Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.
Ladybug no me pertenece.
I am not Gay
Capítulo 3: Roces entre compañeros.
Todo comenzó el día en que paso lo de "clima tempestuoso", cuando Adrien estaba feliz de poder ser Chat Noir esta vez al día, había corrido para ayudar a Ladybug en su lucha. Pero contra todo pronóstico, la chica apenas si había visto en su dirección, antes de salir por su propia cuenta para detener al nuevo akuma. Intento ayudarla en más de una ocasión, pero esta se resbalaba de su vista y antes de darse cuenta, Ladybug había vuelto a la normalidad al akuma.
Esta sonrió al ver la mariposa, antes de desaparecer sin decir nada.
Plagg había permanecido inusualmente silencioso después de ese acto.
Días después se repitió cuando el propio Nino fue akumatizado, en una actividad común de la clase donde su padre no le permitió asistir, este se había transformado en un akuma que odiaba a los adultos. Nuevamente Ladybug había aparecido actuando más sola que en conjunto.
Sin hablarle.
Sin verle.
Sin decirle nada.
Su frente se frunció sin saber qué hacer con la chica.
Había propuesto hacer una patrulla, con la idea de proteger a la ciudad y además de verla, había enviado un mensaje por su bastón.
La respuesta fue fría y cortante, pero al menos acepto verlo a media noche en la torre de Paris.
Decidido a que probablemente era la oportunidad de poder quedar bien frente a ella, llego temprano y estuvo practicando que podría decirle. Un buen discurso sobre que era un honor ser su compañero, sobre que la protegería y estaba encantado para trabajar con ella.
Lo cual no sirvió de nada, ya que al llegar ella estaba seria con los brazos cruzados y mirada de muerte.
Trago saliva, esa no era la usual Ladybug que se veía en las noticias.
—Mira Chat Noir, dejare esto claro una vez, tenemos el interés en común de proteger a Paris, pero no somos amigos, no somos compañeros y no pienso trabajar contigo—hablo con la barbilla alzada y un tono demandante.
Sintió pánico en su interior, no sabía que había hecho mal y la chica prácticamente ya parecía odiarlo. Quiso decir algo, defenderse, pero la intensidad de sus palabras lo hicieron quedarse quieto.
Como si su padre le hubiera dicho eso.
Un dolor horrible se posó en su interior, pero como buen modelo, fingió una sonrisa.
Tenía que estar sereno para hablar.
—Solo quería decirte que es un honor trabajar contigo My lady—hablo con su voz algo temblorosa.
La vio dudar.
Su expresión dura pareció temblar unos instantes, antes de recuperar nuevamente la compostura.
—No existe un nosotros Chat Noir, si quieres patrullar la ciudad está bien, yo lo hare también por mi cuenta, no es necesario mantenernos en contacto—gruño antes de usar su yo-yo para salir volando.
Él se derrumbó en medio de la torre, totalmente perdido y con un sazón agrio en su boca.
Eso no había salido para nada como lo pensó.
.
Sabía que Tikki no estaba a favor de lo que pasaba en su forma de héroe, aunque para ser sinceros, desde lo sucedido con sus padres, ambas habían tenido muchos desacuerdos que pulir. Su actitud había cambiado mucho de cuando era la adorable y dulce Marinette, para transformarse en un serio y algo detestable Marcus. No era algo que hubiera querido, solamente paso sin darse cuenta y era difícil alejar ambas personalidades de su identidad como Héroe.
Pero lo había decidido.
No tener compañero.
No tener familia.
No tener conexiones.
Ella estaba en la mira de un súper villano que buscaba sus poderes. El maestro Fu le había explicado poco después de convertirse en Ladybug, los peligros de alguien que consiguiera ambos milagrosos, los de Tikki y el de su contraparte de la mala suerte.
Había visto a sus padres sufrir, a sus compañeros ser atacados, la gente en peligro, todo cuando se había descubierto su identidad de civil al villano que enfrento en Inglaterra.
