—¡Encuéntralas!, Anthony.

—Estamos haciendo todo lo posible, es como un fantasma.

—Esto es una mierda, intentaron envenenarla ¡Dios!

— ¿Pequeña?

Terry está al pie de la cama con Anthony y Annie.

— ¡Mis bebés! —brinco preocupada.

—Tranquila, nuestros bebés están bien.

El teléfono de Terry suena y contesta.

—Ahorita no puedo hablar… Estuve a punto de perder lo más importante en mi vida… no me vengas con

esa mierda ahora… te llamo luego… mantenme informado.

— ¿Qué fue eso? —pregunto

—Gavin, mi asesor de seguridad.

— ¿Tienes un asesor de seguridad?

—Nena, siempre lo he tenido y con lo que ha estado pasando es momento de aumentar la seguridad.

— ¿Dónde has estado? — Mis ojos se llenan de lágrimas.

—Nena—suspira—No he querido preocuparte, he estado recibiendo amenazas de muerte y estuve con

Gavin encargándome de ello, pensé que con Leo estarías segura.

Mis lágrimas salen descontroladas.

—Faltaste a nuestra cita con la doctora.

—Nena, lo siento mucho. Perdí la noción del tiempo. —se disculpa.

— ¿Quién crees que pudo haberme… intentado matar?

—No tengo una puta idea, Anthony no tiene rastros de Eliza ni de Eleanor, pero no las descarto.

—Candy, fuimos al restaurante y el chico que te entregó la comida ha desaparecido, no sabemos si está

muerto o simplemente se fugó con el responsable. — dice Anthony.

—Han estado siguiéndote, como no pueden acercarse recurrieron a esa mierda. —masculle Terry.

Está furioso, jamás lo había visto así.

¿Alguien intentó matarme?

¿Matar a mis bebés?

Dios quién puede ser tan cruel para hacer algo de esa magnitud.

Lo que pasó no va a ayudar en nada, la boda, Dios la boda está cerca y apenas puedo ir a trabajar, al salir

tengo que esperar que revisen el auto, lo mismo es al llegar al Hall, tienen que revisar el apartamento.

Esto no es vida.

Me despierto, y Terry duerme en mi pecho, toco su cabello y un nudo se hace en mi garganta, temo por

la vida de él, no quiero que nada le pase, el blanco siempre he sido yo, soy su talón de Aquiles.

Trago mis lágrimas y él abre los ojos y sonríe, mi cielo. Mi paraíso privado y esa sonrisa que es

exclusivamente mía.

—Hola. —murmura.

—Hola, cariño.

— ¿Qué pasa? Dime

—Nada.

—Nena, por favor, eres terrible mintiendo—toca mi nariz, la he arrugado de nuevo.

—Tengo miedo. —respondo. Él se sienta y se inclina para verme a los ojos, sí, sus ojos, mi cielo. —

Miedo de perderte.

—No llores, no vas a perderme—me besa. —No vas a perderme, ni yo los voy a perder. Eres mi vida,

eres todo lo que necesito para vivir. Cuando supe lo que había pasado… yo… imaginé lo peor, nena morí

en cámara lenta. Estoy enojado conmigo mismo por no haber estado ahí.

—No es tu culpa—Toco su rostro, acariciando su barba naciente.

—Lo es, intentan hacerme daño; y sólo lo pueden hacer a través de ti. Eres mi corazón, eres mi vida.

—Sólo querían asustar, es todo. —intento calmarlo, pero la verdad es que, él tiene razón, me lo ha

demostrado.

— ¿Asustar? Nena, eso no fue un susto, han intentado atropellarte, te han drogado, te han tomado de rehén

y ahora esto. —niega con la cabeza. —No voy a descansar hasta llegar al responsable y te juro que mi

lista de muertos aumentará.

—Me asustas cuando hablas así.

—Lo siento, vamos a desayunar mejor.

¿Lista de muertos?

Espero que se refiera a los del restaurante, lanzo ese pensamiento absurdo con los otros pensamientos

negativos al final de mi subconsciente. No quiero pensar en eso, y ni quiero preguntarle a él si esa fue su

primera vez que disparaba a alguien.

Nos damos una ducha, y nos preparamos para desayunar, la Sra. Ponny me ha preparado algo para

aliviar mi estómago adolorido.

— ¿Tengo que comerlo todo? —pregunto cómo niña.

—Sí, señorita, esto le ayudará, avena sin azúcar.

—Sra. Ponny, ¿Le he dicho que es como mi madre?

Se ríe.

Reviso mis emails desde mi celular, y veo el calendario, casi golpeo mi culo en el suelo cuando miro la

fecha. 27 de Enero. Mierda. Mañana es el cumpleaños de Terry

¿Qué le puedo regalar al hombre que es dueño de mi mundo?

