MARATON 7/10
Una mujer entra a la habitación; parece joven, pero cuando se acerca tiene la cara
arrugada y golpeada, se ve espantosa, intento gritarle a Terry está durmiendo a
mi lado pero no se mueve. Miro a la mujer y rasga mi ropa con sus uñas, grito y
Terry no responde, me abalanzo hacia él e intento despertarlo. Abre los ojos y
me dice:
— ¿Qué pasa, nena? — habla somnoliento y me ve llorando, no parece asustado.
Giro y ahora ya no está la mujer, sino que ahora un hombre está viendo desde la
puerta con una sonrisa diabólica, se acerca y es Terry, giro hacia Terry y ya
no está en la cama. ¿Cómo llego tan rápido a la puerta?
—No grites, te gustará—musita él.
— ¡No me haga daño, por favor! —ruego con todas mis fuerzas.
—Terry dijo que eras tímida, me gustan así.
¿Thomas?
— ¡Terry! ¡Ayúdame! —grito y él me toma a la fuerza y me golpea.
— ¡Grita que te gusta! —exige.
— ¡No!
Deja de golpearme y sonríe, me ve de pies a cabeza y me doy cuenta de que estoy
desnuda, no sé cuándo pasó; estoy llena de golpes en todo el cuerpo pero no me
duele.
—Terry y yo no somos tan diferentes después de todo ¿verdad?
Sus ojos azules no tienen el mismo brillo de Terry, están llenos de ira y su
mirada está perdida; es un hombre fuerte pero sus ojos muestran debilidad, no le
tengo miedo. Le grito que no le tengo miedo.
— ¡Pequeña! ¡Despierta! — Intento abrir los ojos, pero no puedo. Tengo miedo de
abrirlos y ver al mismo hombre que estaba golpeándome.
— ¿Terry? — hablo pero no escucho mi voz. —No puedo…respirar.
— ¡Mierda! Nena abre los ojos, mírame.
—No puedo.
En realidad así es, no puedo abrir los ojos y no quiero, sé que estoy en un ataque de
pánico de nuevo; empiezo a llorar con los ojos cerrados, pensé que ya lo había
superado pero no es así. Terry me levanta y me coloca en su pecho.
—Respira, nena, no pasa nada. Ya lo hemos hecho otras veces estarás bien. —Suena
calmado pero sé que está más asustado que yo.
Respiro profundo, junto con él, su pecho se contrae en mi espalda, hago lo mismo,
hasta poder abrir los ojos poco a poco. Mi respiración se está estabilizando pero estoy
muerta del miedo, mis manos tiemblan y Terry las toma contra mi pecho.
—Respira conmigo, nena.
— ¿Terry? —abro los ojos, quiero verlo; la habitación está oscura, todavía es de
madrugada. —Quiero verte—ruego.
Me acuesta a un lado no apartándose de mí ni soltándome las manos, me mira; sus
ojos brillan, sé que ha estado llorando; toco su rostro para saber si es real, que no va a
desaparecer, toco sus ojos, sus labios y sus mejillas.
—Bésame—pido. Se inclina y me da un beso largo y cansado.
— ¿Qué pasó? —pregunto asustada.
—Tuviste una pesadilla. —intenta sonreír.
—Soñé—omito que vi una mujer— que no estabas, un hombre me hacía daño.
— ¿Quién te hacía daño? —pregunta frunciendo el entrecejo.
—Thomas—musito. Cierra sus ojos con fuerza y niega con la cabeza.
—Él no está aquí, pequeña, estás a salvo. Sólo fue una pesadilla. — me abraza con
fuerza y me aferro a su pecho, hundo mi cabeza en su cuello y huelo el aroma de mi
cielo.
—Perdón por asustarte—susurro.
—De eso nada, duerme.
La verdad es que no puedo dormir, no quiero volver a soñar; todavía es de
madrugada. Nos quedamos acurrucados, en sus brazos me siento a salvo. No quiero
darle esta vida, no quiero asustarlo, no quiero ver esa mirada vacía y miedo al
perderme. Quiero ser fuerte para él, para poder protegerlo. Cierro mis ojos e intento
volver a dormir en sus brazos. Escucho su respiración que se ha normalizado, parece
que se volvió a dormir. Beso su mejilla y vuelvo a quedarme dormida.
—Buenos días—susurro en sus labios. He despertado primero que él, me he duchado
y estoy lista para salir, tengo que ver a Abthony y averiguar quién es esa mujer.
—Buenos días, nena, ¿Cómo te sientes?