No cometería ese error dos veces.
Y si pasaba, no tendría a nadie con quien chantajearle.
—Chat Noir parece un chico muy amable, no deberías tratarlo tan mal—regaño Tikki masticando una galleta.
Ya era tarde en la madrugada cuando regreso de la patrulla. Apenas pasaba un mes desde su llegada a Francia y estaba aburrida. Si bien ser un héroe quitaba mucho de su tiempo, en clases que ya conocía, no tenía mucho que hacer.
Había hablado con Colette.
Esta quien la había financiado y dado su nueva vida, solía darle una gran cantidad de dinero por mes, además de pagar su estadía en Paris.
Había conseguido algo con ese dinero.
Aunque estaba planteando la idea de un trabajo de medio tiempo.
—Mira lo que conseguí—hablo mostrando su nueva consola de video juegos, la más moderna que había sacado Nintendo.
Tikki supo que estaría hablando con la pared, cuando esta saco un juego de Zelda de la caja, probablemente no dormiría nada hasta el día siguiente.
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Ambos héroes terminaron sin dormir bien esa noche, mientras Chat Noir pensaba en que podría hacer para llevar las cosas mejor con Ladybug, Marcus estaba trasnochado por comenzar el Zelda Breath Of the Wild. El juego le había absorbido más de lo que quisiera, solo esperaba poder llegar a casa para seguir jugando. Ambos se saludaron con un bostezo en la entrada, caminando a los casilleros.
Marinette…bueno…Marcus no se acostumbraba algunas cosas de ser chico. No solo tenía que estar con todos los demás en los casilleros, las clases de educación física e ir a los baños en un área publica, eran un tormento aun para él.
Siempre que podía iba al baño solo en su nueva ubicación para dormir, que se negaba a llamar hogar. Pero para su horror, había visto algunos chicos desnudos aun en contra de su voluntad.
Ya era suficientemente difícil tener unas vendas por todo su torso, como para también traumarse un poco.
Lo que hacía como héroe por sus seres queridos.
Ese día Marcus se había detenido en los casilleros al haber olvidado unos lápices la semana pasada, mientras buscaba por encontrarlos, descubrió que era el último que quedaba, excepto por Max. Este estaba intrigado hablándole a su bolsa de espaldas, lo que le hizo alzar una ceja.
Aparte de ella no había conocido a nadie más que hiciera algo así, pero eso era porque tenía a Tikki.
¿Chat Noir?
No se había detenido a pensar en la identidad secreta de Chat Noir y sinceramente no lo necesitaba, como ella debía tener una vida detrás de la máscara. También sabía que Max era moreno y de ojos oscuros, pero cuando ella se transformaba, Tikki incluso provocaba que su corto cabello se hiciera largo para tenerlo en dos moños, o el peinado que ella decidiera.
Era mágico.
Uno no sabría quién estaba detrás de la máscara.
Una culpa la invadió al recordar lo pasado la noche anterior con el héroe Gato, pero debía mantener su resolución y no involucrar sentimientos de amistad con este. Ocupaba siempre tener la mente fría a la hora de actuar y nada que la hiciera dudar de sus acciones, o actuar por impulso.
Aun así se acercó con curiosidad.
Unos ojos virtuales la voltearon a ver, antes que un pequeño aparato redondo electrónico saliera de la bolsa del chico inteligente del aula.
—Mira Max, este es el chico nuevo—hablo con voz robótica y haciendo unas volteretas.
La imagen de Clarissa llego a su mente.
Una chica de cabellera larga rubia y rizada, con ojos enormes color ámbar y unas mejillas sonrojadas. Esta siempre tenía unos lentes y ropas bastante geeks. La chica era una amante de la tecnología y robótica, aun así estaba segura que de no ser la chica más santa que conocía, podía ser de los peores hackers a nivel mundial.
