MARATON 6/10
Mi cuerpo tiembla del frío, tengo mucha sed y me duele la cabeza, quiero abrir mis
ojos pero se me hace imposible, están demasiado pesados; no sé si es de día o de
noche, las habitaciones son muy oscuras. Quiero moverme para levantarme pero una
mano me detiene. ¡Dios! ¿Qué me pasa?
—Estará bien, sólo es un efecto secundario, pero se pondrá bien.
—Muchas gracias, doctor, lo acompaño a la puerta.
¿Doctor? Es un alivio no estar en la cama de un hospital. Intento de nuevo abrir los
ojos, tengo que hablar con Terry, tengo que explicarle lo que pasó.
¿Y si ya sabe que fue Sam?
¿Piensa que yo ya lo conocía?
¿Por qué lo odia tanto?
Escucho que entra de nuevo a la habitación y deja ir un suspiro de desesperación, yo
también estoy desesperada.
— ¿Terry? — musito con todas mis fuerzas.
—Estoy aquí— su voz suena diferente, al menos ya no está enojado ni me está
gritando, debo de ser una patada en el culo en estos momentos.
Muevo mi mano para sentir el anillo, y me alivia saber que aún lo llevo puesto, otra
buena señal que todavía quiere casarse conmigo o al menos eso es lo que creo. Un
anillo no asegura nada.
—Agua— le pido.
Cuando escucho que sale por la puerta, intento abrir los ojos hasta que por fin lo he
logrado, me apoyo sobre la cabecera y aprieto mis manos para que dejen de temblar,
siento calambres por todo el cuerpo y mucho frío.
Él regresa y ahora me ve a los ojos aunque su mirada azul no brilla, al menos no me
ve con ganas de querer matarme. Me da el agua, la bebo y siento cómo mi garganta se
va aclarando.
Nos quedamos en silencio por unos minutos, no quiere romper el hielo y lo merezco,
aún débil sé que lo merezco, debo explicarle lo que paso y pedirle perdón, aunque
todavía no sé por dónde empezar. — ¿Podemos hablar?
Suspira y niega con la cabeza. —No sé qué decir, Candy.
—Sólo tienes que escucharme— me tiembla la voz.
—No estás en condiciones para hablar, tienes que descansar.
A la mierda con descansar, tengo que hablar con él.
—Escúchame, por favor. — no se levanta y no dice nada entonces continúo: — Ese
hombre dijo que era tu socio, él estaba en el hotel; en el cumpleaños de Eli, se acercó
a mí y después llegó Eliza. ¿No lo viste? —pregunto frustrada.
—No, Candy, no lo vi. —contesta enfadado.
—Él me llamó ¿Qué día es hoy? —desvío la conversación porque he perdido la
noción del tiempo.
—Lunes. — ¡Joder! Estuve dos días enferma.
—Él me llamó el viernes por la mañana, me dijo que tenía un trabajo para mí y hasta
volvió a decir que era tu socio. Me dijo que lo consultara contigo pero olvidé
decírtelo. Luego salí con Annie y él estaba ahí, nos llevó a la zona VIP para explicarme
de qué se trataba su oferta, fui con Annie, pero desapareció. No me di cuenta de la
bebida que uno de los meseros me dio en ese momento, y la bebí. Fui irresponsable lo
acepto, pero jamás me imaginé que él pudiera hacerme daño.
Espero que diga o pregunte algo pero no dice nada entonces prosigo:
— Él empezó a actuar raro entonces me retiré y salí a buscar a Annie, empecé a
sentirme mareada, luego tú me llamaste y el teléfono se me resbaló; lo perdí y busqué
a Annie hasta que la encontré y ella me arrastró a la salida y fue cuando te vi.
Mierda que bien me siento haberme sacado todo eso.
— ¿En qué forma actuó raro? ¿Intento tocarte? —espeta rápido.
