MARATON 10/10

— ¡Pequeña! ¿Estás bien? —grita Terry desde la puerta, he olvidado que no tengo

que poner seguro y se está volviendo loco.

—Sí, un momento.

—Abre la puerta, déjame ayudarte. —mi prometido es un histérico exagerado.

Me limpio la boca y abro la puerta, choco con un pecho de acero que me envuelve en

sus brazos aún más fuertes y musculosos.

—Nena, por Dios estás temblando. —me abraza más fuerte.

—Estoy bien, aliméntame por favor. —musito como una cría, ¿Qué sucede conmigo?

—Está bien, le daré de comer ahora mismo, señorita White.

Miro el reloj, apenas son las nueve de la noche, hemos dormido dos horas, pero

siento que han sido una eternidad, nos cambiamos de ropa y salimos a la sala, parece

que la Sra. Ponny no está.

Veo que entra al despacho.

—Oye, te dije que quería que me alimentaras. —le ordeno.

—Un momento, acabo de recibir un correo y dice que es importante.

—Umm.

Me siento en el frío mueble y lo observo, su rostro cambió de feliz y relajado, ahora

frustrado a punto de estallar. El correo que recibió parece que era importante y no

eran buenas noticias después de todo.

— ¡Esto es una mierda! —grita saliendo de su despacho. —No puedo creer que hayas

hecho eso. — me señala.

— ¿De qué hablas? —estoy sorprendida de su reacción.

No dice nada, respira con dificultad entonces voy a su despacho a ver lo que sea que

lo ha alterado. Cuando abro el correo hay un mensaje que dice: "No es tan perfecta después de todo."

Veo las fotografías y casi me desmayo, son fotografías mías con Anthony. En él sostiene

mi mano y sonríe, en otra salimos abrazados, fue el día que nos encontramos en el

café, cuando me dijo todo acerca de Eleanor. Miro a Terry y está caminando en

círculos con las manos en cintura. Es un correo anónimo, alguien estuvo siguiéndome.

Ahora entiendo.

—No es lo que tú crees, Terry puedo explicarte…

— ¡No! No quiero que me expliques nada. —me calla frenético.

— ¡Déjame explicarte, por favor, Terry! —chillo en llanto.

— ¿Qué me vas a explicar? ¿Qué tú y él me han estado viendo la cara de imbécil todo

este tiempo? —grita—No puedo creer, a juzgar por tu ropa fue el día en que me dijiste

que verías a Annie ¿Verdad? —No contesto.

— ¿¡Verdad!? —grita.

—No es lo que estás imaginando.

— ¿Ah no? Entonces me puedes decir qué haces con ese sujeto abrazada, pensé que

no había secretos, Candy, pensé que le había quedado claro. He sido un imbécil todo

este tiempo pensando que eras la mujer de mi vida, pero ahora que te veo estás muy

lejos de serlo, mi madre tenía razón.

¡No lo dijo! ¡Por Dios no lo dijo!

Me acercó a él y por reflejo la palma de mi mano termina en su mejilla izquierda,

dejando una marca roja, no me ve, tensa su mandíbula con rabia y aprieta los ojos,

respira más rápido y se aleja.

— ¿Tu madre? —pregunto limpiando mis lágrimas. — ¿Ahora vas a defender a tu

madre?

—Qué quieres que diga, me engañaste, al menos ella regresó a pedirme perdón.

¡Hijo de puta que lo parió! ¡Sí, una puta lo parió!

—No puedo creer que le creas más a esa mujer que a mí, soy tu prometida.

—De eso ya no estoy muy seguro. Acabo de ver las pruebas, ni siquiera puedes

negarlo. — me ve con repudio.

— ¡Eres un hijo de puta, Terry! ¡Eres injusto!

—No me duele que me insultes, Candy, ni que me golpees, has destrozado mi corazón. — sus ojos brillan de dolor. ¡Dios Mío! ¡Ayúdame!

— ¡Terry! Déjame explicarte—Veo cómo se pone sus zapatos y busca sus llaves en

la chaqueta. — ¡Escúchame! ¡Puedo explicártelo, por favor!

Grito y me siento mareada, quiero vomitar y me duele la garganta de tanto gritar y mi

mano pica del golpe que le di.

—No quiero verte, Candy, deja que me vaya. —camina hacia la sala de nuevo.

—Bien, sé que te volví a mentir—logro llamar su atención pero está de espaldas hacia

la puerta con una mano en la manilla. —dijimos que no iban a haber más secretos y te

fallé. Siempre te he pedido algo y es que te quedes conmigo, pero ahora te lo haré más

fácil Terrence Grandchester. Tú elijes — respiro profundo y aprieto mi puño.

—Quédate conmigo…Quédate conmigo o vete.

No responde. Cierro mis ojos para no verlo, escucho un largo suspiro y que la puerta

se cierra. Abro mis ojos y él no está, le di a elegir que se quedara conmigo o se fuera y

él eligió marcharse.

No le expliqué el porqué de mi encuentro con Anthony, tampoco le dije la verdad sobre

su madre, pero lo que más me duele y me mata por dentro es que no le dije que

estábamos esperando un hijo.

BUENO CHICAS AQUI ESTA EL FINAL DE LA MARATÓN Y SE QUE LAS VOY A DEJAR CON GANAS DE SABER MAS PERO ESO TENDRA QUE ESPERAR LO SIENTO... BESOS Y FELIZ DOMINGO