Mucha inteligencia para una persona.
Seguramente aquí se habría vuelto loca al ver al pequeño robot volador.
—Marco no debes salir de la bolsa—le reprendió Max algo asustado.
Marcus no se quejó cuando el robot se puso frente a él, observándolo con unos ojos virtuales, que eran muy tiernos.
—Mi nombre es Marco, soy el mejor amigo de Max, tu cara es muy delicada para ser chico—hablo con tranquilidad dando vueltas a su alrededor.
Rio algo nerviosa.
Sin duda muy observador, era como hablar con un niño, uno sincero que dice lo primero que viene a su mente sin temor a herir a otros.
—Mi nombre es similar al tuyo Marco, me llamo Marcus pero puedes decirme Mark—se presentó extendiéndole la mano.
Este la apretó con la suya robótica.
Era muy amable.
Max logro convencerlo después de que entrara a su bolsa, diciéndole que guardara silencio o volvería a ir a la oficina del director. Este pareció deprimido pero acepto, le dijo adiós con la mano y que esperaba volverlo a ver.
Max y ella caminaron en dirección al salón, aun con tiempo.
—Gracias Marcus, el año pasado Marco tuvo problemas en el salón y causo un desastre, pero aún me parte el corazón dejarlo solo en casa—murmuro Max con preocupación.
Sonrió en comprensión.
—Marco es un robot muy amable, te comprendo—dijo tranquilamente.
Escucho un gracias proveniente de la bolsa que los hizo sonreír a ambos.
Al entrar se separaron tranquilamente, antes que Alya prácticamente se lanzara abrazarlo y guiarlo a su asiento. Se sintió mareado por el rápido movimiento, pero esta lo sentó en medio de la mirada de Nino y Adrien.
Los cuatro habían estado comenzando a forjar una "amistad", lo decía entre comillas ya que de su parte no era sincera. Todo para Marinette era un espectáculo, para ser un estudiante normal y nadie notara nada extraño. Mientras actúes de forma más diferente a tu identidad como héroe, nadie podría suponer nada con facilidad.
Se sintió culpable.
Pero era lo correcto.
Al menos eso le había enseñado al mundo.
—Llegas a tiempo para la discusión Ladynoir—hablo Alya emocionada.
¿Ladynoir?
Volteo con pánico a los chicos en busca de un poco de ayuda, pero ambos solo suspiraron al mismo tiempo. Estaba segura que Alya ya había interrogado a ambos, más de lo necesario.
—La nueva aparición de Chat Noir, indica que podría haber un futuro romance de héroes en un futuro—chillo Alya emocionada.
Quiso vomitar.
Probablemente su rostro se formó en una mueca, ahora comprendiendo que pasaba con Nino y Adrien. Acaso las chicas siempre tenían la tendencia de formar historias románticas con todo ser viviente. Detuvo sus pensamientos recordando a Bennedict, un chico mayor de Inglaterra, con cabellera castaña y ojos grises que le sonreía al pasar en los pasillos, además de trabajar en la panadería de sus padres y ser su obsesión varios años.
Era hermoso.
Su crush.
Recordó el beso que se habían dado en una fiesta el año pasado, causando que ella casi se desmayara de la emoción, además de los gritos histéricos de Clarisa y la mirada aprobadora de Kagami.
Regresando al tema.
Tosió un poco para aclararse la garganta, había estado un rato en silencio.
—No parece que se lleven muy bien—era el vago intento de hacer ver la luz en Alya.
Pero esta no se rendiría, estaba segura.
Lo decían sus ojos de reportera.
Gimió mentalmente, ahora como Ladybug estaría en el ojo de la chica aún más. Ya era suficiente con el Ladyblog (del cual estaba muy honrada) como para sumar la búsqueda de un interés romántico al héroe.
—Adrien apoya la idea—señalo Alya como si esa fuera la palabra de Dios.