—Mejor, gracias a mi amor que cuida de mí. —sonríe y se levanta, me mira que estoy
lista para salir.
— ¿Adónde vas? —pregunta tocando su cabello.
—Iré a mi apartamento y luego veré a Annie. —miento, e intento no verlo.
Mi mentira ha funcionado esta vez.
—Llevaré a Eli a la escuela—dice relajado.
—Ya lo hice yo, eres dormilón. —beso su frente.
Me despido de él, es extraño que no me haga tantas preguntas, maldigo para mis
adentros, he vuelto a mentir y él ha empezado a confiar en mí. Me dirijo a la oficina
de Anthony, sé que mi presencia no será tan desagradable después de todo y ruego a Dios
que esté dispuesto a ayudarme.
—Buenos días, quiero hablar con el detective Brown.
Hace una llamada, me ve de pies a cabeza y me pregunta mi nombre de nuevo. —Sí,
señor, es la señorita White. —corta la llamada y me sonríe confusa, sé que Anthony no
me esperaba. —El detective la atenderá en un momento. —me indica.
Veo que Anthony camina hacia mí, su cara es de pocos amigos, pero le agradezco que se
haya tomado la molestia en recibirme.
—Candy ¿Qué haces aquí? —su forma de verme es como si no me conociera.
— ¿Podemos hablar?
—Claro, por aquí.
Entramos a su oficina, una imagen de Terry golpeándolo viene a mi mente de
inmediato, siento lástima por él, pero se ha comportado como un capullo todo este
tiempo conmigo desde que estoy con Anthony.
—Anthony sé que…
—No te preocupes, Candy, lo entiendo ahora. —Me interrumpe.
— Perdóname tú a mí por haberte causado tantos problemas. —su mirada se suaviza
al verme—Terry ayudó a capturar al hombre más buscado, y lo hizo porque
intentó lastimarte, lo sé. Ya entendí que él te ama y jamás te hará daño. Lo entendió.
—Anthony, no sé qué decir, me tranquiliza que lo hayas entendido.
— ¿En qué puedo ayudarte?
—Una mujer extraña se me acercó en el centro comercial—suspiro— fue extraño su
comportamiento, ella me conocía y me dijo que su hijo cuidará de mí y Eli.
— ¿Una mujer? ¿Quién crees que sea?
—La madre de Terry. —cuando lo digo en voz alta, en realidad estoy asustada.
— ¿La madre de Terry? —Intento explicarle brevemente que su madre los
abandonó cuando eran unos niños.
—Recibí unas flores, sé que ella las mandó, siento que me sigue a todos lados, Anthony,
tengo miedo que quiera hacernos daño.
—Tranquila, voy a averiguar acerca de ella y si en realidad ha regresado, lo mejor es
que hables con Terry para advertirle.
—Gracias, Anthony
¿Advertirle? Esto es una mierda, ahora no sé cómo voy a decírselo a Terry sin que
se asuste o se ponga más neurótico de lo que ya es por culpa de ella, estoy muy
convencida de que su madre tiene que ver con su comportamiento sobreprotector y
desconfianza.
Voy conduciendo por la carretera hasta llegar al Advertising y una camioneta color
negro no ha cesado de seguirme, estoy paranoica y tengo miedo de que sea esa mujer.
Salto del susto cuando mi teléfono suena. Es Terry.
— ¿Terry? —doblo hacia la izquierda y el auto también lo hace.
—Nena ¿Dónde estás?
—Estoy…por llegar al Advertising. —tiemblo y me es difícil concentrarme en la
carretera.
— ¿Qué te ocurre?
—Nada, estoy bien—doblo hacia la derecha y el auto hace lo mismo. ¡Joder! Estoy
paralizada del pánico.
— ¡Dios Mío!
—Candy ¿¡Qué sucede!? —grita Terry preocupado.
— ¡Un auto me está siguiendo, Terry!
—Tranquila, ¿Dónde estás?
—A tres calles—digo temblando.
— ¡Leo! —grita Terry
— ¿Terry?
—Nena, concéntrate, saldré a encontrarte, por favor no entres en pánico. —suplica,
pero es demasiado tarde, ya estoy muerta del pánico.
La camioneta acelera hasta alcanzarme y yo acelero más para poder llegar y
encontrarme con Terry. El auto negro suena la bocina de manera desesperada y yo
no puedo dejar de acelerar, hace cambio de luces para advertirme de algo, mi vista
esta nublada por las lágrimas, estoy aterrada, veo el auto de Terry derrapar a toda
velocidad y atrás de él el auto de Leo. Detengo el auto en medio de la calle y salgo
corriendo, la camioneta acelera a mi encuentro con intención de atropellarme pero
unos brazos me rodean y caigo al suelo junto con él. Temblando y llorando.
