MARATON 5/10

— ¿Estará embarazada?

—Esperemos que despierte para hacerle un examen de orina.

— ¡Es increíble que la hayas llevado a ese lugar!

—Todo estaba bien, la perdí de vista mientras iba al baño. El señor se quedó con ella.

— ¿¡Qué señor!?

—Un tal Sam… Sam Rogers.

— ¿¡Qué!?

— ¿Qué pasa? Dijo que era socio tuyo.

Si pudiera meterles un par de medias en la boca para que dejen de gritar lo haría, pero

ni siquiera puedo moverme, la cabeza me duele y tengo el estómago revuelto.

— ¿Candy?

¿Por qué siempre tengo que terminar bajo una luz brillante después de que todo

oscurece? Me estoy aburriendo de eso.

— ¿Qué pasó? — arrastro las palabras.

—Te has desmayado, seguro tomaste demasiado. —chilla Annie

—No estaba borracha—me quejo.

— ¡Joder, Candy! ¿Cómo puedes decir que no estabas borracha? —grita Terry desde

la puerta de la habitación. —Te caías de borracha en la salida, si no hubiese llegado a

tiempo… ni siquiera quiero imaginarlo.

Empiezo a llorar como magdalena al escucharlo diciéndome borracha. Estoy segura

que no tomé la cantidad para llegar a desmayarme, todo tiene que ser un mal

entendido.

—Candy, has estado inconsciente por más de ocho horas. —susurra Annie.

El estómago se me revuelve y empiezo hacer arcadas, Annie de inmediato me ayuda a

ponerme de lado y alcanza un recipiente para poder vomitar.

¡Asco!

—No puedo estar aquí—dice Terry saliendo de la habitación como un rayo.

La enfermera entra y me ayuda a levantarme para llevarme al baño y tomar muestras

de orina.

— ¿Es necesario? —pregunto alarmada.

—Tenemos que saber qué provocó el desmayo señorita, quizás se encuentre

embarazada.

¡No! ¡No! ¡No! No puedo estar embarazada.

Toman la muestra y vuelvo acostarme, empiezo a llorar y sollozar de nuevo, Annie

masajea mi cabello e intenta tranquilizarme, Terry no ha regresado a la habitación.

Si estoy embarazada estoy en problemas porque ingerí alcohol, aunque esa noticia

alegraría a Terry en otras circunstancias, pero en este momento dudo mucho que

sea suficiente para que se olvide de mi borrachera como lo señaló. Me quedo observando mi anillo de compromiso y suelto un suspiro de resentimiento, hasta que

por fin, vuelvo a quedarme dormida.

Despierto asustada y esta vez me miran cuatro pares de ojos, Terry, Annie, el

médico y una enfermera. ¡Dios! estoy embarazada.

— ¿Cómo se siente, señorita? —pregunta el médico.

—Mejor— logro decir. Estoy aguantando unas terribles ganas de llorar. La mirada de

Terry ya no es de enfado pero tampoco de amigos. Todavía estoy en peligro de que

me fulmine con la mirada.

— ¿Señorita, puede recordar qué fue lo último que bebió?

Lo último que bebí, el mojito que Annie pidió, la copa de vino que Sam mandó, pero

no recuerdo qué fue exactamente lo que bebí en el área VIP.

—Solamente una bebida y una copa de vino.

La mandíbula de Terry se tensa y empiezo a aclarar mi garganta para hacer la

siguiente pregunta: — ¿Estoy embarazada?

—No señorita, el resultado fue negativo, pero aquí tenemos el resultado de

toxicología. —empieza a abrir el sobre y a leer pensativo, arruga la frente y Terry

se acerca a mí con cara de pocos amigos. Me sorprende que se acerque sin tocarme.

—Bien, ¿Está segura que no recuerda nada? —vuelve a preguntar el médico.

—No, salí a buscar a mi amiga y empecé a sentirme mareada.

— ¿Y antes de eso? — estoy jodida si digo que estaba tomando no sé qué cosa en el

área VIP con un depravado sexual.

—Tomé algunas copas, pero no recuerdo exactamente. — escucho la respiración de

Terry que empieza acelerarse nuevamente y se levanta de la cama y camina en

círculos mordiendo su labio inferior.

—Señorita, el resultado arroja un porcentaje bastante alto de un somnífero, parece que

pusieron una fuerte cantidad en su bebida. ¿Está segura que no recuerda nada?

¡No! No pudo ser capaz de hacer una mierda como esa.

— ¡Mierda! —grita Terry y me hace saltar. Empiezo a llorar como una cría y tapo

mi boca, Annie se alabanza y me abraza.

— ¿Amy, tú crees que fue él? —sisea.

—Fue Sam ¿verdad? —pregunta Terry desesperado, tiene la cara roja, parece que

va a estallar su furia.

—Señor Grandchester, podemos llamar a la policía de inmediato. —aconseja el médico

pero Terry niega con la cabeza. —Yo me encargaré, ¿Puedo llevarla a casa? — y aunque no pueda, seguramente me

saca a fuerzas.

—Sí, puede llevarla a casa, pero tiene que guardar reposo e hidratarse mucho. —

aconseja el médico viendo de un lado a otro como si estuviese en un juego de viene y

va.