Este rio nervioso cuando giro a verle.
—Bueno parece que Chat Noir si está intentando ser su amigo—murmuro con una mirada algo agria.
Alzo una ceja sorprendida de la acusación tan certera.
La profesora entro.
La charla quedo en el olvido.
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—¡Un concurso de bombines!—exclamo Alya al salir del salón impresionada.
Nino y Adrien la siguieron tranquilamente, mientras que Marcus estaba bostezando sin ocultar su sueño. Adrien no le culpaba, estaba en condiciones similares, pero su tarde estaba muy lejos de terminar.
Sonrió al ver la mirada incrédula de Alya.
—Mi padre suele interesarse por talento joven, probablemente al ganador lo está siguiendo si tiene potencial—musito pensativo.
En realidad era toda una sorpresa que su padre se viera interesado en sus compañeros, este había dicho que estaba buscando a alguien en especial, sus ojos habían brillado a la hora de decirlo.
Algo ocultaba.
A alguien estaba buscando.
Pero este nunca se molestó en conocer a sus compañeros de clase.
Sospechoso.
—Qué hay de ti Mark, interés en la moda—cuestiono Alya a la nueva integración del grupo.
Si bien Mark ahora pasaba todo el tiempo con ellos, aún era muy misterioso y silencioso. Hablaba muy poco y solo cuando era preguntado directamente. La única vez que lo vieron hablar abiertamente, fue cuando el menciono un video juego y Mark lo había jugado, los ojos del chico brillaron y pasaron durante una hora discutiendo teorías del juegos.
Luego volvió a ser solo Mark, el chico silencioso. Pero ahora los tres sabían que había un chico con ojos brillantes y comentarios de temas que le gustaban.
—No mucho en realidad—se limitó a contestar desviando la mirada.
Alya no presiono aún más, después de que la semana pasada descubriera que el chico tenía perforados los oídos (su pelo corto solía ocultarlos), había presionado al chico y sacado el tema de sus padres nuevamente sin querer. Este no huyo, pero la conversación fue algo incomoda y murió poco después.
—Yo no tengo talento en dibujar ni un perro—hablo Nino con diversión.
Todos rieron.
De pronto Mark se excusó diciendo que era urgente llegar a su hogar, todos lo vieron preocupados, hasta que este se sonrojo diciendo que tenía un nuevo juego de Zelda.
—Mañana tenemos que hablar de eso—grito alegre que por fin lo hubiera conseguido.
Mark alzo el pulgar antes de salir corriendo.
Alya y Nino suspiraron al mismo tiempo al verse.
—Ahora nadie los detendrá—hablo la chica con las manos al aire.
Se rieron.
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Milagrosamente había despertado temprano un día, tanto él como Tikki vieron incrédulos el reloj a la hora de despertar. Mientras el Kwami decía que eso era mal augurio, ganando una fría mirada de su parte, decidió salir a caminar camino a sus clases. Hoy era la competición del bombín, por lo cual estaba aún algo nerviosa. Recordaba que como Marinette, era una amante de la moda y varias veces había participado en varios eventos similares a este, ganado casi todos en su mayoría, sus padres solían decirle que tenía un gran talento.
Gabriel Agreste.
Sus ojos se oscurecieron levemente, recordándolo vagamente en alguna que otra competencia a la que asistió.
—Estas preocupada por el padre de Adrien—susurro Tikki desde su bolsillo.
Volteo a verle, antes de alzar la vista.
—No—mintió vagamente siguiendo su camino.
Detuvo su paso cuando una gran cantidad de palomas pasaron sobre su cabeza, alzo una ceja curiosa de que estuviera pasando.
No podría ser un akuma.
Volteo a ver su reloj, gimiendo porque su última oportunidad de llegar temprano, había sido totalmente destrozada.
—Hay altas posibilidades—murmuro Tikki terminando de convencerle.