El auto negro acelera y el auto de Leo lo sigue a toda velocidad.
— ¡Candy, mírame! —suplica la voz de un Terry asustado.
Lo abrazo con fuerza, sé que estamos en el suelo en medio de la carretera pero no me
importa, es mi amor y ha salvado mi vida una vez más. Me levanta del suelo con sus
brazos y me lleva a su auto. Golpea el timón y hace una llamada.
— ¡Sigue a ese hijo de puta, Leo! —grita.
Lo veo de perfil, esta rojo como un tomate, intento sonreír ante su belleza y me ve.
Toma mi mano y la besa, tengo un pequeño raspón. Pero no me duele, estoy bien y él
está bien, es lo único que importa.
—Pequeña, ¿Estás bien? —pregunta temblando y aclarando su garganta.
—Estoy bien, ¿Quién me seguía?
—No lo sé—niega con la cabeza enfadado— pero lo averiguaré, esto no se va a
quedar así.
—Terry, tengo algo que decirte— Sé que si no lo digo ahora no lo podré decir
nunca. Tengo que decirle que esa mujer quién quiera que sea ha regresado.
—Nena, espera que lleguemos a casa, déjame controlarme.
¡Mierda! Está temblando furioso, sigue golpeando el timón del auto y acelera como un
loco hasta llegar al Hall. Entramos al ascensor y sostiene mi mano con fuerza.
Entramos al apartamento y se sienta en el mueble pasando sus manos por su cabello
nervioso.
— ¿Cariño? —musito tocando su cabello, me abraza por la cintura como si no
existiera un mañana y se aferra a ella.
—Terry, estoy bien.
—Lo sé, pero yo no, sólo déjame abrazarte para saber si eres real.
Quiero llorar, jamás lo había visto tan asustado. Mi pobre amor está asustado como un
niño, no imagino lo que sintió al ver que el auto estuvo a punto de arrollarme.
—Oh, nena tuve miedo de perderte.
—Mírame, cariño—levanto su rostro para que su mirada azul se conecte con la mía—
Estoy aquí y soy más real de lo que crees. —sonríe.
Me siento a su lado y empiezo a respirar profundo antes de soltarle esa gran noticia.
—Terry, cuando estaba con Eli en el centro comercial una mujer se acercó—me
ve con su mirada frustrada y frunce el entrecejo—dijo que era muy joven para ser
madre, después se acercó a mi oído y me susurro que su hijo iba a cuidar de dos
pequeñas.
Sus ojos se abren como plato y grita asustado:
— ¿¡Qué!? Candy, ¿Estás…Estás hablando en serio?
—Lo sé, es una locura pero eso fue lo que dijo. ¿Crees que sea ella?
—Puede ser, pero ¿No creerás que ella intentó atropellarte? —su duda me
desconcierta, estoy completamente segura que fue ella.
—Lo creo, también recibí unas flores y sé que ella las mandó. Dijo que las madres
jóvenes no son perfectas.
—Esto es una mierda, ella no se atrevería… No…. No puede venir a joderme la vida
ahora. —camina en círculos tocando su cabello con mucha rabia.
Quiero pensar en que ella no fue capaz de hacer eso, también hubiera arrollado a
Terry, una madre no haría algo así, pero lo abandonó supongo que sus
sentimientos de madre murieron hace muchos años.
Suena su teléfono y contesta deprisa.
—Tráelos aquí… Sí ella está bien…de acuerdo.
— ¿Quién era?
—Leo, la policía está con él, parece que ya saben quién era la persona que conducía el
auto.
Treinta minutos después tocan la puerta y es Leo con dos oficiales y un detective,
nada más y nada menos que Anthony
—Candy ¿Estás bien? —pregunta Anthony y mis ojos de dirigen hacia los de Terry.
—Ella está bien —responde por mí de forma protectora, Terry no sabe que hoy lo
vi y mucho menos que le pedí que investigara a su madre.
— ¿Sabes quién lo hizo? —pregunta Terry.
—Sí—dice Anthony—Tu guardaespaldas siguió el auto hasta alcanzarlo, luego nos llamó la persona que iba conduciendo era Eliza Leagan ¿La conoces?
¡La madre que la pario!
—Sí, sé perfectamente quién es. No puedo creerlo.
—Esa mujer está loca—agregó.
—Tranquila, está bajo custodio por intento de asesinato, conducía bajo una cantidad
alta de alcohol y narcóticos.