—Las fotografías alrededor eran eróticas, quería que yo tomara fotos de ese tipo en
una fiesta.
—No, él quería que posaras desnuda para él. ¡Mierda, Candy! ¿Por qué no me dijiste
que ese hijo de puta te llamó? — grita y mi cabeza está a punto de explotar.
— ¡Lo olvidé! Lo siento.
— ¿Lo sientes? El maldito es un vividor, tiene ese club como pantalla, pero en
realidad es un burdel y esa área que tú llamas VIP, ahí cierra tratos de la misma
especie.
Siento nauseas al escuchar decirme eso, ¿Estuve en un burdel? Y lo peor de todo es
que estuve en el ojo del huracán sin darme cuenta. —No lo sabía, te lo juro que no lo sabía. ¿Por qué quería hacerme daño? es tu socio.
—No es mi socio, me he negado a serlo, quiere que participe en sus burdeles como lo
hacía mi hermano, pero me he negado. Y como no puede hacerme daño directamente,
lo hace por medio de ti, sabe que eres mi debilidad.
Me llevo las manos a la boca y empiezo a llorar, soy tan estúpida, debí imaginarlo; los
negocios que el hermano tenía no eran buenos y lo peor de todo es que Terry tiene
que dar la cara por él.
— ¿Sabes por qué te drogó? — no quiero ni saberlo en realidad, pero de todas
maneras me lo va a decir.
—Porque te desea, me lo dijo la última vez que lo vi, se interesó por ti cuando te vio
modelar. ¿Por qué crees que no quiero que vuelvas a modelar? Él quería poseerte, me
lo dijo y eso me enfureció, le rompí la nariz y le ordené que no se acercara a ti, ahora
está furioso y quiere vengarse.
— ¿Por qué nunca me lo dijiste?
—Estaba protegiéndote, no quería que sintieras miedo por culpa de él.
Ahora entiendo todo, siempre se preocupó que no estuviera sola, que le dijera dónde
y con quién estaba; pensé que era sobreprotector y exagerado, pero la verdad era que
Sam estaba detrás de mí desde antes de nuestra relación, me protegía de él y de que yo
volviese a vivir lo mismo de nuevo.
—De todos los lugares, tenían que ir precisamente a ése. —niega con la cabeza
furioso.
—Perdóname—sollozo.
Deja caer los hombros y se acerca para abrazarme. —No tengo nada que perdonarte,
tú no tienes la culpa, estoy enfadado conmigo mismo; no estuve a tiempo para
protegerte.
—No digas eso, el GPS funcionó. —Ríe.
—Sí, Lo siento, pequeña, no quería ser tan frío contigo pero temía lo peor. —besa mi
cabello y me aprieta en su pecho.
—Perdóname—digo de nuevo, no puedo dejar de sentirme culpable.
—Calla.
— ¿Qué vas a hacer? —pregunto nerviosa, conozco a Terry es capaz de todo.
—Ya lo hice.
— ¿Qué hiciste, Terry? — lo aparto para ver su rostro.
—Nadie se mete conmigo o con lo que amo sin pagarlas. —afirma con frialdad. —Terry, ¿Qué hiciste? —ahora estoy desesperada y temo lo peor.
—Yo no hice nada, tarde o temprano iba a caer y solamente di un empujón.
— ¿Qué hiciste?
—Cerró trato con alguien que andaba tras él durante mucho tiempo.
— ¿Te refieres a un agente encubierto?
—Sí, una vieja amiga mía; siempre he sabido que andaban detrás de él pero no había
metido mis manos porque no era problema mío, pero cuando te vi inconsciente y
sabía que era por culpa de él; le mandé a una sexy agente, su debilidad son las mujeres
y cayó en su propia trampa.
Mierda, eso sí que es fuerte.
— ¿Por tener un burdel?
—No, nena, no sólo por ser dueño de un burdel, sino por mover droga dentro de él
también.
¡Joder!
— ¿Entonces tu hermano?