Así que al final, con su pesar corrió a un callejón donde se transformó y salió volando con su yo-yo por la ciudad. Se detuvo en medio de un edificio, mirando como las palomas parecían llevarse a un oficial de policía en medio de un parque.
Los akuma tenían ocupantes, un tanto peculiares.
Recordaba a The Dragón, el villano que tenía varios secuaces que le hicieron la vida imposible en Inglaterra.
—Hawk Moth deja mucho que desear—acepto de brazos cruzados.
Alzo la vista viendo en todas direcciones, debería haber algo que le indicara a donde ir.
—Yo también estoy perdido en tu mirada My lady—dijo una voz coqueta que le hizo fruncir el ceño.
Giro su rostro para ver a Chat Noir.
Una mueca se posó en su rostro, aunque su interior estaba un poco más calmado de verlo con esa actitud, era una prueba de que sus palabras no lo habían herido del todo…o era un buen actor. Lamentablemente para él, no había cambiado su decisión de tratarlo diferente.
—Fueron en esa dirección, más te vale no interferir en mi camino—gruño con frialdad innecesaria.
Tikki le reprendió.
Chat Noir hizo que su expresión temblara un poco, claramente sus palabras le habían herido, pero aun así seguía sonriendo.
¿Por qué?
Salió volando aun con el yo-yo, intentando ignorar el parloteo de Tikki.
"No debes tratarlo así, es muy grosero, él solo quiere ser tu amigo"
Lo sabía.
Y tenía miedo por eso.
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Encontrar el nido de palomas no fue difícil, solo ocupo seguir a Ladybug e intentar callar las palabras de ella en su cerebro, no ocupaba pensar en eso y no era tiempo para ello. Aun así sus palabras eran tan hirientes como los tratos de su padre y era difícil mantener esa mascara sobre su rostro. Pero lo hizo bastante bien. Decidió que era mejor no hablar con ella por ahora, no podría fingir tan bien aún.
Entonces se metieron en la lucha.
No importaba que tan mala fuera, o si tuviera que pelear con una de las causas de su alergia, él era un héroe e iba actuar como uno.
Era un héroe.
No tenía por qué sentirse destrozado en su interior.
Estornudo cuando un grupo de palomas lo lanzo por los aires, gimiendo al caer, su desgracia de suerte lo llevaba con un enemigo medio paloma.
¿Qué le pasaba a ese tipo?
Miro resentido como Ladybug parecía bailar en medio de la batalla, con facilidad y atacando de golpe al hombre paloma.
Aunque no fue suficiente, pues rápidamente también salió volando.
Salto con su bastón a tiempo para sujetarla en el aire y que ambos rodaran sin que se lastimara, quedo sobre ella sonriendo nerviosamente, esta tenía una expresión claramente homicida y no muy a gusto a diferencia de él. Tener a una joven tan hermosa (que no era ciego y no había sido su fan durante tanto tiempo) bajo él.
Los ojos de la chica se abrieron, antes de lanzarlo a un lado.
Un gemido le hizo alzar la vista.
Ladybug estaba sentada en el suelo, sujetando parte de su brazo del cual salía sangre.
¿Lo había salvado?
Abrió la boca, pero esta se incorporó rápidamente esquivando otro ataque.
La lucha continuaba aun cuando estuvieran heridos después de todo.
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Gimió enojada cuando la cura milagrosa no funciono del todo, parecía que todo Paris había regresado a la normalidad, pero de su brazo aun salía una gran cantidad de sangre. Había salvado a Chat Noir de no salir lastimado, pero ella había terminado herida. Era normal que su poder no funcionara, entre las habilidades de Ladybug, su estado de ánimo era un gran detonante para sus poderes. Anteriormente había fallado en la cura milagrosa por tener problemas en su cabeza.
Con su familia lejos.
Amigos en otro país.
Ella dudando.
Sus poderes no estaban al tope.