Dejo caer la avena al ver a mi prometido salir, su traje azul marino y camisa blanca sin corbata, se ha

afeitado y su aroma invade mis fosas nasales como mi adicción. ¿Qué mirará en mí? Dios santo, mis

hormonas se están volviendo locas en este momento, si no fuese por la Sra. Ponny, en este momento dejo

que me haga suya de nuevo sobre la isla de la cocina.

— ¿Te gusta lo que ves? —sonríe, sí, señor arrogante.

—Siempre me gusta lo que veo.

—Su desayuno está listo, señor Grandchester —dice la señora Ponny, se ha sonrojado al verme coquetear.

Debería de acostumbrarse o acostumbrarme yo, pero es imposible.

—Gracias, Sra. Ponny.

Se sienta cerca de mí y besa mi cuello, odio y amo que haga eso. No estamos solos.

—Huele delicioso, señorita White.

— ¿Cuándo ibas a decirme? —le sonrío.

—Tu cumpleaños es mañana.

— ¿Cómo sabes?

—Señor Grandchester, me ha subestimado, yo también tengo mis secretos. ¿Qué quieres hacer?

—No celebro mi cumpleaños, siempre lo he pasado con Eli, y antes de eso pues… no querrás saberlo.

—Sí, es mejor que no lo sepa—El Terry soltero, puedo imaginarlo rodeado de muchas mujeres en el

Luxar. Sacudo mi cabeza para negar esos pensamientos.

—No sé qué regalarte.

—Sólo necesito que tú y mis bebés estén bien.

—Nuestros, también son míos, ¿Cuándo aprenderás?

—Lo siento, nena. Nuestros bebés. Pero son más míos, yo los hice.

—Yo los llevo, y creo que tú no podrías ni con una bolsa de supermercado.

Se mofa—Siempre tan directa.

Empiezo a hacer arcadas. Mierda, otra vez. Corro hacia el baño a vomitar y me sigue.

—Seguro tampoco podrías con esto. —me quejo.

—Odio verte así, nena. Prometo que pronto acabará. —Limpia mi boca con una toalla húmeda.

Por una parte quiero terminé, pero amo al Terry que cuida de mí y de nuestros bebés.

—No deberías ir a trabajar. —me aconseja.

—De eso nada, hoy es el primer día de Annie, estoy emocionada.

Pone los ojos en blanco. — ¿Qué haré con ustedes dos juntas?

—Ser un buen jefe, señor Grandchester.

Annie y Andy han caído bien, parece que ya se conocían en el Luxar, no es tan difícil de imaginar a

Andy flirteando en la barra de un bar.

— ¿Te gusta tu nuevo trabajo?

—Me gusta mi nuevo trabajo, aunque mi nuevo jefe será interesante, se pone nervioso.

— ¿Archie?

—Quién lo iba a decir, al menos no es como cuando conocí a Terry.

Sonrío para mis adentros, Terry sacándome de escena y llevándome en sus hombros hasta su oficina.

Joder. Me enamoré de nuevo.

—Bombón a las tres en punto, está devorándote—cuchichea Andy con disimulo.

Giro a la dirección que me indica y es el rubio Maxer, me ve con recelo y a la vez coquetea conmigo y

me sonríe. Pero qué pasa con él.

—Listos, muchachos, cuando quieran podemos empezar. —informo.

Se acerca, joder. Al menos esta vez no está casi desnudo, lleva vaqueros pero con un torso desnudo.

—Hola, Candy o señorita White—se corrige tímido.

—Hola, Maxer, lamento mucho que el señor Grandchester te haya asustado.

—No te preocupes, eres de su propiedad.

¿Lo soy? Claro que lo soy.

Sonrío incómoda ante su comentario, fue sarcástico como irónico.

—Eres hermosa, si fueses mi prometida también te cuidaría de la misma forma, o más.

¿Ah?

—Es bueno saberlo, Maxer. — mierda, esto es incómodo.

—Será mejor que empecemos a trabajar. —le digo con seriedad.

Me sonríe y entra a escena con el resto de los modelos. Lo que me faltaba, otro con agallas para seguir

coqueteando conmigo. A pesar de que su jefe, mi jefe, mi prometido le dijo que se limitara a hacer su

trabajo y no a coquetearme.

Escucho mi teléfono, un correo de Terry.

De: Terrence Grandchester

Fecha: 27 de Enero de 2014 10.19

Para: Candy White MI PROMETIDA

Asunto: SU TRABAJO

¿Flirteando señorita White?

¿Se le olvidó que eres MI PROMETIDA?

¿Tengo que ir personalmente de nuevo a decirle al cara bonita que haga su trabajo o tendré que

ARRASTRARLO?

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISING, INC.

¿Cómo sabe?

Tendrá cámaras. No me sorprendería.

De: Candy White

Fecha: 27 de Enero de 2014 10.21

Para: terrestre

Asunto: MI TRABAJO

Señor Grandchester:

¿Tiene cámaras?