—Sí, mi hermano era su socio, pero no hay que hablar de eso. ¿Tienes hambre?
—La verdad es que sí.
—Te daré de comer con una condición señorita.
— Prométeme que por primera vez en tu vida harás lo que se te ordena.
—Umm. Te lo prometo.
Después de ver en las noticias el rostro de Sam Roger, como el narcotraficante más
buscado, me estremecí, no puedo creer que estuve cara a cara con un tipo tan
peligroso. Por suerte todo quedó atrás y le espera una larga condena.
—Hola, chispita ¿Qué tal la escuela? —pregunto a Eli, he decidido venir por ella a la
escuela hoy y tener un día de chicas.
—Bien, mami, pero hay un chico que molesta. — suena un poco frustrada y mis
instintos maternales salen a flote.
— ¿Qué hace? —pregunto conteniendo la risa.
—Dice que mis ojos son como el cielo.
Rio para mis adentros, la nena tiene los ojos azules igual a los de su padre y opino lo
mismo, son como el cielo.
— ¿Y eso te molesta?
—Sí, todos en clase se rieron, la maestra preguntó qué era lo más bonito de nuestro
compañero de la par y él dijo que mis ojos y que eran del color del cielo.
—Cariño, pero eso fue algo muy tierno de su parte ¿Te digo un secreto? —asiente.
—Yo también pienso eso de los ojos de tu padre.
La nena se sonroja y ríe a carcajadas.
Pasamos por las tiendas del centro comercial, Eli es fanática de las compras, ahora
que ya puede decir lo que le gusta no para de hablar y pedir que le compren lo que ve.
Como no puedo decirle que no a esos ojos tan bellos que tiene, lo hago.
Mientras comemos un helado una señora se acerca a nosotras con una gran sonrisa.
—Hola, tu hija es muy linda. —dice sonriente.
—Gracias, se llama Eli.
—Hola, Eli. —saluda tocando sus moños.
—Hola— dice Eli con timidez.
—Eres muy joven para ser su madre—suelta de un golpe y de inmediato siento la
tensión de Eli.
—La edad no importa, siempre y cuando sepa cuidar de ella. —contraataco ante el
comentario tan fuera de lugar.
La extraña mujer se acerca cuidadosamente a mi oído y dice: —Ojala mi hijo sepa cuidar de dos pequeñas entonces.
¿¡Que!?
La mujer desaparece dejándome con los ojos como platos y la boca abierta.
¿Mi hijo? ¿Quién era esa mujer?
No es posible, no puede ser, no es lo que estoy pensando. Es imposible que la madre
de Terry haya regresado. Me deja en modo trance mientras la pequeña me habla sin
parar.
—Mami… Mamá Candy.
—S… ¿Sí?
—Mujer rara—musita mientras termina su paleta.
— ¿Nos vamos? —pregunto nerviosa.
Después de las compras nos vamos directo a casa, intento concentrarme en la carretera
y salir de mi modo trance después de lo que esa mujer me dijo.
¿Para qué regreso a la vida de Terry?
Ella sabía quién era yo, su confianza y su comentario fuera de lugar, fueron la primera
señal de que ella me conocía, sabía perfectamente que no soy la madre de Terry. No sé
cómo decírselo a Terry, no sé si deba; pero tendré que hacerlo antes de que esa
mujer vaya con él.
Me siento mareada y muy nerviosa, estoy cargada de ansiedad ni siquiera sé
cómo decírselo;Cariño, hoy tu madre se acercó a nosotras o tu madre regresó .
¡Joder! Precisamente en este momento tenía que venir, Terry ni siquiera conoce a
su madre, los abandonó desde que eran unos niños.
¿Y si no es ella? De tantas cosas que han estado sucediendo no confío ni en mi
sombra y no me quiero arriesgar soltando una noticia como esa y que nuestra
montaña rusa se descarrile de nuevo. Esperaré un poco, si esta mujer se acerca de
nuevo a mí tendré que enfrentarla y saber qué es lo que quiere y para qué ha
regresado después de tantos años.