Al menos el hombre akumatizado, estaba en perfecto estado y su objeto preciado, eso procuraría que no estuviera peor más tarde.
—¡Ladybug!—gruño Chat Noir a su lado.
Hubiera hecho una mueca al ver su preocupación, pero estaba preocupada por sujetar con fuerza su brazo deteniendo la sangre.
¿Qué clase de palomas eran esas?
—Estoy bien—susurro antes de salir corriendo.
No tenía mucho tiempo antes que fuera regresada a la normalidad.
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Cuando Fu la vio llegar con un brazo sangrante, claramente no puso la mejor expresión del rostro, ya que este no era un médico de esa clases, igualmente se tomó la molestia de ponerle las suturas necesarias, puntos y unas vendas. Cambio sus ropas por unas que este le presto, al menos en su parte superior que estaban llenas de sangre, saludo a Wayzz vagamente y camino tarde a sus clases.
Sabía que estaba pálida por la pérdida de sangre.
Sabía que sería difícil fingir frente a sus compañeros.
Pero debía ir a clases.
Debía verlo.
Cuando llego había varios jóvenes en medio de las canchas de básquet, cada uno con diferentes sombreros de exhibición. Se las arregló para que Alya y Nino, quienes firmaban el evento, no los vieran. No vio a Gabriel Agreste por ningún lado, tardo un poco en conectar que su asistente llevaba una Tablet para hacer una video conferencia y que estuviera, casi presente.
Observo fijamente el rostro del hombre desde la oscuridad de un pilar, viéndolo ver en todos lados con gran interés.
—No me vas a negar ahora que algo raro sucede—musito Tikki preocupada por bajo.
Le ignoro viendo a Gabriel, con el ceño fruncido.
Ese hombre como siempre, no le causaba una buena impresión.
—No es nada—musito con la vaga imagen del hombre.
En medio de un baile en Inglaterra, hablando amablemente con el hombre que había sido la identidad civil de su peor villano.
—No es nada—susurro aún más bajo con ojos oscuros.
.
Esa noche Ladybug no llego a su patrulla normal, no es como si tuvieran un horario de llegada y esta había dejado muy claro que no quería verlo, pero aun así estaba preocupado por ella. Ignorando que probablemente lo mandaría a volar por los cielos hasta China, marco su número por su bastón esperando que contestara. La llamada entraba, pero no contestaba.
Con la plena convicción de ir por cada habitación de la ciudad hasta encontrarla, no noto cuando alguien toco su hombro y cayó de espaldas.
La chica lo veía con los brazos en sus caderas, rápidamente se puso de pie para ver su brazo. Este estaba con el traje de héroe, ero parecía algo abultado donde claramente estaba las vendas que tendría para su herida.
—Tuve la sensación de que no estarías calmado hasta ver que efectivamente estaba bien—se burlo está rodando los ojos claramente fastidiada.
Se sintió algo ofendido, pero rápidamente se puso tenso.
—¿Por qué me salvaste?—pregunto rápidamente sin ignorar la oportunidad de conocer la verdad.
El cuerpo de la chica estaba tenso, claramente con una barrera en medio de ambos, que temía nunca pudiera ver caer.
Eso lo desanimo.
Pero no estaba dispuesto a ceder.
—No quiero un compañero de batallas y mucho menos un amigo—volvió atacar ella.
Era curioso que su voz sonara tan hueca, para alguien que sonaba tan segura a la hora de proteger Paris. También le recordó un poco a Mark, su forma distante de tratarlo, su convicción a no relacionarse mucho con otros. Un dolor en su cabeza le hizo olvidar lo que había pensado anteriormente, sin saberlo el encanto de los milagrosos, impidiendo relacionar a el héroe con su identidad civil.
Pero sus ojos eran como los suyos, sedientos de calor humano.
—Aun así tú también eres un ciudadano de Paris y mi deber también es protegerte—añadió con más seguridad.
¿Protegerlo?