Estoy haciendo mi trabajo y parte de ello es interactuar con los modelos, no ha pasado nada. Y NO

PASARÁ NADA.

Haga su trabajo también.

Te amo.

Candy R. White TU PROMETIDA.

De: Terrence Grandchester

Fecha: 27 de Enero de 2014 10.22

Para: Candy White

Asunto: MI TRABAJO ES CUIDAR DE MI PROMETIDA

Señorita White FUTURA SEÑORA GRANDCHESTER:

Sí, tengo cámaras, para tener el control de todo, así me gusta y no me gusta que esté INTERACTUANDO

CON LOS MODELOS, es mi fotógrafa, nada más, habla por medio de su cámara y es todo. ¿Tengo que

repetírselo?

Terrence Grandchester

GRANDCHESTER ADVERTISING, INC.

Rio y no respondo, si vamos a jugar a estar con chiquilladas por correo electrónico, paso. Es un testarudo

y celoso, por supuesto que tiene cámaras, después de lo que ha pasado es muy astuto de su parte. Me

pregunto si alguien más sabe de las cámaras, veo a mi alrededor y no son visibles. Pero seguramente me

está viendo en estos momentos, sonrío y preparo mi cámara.

Annie y Archie parece que se están llevando bien, Archie parece un adolescente, Annie tenía razón, está

nervioso ante su presencia, y no es que la sexy de Annie no tenga su encanto, no es de extrañarse que

rompa más de algunos corazones aquí.

Después de una larga tarde llena de modelos ardientes y hormonas revueltas, hemos terminado.

— ¡Listos! —grita un Archie, nervioso.

Annie me sonríe, lo está disfrutando, es tan cruel, le hago mueca y niego con la cabeza diciéndole: no

seas cruel con él .

— ¿Todo bien, Archie?

—Sí, Candy, tu amiga es una buena asistente.

— ¿Buena?

Se sonroja— ¿Esta soltera? — ¿Por qué no me sorprende?

—No lo sé, pregúntaselo tú.

—Vamos, Candy, hace tiempos que no tengo una cita y mucho menos me sentía nervioso, pero ella, su

personalidad—diablos. Tiene el efecto de Annie

—Escuché mi nombre—dice Annie acercándose. Archie se sonroja.

—Sí, Archie me estaba diciendo que haces un buen trabajo, deberían de ir a celebrar para que se

conozcan mejor y puedan trabajar mejor—propongo. No puedo evitar no ayudarles un poco.

— ¿En serio? —dice Annie emocionada.

—Sí, bueno, si a tu novio no le importa. —dice Archie. Mierda, estoy disfrutando esto.

—Novio—se mofa—No hay ningún novio, y acepto, vamos.

— ¿Vienen? —pregunta Archie

—No lo creo, disfruten ustedes, nos vemos mañana, es el cumpleaños de Terry, así que algo se me

ocurrirá.

—Nos vemos entonces.

Annie sonríe y Archie se sonroja al ver que ella toma de su brazo, oh, Annie. Qué voy a hacer contigo y tu barra de ninfómana.

En el estudio sólo quedan los modelos y yo, termino de recoger mis cosas y siento una respiración

agitada en mi cuello y manos en mi cintura. ¡Calor!

—Eso no ayuda a mis hormonas—jadeo.

—Podemos hacer algo al respecto. —musita y lame el lóbulo de mi oreja.

Me doy vuelta y lo veo, ahí está, mi mirada azul, me cielo en la luz y en la oscuridad.

—Hola—pego mi frente con la de él.

—Hola, pequeña. ¿Qué tal tu día?

—Estupendo, mi jefe es el mejor de todos, tiene una manera de controlar demasiado divertida.

—El sarcasmo no te da, nena.

—Umm.

—Umm. Sé lo que tratas de hacer. —se cruza de brazos

Sigo guardando mis cosas y le doy la espalda. —No sé de qué hablas.

—Archie y Annie.

Carcajeo. —Yo no hice nada, los has visto, parecen adolescentes en plena pubertad.

—Lo sé, pero Archie tiene gustos extracurriculares.

—Cariño, No conoces a Annie.

—Si hay cámaras rotas y modelos golpeados no será mi culpa. —levanta sus manos.

—Eres un hipócrita, tú mismo querías golpear a uno de ellos sólo por invitarme a salir. — contraataco y

sonrío.

—Siempre un haz bajo la manga, señorita White.

—Siempre, señor Grandchester.

Le doy un beso casto. — ¿Nos Vamos?

—Te llevaré a casa, necesito aliviar esas hormonas.

¡Calor!

CHICAS AQUI EL CAPITULO DE HOY, GRACIAS A TODAS POR SUS BUENOS DESEOS AFORTUNADAMENTE YA ESTOY MUCHO MEJOR. TRANQUILAS QUE TODAS ESAS DUDAS SE IRÁN ACLARANDO, QUE TENGAN UNA BONITA NOCHE Y UN BUEN FIN DE SEMANA, BESOS