, pero Eliza era tu novia.
—Lo era, pero me engañaba con mi hermano, cuando lo descubrí todo, ella empezó con sus amenazas hasta que encontré esos videos en el despacho de Thomas. Era una persona peligrosa, Candy, era peor que mi padre. Jamás hablo de ello; pocas personas saben que era mi gemelo porque nunca pasaba en el país, siempre le gustó derrochar el dinero por todos lados. Eliza me amenazó con esas grabaciones, ella sabía que él grababa todos sus encuentros. Los tenía en mi poder porque era la única prueba que tenía para defenderme de sus chantajes.
Ahora entiendo la visita de Eliza y la razón de que Terry casi nunca me habla de
ella, lo estaba chantajeando.
— ¿Por qué permitiste que volviera a la compañía? —Eso no tiene sentido.
—La marca te pidió a ti y me negué, después la llamaron a ella, vino a mí y me rogó
que necesitaba el trabajo, le dije que sería el último y que no se acercara a mi o a ti, he
sacado a esa mujer de mi vida desde antes de conocerte. —Suena sincero y tan
desesperado para que crea en sus palabras, la verdad es que le creo; Terry es una
persona importante en el medio y está obsesionado con su trabajo y profesionalismo.
— ¿Entonces qué hacías en el estudio ese día hablando con Archie?
—Le pedí que vigilara a Eliza, para que no se acercara a ti.
—Bueno, pues falló a esa orden, porque fue ella la que me dijo que en tu despacho
escondías la verdad. —Veo cómo se agita y niega con la cabeza, está enfurecido
porque fue ella la que me lanzó a la cruda verdad.
—Voy a deshacerme de todo eso, te prometo que voy a arreglarlo.
— ¿Por qué yo Terry?
— ¿Por qué no? Ninguna mujer ha permanecido conmigo por más de una noche a mi lado las he utilizado y las he desechado, en eso no te equivocaste, nunca me ha importado tener una relación con alguien o siquiera enamorarme, pero desde que empecé a cuidar de Eli como si fuese mi hija. Se ha convertido en mi mundo, luego te conocí y te quería conmigo, desde que te vi supe que eras la mujer que había estado esperando todo este tiempo. Te amo, te lo he dicho muchas veces, soy tuyo pequeña, quiero que seas mía de nuevo.
Las lágrimas invaden mi rostro, no puedo creer que todo haya sido una terrible pesadilla, le grité muchas cosas horribles; todo tenía una explicación, y una muy difícil de decir; me siento la mujer más estúpida del mundo, el hombre que amo no era ese monstruo que vi en esos videos, él no estaba mintiendo, había mucho que explicar y yo no lo dejé, estuve matándome sin razón alguna y acabé haciéndole daño.
—Siempre he sido tuya, Terry—Me besa con la misma sed que he tenido todo este tiempo lejos de él, me abraza como si no fuera real y fuese sólo un sueño del que ninguno de los dos quiere despertar.
—Lo amo, señor Grandchester y amo a nuestra hija.