Una media sonrisa se posó en su rostro. Esa chica acababa de decir que no quería ninguna relación amistosa con él, pero que aun así buscaría protegerlo.
Tan altruista.
—Bueno mi señora, si no quieres un compañero o un amigo…déjame ser un caballero que te guarde la espalda en medio de la batalla—propuso con nuevos ánimos.
Esta seguía dudando, seguía dudando de sus palabras, porque eso significaba que una parte de ella quería ceder. Él se encargaría de hacer que esa parte fuera más grande.
—Chat Noir—comenzó, pero no la dejaría terminar.
—Ser héroes no es fácil, sé que tú siempre trabajaste sola y fue genial (te veía siempre por la televisión) pero si obtuve este poder es para también salvar a Paris, entre ambos podremos hacerlo mejor—señalo rápidamente por un lado que pensaba sedería más.
Funciono.
Estaba dudando.
Eso era una forma de no decir que no, porque no sabía o no quería, se sujetaría a pensar que era lo primero.
—Entonces déjame luchar a tu lado, solo por ahora, te demostrare que ambos seremos un gran equipo—dijo con tanta emoción.
Que la barrera de la chica cayo un poco, lo noto cuando esta suspiro y su expresión parecía cansada de la lucha. No sabía que había vivido ella hasta ahora, pero se negaba a abandonarla, no la dejaría caer en medio de la oscuridad, tomaría su mano y la levantaría, aun cuando a veces él no podía levantarse.
—Bien—gruño esta.
Pareció arrepentirse cuando lo vio sonreír enormemente, aun así no comento nada al respecto.
La patrulla esa noche fue silenciosa, pero ambos la hicieron juntos.
Su sonrisa no desapareció el resto de la noche.
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El día siguiente Adrien quería tener esa charla con su padre, por lo cual cuando lo vio en el pasillo, comento sobre el concurso del día anterior.
Ocupaba respuestas.
Tenía curiosidad.
Su parte de Chat Noir le estaba obligando a investigar, aunque probablemente saldría castigado después.
—Parecía que buscaras a alguien—comento Adrien con curiosidad encogiéndose de hombros.
Su padre se detuvo en las escaleras, con la mirada algo perdida. Pensó que lo ignoraría y seguiría su camino.
—Hace un año conocí a una chica en Inglaterra con gran talento en el diseño, pensé que estaría por aquí en algún colegio y estaba interesado en volver a verla—musito sorprendiendo a su hijo.
Adrien ladeo la cabeza.
¿Tanto talento podría tener?
Pareció interesado, además su padre estaba inesperadamente conversador.
—¿Cuál es su nombre? Con suerte podría encontrarla algún día—hablo con genuino interés en ayudar.
El hombre lo vio sin ninguna expresión sobre su rostro, pero sus ojos parecían tener miles de secretos y este era uno de los importantes. Su seriedad lo indicaba, su postura y la forma en que sus ojos parecían brillar.
—Marinette—susurro y Adrien sintió un escalofrió.
¿Marinette?
Quien sería esa chica que despertó el interés de su padre.
Continuara…
Mi historia tiene tantos aspectos de la segunda temporada, ya que esta fue la que me dio fuerzas para escribir un long-fic. La adición del robot Marco fue porque acabo de ver ese capítulo y me pareció muy tierno. El por qué Marinette no acepto a Chat Noir quedo explicado en la historia, pero incluso más adelante seguire dando referencias. Ella esta bastante convencida que es mejor hacerlo sola sin involucrar a nadie, por eso le costo tanto aceptar amigos como Mark y Ladybug, pero mientras Mark ocupa una fachada, Ladybug no la ocupa, es más ocupa alejar a todos.
Tambien notaran que no describo la mayoria de las luchas, esto se debe a que su forma de derrotar a los villanos es practicamente igual que la serie, lo unico que cambia es la relación de ambos.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde público mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