Seguramente quiere dinero, ni siquiera sé si sabe que su otro hijo murió. ¡Mierda!
Tengo que explotar mi burbuja en trance y concentrarme en que Brandon no sospeche
mis nervios.
—Llegamos, cariño, ayúdame con las bolsas.
Subimos al ascensor y mi teléfono suena, es Terry.
—H…Hola, cariño. —contesto arrastrando las palabras, estoy demasiado nerviosa.
—Nena, ¿Estás bien?
—Sí, ¿Qué pasa? —Me tiemblan las manos, y quiero salir del ascensor y tomar aire.
—Te escucho nerviosa, ¿Qué ha ocurrido?
—Nada, cariño, estoy en el ascensor, sabes que no me gusta estar encerrada.
— Bien, ¿Se han divertido?
—Demasiado, hoy pasamos un día de chicas muy especial. —bastante raro, ah y tu
madre se nos acercó y lo arruinó todo.
—Llegaré a casa un poco tarde ¿Bueno?
—Está bien—resoplo, justo lo que no quería, pero quizás sea lo mejor, no sé cuánto
tiempo me tomará volver a mi estado natural.
—Te amo, pequeña.
—También Te Amo.
Llegamos a la puerta y hay unas flores en la puerta. Sonrío para mis adentros, sé que
son de Terry, Eli me ayuda con las bolsas para abrir la puerta y yo recojo las
flores del suelo. Tiro mi bolsa y Eli corre a llevar las bolsas a su cuarto, sonrío y
busco la tarjeta, me voy de culo cuando la leo.
"UNA JOVEN MADRE, NO SIEMPRE ES LA MÁS PERFECTA."
¿Qué mierda es esto?
Ni siquiera dice quién lo manda, pero sé que fue esa mujer; no es muy astuta después
de todo, sé lo que intenta hacer, intimidarme. Pero ¿Por qué? Ni siquiera me conoce;
pero su forma de actuar me hace pensar que no es una buena mujer. Tiro las flores al
basurero y hago añicos la tarjeta, no quiero que Terry encuentre esto, no necesita
eso en estos momentos.
— ¿Qué quieres comer, pequeña? —pregunto a Eli, intento lo más que puedo
sonreír, no me ha preguntado quién era la mujer que se nos acercó ahora y eso me
calma un poco, no sabría qué decirle.
— ¡Pizza!
—Trato hecho. — pido una pizza, pero estoy lejos de tener apetito en estos momentos.
Quince minutos después la pizza llega. Eli es la primera en devorarla y yo sigo con la
misma porción sin tocarla; no dejo de pensar en esa mujer, temo por la seguridad de
Terry y Eli; no quiero que se acerque a ellos. Tengo que averiguar quién es esa
mujer y dónde ha estado todos estos años. Y la única persona que puede ayudarme a
conseguirlo es Anthony
Eli se ha quedado dormida en mi regazo, y la llevo a su habitación, la observo dormir y se me escapa una lágrima, la amo demasiado y no quiero que nada malo le
pase, no confío en el regreso de su supuesta abuela, le doy un beso en la mejilla y
salgo a darme una ducha.
Permanezco ahí una hora más hasta que mi cuerpo está más relajado, me pongo ropa
para dormir y me acuesto en la sala a leer un poco, despejando un poco mi mente,
pensando en lo bonito hasta que mi prometido regrese a casa.
—Su lugar es aquí, señorita—dice una voz ronca y familiar. Me lleva en sus brazos
hasta la habitación, me acuesta en la cama y se mete conmigo, rodeando con sus
fuertes y cálidos brazos.
— ¿Terry? —musito.
—Estoy aquí, nena. Duerme—me besa el cabello y hago lo que me pide, cierro mis
ojos y duermo.