¿Tengo que cuidarme de todo el mundo?
No puedo creerlo, esa mujer intentó asesinarme, está obsesionada por Terry, no le
bastó ser la amante de Thomas. Primero fue el delincuente de Sam y ahora la súper
modelo loca drogadicta. Increíble.
—Gracias a Dios te llamé a tiempo, nena. — me abraza.
—Eso es todo, gracias por su declaración, permiso. —dice Anthony, por su tono de voz
sé que está preocupado por mí. Pero confíen que ahora estaré a salvo. ¿Verdad?
Estamos en la cama, en la oscuridad, abrazados, no se ha separado de mí en ningún
instante.
— ¿Tú crees que algún día vamos a estar juntos sin que nadie intente separarnos? —
pregunto aferrada a su pecho desnudo.
—Estamos juntos ahora, nada ni nadie nos va a separar.
—Lo siento. —musito.
— ¿Por qué lo sientes?
—Por pensar que tu madre era la causante de todo esto.
—No lo sientas, y de eso no quiero hablar. No lo necesito, sólo quiero sentirte
conmigo.
Yo tampoco quiero hablar de ello, quiero estar junto a él, sentir el calor de su cuerpo
junto al mío. No sé qué va a pasar mañana, pero de algo estoy segura y es que
Terry me ama tanto como yo a él. Salvó mi vida una vez más. Y eso es lo único
que importa.
—Escuché lo que pasó con Eliza, esa zorra de piernas largas está loca—cuchichea Andy
—Lo sé, pero estoy bien.
—Cariño, eres una mujer fuerte, nunca cambies. —me abraza.
La sesión ha terminado, después de largas horas bajo el lente, vuelvo a ser yo, sin
preocupaciones y más apasionada a mi trabajo.
— ¿Señorita White? —dice una voz detrás de mí. —Una mujer la busca.
Eso es extraño, nadie me busca cuando estoy en el trabajo. Camino hacia el área de
espera para saber quién es y me llevo una gran sorpresa. La mujer del centro
comercial está enfrente de mí, está vestida como una mujer de sociedad y sonríe
mucho.
— ¿Sí?
—Candy, ¿Me recuerdas?—claro que te recuerdo, dijiste que eras la madre de Terry
o al menos eso diste a entender.
—No. —miento.
—Sabes quién soy yo, soy la madre de Terry. Eleanor Baker.
— ¿Qué es lo que quieres? —pregunto a la defensiva.
—Quiero que me ayudes a hablar con Terry, se rehúsa a verme, he intentado
hablar con él durante mucho tiempo y se niega a verme, por eso acudo a ti.
¿Estoy escuchando bien?
¿Terry sabía que ella había regresado y no me lo dijo?
— ¿Terry sabía de ti antes que yo? —pregunto molesta y apretando mis dientes.
—Sí, le dije que si no me dejaba verlo, acudiría a su hermosa—me ve de pies a cabeza —prometida.
¿Cómo sabe que estoy comprometida con él?
—Acabemos con esta mierda de una sola vez, ¡Sígueme! —le exijo. Terry me va a
escuchar, no puede ser que me haya hecho pasar por esta mierda sin decirme nada. He
estado con el corazón hecho un hilo por esta mujer y ahora resulta que él sabía que
ella había regresado.
Caminamos por los pasillos hasta llegar a su despacho, ignoro los gritos de Julia y
abro la puerta de un tirón, su expresión es de un millón, al verme al lado de su madre.
—Tu madre quería verte, Terry —amenazo con la mirada.
— ¿Qué haces aquí? —le espeta enojado.
—Hijo, quería saber cómo estabas— me sorprende su cambio de actitud, parece una
mártir enfrente de él y conmigo es todo lo contrario.
—Te dije que no quiero hablar contigo y no quiero que hables con Candy.
Niego con la cabeza y cierro la puerta detrás de mí, dejándolos solos, volteo a ver si
me sigue pero no lo hace. No quiero que lo haga, quiero que arregle toda esa mierda
con su madre y yo poder recuperarme de todo. No puedo creer que no me lo haya
dicho, estuve protegiéndolo de algo que él ya sabía. Estoy furiosa con él.
—Archie tú sabías algo de Eleanor—fulmino a Archie con la mirada.
—Candy, lo siento… Terry me dijo que no te dijera nada. —responde nervioso.
Rio incrédula, confió más en su amigo que en mí, ahora mismo no reconozco al
hombre que amo. Ni siquiera confío en esa mujer, la forma en cómo actúa delante de
él es hipócrita. Es una mujer falsa y sé que sus intenciones no son buenas.