—Annie, ayúdala a vestirse, la llevaré a casa—sale de la habitación dando un fuerte

puñetazo en ella que hace que ambas saltemos del susto.

Empiezo a vestirme con la ayuda de Annie, todavía me siento mareada pero mi cabeza

da un millón de vueltas ¿Por qué Sam haría algo así? Dijo que era socio de Terry, y

por la expresión de él, me doy cuenta que era una mentira todo lo que montó él, pero

entonces ¿Qué estaba haciendo en el Encore el día que lo conocí? Empiezo a unir el

rompecabezas, jamás Terry ha hablado de él, yo tampoco lo vi ese día hablando

con él, pero si conocía a Eliza, y todo lo que tenga que ver con Eliza no es nada

bueno.

Terry me ayuda a subir al auto, me pone el cinturón, pero no me ve a los ojos; odio

verlo molesto y más cuando yo sé que tengo la culpa, pero esta vez es injusto ¿Cómo

iba a saber que el hijo de puta de Sam iba a drogarme? Quién sabe para qué cosa,

solamente imaginarlo me da asco.

—Arriba—ordena sin verme. Mientras me ayuda a salir del auto.

— ¿Puedes caminar? —pregunta con recelo.

La verdad es que no puedo caminar, pero me duele su actitud tan fría que ni siquiera

quiero que me toque si no lo desea, siento que me repudia cada vez que se acerca a

mí.

No respondo e intento caminar yo sola pero al dar dos pasos me tambaleo y me

sostiene para no caerme. — ¡Mierda! Candy, Sujétate de mí. —suena asustado, pero sé

que está más que furioso conmigo.

Me lleva en sus brazos por el ascensor y coloco mi cara en su pecho, absorbiendo su

aroma, no me importa si está enojado conmigo, quiero tenerlo cerca, lo necesito en

estos momentos. Escucho su respiración agitada y sé que es por lo que estoy

haciendo. Intento besar su mejilla pero se aparta con frialdad.

Entramos al apartamento, me lleva a la habitación y me quita la ropa, quedando

desnuda ante él; toma un par de pantalones cortos de algodón y una camiseta suya y

me los pone, como una muñeca de trapo me dejo y no aparto mi vista de él, sigue sin

poder verme entonces agarro su mentón y lo obligo a que me mire, respira profundo y

lo hace.

— ¿Podemos hablar? —musito aclarando mi garganta.

—No quiero hablar contigo en estos momentos. — me mira casi con desprecio, como

si hubiese cometido el peor de los pecados, la verdad es que sí, no quiero pensar lo que hubiese pasado si no hubiera salido de ahí a tiempo.

Termina de acomodarme en la cama, y cuando veo que está por irse le susurro:

— ¿Adónde vas?

—Iré a dormir a la otra habitación. —cierra la puerta detrás de él y yo me ahogo en

llanto, lloro con todas mis fuerzas, sé que puede escucharme pero no regresa.

Me siento como la peor mierda del mundo. Todavía no entiendo su punto, y él no

entiende el mío. La falta de honestidad se ha vuelto un problema para nosotros.

Olvidé hablarle de Sam, confié en la palabra de él y falté a la promesa de no más

secretos.

No era mi intención, no sabía que Sam podía llegar a hacer eso, pero la verdad es que

ni siquiera lo conocía, siempre tengo que ser tan lenta y confiada en las intenciones de

los demás, pero cuando me dijo que era socio de Terry,, pensé que era alguien de

confianza, que no se atrevería a hacerme daño, pero desde un inicio no vi las señales,

él sabía quién era yo, fue directamente hacia mí después de que Terry me dejara

sola; saludó a Eliza como si se conocieran desde siempre, la detuvo al momento de

querer golpearme para mostrarse confiable. No vi ninguna señal y ahora me

arrepiento de haber ido al área VIP con él y haber aceptado aquella copa.

Intento quedarme dormida pero no puedo, no siento el calor de Terry, la cama es

inmensa sin él; nunca había dormido sola en este apartamento, ni siquiera la primera

vez cuando fui y me metí a la cama con él.

¿Debería de hacer lo mismo?

Me levanto de la cama y abro la manilla de la puerta despacio para ver si él está

afuera; pero todo está oscuro, sé que no salió; puede estar muy enojado conmigo pero

jamás me dejaría sola, no después de lo que acaba de ocurrir. Camino por los pasillos

hasta la habitación donde sé que podría estar; abro con cuidado la puerta sin hacer

mucho ruido y lo veo, está con la mano en el pecho y la otra en la cabeza, con su

torso desnudo.

Me acerco despacio y me meto bajo las sábanas con él, se mueve y me da la espalda,

sigue dormido porque su respiración es suave, entonces lo abrazo por la espalda con

mis manos frías y su respiración empieza a acelerarse, ha despertado; estoy preparada

para que me rechacé y quite mi mano de su pecho, pero no lo hace; es buena señal.

Lo abrazo fuerte, rogándole que no se vaya, que no me deje y que me perdone;

empiezo a llorar en su espalda pero intento que no sé de cuenta y lo sigo abrazando

fuerte; me agarra el brazo y me asusto esperando que la quite sobre él, pero se aferra a

ella y se rodea más en mí. Sonrío para mis adentros y cierro los ojos para quedarme

dormida, como la primera vez que dormimos en ésta habitación.